{"id":914,"date":"2010-11-27T00:32:30","date_gmt":"2010-11-26T22:32:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=914"},"modified":"2010-11-27T00:32:30","modified_gmt":"2010-11-26T22:32:30","slug":"%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xvi-homero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xvi-homero\/","title":{"rendered":"\u201cLa Odisea\u201d (XVI) [Homero]"},"content":{"rendered":"<p><strong>CANTO XVI<\/strong><\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>No bien ray\u00f3 la luz de la aurora, Odiseo y el divinal porquerizo encendieron fuego en la caba\u00f1a y prepararon el desayuno, despu\u00e9s de despedir a los pastores que se fueron con los cerdos repartidos en piaras. Cuando Tel\u00e9maco lleg\u00f3 a la majada, los perros ladradores le halagaron, sin que ninguno ladrase. Advirti\u00f3 Odiseo que los perros meneaban la cola, percibi\u00f3 el ruido de las pisadas, y en seguida dijo a Eumeo estas aladas palabras:<\/p>\n<p>8<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eumeo! Sin duda viene alg\u00fan compa\u00f1ero tuyo u otro conocido, porque los perros, en vez de ladrar, mueven la cola y oigo ruido de pasos.<\/p>\n<p>11<\/p>\n<p>A\u00fan no hab\u00eda terminado de proferir estas palabras, cuando su caro hijo se detuvo en el umbral. Levant\u00f3se at\u00f3nito el porquerizo, se le cayeron las tazas con que se ocupaba en mezclar el negro vino, fuese al encuentro de su se\u00f1or y le bes\u00f3 la cabeza, los bellos ojos y ambas manos, vertiendo abundantes l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>17<\/p>\n<p>De la suerte que el padre amoroso abraza al hijo unig\u00e9nito que le naci\u00f3 en la senectud y por quien ha pasado muchas fatigas, cuando \u00e9ste torna de lejanos pa\u00edses despu\u00e9s de una ausencia de diez a\u00f1os; as\u00ed el divinal porquerizo estrechaba al deiforme Tel\u00e9maco y le besaba, como si el joven se hubiera librado de la muerte.<\/p>\n<p>22<\/p>\n<p>Y sollozando, estas aladas palabras le dec\u00eda:<\/p>\n<p>23<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Has vuelto, Tel\u00e9maco mi dulce luz! No pensaba verte m\u00e1s desde que te fuiste en la nave a Pilos. Mas ea, entra, hijo querido, para que se huelgue mi \u00e1nimo en contemplarte ya que est\u00e1s en mi caba\u00f1a reci\u00e9n llegado de otras tierras. Pues no vienes a menudo a ver el campo y los pastores sino que te quedas en la ciudad: \u00bftanto te place fijar la vista en la multitud de los funestos pretendientes?<\/p>\n<p>30<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>31<\/p>\n<p>\u2014Se har\u00e1 como deseas, abuelo, que por ti vine, por verte con mis ojos y saber si mi madre permanece todav\u00eda en el palacio o ya alguno de aquellos varones se cas\u00f3 con ella, y el lecho de Odiseo, no habiendo quien yazga en \u00e9l, est\u00e1 por las telara\u00f1as ocupado.<\/p>\n<p>36<\/p>\n<p>Le dijo entonces el porquerizo, mayoral de pastores:<\/p>\n<p>37<\/p>\n<p>\u2014Ella permanece en tu palacio, con el \u00e1nimo afligido, y consume tristemente los d\u00edas y las noches, llorando sin cesar.<\/p>\n<p>40<\/p>\n<p>Cuando as\u00ed hubo hablado tom\u00f3le la bronc\u00ednea lanza; y Tel\u00e9maco entr\u00f3 por el umbral de piedra. Su padre Odiseo quiso ceder el asiento al que llegaba, pero Tel\u00e9maco prohibi\u00f3selo con estas palabras:<\/p>\n<p>44<\/p>\n<p>\u2014Si\u00e9ntate, hu\u00e9sped, que ya hallaremos asiento en otra parte de nuestra majada, y est\u00e1 muy pr\u00f3ximo el var\u00f3n que ha de prepararlo.<\/p>\n<p>46<\/p>\n<p>As\u00ed le dijo: y el h\u00e9roe torn\u00f3 a sentarse. Para Tel\u00e9maco, el porquerizo esparci\u00f3 por tierra ramas vedes y cubri\u00f3las con una pelleja, en la cual se acomod\u00f3 el caro hijo de Odiseo. Luego sirvi\u00f3les el porquerizo platos de carne asada que hab\u00eda sobrado de la comida de la v\u00edspera, amonton\u00f3 diligentemente el pan en los canastillos, verti\u00f3 en una copa de hiedra vino dulce como la miel, y sent\u00f3se enfrente al divinal Odiseo. Todos metieron mano en las viandas que ten\u00edan delante.<\/p>\n<p>55<\/p>\n<p>Y ya satisfecho el apetito de beber y de comer, Tel\u00e9maco habl\u00f3 de este modo al divinal porquerizo:<\/p>\n<p>57<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Abuelo! \u00bfDe d\u00f3nde te ha llegado ese hu\u00e9sped? \u00bfC\u00f3mo los marineros lo trajeron a Itaca? \u00bfQui\u00e9nes se precian de ser? Pues no me figuro que haya venido andando.<\/p>\n<p>60<\/p>\n<p>Y t\u00fa le respondiste as\u00ed, porquerizo Eumeo:<\/p>\n<p>61<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, hijo! De todo voy a decirte la verdad. Se precia de tener su linaje en la espaciosa Creta, y dice que ha andado vagabundo por muchas de las poblaciones de los mortales porque un numen as\u00ed lo dispuso. Ahora lleg\u00f3 a mi establo, huyendo del bajel de unos tesprotos, y a ti te lo entrego: haz por \u00e9l lo que quieras, pues a honra tiene el ser tu suplicante.<\/p>\n<p>68<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>69<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eumeo! En verdad que me causa gran pena lo que has dicho. \u00bfC\u00f3mo acoger\u00e9 en mi casa al forastero? Yo soy joven y no tengo confianza en mis manos para rechazar a quien lo injurie: y mi madre trae en su pecho el \u00e1nimo indeciso entre quedarse a mi lado y cuidar de la casa, por respeto al lecho conyugal y temor del dicho de la gente, o irse con quien sea el mejor de los aqueos, que la pretenden en el palacio y le haga m\u00e1s donaciones.<\/p>\n<p>78<\/p>\n<p>Pero, ya que ese hu\u00e9sped lleg\u00f3 a tu morada, le entregar\u00e9 un manto y una t\u00fanica, vestidos muy hermosos le dar\u00e9 una espada de doble filo y sandalias para los pies y le enviar\u00e9 adonde su coraz\u00f3n y su \u00e1nimo prefieran. Y si quieres, cu\u00eddate de \u00e9l teni\u00e9ndolo en la majada; que yo te enviar\u00e9 vestidos y manjares de toda especie para que coma y no os sea gravoso ni a ti ni a tus compa\u00f1eros. Mas, no he de permitir que vaya all\u00e1, a juntarse con los pretendientes, cuya malvada insolencia es tan grande, para evitar que lo zahieran y me causen un grave disgusto, pues un hombre, por fuerte que sea, nada consigue revolvi\u00e9ndose contra tantos, que al fin son mucho m\u00e1s poderosos.<\/p>\n<p>90<\/p>\n<p>D\u00edjole entonces el paciente divinal Odiseo:<\/p>\n<p>91<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh amigo! Puesto que es justo que te responda, se me desgarra el coraz\u00f3n cuando te oigo hablar de las iniquidades que, seg\u00fan dec\u00eds, maquinan los pretendientes en el palacio, contra tu voluntad y siendo cual eres.<\/p>\n<p>95<\/p>\n<p>Dime si te sometes voluntariamente, o te odia quiz\u00e1 la gente del pueblo a causa de lo revelado por una deidad, o si por acaso te quejas de tus hermanos pues, con la ayuda de \u00e9stos, cualquier hombre pelea confiadamente aunque sea grande la lucha que se levante. Ojal\u00e1 que, con el \u00e1nimo que tengo, gozara de tu juventud y fuera hijo del eximio Odiseo o \u00e9ste en persona que, vagando, volviese a su patria -pues a\u00fan hay esperanza de que as\u00ed suceda-; cort\u00e1rame la cabeza un var\u00f3n enemigo, si no me convert\u00eda entonces en una calamidad para todos aqu\u00e9llos, encamin\u00e1ndome al palacio de Odiseo Laert\u00edada. Y si, con estar yo solo, hubiera de sucumbir ante la multitud de los mismos, m\u00e1s querr\u00eda recibir la muerte, en mi palacio que presenciar continuamente esas acciones inicuas: hu\u00e9spedes maltratados, siervas forzadas indignamente en las hermosas estancias, el vino exhausto; y los pretendientes comiendo de temerario modo, sin cesar, y por una empresa que no ha de llevarse a cumplimiento.<\/p>\n<p>112<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>113<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, forastero! Voy a informarte con gran sinceridad. No me hice odioso para que se airara conmigo todo el pueblo: ni tampoco he de quejarme de los hermanos, con cuya ayuda cualquier hombre pelea confiadamente aunque sea grande la lucha que se levante, pues el Croni\u00f3n hizo que fueran siempre unig\u00e9nitos los de mi linaje. Arcesio engendr\u00f3 a Laertes, su hijo \u00fanico; \u00e9ste no engendr\u00f3 mas que a mi padre Odiseo; y Odiseo, despu\u00e9s de haberme engendrado a mi tan solamente, dej\u00f3me en el palacio y no disfrut\u00f3 de mi compa\u00f1\u00eda. Por esto hay en nuestra mansi\u00f3n innumerables enemigos. Cuantos pr\u00f3ceres mandan en las islas, en Duliquio, en Same y en la selvosa Zacinto, y cuantos imperan en la \u00e1spera Itaca, todos pretenden a mi madre y arruinan nuestra casa. Mi madre ni rechaza las odiosas nupcias, ni sabe poner fin a tales cosas, y ellos comen y agotan mi hacienda, y pronto acabar\u00e1n conmigo mismo.<\/p>\n<p>129<\/p>\n<p>Mas el asunto esta en manos de los dioses. Y ahora t\u00fa, abuelo, ve aprisa y dile a la discreta Penelopea que estoy en salvo y que he llegado de Pilos. Yo me quedare aqu\u00ed y t\u00fa vuelve inmediatamente que se lo hayas participado, pero a ella sola y sin que ninguno de los dem\u00e1s aqueos se entere; pues son muchos los que maquinan en mi da\u00f1o cosas malas.<\/p>\n<p>135<\/p>\n<p>Y t\u00fa le respondiste as\u00ed, porquerizo Eumeo:<\/p>\n<p>136<\/p>\n<p>\u2014Entiendo, h\u00e1gome cargo, lo mandas a quien te comprende. Mas, ea, habla y dime con sinceridad si me ir\u00e9 de camino a particip\u00e1rselo al infortunado Laertes; el cual, aunque pasaba gran pena por la ausencia de Odiseo, iba a vigilar las labores y dentro de su casa com\u00eda y beb\u00eda con los siervos cuando su \u00e1nimo se lo aconsejaba; pero dicen que ahora, desde que te fuiste en la nave a Pilos, no come ni bebe como acostumbraba, ni vigila las labores, antes est\u00e1 sollozando y lament\u00e1ndose, y la piel se le seca en torno a los huesos.<\/p>\n<p>146<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>147<\/p>\n<p>\u2014Muy triste es, pero dej\u00e9moslo aunque nos duela; que si todo se hiciese al arbitrio de los mortales, escoger\u00edamos primeramente que luciera el d\u00eda del regreso de mi padre. T\u00fa vuelve as\u00ed que hayas dado la noticia y no vagues por los campos en busca de aqu\u00e9l; pero encarga a mi madre que le env\u00ede escondidamente y sin perder tiempo la esclava despensera; y \u00e9sta se lo participar\u00e1 al anciano.<\/p>\n<p>154<\/p>\n<p>Dijo as\u00ed y dio prisa al porquero; quien tom\u00f3 las sandalias y at\u00e1ndoselas a los pies, se fue a la ciudad. No dej\u00f3 Atenea de advertir que el porquerizo Eumeo sal\u00eda de la majada; y se acerc\u00f3 a \u00e9sta, transfigur\u00e1ndose en una mujer hermosa, alta y entendida en espl\u00e9ndidas labores.<\/p>\n<p>159<\/p>\n<p>Par\u00f3se al umbral de la caba\u00f1a y se le apareci\u00f3 a Odiseo, sin que Tel\u00e9maco la viese, ni notara su llegada, pues los dioses no se hacen visibles para todos; mas Odiseo la vio y tambi\u00e9n los canes, que no ladraron, sino que huyeron; dando gru\u00f1idos a otro lugar de la majada. Hizo Atenea una se\u00f1al con las cejas: la entendi\u00f3 el divino Odiseo y sali\u00f3 de la caba\u00f1a, transponiendo el alto muro del patio. Det\u00favose luego ante la deidad y oy\u00f3 a Atenea que le dec\u00eda:<\/p>\n<p>167<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Laert\u00edada, del linaje de Zeus! \u00a1Odiseo, fecundo en ardides! Habla con tu hijo y nada le ocultes, para que, despu\u00e9s de tramar c\u00f3mo dar\u00e9is la muerte y la Moira a los pretendientes, os vay\u00e1is a la \u00ednclita ciudad, que yo no permanecer\u00e9 mucho tiempo lejos de vosotros, deseosa como estoy de entrar en combate.<\/p>\n<p>172<\/p>\n<p>Dijo Atenea, y toc\u00e1ndole con la varita de oro, le cubri\u00f3 el pecho con una t\u00fanica y un manto limpio, y le aument\u00f3 la talla y el vigor juvenil. El h\u00e9roe recobr\u00f3 tambi\u00e9n su color moreno, se le redondearon las mejillas y ennegreci\u00f3sele el pelo de la barba.<\/p>\n<p>177<\/p>\n<p>Hecho esto, la diosa se fue y Odiseo volvi\u00f3 a la caba\u00f1a. Viole con gran asombro su hijo amado, el cual se turb\u00f3, volvi\u00f3 los ojos a otra parte, por si acaso aquella persona fuese alguna deidad, y le dijo estas aladas palabras:<\/p>\n<p>181<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, forastero! Te muestras otro en comparaci\u00f3n de antes, pues se han cambiado tus vestiduras y tu cuerpo no se parece al que ten\u00edas. Indudablemente debes de ser uno de los dioses que poseen el anchuroso cielo. Pues se nos propicio, a fin de que te ofrezcamos sacrificios agradables y \u00e1ureos presentes de fina labor. \u00a1Api\u00e1date de nosotros!<\/p>\n<p>186<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el paciente divinal Odiseo:<\/p>\n<p>187<\/p>\n<p>\u2014No soy ning\u00fan dios, \u00a1Por qu\u00e9 me confundes con los inmortales? Soy tu padre, por quien gimes y sufres tantos dolores y aguantas las violencias de los hombres.<\/p>\n<p>190<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, bes\u00f3 a su hijo y dej\u00f3 que las l\u00e1grimas, que hasta entonces hab\u00eda detenido, le cayeran por las mejillas en tierra. Mas Tel\u00e9maco, como a\u00fan no estaba convencido de que aqu\u00e9l fuese su padre, respondi\u00f3le nuevamente con estas palabras:<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>194<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa no eres mi padre Odiseo, sino un dios que me enga\u00f1a para que luego me lamente y suspire a\u00fan m\u00e1s; que un mortal no har\u00eda tales cosas con su inteligencia, a no ser que se le acercase un dios y lo transformara f\u00e1cilmente y a su antojo en joven o viejo. Poco ha eras anciano y estabas vestido miserablemente; mas ahora te pareces a los dioses que habitan el anchuroso cielo.<\/p>\n<p>201<\/p>\n<p>Replic\u00f3le el ingenioso Odiseo:<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>202<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tel\u00e9maco! No conviene que te admires de tan extraordinaria manera, ni que te asombres de tener a tu padre aqu\u00ed dentro pues ya no vendr\u00e1 otro Odiseo que ese soy yo, tal como ahora me ves, que, habiendo padecido y vagado mucho, torn\u00f3 en el vig\u00e9simo a\u00f1o a la patria tierra.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Lo que has presenciado es obra de Atenea, que impera en las batallas; la cual me transforma a su gusto porque puede hacerlo; y unas veces me cambia en un mendigo y otras en un joven que cubre su cuerpo con hermosas vestiduras. Muy f\u00e1cil es para las deidades que residen en el anchuroso cielo dar gloria a un mortal o envilecerle.<\/p>\n<p>213<\/p>\n<p>Dichas estas palabras se sent\u00f3. Tel\u00e9maco abraz\u00f3 a su buen padre, entre sollozos y l\u00e1grimas. A entrambos les vino el deseo del llanto y lloraron ruidosamente, pla\u00f1endo m\u00e1s que las aves -\u00e1guilas o buitres de corvas u\u00f1as- cuando los r\u00fasticos les quitan los hijuelos que a\u00fan no volaban; de semejante manera, derramaron aqu\u00e9llos tantas l\u00e1grimas que mov\u00edan a compasi\u00f3n. Y entregados al llanto los dejara el sol al ponerse, si Tel\u00e9maco no hubiese dicho repentinamente a su padre:<\/p>\n<p>222<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn qu\u00e9 nave los marineros te han tra\u00eddo ac\u00e1, a Itaca, padre amado? \u00bfQui\u00e9nes se precian de ser? Pues no creo que hayas venido andando.<\/p>\n<p>225<\/p>\n<p>D\u00edjole entonces el paciente divinal Odiseo:<\/p>\n<p>226<\/p>\n<p>\u2014Yo te contar\u00e9, oh hijo, la verdad. Traj\u00e9ronme los feacios, navegantes ilustres que suelen conducir a cuantos hombres arriban a su tierra: me transportaron por el ponto en su velera nave mientras dorm\u00eda y me dejaron en Itaca, habi\u00e9ndome dado espl\u00e9ndidos presentes -bronce, oro en abundancia y vestiduras tejidas- que se hallan en una cueva por la voluntad de los dioses. Y he venido ac\u00e1, por consejo de Atenea, a fin de que tramemos la muerte de nuestros enemigos. Mas, ea, enum\u00e9rame y descr\u00edbeme los pretendientes para que, sabiendo yo cu\u00e1ntos y cu\u00e1les son, medite en mi \u00e1nimo irreprensible si nosotros dos nos bastaremos contra todos o ser\u00e1 preciso buscar ayuda.<\/p>\n<p>240<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>241<\/p>\n<p>\u2014\u00a1 Oh, padre! Siempre o\u00ed decir que eres famoso por el valor de tus manos y por la prudencia de tus consejos; pero es muy grande lo que dijiste y me tienes asombrado, que no pudieran dos hombres solos luchar contra muchos y esforzados varones.<\/p>\n<p>244<\/p>\n<p>Pues los pretendientes no son una docena justa ni dos tan solamente, sino muchos m\u00e1s, y pronto vas a saber el n\u00famero. De Duliquio vinieron cincuenta y dos mozo, escogidos, a los que acompa\u00f1an seis criados; otros veinticuatro mancebos son de Same, de Zacinto hay veinte j\u00f3venes aqueos; y de la misma Itaca, doce, todos ilustres; y est\u00e1n con ellos el heraldo Medonte, un divinal aedo y dos criados peritos en el arte de trinchar. Si arremetemos contra todos los que se hallan dentro, temo que, ahora que has llegado, pagues muy amarga y terriblemente el prop\u00f3sito de castigar sus demas\u00edas. Pero t\u00fa piensa si es posible hallar alg\u00fan defensor que nos ayude con \u00e1nimo ben\u00e9volo.<\/p>\n<p>258<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el paciente divinal Odiseo:<\/p>\n<p>259<\/p>\n<p>\u2014Voy a decirte una cosa; atiende y \u00f3yeme. Reflexiona si nos bastar\u00e1n Atenas y el padre Zeus o he de buscar alg\u00fan otro defensor.<\/p>\n<p>262<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>263<\/p>\n<p>\u2014Buenos son los defensores de que me hablas, aunque residen en lo alto, en las nubes que ellos imperan sobre los hombres y los inmortales dioses.<\/p>\n<p>266<\/p>\n<p>D\u00edjole a su vez el paciente divinal Odiseo:<\/p>\n<p>267<\/p>\n<p>\u2014No permanecer\u00e1n mucho tiempo apartados de la encarnizada lucha, as\u00ed que la fuerza de Ares ejerza el oficio de juez en el palacio, entre los pretendientes y nosotros. Ahora t\u00fa, apenas se descubra la aurora, vete a casa y m\u00e9zclate con los soberbios pretendientes, y a m\u00ed el porquerizo me llevar\u00e1 m\u00e1s tarde a la poblaci\u00f3n transformado en viejo y miserable mendigo. Si me ultrajaren en el palacio, sufre en el coraz\u00f3n que tienes en el pecho que yo padezca malos tratamientos. Y si vieres que me echan, arrastr\u00e1ndome en el palacio por los pies, o me hieren con saetas, pasa por ello tambi\u00e9n. M\u00e1ndales \u00fanicamente, amonest\u00e1ndolos con dulces palabras, que pongan fin a sus locuras; mas ellos no te har\u00e1n caso, que ya les lleg\u00f3 el d\u00eda fatal. Otra cosa te dir\u00e9 que guardar\u00e1s en tu coraz\u00f3n: tan luego como la sabia Atenea me lo inspire, te har\u00e9 una se\u00f1al con la cabeza; as\u00ed que la notes, ll\u00e9vate las marciales armas que hay en el palacio, col\u00f3calas en lo hondo de mi habitaci\u00f3n de elevado techo y enga\u00f1a a los pretendientes con suaves palabras cuando, ech\u00e1ndolas de menos, te pregunten por ellas:<\/p>\n<p>288<\/p>\n<p>\u00abLas he llevado lejos del humo, porque ya no parecen las que dej\u00f3 Odiseo al partir para Troya, sino que est\u00e1n afeadas en la parte que alcanz\u00f3 el ardor del fuego. Adem\u00e1s, el Croni\u00f3n sugiri\u00f3me en la mente esta otra raz\u00f3n m\u00e1s poderosa: no sea que, embriagados, trab\u00e9is una disputa, os hir\u00e1is los unos a los otros, y mancill\u00e9is el convite y el noviazgo; que ya el hierro por s\u00ed solo atrae al hombre.\u00bb Tan solamente dejar\u00e1s para nosotros dos espadas, dos lanzas y dos escudos de boyuno cuero, que podamos tomar al acometer a los pretendientes, y a \u00e9stos los ofuscar\u00e1n despu\u00e9s Palas Atenea y el pr\u00f3vido Zeus.<\/p>\n<p>299<\/p>\n<p>Otra cosa te dir\u00e9 que guardar\u00e1s en tu coraz\u00f3n: si en verdad eres hijo m\u00edo y de mi sangre, ninguno oiga decir que Odiseo est\u00e1 dentro, ni lo sepa Laertes, ni el porquerizo, ni los dom\u00e9sticos, ni la misma Penelopea, sino solos tu y yo procuremos conocer la disposici\u00f3n en que se hallan las mujeres y pongamos a prueba los esclavos, para averiguar cu\u00e1les nos honran y nos temen en su coraz\u00f3n y cu\u00e1les no se cuidan de nosotros y te desprecian a ti siendo cual eres.<\/p>\n<p>308<\/p>\n<p>Contest\u00e1ndole, le hablo as\u00ed su preclaro hijo:<\/p>\n<p>309<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, padre! Fig\u00farome que pronto te ser\u00e1 conocido mi \u00e1nimo, que no es la flaqueza de esp\u00edritu lo que me domina; mas no creo que lo que propones haya de sernos ventajoso y te invito a meditarlo. Andar\u00e1s mucho tiempo y en vano si quieres probar a cada uno, y\u00e9ndote por los campos; mientras ellos, muy tranquilos en el palacio, devoran nuestros bienes orgullosa e inmoderadamente.<\/p>\n<p>316<\/p>\n<p>Yo te exhorto a que averig\u00fces cu\u00e1les mujeres te hacen poco honor y cu\u00e1les est\u00e1n sin culpa; pero no quisiera ir a probar a los hombres por las majadas, sino dejarlo para m\u00e1s tarde, en el supuesto de que hayas visto verdaderamente alguna se\u00f1al enviada por Zeus, que lleva la \u00e9gida.<\/p>\n<p>321<\/p>\n<p>As\u00ed \u00e9stos conversaban. En tanto, arribaba a Itaca la bien construida nave que tra\u00eda de Pilos a Tel\u00e9maco y a todos sus compa\u00f1eros; los cuales, as\u00ed que llegaron al profundo puerto, sacaron la negra embarcaci\u00f3n a tierra firme, y, despu\u00e9s de llevarse los aparejos unos diligentes servidores, transportaron ellos los magn\u00edficos presentes a la morada de Clitio. Luego enviaron un heraldo a la casa de Odiseo, que diese nuevas a la prudente Penelopea de c\u00f3mo Tel\u00e9maco estaba en el campo y hab\u00eda ordenado que el bajel navegase hacia la ciudad, para evitar que la ilustre reina, sintiendo temor en su coraz\u00f3n, derramara tiernas l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>333<\/p>\n<p>Encontr\u00e1ronse el heraldo y el divinal porquerizo, que iban a dar a la reina la misma nueva, y tan pronto como llegaron a la casa del divino rey, dijo el heraldo en medio de las esclavas:<\/p>\n<p>337<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, reina! Ya lleg\u00f3 de Pilos tu hijo amado.<\/p>\n<p>338<\/p>\n<p>El porquerizo se acerc\u00f3 a Penelopea, le refiri\u00f3 cuanto su hijo ordenaba que le dijese y, hecho el mandado, volvi\u00f3se a sus puercos, dejando atr\u00e1s la cerca y el palacio.<\/p>\n<p>342<\/p>\n<p>Los pretendientes, afligidos y confusos, salieron del palacio, transpusieron el alto muro del patio y sent\u00e1ronse delante de la puerta. Y Eur\u00edmaco, hijo de P\u00f3libo, comenz\u00f3 a arengarles:<\/p>\n<p>346<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, amigos! \u00a1Gran proeza ha ejecutado orgullosamente Tel\u00e9maco con ese viaje! \u00a1Y dec\u00edamos que no lo llevar\u00eda a efecto! Mas, ea, echemos al agua la mejor nave negra, prove\u00e1mosla de remadores, y vayan al punto a decir a aquellos que vuelvan prestamente al palacio.<\/p>\n<p>351<\/p>\n<p>Apenas hubo dicho estas palabras, cuando Anf\u00ednomo, volvi\u00e9ndose desde su sitio vio que el bajel entraba en el hond\u00edsimo puerto y sus tripulantes amainaban las velas o ten\u00edan el remo en la mano. Y con suave risa dijo a sus compa\u00f1ero:<\/p>\n<p>355<\/p>\n<p>\u2014No enviemos ning\u00fan mensaje, que ya est\u00e1 en el puerto, sea porque un dios se lo ha dicho, sea porque vieron pasar la nave y no lograron alcanzarla.<\/p>\n<p>358<\/p>\n<p>As\u00ed habl\u00f3. Levant\u00e1ronse todos, fu\u00e9ronse a la ribera del mar, sacaron en el acto la negra nave a tierra firme y los diligentes servidores se llevaron los aparejos. Seguidamente se encaminaron juntos al \u00e1gora, no dejando que se sentase con ellos ning\u00fan otro hombre, ni moza, ni anciano. Y Ant\u00ednoo, hijo de Eupites, habl\u00f3les de esta suerte:<\/p>\n<p>364<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh dioses! \u00a1C\u00f3mo las deidades libraron del mar a ese hombre! Durante el d\u00eda los atalayas estaban sentados en las ventosas cumbres, sucedi\u00e9ndose sin interrupci\u00f3n; despu\u00e9s de ponerse el sol, jam\u00e1s pasamos la noche en tierra firme pues, yendo por el ponto en la velera nave hasta la aparici\u00f3n de la divinal Eos, acech\u00e1bamos la llegada de Tel\u00e9maco para aprisionarle y acabar con \u00e9l; y en tanto lo condujo a su casa alguna deidad. Mas, tramemos algo ahora mismo para que le podamos dar deplorable muerte, no sea que se nos escape; pues se me figura que mientras viva no se llevar\u00e1n a cumplimiento nuestros intentos, ya que \u00e9l sobresale por su consejo e inteligencia y nosotros no nos hemos congraciado totalmente con el pueblo. Ea, antes que Tel\u00e9maco re\u00fana a los aqueos en el \u00e1gora -y opino que no dejar\u00e1 de hacerlo, sino que guardar\u00e1 su c\u00f3lera y, levant\u00e1ndose en medio de todos, les participar\u00e1 que tramamos contra \u00e9l una muerte terrible, sin que logr\u00e1ramos alcanzarle; y los dem\u00e1s, en oy\u00e9ndolo, no han de alabar estas malas acciones y quiz\u00e1s nos causen alg\u00fan da\u00f1o y nos echen de nuestra tierra, y tengamos que irnos a otro pa\u00eds-, preveng\u00e1mosle con darle muerte en el campo, lejos de la ciudad, o en el camino; apoder\u00e9monos de sus bienes y heredades a fin de repart\u00edrnoslos equitativamente; y entreguemos el palacio a su madre y a quien la despose, para que en com\u00fan lo posean.<\/p>\n<p>387<\/p>\n<p>Y si esta proposici\u00f3n os desplace y quer\u00e9is que Tel\u00e9maco viva y conserve \u00edntegros los bienes paternos, de hoy m\u00e1s no le comamos en gran abundancia, reunidos todos aqu\u00ed, las agradables riquezas; antes bien, pretenda cada cual desde su casa a Penelopea solicit\u00e1ndola con regalos de boda y c\u00e1sese ella con quien le haga m\u00e1s presentes y venga designado por el destino.<\/p>\n<p>393<\/p>\n<p>As\u00ed habl\u00f3. Todos enmudecieron y quedaron silencioso, hasta que los areng\u00f3 el preclaro hijo del rey Niso Aret\u00edada, Anf\u00ednomo, que hab\u00eda venido de la herbosa Duliquio, abundante en trigo, estaba a la cabeza de los pretendientes y era el m\u00e1s grato a Penelopea porque sus palabras manifestaban buenos sentimientos. Este, pues, les areng\u00f3 con benevolencia diciendo:<\/p>\n<p>400<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, amigos! Yo no quisiera matar de esa suerte a Tel\u00e9maco, que es grave cosa destruir el linaje de los reyes; sino consultar primeramente la voluntad de las deidades. Si los decretos del gran Zeus lo aprobaren, yo mismo lo matar\u00eda, exhort\u00e1ndoos a todos a que me ayudarais; mas si los dioses nos apartaran de ese intento, os invitar\u00eda a que resistierais.<\/p>\n<p>406<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 Anf\u00ednomo y a todos les plugo lo que dijo. Levant\u00e1ronse en seguida, fu\u00e9ronse a la casa de Odiseo y, en llegando, tomaron asiento en pulimentadas sillas.<\/p>\n<p>409<\/p>\n<p>Entonces la prudente Penelopea decidi\u00f3 otra cosa: mostrarse a los pretendientes que se portaban con orgullosa insolencia; pues supo por el heraldo Medonte, el cual hab\u00eda o\u00eddo las deliberaciones, que en el palacio se tramaba la muerte de su propio hijo. Fuese hacia la sala, acompa\u00f1\u00e1ndola sus esclavas. Cuando la divina entre las mujeres hubo llegado adonde estaban los pretendientes, par\u00f3se ante la columna que sosten\u00eda el techo s\u00f3lidamente construido, con las mejillas cubiertas por espl\u00e9ndido velo, e increp\u00f3 a Ant\u00ednoo, dici\u00e9ndole de esta suerte:<\/p>\n<p>418<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ant\u00ednoo, pose\u00eddo de insolencia, urdidor de maldades! Dicen en el pueblo de Itaca que descuellas sobre los de tu edad en el consejo y en la elocuencia, mas no eres ciertamente cual se figuran. \u00a1Desatinado! \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s maquinando c\u00f3mo dar a Tel\u00e9maco la muerte y el destino y no te cuidas de los suplicantes, los cuales tienen por testigo a Zeus? No es justo que tram\u00e9is males los unos contra los otros. \u00bfAcaso ignoras que tu padre vino ac\u00e1 huido, por temor al pueblo? Hall\u00e1base \u00e9ste muy irritado contra \u00e9l porque hab\u00eda ido, siguiendo a unos piratas tafios, a causar da\u00f1o a los tesprotos, nuestros aliados; y quer\u00edan matarlo, y arrancarle el coraz\u00f3n, y devorar sus muchos y agradables bienes; pero Odiseo los contuvo e impidi\u00f3 que lo hicieran, no obstante su deseo. Y ahora te comes ignominiosamente su casa, pretendes a su mujer, intentas matarle el hijo y me tienes grandemente contristada. Mas yo te requiero que ceses ya y mandes a los dem\u00e1s que hagan lo propio.<\/p>\n<p>434<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le Eur\u00edmaco, hijo de P\u00f3libo:<\/p>\n<p>435<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hija de Icario! \u00a1Discreta Penelopea! Cobra \u00e1nimo y no te apures por tales cosas. No hay hombre, ni lo habr\u00e1, ni nacer\u00e1 siquiera, que ponga sus manos en su hijo Tel\u00e9maco mientras yo viva y vea la luz ac\u00e1 en la tierra. Lo que voy a decir llevar\u00e1se al cabo: presto su negruzca sangre correr\u00eda en torno de mi lanza. Muchas veces Odiseo, el asolador de ciudades, tom\u00e1ndome sobre sus rodillas, me puso en la mano carne asada y me dio a beber rojo vino: por esto Tel\u00e9maco me es caro sobre todos los hombres y le exhorto a no temer la muerte que pueda venirle de los pretendientes; que la enviada por los dioses es inevitable.<\/p>\n<p>448<\/p>\n<p>As\u00ed le habl\u00f3 para tranquilizarla; pero tambi\u00e9n maquinaba la muerte de Tel\u00e9maco. Y Penelopea se fue nuevamente a la espl\u00e9ndida habitaci\u00f3n superior, donde llor\u00f3 a Odiseo, su querido esposo, hasta que Atenea, la de ojos de lechuza, le difundi\u00f3 en los p\u00e1rpados el dulce sue\u00f1o.<\/p>\n<p>452<\/p>\n<p>Al caer de la tarde, el divinal porquerizo volvi\u00f3 junto a Odiseo y a su hijo, los cuales hab\u00edan sacrificado un puerco a\u00f1al y aparejaban la cena. Entonces se les acerc\u00f3 Atenea y, tocando con su vara a Odiseo Laert\u00edada, lo convirti\u00f3 otra vez en anciano y le cubri\u00f3 el cuerpo con miserables vestiduras: no fuera que el porquerizo, al verle cara a cara, lo reconociese y en vez de guardar la noticia en su pecho, partiera para anunci\u00e1rsela a la discreta Penelopea.<\/p>\n<p>460<\/p>\n<p>Tel\u00e9maco fue el primero en hablar y dijo de esta suerte:<\/p>\n<p>461<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Llegaste ya, divinal Eumeo! \u00bfQu\u00e9 se dice en la poblaci\u00f3n? \u00bfEst\u00e1n en ella, de regreso de la emboscada, los soberbios pretendientes o me acechan a\u00fan, esperando que vuelva a mi casa?<\/p>\n<p>464<\/p>\n<p>Y t\u00fa le respondiste as\u00ed, porquerizo Eumeo:<\/p>\n<p>465<\/p>\n<p>\u2014No me cuid\u00e9 de inquirir ni de preguntar tales cosas mientras anduve por la ciudad; pues tan luego como di la noticia, insit\u00f3me el \u00e1nimo a venirme con toda diligencia. Encontr\u00f3se conmigo un heraldo, diligente nuncio de tus compa\u00f1eros, que fue el primero que le habl\u00f3 a tu madre. Tambi\u00e9n s\u00e9 otra cosa, que he visto con mis ojos.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Al volver cuando ya me hallaba m\u00e1s alto que la ciudad, donde est\u00e1 el cerro de Hermes, vi que una velera nave bajaba a nuestro puerto; y en ella hab\u00eda multitud de hombres, y estaba cargada de escudos y de lanzas de doble filo. Cre\u00ed que ser\u00edan ellos mas no puedo asegurarlo.<\/p>\n<p>476<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3. Sonri\u00f3se el esforzado y divinal Tel\u00e9maco y volvi\u00f3 los ojos a su padre, recat\u00e1ndose de que lo viera el porquerizo.<\/p>\n<p>478<\/p>\n<p>Terminada la faena y dispuesto el banquete, comieron y a nadie le falt\u00f3 su respectiva porci\u00f3n. Y ya satisfecha la gana de beber y de comer, pensaron en acostarse y el don del sue\u00f1o recibieron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANTO XVI 1 No bien ray\u00f3 la luz de la aurora, Odiseo y el divinal porquerizo encendieron fuego en la caba\u00f1a y prepararon el desayuno, despu\u00e9s de despedir a los pastores que se fueron con los cerdos repartidos en piaras. Cuando Tel\u00e9maco lleg\u00f3 a la majada, los perros ladradores le\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xvi-homero\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1016,1012,1018,1059,1289,1115,1288,1025,1033,1020],"class_list":["post-914","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-arte","tag-ave","tag-ayuda","tag-empresa","tag-homero","tag-jovenes","tag-odisea","tag-rosa","tag-vino","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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