{"id":904,"date":"2010-11-27T00:19:38","date_gmt":"2010-11-26T22:19:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=904"},"modified":"2018-12-22T03:12:48","modified_gmt":"2018-12-22T01:12:48","slug":"la-odisea-vi-homero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/","title":{"rendered":"\u00abLa Odisea\u201d (VI) [Homero]"},"content":{"rendered":"<p>CANTO VI<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>Mientras as\u00ed dorm\u00eda el paciente y divinal Odiseo, rendido del sue\u00f1o y del cansancio, Atenea se fue al pueblo y a la ciudad de los feacios, los cuales habitaron antiguamente en la espaciosa Hiperea, junto a los Ciclopes, varones soberbios que les causaban da\u00f1o porque eran m\u00e1s robustos. De all\u00ed los sac\u00f3 Naus\u00edtoo, semejante a un dios: cond\u00fajolos a Esqueria, lejos de los hombres industriosos, donde hicieron morada; construy\u00f3 un muro alrededor de la ciudad, edific\u00f3 casas, erigi\u00f3 templos a las divinidades y reparti\u00f3 los campos. Mas ya entonces, vencido por la Moira, hab\u00eda bajado al Hades y reinaba Alc\u00ednoo cuyos consejos eran inspirados por los propios dioses; y al palacio de \u00e9ste enderez\u00f3 Atenea, la deidad de ojos de lechuza, pensando en la vuelta del magn\u00e1nimo Odiseo. Penetr\u00f3 la diosa en la estancia labrada con gran primor en que dorm\u00eda una doncella parecida a las inmortales por su natural y por su hermosura: Naus\u00edcaa, hija del magn\u00e1nimo Alc\u00ednoo; junto a ella, a uno y otro lado de la entrada, hall\u00e1banse dos esclavas a quienes las C\u00e1rites hab\u00edan dotado de belleza, y las magn\u00edficas hojas de la puerta estaban entornadas. Atenea se lanz\u00f3, como un soplo de viento, a la cama de la joven; p\u00fasose sobre su cabeza y empez\u00f3 a hablarle, tomando el aspecto de la hija de Diamante, el c\u00e9lebre marino, que ten\u00eda la edad de Naus\u00edcaa y \u00e9rale muy grata. De tal suerte transfigurada, dijo Atenea, la de ojos de lechuza:<\/p>\n<p>25<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Naus\u00edcaa! \u00bfPor qu\u00e9 tu madre te pari\u00f3 tan floja? Tienes descuidadas las espl\u00e9ndidas vestiduras y est\u00e1 cercano tu casamiento en el cual has de llevar lindas ropas, dando parte tambi\u00e9n a los que te conduzcan; que as\u00ed se consigue gran fama entre los hombres y se huelgan el padre y la veneranda madre. Vayamos, pues, a lavar tan luego como despunte la aurora, y te acompa\u00f1ar\u00e9 y ayudar\u00e9 para que en seguida lo tengas aparejado todo; que no ha de prolongarse mucho tu doncellez, puesto que ya te pretenden los mejores de todos los feacios, cuyo linaje es tambi\u00e9n el tuyo. Ea, insta a tu ilustre padre para que mande prevenir antes de rayar el alba las mulas y el carro en que llevar\u00e1s los c\u00edngalos, los peplos y los espl\u00e9ndidos cobertores. Para ti misma es mejor ir de este modo que no a pie, pues los lavaderos se hallan a gran distancia de la ciudad.<\/p>\n<p>41<\/p>\n<p>Cuando as\u00ed hubo hablado Atenea, la de ojos de lechuza, fuese al Olimpo, donde dicen que est\u00e1 la mansi\u00f3n perenne y segura de las deidades, a la cual ni la agitan los vientos, ni la lluvia la moja, ni la nieve la cubre -pues el tiempo es all\u00ed constantemente sereno y sin nubes-, y en cambio la envuelve esplendorosa claridad: en ella disfrutan perdurable dicha los bienaventurados dioses. All\u00ed se encamin\u00f3, pues, la de ojos de lechuza tan luego como hubo aconsejado a la doncella.<\/p>\n<p>48<\/p>\n<p>Pronto lleg\u00f3 Eos, la de hermoso trono, y despert\u00f3 a Naus\u00edcaa, la del lindo peplo; y la doncella, admirada del sue\u00f1o, se fue por el palacio a cont\u00e1rselo a sus progenitores, al padre querido y a la madre, y a entrambos los hall\u00f3 dentro: a \u00e9sta sentada junto al fuego, con las siervas, hilando lana de color purp\u00fareo: y a aqu\u00e9l, cuando iba a salir para reunirse en consejo con los ilustres pr\u00edncipes pues los m\u00e1s nobles feacios le hab\u00edan llamado. Det\u00favose Naus\u00edcaa muy cerca de su padre y as\u00ed le dijo:<\/p>\n<p>57<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Padre querido! \u00bfNo querr\u00edas aparejarme un carro alto, de fuertes ruedas, en el cual lleve al r\u00edo, para lavarlos, los hermosos vestidos que tengo sucios? A ti mismo te conviene llevar vestiduras limpias, cuando con los varones m\u00e1s principales deliberas en el consejo. Tienes, adem\u00e1s, cinco hijos en el palacio: dos ya casados, y tres que son mancebos florecientes y cuantas veces van al baile quieren llevar vestidos limpios; y tales cosas est\u00e1n a mi cuidado.<\/p>\n<p>66<\/p>\n<p>As\u00ed dijo, pues di\u00f3le verg\u00fcenza nombrar las florecientes nupcias a su padre. Mas \u00e9l, comprendi\u00e9ndolo todo, le respondi\u00f3 con estas palabras:<\/p>\n<p>68<\/p>\n<p>\u2014No te negar\u00e9, oh hija, ni las mulas ni cosa alguna. Ve y los esclavos te aparejar\u00e1n un carro alto, de fuertes ruedas, provisto de tablado.<\/p>\n<p>71<\/p>\n<p>Dichas tales palabras, dio la orden a los esclavos, que al punto le obedecieron. Aparejaron fuera de la casa un carro de fuertes ruedas, propio para mulas; y, tray\u00e9ndolas, unci\u00e9ronlas al yugo. Mientras tanto, la doncella sacaba de la habitaci\u00f3n los espl\u00e9ndidos vestidos y los colocaba en el pulido carro. Su madre p\u00fasole en una cesta toda clase de gratos manjares y viandas; ech\u00f3le vino en un cuero de cabra; y cuando aqu\u00e9lla subi\u00f3 al carro, entreg\u00f3le l\u00edquido aceite en una ampolla de oro a fin de que se ungiese con sus esclavas. Naus\u00edcaa tom\u00f3 el l\u00e1tigo y, asiendo las lustrosas riendas, azot\u00f3 las mulas para que corrieran. Arrancaron estas con estr\u00e9pito y trotaron \u00e1gilmente, llevando los vestidos y a la doncella, que no iba sola, sino acompa\u00f1ada de sus criadas.<\/p>\n<p>\u00a0 85<\/p>\n<p>Tan pronto como llegaron a la bell\u00edsima corriente del r\u00edo, donde hab\u00eda unos lavaderos perennes con agua abundante y cristalina para lavar hasta lo m\u00e1s sucio, desuncieron las mulas y ech\u00e1ronlas hacia el vorticoso r\u00edo a pacer la dulce grama. Tomaron del carro los vestidos, llev\u00e1ronlos al agua profunda y los pisotearon en las pilas, compitiendo unas con otras en hacerlo con presteza. Despu\u00e9s que los hubieron limpiado quit\u00e1ndoles toda la inmundicia, tendi\u00e9ronlos con orden en los guijarros de la costa, que el mar lavaba con gran frecuencia. Acto continuo se ba\u00f1aron, se ungieron con ping\u00fce aceite y se pusieron a comer a orillas del r\u00edo, mientras las vestiduras se secaban a los rayos del sol.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>99<\/p>\n<p>Apenas las esclavas y Naus\u00edcaa se hubieron saciado de comida, quit\u00e1ronse los velos y jugaron a la pelota; y entre ellas Naus\u00edcaa, la de los n\u00edveos brazos, comenz\u00f3 a cantar. Cual Artemis, que se complace en tirar flechas, va por el alt\u00edsimo monte Taigeto o por el Erimanto, donde se deleita en perseguir a los jabal\u00edes o a los veloces ciervos, y en sus juegos tienen parte las ninfas agrestes, hijas de Zeus<\/p>\n<p>que lleva la \u00e9gida, holg\u00e1ndose Leto de contemplarlo; y aquella levanta su cabeza y su frente por encima de los dem\u00e1s y es f\u00e1cil distinguirla, aunque todas son hermosas: de igual suerte la doncella, libre a\u00fan, sobresal\u00eda entre las esclavas.<\/p>\n<p>110<\/p>\n<p>Mas cuando ya estaba a punto de volver a su morada, unciendo las mulas y plegando los hermosos vestidos, Atenea, la deidad de ojos de lechuza, orden\u00f3 otra cosa para que Odiseo recordara del sue\u00f1o y viese a aquella doncella de lindos ojos, que deb\u00eda llevarlo a la ciudad de los feacios. La princesa arroj\u00f3 la pelota a una de las esclavas y err\u00f3 el tiro, ech\u00e1ndola en un hondo remolino; y todas gritaron muy recio. Despert\u00f3 entonces el divinal Odiseo y, sent\u00e1ndose, revolv\u00eda en su mente y en su coraz\u00f3n estos pensamientos:<\/p>\n<p>119<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay de m\u00ed! \u00bfQu\u00e9 hombres deben de habitar esta tierra a que he llegado? \u00bfSer\u00e1n violentos, salvajes e injustos, u hospitalarios y temerosos de los dioses? Desde aqu\u00ed se oy\u00f3 la femenil griter\u00eda de j\u00f3venes ninfas que residen en las altas cumbres de las monta\u00f1as, en las fuentes de los r\u00edos y en los prados cubiertos de hierbas. \u00bfMe hallo, por ventura, cerca de hombres de voz articulada? Ea, yo mismo probar\u00e9 a salir e intentar\u00e9 verlo.<\/p>\n<p>127<\/p>\n<p>Hablando as\u00ed, el divinal Odiseo sali\u00f3 de entre los arbustos y en la poblada selva desgaj\u00f3 con su fornida mano una rama frondosa con que pudiera cubrirse las partes verendas. P\u00fasose en camino de igual manera que un montaraz le\u00f3n, confiado en sus fuerzas, sigue andando a pesar de la lluvia o del viento, y le arden los ojos, y se echa sobre los bueyes, las ojevas o las agrestes ciervas, pues el vientre le incita que vaya a una s\u00f3lida casa e intente acometer al ganado; de tal modo hab\u00eda de presentarse Odiseo a las doncellas de hermosas trenzas, aunque estaba desnudo, pues la necesidad le obligaba. Y se les apareci\u00f3 horrible, aleado por el sarro del mar; y todas huyeron, dispers\u00e1ndose por las orillas prominentes. Pero se qued\u00f3 sola e inm\u00f3vil la hija de Alc\u00ednoo, porque Atenea diole \u00e1nimo a su coraz\u00f3n y libr\u00f3 del temor a sus miembros. Sigui\u00f3, pues, delante del h\u00e9roe sin huir; y Odiseo meditaba si convendr\u00eda rogar a la doncella de lindos ojos, abraz\u00e1ndola por las rodillas, o suplicarle, desde lejos y con dulces palabras, que le mostrara la ciudad y le diera con qu\u00e9 vestirse. Pens\u00e1ndolo bien, le pareci\u00f3 que lo mejor ser\u00eda rogarle desde lejos con suaves voces, no fuese a irritarse la doncella si le abrazaba las rodillas. Y entonces pronunci\u00f3 estas dulces e insinuantes palabras:<\/p>\n<p>149<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yo te imploro, oh reina, seas diosa o mortal! Si eres una de las deidades que poseen el anchuroso cielo te hallo muy parecida a Artemis, hija del gran Zeus, por tu hermosura, por tu grandeza y por tu natural y si naciste de los hombres que moran en la tierra, dichosos mil veces tu padre, tu veneranda madre y tus hermanos, pues su alma debe de alegrarse a todas horas intensamente cuando ven a tal reto\u00f1o salir a las danzas. Y dichos\u00edsimo en su coraz\u00f3n, m\u00e1s que otro alguno, quien consiga, descollando por la esplendidez de sus donaciones nupciales, llevarte a su casa por esposa.<\/p>\n<p>160<\/p>\n<p>Que nunca se ofreci\u00f3 a mis ojos un mortal semejante, ni hombre ni mujer, y me he quedado at\u00f3nito al contemplarte. Solamente una vez vi algo que se te pudiera comparar en un joven reto\u00f1o de palmera, que creci\u00f3 en Delos, junto al ara de Apolo -estuve all\u00ed con numeroso pueblo, en aquel viaje del cual hab\u00edan de seguirme funestos males-; de la suerte que a la vista del reto\u00f1o qued\u00e9me estupefacto mucho tiempo, pues jam\u00e1s hab\u00eda brotado de la tierra un v\u00e1stago como aqu\u00e9l; de la misma manera te contemplo con admiraci\u00f3n, oh mujer y me tienes absorto y me infunde miedo abrazar tus rodillas, aunque estoy abrumado por un pesar muy grande. Ayer pude salir del vinoso ponto, despu\u00e9s de veinte d\u00edas de permanencia en el mar, en el cual me vi a merced de las olas y de los veloces torbellinos desde que desampar\u00e9 la isla Ogigia; y alg\u00fan numen me ha echado ac\u00e1, para que padezca nuevas desgracias, que no espero que \u00e9stas se hayan acabado, antes los dioses deben prepararme otras muchas todav\u00eda.<\/p>\n<p>175<\/p>\n<p>Pero t\u00fa, oh reina, api\u00e1date de mi, ya que eres la primera persona a quien me acerco despu\u00e9s de soportar tantos males y me son desconocidos los hombres que viven en la ciudad y en esta comarca. Mu\u00e9strame la poblaci\u00f3n y dame un trapo para at\u00e1rmelo alrededor del cuerpo, si al venir trajiste alguno para envolver la ropa. Y los dioses te concedan cuanto en tu coraz\u00f3n anheles: marido, familia y feliz concordia: pues no hay nada mejor ni mas \u00fatil que el que gobiernen su casa el marido y la mujer con \u00e1nimo concorde, lo cual produce gran pena a sus enemigos y alegr\u00eda a los que los quieren, y son ellos los que m\u00e1s aprecian sus ventajas.<\/p>\n<p>186<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 Naus\u00edcaa, la de los n\u00edveos brazos:<br \/>\n\u2014\u00a1Forastero! Ya que no me pareces ni vil ni insensato, sabe que el mismo Zeus Ol\u00edmpico distribuye la felicidad a los buenos y a los malos, y si te envi\u00f3 esas penas debes sufrirlas pacientemente; mas ahora, que has llegado a nuestra ciudad y a nuestra tierra, no carecer\u00e1s de vestido ni de ninguna de las cosas que por decoro ha de alcanzar un m\u00edsero suplicante. Te mostrar\u00e9 la poblaci\u00f3n y te dir\u00e9 el nombre de sus habitantes: los feacios poseen la ciudad y la comarca y yo soy la hija del magn\u00e1nimo Alc\u00ednoo, cuyo es el imperio y el poder entre los feacios.<\/p>\n<p>198<\/p>\n<p>Dijo, y dio esta orden a las esclavas, de hermosas trenzas:<br \/>\n\u2014\u00a1Deteneos, esclavas! \u00bfAd\u00f3nde hu\u00eds, por ver a un hombre? \u00bfPens\u00e1is acaso que sea un enemigo? No hay ni habr\u00e1 nunca un mortal terrible que venga a hostilizar la tierra de los feacios pues a \u00e9stos los quieren mucho los inmortales. Vivimos separadamente y nos circunda el mar alborotado; somos los \u00faltimos de los hombres, y ning\u00fan otro mortal tiene comercio con nosotros. Este es un infeliz que viene perdido y es necesario socorrerle, pues todos los forasteros y pobres son de Zeus y un exiguo don que se les haga les es grato. As\u00ed, pues, esclavas, dadle de comer y de beber al forastero, y lavadle en el r\u00edo, en un lugar que est\u00e9 resguardado del viento.<\/p>\n<p>211<\/p>\n<p>As\u00ed dijo. Detuvi\u00e9ronse las esclavas y, anim\u00e1ndose mutuamente, hicieron sentar a Odiseo en un lugar abrigado, conforme a lo dispuesto por Naus\u00edcaa, hija del magn\u00e1nimo Alc\u00ednoo; dejaron cerca de \u00e9l un manto y una t\u00fanica para que se vistiera; entreg\u00e1ronle, en ampolla de oro, l\u00edquido aceite y le invitaron a lavarse en la corriente del r\u00edo. Y entonces el divinal Odiseo les habl\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>218<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Esclavas! Alejaos un poco a fin de que lave de mis hombros el sarro del mar y me unja despu\u00e9s con el aceite, del cual mucho ha que mi cuerpo se ve privado. Yo no puedo tomar el ba\u00f1o ante vosotras, pues har\u00edaseme verg\u00fcenza ponerme desnudo entre j\u00f3venes de hermosas trenzas.<\/p>\n<p>223<\/p>\n<p>As\u00ed dijo. Ellas se apartaron y fueron a cont\u00e1rselo a Naus\u00edcaa. Entre tanto el divinal Odiseo se lavaba en el r\u00edo quitando de su cuerpo el sarro del mar que le cubr\u00eda la espalda y los anchurosos hombros, y se limpiaba la cabeza de la espuma que en ella hab\u00eda dejado el mar est\u00e9ril. Mas despu\u00e9s que, ya lavado, se ungi\u00f3 con el ping\u00fce aceite y se puso los vestidos que la doncella, libre a\u00fan, le hab\u00eda dado, Atenea, hija de Zeus, hizo que pareciere m\u00e1s alto y m\u00e1s grueso, y que de su cabeza colgaran ensortijados cabellos que a flores de jacinto semejaban. Y as\u00ed como el hombre experto, a quien Hefesto y Palas Atenea ense\u00f1aron artes de toda especie, cerca de oro, la plata y hace lindos trabajos, de semejante modo Atenea difundi\u00f3 la gracia por la cabeza y por los hombros de Odiseo. Este, apart\u00e1ndose un poco, se sent\u00f3 en la ribera del mar y resplandec\u00eda por su gracia y hermosura. Admir\u00f3se la doncella y dijo a las esclavas de hermosas trenzas:<\/p>\n<p>239<\/p>\n<p>\u2014Oid, esclavas de n\u00edveos brazos, lo que os voy a decir: no sin la voluntad de los dioses que habitan en el Olimpo, viene ese hombre a los deiformes feacios. Al principio se me ofreci\u00f3 como un fulano despreciable, pero ahora se asemeja a los dioses que poseen el anchuroso cielo. \u00a1Ojal\u00e1 a tal var\u00f3n pudiera llam\u00e1rsele marido, viviendo ac\u00e1: ojal\u00e1 le pluguiere quedarse con nosotros! Mas, oh esclavas, dadle de comer y de beber al forastero.<\/p>\n<p>247<\/p>\n<p>As\u00ed dijo. Ellas la escucharon y obedecieron llev\u00e1ndole alimentos y bebida. Y el paciente divinal Odiseo bebi\u00f3 y comi\u00f3 \u00e1vidamente, pues hac\u00eda mucho tiempo que estaba en ayunas.<\/p>\n<p>251<\/p>\n<p>Entonces Naus\u00edcaa, la de los n\u00edveos brazos, orden\u00f3 otras cosas: puso en el hermoso carro la ropa bien doblada, unci\u00f3 las mulas de fuertes cascos, mont\u00f3 ella misma y, llamando a Odiseo, exhort\u00f3le de semejante modo:<\/p>\n<p>255<\/p>\n<p>\u2014Lev\u00e1ntate ya, oh forastero, y partamos para la poblaci\u00f3n; a fin de que te gu\u00ede a la casa de mi discreto padre, donde te puedo asegurar que ver\u00e1s a los m\u00e1s ilustres de todos los feacios. Pero procede de esta manera, ya que no me pareces falto de juicio: mientras vayamos por el campo, por terrenos cultivados por el hombre, anda ligeramente con las esclavas detr\u00e1s de las mulas y el carro, y yo te ense\u00f1ar\u00e9 el camino por donde se sube a la ciudad que est\u00e1 cercada por alto y torreado muro y tiene a uno y otro lado un hermoso puerto de boca estrecha adonde son conducidas las corvas embarcaciones, pues hay estancias seguras para todas. Junto a un magn\u00edfico templo de Poseid\u00f3n se halla el \u00e1gora, labrada con piedras de acarreo profundamente hundidas: all\u00ed guardan los aparejos de las negras naves, las g\u00famenas y los cables, y aguzan los remos; pues los feacios no se cuidan de arcos ni de aljabas, sino de m\u00e1stiles y de remos de nav\u00edo, bien proporcionados con los cuales atraviesan alegres el espumoso mar. Ahora quiero evitar sus amargos dichos; no sea que alguien me censure despu\u00e9s -que hay en la poblaci\u00f3n hombres insolent\u00edsimos- u otro peor hable as\u00ed al encontrarnos:<\/p>\n<p>276<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQui\u00e9n es ese forastero tan alto y tan hermoso que sigue a Naus\u00edcaa? \u00bfDonde lo hallo? Debe de ser su esposo. Quiz\u00e1 haya recogido a un hombre de lejanas tierras que ir\u00eda errante por haberse extraviado de su nave, puesto que no los hay en estos contornos; o por ventura es un dios que, accediendo a sus repetidas instancias, descendi\u00f3 del cielo y lo tendr\u00e1 consigo todos los d\u00edas. Tanto mejor si ella fue a buscar marido en otra parte y menosprecia el pueblo de los feacios, en el cual la pretenden muchos e ilustres varones.\u00bb<\/p>\n<p>285<\/p>\n<p>As\u00ed dir\u00e1n y tendr\u00e9 que sufrir tama\u00f1os ultrajes. Y tambi\u00e9n yo me indignar\u00eda contra la que tal hiciera; contra la que, a despecho de su padre y de su madre todav\u00eda vivos, se juntara con hombres antes de haber contra\u00eddo p\u00fablico matrimonio.<\/p>\n<p>289<\/p>\n<p>Oh forastero, entiende bien lo que voy a decir, para que pronto logres de mi padre que te d\u00e9 compa\u00f1eros y te haga conducir a tu patria. Hallar\u00e1s junto al camino un hermoso bosque de \u00e1lamos, consagrado a Atenea, en el cual mana una fuente y a su alrededor se extiende un prado: all\u00ed tiene mi padre un campo y una vi\u00f1a floreciente, tan cerca de la ciudad que puede o\u00edrse el grito que en \u00e9sta se de. Si\u00e9ntate en aquel lugar y aguarda que nosotras, entrando en la poblaci\u00f3n lleguemos al palacio de mi padre. Y cuando juzgues que ya habremos de estar en casa, encam\u00ednate tambi\u00e9n a la ciudad de los feacios y pregunta por la morada de mi padre, del magn\u00e1nimo Alc\u00ednoo; la cual es f\u00e1cil de conocer y a ella te guiar\u00e1 hasta un ni\u00f1o, pues las dem\u00e1s casas de los feacios son muy diferentes de la del h\u00e9roe Alc\u00ednoo.<\/p>\n<p>303<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que entrares en el palacio y en el patio del mismo, atravesar\u00e1s la sala r\u00e1pidamente hasta que llegues adonde mi madre, sentada al resplandor del fuego del hogar, de espaldas a una columna, hila lana purp\u00farea, cosa admirable de ver, y tiene detr\u00e1s de ella a las esclavas. All\u00ed tambi\u00e9n, cerca del hogar, se levanta el trono en que mi padre se sienta y bebe vino como un inmortal. Pasa por delante de \u00e9l y tiende los brazos a las rodillas de mi madre, para que pronto amanezca el alegre d\u00eda de tu regreso a la patria por lejos que \u00e9sta se halle. Pues si mi madre te fuere ben\u00e9vola, puedes concebir la esperanza de ver a tus amigos y de llegar a tu casa bien labrada y a tu patria tierra.<\/p>\n<p>316<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, arre\u00f3 con el lustroso azote las mulas, que dejaron al punto la corriente del r\u00edo, pues trotaban muy bien y alargaban el paso en la carrera. Naus\u00edcaa ten\u00eda las riendas, para que pudiesen seguirla a pie las esclavas y Odiseo y aguijaba con gran discreci\u00f3n a las mulas.<\/p>\n<p>321<\/p>\n<p>Pon\u00edase el sol cuando llegaron al magn\u00edfico bosque consagrado a Atenea. Odiseo se qued\u00f3 en \u00e9l y acto seguido suplic\u00f3 de esta manera a la hija del gran Zeus:<\/p>\n<p>324<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oyeme hija de Zeus, que lleva la \u00e9gida! \u00a1Ind\u00f3mita! Ati\u00e9ndeme ahora, ya que nunca lo hiciste cuando me maltrataba el \u00ednclito dios que bate la tierra. Conc\u00e9deme que, al llegar a los feacios, me reciban \u00e9stos como amigo y de m\u00ed se apiaden.<\/p>\n<p>328<\/p>\n<p>As\u00ed dijo rogando y le oy\u00f3 Palas Atenea. Pero la diosa no se le apareci\u00f3 a\u00fan, porque tem\u00eda a su t\u00edo paterno, quien estuvo vivamente irritado contra el divinal Odiseo, en tanto el h\u00e9roe no arrib\u00f3 a su patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANTO VI 1 Mientras as\u00ed dorm\u00eda el paciente y divinal Odiseo, rendido del sue\u00f1o y del cansancio, Atenea se fue al pueblo y a la ciudad de los feacios, los cuales habitaron antiguamente en la espaciosa Hiperea, junto a los Ciclopes, varones soberbios que les causaban da\u00f1o porque eran m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1016,1139,1012,1018,1039,1015,1058,1289,1115,1288,1057,1025,1033],"class_list":["post-904","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-arte","tag-artes","tag-ave","tag-ayuda","tag-belleza","tag-flor","tag-hogar","tag-homero","tag-jovenes","tag-odisea","tag-pensamiento","tag-rosa","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>&quot;La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"&quot;La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa -\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"&quot;La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&quot;La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa -\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Blog Cultureduca educativa\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/cultureduca\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2010-11-26T22:19:38+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2018-12-22T01:12:48+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cropped-cabecera-culturblog.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"120\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Admin\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200\"},\"headline\":\"\u00abLa Odisea\u201d (VI) [Homero]\",\"datePublished\":\"2010-11-26T22:19:38+00:00\",\"dateModified\":\"2018-12-22T01:12:48+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/\"},\"wordCount\":3579,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#organization\"},\"keywords\":[\"arte\",\"artes\",\"ave\",\"ayuda\",\"belleza\",\"flor\",\"hogar\",\"Homero\",\"j\u00f3venes\",\"Odisea\",\"pensamiento\",\"rosa\",\"vino\"],\"articleSection\":[\"Literatura \\\/ Po\u00e9tica\",\"Textos literarios\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/\",\"name\":\"\\\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2010-11-26T22:19:38+00:00\",\"dateModified\":\"2018-12-22T01:12:48+00:00\",\"description\":\"\\\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa -\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/la-odisea-vi-homero\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"\u00abLa Odisea\u201d (VI) [Homero]\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/\",\"name\":\"Blog Cultureduca\",\"description\":\"Blog educativo de las Letras y las Artes Pl\u00e1sticas y Est\u00e9ticas\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#organization\"},\"alternateName\":\"Blog Cultura educativa\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#organization\",\"name\":\"ASOCAE\",\"alternateName\":\"Asociaci\u00f3n para la Cultura, el Arte y la Educaci\u00f3n\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cultureduca_ico_cab.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cultureduca_ico_cab.png\",\"width\":22,\"height\":24,\"caption\":\"ASOCAE\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/groups\\\/cultureduca\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/Cultureduca\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200\",\"name\":\"Admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g\",\"caption\":\"Admin\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/author\\\/jefe\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa","description":"\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa -","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa","og_description":"\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa -","og_url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/","og_site_name":"Blog Cultureduca educativa","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/cultureduca\/","article_published_time":"2010-11-26T22:19:38+00:00","article_modified_time":"2018-12-22T01:12:48+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":120,"url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cropped-cabecera-culturblog.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Admin","twitter_misc":{"Escrito por":"Admin","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/"},"author":{"name":"Admin","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/person\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200"},"headline":"\u00abLa Odisea\u201d (VI) [Homero]","datePublished":"2010-11-26T22:19:38+00:00","dateModified":"2018-12-22T01:12:48+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/"},"wordCount":3579,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#organization"},"keywords":["arte","artes","ave","ayuda","belleza","flor","hogar","Homero","j\u00f3venes","Odisea","pensamiento","rosa","vino"],"articleSection":["Literatura \/ Po\u00e9tica","Textos literarios"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/","name":"\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa","isPartOf":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#website"},"datePublished":"2010-11-26T22:19:38+00:00","dateModified":"2018-12-22T01:12:48+00:00","description":"\"La Odisea\u201d (VI) [Homero] - Blog Cultureduca educativa -","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-vi-homero\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"\u00abLa Odisea\u201d (VI) [Homero]"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#website","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/","name":"Blog Cultureduca","description":"Blog educativo de las Letras y las Artes Pl\u00e1sticas y Est\u00e9ticas","publisher":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#organization"},"alternateName":"Blog Cultura educativa","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#organization","name":"ASOCAE","alternateName":"Asociaci\u00f3n para la Cultura, el Arte y la Educaci\u00f3n","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cultureduca_ico_cab.png","contentUrl":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cultureduca_ico_cab.png","width":22,"height":24,"caption":"ASOCAE"},"image":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/groups\/cultureduca\/","https:\/\/x.com\/Cultureduca"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/person\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200","name":"Admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g","caption":"Admin"},"url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/author\/jefe\/"}]}},"featured_image_src":null,"featured_image_src_square":null,"author_info":{"display_name":"Admin","author_link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/author\/jefe\/"},"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"custom":false,"gb-block-post-grid-landscape":false,"gb-block-post-grid-square":false,"post-thumbnail":false,"header":false,"slider":false,"columns":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Admin","author_link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/author\/jefe\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"CANTO VI 1 Mientras as\u00ed dorm\u00eda el paciente y divinal Odiseo, rendido del sue\u00f1o y del cansancio, Atenea se fue al pueblo y a la ciudad de los feacios, los cuales habitaron antiguamente en la espaciosa Hiperea, junto a los Ciclopes, varones soberbios que les causaban da\u00f1o porque eran m\u00e1s\u2026 Seguir leyendo...","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/904","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/75"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=904"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/904\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}