{"id":899,"date":"2010-11-27T00:15:11","date_gmt":"2010-11-26T22:15:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=899"},"modified":"2018-12-22T03:12:48","modified_gmt":"2018-12-22T01:12:48","slug":"la-odisea-i-homero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-i-homero\/","title":{"rendered":"\u00abLa Odisea\u00bb (I) [Homero]"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/natureduca.com\/images_estublog\/odisea01.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" width=\"331\" height=\"188\" align=\"right\" \/>La Odisea es un poema \u00e9pico escrito por el poeta griego Homero.\u00a0Consta de unos 10.000 versos divididos en 24 cantos,\u00a0 donde se\u00a0narra\u00a0el\u00a0regreso de la guerra de Troya del h\u00e9roe griego Odiseo (Ulises para los romanos).<br \/>\nLa traducci\u00f3n de esta obra fue realizada por el helenista\u00a0Lu\u00eds Segala y Estalella (1873-1938)<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>CANTO I<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>H\u00e1blame, Musa, de aquel var\u00f3n de multiforme ingenio que, despu\u00e9s de destruir la sacra ciudad de \u00a0Troya, anduvo peregrinando largu\u00edsimo tiempo, vio las poblaciones y conoci\u00f3 las costumbres de muchos hombres y padeci\u00f3 en su \u00e1nimo gran n\u00famero de trabajos en su navegaci\u00f3n por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compa\u00f1eros a la patria. Mas ni aun as\u00ed pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. \u00a1Insensatos! Comi\u00e9ronse las vacas de Helios, hijo de Hiperi\u00f3n; el cual no permiti\u00f3 que les llegara el d\u00eda del regreso. \u00a1Oh diosa, hija de Zeus!, cu\u00e9ntanos aunque no sea m\u00e1s que una parte de tales cosas.<\/p>\n<p>11<\/p>\n<p>Ya en aquel tiempo los que hab\u00edan podido escapar de una muerte horrorosa estaban en sus hogares, salvos de los peligros de la guerra y del mar; y solamente Odiseo, que tan gran necesidad sent\u00eda de restituirse a su patria y ver a su consorte, hall\u00e1base detenido en hueca gruta por Calipso, la ninfa veneranda, la divina entre las deidades, que anhelaba tomarlo por esposo.<\/p>\n<p>16<\/p>\n<p>Con el transcurso de los a\u00f1os lleg\u00f3 por fin la \u00e9poca en que los dioses hab\u00edan decretado que volviese a su patria, a, aunque no por eso deb\u00eda poner fin a sus trabajos, ni siquiera despu\u00e9s de juntarse con los suyos. Y todos los dioses le compadec\u00edan, a excepci\u00f3n de Poseid\u00f3n, que permaneci\u00f3 constantemente irritado contra el divinal Odiseo hasta que el h\u00e9roe no arrib\u00f3 a su tierra.<\/p>\n<p>22<\/p>\n<p>Mas entonces hab\u00edase ido aqu\u00e9l al lejano pueblo de los <a id=\"Etiopes\" name=\"Etiopes\"><\/a>et\u00edopes -los cuales son los postreros de los hombres y forman dos grupos, que habitan respectivamente hacia el ocaso y hacia el orto de Hiperi\u00f3n- para asistir a una hecatombe de toros y de cordero. Mientras aquel se deleitaba presenciando el fest\u00edn, congreg\u00e1ron se las otras deidades en el palacio de Zeus Ol\u00edmpico.<\/p>\n<p>28<\/p>\n<p>Y fue el primero en hablar el padre de los hombres y de los dioses, porque en su \u00e1nimo ten\u00eda presente al ilustre Egisto, a quien dio muerte el preclaro Orestes Agamenonida. Acord\u00e1ndose de \u00e9l, dijo a los inmortales estas palabras:<\/p>\n<p>32<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh Dioses! \u00a1De qu\u00e9 modo culpan los mortales a los n\u00famenes! Dicen que las cosas malas les vienen de nosotros, y son ellos quienes se atraen con sus locuras infortunios no decretados por el destino. As\u00ed ocurri\u00f3 a Egisto que, oponi\u00e9ndose a la voluntad del hado cas\u00f3 con la mujer leg\u00edtima del Atrida, y mat\u00f3 a \u00e9ste cuando tornaba a su patria, no obstante que supo la terrible muerte que padecer\u00eda luego. Nosotros mismos le hab\u00edamos enviado a Hermes, el vigilante Argifontes, con el fin de advertirle que no matase a aqu\u00e9l ni pretendiera a su esposa; pues Orestes Atrida ten\u00eda que tomar venganza no bien llegara a la juventud y sintiese el deseo de volver a su tierra. As\u00ed se lo declar\u00f3 Hermes; mas no logr\u00f3 persuadirlo, con ser tan excelente el consejo, y ahora Egisto lo ha pagado todo junto.<\/p>\n<p>44<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le Atenea, la deidad de ojos de lechuza:<br \/>\n\u2014\u00a1Padre nuestro, cronida, el m\u00e1s excelso de los que imperan! Aqu\u00e9l yace en la tumba por haber padecido una muerte muy justificada. \u00a1As\u00ed perezca quien obre de semejante modo! Pero se me parte el coraz\u00f3n a causa del prudente y desgraciado Odiseo, que, mucho tiempo ha, padece penas lejos de los suyos, en una isla azotada por las olas, en el centro del mar; isla poblada de \u00e1rboles, en la cual tiene su mansi\u00f3n una diosa, la hija del terrible Atlante de aquel que conoce todas las profundidades del ponto y sostiene las grandes columnas que separan la tierra y el cielo. La hija de este dios retiene al infortunado y afligido Odiseo, no cejando en su prop\u00f3sito de embelesarlo con tiernas y seductoras palabras para que olvide a Itaca; mas Odiseo, que est\u00e1 deseoso de ver el humo de su pa\u00eds natal, ya de morir siente anhelos, \u00bfY a ti, Zeus Ol\u00edmpico? \u00bfNo se te conmueve el coraz\u00f3n? \u00bfNo te era grato Odiseo cuando sacrificaba junto a las naves de los argivos? \u00bfPor que as\u00ed te has airado contra \u00e9l, Zeus?<\/p>\n<p>63<\/p>\n<p>Contest\u00f3le Zeus, que amontona las nubes:<br \/>\n\u2014\u00a1Hija m\u00eda! \u00a1Qu\u00e9 palabras se te escaparon del cerco de los dientes? \u00bf C\u00f3mo quieres que ponga en olvido al divinal Odiseo, que por su inteligencia se se\u00f1ala sobre los dem\u00e1s mortales y siempre ofreci\u00f3 muchos sacrificios a los inmortales dioses que poseen el anchuroso cielo? Pero Poseid\u00f3n, que ci\u00f1e la tierra, le guarda vivo y constante rencor porque ceg\u00f3 al ciclope, al deiforme Polifemo; que es el m\u00e1s fuerte de todos los <a id=\"Ciclopes\" name=\"Ciclopes\"><\/a>ciclopes y naci\u00f3 de la ninfa Toosa, hija de Forcis, que impera en el mar est\u00e9ril, despu\u00e9s que esta se uni\u00f3 con Poseid\u00f3n en honda cueva. Desde entonces Poseid\u00f3n, que sacude la tierra, si bien no intenta matar a Odiseo, hace que vaya errante lejos de su patria. Mas \u00a1ea! tratemos todos nosotros de la vuelta del mismo y del modo como haya de llegar a su patria; y Poseid\u00f3n depondr\u00e1 la c\u00f3lera, que no le fuera posible contender, solo y contra la voluntad de los dioses, con los inmortales todos.<\/p>\n<p>80<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le en seguida Atenea, la deidad de ojos de lechuza:<br \/>\n\u2014\u00a1Padre nuestro, cronida, el m\u00e1s excelso de los que imperan! Si les place a los bienaventurados dioses que el prudente Odiseo vuelva a su casa, mandemos en seguida a Hermes, el mensajero Argifontes, a la isla; y manifieste cuanto antes a la ninfa de hermosas trenzas la verdadera resoluci\u00f3n que hemos tomado sobre la vuelta del paciente Odiseo, para que el h\u00e9roe se ponga en camino. Yo, en tanto, y\u00e9ndome a Itaca, instigar\u00e9 vivamente a su hijo y le infundir\u00e9 valor en el pecho para que llame al \u00e1gora a los melenudos aqueos, y prohiba la entrada en su casa a todos los pretendientes, que de continuo le deg\u00fcellan much\u00edsimas ovejas y flex\u00edpedes bueyes de retorcidos cuernos. Y le llevar\u00e9 despu\u00e9s a la arenosa Pilos para que, preguntando y viendo si puede adquirir noticias de su padre, consiga ganar honrosa fama entre los hombres.<\/p>\n<p>96<\/p>\n<p>Dicho esto, calz\u00f3se los \u00e1ureos divinos talares que la llevaban sobre el mar y sobre la tierra inmensa con la rapidez del viento; y asi\u00f3 la lanza fornida, de aguda punta de bronce, pesada, larga, robusta, con que la hija del prepotente padre destruye filas enteras de h\u00e9roes siempre que contra ellos monta en c\u00f3lera.<\/p>\n<p>102<\/p>\n<p>Descendi\u00f3 presurosa de la cumbre del Olimpo y, encamin\u00e1ndose al pueblo de Itaca, det\u00favose en el vest\u00edbulo de la morada de Odiseo, en el umbral que preced\u00eda al patio: empu\u00f1aba la bronc\u00ednea lanza y hab\u00eda tomado la figura de un extranjero, de Mentes, rey de los <a id=\"Tafios\" name=\"Tafios\"><\/a>tafios.<\/p>\n<p>106<\/p>\n<p>Hall\u00f3 a los soberbios pretendientes, que para recrear el animo jugaban a los dados ante la puerta de la casa, sentados sobre cueros de bueyes que ellos mismos hab\u00edan degollado. Varios heraldos y diligentes servidores escanci\u00e1banles vino y agua en las crateras; y otros limpiaban las mesas con esponjas de muchos ojos, coloc\u00e1banlas en su sitio, y trinchaban carne en abundancia.<\/p>\n<p>113<\/p>\n<p>Fue el primero en advertir la presencia de la diosa el deiforme Tel\u00e9maco, pues se hallaba en medio de los pretendientes con el coraz\u00f3n apesadumbrado, y ten\u00eda el pensamiento fijo en su valeroso padre por si, volviendo, dispersaba a aquellos por la casa y recuperaba la dignidad real y el dominio de sus riquezas.<\/p>\n<p>118<\/p>\n<p>Tales cosas meditaba, sentado con los pretendientes, cuando vio a Atenea. A la hora fuese derecho al vest\u00edbulo, muy indignado en su coraz\u00f3n de que un hu\u00e9sped tuviese que esperar tanto tiempo a la puerta, asi\u00f3 por la mano a la diosa, tom\u00f3le la bronc\u00ednea lanza y, habl\u00e1ndole, le dijo estas aladas palabras:<\/p>\n<p>123<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Salve, hu\u00e9sped! Entre nosotros has de recibir amistoso acogimiento. Y despu\u00e9s que hayas comido, nos dir\u00e1s de que est\u00e1s necesitado.<\/p>\n<p>125<\/p>\n<p>Hablando as\u00ed, empez\u00f3 a caminar y Palas Atenea le fue siguiendo. Ya entrados en el interior del excelso palacio, Tel\u00e9maco arrim\u00f3 la lanza a una alta columna, meti\u00e9ndola en la pulimentada lancera, donde hab\u00eda muchas lanzas del paciente Odiseo; hizo sentar a la diosa en un sill\u00f3n, despu\u00e9s de tender en el suelo linda alfombra bordada y de colocar el escabel para los pies, y acerc\u00f3 para s\u00ed una labrada silla; poni\u00e9ndolo todo aparte de los pretendientes para que al hu\u00e9sped no le desplaciera la comida, molestado por el tumulto de aquellos varones soberbios, y \u00e9l, a su vez, pudiera interrogarle sobre su padre ausente.<\/p>\n<p>136<\/p>\n<p>Una esclava les dio aguamanos, que tra\u00eda en magn\u00edfico jarro de oro y verti\u00f3 en fuente de plata, y les puso delante una pulimentada mesa. La veneranda despensera tr\u00e1joles pan y dej\u00f3 en la mesa buen n\u00famero de manjares, obsequi\u00e1ndoles con los que ten\u00eda guardados. El trinchante sirvi\u00f3les platos de carne de todas suertes y coloc\u00f3 a su lado \u00e1ureas copas. Y un heraldo se acercaba a menudo para escanciarles vino.<\/p>\n<p>144<\/p>\n<p>Ya en esto entraron los orgullosos pretendientes. Apenas se hubieron sentado por orden en sillas y sillones, los heraldos di\u00e9ronles aguamanos, las esclavas amontonaron el pan en los canastillos, los mancebos coronaron de bebidas las crateras, y todos las viandas que les hab\u00edan servido.<\/p>\n<p>149<\/p>\n<p>Satisfechas las ganas de comer y de beber, ocup\u00e1ronles el pensamiento otras cosas; el canto y el baile, que son los ornamentos del convite. Un heraldo puso la bell\u00edsima c\u00edtara en las manos, de Femio, a quien obligaban a cantar ante los pretendientes. Y mientras Femio comenzaba al son de la c\u00edtara un hermoso canto, Tel\u00e9maco dijo estas razones a Atenea la de los ojos de lechuza, despu\u00e9s de aproximar su cabeza a la deidad para que los dem\u00e1s no se enteraran:<\/p>\n<p>158<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Caro hu\u00e9sped! \u00bfTe enojar\u00e1s conmigo por lo que voy a decirte? Estos s\u00f3lo se ocupan de cosas tales como la c\u00edtara y el canto; y nada les cuesta, pues devoran impunemente la hacienda de otro, la de un var\u00f3n cuyos blancos huesos se pudren en el continente por la acci\u00f3n de la lluvia o los revuelven las olas en el seno del mar. Si le vieran regresar a Itaca, todos preferir\u00edan tener los pies ligeros a ser ricos de oro y de vestidos. Mas aqu\u00e9l ya muri\u00f3, a causa de su aciago destino, y ninguna esperanza nos resta, aunque alguno de los hombres terrestres afirme que aun ha de volver: el d\u00eda de su regreso no amanecer\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<p>169<\/p>\n<p>Pero, \u00a1ea! habla y responde sinceramente: \u00bfQui\u00e9n eres y de qu\u00e9 pa\u00eds procedes? \u00bfD\u00f3nde se hallan tu ciudad y tus padres? \u00bfEn qu\u00e9 linaje de embarcaci\u00f3n llegaste? \u00bfC\u00f3mo los marineros te trajeron a Itaca? \u00bfQuienes se precian de ser? Pues no me figuro que hayas venido andando. Dime tambi\u00e9n la verdad de esto para que me entere: \u00bfVienes ahora por vez primera o has sido hu\u00e9sped de mi padre? Que son muchos los que conocen nuestra casa, porque Odiseo acostumbraba visitar a los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>178<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 Atenea, la deidad de los ojos de lechuza:<br \/>\n\u2014De todo esto voy a informarte circunstanciadamente. Me jacto de ser Mentes, hijo del belicoso Anqu\u00edalo, y de reinar sobre los tafios amantes de manejar los remos. He llegado en mi bajel, con mi gente, pues navego por el vinoso ponto hacia unos hombres que hablan otro lenguaje: voy a <a id=\"Temese\" name=\"Temese\"><\/a>T\u00e9mesa para traer bronce, llev\u00e1ndoles luciente hierro. Ancl\u00e9 la embarcaci\u00f3n cerca del campo, antes de llegar a la ciudad, en el puerto Retro que est\u00e1 al pie del selvoso <a id=\"Neyo\" name=\"Neyo\"><\/a>Neyo. Nos cabe la honra de que ya nuestros progenitores se daban mutua hospitalidad desde muy antiguo, como se lo puedes preguntar al h\u00e9roe Laertes; el cual, seg\u00fan me han dicho, ya no viene a la poblaci\u00f3n, sino que mora en el campo, atorm\u00e9ntanle los pesares, y tiene una anciana esclava que le apareja la comida y le da de beber cuando se le cansan los miembros de arrastrarse por la f\u00e9rtil vi\u00f1a. Vine porque me aseguraron que tu padre estaba de vuelta en la poblaci\u00f3n, mas sin duda lo impiden las deidades, poniendo obst\u00e1culos a su retorno; que el divinal Odiseo no desapareci\u00f3 a\u00fan de la tierra, pues vive y est\u00e1 detenido en el vasto ponto, en una isla que surge entre las olas, desde que cay\u00f3 en poder de hombres crueles y salvajes que lo retienen a su despecho. Voy ahora a predecir lo que ha de suceder, seg\u00fan los dioses me lo inspiran en el \u00e1nimo y yo creo que ha de verificarse porque no soy adivino ni h\u00e1bil int\u00e9rprete de sue\u00f1os: aquel no estar\u00e1 largo tiempo fuera de su patria, aunque lo sujeten f\u00e9rreos v\u00ednculos; antes hallar\u00e1 alg\u00fan medio para volver, ya que es ingenioso en sumo grado.<\/p>\n<p>206<\/p>\n<p>Mas, \u00a1ea! habla y dime con sinceridad si eres el hijo del propio Odiseo. Eres pintiparado a \u00e9l as\u00ed en la cabeza como en los bellos ojos; y bien lo recuerdo, pues nos reun\u00edamos a menudo antes de que se embarcara para Troya, adonde fueron los pr\u00edncipes argivos en las c\u00f3ncavas naves. Desde entonces ni yo he visto a Odiseo ni \u00e9l a mi.<\/p>\n<p>213<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<br \/>\n\u2014Voy a hablarte oh hu\u00e9sped, con gran sinceridad. Mi madre afirma que soy hijo de aqu\u00e9l, y no s\u00e9 m\u00e1s; que nadie consigui\u00f3 conocer por s\u00ed su propio linaje. \u00a1Ojal\u00e1 que fuera v\u00e1stago de un hombre dichoso que envejeciese en su casa, rodeado de sus riquezas!; mas ahora dicen que desciendo, ya que me lo preguntas, del m\u00e1s infeliz de los mortales hombres.<\/p>\n<p>221<\/p>\n<p>Replic\u00f3le Atenea, la deidad de ojos de lechuza:<br \/>\n\u2014Los dioses no deben de haber dispuesto que tu linaje sea oscuro, cuando Penelopea te ha parido cual eres. Mas, ea, habla y dime con franqueza: \u00bfQu\u00e9 comida, qu\u00e9 reuni\u00f3n es esta y qu\u00e9 necesidad tienes de darla? \u00bfSe celebra convite o casamiento? que no nos hallamos evidentemente en un fest\u00edn a escote. Par\u00e9ceme que los que comen en el palacio con tal arrogancia ultrajan a alguien; pues cualquier hombre sensato se indignar\u00eda al presenciar sus muchas torpezas.<\/p>\n<p>230<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<br \/>\n\u2014\u00a1Hu\u00e9sped! Ya que tales cosas preguntas e inquieres, sabe que esta casa hubo de ser opulenta y respetada en cuanto aquel var\u00f3n permaneci\u00f3 en el pueblo. Mud\u00f3se despu\u00e9s la voluntad de los dioses, quienes, maquinando males, han hecho de Odiseo el m\u00e1s ignorado de todos los hombres; que yo no me afligiera de tal suerte si acabara la vida entre sus compa\u00f1eros en el pa\u00eds de Troya o en brazos de sus amigos luego que termin\u00f3 la guerra, pues entonces todos los aqueos le habr\u00edan erigido un t\u00famulo y hubiese dejado a su hijo una gloria inmensa. Ahora desapareci\u00f3 sin fama, arrebatado por las Harp\u00edas; su muerte fue oculta e ignota; y tan s\u00f3lo me dej\u00f3 pesares y llanto. Y no me lamento y gimo \u00fanicamente por \u00e9l, pues los dioses me han enviado otras funestas calamidades. Cuantos pr\u00f3ceres mandan en las islas, en Duliquio, en Same y en la selvosa Zacinto, y cuantos imperan en la \u00e1spera Itaca, todos pretenden a mi madre y arruinan nuestra casa. Mi madre ni rechaza las odiosas nupcias ni sabe poner fin a tales cosas, y aquellos comen y agotan mi hacienda, y pronto acabar\u00e1n conmigo mismo.<\/p>\n<p>252<\/p>\n<p>Contest\u00f3le Atenea muy indignada:<br \/>\n\u2014\u00a1Oh dioses! \u00a1Qu\u00e9 falta no te hace el ausente Odiseo, para que ponga las manos en los desvergonzados pretendientes! Si volviera y se mostrara ante el portal de esta casa, con su yelmo, su escudo y sus dos lanzas, como la primera vez que le vi en la m\u00eda, bebiendo y recre\u00e1ndose, cuando volvi\u00f3 de Efira, del palacio de Ilo Merm\u00e9rida -all\u00e1 fue Odiseo en su velera nave por un veneno mortal con que pudiese te\u00f1ir las bronc\u00edneas flechas; pero Ilo, temeroso de los sempiternos dioses, no se lo procur\u00f3 y entreg\u00f3selo mi padre, que le quer\u00eda much\u00edsimo-, si, pues, mostr\u00e1ndose tal, se encontrara Odiseo con los pretendientes, fuera corta la vida de \u00e9stos y bien amargas sus nupcias. Mas est\u00e1 puesto en manos de los dioses si ha de volver y tomar venganza en su palacio, y te exhorto a que desde luego medites como arrojar\u00e1s de aqu\u00ed a Ios pretendientes. Ea, \u00f3yeme, si te place, y presta atenci\u00f3n a mis palabras. Ma\u00f1ana convoca en el \u00e1gora a los h\u00e9roes <a id=\"Aqueos\" name=\"Aqueos\"><\/a>aqueos, h\u00e1blales a todos y sean testigos las propias deidades. Intima a los pretendientes que se separen, y\u00e9ndose a sus casas; y si a tu madre el \u00e1nimo le mueve a casarse, vuelve al palacio de su muy poderoso padre y all\u00ed dispondr\u00e1n las nupcias y le aparejar\u00e1n una dote tan cuantiosa como debe llevar una hija amada. Tambi\u00e9n a ti te dar\u00e9 un prudente consejo, por si te decidieras a seguirlo: Apresta la mejor embarcaci\u00f3n que hallares, con veinte remeros; ve a preguntar por tu padre, cuya ausencia se hace ya tan larga, y quiz\u00e1 alg\u00fan mortal te hablar\u00e1 del mismo o llegar\u00e1 a tus o\u00eddos la fama que procede de Zeus y es la que m\u00e1s difunde la gloria de los hombres. Trasl\u00e1date primeramente a Pilos e interroga al divinal N\u00e9stor; y desde all\u00ed ve a Esparta, al rubio Menelao, que ha llegado el potrero de los argivos de bronc\u00edneas corazas. Si oyeres decir que tu padre vive y ha de volver, s\u00fafrelo todo un a\u00f1o m\u00e1s, aunque est\u00e9s afligido; pero si te participaren que ha muerto y ya no existe, retorna sin dilaci\u00f3n a la patria, er\u00edgele un t\u00famulo, hazle las muchas exequias que se le deben, y b\u00fascale a tu madre un esposo. Y as\u00ed que hayas ejecutado y llevado a cumplimiento todas estas cosas, medita en tu mente y en tu coraz\u00f3n c\u00f3mo matar\u00e1s a los pretendientes en tu palacio: si con dolo o a la descubierta; porque es preciso que no andes en ni\u00f1er\u00edas, que ya no tienes edad para ello. \u00bfPor ventura no sabes cu\u00e1nta gloria ha ganado ante los hombres el divinal Orestes desde que hizo perecer al matador de su padre, al doloso Egisto, que le hab\u00eda muerto a su ilustre progenitor? Tambi\u00e9n t\u00fa, amigo, ya que veo que eres gallardo y de elevada estatura, s\u00e9 fuerte para que los venideros te elogien. Y yo me voy hacia la velera nave y los amigos, que ya deben de estar cansados de esperarme. Cuida de hacer cuanto te dije y acu\u00e9rdate de mis consejos.<\/p>\n<p>306<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<br \/>\n\u2014\u00a1Oh, forastero! Me dices estas cosas de una manera tan ben\u00e9vola, como un padre a su hijo, que nunca jam\u00e1s podr\u00e9 olvidarlas. Pero, \u00a1ea! aguarda un poco, aunque tengas prisa por irte, y despu\u00e9s que te ba\u00f1es y deleites tu coraz\u00f3n, volver\u00e1s alegremente a tu nave, llev\u00e1ndote un regalo precioso, muy beIlo, para guardarlo como presente m\u00edo, que tal es la costumbre a seguir con los hu\u00e9spedes amados.<\/p>\n<p>314<\/p>\n<p>Contest\u00f3le Atenea, la deidad de ojos de lechuza:<br \/>\n\u2014No me detengas, oponi\u00e9ndote a mi deseo de irme en seguida. El regalo con que tu coraz\u00f3n quiere obsequiarme, me lo entregar\u00e1s a la vuelta para que me lo lleve a mi casa esc\u00f3gelo muy hermoso y ser\u00e1 justo que te lo recompense con otro semejante.<\/p>\n<p>319<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, parti\u00f3 Atenea, la de ojos de lechuza: fuese la diosa volando como un p\u00e1jaro, despu\u00e9s de infundir en el esp\u00edritu de Tel\u00e9maco valor y audacia, y de avivarle a\u00fan m\u00e1s la memoria de su padre. Tel\u00e9maco, considerando en su mente lo ocurrido, qued\u00f3se at\u00f3nito, porque ya sospech\u00f3 que hab\u00eda hablado con una deidad. Y aquel var\u00f3n, que parec\u00eda un dios, se fue en seguida hacia los pretendientes.<\/p>\n<p>325<\/p>\n<p>Ante \u00e9stos, que le o\u00edan sentados y silenciosos, cantaba el ilustre aedo la vuelta deplorable que Palas Atenea hab\u00eda deparado a los aqueos cuando partieron de Troya.<\/p>\n<p>328<\/p>\n<p>La discreta Penelopea, hija de Icario oy\u00f3 de lo alto de la casa la divinal canci\u00f3n, que le llegaba al alma; y baj\u00f3 por la larga escalera, pero no sola, pues la acompa\u00f1aban dos esclavas. Cuando la divina entre las mujeres lleg\u00f3 a donde estaban los pretendientes, det\u00favose junto a la columna que sosten\u00eda el techo s\u00f3lidamente construido, con las mejillas cubiertas por espl\u00e9ndido velo y una honrada doncella a cada lado. Y arras\u00e1ndosele los ojos de l\u00e1grimas, habl\u00f3le as\u00ed al divinal aedo:<\/p>\n<p>337<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Femio! Pues que sabes otras muchas haza\u00f1as de hombres y de dioses, que recrean a los mortales y son celebradas por los aedos, c\u00e1ntales alguna de las mismas sentado ah\u00ed, en el centro, y \u00f3iganla todos silenciosamente y bebiendo vino, pero deja ese canto triste que constantemente me angustia el coraz\u00f3n en el pecho, ya que se apodera de m\u00ed un pesar grand\u00edsimo que no puedo olvidar. \u00a1Tal es la persona de quien padezco soledad por acordarme siempre de aquel var\u00f3n cuya fama es grande en la H\u00e9lade y en el centro de Argos!<\/p>\n<p>345<\/p>\n<p>Replic\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<br \/>\n\u2014\u00a1Madre m\u00eda! \u00bfPor qu\u00e9 quieres prohibir al amable aedo que nos divierta como su mente se lo sugiera? No son los aedos los culpables, sino Zeus, que distribuye sus presentes a los varones de ingenio del modo que le place. No ha de increparse a Femio porque canta la suerte aciaga de los d\u00e1naos, pues los hombres alaban con preferencia el canto m\u00e1s nuevo que llega a sus o\u00eddos. Res\u00edgnate en tu coraz\u00f3n y en tu \u00e1nimo a oir ese canto, ya que no fue Odiseo el \u00fanico que perdi\u00f3 en Troya la esperanza de volver; hubo otros muchos que tambi\u00e9n perecieron. Mas, vuelve ya a tu habitaci\u00f3n, oc\u00fapate en las labores que te son propias, el telar y la rueca, y ordena a las esclavas que se apliquen al trabajo, y de hablar nos cuidaremos los hombres y principalmente yo, cuyo es el mando en esta casa.<\/p>\n<p>360<\/p>\n<p>Volvi\u00f3se Penelopea, muy asombrada, a su habitaci\u00f3n, revolviendo en el \u00e1nimo las discretas palabras de su hijo. Y as\u00ed que hubo subido con las esclavas a lo alto de la casa, llor\u00f3 a Odiseo, su caro consorte, hasta que Atenea, la de ojos de lechuza, le infundi\u00f3 en los p\u00e1rpados el dulce sue\u00f1o.<\/p>\n<p>365<\/p>\n<p>Los pretendientes mov\u00edan alboroto en la obscura sala y todos deseaban acostarse con Penelopea en su mismo lecho. Mas el prudente Tel\u00e9maco comenz\u00f3 a decirles:<\/p>\n<p>368<\/p>\n<p>\u2014Pretendientes de mi madre que os port\u00e1is con orgullosa insolencia! Gocemos ahora del fest\u00edn y cesen vuestros gritos; pues es muy hermoso escuchar a un aedo como este tan parecido por su voz a las propias deidades. Al romper el alba, nos reuniremos en el \u00e1gora para que yo os diga sin rebozo que salg\u00e1is del palacio: disponed otros festines y comeos vuestros bienes, convid\u00e1ndoos sucesiva y rec\u00edprocamente en vuestras casas. Mas si os pareciese mejor y m\u00e1s acertado destruir impunemente los bienes de un solo hombre, seguid consumi\u00e9ndolos; que yo invocare a los sempiternos dioses, por si alg\u00fan d\u00eda nos concede Zeus que vuestras obras sean castigadas, y quiz\u00e1s mur\u00e1is en este palacio sin que nadie os vengue.<\/p>\n<p>381<\/p>\n<p>As\u00ed dijo: y todos se mordieron los labios, admir\u00e1ndose de que Tel\u00e9maco les hablase con tanta audacia.<\/p>\n<p>383<\/p>\n<p>Pero Ant\u00ednoo, hijo de Eupites, le repuso diciendo:<br \/>\n\u2014\u00a1Tel\u00e9maco! Son ciertamente los mismos dioses quienes te ense\u00f1an a ser grand\u00edlocuo y a arengar con audacia, mas no quiera el Croni\u00f3n que llegues a ser rey de Itaca, rodeada por el mar, como te corresponde por el linaje de tu padre.<\/p>\n<p>388<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<br \/>\n\u2014\u00a1Ant\u00ednoo! \u00bfTe enojar\u00e1s acaso por lo que voy a decir? Es verdad que me gustar\u00eda serlo, si Zeus me lo concediera. \u00bfCrees por ventura que el reinar sea la peor desgracia para los hombres? No es malo ser rey, porque su casa se enriquece pronto y su persona se ve m\u00e1s honrada. Pero muchos pr\u00edncipes aqueos, entre j\u00f3venes y ancianos viven en Itaca, rodeada por el mar: reine cualquiera de ellos, ya que muri\u00f3 el divinal Odiseo, y yo ser\u00e9 se\u00f1or de mi casa y de los esclavos que \u00e9ste adquiri\u00f3 para m\u00ed, como bot\u00edn de guerra.<\/p>\n<p>399<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le Eur\u00edmaco, hijo de Polibo:<br \/>\n\u2014\u00a1Tel\u00e9maco! Est\u00e1 puesto en mano de los dioses cu\u00e1l de los aqueos ha de ser el rey de Itaca, rodeada por el mar; pero t\u00fa sigue disfrutando de tus bienes, manda en tu palacio y jam\u00e1s, mientras Itaca sea habitada, venga hombre alguno a despojarte de tus riquezas contra tu querer. Y ahora, \u00f3ptimo Tel\u00e9maco, deseo preguntarte por el hu\u00e9sped. \u00bfDe d\u00f3nde vino tal sujeto? \u00bfDe qu\u00e9 tierra se gloria de ser? \u00bfEn qu\u00e9 pa\u00eds se hallan su familia y su patria? \u00bf Te ha tra\u00eddo noticias de la vuelta de tu padre o ha llegado con el \u00fanico prop\u00f3sito de cobrar alguna deuda? \u00bfC\u00f3mo se levant\u00f3 y se fue tan r\u00e1pidamente sin aguardar a que le conoci\u00e9ramos? De su aspecto colijo que no debe de ser un miserable.<\/p>\n<p>412<\/p>\n<p>Contest\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<br \/>\n\u2014\u00a1Eur\u00edmaco! Ya se acab\u00f3 la esperanza del regreso de mi padre: y no doy fe a las noticias, vengan de donde vinieren, ni me curo de las predicciones que haga un adivino a quien mi madre llame e interrogue en el palacio. Este hu\u00e9sped m\u00edo lo era ya de mi padre y viene de <a id=\"Tafo\" name=\"Tafo\"><\/a>Tafos: se precia de ser Mentes, hijo del belicoso Anqu\u00edalo, y reina sobre los tafios, amantes de manejar los remos.<\/p>\n<p>420<\/p>\n<p>As\u00ed habl\u00f3 Tel\u00e9maco, aunque en su mente hab\u00eda reconocido a la diosa inmortal. Volvieron los pretendientes a solazarse con la danza y el deleitoso canto, y as\u00ed esperaban que llegase la oscura noche. Sobrevino \u00e9sta cuando aun se divert\u00edan, y entonces partieron para acostarse en sus respectivas casas. Tel\u00e9maco subi\u00f3 al elevado aposento que para \u00e9l se hab\u00eda construido dentro del hermoso patio, en un lugar visible por todas partes; y se fue derecho a la cama, meditando en su \u00e1nimo muchas cosas. Acompa\u00f1\u00e1bale, con teas encendidas en la mano, Euriclea, hija de Ops Pisen\u00f3rida, la de castos pensamientos, a la cual hab\u00eda comprado Laertes con sus bienes en otro tiempo, apenas llegada a la pubertad, por el precio de veinte bueyes; y en el palacio la honr\u00f3 como a una casta esposa, pero jam\u00e1s se acost\u00f3 con ella, a fin de que su mujer no se irritase. Aqu\u00e9lla, pues, alumbraba a Tel\u00e9maco con teas encendidas, por ser la esclava que m\u00e1s le amaba y la que le hab\u00eda criado desde ni\u00f1o; y, en llegando abri\u00f3 la puerta de la habitaci\u00f3n s\u00f3lidamente construida. Tel\u00e9maco se sent\u00f3 en la cama, desnud\u00f3se la delicada t\u00fanica y di\u00f3sela en las manos a la prudente anciana; la cual, despu\u00e9s de componer los pliegues, la colg\u00f3 de un clavo que hab\u00eda junto al torneado lecho, y al punto sali\u00f3 de la estancia, entorn\u00f3 la puerta, tirando del anillo de plata, y ech\u00f3 el cerrojo por medio de una correa. Y Tel\u00e9maco, bien cubierto de un vell\u00f3n de oveja pas\u00f3 toda la noche revolviendo en su mente el viaje que Atenea le hab\u00eda aconsejado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Odisea es un poema \u00e9pico escrito por el poeta griego Homero.\u00a0Consta de unos 10.000 versos divididos en 24 cantos,\u00a0 donde se\u00a0narra\u00a0el\u00a0regreso de la guerra de Troya del h\u00e9roe griego Odiseo (Ulises para los romanos). La traducci\u00f3n de esta obra fue realizada por el helenista\u00a0Lu\u00eds Segala y Estalella (1873-1938) &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-odisea-i-homero\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":-1,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1016,1012,1034,1058,1289,1115,1060,1147,1288,1057,1154,1025,1033],"class_list":["post-899","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-arte","tag-ave","tag-guerra","tag-hogar","tag-homero","tag-jovenes","tag-lengua","tag-lenguaje","tag-odisea","tag-pensamiento","tag-poema","tag-rosa","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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