{"id":887,"date":"2010-11-23T02:21:49","date_gmt":"2010-11-23T00:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=887"},"modified":"2010-11-23T02:21:49","modified_gmt":"2010-11-23T00:21:49","slug":"la-eneida-ix-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-ix-virgilio\/","title":{"rendered":"La Eneida (IX) [Virgilio]"},"content":{"rendered":"<p><strong>LIBRO IX<\/strong><\/p>\n<p>Y mientras esto ocurre en lugar bien lejano,<br \/>\nJuno Saturnia del cielo envi\u00f3 a Iris<br \/>\nal valiente Turno. En el bosque de su padre Pilumno<br \/>\nestaba sentado Turno, en un valle sagrado.<br \/>\nAs\u00ed le habl\u00f3 la hija de Taumante con su boca de rosa:<br \/>\n\u00abTurno, lo que ninguno de los dioses osar\u00eda prometerte<br \/>\nen tu deseo, he aqu\u00ed que el correr de los d\u00edas te lo ofrece.<br \/>\nEneas, dejando la ciudad, sus compa\u00f1eros y sus naves,<br \/>\nse dirige a los cetros del Palatino y a la sede de Evandro.<br \/>\nY hay m\u00e1s: ha llegado a las \u00faltimas ciudades de Etruria<br \/>\ny arma a un pu\u00f1ado de lidios y campesinos recluta.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 dudas? \u00c9ste es el momento de reclamar caballos y carros.<br \/>\nDeja todo retraso y ataca un campo amedrentado.\u00bb<br \/>\nDijo, y con alas iguales se levant\u00f3 hasta el cielo<br \/>\ny traz\u00f3 a su paso bajo las nubes un arco enorme.<br \/>\nLa conoci\u00f3 el joven y alz\u00f3 a las estrellas sus palmas<br \/>\ngemelas y con estas palabras la sigui\u00f3 en su huida:<br \/>\n\u00abIris, gloria del cielo, \u00bfqui\u00e9n te hizo bajar de las nubes<br \/>\na la tierra para m\u00ed? \u00bfDe d\u00f3nde este brillante<br \/>\nprodigio repentino? Veo el cielo por la mitad abierto<br \/>\ny el vagar de los astros por su b\u00f3veda. Sigo se\u00f1al tan grande,<br \/>\nquienquiera que a las armas me convocas.\u00bb Y dicho esto,<br \/>\nse agach\u00f3 hasta el agua y l\u00edquido bebi\u00f3 de su superficie<br \/>\nimplorando a los dioses, y el \u00e9ter llen\u00f3 de promesas.<br \/>\nY ya todo el ej\u00e9rcito marchaba en campo abierto<br \/>\nrico de caballos, rico de bordados vestidos y de oro;<br \/>\nMesapo dirige las primeras filas, y el final los j\u00f3venes<br \/>\nTirridas; Turno en el centro de la formaci\u00f3n como jefe.<br \/>\nComo el Ganges profundo manando por siete apacibles<br \/>\ncorrientes en silencio o el Nilo de fecundas aguas<br \/>\ncuando se derrama por los campos y se mete de nuevo en su cauce<br \/>\nEntonces divisan los teucros una s\u00fabita nube<br \/>\nde negro polvo y ven surgir tinieblas por el llano.<br \/>\nY enfrente Ca\u00edco el primero a gritos llama desde su atalaya:<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 masa, ciudadanos, de negra cal\u00edgine se revuelve?<br \/>\n\u00a1Empu\u00f1ad raudos el hierro, a las armas, subid a los muros!,<br \/>\n\u00a1aqu\u00ed est\u00e1 el enemigo, ea! \u00bb Con gran griter\u00edo se meten<br \/>\nlos teucros por todas las puertas y llenan las murallas.<br \/>\nPues as\u00ed lo hab\u00eda ordenado al partir el mejor en las armas,<br \/>\nEneas: si algo ocurr\u00eda en su ausencia,<br \/>\nque no osaran formar el ej\u00e9rcito ni confiarse al llano;<br \/>\nque tras el foso guardasen el campamento y seguros los muros.<br \/>\nAs\u00ed que si bien el pundonor y la ira les lanzan al combate,<br \/>\ncierran las puertas, sin embargo, y las \u00f3rdenes cumplen,<br \/>\ny en las huecas torres aguardan armados al enemigo.<br \/>\nTurno, adelant\u00e1ndose volando a la lenta marcha,<br \/>\nacompa\u00f1ado de veinte jinetes escogidos llega de pronto<br \/>\na la ciudad; monta un caballo tracio con manchas blancas<br \/>\ny se cubre con un yelmo de oro de rojo penacho:<br \/>\n\u00ab\u00bfQui\u00e9n estar\u00e1, j\u00f3venes, a mi lado? \u00bfQui\u00e9n el primero contra el enemigo,<br \/>\neh?\u00bb, dice y blande, y arroja al aire su jabalina,<br \/>\nse\u00f1al para el combate, y altivo se lanza a la llanura.<br \/>\nLanzan un grito sus compa\u00f1eros y le siguen con alarido<br \/>\nhorr\u00edsono; se asombran del cobarde coraz\u00f3n de los teucros,<br \/>\nde que no salgan a campo abierto ni acudan los hombres<br \/>\nal encuentro de sus armas, de que protejan su campo. Enfurecido,<br \/>\naqu\u00ed y all\u00e1 rodea los muros a caballo y busca una entrada imposible.<br \/>\nY como el lobo que acecha el redil recogido<br \/>\ncuando a\u00falla a los troncos batido por el viento y la lluvia,<br \/>\npasada la medianoche; seguros bajo sus madres los corderos<br \/>\nno dejan de balar; \u00e9l, irritado y negro de ira, se enfurece<br \/>\ncon los que nada puede; le agota la rabia por comer<br \/>\ndesde hace tiempo y las fauces secas de sangre.<br \/>\nNo de otro modo se enciende de furia el r\u00fatulo que contempla<br \/>\nmuros y campamentos, arde el dolor en sus duros huesos.<br \/>\n\u00bfPor d\u00f3nde buscar un camino de entrada y de sacar a los teucros<br \/>\nencerrados la manera y desparramarlos por el llano?<br \/>\nLa flota, que estaba escondida a un lado de las tiendas<br \/>\nprotegida por fosos y por las aguas del r\u00edo,<br \/>\nla ataca, y fuego pide a los compa\u00f1eros que le animan<br \/>\ny llena su mano, furioso, con una antorcha encendida.<br \/>\nAcuden los dem\u00e1s entonces (les apremia la presencia de Turno)<br \/>\ny todos los j\u00f3venes se lanzan con negras teas.<br \/>\nEcharon mano al fuego: una luz de pez da la humosa<br \/>\nantorcha y Vulcano brasas mezcladas a las estrellas.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 dios, oh Musas, alej\u00f3 de los teucros incendios<br \/>\ntan crueles? \u00bfQui\u00e9n libr\u00f3 a los barcos de fuego tan grande?,<br \/>\ndecidme: antigua es la fe en lo sucedido y perenne su fama.<br \/>\nEn los d\u00edas en que andaba preparando en el Ida de Frigia<br \/>\nEneas su flota y se dispon\u00eda a partir hacia mares remotos,<br \/>\nse dice que la misma madre de los dioses Berecintia<br \/>\nas\u00ed habl\u00f3 al gran Jove: \u00abConc\u00e9deme, hijo, lo que te pide<br \/>\ntu madre querida puesto que has dome\u00f1ado el Olimpo.<br \/>\nHay una selva de pinos que he amado muchos a\u00f1os,<br \/>\nun bosque sagrado en lo alto de la roca donde llevaban las ofrendas,<br \/>\noscuro de negros pinos y de ramas de arce.<br \/>\nGustosa se lo di al joven dardanio, cuando una flota<br \/>\nprecisaba; ahora un temor angustioso me inquieta.<br \/>\nL\u00edbrame de miedo y permite a tu madre esto poder con sus preces:<br \/>\nque no las desarbole ruta alguna ni sean vencidas<br \/>\npor las tempestades, que de algo les valga el ser hijas de nuestras monta\u00f1as.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed le respondi\u00f3 el hijo que hace girar las estrellas del cielo:<br \/>\n\u00abOh, madre m\u00eda, \u00bfa d\u00f3nde llamas a los hados? \u00bfQu\u00e9 pides para ellas?<br \/>\n\u00bfQue tengan ley inmortal unas naves que manos mortales<br \/>\nhan construido y que a salvo arrostre Eneas<br \/>\npeligros inciertos? \u00bfA qu\u00e9 dios tan gran poder se ha concedido?<br \/>\nEn todo caso, cumplida su misi\u00f3n, cuando lleguen un d\u00eda<br \/>\na los puertos y las tierras de Ausonia, a cuantas escapen de las olas<br \/>\ny al jefe dardanio conduzcan a los campos laurentes<br \/>\nles quitar\u00e9 su forma mortal y ordenar\u00e9 que sean<br \/>\ndiosas del ancho mar, igual que la Nereida Doto<br \/>\ny Galatea surcan con sus pechos el ponto espumante.\u00bb<br \/>\nDijo, y lo jur\u00f3 por los r\u00edos de su hermano estigio;<br \/>\npor los torrentes de pez y las orillas del negro remolino<br \/>\nasinti\u00f3, e hizo temblar el Olimpo entero con su gesto.<br \/>\nHab\u00eda llegado, pues, el d\u00eda prometido y hab\u00edan cumplido<br \/>\nel tiempo marcado las Parcas, cuando de Turno el sacrilegio<br \/>\nhizo apartar a la Madre las antorchas de las naves sagradas.<br \/>\nBrill\u00f3 entonces una rara luz ante los ojos y una enorme<br \/>\nnube pareci\u00f3 cruzar el cielo de lado de la Aurora<br \/>\ny los coros ideos; luego cae por los aires<br \/>\nuna voz horrenda y llena las tropas de r\u00fatulos y troyanos:<br \/>\n\u00abNo os empe\u00f1\u00e9is, teucros, en defender mis naves queridas<br \/>\nni arm\u00e9is vuestras manos; antes incendiar\u00e1 Turno los mares<br \/>\nque los sagrados pinos. Quedad vosotras libres,<br \/>\nmarchaos, diosas del mar; lo manda vuestra madre.\u00bb<br \/>\nY al punto cada barco rompe las cadenas de la orilla<br \/>\ny como delfines, metiendo sus rostros en el agua<br \/>\nbuscan el fondo. Salen de ah\u00ed (asombroso prodigio)<br \/>\ncomo otros tantos cuerpos de doncellas y al mar se lanzan.<br \/>\nSe quedaron los r\u00fatulos sin habla y hasta Mesapo<br \/>\nasustado sobre inquietos caballos, y ronca resonando duda<br \/>\nla corriente y el T\u00edber se vuelve desde alta mar.<br \/>\nMas no abandon\u00f3 su confianza al bravo Turno;<br \/>\ntanto m\u00e1s alza los \u00e1nimos con sus palabras y tanto m\u00e1s grita:<br \/>\n\u00abA los troyanos buscan estas apariciones, J\u00fapiter con ellas<br \/>\nles ha privado de la ayuda acostumbrada: ni dardos ni fuegos<br \/>\nesperan a los r\u00fatulos. As\u00ed que mares no navegables para los teucros,<br \/>\nsin esperanza alguna de huir: han perdido la mitad de sus recursos,<br \/>\nmientras queda la tierra en nuestras manos: tantos miles,<br \/>\nsus armas blanden los pueblos \u00edtalos. No me asustan las fatales<br \/>\nrespuestas de los dioses, si de alguna presumen los frigios;<br \/>\nbastante se ha dado ya a Venus y al hado, que han podido<br \/>\ntocar los troyanos los f\u00e9rtiles campos de Ausonia. Tengo yo hados<br \/>\ncontrarios a los suyos, aplastar con la espada a un pueblo<br \/>\ncriminal que me rob\u00f3 la esposa; este dolor no toca s\u00f3lo<br \/>\na los Atridas, ni s\u00f3lo a Micenas cabe empu\u00f1ar las armas.<br \/>\n\u00abPero basta con morir una vez.\u00bb Habr\u00eda bastado el pecado<br \/>\nanterior, mas no odiaron por completo a toda<br \/>\nla raza de las mujeres. \u00c1nimos les dan su confianza<br \/>\nen la empalizada y el estorbo de los fosos, breve demora<br \/>\nde su muerte; mas \u00bfno vieron de Troya las murallas<br \/>\nfabricadas por mano de Neptuno caer bajo el fuego?<br \/>\nY vosotros, lo mejor de los m\u00edos, \u00bfqui\u00e9n est\u00e1 dispuesto<br \/>\na abrir la valla con su espada y entrar conmigo en el campo tembloroso?<br \/>\nNo necesito yo las armas de Vulcano, ni barcos<br \/>\na millares contra los teucros. Que adem\u00e1s se les sumen<br \/>\ntodos los etruscos por aliados. Las tinieblas y el vano robo<br \/>\ndel Paladio, muertos los centinelas de la fortaleza,<br \/>\nno teman: no nos meteremos en la ciega panza de un caballo.<br \/>\nA plena luz no fallar\u00e1 rodear con fuego sus muros.<br \/>\nLes har\u00e9 sentir que no se las ven con d\u00e1naos y j\u00f3venes<br \/>\npelasgos, a quienes H\u00e9ctor pudo resistir hasta el d\u00e9cimo a\u00f1o.<br \/>\nAs\u00ed que ahora, puesto que ya ha pasado lo mejor del d\u00eda,<br \/>\ncuidad lo que queda vuestros cuerpos, contentos<br \/>\ncon lo realizado, y aguardad prestos el combate.\u00bb<br \/>\nSe conf\u00eda entretanto a Mesapo los puestos de guardia<br \/>\nante las puertas, y ce\u00f1ir con fuegos las murallas.<br \/>\nSe eligieron dos veces siete r\u00fatulos para guardar los muros<br \/>\ncon soldados, y a cada uno de ellos le siguen cien<br \/>\nj\u00f3venes de rojo penacho y relucientes de oro.<br \/>\nAcuden y se van turnando, y echados por la hierba<br \/>\nse entregan al vino y vac\u00edan las crateras de bronce.<br \/>\nBrillan los fuegos, pasa la noche la guardia<br \/>\ninsomne, entre juegos.<br \/>\nObservan esto los troyanos desde su empalizada y las alturas<br \/>\nganan con sus armas, y, temblando de ansia,<br \/>\nvigilan las puertas y preparan puentes y bastiones,<br \/>\ny disponen sus flechas. Les apremia Mnesteo y el fiero Seresto<br \/>\na quienes el padre Eneas, si la situaci\u00f3n lo requer\u00eda,<br \/>\nhab\u00eda dado por gu\u00edas a los j\u00f3venes y caudillos.<br \/>\nPor todos los muros monta guardia la legi\u00f3n echando a suertes<br \/>\nel riesgo por turnos, y lo que debe guardar cada uno.<br \/>\nNiso era centinela de la puerta, valeroso guerrero,<br \/>\nel hijo de H\u00edrtaco, a quien hab\u00eda enviado el Ida rico en caza<br \/>\nde compa\u00f1ero de Eneas, r\u00e1pido con la lanza y las veloces flechas,<br \/>\ny a su lado Eur\u00edalo, su amigo, m\u00e1s hermoso que el cual<br \/>\nno hubo otro entre los En\u00e9adas ni visti\u00f3 las armas troyanas,<br \/>\ny la flor de la juventud adornaba el rostro imberbe del muchacho.<br \/>\nUn \u00fanico amor les un\u00eda y juntos se lanzaban al combate;<br \/>\ntambi\u00e9n entonces en guardia com\u00fan vigilaban la puerta,<br \/>\nNiso dice: \u00ab\u00bfPonen los dioses este ardor en nuestros corazones,<br \/>\nEur\u00edalo, o de cada uno su fiera pasi\u00f3n se vuelve el dios?<br \/>\nHace tiempo que se agita mi pecho por combatir<br \/>\no por emprender algo grande, y no se conforma con este tranquilo reposo.<br \/>\nYa est\u00e1 viendo la confianza que embarga a los r\u00fatulos:<br \/>\nPocas luces se ven, yacen vencidos por el sue\u00f1o<br \/>\ny el vino, y todo est\u00e1 en silencio. Escucha todav\u00eda<br \/>\ncu\u00e1l es mi duda y qu\u00e9 idea en mi \u00e1nimo brota.<br \/>\nIr en busca de Eneas piden todos, el pueblo<br \/>\ny los padres, y enviarle quien le cuente lo que pasa.<br \/>\nSi me prometen lo que pido para ti (pues a m\u00ed la fama<br \/>\nde la acci\u00f3n me basta), creo poder encontrar al pie<br \/>\nde aquel cerro un camino a las torres y murallas de Palanteo.\u00bb<br \/>\nAt\u00f3nito qued\u00f3 Eur\u00edalo, tocado por un ansia muy grande<br \/>\nde gloria, y as\u00ed se dirige a su ardoroso amigo:<br \/>\n\u00ab\u00bfAs\u00ed que no quieres tomarme en haza\u00f1a tan alta, Niso,<br \/>\npor compa\u00f1ero? \u00bfS\u00f3lo he de dejarte en peligro tan grande?<br \/>\nNo tal mi padre Ofeltes, avezado a la guerra,<br \/>\nme ense\u00f1\u00f3 al criarme entre el terror de Argos<br \/>\ny las fatigas de Troya, ni as\u00ed me he portado contigo<br \/>\nen pos del magn\u00e1nimo Eneas y sus hados extremos.<br \/>\nHay aqu\u00ed un coraz\u00f3n que desprecia la luz y que cree<br \/>\nque bien puede pagarse con la vida esa gloria que buscas.\u00bb<br \/>\nNiso a esto: \u00abEn verdad nada de eso tem\u00eda de ti,<br \/>\ny no ser\u00eda justo; as\u00ed el gran J\u00fapiter a ti me devuelva<br \/>\ntriunfante o quienquiera que esto contempla con ojos benignos.<br \/>\nMas si alg\u00fan dios o alguna mala suerte (como a menudo ves<br \/>\nen tal peligro) me arrastran al desastre,<br \/>\nme gustar\u00eda que t\u00fa sobrevivieras, m\u00e1s digno de la vida por tu edad.<br \/>\nQue hubiera quien me encomendase a la tierra sac\u00e1ndome<br \/>\ndel combate o pagando un rescate, o, si Fortuna lo proh\u00edbe,<br \/>\nque en ausencia las exequias me hiciese y adornase mi tumba.<br \/>\nY por no ser causa de un dolor tan grande para tu madre,<br \/>\nla pobre, la \u00fanica entre muchas que valiente ha seguido<br \/>\na su hijo, sin cuidarse de las murallas del gran Acestes.\u00bb<br \/>\nMas el otro: \u00abNo entrelaces en vano argumentos vac\u00edos,<br \/>\nque mi opini\u00f3n no cede y es inamovible.<br \/>\nD\u00e9monos prisa.\u00bb Dice y al tiempo despierta a los guardias.<br \/>\n\u00c9stos les relevan y mantienen el turno; dejando el puesto,<br \/>\n\u00e9l acompa\u00f1a a Niso y salen en busca de su rey.<br \/>\nPor todas las tierras los dem\u00e1s animales curaban sus cuitas<br \/>\ncon el sue\u00f1o y los corazones olvidados de fatigas;<br \/>\nlos primeros caudillos de los teucros, la juventud escogida,<br \/>\ncelebraban consejo sobre asuntos importantes del reino,<br \/>\nqu\u00e9 har\u00edan y qui\u00e9n ser\u00eda ya el mensajero de Eneas.<br \/>\nEn pie est\u00e1n apoyados en lanzas largas y con sus escudos<br \/>\nen medio del llano y del campamento. Entonces Niso y con \u00e9l<br \/>\nEur\u00edalo solicitan presurosos ser admitidos sin demora,<br \/>\nque el asunto era importante y la tardanza cara. Julo<br \/>\nel primero les recibi\u00f3 nerviosos y mand\u00f3 hablar a Niso.<br \/>\nAs\u00ed entonces el hijo de H\u00edrtaco: \u00abEscuchad con voluntad propicia,<br \/>\namigos de Eneas, y no juzgu\u00e9is por nuestros a\u00f1os<br \/>\nlo que traemos. Han callado los r\u00fatulos vencidos<br \/>\npor el vino y el sue\u00f1o. Nosotros mismos un lugar hemos visto<br \/>\npara nuestro plan, que se abre en el cruce de la puerta marina.<br \/>\nHan cesado los fuegos y negra humareda se levanta<br \/>\nhasta el cielo. Si nos permit\u00eds aprovechar esta fortuna<br \/>\npara buscar a Eneas y las murallas de Palanteo,<br \/>\nnos ver\u00e9is al punto regresar con el bot\u00edn cargados<br \/>\nde una gran matanza. Y no nos enga\u00f1a el camino en la marcha:<br \/>\nhemos visto antes las primeras casas entre valles oscuros<br \/>\nyendo a menudo de caza y hemos recorrido todo el r\u00edo.\u00bb<br \/>\nEntonces Aletes, maduro de \u00e1nimo y grave por sus a\u00f1os:<br \/>\n\u00ab\u00a1Dioses de la patria bajo cuyo poder Troya est\u00e1 siempre!<br \/>\nNo quer\u00e9is, sin embargo, destruir por completo a los teucros<br \/>\ncuando \u00e1nimos disteis as\u00ed a nuestros j\u00f3venes y pechos<br \/>\ntan firmes.\u00bb Tal diciendo abrazaba a los hombros y las diestras<br \/>\nde ambos, y regaba de llanto su rostro y sus mejillas.<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 para vosotros, guerreros, qu\u00e9 recompensa digna<br \/>\npagar se puede por esa haza\u00f1a? Lo mejor en seguida<br \/>\nos lo dar\u00e1n los dioses y vosotros mismos: os pagar\u00e1 muy pronto<br \/>\nel resto el piadoso Eneas y, con su edad entera,<br \/>\nAscanio, que nunca olvida m\u00e9ritos tan grandes.\u00bb<br \/>\n\u00abYo, por mi parte -afirma Ascanio-, para quien la esperanza sola<br \/>\nest\u00e1 en la vuelta de mi padre, a vosotros os pongo por testigos,<br \/>\nNiso, por los grandes Penates y el Lar de As\u00e1raco y el templo<br \/>\nde la canosa Vesta: sea cual sea mi confianza y mi fortuna,<br \/>\nla pongo en vuestro pecho. Buscadme a mi padre,<br \/>\ndevolvedme su presencia; nada ser\u00e1 triste si lo recupero.<br \/>\nOs dar\u00e9 dos copas llenas de relieves, terminadas<br \/>\nen plata, que mi padre tom\u00f3 tras la derrota de Arisba,<br \/>\ncon dos tr\u00edpodes iguales, dos grandes talentos de oro,<br \/>\nuna cratera antigua que me dio la sidonia Dido.<br \/>\nAhora, si me cupiera conquistar vencedor Italia,<br \/>\nhacerme con el reino y repartir el bot\u00edn a suertes,<br \/>\nviste con qu\u00e9 caballo iba Turno y con qu\u00e9 armas, todo<br \/>\nde oro; pues ese caballo y su escudo y su rojo penacho,<br \/>\nson ya tu premio, Niso, libres del sorteo.<br \/>\nMi padre por su parte dos veces seis madres<br \/>\nbien elegidas y cautivos y todos con sus armas,<br \/>\ny adem\u00e1s cuanto campo posee el propio rey Latino.<br \/>\nY en cuanto a ti, respetable muchacho a quien sigue<br \/>\nde cerca mi edad, te acojo ya con todo el coraz\u00f3n<br \/>\ny te abrazo compa\u00f1ero de todas las fatigas.<br \/>\nNo he de buscar gloria alguna sin ti en mis empresas:<br \/>\ntanto en paz como en guerra, en ti residir\u00e1 mi confianza<br \/>\nmayor de palabra y de obra.\u00bb A quien tal dice replica<br \/>\nEur\u00edalo: \u00abJam\u00e1s llegar\u00e1 el d\u00eda que me vea indigno<br \/>\nde acciones tan valientes; s\u00f3lo, que no se vuelva de espaldas<br \/>\nla suerte favorable. Pero nada m\u00e1s esto te pido, por encima<br \/>\nde todos los regalos: tengo a mi madre, de la rancia estirpe<br \/>\nde Pr\u00edamo, a quien, desdichada, la tierra de Ili\u00f3n no retuvo<br \/>\ncuando part\u00ed, ni las murallas del rey Acestes.<br \/>\nLa dejo yo ahora sin saber nada de todo este riesgo<br \/>\ny sin despedirme (pongo a la noche por testigo<br \/>\ny a tu diestra), que sufrir no puedo l\u00e1grimas de mi madre.<br \/>\nAs\u00ed que t\u00fa, te lo ruego, consuela a la desgraciada y mira por la que dejo.<br \/>\nPerm\u00edteme llevar esta esperanza y con mayor audacia arrostrar\u00e9<br \/>\ntodos los peligros.\u00bb Con el coraz\u00f3n estremecido vertieron<br \/>\nl\u00e1grimas los Dard\u00e1nidas, y el hermoso Julo m\u00e1s que los otros,<br \/>\ny aneg\u00f3 su \u00e1nimo esta piadosa imagen de un hijo.<br \/>\nDice as\u00ed entonces:<br \/>\n\u00abPuedes prometerte cuanto sea digno de tus grandes empresas.<br \/>\nPues ella ha de ser mi madre y ha de faltarle s\u00f3lo<br \/>\nel nombre de Cre\u00fasa, y no le aguarda peque\u00f1a recompensa<br \/>\npor un hijo as\u00ed. Sea cual sea el final de tu haza\u00f1a,<br \/>\njuro por mi cabeza, por la que antes sol\u00eda mi padre:<br \/>\ncuanto a ti te prometo a la vuelta si todo va bien,<br \/>\nlo mismo se har\u00e1 con tu madre y toda su estirpe.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dice entre l\u00e1grimas; al tiempo se quita del hombro la espada<br \/>\nde oro que hab\u00eda forjado Lica\u00f3n de Cnosos con arte<br \/>\nadmirable, con la vaina de marfil que rapidez le daba.<br \/>\nA Niso da Mnesteo la piel de un le\u00f3n espantoso,<br \/>\nsus despojos, y el yelmo le cambia el fiel Aletes.<br \/>\nParten al punto armados; al tiempo que marchan<br \/>\nles sigue con sus votos junto a las puertas todo el grupo<br \/>\nde los principales, j\u00f3venes y viejos, as\u00ed como el hermoso Julo,<br \/>\nhaciendo gala antes de tiempo de \u00e1nimo y cuidado de hombre,<br \/>\nles daba muchos encargos para su padre; mas todo<br \/>\ndispersan las brisas y lo entregan sin sentido a las nubes.<br \/>\nCruzan saliendo los fosos y entre las sombras de la noche<br \/>\nse dirigen al campo enemigo, pero antes ser\u00edan causa<br \/>\nde muerte para muchos. Los ven tendidos en la hierba<br \/>\npor el vino y el sue\u00f1o, carros de pie en la playa,<br \/>\nhombres entre ruedas y arreos, las armas por el suelo<br \/>\ny entre las copas. El hijo de H\u00edrtaco as\u00ed dijo el primero:<br \/>\n\u00abEur\u00edalo, es el momento de atacar, la ocasi\u00f3n a ello nos invita.<br \/>\nPor aqu\u00ed est\u00e1 el camino. T\u00fa, para que ning\u00fan grupo pueda alzarse<br \/>\na nuestras espaldas, vigila y observa de lejos;<br \/>\nvoy a sembrar la muerte abri\u00e9ndote con ello ancho sendero.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dice y sofoca su voz al tiempo que ataca con la espada<br \/>\nal orgulloso Ramnete, que en mullidos tapices andaba<br \/>\nechado y sue\u00f1o respiraba de todo su pecho,<br \/>\nrey a la vez que grat\u00edsimo augur del rey Turno,<br \/>\naunque no pudo con su augurio librarse de la muerte.<br \/>\nAcaba a su lado con tres sirvientes que yac\u00edan tranquilos<br \/>\nentre sus armas y con el escudero de Remo y con el auriga bajo sus propios<br \/>\ncaballos sorprendidos, y corta con la espada los cuellos colgantes.<br \/>\nLuego le arranca al due\u00f1o mismo la cabeza y deja su cuerpo<br \/>\nsangrando a borbotones; de negra sangre la tibia tierra<br \/>\ny los lechos se empapan. Y as\u00ed con L\u00e1miro y Lamo<br \/>\ny con el joven Serrano que mucho hab\u00eda jugado<br \/>\naquella noche, de hermosa figura, y yac\u00eda con el cuerpo<br \/>\nvencido del mucho vino: dichoso \u00e9l si hubiera igualado<br \/>\na la noche con su juego y lo hubiera llevado al amanecer;<br \/>\ncomo un le\u00f3n hambriento movi\u00e9ndose entre los llenos rediales<br \/>\n(como le pide su loca hambre), devora y arrastra<br \/>\nal tierno ganado mud\u00f3 de espanto y ruge con boca cruenta.<br \/>\nNo menor fue la matanza de Eur\u00edalo; tambi\u00e9n \u00e9l encendido,<br \/>\nloco se vuelve y se lanza en medio de un gran grupo<br \/>\nsin nombre, de Fado y Herbeso, de Abaris y Reto,<br \/>\ndesprevenidos; a Reto despierto y vi\u00e9ndolo todo<br \/>\nque, lleno de miedo, se ocultaba tras una cratera,<br \/>\nle clav\u00f3 la espada en el pecho hasta la empu\u00f1adura<br \/>\ncuando se incorporaba, y la sac\u00f3 llena de muerte.<br \/>\nVomita el otro un alma de p\u00farpura y al morir echa<br \/>\nel vino mezclado con la sangre, \u00e9l prosigue su loco da\u00f1o.<br \/>\nY ya se dirig\u00eda al grupo de Mesapo; all\u00ed ve\u00eda apagarse<br \/>\nlos fuegos y los caballos atados seg\u00fan la costumbre<br \/>\npac\u00edan en la hierba, cuando as\u00ed Niso brevemente<br \/>\n(pues siente que le arrastra el exceso de sangre y el ansia):<br \/>\n\u00abDej\u00e9moslo -dice-, pues se acerca la luz peligrosa.<br \/>\nCastigo bastante han tenido, un camino se abre entre los enemigos.\u00bb<br \/>\nAbandonan numerosos objetos de plata maciza de los soldados,<br \/>\ny armas y crateras, as\u00ed como hermosos tapices.<br \/>\nEur\u00edalo toma los arreos de Ramnete y un cintur\u00f3n de placas<br \/>\nde oro, presentes un d\u00eda que el riqu\u00edsimo C\u00e9dico enviara<br \/>\na R\u00e9mulo de T\u00edbur, cuando lo hizo su hu\u00e9sped en ausencia;<br \/>\n\u00e9l los entrega al morir a su nieto para que los tenga;<br \/>\ndespu\u00e9s de su muerte lo tomaron los r\u00fatulos en la guerra y en el combate:<br \/>\nlo coge y se lo cuelga al hombro in\u00fatilmente poderoso.<br \/>\nLuego el yelmo de Mesapo, c\u00f3modo y adornado de penacho,<br \/>\nse pone. Salen del campo y buscan lugares seguros.<br \/>\nAndaban entretanto jinetes enviados en descubierta<br \/>\nde la ciudad latina, mientras el resto de la tropa acampaba<br \/>\nen el llano, y respuesta tra\u00edan al rey Turno.<br \/>\nTrescientos, todos con escudos, y Volcente al mando.<br \/>\nY ya se acercaban al campamento y a sus muros llegaban,<br \/>\ncuando les ven doblar a lo lejos en el camino de la izquierda,<br \/>\ny el yelmo traicion\u00f3 al descuidado Eur\u00edalo en la sombra<br \/>\nbrillante de la noche y refulgi\u00f3 tocado por los rayos.<br \/>\nNo pas\u00f3 inadvertido; desde su columna grita Volcente:<br \/>\n\u00ab\u00a1Quietos, soldados! \u00bfCu\u00e1l es la causa de la salida?<br \/>\n\u00bfDe qui\u00e9n sois soldados y a d\u00f3nde os dirig\u00eds?\u00bb Ellos nada responden,<br \/>\nsino que se metieron corriendo en el bosque y se confiaron a la noche.<br \/>\nSe lanzan los jinetes a los senderos conocidos<br \/>\naqu\u00ed y all\u00e1, y rodean de guardias todos los accesos.<br \/>\nEra una selva erizada de negra encina y zarzas,<br \/>\nque espesos matorrales llenaban por todas partes;<br \/>\nentre ocultos caminos brillaba un raro sendero.<br \/>\nEstorban a Eur\u00edalo las tinieblas de las ramas y el pesado<br \/>\nbot\u00edn y el temor le enga\u00f1a con la direcci\u00f3n del camino.<br \/>\nNiso escapa, y ya se hab\u00eda librado del enemigo el descuidado<br \/>\ny de los lugares que luego se llamaron albanos<br \/>\ndel nombre de Alba (donde el rey latino ten\u00eda sus pastos),<br \/>\ny se detuvo y en vano busc\u00f3 al amigo ausente:<br \/>\n\u00abPobre Eur\u00edalo, \u00bfpor d\u00f3nde te habr\u00e1 abandonado?,<br \/>\n\u00bfpor d\u00f3nde seguirte?\u00bb Recorriendo de nuevo el dif\u00edcil camino<br \/>\nde la selva enga\u00f1osa, observa las huellas recientes<br \/>\ny las sigue hacia atr\u00e1s y vaga entre los zarzales silenciosos.<br \/>\nOye los caballos, oye el estr\u00e9pito y las se\u00f1ales de los que le persiguen,<br \/>\ny no pasa mucho tiempo, cuando un clamor llega<br \/>\na sus o\u00eddos y ve a Eur\u00edalo, a quien con el enga\u00f1o<br \/>\ndel lugar y la noche todo el grupo ya lo tiene apresado<br \/>\nen repentina escaramuza y aunque todo lo intenta en vano.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfCon qu\u00e9 fuerzas intentar\u00eda al joven<br \/>\nrescatar, o con qu\u00e9 armas? \u00bfSe ha de lanzar a morir<br \/>\nentre las espadas ganando con heridas una muerte hermosa?<br \/>\nRaudo blande la lanza doblando el brazo<br \/>\ny mirando a la alta Luna reza de esta manera:<br \/>\n\u00abT\u00fa, diosa, acude en nuestra ayuda en este trance,<br \/>\ngloria de los astros y guardiana de los bosques, hija de Latona.<br \/>\nSi alg\u00fan presente llev\u00f3 hasta tus altares mi padre H\u00edrtaco<br \/>\npor m\u00ed; si los aument\u00e9 yo en mis cacer\u00edas o los colgu\u00e9<br \/>\nde tu b\u00f3veda o los clav\u00e9 en tus sagrados techos,<br \/>\nconc\u00e9deme dispersar este grupo y gu\u00eda mis disparos por el aire.\u00bb<br \/>\nDijo, y lanz\u00f3 su hierro haciendo fuerza<br \/>\ncon todo su cuerpo. La lanza voladora azota las sombras<br \/>\nde la noche y se clava en la espalda de Sulm\u00f3n y se quiebra<br \/>\nall\u00ed, y la madera clavada el coraz\u00f3n le atraviesa.<br \/>\n\u00c9ste se revuelve vomitando un r\u00edo caliente de su pecho,<br \/>\nhelado, y golpea sus ijares en largos espasmos.<br \/>\nMiran a su alrededor. A\u00fan m\u00e1s enardecido,<br \/>\nhete aqu\u00ed que otra lanza sopesaba a la altura de la oreja.<br \/>\nMientras corren confundidos, silbando llega el asta<br \/>\na las sienes de Tago y se clava tibia en el cerebro atravesado.<br \/>\nEnloquece el feroz Volcente sin poder ver al que lanza<br \/>\nlos disparos, y sin poder arrojarse ardiendo sobre \u00e9l.<br \/>\n\u00abPues t\u00fa mientras tanto vas a pagar con tu sangre caliente<br \/>\nel castigo por ambos\u00bb, dijo, y al tiempo empu\u00f1ando su espada<br \/>\nmarchaba contra Eur\u00edalo. Fuera de s\u00ed entonces, aterrado,<br \/>\ngrita Niso y ya no aguanta m\u00e1s escondido<br \/>\nen las tinieblas, ni puede soportar un dolor tan grande:<br \/>\n\u00ab\u00a1A m\u00ed, a m\u00ed, aqu\u00ed est\u00e1 el que lo hizo! \u00a1Volved a m\u00ed las armas,<br \/>\nr\u00fatulos! M\u00edo ha sido el plan, y nada os\u00f3 \u00e9ste<br \/>\nni nada pudo; el cielo y los astros que lo saben son mis testigos;<br \/>\n\u00e9l s\u00f3lo am\u00f3 demasiado a un infeliz amigo.\u00bb<br \/>\nTales gritos daba, mas la espada impulsada con fuerza<br \/>\ntraspasa las costillas y rompe el blanco pecho.<br \/>\nCae Eur\u00edalo herido de muerte, y por su hermoso cuerpo<br \/>\ncorre la sangre y se derrumba su cuello sobre los hombros:<br \/>\ncomo cuando la flor encarnada que siega el arado<br \/>\nlanguidece y muere, o como la amapola de lacio cuello<br \/>\ninclina la cabeza bajo el peso de la lluvia.<br \/>\nMas Niso se lanza en medio y s\u00f3lo entre tantos<br \/>\nquiere a Volcente, s\u00f3lo en Volcente se fija.<br \/>\nLos enemigos lo rodean y de cerca lo acosan<br \/>\npor todas partes. No ceja por ello y voltea su espada<br \/>\nrelampagueante, hasta que en la boca del r\u00fatulo que gritaba<br \/>\nla clav\u00f3 de frente y muriendo quit\u00f3 la vida a su enemigo.<br \/>\nSe arroj\u00f3 entonces sobre su ex\u00e1nime amigo,<br \/>\nacribillado, y all\u00ed descans\u00f3 al fin con pl\u00e1cida muerte.<br \/>\n\u00a1Afortunados ambos! Si algo pueden mis versos,<br \/>\njam\u00e1s d\u00eda alguno os borrar\u00e1 del tiempo memorioso,<br \/>\nmientras habite la roca inamovible del Capitolio<br \/>\nla casa de Eneas y su poder mantenga el padre romano.<br \/>\nLos r\u00fatulos vencedores se hacen con el bot\u00edn y los despojos<br \/>\ny llevan llorando al campamento a Volcente sin vida.<br \/>\nNo fue menor el duelo en el campo al hallar a Ramnete<br \/>\nexang\u00fce y tan gran matanza de los mejores,<br \/>\ny a Serrano y a Numa. Un gran corro se forma<br \/>\nante sus cuerpos y los hombres medio muertos y el lugar reciente<br \/>\nde tibia muerte y los r\u00edos espumantes llenos de sangre.<br \/>\nReconocen entre ellos los despojos y el casco reluciente<br \/>\nde Mesapo y los arreos con tanto sudor ganados.<br \/>\nY ya la Aurora primera regaba las tierras con el nuevo d\u00eda<br \/>\nabandonando el lecho azafr\u00e1n de Titono.<br \/>\nCon el sol ya esparcido, descubiertas por la luz las cosas,<br \/>\nTurno llama a sus hombres a las armas revestido \u00e9l mismo<br \/>\ncon sus armas: forman las bronc\u00edneas columnas para el combate,<br \/>\ncada cual las suyas, y aguzan sus iras con diversas consignas.<br \/>\nClavan incluso las propias cabezas en lanzas enhiestas<br \/>\n(lamentable espect\u00e1culo) de Eur\u00edalo y Niso, y las siguen con gran griter\u00edo.<br \/>\nLos duros En\u00e9adas en la parte izquierda de los muros<br \/>\ndispusieron su l\u00ednea (la derecha la ci\u00f1en las aguas),<br \/>\ny ocupan los fosos enormes y en las altas torres<br \/>\nse colocan, tristes; conmov\u00edan a los desgraciados los rostros clavados<br \/>\nde sus hombres, tan conocidos, chorreando negra sangre.<br \/>\nVolando entretanto con sus plumas Fama la mensajera<br \/>\ncorre por la ciudad asustada y llega a los o\u00eddos de la madre<br \/>\nde Eur\u00edalo. Y de pronto dej\u00f3 el calor sus huesos, desgraciada,<br \/>\nel huso se escap\u00f3 de sus manos y cayeron los ovillos.<br \/>\nSale corriendo la infeliz y con alaridos de mujer<br \/>\nmes\u00e1ndose el cabello, fuera de s\u00ed, busca los muros<br \/>\ny las primeras filas, y no se fija en los hombres ni en el peligro<br \/>\nni en los disparos, y llena entonces el cielo con su lamento:<br \/>\n\u00ab\u00bfAs\u00ed te veo, Eur\u00edalo? \u00bfEres t\u00fa, el reposo postrero<br \/>\nde mis a\u00f1os, y has podido dejarme sola,<br \/>\ncruel? Y cuando te enviaron a peligros tan grandes,<br \/>\n\u00bfno se dio a tu madre el hablarte por \u00faltima vez?<br \/>\n\u00a1Ay! Yaces en tierra extra\u00f1a bot\u00edn de los perros latinos<br \/>\ny de sus buitres. Siendo tu madre, ni tus exequias te he podido<br \/>\nhacer, ni he cerrado tus ojos, ni lav\u00e9 tus heridas,<br \/>\ncubri\u00e9ndote con la tela que te estaba tejiendo a toda prisa,<br \/>\nde d\u00eda y de noche, y en el telar consolaba mis cuitas de vieja.<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde buscarte? \u00bfQu\u00e9 tierra guarda ahora tu cuerpo<br \/>\ny tus miembros lacerados y tu cad\u00e1ver roto? \u00bfEsto me traes<br \/>\nde ti, hijo m\u00edo? \u00bfEsto es lo que he seguido por mar y por tierra?<br \/>\nAtravesadme, si queda a\u00fan piedad; contra m\u00ed todas las flechas<br \/>\ndisparad, r\u00fatulos, matadme la primera con la espada;<br \/>\no t\u00fa, gran padre de los dioses, ten piedad y esta odiada<br \/>\ncabeza sepulta bajo el T\u00e1rtaro con tu rayo,<br \/>\nque de otro modo no puedo quebrar esta vida cruel.\u00bb<br \/>\nCon este llanto tocados los \u00e1nimos, un triste lamento<br \/>\nbrota de todos, se entorpecen las fuerzas rotas para el combate.<br \/>\nIdeo y \u00c1ctor, como inflamaba la pena de todos,<br \/>\npor orden de Ilioneo y de julo que mucho lloraba<br \/>\nla cogen y en sus manos la conducen a casa.<br \/>\nY lanz\u00f3 a lo lejos la tuba su terrible sonido<br \/>\nde bronce canoro, sigue un clamor y el cielo retumba.<br \/>\nR\u00e1pidamente forman los volscos su tortuga<br \/>\ny se disponen a llenar los fosos y arrancar la empalizada;<br \/>\nbusca la entrada una parte y subir a los muros con escalas<br \/>\npor donde hay menos tropa y clarea la espesa<br \/>\ncorona de soldados. Responden los teucros lanzando<br \/>\ntodo tipo de dardos y los derriban con duros troncos,<br \/>\nhabituados a defender sus muros en una larga guerra.<br \/>\nHac\u00edan rodar tambi\u00e9n piedras de gran peso, por si pod\u00edan<br \/>\nquebrar la cubierta columna, aunque bajo la densa<br \/>\ntortuga todo se est\u00e1 dispuesto a resistir.<br \/>\nY ya no aguantan m\u00e1s. Pues por donde el grupo es m\u00e1s compacto,<br \/>\nacuden los teucros y hacen rodar una mole tremenda<br \/>\nque aplasta por completo a los r\u00fatulos y destroza la cubierta<br \/>\nde sus armas. Y ya no se cuidan los r\u00fatulos bravos<br \/>\nde atacar con un Marte ciego, sino que compiten<br \/>\nen echarlos del muro con proyectiles.<br \/>\nEn otra parte bland\u00eda Mecencio con horrible aspecto<br \/>\nun pino etrusco y lleva fuegos humeantes;<br \/>\ny Mesapo, domador de caballos, prole de Neptuno,<br \/>\nabre la empalizada y escalas pide para la muralla.<br \/>\nA vosotras, Cal\u00edope, os pido que inspir\u00e9is al que canta<br \/>\nlos desastres que el hierro caus\u00f3, qu\u00e9 muertos Turno<br \/>\ndej\u00f3 atr\u00e1s, a qui\u00e9n envi\u00f3 cada cual al Orco,<br \/>\ny desplegad conmigo las grandes vueltas de la guerra.<br \/>\nHab\u00eda una torre de gran tama\u00f1o y puentes elevados,<br \/>\nadecuada al lugar, que los \u00edtalos con grande empe\u00f1o<br \/>\ntodos se esforzaban en tomar y abatir con la mayor violencia<br \/>\nde sus recursos, y los troyanos, al contrario, defend\u00edan<br \/>\ncon piedras y dardos, api\u00f1ados, por el hueco de las saeteras.<br \/>\nTurno el primero lanz\u00f3 una antorcha encendida<br \/>\ny clav\u00f3 en el costado la llama que, inflamada del viento,<br \/>\nhizo presa en las tablas y se peg\u00f3 a las puertas consumidas.<br \/>\nAsustados se agitaban en su interior y escapar pretend\u00edan<br \/>\nde la desgracia. Al amontonarse y hacerse hacia atr\u00e1s,<br \/>\na la parte libre de fuego, cay\u00f3 de repente la torre<br \/>\nbajo el peso y resuena con el fragor todo el cielo.<br \/>\nCaen medio muertos al suelo bajo la enorme mole<br \/>\ny se clavan en sus propios dardos y traspasan<br \/>\nsus pechos los duros troncos. Apenas escaparon<br \/>\nHel\u00e9nor y Lico; de ellos, en la flor de la edad Hel\u00e9nor,<br \/>\npara el rey meonio al que la esclava Licimnia en secreto<br \/>\nhab\u00eda criado y enviado a Troya con armas prohibidas,<br \/>\nligero con su espada desnuda y el blanco escudo, a\u00fan sin gloria.<br \/>\nY cuando se vio en medio de millares de los de Turno,<br \/>\nque de un lado y de otro se alzaban tropas latinas,<br \/>\ncual la fiera acosada por densa corona de cazadores<br \/>\nse revuelve contra las flechas y se arroja a la muerte<br \/>\na sabiendas y se lanza de un salto sobre los venablos,<br \/>\nno de otro modo el joven a morir entre los enemigos<br \/>\nse lanza, y corre all\u00ed donde m\u00e1s densas son las flechas.<br \/>\nLico, por su parte, mucho mejor con los pies, entre los enemigos<br \/>\ny entre sus armas busca los muros huyendo y se empe\u00f1a<br \/>\nen tocar con la mano su parte m\u00e1s alta y las diestras de sus compa\u00f1eros.<br \/>\nTurno le sigue igual con los pies que con las flechas<br \/>\ny, vencedor, le increpa: \u00ab\u00bfPensabas poder escaparte,<br \/>\nloco, de nuestras manos?\u00bb Y lo agarra colgado<br \/>\ncomo estaba y lo arranca con gran parte del muro.<br \/>\nComo cuando a una liebre o a un cisne de blanco cuerpo<br \/>\nlo toma en sus garras el escudero de Jove ganando altura,<br \/>\no el lobo de Marte se lleva del redil a un cordero<br \/>\nque reclama su madre con muchos balidos. De todas partes<br \/>\nse alza el clamor: entran y rellenan con tierra los fosos,<br \/>\nlanzan otros a los tejados teas encendidas.<br \/>\nIlioneo con un pe\u00f1asco y un enorme trozo de monte<br \/>\na Lucetio que se acercaba a la puerta con su antorcha,<br \/>\nL\u00edger a Emati\u00f3n, a Corineo abate Asilas,<br \/>\nh\u00e1bil \u00e9ste con la jabalina y aqu\u00e9l de lejos con la flecha que enga\u00f1a;<br \/>\nC\u00e9neo a Ortigio, al vencedor C\u00e9neo Turno,<br \/>\nTurno a Itis y Clonio, y a Pr\u00f3molo y Dioxipo,<br \/>\ny a S\u00e1garis y a Idas que las altas torres defend\u00eda;<br \/>\nCapis a Priverno, a quien hab\u00eda alcanzado primero<br \/>\nla lanza ligera de Temillas: deja, loco, el escudo y se lleva<br \/>\nla mano a la herida, as\u00ed que llega volando una flecha<br \/>\ny le clava la mano al costado izquierdo y desgarra<br \/>\ncon su herida mortal el camino escondido del aliento.<br \/>\nEstaba el hijo de Arcente con egregias armas<br \/>\nrevestido de su cl\u00e1mide bordada y brillante de p\u00farpura hibera,<br \/>\ncon hermoso aspecto, al que su padre Arcente hab\u00eda enviado<br \/>\ncriado en el bosque de Marte junto a los arroyos<br \/>\ndel Simeto, donde el altar benigno de Palico y ping\u00fce:<br \/>\ndejando las lanzas Mecencio su honda estridente<br \/>\nvolte\u00f3 tres veces en torno a su cabeza con la correa,<br \/>\ny golpe\u00f3 de frente el centro de sus sienes con plomo<br \/>\nfundido y lo dej\u00f3 tendido en la arena del suelo.<br \/>\nSe dice que entonces por primera vez lanz\u00f3 en la guerra<br \/>\nuna r\u00e1pida flecha Ascanio, acostumbrado como estaba a asustar<br \/>\na fieras huidizas, y tumb\u00f3 con su mano al fuerte Numano,<br \/>\napodado R\u00e9mulo, que hac\u00eda poco se hab\u00eda unido<br \/>\nen matrimonio con la hermosa peque\u00f1a de Turno.<br \/>\nIba en primera fila dando voces dignas e indignas<br \/>\nde decir y con el pecho henchido de su nuevo<br \/>\npoder, y avanzaba orgulloso gritando:<br \/>\n\u00ab\u00bfNo os averg\u00fcenza estar de nuevo asediados tras una empalizada,<br \/>\nfrigios dos veces prisioneros, y levantar una muralla ante la muerte?<br \/>\n\u00a1Mira, t\u00fa! \u00a1Los que nos ped\u00edan matrimonio por la fuerza!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 dios a Italia, o qu\u00e9 locura os ha tra\u00eddo?<br \/>\nNo est\u00e1n aqu\u00ed los Atridas ni el urdidor de historias, Ulises:<br \/>\nraza dura por la estirpe, llevamos primero a los hijos<br \/>\nal r\u00edo y los endurecemos con el hielo cruel y las olas;<br \/>\nno duermen nuestros ni\u00f1os por la caza y fatigan los bosques,<br \/>\nes su juego montar caballos y disparar flechas con sus arcos.<br \/>\nY la juventud, hecha al trabajo y con poco conforme,<br \/>\no doma la tierra con rastrillos o golpea con la guerra las ciudades.<br \/>\nToda la edad la pasamos con el hierro y con la lanza vuelta<br \/>\nel lomo de los novillos sin que de la vejez la torpeza picamos<br \/>\napague las fuerzas de nuestro pecho ni altere su vigor:<br \/>\nce\u00f1imos nuestras canas con el yelmo y traer nos agrada<br \/>\nconstantemente nuevos botines y vivir de la rapi\u00f1a.<br \/>\nA vosotros os va la ropa te\u00f1ida de p\u00farpura brillante<br \/>\ny de azafr\u00e1n, os gusta la indolencia y entregaros a la danza,<br \/>\ny tienen mangas vuestras t\u00fanicas y cintas vuestras mitras.<br \/>\n\u00a1Oh, frigias en verdad, m\u00e1s que frigios! Andad por las cumbres<br \/>\ndel D\u00edndimo donde sol\u00e9is escuchar el canto de la flauta.<br \/>\nQue os llaman los t\u00edmpanos y el boj berecintio de la Madre<br \/>\ndel Ida; dejad las armas a los hombres y soltad el hierro.\u00bb<br \/>\nQue as\u00ed se jactase gritando amenazas<br \/>\nno pudo soportar Ascanio, y tens\u00f3 de frente su flecha<br \/>\nen el nervio de caballo y abriendo los brazos<br \/>\nse detuvo para ganar antes con sus votos el favor de Jove:<br \/>\n\u00ab\u00a1J\u00fapiter todopoderoso, aprueba esta audaz empresa!<br \/>\nYo mismo llevar\u00e9 a tus templos solemnes presentes<br \/>\ny sacrificar\u00e9 ante tus aras un novillo de frente dorada,<br \/>\nblanco, que alcance con la cabeza a su madre,<br \/>\nque embista ya y que esparza la arena con sus patas.\u00bb<br \/>\nLo escuch\u00f3 y tron\u00f3 por la izquierda en regi\u00f3n serena<br \/>\ndel cielo el padre, al tiempo que silba el arco fatal.<br \/>\nEscapa con horrible zumbido la flecha disparada<br \/>\ny atraviesa la cabeza de R\u00e9mulo y cruza con la punta<br \/>\nel hueco de sus sienes. \u00ab \u00a1Anda, b\u00farlate del valor con jactancia!<br \/>\nEsta respuesta env\u00edan a los r\u00fatulos los frigios dos veces prisioneros.\u00bb<br \/>\nNo dijo m\u00e1s Ascanio. Los teucros le siguen con sus gritos<br \/>\ny vibran de alegr\u00eda y sus \u00e1nimos lanzan al cielo.<br \/>\nVe\u00eda casualmente desde lo alto Apolo de larga cabellera<br \/>\nen la regi\u00f3n del cielo la ciudad y las tropas ausonias,<br \/>\nsentado en una nube, y al vencedor Julo as\u00ed le dice:<br \/>\n\u00ab\u00a1Bravo por ese nuevo valor, muchacho! \u00a1As\u00ed se va a las estrellas,<br \/>\nhijo de dioses que dioses engendrar\u00e1s! Con raz\u00f3n, toda guerra<br \/>\ncesar\u00e1 bajo el linaje de As\u00e1raco que los hados nos mandan,<br \/>\ny Troya no te basta.\u00bb A la vez que esto dice caer se deja<br \/>\ndel alto \u00e9ter, hiende las auras que respiran<br \/>\ny busca a Ascanio; cambia entonces la forma de sus rasgos<br \/>\npor los del viejo Butes. \u00c9ste fue antes del dardanio<br \/>\nAnquises escudero y leal centinela de sus umbrales;<br \/>\nluego el padre se lo dio a Ascanio por compa\u00f1ero.<br \/>\nIba Apolo en todo igual al viejo, en la voz y el color<br \/>\nY los blancos cabellos y las armas de sombr\u00edo sonido,<br \/>\nya] enardecido Julo se dirige con estas palabras:<br \/>\n\u00abSea suficiente, hijo de Eneas, abatir impunemente con tus flechas<br \/>\na Numano. El gran Apolo te ha otorgado<br \/>\nesta gloria primera y no ve mal tus armas iguales a las suyas;<br \/>\ndeja ahora el combate, muchacho.\u00bb Tras comenzar as\u00ed, Apolo<br \/>\ndej\u00f3 su aspecto mortal en medio del discurso<br \/>\ny escap\u00f3 hacia el aire sutil, lejos de los ojos.<br \/>\nReconocieron al dios los jefes dardanios y las divinas<br \/>\nflechas oyeron resonar en la huida y su aljaba.<br \/>\nY as\u00ed, con sus palabras y por la voluntad de Febo<br \/>\nalejan a Ascanio \u00e1vido de pelea, y vuelven ellos mismos<br \/>\nde nuevo al combate y lanzan sus almas a peligros abiertos.<br \/>\nEn todo el muro sale el clamor por los bastiones,<br \/>\ntensan los arcos fieros y retuercen los amientos.<br \/>\nTodo el suelo se cubre de flechas y los escudos y los cavos<br \/>\nyelmos resuenan con los golpes; se traba un \u00e1spero combate.<br \/>\nCuanto sacude la tierra el chaparr\u00f3n que viene de poniente<br \/>\ncon las Cabrillas lluviosas, como los nimbos cargados de granizo<br \/>\nse lanzan sobre los r\u00edos, cuando J\u00fapiter h\u00f3rrido de Austros<br \/>\nlanza una tormenta de agua y rompe las huecas nubes en el cielo.<br \/>\nP\u00e1ndaro y Bitias, hijo de Alc\u00e1nor Ideo,<br \/>\na quienes cri\u00f3 en el bosque de Jove la silvestre Yera,<br \/>\nj\u00f3venes como los abetos de su patria y sus montes,<br \/>\nabren la puerta que las encomend\u00f3 la orden de su jefe,<br \/>\nfiados en sus armas, e invitan adem\u00e1s a pasar al enemigo.<br \/>\nEllos se quedan dentro ante las torres a izquierda y derecha<br \/>\narmados con la espada y luciendo sus enhiestos penachos:<br \/>\ncomo dos encinas se alzan al aire junto a la l\u00edquida corriente<br \/>\nen las orillas del Po o cerca del \u00c1tesis ameno,<br \/>\ny levantan al cielo sus cabezas frondosas y agitan la alt\u00edsima copa.<br \/>\nLos r\u00fatulos irrumpen en la entrada en cuanto la vieron abierta;<br \/>\nen seguida Quercente y Aqu\u00edculo, hermoso con sus armas,<br \/>\ny Tmaro lanzado de \u00e1nimo y el marcial Hem\u00f3n<br \/>\ncon todos sus hombres, o se volvieron y dieron la espalda<br \/>\no en el mismo umbral de la puerta dejaron sus vidas.<br \/>\nEntonces crece a\u00fan m\u00e1s el furor en los corazones discordes,<br \/>\ny ya los troyanos reunidos en el mismo lugar se agrupan<br \/>\ny osan hacerles frente y salir adelante.<br \/>\nAl caudillo Turno, enfurecido en otra parte<br \/>\ny asustando a los hombres le llega la noticia de que hierve<br \/>\nel enemigo con la nueva matanza y ofrece las puertas abiertas.<br \/>\nDeja lo emprendido y llevado de una ira tremenda<br \/>\ncorre a la puerta dardania y contra los hermanos orgullosos.<br \/>\nY tumba primero arrojando su lanza a Ant\u00edfates<br \/>\n(pues era el primero en presentarse), bastardo del noble Sarped\u00f3n,<br \/>\nde madre tebana: vuela el \u00edtalo cornejo<br \/>\npor el aire sutil y clavado en el est\u00f3mago se esconde<br \/>\nen lo hondo del pecho; devuelve la gruta de la negra herida<br \/>\nun r\u00edo de espuma y se empapa el hierro del pulm\u00f3n atravesado.<br \/>\nLuego a M\u00e9rope y Erimanto con su mano y tumba a Afidno,<br \/>\nluego a Bitias con los ojos en llamas y el \u00e1nimo excitado,<br \/>\nno con la jabalina (pues a una jabalina no habr\u00eda dado \u00e9l su vida),<br \/>\nsino que dispar\u00f3 con intenso silbido una fal\u00e1rica sacudida<br \/>\na modo de un rayo, que ni dos pieles de toro<br \/>\nni la loriga fiel, de oro y doble escama,<br \/>\nresistieron; caen desastados sus miembros enormes,<br \/>\nexhala la tierra un gemido y resuena sobre el gran escudo.<br \/>\nAs\u00ed cae a veces en la costa eubea de Bayas<br \/>\nun pilar de piedra que con grandes moles construyen<br \/>\nantes y lo lanzan al mar; inclinado,<br \/>\nse precipita y se queda clavado en el fondo;<br \/>\nse revuelven las aguas y se elevan las negras arenas,<br \/>\ny entonces tiembla del ruido la alta Pr\u00f3cida e In\u00e1rime,<br \/>\nduro lecho impuesto a Tifeo por orden de Jove.<br \/>\nMarte entonces poderoso en las armas, \u00e1nimo y fuerzas<br \/>\ndio a los latinos y puso en su pecho est\u00edmulos agrios,<br \/>\ny envi\u00f3 a los teucros el negro Temor y la Huida.<br \/>\nLlegan de todas partes, pues se les da ocasi\u00f3n de combatir,<br \/>\ny el dios de la guerra se mete en su pecho.<br \/>\nP\u00e1ndaro, cuando ve derribado el cuerpo de su hermano<br \/>\ny en qu\u00e9 lugar se halla la fortuna y c\u00f3mo andan las cosas,<br \/>\natranca la puerta con gran violencia girando los goznes<br \/>\ny empujando con sus anchos hombros, y a muchos de los suyos<br \/>\ndeja fuera del recinto en trance dif\u00edcil;<br \/>\nmas a otros los cierra consigo y los recibe corriendo,<br \/>\n\u00a1loco!, sin ver al rey r\u00fatulo en medio de la tropa,<br \/>\nque irrumpe y queda adem\u00e1s encerrado dentro de la ciudad,<br \/>\ncomo un tigre tremendo entre corderos indefensos.<br \/>\nAl punto brill\u00f3 en sus ojos una nueva luz y las armas<br \/>\nresonaron horribles, en su casco tremolan las crestas<br \/>\nde sangre y despide con su escudo rayos brillantes.<br \/>\nReconocen los En\u00e9adas la odiada cara, turbados de repente,<br \/>\ny los miembros inmensos. El gran P\u00e1ndaro entonces<br \/>\nsalta y lleno de ira por la muerte del hermano<br \/>\nexclama: \u00abNo es \u00e9ste el palacio de la dote de Amata,<br \/>\nni Ardea recibe a Turno en los muros patrios.<br \/>\nEst\u00e1s viendo un campo enemigo, no hay forma de escapar.\u00bb<br \/>\nTurno le replica sonriente con pecho sereno:<br \/>\n\u00abEmpieza t\u00fa, si te atreves, y cruza conmigo tu diestra;<br \/>\ncontar\u00e1s a Pr\u00edamo que aqu\u00ed tambi\u00e9n has encontrado a Aquiles.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dijo. El otro con todas sus fuerzas blande<br \/>\ny arroja su lanza llena de nudos y con la corteza;<br \/>\nle recibieron las auras. Desvi\u00f3 Juno Saturnia<br \/>\nel golpe inminente y se clava la lanza en la puerta.<br \/>\n\u00abNo escapar\u00e1s t\u00fa de esta arma que maneja con fuerza<br \/>\nmi diestra, ni es como t\u00fa el que ahora golpea\u00bb:<br \/>\nas\u00ed dice, y salta con la espada en alto<br \/>\ny entre las sienes por mitad le parte con el hierro<br \/>\nla frente y las j\u00f3venes mand\u00edbulas con espantosa herida.<br \/>\nSuena el golpe, la tierra se ve sacudida por el enorme peso,<br \/>\ncubre el suelo al morir con los miembros derribados<br \/>\ny las armas sangrientas de sesos, y en partes iguales<br \/>\nle cuelga la cabeza ac\u00e1 y all\u00e1 sobre uno y otro hombro.<br \/>\nSe dispersan huyendo de miedo temblorosos los troyanos,<br \/>\ny si al punto el vencedor se hubiera cuidado<br \/>\nde romper con su mano los cerrojos y abrir las puertas a sus compa\u00f1eros,<br \/>\nhabr\u00eda sido aqu\u00e9l el \u00faltimo d\u00eda de la guerra y de un pueblo.<br \/>\nMas la locura y el ansia de matar insana, furioso<br \/>\nlo lanzaron contra los de enfrente.<br \/>\nPrimero se ocupa de F\u00e1leris y Giges al que corta el jarrete,<br \/>\nluego toma las lanzas de los que huyen y se las arroja<br \/>\na la espalda, Juno le brinda \u00e1nimos y fuerzas.<br \/>\nLes siguen Halis y F\u00e9geo, con el escudo atravesado:<br \/>\nluego, ignorantes en los muros que segu\u00edan combatiendo,<br \/>\nAlcandro y Halio, Noem\u00f3n y Pr\u00edtanis.<br \/>\nA la derecha del terrapl\u00e9n, esforzado con su vibrante espada<br \/>\nve venir a su encuentro a Linceo llamando a sus amigos;<br \/>\nsu cabeza qued\u00f3 en el suelo, lejos, junto al casco,<br \/>\narrancada de cerca de un solo golpe. Despu\u00e9s a Amico,<br \/>\nel exterminador de fieras, mejor que el cual otro no hab\u00eda<br \/>\nen untar las flechas con la mano y armar el hierro de veneno,<br \/>\ny a Clitio el E\u00f3lida y a Cr\u00e9teo, el amigo de las Musas,<br \/>\nCr\u00e9teo de las Musas compa\u00f1ero, a quien siempre plac\u00edan<br \/>\nversos y c\u00edtaras y marcar el ritmo con las cuerdas,<br \/>\nsiempre caballos y armas cantaba y las guerras de los hombres.<br \/>\nAcuden por \u00faltimo los jefes de los teucros enterados<br \/>\nde la matanza de los suyos, Mnesteo y el fiero Seresto,<br \/>\ny dispersados ven a sus compa\u00f1eros y al enemigo en casa.<br \/>\nY Mnesteo: \u00ab\u00bfA d\u00f3nde hu\u00eds, a d\u00f3nde?\u00bb, dice.<br \/>\n\u00ab\u00bfEs que ten\u00e9is m\u00e1s muros u otras murallas m\u00e1s all\u00e1?<br \/>\n\u00bfUn solo hombre, ciudadanos, rodeado del todo<br \/>\npor vuestras defensas causar\u00e1 impunemente<br \/>\nestrago tan grande en la ciudad? \u00bfMandar\u00e1 al Orco a tantos<br \/>\nde los mejores j\u00f3venes? \u00bfNo os da pena, cobardes y verg\u00fcenza<br \/>\ndel gran Eneas y de la pobre patria, de los antiguos dioses?\u00bb<br \/>\nEncendidos con tales palabras se animan y en l\u00ednea cerrada<br \/>\nse detienen. Turno sal\u00eda del combate poco a poco<br \/>\ny el r\u00edo buscaba y la parte que ci\u00f1en las olas.<br \/>\nCon br\u00edos mayores acuden por esto los teucros con gran griter\u00edo<br \/>\ny apretaban el cerco como cuando con nubes de flechas<br \/>\nacosa la partida al cruel le\u00f3n, y \u00e9l, asustado,<br \/>\nferoz, mirando fieramente retrocede y ni el valor ni la ira<br \/>\nle permiten echar a correr, ni puede revolverse en contra<br \/>\naun dese\u00e1ndolo, entre las flechas y los hombres.<br \/>\nNo de otro modo, dudando, Turno vuelve sus pasos<br \/>\nsin prisa hacia atr\u00e1s y su \u00e1nimo se enciende de rabia.<br \/>\nA\u00fan dos veces se lanz\u00f3 en medio de sus enemigos,<br \/>\ny dos veces les puso en fuga desordenada por los muros;<br \/>\npero r\u00e1pidamente acuden a la vez todos los hombres del campo<br \/>\ny no se atreve Juno, la hija de Saturno, a darle en su contra<br \/>\nfuerzas bastantes, pues J\u00fapiter mand\u00f3 a la a\u00e9rea Iris<br \/>\ndesde el cielo llevando a su hermana \u00f3rdenes terminantes,<br \/>\nsi Turno no sal\u00eda de las altas murallas de los teucros.<br \/>\nY es que no resiste ya el joven ni con el escudo<br \/>\nni con su diestra, as\u00ed se ve acosado por los dardos<br \/>\nque le arrojan por doquier. De repicar no cesa en sus huecas<br \/>\nsienes el casco y se rajan por las piedras los s\u00f3lidos bronces,<br \/>\ny ha perdido los penachos y en su cabeza no aguanta el escudo<br \/>\nlos golpes; redoblan sus disparos los troyanos<br \/>\ny el propio Mnesteo, como un rayo. Corre el sudor entonces<br \/>\npor todo su cuerpo y forma (respirar ya no puede)<br \/>\nun r\u00edo de pez, un doloroso jadeo sacude sus miembros agotados.<br \/>\nAs\u00ed que, finalmente, se arroj\u00f3 al r\u00edo de cabeza<br \/>\ncon todas sus armas. \u00c9l en su amarillo remolino<br \/>\nlo acogi\u00f3 al caer y lo sac\u00f3 fuera sobre pl\u00e1cidas olas,<br \/>\ny feliz lo devolvi\u00f3 a sus compa\u00f1eros, limpio de sangre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO IX Y mientras esto ocurre en lugar bien lejano, Juno Saturnia del cielo envi\u00f3 a Iris al valiente Turno. En el bosque de su padre Pilumno estaba sentado Turno, en un valle sagrado. 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