{"id":884,"date":"2010-11-23T02:18:35","date_gmt":"2010-11-23T00:18:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=884"},"modified":"2010-11-23T02:18:35","modified_gmt":"2010-11-23T00:18:35","slug":"la-eneida-vi-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-vi-virgilio\/","title":{"rendered":"La Eneida (VI) [Virgilio]"},"content":{"rendered":"<p><strong>LIBRO VI<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed dice entre l\u00e1grimas, y suelta riendas a la flota<br \/>\ny al fin se aproxima a las playas eubeas de Cumas.<br \/>\nVuelven las proas al mar; con tenaz diente entonces<br \/>\nsujetaba el \u00e1ncora las naves y las curvas popas<br \/>\ncubren la ribera. El grupo de muchachos salta impaciente<br \/>\na la playa de Hesperia; unos buscan las semillas del fuego<br \/>\nque se ocultan en las venas del s\u00edlex, otros se dirigen a los bosques,<br \/>\ntupida morada de las fieras, y se\u00f1alan los r\u00edos que van encontrando.<br \/>\nEl piadoso Eneas por su parte la roca busca que preside<br \/>\nel alto Apolo y el apartado retiro de la horrenda Sibila,<br \/>\nla enorme gruta, a quien la mente grande y el coraz\u00f3n<br \/>\ninspira el vate Delio y descubre el futuro.<br \/>\nYa entran en los bosques de Trivia y en los techos de oro.<br \/>\nD\u00e9dalo, seg\u00fan es fama, huyendo del reino de Minos<br \/>\nos\u00f3 lanzarse al cielo con plumas veloces<br \/>\npor un camino nuevo y bog\u00f3 hasta las Osas heladas,<br \/>\ny sobre la roca calc\u00eddica se detuvo al fin suavemente.<br \/>\nEn cuanto regres\u00f3 a estas tierras te consagr\u00f3, Febo,<br \/>\nlos remos de sus alas y te levant\u00f3 un templo enorme.<br \/>\nEn las puertas la muerte de Andr\u00f3geo; los Cecr\u00f3pidas luego<br \/>\nobligados a pagar el castigo (\u00a1qu\u00e9 desgracia!) todos los a\u00f1os<br \/>\nde siete de sus hijos; all\u00ed se ve la urna con las suertes echadas.<br \/>\nEnfrente corresponde asomando por el mar la tierra cnosia:<br \/>\naqu\u00ed el amor salvaje por el toro y uni\u00e9ndosele a escondidas<br \/>\nPas\u00edfae, y la h\u00edbrida estirpe y la prole biforme,<br \/>\nah\u00ed est\u00e1, el Minotauro, testimonio de una Venus nefanda.<br \/>\nAqu\u00ed la famosa construcci\u00f3n de la casa y el laberinto intrincado;<br \/>\npero apiadado del gran amor de la princesa,<br \/>\nel propio D\u00e9dalo le descubre las trampas del edificio y sus revueltas,<br \/>\nguiando con el hilo sus ciegos pasos. T\u00fa tambi\u00e9n parte<br \/>\ngrande en obra tama\u00f1a -si el dolor lo quisiera-, \u00cdcaro, tendr\u00edas.<br \/>\nDos veces hab\u00eda intentado cincelar en oro tu ca\u00edda,<br \/>\ndos veces cayeron las manos de tu padre. Todo lo recorrer\u00edan<br \/>\ncon sus ojos de no ser porque Acates, enviado por delante,<br \/>\nregresa y con \u00e9l la sacerdotisa de Febo y de Trivia,<br \/>\nDe\u00edfobe de Glauco, que as\u00ed dice al rey:<br \/>\n\u00abNo es \u00e9ste para ti el momento de mirar estampas;<br \/>\nahora mejor ser\u00e1 sacrificar siete novillos de un reba\u00f1o<br \/>\nintacto y otras tantas ovejas escogidas seg\u00fan la costumbre.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dijo a Eneas (y no retrasan los hombres las sagradas<br \/>\n\u00f3rdenes) y convoca a los teucros la sacerdotisa al alto templo.<br \/>\nEl flanco inmenso de la roca eubea se abre en un antro<br \/>\nal que llevan cien amplias entradas, cien bocas,<br \/>\npor donde salen otras tantas voces, respuestas de la Sibila.<br \/>\nHab\u00edan ya llegado al umbral cuando dice la virgen: \u00abEs el momento<br \/>\nde buscar los hados. \u00a1El dios, he aqu\u00ed al dios!\u00bb Mientras esto dec\u00eda<br \/>\ndelante de la puerta, de pronto, ni su gesto ni el color<br \/>\nni la compuesta cabellera eran ya iguales; el pecho anhelante<br \/>\nse hincha de rabia y el fiero coraz\u00f3n, y parece m\u00e1s grande<br \/>\ny no suena como mortal, porque est\u00e1 inspirada por el numen<br \/>\ndel dios, ya m\u00e1s cerca. \u00ab\u00bfDudas en tus votos y plegarias,<br \/>\ntroyano Eneas? \u00bfDudas? Pues bien, no antes han de abrirse<br \/>\nlas grandes bocas de esta at\u00f3nita casa.\u00bb Y dicho esto<br \/>\nse call\u00f3. Un helado temblor corri\u00f3 por los duros<br \/>\nhuesos de los teucros, y saca el rey sus preces de lo hondo del pecho:<br \/>\n\u00abFebo, que siempre te apiadaste de las pesadas fatigas de Troya,<br \/>\nque dirigiste la mano y las flechas dardanias de Paris<br \/>\ncontra el cuerpo del E\u00e1cida. A tantos mares que circundan<br \/>\ngrandes tierras me hice bajo tu gu\u00eda y hasta los apartados<br \/>\npueblos de los masilos y los campos que se extienden frente a las Sirtes:<br \/>\npor fin, abrazamos ya las huidizas riberas de Italia.<br \/>\n\u00a1S\u00f3lo hasta aqu\u00ed nos haya seguido la mala fortuna de Troya!<br \/>\nQue justo es que tambi\u00e9n vosotros perdon\u00e9is de P\u00e9rgamo a la raza,<br \/>\nlas diosas ylos dioses todos, a los que estorb\u00f3 Ili\u00f3n y la gloria<br \/>\nsin par de Dardania. Y t\u00fa, sant\u00edsima vidente,<br \/>\nsabedora del porvenir, concede a los teucros (y no pido reinos<br \/>\nno debidos a mis hados) instalarse en el Lacio<br \/>\ny a sus dioses errantes y a los agitados n\u00famenes de Troya.<br \/>\nEntonces a Febo y a Trivia un templo de s\u00f3lido m\u00e1rmol<br \/>\nconsagrar\u00e9 y unos d\u00edas de fiesta con el nombre de Febo.<br \/>\nTambi\u00e9n a ti te aguarda en nuestro reino un gran santuario:<br \/>\npues aqu\u00ed yo tus suertes y los secretos destinos<br \/>\nanunciados a mi pueblo depositar\u00e9 y te consagrar\u00e9, madre,<br \/>\nvarones escogidos. S\u00f3lo no conf\u00edes tus vaticinios a las hojas,<br \/>\nque no vuelen turbados juguetes de los r\u00e1pidos vientos;<br \/>\nque los cantes t\u00fa misma te ruego.\u00bb Y aqu\u00ed ces\u00f3 de hablar.<br \/>\nPero sin someterse a\u00fan vaga terrible por el antro como bacante<br \/>\nla vidente de Febo, por si puede sacudirse del pecho<br \/>\nal dios imponente, y tanto m\u00e1s aqu\u00e9l fatiga<br \/>\nsu boca rabiosa, domando el fiero coraz\u00f3n, y la rinde bajo su peso.<br \/>\nY entonces se abrieron las cien enormes bocas de la casa<br \/>\nespont\u00e1neamente y llevan por el aire las respuestas de la vidente:<br \/>\n\u00abO, t\u00fa que ya has agotado los grandes peligros del pi\u00e9lago<br \/>\n(aunque faltan los m\u00e1s graves de la tierra), a los reinos de Lavinio<br \/>\nllegar\u00e1n los Dard\u00e1nidas (saca esa cuita de tu pecho),<br \/>\ny tambi\u00e9n querr\u00e1n no haber llegado. Guerras, h\u00f3rridas guerras,<br \/>\ny el T\u00edber espumante de la mucha sangre estoy viendo.<br \/>\nNo te faltar\u00e1n los campamentos dorios, ni un Simunte,<br \/>\nni un Janto; ya otro Aquiles ha nacido en el Lacio,<br \/>\nhijo tambi\u00e9n \u00e9ste de una diosa, y Juno, la aflicci\u00f3n de los teucros,<br \/>\nno andar\u00e1 lejos tampoco cuando t\u00fa en la desgracia suplicante<br \/>\n\u00a1qu\u00e9 pueblos o qu\u00e9 ciudades de Italia no habr\u00e1s probado con tus ruegos!<br \/>\nLa causa de tama\u00f1o mal, de nuevo una esposa hu\u00e9speda de los teucros,<br \/>\ny de nuevo un matrimonio forastero.<br \/>\nNo cedas t\u00fa a estos males y hasta sigue avanzando lleno de valor<br \/>\npor donde te permita tu Fortuna. De la salvaci\u00f3n el camino<br \/>\n[primero (nunca lo creer\u00edas) habr\u00e1 de abrirte una ciudad griega.\u00bb<br \/>\nCon tales palabras del interior del templo la Sibila de Cumas<br \/>\nanuncia horrendos enigmas y resuena en el antro,<br \/>\nenvolviendo en tinieblas la verdad: Apolo sacude las riendas<br \/>\nde su locura y clava aguijones en su pecho.<br \/>\nEn cuanto ces\u00f3 el furor y call\u00f3 la boca rabiosa,<br \/>\ncomienza el h\u00e9roe Eneas: \u00abNo me presentas, virgen,<br \/>\nel rostro de fatiga alguna nueva o inesperada;<br \/>\ntodo lo he probado y en mi pecho antes lo he recorrido.<br \/>\nS\u00f3lo esto te pido: como aqu\u00ed est\u00e1 -se dice- la puerta del rey<br \/>\ninfernal y la tenebrosa laguna que ci\u00f1e el Aqueronte,<br \/>\nllegar a la presencia de mi querido padre y que toque<br \/>\nsu rostro; que el camino me muestres y me abras las sagradas puertas.<br \/>\nYo a \u00e9l, entre las llamas y los dardos a miles que nos segu\u00edan,<br \/>\nlo rescat\u00e9 sobre mis hombros y lo libr\u00e9 de las manos del enemigo;<br \/>\n\u00e9l, siguiendo mi camino, todos los mares conmigo<br \/>\ny todas las amenazas del pi\u00e9lago y del cielo soportaba,<br \/>\nsin aliento, m\u00e1s all\u00e1 de sus fuerzas y de la suerte de sus a\u00f1os.<br \/>\nY m\u00e1s a\u00fan, que suplicante a ti acudiera y a tu puerta llegase,<br \/>\n\u00e9l tambi\u00e9n en sus ruegos me lo ordenaba. Del hijo y del padre<br \/>\nte suplico que te apiades, alma (pues todo lo puedes<br \/>\ny no en vano H\u00e9cate puso a tu cuidado los bosques del Averno),<br \/>\nsi es que pudo Orfeo conjurar a los Manes de su esposa<br \/>\nvali\u00e9ndose de la c\u00edtara tracia y las canoras cuerdas,<br \/>\nsi P\u00f3lux rescat\u00f3 a su hermano con otra muerte<br \/>\ny va y vuelve tantas veces por ese camino. \u00bfY Teseo? \u00bfY qu\u00e9 voy<br \/>\na decir del gran Alcides? Tambi\u00e9n mi estirpe viene de Jove supremo.\u00bb<br \/>\nCon tales palabras rezaba y abrazaba los altares,<br \/>\ncuando esto comenz\u00f3 a decir la vidente: \u00abNacido de la sangre<br \/>\nde los dioses, troyano Anquis\u00edada, f\u00e1cil es la bajada al Averno:<br \/>\nde noche y de d\u00eda est\u00e1 abierta la puerta del negro Dite;<br \/>\npero dar marcha atr\u00e1s y escapar a las auras del cielo,<br \/>\n\u00e9sa es la empresa, \u00e9sa la fatiga. Unos pocos a los que am\u00f3 el justo<br \/>\nJ\u00fapiter o su ardiente valor los sac\u00f3 al \u00e9ter,<br \/>\nlo lograron hijos de dioses. En medio los bosques todo lo ocupan,<br \/>\ny el cauce del Cocito lo rodea en negra revuelta.<br \/>\nPero si ansia tan grande anida en tu pecho, si tanto deseo<br \/>\nde surcar dos veces los lagos estigios, de dos veces ver la negrura<br \/>\ndel T\u00e1rtaro y te place emprender una fatiga insana,<br \/>\nescucha primero lo que has de hacer. En un \u00e1rbol espeso se esconde<br \/>\nla rama de oro en las hojas y en el tallo flexible,<br \/>\nseg\u00fan se dice consagrada a Juno infernal; todo el bosque<br \/>\nla oculta y la encierran las sombras en valles oscuros.<br \/>\nMas no se permite penetrar en los secretos de la tierra<br \/>\nsino a quien ha cortado primero los reto\u00f1os del \u00e1rbol de dorados cabellos.<br \/>\nLa hermosa Pros\u00e9rpina determin\u00f3 que se le llevara<br \/>\neste presente. Cuando se arranca el primero no falta otro<br \/>\nde oro y echa hojas el tallo del mismo metal.<br \/>\nAs\u00ed que busca atentamente con tus ojos y c\u00f3gela con tu mano<br \/>\nseg\u00fan el rito cuando la halles, pues por su gusto y f\u00e1cilmente<br \/>\nhabr\u00e1 de seguirte, si los hados te llaman; ni con todas tus fuerzas<br \/>\nde otro modo podr\u00edas vencer ni arrancarla con el duro hierro.<br \/>\nOtra cosa: yace sin vida el cuerpo de uno de tus amigos<br \/>\n(lo ignoras, \u00a1ay!) que con su muerte mancilla a la flota entera,<br \/>\nMientras t\u00fa consejo demandas y te demoras en mis umbrales.<br \/>\nPonlo primero en su lugar y dale sepultura.<br \/>\nToma unas ovejas negras, que sean la expiaci\u00f3n primera.<br \/>\nAs\u00ed, por fin, podr\u00e1s los bosques contemplar estigios y los reinos<br \/>\nprohibidos a los vivos.\u00bb Dijo y call\u00f3 cerrando la boca.<br \/>\nEneas con los ojos bajos y el rostro afligido<br \/>\necha a andar la gruta dejando, y a los oscuros sucesos<br \/>\nda vueltas en su coraz\u00f3n. Su fiel Acates<br \/>\nle acompa\u00f1a y marcha con iguales pensamientos.<br \/>\nMucho discurr\u00edan entre ellos en animada charla,<br \/>\nqui\u00e9n ser\u00eda el compa\u00f1ero muerto del que habl\u00f3 la vidente,<br \/>\ncu\u00e1l el cuerpo por sepultar. Y ven a Miseno en tierra firme,<br \/>\ncuando llegaron, perecido de una muerte indigna,<br \/>\nal e\u00f3lida Miseno; ning\u00fan otro le ganaba<br \/>\nen mover a los hombres con su bronce ni en encender a Marte con su canto.<br \/>\nHab\u00eda sido \u00e9ste compa\u00f1ero de H\u00e9ctor el grande, junto a H\u00e9ctor<br \/>\nsal\u00eda al combate se\u00f1alado por su lituo y su lanza.<br \/>\nCuando le venci\u00f3 Aquiles y le despoj\u00f3 de la vida,<br \/>\nel h\u00e9roe valeros\u00edsimo al s\u00e9quito se hab\u00eda sumado<br \/>\ndel dardanio Eneas en pos de haza\u00f1as no menores.<br \/>\nPero un d\u00eda, cuando por caso hace sonar al mar con su c\u00f3ncava concha,<br \/>\nfuera de s\u00ed, y llama con su canto a los dioses al combate,<br \/>\n\u00e9mulo Trit\u00f3n lo sorprendi\u00f3, si hay que creerlo,<br \/>\ny lo hab\u00eda sumergido entre los escollos en la ola de espumas.<br \/>\nAs\u00ed que todos se agitaban a su alrededor con gran griter\u00edo,<br \/>\ny en especial el piadoso Eneas. Se apresuran entonces,<br \/>\nllorando, a cumplir la orden de la Sibila y en levantar porf\u00edan<br \/>\nel ara del sepulcro con troncos y subirla hasta el cielo.<br \/>\nSe adentran en un antiguo bosque, escondido refugio de las fieras;<br \/>\ncaen abatidos los pinos, resuenan las encinas con el golpe de las segures<br \/>\ny con cu\u00f1as se abre la madera del fresno y el blando<br \/>\nroble, ruedan por los montes ingentes olmos.<br \/>\nY no falta Eneas en medio del trabajo exhortando el primero<br \/>\na sus compa\u00f1eros y ce\u00f1ido de las mismas armas.<br \/>\nY as\u00ed da vueltas en su afligido pecho<br \/>\ncontemplando la inmensa selva y as\u00ed por caso suplica:<br \/>\n\u00ab\u00a1Si ahora se nos mostrase aquella rama de oro en su \u00e1rbol<br \/>\nentre bosque tan grande! Que demasiado verdadero ha sido,<br \/>\n\u00a1ay, Miseno!, cuanto de ti dijo la vidente.\u00bb<br \/>\nApenas hab\u00eda hablado, cuando por caso dos palomas<br \/>\nbajaron volando del cielo ante sus ojos<br \/>\ny se posaron en el verde suelo. El gran h\u00e9roe entonces<br \/>\nreconoci\u00f3 las aves de su madre y alegre implora:<br \/>\n\u00abSed mi gu\u00eda, si es que hay alg\u00fan camino, y alzad el vuelo<br \/>\npor el aire hasta el bosque donde la espl\u00e9ndida rama da sombra<br \/>\nal ping\u00fce suelo. Y t\u00fa no me falles en mis dudas,<br \/>\nmadre divina.\u00bb Dicho esto detuvo sus pasos<br \/>\nestudiando qu\u00e9 se\u00f1ales anuncian, hacia d\u00f3nde prosiguen.<br \/>\nEllas vuelan en busca de alimento tanto<br \/>\ncuanto abarcar podr\u00edan los ojos de quienes las siguieran.<br \/>\nM\u00e1s tarde, cuando llegaron a las fauces del Averno de pesado olor,<br \/>\nse elevan presurosas y dej\u00e1ndose caer por el l\u00edquido aire<br \/>\nse posan en el lugar ansiado sobre un \u00e1rbol doble<br \/>\ndesde donde reluci\u00f3 distinta entre las ramas el aura del oro.<br \/>\nCual suele en los bosques bajo el fr\u00edo invernal el mu\u00e9rdago<br \/>\nreverdecer con hojas nuevas, al que no alimenta su propia planta,<br \/>\ny rodear de fruto azafranado los troncos redondos,<br \/>\ntal era el aspecto de las hojas de oro en la encina<br \/>\ntupida, as\u00ed crepitaba la l\u00e1mina al viento suave.<br \/>\nSe lanza Eneas al punto y \u00e1vido la arranca<br \/>\naunque se resiste y a la cueva la lleva de la vidente Sibila.<br \/>\nY segu\u00edan entretanto los teucros llorando a Miseno<br \/>\nen la playa y rend\u00edan los \u00faltimos honores a la ingrata ceniza.<br \/>\nFormaron primero una gran pira ping\u00fce de teas<br \/>\ny de madera cortada, y con hojas negras<br \/>\nle cubren los lados y delante levantan cipreses<br \/>\nfunerales, y la adornan con sus armas resplandecientes.<br \/>\nUnos preparan agua caliente y calderos que bullen<br \/>\nal fuego, y lavan y ungen el helado cuerpo.<br \/>\nSe oyen gemidos. Colocan entonces los llorados miembros<br \/>\nsobre un lecho, y encima vestidos de p\u00farpura, las conocidas<br \/>\nropas. Otros se acercaron al f\u00e9retro ingente,<br \/>\ntriste ministerio, y vueltos de espaldas seg\u00fan la costumbre<br \/>\nde los padres le arrojaron una tea encendida. Arden mezclados<br \/>\npresentes de incienso, las viandas, las crateras llenas de aceite.<br \/>\nLuego que cayeron las cenizas y descans\u00f3 la llama,<br \/>\nlavaron con vino los restos y la brasa bebedora<br \/>\ny los huesos recogidos guard\u00f3 Corineo en urna de bronce.<br \/>\nRode\u00f3 tambi\u00e9n por tres veces a los compa\u00f1eros con agua pura<br \/>\nasperj\u00e1ndolos con las leves gotas y con la rama del feliz olivo,<br \/>\ny purific\u00f3 a los hombres y pronunci\u00f3 las palabras postreras.<br \/>\nY el piadoso Eneas coloca encima un sepulcro<br \/>\nde mole ingente y las armas del h\u00e9roe y el remo y la tuba<br \/>\nbajo el monte a\u00e9reo que hoy por \u00e9l Miseno<br \/>\nse llama y tiene por los siglos un nombre eterno.<br \/>\nHecho esto, contin\u00faa a toda prisa los mandatos de la Sibila.<br \/>\nHab\u00eda una profunda caverna imponente por su vasta boca,<br \/>\nriscosa, protegida por un lago negro y las tinieblas de los bosques;<br \/>\nsobre ella ninguna criatura voladora pod\u00eda impunemente<br \/>\ntender el vuelo con sus alas, tal era el h\u00e1lito<br \/>\nque de su negra boca dejaba escapar a la b\u00f3veda del cielo.<br \/>\n(Por eso los griegos llamaron a este lugar Aorno.)<br \/>\nAqu\u00ed primero cuatro novillos de negro lomo dispone<br \/>\ny les riega la sacerdotisa de vino la frente,<br \/>\ny tomando de entre los cuernos las cerdas m\u00e1s altas<br \/>\nlas arroja a la llama sagrada, ofrenda primera,<br \/>\ninvocando a voces a H\u00e9cate poderosa en el cielo y el \u00c9rebo.<br \/>\nOtros hincan por debajo los cuchillos y la tibia sangre<br \/>\nrecogen en p\u00e1teras. El propio Eneas a una oveja de negro<br \/>\nvell\u00f3n en honor de la madre de las Eum\u00e9nides y la gran hermana<br \/>\nla hiere con su espada, y para ti, Pros\u00e9rpina, una vaca est\u00e9ril;<br \/>\nluego prepara al rey estigio nocturnas aras<br \/>\ny pone sobre las llamas las entra\u00f1as enteras de los toros,<br \/>\ny derrama ping\u00fce aceite sobre las v\u00edsceras ardientes.<br \/>\nY de repente, bajo el umbral del sol primero y del orto<br \/>\nbajo sus plantas comenz\u00f3 el suelo a mugir y las cimas de los bosques<br \/>\na agitarse y se escuch\u00f3 como un aullar de perras por la sombra<br \/>\nseg\u00fan se acercaba la diosa. \u00ab\u00a1Lejos, quedaos lejos, profanos!<br \/>\n-exclama la vidente-, \u00a1alejaos del bosque entero!;<br \/>\ny t\u00fa emprende el camino y saca la espada de la vaina:<br \/>\nahora, Eneas, valor precisas y ahora un \u00e1nimo firme.\u00bb<br \/>\nS\u00f3lo esto dijo fuera de s\u00ed y se meti\u00f3 por la boca del antro;<br \/>\n\u00e9l con pasos no t\u00edmidos alcanza a la gu\u00eda que se escapa.<br \/>\nDioses a quienes cumple el gobierno de las almas y sombras calladas<br \/>\ny Caos y Flegetonte, mudos lugares de la inmensa noche:<br \/>\npueda yo repetir lo que s\u00e9, pueda por vuestro numen<br \/>\nabrir secretos sepultados en la cal\u00edgine del fondo de la tierra.<br \/>\nIban oscuros por las sombras bajo la noche solitaria<br \/>\ny por las moradas vac\u00edas de Dite y los reinos inanes:<br \/>\ncomo el camino bajo una luz maligna que se adentra en los bosques<br \/>\ncon una luna incierta, cuando ocult\u00f3 J\u00fapiter el cielo<br \/>\ncon sombra y a las cosas rob\u00f3 su color la negra noche.<br \/>\nAnte el mismo vest\u00edbulo y en las bocas primeras del<br \/>\nOrco el Luto y las Cuitas de la venganza su cubil instalaron,<br \/>\ny habitan los p\u00e1lidos Morbos y la Senectud triste,<br \/>\ny el Miedo y Hambre mala consejera y la Pobreza torpe,<br \/>\nfiguras terribles a la vista, y la Muerte y la Fatiga;<br \/>\nel Sopor adem\u00e1s, pariente de la Muerte, y los malos Gozos<br \/>\nde la mente, y, en el umbral de enfrente, la guerra mortal<br \/>\ny los t\u00e1lamos de hierro de las Eum\u00e9nides y la Discordia enfurecida<br \/>\nenlazado su cabello de v\u00edboras con cintas ensangrentadas.<br \/>\nEn medio extiende sus ramas y los brazos a\u00f1osos<br \/>\nun olmo tupido, ingente, donde se dice que habitan<br \/>\nlos sue\u00f1os vanos, agazapados bajo sus hojas.<br \/>\nY muchas visiones adem\u00e1s de variadas fieras,<br \/>\nlos Centauros tienen sus establos en esta puerta y las Escilas biformes<br \/>\ny Briareo el de cien brazos y de Lerna el horr\u00edsono<br \/>\nmonstruo, y la Quimera armada de llamas,<br \/>\nGorgonas y Harp\u00edas y la figura de la sombra de tres cuerpos.<br \/>\nEmpu\u00f1a entonces Eneas su espada presa de un miedo<br \/>\nrepentino y ofrece su agudo filo a los que llegan,<br \/>\ny, si su docta compa\u00f1era no le mostrase las tenues vidas<br \/>\nsin cuerpo que vuelan fantasmas de una imagen hueca,<br \/>\nse lanzar\u00eda y en vano azotar\u00eda a las sombras con su espada.<br \/>\nDe aqu\u00ed el camino que lleva a las aguas del Aqueronte del T\u00e1rtaro.<br \/>\nTurbio aqu\u00ed de cieno y de la vasta vor\u00e1gine un remolino<br \/>\nhierve y eructa en el Cocito toda la arena.<br \/>\nUn horrendo barquero cuida de estas aguas y de los r\u00edos,<br \/>\nCaronte, de suciedad terrible, a quien una larga canicie<br \/>\ndescuidada sobre el ment\u00f3n, fijas llamas son sus ojos,<br \/>\nsucio cuelga anudado de sus hombros el manto.<br \/>\n\u00c9l con su mano empuja una barca con la p\u00e9rtiga y gobierna las velas<br \/>\ny transporta a los muertos en esquife herrumbroso,<br \/>\nanciano ya, pero con la vejez cruda y verde de un dios.<br \/>\nHacia estas riberas corr\u00eda toda una multitud desparramada,<br \/>\nmujeres y hombres y los cuerpos privados de la vida<br \/>\nde magn\u00e1nimos h\u00e9roes, y muchachos y muchachas solteras,<br \/>\ny j\u00f3venes colocados en la pira ante la mirada de sus padres:<br \/>\ncomo todas esas hojas en las selvas con el fr\u00edo primero del oto\u00f1o:<br \/>\ncaen arrancadas, o todas esas aves que se amontonan<br \/>\nhacia tierra desde alta mar, cuando la estaci\u00f3n fr\u00eda<br \/>\nlas hace huir allende el ponto y las arroja a tierras soleadas.<br \/>\nDe pie estaban pidiendo cruzar los primeros<br \/>\ny tend\u00edan sus manos por el ansia de la otra orilla.<br \/>\nPero el triste marino a \u00e9stos o a aqu\u00e9llos acoge,<br \/>\nmas a otros los mantiene alejados en la arena de la playa.<br \/>\nAs\u00ed pues, Eneas, asombrado y emocionado por el tumulto:<br \/>\n\u00abDime, virgen -exclama-, \u00bfqu\u00e9 quiere el gent\u00edo de la orilla?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 buscan las almas? \u00bfCon qu\u00e9 criterio unas dejan las riberas<br \/>\nmientras surcan otras las l\u00edvidas aguas con sus remos?\u00bb<br \/>\nAs\u00ed le repuso la longeva sacerdotisa en pocas palabras:<br \/>\n\u00abHijo de Anquises, reto\u00f1o bien cierto de los dioses,<br \/>\nest\u00e1s ante las aguas profundas del Cocito y la laguna estigia,<br \/>\npor la que temen jurar los dioses y enga\u00f1ar a su numen.<br \/>\nToda esta muchedumbre que ves es una pobre gente sin sepultura;<br \/>\naqu\u00e9l, el barquero Caronte; \u00e9stos, a los que lleva el agua, los sepultados.<br \/>\nQue no se permite cruzar las orillas horrendas y las roncas<br \/>\ncorrientes sino a aquel cuyos huesos descansan debidamente.<br \/>\nVagan cien a\u00f1os y dan vueltas alrededor de estas playas;<br \/>\ns\u00f3lo entonces se les admite y llegan a ver las ansiadas aguas.\u00bb<br \/>\nSe par\u00f3 y detuvo sus pasos el hijo de Anquises<br \/>\nmucho pensando y lamentando en su pecho la suerte inicua.<br \/>\nVe all\u00ed afligidos y privados de las honras de la muerte<br \/>\na Leucaspis y a Orontes, jefe de la flota licia;<br \/>\na la vez navegando desde Troya por un mar ventoso<br \/>\nlos abati\u00f3 el Austro, sepultando en el agua nave y marineros.<br \/>\nY hete aqu\u00ed que llegaba Palinuro, el piloto,<br \/>\nquien poco ha en las aguas libias mientras miraba las estrellas<br \/>\nse hab\u00eda ca\u00eddo de la popa y se hundi\u00f3 en las aguas.<br \/>\nApenas lo reconoci\u00f3 afligido en medio de las sombras,<br \/>\nas\u00ed se le dirige el primero: \u00ab\u00bfQui\u00e9n de los dioses, Palinuro,<br \/>\nte nos ha arrebatado y te sumergi\u00f3 en las aguas del mar?<br \/>\nEa, dime. Pues a m\u00ed Apolo, jam\u00e1s antes hallado en mentira,<br \/>\nme enga\u00f1\u00f3 el coraz\u00f3n s\u00f3lo con esta respuesta,<br \/>\nal anunciarme que saldr\u00edas inc\u00f3lume del mar y llegar\u00edas<br \/>\nal territorio ausonio. \u00bfY es \u00e9sta la palabra empe\u00f1ada?\u00bb<br \/>\nEl otro a su vez: \u00abNi a ti te enga\u00f1\u00f3 el tr\u00edpode de Febo,<br \/>\ncaudillo hijo de Anquises, ni un dios a m\u00ed me hundi\u00f3 en el mar.<br \/>\nPues arrancado el tim\u00f3n con gran violencia y por azar,<br \/>\nal que yo, su guardi\u00e1n, estaba clavado y el rumbo reg\u00eda,<br \/>\nlo arrastr\u00e9 conmigo en mi ca\u00edda. Por los mares encrespados<br \/>\njuro que no abrigu\u00e9 temor tan grande por m\u00ed<br \/>\ncomo por tu nave, desmantelada de defensas y sin piloto,<br \/>\nque no sucumbiera al alzarse olas tan grandes.<br \/>\nTres noches de invierno el Noto me arrastr\u00f3 por la inmensa<br \/>\nllanura azot\u00e1ndome con el agua; entrev\u00ed el cuarto d\u00eda<br \/>\nItalia subido en lo alto de una ola.<br \/>\nPoco a poco nadaba hacia tierra; ya estaba a salvo,<br \/>\nsi un pueblo cruel, bajo el peso de una ropa empapada<br \/>\ny agarr\u00e1ndome con las u\u00f1as a los \u00e1speros salientes del monte,<br \/>\nno me hubiera atacado con sus armas tom\u00e1ndome ignorante por una presa.<br \/>\nAhora las olas me guardan y los vientos en el litoral me sacuden.<br \/>\nPor la grata luz del cielo y por sus auras,<br \/>\npor tu padre te lo pido, por la esperanza de julo que crece,<br \/>\nl\u00edbrame, invicto, de estos males: ponme tierra<br \/>\nencima, ya que puedes, y busca los puertos de Velia;<br \/>\no bien, si hay alg\u00fan medio, si alguno te muestra<br \/>\nla madre divina (pues no creo que sin el numen de los dioses<br \/>\nte dispongas a cruzar el gran r\u00edo y la laguna estigia),<br \/>\ntiende tu diestra a un desgraciado y ll\u00e9vame contigo por las olas,<br \/>\nque al menos en la muerte descanse en un lugar tranquilo.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed hab\u00eda hablado, cuando as\u00ed comenz\u00f3 la vidente:<br \/>\n\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde, Palinuro, te viene esta ansia desmedida?<br \/>\n\u00bfVas a ver t\u00fa sin enterrar las aguas estigias y la severa<br \/>\ncorriente de las Eum\u00e9nides y pasar\u00e1s sin que se te ordene al otro lado?<br \/>\nNo conf\u00edes en torcer los hados de los dioses con tus s\u00faplicas,<br \/>\npero guarda en tu coraz\u00f3n estas palabras, consuelo de tu dura suerte.<br \/>\nQue los comarcanos, conmovidos a lo largo y ancho en las ciudades<br \/>\npor prodigios del cielo, expiar\u00e1n tus huesos<br \/>\ny un t\u00famulo levantar\u00e1n y honores rendir\u00e1n al t\u00famulo,<br \/>\ny tendr\u00e1 el lugar para siempre de Palinuro el nombre.\u00bb<br \/>\nCon estas palabras se alejaron las penas y un momento de su triste<br \/>\ncoraz\u00f3n se fue el dolor; se alegra con la tierra de su nombre.<br \/>\nAs\u00ed prosiguen el camino emprendido y se acercan al r\u00edo.<br \/>\nDesde las aguas estigias en cuanto los vio el marino<br \/>\nmarchar por el bosque callado y dirigir sus pasos a la orilla,<br \/>\nas\u00ed dice el primero y sin m\u00e1s les increpa:<br \/>\n\u00abSeas quien seas, armado que te presentas en nuestro r\u00edo,<br \/>\nvamos, di a qu\u00e9 vienes desde ah\u00ed, y det\u00e9n tus pasos.<br \/>\n\u00c9ste es el lugar de las sombras, del sue\u00f1o y la noche soporosa:<br \/>\ncuerpos vivos no puede llevar la barca estigia.<br \/>\nTampoco me alegr\u00e9 de recibir a Alcides en mi lago<br \/>\ncuando baj\u00f3, ni a Teseo y Pir\u00edtoo,<br \/>\naunque hijos eran de dioses y de fuerza invencible.<br \/>\nAqu\u00e9l vino a encadenar con su mano al guardi\u00e1n del T\u00e1rtaro<br \/>\ny lo arranc\u00f3 tembloroso del trono del mismo rey;<br \/>\n\u00e9stos llegaron para sacar a mi se\u00f1ora del t\u00e1lamo de Dite.\u00bb<br \/>\nA lo que repuso en pocas palabras la vidente anfrisia:<br \/>\n\u00abAqu\u00ed no hay ninguna de esas trampas (no te preocupes),<br \/>\nni traen las armas violencia; que el ingente portero en su antro<br \/>\nladrando eternamente aterrorice a las sombras exang\u00fces,<br \/>\nque casta guarde Pros\u00e9rpina el umbral de su t\u00edo paterno.<br \/>\nEneas de Troya, famoso por su piedad y sus armas,<br \/>\na su padre busca bajando del \u00c9rebo a las sombras profundas.<br \/>\nSi nada te conmueve la imagen de piedad tan grande,<br \/>\nquiz\u00e1 esta rama (muestra la rama que escond\u00eda entre sus ropas)<br \/>\nreconozcas.\u00bb Entonces se aplaca el coraz\u00f3n henchido de ira,<br \/>\ny no hubo m\u00e1s. Admirando aqu\u00e9l el venerable presente<br \/>\nde la rama del destino que no ve\u00eda desde hac\u00eda tiempo,<br \/>\ngira la popa cer\u00falea y se acerca a la orilla.<br \/>\nDespu\u00e9s a otras almas que sentadas estaban en los largos bancos<br \/>\nexpulsa y despeja los puentes, al tiempo que recibe en la barca<br \/>\nal corpulento Eneas. Gimi\u00f3 el esquife bajo su peso,<br \/>\ncosido como estaba, y trag\u00f3 mucha agua por las rendijas.<br \/>\nPor \u00faltimo, al otro lado del r\u00edo desembarc\u00f3 inc\u00f3lume<br \/>\na la vidente y al h\u00e9roe sobre el blando cieno y la glauca ova.<br \/>\nEl gigante C\u00e9rbero hace resonar con su triple ladrido<br \/>\nestos reinos tumbados a lo largo delante de la gruta.<br \/>\nLa vidente, al ver que ya erizaba sus cuellos de serpientes,<br \/>\nuna torta soporosa de miel le arroja y frutas<br \/>\nmedicinales. \u00c9l, abriendo sus tres gargantas con hambre rabiosa,<br \/>\nla coge al vuelo, y relaja sus gigantescos miembros<br \/>\ntendido en el suelo y enorme se extiende por el antro.<br \/>\nSe lanza Eneas a la entrada, sepultado el guardi\u00e1n en el sue\u00f1o,<br \/>\ny abandona raudo la orilla del r\u00edo sin retorno.<br \/>\nDe pronto se escucharon voces y un gran gemido<br \/>\ny \u00e1nimas de ni\u00f1os llorando, en el umbral justo,<br \/>\na quienes, sin gozar de la dulce vida y arrancados del seno<br \/>\nlos rob\u00f3 el negro d\u00eda y los sepult\u00f3 en amarga muerte;<br \/>\njunto a ellos, los condenados a muerte sin motivo.<br \/>\nY en verdad no se asignan estos lugares sin juez ni sorteo:<br \/>\nMinos el inquisidor mueve la urna; \u00e9l convoca<br \/>\nla asamblea silenciosa y discierne las vidas y las culpas.<br \/>\nEl lugar inmediato lo ocupan esos desgraciados inocentes<br \/>\nque con su mano se dieron muerte y de la luz hastiados<br \/>\nse quitaron la vida. \u00a1C\u00f3mo desear\u00edan en el alto \u00e9ter ahora<br \/>\nsoportar su pobreza y las duras fatigas!<br \/>\nLa ley se interpone, y la odiosa laguna de triste onda<br \/>\nles ata y la Estige les retiene nueve veces derramada.<br \/>\nNo lejos de aqu\u00ed se extienden hacia todas partes<br \/>\nlas Llanuras del Llanto; con este nombre las llaman.<br \/>\nAqu\u00ed a los que duro amo r de cruel consunci\u00f3n devor\u00f3<br \/>\nocultan senderos escondidos y un bosque de mirto<br \/>\nlos envuelve; ni en la muerte les dejan sus cuitas.<br \/>\nPor estos lugares distingue a Fedra y a Procris y a la triste<br \/>\nErifile mostrando las heridas de su cruel hijo,<br \/>\ny a Evadne y Pas\u00edfae; Laodam\u00eda les acompa\u00f1a<br \/>\ny C\u00e9neo, mozo un d\u00eda y hoy mujer de nuevo,<br \/>\nvuelta a su antigua figura por obra del destino.<br \/>\nEntre todas ellas la fenicia Dido, reciente a\u00fan su herida,<br \/>\nerrante andaba por la gran selva; el h\u00e9roe troyano<br \/>\nen cuanto lleg\u00f3 a su lado y la reconoci\u00f3 oscura<br \/>\nentre las sombras, como el que a principios de mes<br \/>\nve o cree haber visto alzarse la luna entre las nubes,<br \/>\nl\u00e1grimas verti\u00f3 y le habl\u00f3 con dulce amor:<br \/>\n\u00abInfeliz Dido, \u00bfas\u00ed que cierta era la noticia<br \/>\nque me lleg\u00f3 de que hab\u00edas muerto y buscado el final con la espada?<br \/>\n\u00bfFui entonces yo, \u00a1ay!, la causa de tu muerte? Por los astros<br \/>\njuro, por los dioses y por la fe que haya en lo profundo de la tierra;<br \/>\ncontra mi deseo, reina, me alej\u00e9 de tus costas.<br \/>\nQue los mandatos de los dioses, que ahora a ir entre sombras,<br \/>\npor lugares desolados me fuerzan y una noche cerrada,<br \/>\nme obligaron con su poder, y creer no pude<br \/>\nque con mi marcha te causara un dolor tan grande.<br \/>\nDetente y no te apartes de mi vista.<br \/>\n\u00bfDe qui\u00e9n huyes? Por el hado, esto es lo \u00faltimo que decirte puedo.\u00bb<br \/>\nCon tales palabras Eneas trataba de calmar el alma<br \/>\nardiente de torva mirada, y l\u00e1grimas vert\u00eda.<br \/>\nElla, los ojos clavados en el suelo, segu\u00eda de espaldas<br \/>\nsin que m\u00e1s mueva su rostro el discurso emprendido<br \/>\nque si fuera de duro pedernal o de roca marpesia.<br \/>\nSe march\u00f3 por fin y hostil se refugi\u00f3<br \/>\nen el umbroso bosque donde su esposo primero, Siqueo,<br \/>\ncomparte sus cuitas y su amor iguala.<br \/>\nEneas por su parte emocionado con el suceso inicuo<br \/>\ny mientras se aleja, llorando la sigue de lejos y se compadece.<br \/>\nProsiguen entonces el camino marcado. Y ya cruzaban los campos<br \/>\n\u00faltimos, los que, apartados, habitan los famosos en la guerra.<br \/>\nAqu\u00ed se le presenta Tideo, aqu\u00ed famoso en las armas<br \/>\nPartenopeo y el fantasma del p\u00e1lido Adrasto,<br \/>\nOso aqu\u00ed los Dard\u00e1nidas tan llorados arriba, en combate<br \/>\nca\u00eddos, a los que viendo en larga fila, por todos<br \/>\ngimi\u00f3, a Glauco, Medonte y Ters\u00edloco,<br \/>\nhijos los tres de Ant\u00e9nor, y a Polibetes consagrado a Ceres,<br \/>\ny a Ideo, a\u00fan con su carro y a\u00fan con sus armas.<br \/>\nNumerosas almas le rodean a derecha y a izquierda,<br \/>\nY no se conforman con haberle visto una vez; les place pararse<br \/>\nY seguir sus pasos y saber las causas de su llegada.<br \/>\nPero los jefes de los d\u00e1naos y las falanges de Agamen\u00f3n<br \/>\ncuando vieron al h\u00e9roe y sus armas brillantes entre las sombras,<br \/>\nse echaron a temblar con gran miedo; unos volvieron la espalda<br \/>\ncomo buscaron sus naves un d\u00eda; otros dejaron escapar<br \/>\nun hilo de voz: el grito iniciado se queda en sus gargantas.<br \/>\nY entonces al hijo de Pr\u00edamo con el cuerpo destrozado,<br \/>\na De\u00edfobo ve, mutilado cruelmente el rostro,<br \/>\nel rostro y ambas manos, y las sienes podadas,<br \/>\nsin las orejas, y las narices truncas en infamante herida.<br \/>\nA duras penas le reconoci\u00f3, tembloroso y el cruel suplicio<br \/>\nintentando ocultar, y se adelanta con voz conocida:<br \/>\n\u00abDe\u00edfobo, poderoso guerrero de la alta sangre de Teucro,<br \/>\n\u00bfqui\u00e9n pudo gustar de infligirte castigos tan crueles?<br \/>\n\u00bfA qui\u00e9n se le dio tanto sobre ti? La \u00faltima noche<br \/>\nme trajo la noticia de que, cansado de matar pelasgos,<br \/>\nhab\u00edas ca\u00eddo t\u00fa sobre un confuso mont\u00f3n de muertos.<br \/>\nEntonces yo mismo en la costa retea un t\u00famulo inane<br \/>\nte levant\u00e9 y con gran voz invoqu\u00e9 tres veces a tus Manes.<br \/>\nTu nombre y tus armas guardan el lugar; a ti, amigo, verte<br \/>\nno pude ni enterrarte al partir en el suelo de la patria.\u00bb<br \/>\nA lo que el Pri\u00e1mida: \u00abNada descuidaste, amigo m\u00edo;<br \/>\nen todo cumpliste con De\u00edfobo y con las sombras de su cad\u00e1ver.<br \/>\nPero mis propios hados y el criminal delito de la lacedemonia<br \/>\nen estas penas me hundieron; ella me dej\u00f3 estos recuerdos.<br \/>\nSabes bien c\u00f3mo nos descuidamos la \u00faltima noche<br \/>\nentre alegr\u00edas enga\u00f1osas: es preciso recordarlo siempre.<br \/>\nCuando el caballo fatal lleg\u00f3 en su salto a las alturas<br \/>\nde P\u00e9rgamo y gr\u00e1vido trajo en su panza guerreros armados,<br \/>\nella guiaba a las frigias como en un baile entonando<br \/>\nlos cantos de Baco; ella misma sosten\u00eda en medio una antorcha<br \/>\nenorme y llamaba a los d\u00e1naos desde lo alto de la ciudadela.<br \/>\nAgotado entonces de preocupaciones y vencido por el sue\u00f1o<br \/>\nme retuvo mi lecho infausto y de m\u00ed se apoder\u00f3 al tumbarme<br \/>\nun dulce y profundo descanso en todo semejante a la pl\u00e1cida muerte.<br \/>\nEntre tanto mi egregia esposa saca todas las armas<br \/>\nde mi casa y hab\u00eda apartado de mi cabeza mi fiel espada:<br \/>\nllama dentro a Menelao y le abre las puertas,<br \/>\npensando, sin duda, que \u00e9ste ser\u00eda un buen regalo para su amante<br \/>\ny as\u00ed poder expiar la fama de antiguas desgracias.<br \/>\n\u00bfA qu\u00e9 me entretengo? Irrumpen en el t\u00e1lamo y se les suma<br \/>\nel E\u00f3lida mu\u00f1idor de cr\u00edmenes. Dioses, para los griegos cosas<br \/>\nas\u00ed reservad, si castigo reclamo con boca piadosa.<br \/>\nPero, ea, dime t\u00fa en respuesta qu\u00e9 avatares te han tra\u00eddo<br \/>\nvivo. \u00bfLlegas a causa de las peripecias del pi\u00e9lago,<br \/>\no por orden de los dioses? \u00bfQu\u00e9 fortuna te fatiga<br \/>\npara entrar en tristes moradas sin sol, en t\u00farbidos lugares?\u00bb<br \/>\nCon esta conversaci\u00f3n hab\u00eda ya la Aurora en su cuadriga<br \/>\nde rosas pasado la mitad del eje con et\u00e9rea carrera,<br \/>\ny tal vez as\u00ed transcurrir\u00eda todo el tiempo concedido,<br \/>\nmas le advirti\u00f3 su compa\u00f1era y brevemente le dijo la Sibila:<br \/>\n\u00abLa noche llega, Eneas, y nosotros pasamos las horas llorando.<br \/>\n\u00c9ste es el lugar donde el camino se parte en dos direcciones:<br \/>\nla derecha lleva al pie de las murallas del gran Dite,<br \/>\n\u00e9sta ser\u00e1 nuestra ruta al Elisio; la izquierda, sin embargo,<br \/>\ncastigo procura a las culpas y manda al T\u00e1rtaro imp\u00edo.\u00bb<br \/>\nDe\u00edfobo, a su vez: \u00abNo te enojes, gran sacerdotisa;<br \/>\nme marcho, vuelvo al grupo y regreso a las tinieblas.<br \/>\nVe, ve, gloria nuestra; que tengas hados mejores.\u00bb<br \/>\nEsto dijo, y a\u00fan hablando volvi\u00f3 sobre sus pasos.<br \/>\nMira Eneas atr\u00e1s y de pronto bajo una roca a la izquierda<br \/>\nve unas anchas murallas protegidas con un triple muro<br \/>\nque rauda corriente ci\u00f1e de ardientes llamas,<br \/>\nel Flegetonte del T\u00e1rtaro, y arrastra resonantes piedras.<br \/>\nEnfrente queda una puerta enorme y unas columnas de diamante macizo,<br \/>\ntal que ninguna fuerza humana ni los propios habitantes del cielo<br \/>\npodr\u00edan abrir en son de guerra; una torre de hierro se alza al aire,<br \/>\nY Tis\u00edfone sentada, revestida de un manto de sangre,<br \/>\nguarda insomne la entrada de d\u00eda y de noche.<br \/>\nPor aqu\u00ed se escuchan gemidos y el chasquido de crueles<br \/>\nazotes con el estridor del hierro y de cadenas arrastradas.<br \/>\nSe detuvo Eneas y escuch\u00f3 el estr\u00e9pito aterrorizado:<br \/>\n\u00ab\u00bfDe qu\u00e9 cr\u00edmenes se trata? Habla, virgen. \u00bfCon qu\u00e9 penas<br \/>\nse les atormenta? \u00bfA qu\u00e9 tanto lamento por el aire?\u00bb<br \/>\nEntonces la vidente as\u00ed comenz\u00f3 a decir: \u00abCaudillo famoso de los teucros,<br \/>\nning\u00fan inocente puede detenerse en el umbral de los criminales;<br \/>\npero a m\u00ed, cuando H\u00e9cate me puso al cuidado de los bosques avernos,<br \/>\nella misma me mostr\u00f3 los castigos de los dioses y me llev\u00f3 por todas partes.<br \/>\nManda en estos reinos despiadados Radamanto de Cnosos<br \/>\ny castiga y escucha los enga\u00f1os y a declarar obliga<br \/>\nlo que cada cual entre los vivos, las culpas cometidas,<br \/>\ndej\u00f3 para la muerte tard\u00eda contento con un fraude vano.<br \/>\nAl punto la vengadora armada con su l\u00e1tigo cae saltando,<br \/>\nTis\u00edfone, sobre los culpables, y con las torvas serpientes<br \/>\nen la izquierda llama al ej\u00e9rcito cruel de sus hermanas.<br \/>\nEntonces finalmente chirr\u00edan sobre su horr\u00edsono gozne y se abren<br \/>\nlas sagradas puertas. \u00bfVes qu\u00e9 guardi\u00e1n hay sentado<br \/>\na la entrada, qu\u00e9 monstruo guarda los umbrales?<br \/>\nLa gigantesca Hidra con sus cincuenta negras bocas,<br \/>\nm\u00e1s cruel a\u00fan, tiene dentro su sede. Luego es el T\u00e1rtaro mismo,<br \/>\nque se abre al abismo y se extiende bajo las sombras dos veces<br \/>\nlo que la vista del cielo hasta el Olimpo et\u00e9reo.<br \/>\nAqu\u00ed la antigua prole de la Tierra, los j\u00f3venes Titanes,<br \/>\npor el rayo abatidos se revuelven en la profunda hondura.<br \/>\nAqu\u00ed vi tambi\u00e9n a los dos Al\u00f3adas, los enormes<br \/>\ncuerpos, los que intentaron rasgar el gran cielo<br \/>\ncon sus manos y arrojar a Jove de los reinos superiores.<br \/>\nA Salm\u00f3neo vi tambi\u00e9n pagando cruel castigo<br \/>\npor imitar los fuegos de J\u00fapiter y los sonidos del Olimpo.<br \/>\nLlevado \u00e9ste por cuatro caballos y agitando una antorcha,<br \/>\npor los pueblos de los griegos y la ciudad en el centro de la \u00c9lide<br \/>\nmarchaba triunfante, y ped\u00eda para s\u00ed honor de dioses,<br \/>\npobre loco que las nubes y el rayo inimitable<br \/>\nsimulaba con bronces y con el trote de los cascos de los caballos.<br \/>\nPero el padre todopoderoso blandi\u00f3 su dardo entre el denso<br \/>\nnublado, no antorchas o los fuegos humeantes<br \/>\nde las teas, y lo hundi\u00f3 de cabeza en el profundo abismo.<br \/>\nTambi\u00e9n a Ticio pod\u00eda verse, reto\u00f1o de la madre Tierra,<br \/>\ncuyo cuerpo se extiende a lo largo de nueve yugadas<br \/>\nmientras un buitre enorme de corvo pico<br \/>\ndevora su h\u00edgado inmortal y las entra\u00f1as fecundas<br \/>\ncon el castigo y rebusca en su comida y vive metido<br \/>\nen su pecho sin dar descanso alguno a las fibras renacidas.<br \/>\n\u00bfPara qu\u00e9 mencionar a los L\u00e1pitas, a Ixi\u00f3n y Pir\u00edtoo?<br \/>\nSobre ellos una negra roca a punto de caer amenaza<br \/>\ny parece que cae; brillan las patas de oro<br \/>\nde altos lechos suntuosos, y los banquetes preparados ante sus ojos<br \/>\ncon lujo de reyes; al lado la mayor de las Furias<br \/>\nacecha e impide tocar las mesas con las manos,<br \/>\ny se alza blandiendo la antorcha y atruena con su boca.<br \/>\nAqu\u00ed los que odiaron a sus hermanos mientras viv\u00edan,<br \/>\no pegaron a su padre y enga\u00f1os urdieron a sus clientes,<br \/>\no quienes tras encontrar un tesoro lo guardaron para ellos<br \/>\ny no dieron parte a los suyos (\u00e9ste es el grupo mayor),<br \/>\ny los muertos por adulterio, y quienes armas siguieron<br \/>\nimp\u00edas sin miedo a enga\u00f1ar a las diestras de sus se\u00f1ores,<br \/>\naqu\u00ed encerrados aguardan su castigo. No trates de saber<br \/>\nqu\u00e9 castigo o qu\u00e9 forma o fortuna sepult\u00f3 a estos hombres.<br \/>\nUnos hacen rodar un enorme pe\u00f1asco y de los radios de las ruedas<br \/>\ncuelgan encadenados; sentado est\u00e1 y lo estar\u00e1 para siempre<br \/>\nTeseo, desgraciado, y el mis\u00e9rrimo Flegias a todos<br \/>\nadvierte y a grandes voces avisa por las sombras:<br \/>\n\u00abAprended advertidos la justicia y a no despreciar a los dioses.\u00bb<br \/>\n\u00c9ste vendi\u00f3 su patria por oro y a un due\u00f1o poderoso<br \/>\nla someti\u00f3; leyes hizo y deshizo por dinero;<br \/>\n\u00e9ste se meti\u00f3 en el lecho de su hija y en himeneos vedados:<br \/>\ntodos osaron cr\u00edmenes horribles y a cabo los llevaron.<br \/>\nNo podr\u00eda yo, as\u00ed cien lenguas y cien bocas tuviera<br \/>\ny una voz de hierro, de sus delitos abarcar todas las formas,<br \/>\ntodos los nombres enumerar de los castigos.\u00bb<br \/>\nLuego que dijo esto la longeva sacerdotisa de Febo,<br \/>\n\u00abpero vamos ya, ponte en marcha y acaba la tarea emprendida;<br \/>\nd\u00e9monos prisa -a\u00f1ade-; construidas en las fraguas de los C\u00edclopes<br \/>\nlas murallas estoy viendo y en el arco de enfrente las puertas<br \/>\ndonde nos ordenan depositar las ofrendas debidas\u00bb.<br \/>\nHab\u00eda dicho y a la par marchando por oscuros caminos cubren<br \/>\nla distancia que les separa y a la puerta se aproximan.<br \/>\nGana Eneas la entrada y asperja su cuerpo<br \/>\ncon agua fresca y cuelga la rama del umbral frontero.<br \/>\nPor fin, esto cumplido, realizada la ofrenda a la diosa,<br \/>\nllegaron a lugares gozosos y a las amenas praderas<br \/>\nde los bosques bienaventurados y a las felices sedes.<br \/>\nAqu\u00ed un aire anchuroso los campos viste de luz<br \/>\npurp\u00farea, y su propio sol y sus astros conocen.<br \/>\nUnos ponen a punto sus m\u00fasculos en palestras de hierba,<br \/>\ncompiten jugando y pelean en la rubia arena;<br \/>\notros marcan el baile con los pies y recitan poemas.<br \/>\nAll\u00ed tambi\u00e9n el sacerdote tracio de larga vestidura<br \/>\nse acompa\u00f1a con los siete tonos de los sonidos<br \/>\ny ya los pulsa con los dedos, ya con el plectro marfile\u00f1o.<br \/>\nAqu\u00ed la antigua dinast\u00eda de Teucro, hermos\u00edsima prole,<br \/>\nh\u00e9roes magn\u00e1nimos nacidos en tiempos mejores,<br \/>\nIlo y As\u00e1raco y D\u00e1rdano el fundador de Troya.<br \/>\nDe lejos contempla las armas de los h\u00e9roes y sus carros vac\u00edos;<br \/>\nest\u00e1n las lanzas clavadas en tierra y sueltos por todo<br \/>\nel campo pacen los caballos. El gusto que de vivos<br \/>\ntuvieron por carros y armas, ese cuidado en dar de comer<br \/>\na lustrosos caballos, el mismo les sigue bajo tierra.<br \/>\nA otros distingue, en fin, a derecha e izquierda comiendo<br \/>\npor la hierba y entonando el alegre pe\u00e1n en corro<br \/>\nen el bosque perfumado de laurel del que hacia lo alto<br \/>\ncorre caudalosa por la selva la corriente del Er\u00eddano.<br \/>\nAqu\u00ed el grupo de los que recibieron heridas luchando por la patria,<br \/>\ny los que fueron castos sacerdotes mientras vivieron,<br \/>\ny los vates piadosos que hablaron dignos de Febo,<br \/>\no quienes ennoblecieron la vida descubriendo las artes,<br \/>\nquienes por sus m\u00e9ritos lograron que los dem\u00e1s les recordasen:<br \/>\na todos ellos, \u00ednfulas de nieve les ci\u00f1en las sienes.<br \/>\nAs\u00ed, esparcidos alrededor como estaban, les habl\u00f3 la Sibila,<br \/>\ny a Museo el primero (pues la multitud lo tiene<br \/>\nen el centro y lo contempla asomando con sus altos hombros):<br \/>\n\u00abDecid, \u00e1nimas felices, y t\u00fa, el mejor de los vates,<br \/>\n\u00bfqu\u00e9 regi\u00f3n, qu\u00e9 lugar tiene a Anquises? Por su causa<br \/>\nvenimos y atravesamos del \u00c9rebo las aguas caudalosas.\u00bb<br \/>\nY esta respuesta le dio el h\u00e9roe con pocas palabras:<br \/>\n\u00abNinguno tiene morada fija; vivimos en bosques tupidos,<br \/>\ny andamos por los lechos de las riberas y los frescos prados<br \/>\nde los arroyos. Pero vosotros, si en el coraz\u00f3n os lo pone el deseo,<br \/>\npasad este collado y os pondr\u00e9 ya en un camino f\u00e1cil.\u00bb<br \/>\nDijo, y ech\u00f3 a andar delante y desde la altura les muestra<br \/>\nla espl\u00e9ndida llanura; dejan luego las altas cimas.<br \/>\nY el padre Anquises, en lo hondo de un valle verdeante,<br \/>\nobservaba a las almas encerradas que iban a subir al mundo<br \/>\nsuperior fij\u00e1ndose con atenci\u00f3n, y al n\u00famero todo<br \/>\nde los suyos andaba censando, y a sus nietos queridos<br \/>\ny el hado y la fortuna de los hombres, sus costumbres y sus obras.<br \/>\nY cuando vio a Eneas que le ven\u00eda al encuentro<br \/>\npor la hierba, le tendi\u00f3 gozoso ambas palmas,<br \/>\nse llenaron de l\u00e1grimas sus mejillas y la voz se escap\u00f3 de su boca:<br \/>\n\u00ab\u00a1Al fin, has llegado! \u00bfEsa piedad tuya que tu padre anhelaba<br \/>\nha podido vencer el duro camino? \u00bfSe me da mirar tu rostro,<br \/>\nhijo m\u00edo, y escuchar y responder a voces conocidas?<br \/>\nAs\u00ed ciertamente lo esperaba en mi coraz\u00f3n y pensaba<br \/>\nque ocurrir\u00eda los d\u00edas contando, y no me enga\u00f1\u00f3 mi cuidado.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 tierras y qu\u00e9 mares inmensos has recorrido<br \/>\npara que te reciba! \u00a1Por qu\u00e9 peligros has pasado, hijo!<br \/>\n\u00a1C\u00f3mo tem\u00ed que te da\u00f1aran los reinos de Libia!\u00bb<br \/>\nY Eneas a su vez: \u00abPadre, tu triste imagen a menudo<br \/>\nse me apareci\u00f3 y me empuj\u00f3 a buscar estos umbrales;<br \/>\nlas naves aguardan en el mar tirreno. Dame tu diestra,<br \/>\nd\u00e1mela, padre m\u00edo, y no te sustraigas a mi abrazo.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed diciendo con mucho llanto regaba a la vez su rostro.<br \/>\nTres veces intent\u00f3 poner los brazos en torno a su cuello;<br \/>\ntres veces huy\u00f3 de sus manos la imagen en vano abrazada,<br \/>\ncomo el viento ligera y en todo semejante al sue\u00f1o fugitivo.<br \/>\nVe entretanto Eneas en el fondo de un valle<br \/>\nun apartado bosque y las ramas susurrantes de la selva,<br \/>\ny el r\u00edo Lete que corre delante de las pl\u00e1cidas mansiones.<br \/>\nA su alrededor gentes inn\u00fameras y pueblos volaban:<br \/>\ncomo las abejas cuando en la calma del verano por los prados<br \/>\nse posan en flores diversas y de los c\u00e1ndidos lirios<br \/>\nen torno se derraman, vibra todo el campo con su murmullo.<br \/>\nSe espanta Eneas, ignorante, por la visi\u00f3n repentina<br \/>\ny pregunta los motivos, qu\u00e9 r\u00edos son \u00e9sos,<br \/>\ny qui\u00e9nes llenan sus riberas en numeroso grupo.<br \/>\nA eso el padre Anquises: \u00ab\u00c1nimas a las que otro cuerpo<br \/>\nse debe por el hado, junto a las aguas del r\u00edo Lete<br \/>\nbeben el l\u00edquido sereno y largos olvidos.<br \/>\nHace ya tiempo que quiero hablarte de ellas y delante<br \/>\npon\u00e9rtelas, enumerarte esta prole de los m\u00edos,<br \/>\npara que m\u00e1s te alegres conmigo de haber encontrado Italia.\u00bb<br \/>\n\u00abPadre m\u00edo, \u00bfhay que pensar entonces que de aqu\u00ed suben al cielo<br \/>\nligeras algunas almas y de nuevo regresan a los torpes<br \/>\ncuerpos? \u00bfQu\u00e9 ansia tan cruel de luz es la de estos desgraciados?\u00bb<br \/>\n\u00abTe lo dir\u00e9 en verdad y no te dejar\u00e9, hijo, sin respuesta\u00bb,<br \/>\ncomienza Anquises y por orden va explicando cada cosa.<br \/>\n\u00abPara empezar, el cielo y las tierras y los l\u00edquidos llanos<br \/>\ny el luminoso globo de la luna y el astro titanio,<br \/>\nun esp\u00edritu interior los alienta y un alma metida en sus miembros<br \/>\nda vida a la mole entera y se mezcla con el gran cuerpo.<br \/>\nDe ah\u00ed la estirpe de los hombres y los ganados y la vida de las aves<br \/>\ny los monstruos que el ponto guarda bajo la superficie de m\u00e1rmol.<br \/>\nDe fuego es su vigor y celeste el origen<br \/>\neso de las semillas, en tanto no las gravan cuerpos da\u00f1inos<br \/>\no partes terrenales las embotan y miembros que han de morir.<br \/>\nEntonces temen y desean, sufren y gozan y las auras<br \/>\nno ven, encerradas en las tinieblas y en una c\u00e1rcel ciega.<br \/>\nY as\u00ed, cuando en el d\u00eda supremo las deja la vida,<br \/>\nno por ello todo mal abandona a las desgraciadas<br \/>\nni del todo el contagio del cuerpo, y es bien natural<br \/>\nque misteriosamente arraiguen muchas adherencias.<br \/>\nDe modo que se las prueba con penas y de antiguas culpas<br \/>\nsufren el castigo. Unas colgadas se abren<br \/>\na los vientos inanes, de otras en vasto remolino<br \/>\nse lava el crimen infecto o con fuego se quema;<br \/>\ncada cual padecemos los propios Manes; despu\u00e9s se nos suelta<br \/>\npor el Elisio anchuroso, y unos cuantos ocupamos los campos felices<br \/>\nhasta que el largo d\u00eda, cumplido el ciclo del tiempo,<br \/>\nlimpia la impureza arraigada y puro deja<br \/>\nel sentido et\u00e9reo y el fuego del aura primitiva.<br \/>\nA todas ellas, luego que durante mil a\u00f1os giraron la rueda,<br \/>\nel dios las llama en numeroso grupo al r\u00edo Lete,<br \/>\npara que sin memoria de nuevo contemplen la b\u00f3veda del cielo<br \/>\nya desear empiecen otra vez entrar en un cuerpo.\u00bb<br \/>\nHab\u00eda dicho Anquises, y a su hijo junto con la Sibila<br \/>\nlleva al centro de una asamblea y una ruidosa muchedumbre,<br \/>\nY gana una altura desde donde ver pueden en larga fila<br \/>\na todos de frente, y conocer los rostros de los que llegan.<br \/>\n\u00abMira ahora, qu\u00e9 gloria ha de seguir en adelante a la raza<br \/>\nde D\u00e1rdano, qu\u00e9 descendencia aguarda a la \u00edtala estirpe,<br \/>\nalmas ilustres y que han de sumarse a nuestro nombre,<br \/>\nte explicar\u00e9 con palabras, y te har\u00e9 ver tu propio destino.<br \/>\nAquel joven -es- que se apoya sobre el asta pura,<br \/>\nocupa por suertes el lugar m\u00e1s cercano a la luz, el primero a las auras<br \/>\net\u00e9reas subir\u00e1 con mezcla de \u00edtala sangre,<br \/>\nSilvio, nombre albano, tu p\u00f3stuma prole<br \/>\nque, longevo, tarde tu esposa Lavinia<br \/>\nte criar\u00e1 en las selvas, rey y padre de reyes,<br \/>\nde donde nuestra raza dominar\u00e1 en Alba Longa.<br \/>\nA su lado est\u00e1 Procas, gloria del pueblo troyano,<br \/>\ny Capis y Numitor y el que te har\u00e1 volver con su nombre,<br \/>\nSilvio Eneas, por igual en piedad y en armas<br \/>\negregio, si alguna vez recibe el reino de Alba.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 j\u00f3venes! \u00a1Qu\u00e9 fuerza demuestran \u2013mira-<br \/>\ny qu\u00e9 sienes ci\u00f1e con su sombra la c\u00edvica encina!<br \/>\n\u00c9stos Nomento y Gabios y la ciudad de Fidena,<br \/>\n\u00e9stos el alc\u00e1zar colatino levantar\u00e1n para ti sobre los montes,<br \/>\nPometios y Castro de Inuo y Bola y Cora;<br \/>\n\u00e9stos ser\u00e1n sus nombres luego, hoy son tierras sin nombre.<br \/>\nY el hijo de Marte se har\u00e1 compa\u00f1ero del abuelo,<br \/>\nR\u00f3mulo, a quien de la sangre de As\u00e1raco su madre Ilia<br \/>\nparir\u00e1. \u00bfNo ves c\u00f3mo se alzan sobre su cabeza dos crestas<br \/>\ny el mismo padre de los dioses ya con su honor lo se\u00f1ala?<br \/>\n\u00a1Ah, hijo! Bajos los auspicios de \u00e9ste aquella \u00ednclita Roma<br \/>\nigualar\u00e1 su imperio con las tierras, su esp\u00edritu con el Olimpo,<br \/>\ny una que es rodear\u00e1 sus siete alc\u00e1zares con un muro,<br \/>\nbendita por su prole de h\u00e9roe, como la madre Berecintia<br \/>\ncoronada de torres se deja llevar en su carro por las ciudades frigias<br \/>\ngozosa con el parto de dioses, abrazando a sus cien nietos,<br \/>\nhabitantes todos del cielo, todos en las regiones superiores.<br \/>\nVuelve hacia aqu\u00ed tus ojos, mira este pueblo<br \/>\ny a tus romanos. Aqu\u00ed, C\u00e9sar y toda de Julo<br \/>\nla progenie que ha de llegar bajo el gran eje del cielo.<br \/>\n\u00c9ste es, \u00e9ste es el hombre que a menudo escuchas te ha sido prometido,<br \/>\nAugusto C\u00e9sar, hijo del divo, que fundar\u00e1 los siglos<br \/>\nde oro de nuevo en el Lacio por los campos que un d\u00eda<br \/>\ngobernara Saturno, y hasta los garamantes y los indos<br \/>\nllevar\u00e1 su imperio; se extiende su tierra allende las estrellas,<br \/>\nallende los caminos del a\u00f1o y del sol, donde Atlante portador del cielo<br \/>\nhace girar sobre sus hombros un eje tachonado de lucientes astros.<br \/>\nAnte su llegada, ahora ya se horrorizan los reinos caspios<br \/>\ncon las respuestas de los dioses y la tierra meotia,<br \/>\ny se estremecen las siete bocas temblorosas del Nilo.<br \/>\nNi aun Alcides recorri\u00f3 tanta tierra,<br \/>\nbien que asaetease a la cierva de patas de bronce o de Erimanto<br \/>\nen los bosques pusiera paz y temblar hiciera a Lerna con su arco;<br \/>\nni el que victorioso lleva sus yuntas con riendas de p\u00e1mpanos,<br \/>\nL\u00edber, bajando tigres de la elevada cumbre del Nisa.<br \/>\n\u00bfY a\u00fan dudamos en extender el valor con haza\u00f1as,<br \/>\no el miedo nos impide quedarnos en la tierra de Ausonia?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n es aquel que lleva a lo lejos los s\u00edmbolos sagrados<br \/>\ndistinguido con la rama del olivo? Reconozco el cabello y la barba<br \/>\ncanosa del rey romano que con sus leyes la ciudad primera<br \/>\nfundar\u00e1, de la peque\u00f1a Cures y de una pobre tierra<br \/>\nlanzado a un gran imperio. A \u00e9ste le seguir\u00e1 despu\u00e9s<br \/>\nTulo, quien romper\u00e1 los ocios de la patria y a sus hombres inactivos<br \/>\nmandar\u00e1 a la guerra y a escuadrones ya sin costumbre<br \/>\nde triunfos. De cerca le sigue Anco, demasiado orgulloso,<br \/>\nque incluso ya aqu\u00ed goza en demas\u00eda con el favor del pueblo.<br \/>\n\u00bfQuieres ver tambi\u00e9n a los reyes Tarquinios y el alma<br \/>\norgullosa del vengador Bruto y las fasces recobradas?<br \/>\nLa autoridad del c\u00f3nsul \u00e9l ser\u00e1 el primero en recibir y las crueles<br \/>\nsegures y, padre, en nombre de la hermosa libertad<br \/>\npedir\u00e1 el castigo para sus hijos por levantar guerras nuevas,<br \/>\ndesgraciado comoquiera que juzguen esto sus descendientes:<br \/>\nVencer\u00e1 el amor de la patria y un ansia de gloria sin medida.<br \/>\nTambi\u00e9n a Decios y Drusos a lo lejos y a Torcuato mira<br \/>\ncruel con su segur y a Camilo que recupera las ense\u00f1as.<br \/>\nPero aquellas almas que ves brillar con armas parecidas,<br \/>\nen paz ahora y mientras esta noche las contenga,<br \/>\n\u00a1ay! \u00a1Qu\u00e9 guerra terrible entre ellas, si la luz de la vida<br \/>\nllegan a alcanzar, qu\u00e9 ej\u00e9rcitos mover\u00e1n y qu\u00e9 matanza:<br \/>\nel suegro bajando de las laderas alpinas y la roca<br \/>\nde Moneco, el yerno frente a \u00e9l con las tropas de oriente!<br \/>\nNo, muchachos, no acostumbr\u00e9is vuestro \u00e1nimo a guerras tan grandes<br \/>\nni volv\u00e1is fuerzas poderosas contra las entra\u00f1as de la patria,<br \/>\ny t\u00fa m\u00e1s, \u00a1perdona t\u00fa que eres del linaje del Olimpo,<br \/>\narroja las armas de tu mano, sangre m\u00eda!<br \/>\nAqu\u00e9l, sometida Corinto, su carro llevar\u00e1 victorioso<br \/>\nal alto Capitolio, insigne por la matanza de aqueos.<br \/>\nAbatir\u00e1 aqu\u00e9l Argos y de Agamen\u00f3n la Micenas<br \/>\ne incluso a un E\u00e1cida, estirpe de Aquiles poderoso en las armas,<br \/>\nvengando a los antepasado de Troya y los templos mancillados de Minerva.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n dejar\u00e1 de nombrarte, gran Cat\u00f3n, o a ti, Coso?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n la estirpe de Graco o a los dos Escipiones,<br \/>\ndos rayos de la guerra, azote de Libia, y al poderoso en lo poco,<br \/>\nFabricio, o a ti, Serrano, sembrando tus surcos?<br \/>\n\u00bfA d\u00f3nde me llev\u00e1is cansado, Fabios? T\u00fa el M\u00e1ximo aqu\u00e9l eres,<br \/>\nquien solo, contemporizando, nos salvas el estado.<br \/>\nLabrar\u00e1n otros con m\u00e1s gracia bronces animados<br \/>\n(no lo dudo), sacar\u00e1n rostros vivos del m\u00e1rmol,<br \/>\ndir\u00e1n mejor sus discursos, y los caminos del cielo<br \/>\ntrazar\u00e1n con su comp\u00e1s y describir\u00e1n el orto de los astros:<br \/>\nt\u00fa, romano, piensa en gobernar bajo tu poder a los pueblos<br \/>\n(\u00e9stas ser\u00e1n tus artes), y a la paz ponerle normas,<br \/>\nperdonar a los sometidos y abatir a los soberbios.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed, el padre Anquises, y a\u00f1ade ante su asombro:<br \/>\n\u00abMira c\u00f3mo llega Marcelo se\u00f1alado por opimo<br \/>\nbot\u00edn y vencedor sobresale entre todos los soldados.<br \/>\n\u00c9ste los intereses de Roma en medio de gran revuelta<br \/>\nafirmar\u00e1 a caballo, tumbar\u00e1 a los p\u00fanicos y al galo rebelde,<br \/>\ny colgar\u00e1 el tercero al padre Quirino las armas capturadas.\u00bb<br \/>\nY entonces Eneas (pues a su lado marchar ve\u00eda<br \/>\na un joven de hermoso aspecto y armas brillantes,<br \/>\nmas ensombrecida su frente y los ojos en un rostro abatido):<br \/>\n\u00ab\u00bfQui\u00e9n, padre, es aquel que as\u00ed acompa\u00f1a el caminar del h\u00e9roe?<br \/>\n\u00bfSu hijo o alguno de la gran estirpe de sus nietos?<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 estr\u00e9pito forma su s\u00e9quito! \u00a1Qu\u00e9 talla la suya!<br \/>\nPero una negra noche de triste sombra vuela en torno a su cabeza.\u00bb<br \/>\nA lo que el padre Anquises sin contener las l\u00e1grimas repuso:<br \/>\n\u00ab\u00a1Ay, hijo! No preguntes por un gran duelo de los tuyos;<br \/>\nlos hados lo mostrar\u00e1n a las tierras s\u00f3lo y que m\u00e1s sea<br \/>\nno habr\u00e1n de consentir. La descendencia romana demasiado poderosa<br \/>\nos parecer\u00eda, dioses, si hubiera contado con este presente.<br \/>\n\u00a1C\u00f3mo se llenar\u00e1 de gemidos de hombres el campo aquel<br \/>\njunto a la gran ciudad de Marte! \u00a1Y qu\u00e9 funerales ver\u00e1s,<br \/>\nTiberino, cuando pases lamiendo el t\u00famulo reciente!<br \/>\nNing\u00fan hijo del pueblo troyano har\u00e1 llegar tan lejos<br \/>\nlas esperanzas de los padres latinos, ni se jactar\u00e1 tanto<br \/>\nla tierra de R\u00f3mulo nunca con ninguno de sus reto\u00f1os.<br \/>\n\u00a1Ay, piedad! \u00a1Ay, fe de los antiguos y diestra invicta<br \/>\nen la guerra! Nadie habr\u00eda salido a su encuentro en armas<br \/>\nimpunemente, bien que a pie fuera contra el enemigo,<br \/>\nbien que clavase su espuela en los ijares del espumante caballo.<br \/>\n\u00a1Pobre muchacho, ay! Si puedes quebrar un \u00e1spero sino,<br \/>\nt\u00fa ser\u00e1s Marcelo. Dadme lirios a manos llenas,<br \/>\nque he de cubrirlo de flores de p\u00farpura y colmar el alma<br \/>\nde mi nieto al menos con estos presentes, y cumplir una huera<br \/>\nofrenda.\u00bb As\u00ed vagan sin rumbo por la regi\u00f3n entera<br \/>\nen los anchos campos a\u00e9reos y todo recorren.<br \/>\nLuego que Anquises llev\u00f3 a su hijo a ver cada cosa<br \/>\ny encendi\u00f3 su coraz\u00f3n con el ansia de la fama venidera,<br \/>\ncuenta despu\u00e9s las guerras al h\u00e9roe que ha de pasar<br \/>\ny le muestra los pueblos laurentes y la ciudad de Latino,<br \/>\ny c\u00f3mo y qu\u00e9 fatigas ha de evitar y ha de soportar.<br \/>\nDos son las puertas del Sue\u00f1o, de las cuales una se dice<br \/>\nde cuerno, por donde f\u00e1cil salida se da a las sombras verdaderas;<br \/>\nla otra resplandece del brillante marfil que la forma<br \/>\npero env\u00edan los Manes al cielo los falsos ensue\u00f1os.<br \/>\nAll\u00ed Anquises lleva luego a su hijo junto con la Sibila<br \/>\ncon estas palabras y los saca por la puerta marfile\u00f1a,<br \/>\nva este derecho a las naves y encuentra a sus compa\u00f1eros.<br \/>\nSe dirige entonces por la costa al puerto de Cayeta.<br \/>\nCae el \u00e1ncora de la proa; se yerguen las naves en la playa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO VI As\u00ed dice entre l\u00e1grimas, y suelta riendas a la flota y al fin se aproxima a las playas eubeas de Cumas. Vuelven las proas al mar; con tenaz diente entonces sujetaba el \u00e1ncora las naves y las curvas popas cubren la ribera. 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