{"id":882,"date":"2010-11-23T02:17:02","date_gmt":"2010-11-23T00:17:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=882"},"modified":"2010-11-23T02:17:02","modified_gmt":"2010-11-23T00:17:02","slug":"la-eneida-iv-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-iv-virgilio\/","title":{"rendered":"La Eneida (IV) [Virgilio]"},"content":{"rendered":"<p>LIBRO IV<\/p>\n<p>Mas la reina hace tiempo, atormentada de grave cuidado,<br \/>\ncon sangre de sus venas alimenta su herida y ciego ardor la devora.<br \/>\nEl gran valor del h\u00e9roe acude a su \u00e1nimo y la gloria\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nmuy grande de este pueblo; se clavan en su pecho sus rasgos<br \/>\ny palabras y no deja el cuidado a su cuerpo el pl\u00e1cido descanso.<br \/>\nY recorr\u00eda las tierras la Aurora siguiente<br \/>\ncon la luz de Febo y hab\u00eda alejado del cielo la h\u00fameda sombra<br \/>\ncuando as\u00ed se dirige, fuera de s\u00ed, a su hermana del alma:<br \/>\n\u00abAna, querida hermana, \u00a1qu\u00e9 ensue\u00f1os me desvelan y me angustian!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 hu\u00e9sped tan extraordinario ha entrado en nuestra casa!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 prestancia la suya! \u00a1Qu\u00e9 fuerza en su pecho y en sus armas!<br \/>\nCiertamente creo, y mi confianza no es vana, que es de dioses su raza.<br \/>\nEl temor delata al pusil\u00e1nime. \u00a1Ay, qu\u00e9 sino\u00a0<br \/>\nlo zarande\u00f3! \u00a1Qu\u00e9 combates librados narraba!<br \/>\nSi no estuviera en mi \u00e1nimo, fijo e inconmovible,<br \/>\nel prop\u00f3sito de a nadie unirme en v\u00ednculo matrimonial,<br \/>\nluego que mi primer amor me enga\u00f1\u00f3, frustrada, con la muerte;<br \/>\nsi no me hubiera hastiado del t\u00e1lamo y la antorcha nupcial,<br \/>\na esta sola infidelidad habr\u00eda podido tal vez sucumbir.<br \/>\nAna (te lo dir\u00e9, s\u00ed) despu\u00e9s del desgraciado destino de mi esposo<br \/>\nSiqueo y de que la tr\u00e1gica muerte de mi hermano manchase mis Penates,<br \/>\ns\u00f3lo \u00e9ste ha doblado mis sentidos y ha empujado mi l\u00e1bil<br \/>\ncoraz\u00f3n. Reconozco las huellas de una vieja llama<br \/>\nMas antes querr\u00eda que la tierra profunda se abriera ante m\u00ed,<br \/>\no que me lanzase el padre omnipotente a las sombras con su rayo,<br \/>\na las p\u00e1lidas sombras del Erebo y a la noche profunda,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nantes, Pudor, que profanarte o romper los juramentos que te hice.<br \/>\nAqu\u00e9l, el primero que con \u00e9l me uni\u00f3, se llev\u00f3 mis amores;<br \/>\nque los tenga consigo y los guarde en su sepulcro.\u00bb<br \/>\nHabl\u00f3 as\u00ed, y llen\u00f3 su regazo de impetuosas l\u00e1grimas.<br \/>\nResponde Ana: \u00abOh, m\u00e1s querida para tu hermana que la luz,<br \/>\n\u00bfte desgarrar\u00e1s sola, afligida, en mocedad eterna,<br \/>\nsin conocer dulces hijos ni los presentes de Venus?<br \/>\n\u00bfCrees que se preocupan de esto las cenizas o los Manes enterrados?<br \/>\nSea: no pudo pretendiente alguno doblegarte<br \/>\nni aqu\u00ed, en Libia, ni antes en Tiro; Yarbas fue despreciado<br \/>\ncon otros caudillos a quienes \u00c1frica sustenta<br \/>\nrica en triunfos. \u00bfLuchar\u00e1s tambi\u00e9n contra un amor deseado?<br \/>\n\u00bfNo tienes en cuenta de qui\u00e9n son los campos en que te has instalado?<br \/>\nPor aqu\u00ed las ciudades getulas, raza invencible en la guerra,<br \/>\ny los n\u00famidas sin freno te rodean y la inh\u00f3spita Sirte;<br \/>\npor all\u00ed una regi\u00f3n desolada por la sed y los barceos<br \/>\nfuriosos. \u00bfY qu\u00e9 decir de las guerras que se alzan en Tiro y las amenazas de tu hermano?<br \/>\n\u00a0Creo, sin duda, que por auspicios divinos y el favor de Juno<br \/>\nmantuvieron hasta aqu\u00ed su curso en alas del viento las naves troyanas.<br \/>\n\u00a1C\u00f3mo has de ver esta ciudad, hermana, qu\u00e9 reinos has de ver surgir<br \/>\ncon una boda as\u00ed! \u00a1Con qu\u00e9 haza\u00f1as se alzar\u00e1 la gloria\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\np\u00fanica servida por las armas de Troya!<br \/>\nPide s\u00f3lo la venia de los dioses, con sacrificios adecuados<br \/>\ncuida la hospitalidad y trenza motivos para que se quede,<br \/>\nmientras las tormentas y Ori\u00f3n lluvioso descargan su ira en el mar<br \/>\ny las naves est\u00e1n a\u00fan sin reparar y el cielo tempestuoso.\u00bb\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nEstas palabras su \u00e1nimo encendieron con amor desmedido,<br \/>\ndieron esperanza a un coraz\u00f3n en duda y su pudor liberaron.<br \/>\nAl punto se dirigen a los templos y tratan de encontrar la paz<br \/>\npor los altares; sacrifican a Ceres legisladora ovejas<br \/>\nde dos a\u00f1os escogidas seg\u00fan el rito, y a Febo y al padre Lieo,<br \/>\ny antes que a nadie a Juno, que cuida de los lazos conyugales.<br \/>\nLa propia Dido, bell\u00edsima, con la p\u00e1tera en la diestra<br \/>\nvierte sus libaciones entre los cuernos de una blanca vaca,<br \/>\no da vueltas junto a los ping\u00fces altares bajo la mirada de los dioses<br \/>\ny dedica el d\u00eda a sus ofrendas y ansiosa consulta las entra\u00f1as<br \/>\npalpitantes de las v\u00edctimas en los pechos abiertos de los animales.<br \/>\n\u00a1Ay, mentes ignorantes de los vates! \u00bfDe qu\u00e9 sirven los votos<br \/>\nal demente, de qu\u00e9 los templos? Sigue la llama devorando<br \/>\nlas tiernas m\u00e9dulas y palpita en su pecho la herida, calladamente.<br \/>\nSe consume Dido infeliz y vaga enloquecida<br \/>\npor toda la ciudad como la cierva tras el disparo<br \/>\nque, incauta, el pastor persigui\u00e9ndola alcanz\u00f3 con sus flechas<br \/>\nen los bosques de Creta y le dej\u00f3 el hierro volador<br \/>\nsin saberlo: aqu\u00e9lla recorre en su huida bosques y quebradas<br \/>\ndicteos; sigue la flecha mortal clavada a su costado.<br \/>\nAhora lleva consigo a Eneas por las murallas<br \/>\ny le muestra las riquezas sidonias y una ciudad dispuesta,<br \/>\ncomienza a hablar y se detiene de repente en la conversaci\u00f3n.<br \/>\nAhora, al caer el d\u00eda, busca de nuevo el banquete,<br \/>\ny con insistencia reclama de nuevo escuchar, enloquecida,<br \/>\nlas fatigas de Ili\u00f3n y de la boca del narrador se cuelga de nuevo.<br \/>\nDespu\u00e9s, cuando se van y la luna oscura oculta a su vez<br \/>\nla luz y al caer las estrellas invitan al sue\u00f1o,<br \/>\nlanguidece solitaria en una casa vac\u00eda y se acuesta en una cama<br \/>\nabandonada. En su ausencia lo ve, ausente, y lo oye,<br \/>\no retiene en su pecho a Ascanio abrazando la imagen<br \/>\nde su padre, por si enga\u00f1ar puede a un amor inconfesable.<br \/>\nNo crecen las torres comenzadas, no practica la juventud<br \/>\nsus armas ni preparan los puertos o los baluartes<br \/>\nseguros en la guerra; interrumpidos quedan los trabajos y los enormes<br \/>\nsalientes de los muros y los andamios que llegaban al cielo.<br \/>\nEn cuanto la querida esposa de J\u00fapiter advirti\u00f3 que aqu\u00e9lla<br \/>\nestaba atrapada por tal enfermedad y que la fama no frenar\u00eda la locura,<br \/>\nse acerca a Venus la Saturnia con estas palabras:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n\u00abEgregia en verdad alabanza y gran bot\u00edn sac\u00e1is<br \/>\nt\u00fa y tu hijo (gran y memorable numen),<br \/>\nsi una sola mujer se ve vencida por el enga\u00f1o de dos dioses.<br \/>\nY a m\u00ed no se me escapa que por temer nuestras murallas<br \/>\nrecelas de las casas de la alta Cartago.<br \/>\nMas, \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 el l\u00edmite? \u00bfO a d\u00f3nde vamos con tan gran disputa?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 no acordar, mejor, eterna tregua con el pacto<br \/>\nde un himeneo? Tienes ya lo que buscaste con todas tus ganas:<br \/>\narde una Dido enamorada y corre por sus huesos la locura.<br \/>\nGobernemos, pues, sobre un pueblo com\u00fan y con auspicios<br \/>\niguales; s\u00e9ale permitido servir a marido frigio<br \/>\ny poner como dote bajo tu diestra a los tirios.\u00bb<br \/>\nA \u00e9sta (pues not\u00f3 que hab\u00eda hablado con disimulo,<br \/>\npara desviar a las costas de Libia el poder de Italia)<br \/>\nas\u00ed repuso Venus: \u00ab\u00bfQui\u00e9n con tan poco juicio<br \/>\npara rechazar tal proyecto prefiriendo la guerra contigo?<br \/>\nOjal\u00e1 que la suerte acompa\u00f1e a cuanto acabas de exponer.<br \/>\nPero insegura del hado estoy: si querr\u00e1 J\u00fapiter que una sea<br \/>\nla ciudad de los tirios y los desterrados de Troya,<br \/>\no si aprobar\u00e1 que los pueblos se mezclen o que pactos se firmen.<br \/>\nA ti, su esposa, te toca tantear su voluntad con tus ruegos.<br \/>\nInt\u00e9ntalo, te seguir\u00e9.\u00bb As\u00ed lo acept\u00f3 entonces Juno soberana:<br \/>\n\u00ab\u00c9sa ser\u00e1 mi tarea. Ahora, c\u00f3mo lograr podemos lo que nos ocupa<br \/>\nen pocas palabras (atiende) te explicar\u00e9.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nEneas, y con \u00e9l la muy desgraciada Dido,<br \/>\nse disponen a marchar al bosque a cazar en cuanto su orto primero<br \/>\nhaya hecho salir el tit\u00e1n de ma\u00f1ana y desvele el orbe con sus rayos.<br \/>\nYo a ellos les he de enviar desde lo alto un negro nubarr\u00f3n de granizo,<br \/>\nmientras se apresuran los flancos y rodean el lugar con sus redes,<br \/>\ny agitar\u00e9 con truenos el cielo entero.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nEl s\u00e9quito huir\u00e1 y les envolver\u00e1 una noche espesa;<br \/>\nDido y el jefe troyano en la misma cueva<br \/>\nse encontrar\u00e1n. All\u00ed estar\u00e9 yo, y, si es firme hacia m\u00ed tu voluntad,<br \/>\nos unir\u00e9 en estable matrimonio, consagr\u00e1ndola como leg\u00edtima esposa.<br \/>\nEntonces se cumplir\u00e1 el himeneo.\u00bb Accedi\u00f3 sin oponerse<br \/>\nCiterea a su demanda, y ri\u00f3 por haber descubierto el ardid.<br \/>\nEntretanto la Aurora naciente abandon\u00f3 el Oc\u00e9ano.<br \/>\nSale la flor de la juventud por las puertas al despuntar el alba,amplias redes, trampas, venablos de ancha punta,<br \/>\ncorren los jinetes masilos y el poderoso olfato de los perros.<br \/>\nLos principales de los p\u00fanicos junto al umbral aguardan<br \/>\na la reina que se demora en el t\u00e1lamo, y all\u00ed est\u00e1, enjaezado<br \/>\nde p\u00farpura y oro, su caballo que muerde con \u00edmpetu el espumante freno.<br \/>\nSale por fin rodeada de apretada compa\u00f1\u00eda<br \/>\ny revestida de una cl\u00e1mide sidonia de bordada cenefa;<br \/>\nde oro lleva la aljaba, en oro se anudan sus cabellos<br \/>\ny una f\u00edbula de oro prende su vestido de p\u00farpura.<br \/>\nY no faltan tampoco los compa\u00f1eros frigios<br \/>\ny el alegre Julo. Por delante de todos, m\u00e1s hermoso que nadie,<br \/>\nEneas se le ofrece de acompa\u00f1ante y re\u00fane los escuadrones.<br \/>\nComo cuando abandona la Licia invernal y las corrientes<br \/>\ndel Janto Apolo y rinde visita a la materna Delos,<br \/>\ny reanuda las danzas y cretenses y dr\u00edopes braman mezclados<br \/>\nen torno a los altares, y los tatuados agatirsos;<br \/>\n\u00e9l, Apolo, recorre los collados del Cinto y ci\u00f1e su pelo<br \/>\nsuelto con hojas tiernas, molde\u00e1ndolo, y lo anuda con oro,<br \/>\nresuenan las flechas en sus hombros. No menos vigoroso<br \/>\nmarchaba Eneas, tanta hermosura resplandece en el brillo de su rostro.<br \/>\nLuego que llegaron a lo alto del monte y a lugares intransitables,<br \/>\nhe aqu\u00ed que las cabras salvajes, arrojadas de lo alto de su roca,<br \/>\nse lanzan por las laderas; por otra parte, los ciervos<br \/>\nechan a correr en campo abierto y aprietan sus filas<br \/>\nen polvorienta huida y dejan los montes.<br \/>\nAll\u00ed est\u00e1 el joven Ascanio, gozoso en medio del valle<br \/>\ncon brioso caballo, ganando a unos y otros en la carrera;<br \/>\nsuplica con sus votos que entre los tardos reba\u00f1os le sea dado<br \/>\nun rabioso jabal\u00ed o que baje del monte rubio le\u00f3n.<br \/>\nEntretanto el cielo de terrible rugido empieza<br \/>\na llenarse, sigue una tormenta mezclada con granizo<br \/>\ny el s\u00e9quito tirio, dispersado, y la juventud troyana<br \/>\ny el dardanio nieto de, Venus asustados buscaron<br \/>\nlos techos de todos los campos; r\u00edos bajan corriendo del monte.<br \/>\nA la misma gruta Dido y el caudillo troyano<br \/>\nacuden. La Tierra, la primera, y Pr\u00f3nuba Juno<br \/>\ndan la se\u00f1al; brillaron los fuegos y c\u00f3mplice el aire<br \/>\ndel casamiento en su alta cumbre ulularon las Ninfas.<br \/>\nAqu\u00e9l fue el primer d\u00eda de la muerte y la causa primera<br \/>\nde las desgracias; pues ni de apariencias ni de opini\u00f3n se deja<br \/>\nllevar Dido ni planea ya un amor a escondidas:<br \/>\ncasamiento lo llama, con este nombre esconde su culpa.<br \/>\nSe echa a andar al punto la Fama por las ciudades libias,<br \/>\nla Fama: m\u00e1s r\u00e1pido que ella no hay mal alguno;<br \/>\nen sus movimientos se refuerza y gana vigor seg\u00fan avanza,<br \/>\npeque\u00f1a de miedo al principio, al punto se lanza al aire<br \/>\ny camina por el suelo y oculta su cabeza entre las nubes.<br \/>\nA ella la madre Tierra, irritada de ira contra los dioses,<br \/>\nla \u00faltima, seg\u00fan dicen, hermana de Enc\u00e9lado y de Ceo,<br \/>\nla pari\u00f3 veloz de pies y ligeras alas,<br \/>\nhorrendo monstruo, enorme, con tantas plumas en el cuerpo<br \/>\ncomo ojos vigilantes debajo (asombra contarlo),<br \/>\ncomo lenguas, como bocas le suenan, como orejas levanta.<br \/>\nVuela de noche estridente entre el cielo y la tierra<br \/>\npor la sombra, y no rinde sus ojos al dulce sue\u00f1o;<br \/>\nde d\u00eda se sienta, vigilante, o en lo alto de un tejado<br \/>\no en las torres elevadas, y amedrenta a las grandes ciudades,<br \/>\nmensajera tan firme de lo falso y lo malo cuanto de la verdad.<br \/>\nEn aquellos d\u00edas llenaba gozosa de rumores diversos<br \/>\nlos pueblos e igual cantaba hechos verdaderos y no:<br \/>\nhab\u00eda llegado Eneas, nacido de sangre troyana,<br \/>\ny se hab\u00eda dignado la hermosa Dido unirse a este hombre;<br \/>\ntemplaban ahora su invierno con todo regalo descuidando<br \/>\nsus obligaciones reales, atrapados en pasi\u00f3n vergonzosa.<br \/>\nDifunde la diosa estas mentiras por la boca de los hombres.<br \/>\nAl punto dirige su rumbo hacia el rey Yarbas<br \/>\ny enciende su coraz\u00f3n con palabras y aumenta su enojo.<br \/>\n\u00c9ste, engendrado por Ham\u00f3n y una ninfa Garamanta raptada,<br \/>\ncien templos enormes a J\u00fapiter en su ancho dominio<br \/>\nlevant\u00f3 y cien altares y hab\u00eda consagrado un fuego vigilante,<br \/>\neternas centinelas de los dioses, y un suelo empapado<br \/>\nde sangre de animales, y dinteles florecidos de variadas guirnaldas.<br \/>\nPues \u00e9ste, se dice, loco de \u00e1nimo y enfurecido por el amargo rumor,<br \/>\nentre la majestad de los dioses y ante sus altares<br \/>\nsuplicante, muchos ruegos verti\u00f3 con las manos alzadas:<br \/>\n\u00abJ\u00fapiter todopoderoso a quien hoy el pueblo maurusio<br \/>\nen sus banquetes, sobre bordados lechos, liba la ofrenda lenea.<br \/>\n\u00a0\u00bfVes esto? \u00bfEs que, padre, cuando blandes tus rayos<br \/>\nnos espantamos en vano, y ciegos tus fuegos en las nubes<br \/>\naterrorizan los corazones e inane se agita su bramido?<br \/>\nEsa mujer que errante en nuestro territorio su peque\u00f1a<br \/>\nciudad estableci\u00f3, por su precio, a quien un litoral entregamos<br \/>\npara que lo arase y las leyes del lugar, nuestra boda<br \/>\nrechaz\u00f3 y acogi\u00f3 a Eneas por due\u00f1o de sus dominios.<br \/>\nY ahora, el Paris ese con su afeminada comitiva,<br \/>\nel ment\u00f3n y el perfumado cabello con la mitra meonia<br \/>\nce\u00f1idos, disfruta de su rapto. \u00a1Y nosotros mientras presentes<br \/>\nllevando a tus templos y alimentando una fama huera! \u00bb<br \/>\nA quien con tales palabras oraba abrazado a sus altares<br \/>\nprest\u00f3 o\u00eddos el Todopoderoso y dirigi\u00f3 sus ojos a las murallas<br \/>\nreales y a unos amantes olvidados de mejor fama.<br \/>\nEntonces habla as\u00ed a Mercurio, y as\u00ed lo ordena:<br \/>\n\u00abEa, ve, hijo. Convoca a los C\u00e9firos y d\u00e9jate caer con tus alas<br \/>\ny al caudillo dardanio que en la tiria Cartago<br \/>\nhoy se demora, sin ver las ciudades que le reserva el hado,<br \/>\nh\u00e1blale y ll\u00e9vale mis palabras por las r\u00e1pidas auras.<br \/>\nQue no nos lo prometi\u00f3 as\u00ed su bell\u00edsima madre<br \/>\nni lo salv\u00f3 para esto dos veces de las armas griegas;<br \/>\nhabr\u00eda de ser por el contrario quien gobernase una Italia<br \/>\npre\u00f1ada de poder y del estr\u00e9pito de la guerra, origen de una raza<br \/>\nde la noble sangre de Teucro, y dar\u00eda sus leyes al orbe entero,<br \/>\nSi la gloria de futuro tan grande no le enciende<br \/>\nni le hace ponerse a la tarea su propia honra,<br \/>\n\u00bfdejar\u00e1 a Ascanio su padre sin el alc\u00e1zar romano?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 trama o con qu\u00e9 esperanza se detiene en un pueblo enemigo,<br \/>\napartando sus ojos de la prole ausonia y los campos lavinios?<br \/>\n\u00a1Que se haga a la mar! Esto es todo, y \u00e9ste mi mensaje.\u00bb<br \/>\nHab\u00eda hablado. Se dispon\u00eda aqu\u00e9l a obedecer de su augusto padre<br \/>\nla orden, y primero anuda a sus pies los talares\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nde oro que lo llevan ligero con sus alas bien sobre el mar<br \/>\nbien sobre la tierra, con la r\u00e1pida brisa.<br \/>\nToma entonces la vara: con ella evoca a las p\u00e1lidas almas<br \/>\ndel Orco, a otras las manda al triste T\u00e1rtaro,<br \/>\nda y quita los sue\u00f1os y abre los ojos en la hora de la muerte.<br \/>\nEn ella confiado conduce los vientos y traspasa las nubes<br \/>\ntempestuosas. Y ya volando divisa la cima y la escarpada ladera<br \/>\ndel duro Atlante que sostiene con su v\u00e9rtice el cielo,<br \/>\ndel Atlante, cuya pin\u00edfera cabeza ce\u00f1ida de negros nubarrones<br \/>\nazotan con frecuencia la lluvia y el viento,<br \/>\nla nieve ca\u00edda le cubre los hombros y r\u00edos bajan<br \/>\nde su barbilla de anciano y se eriza espantosa su barba por el hielo.<br \/>\nAqu\u00ed se detuvo, en primer lugar, sosteni\u00e9ndose el Cilenio\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nen sus alas iguales; de aqu\u00ed se lanz\u00f3 con todo su cuerpo<br \/>\na las olas, al ave semejante que baja vuela sobre los mares,<br \/>\nya por las playas, ya por los acantilados llenos de peces.<br \/>\nNo de otra forma entre las tierras y el cielo volaba<br \/>\nhacia la arenosa costa de Libia y cortaba los vientos<br \/>\nel nacido en Cilene que ven\u00eda de su abuelo materno.<br \/>\nEn cuanto toc\u00f3 con sus aladas plantas las caba\u00f1as,<br \/>\ndivis\u00f3 a Eneas fundando fortalezas y construyendo<br \/>\nnuevas casas. Ten\u00eda la espada salpicada<br \/>\nde rubio jaspe y resplandec\u00eda con una capa de p\u00farpura tiria<br \/>\ncolgada de los hombros, presentes que la espl\u00e9ndida Dido<br \/>\nle hiciera y hab\u00eda bordado la tela con hilo de oro.<br \/>\nY enseguida le aborda: \u00ab\u00bfT\u00fa te dedicas ahora a plantar los cimientos<br \/>\nde la alta Cartago y complaciente con tu esposa construyes deberes!<br \/>\nuna hermosa ciudad? \u00a1Olvidas, ay, tu reino y tus propios<br \/>\nEl propio rey de los dioses desde el Olimpo luminoso\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nme env\u00eda, el que cielo y tierra gobierna con su numen;<br \/>\n\u00e9l mismo me ordena traerte estas \u00f3rdenes por las r\u00e1pidas auras:<br \/>\n\u00bfqu\u00e9 tramas o con qu\u00e9 esperanza gastas tu tiempo en las tierras libias?<br \/>\nSi no consigue moverte la gloria de futuro tan grande,<br \/>\nmira c\u00f3mo crece Ascanio y respeta las esperanzas de tu heredero<br \/>\nJulo, a quien se deben el reino de Italia y la tierra romana.\u00bb<br \/>\nTras hablar de esta manera dej\u00f3 el Cilenio<br \/>\nsu aspecto mortal sin aguardar respuesta<br \/>\ny desapareci\u00f3 de los ojos, lejos, hacia el aura tenue.<br \/>\nAs\u00ed que enmudeci\u00f3 Eneas, perplejo por la visi\u00f3n,<br \/>\ny se erizaron de espanto sus cabellos y se le clav\u00f3 la voz en la garganta.<br \/>\nEncendido est\u00e1 por preparar la huida y dejar tan dulces tierras,<br \/>\nat\u00f3nito por el poder de tal consejo y orden de los dioses.<br \/>\n\u00a1Ay! \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfCon qu\u00e9 palabras osar\u00e1 abordar hoy a la reina<br \/>\nenloquecida? \u00bfC\u00f3mo empezar a hablar?<br \/>\nY divide su \u00e1nimo veloz ac\u00e1 y all\u00e1<br \/>\ny lo lleva a partes bien distintas y todo discurre.<br \/>\nEntre todas, \u00e9sta le pareci\u00f3 la opini\u00f3n m\u00e1s prudente:<br \/>\nllama a Mnesteo y a Segesto y al fiero Seresto,<br \/>\nque dispongan con discreci\u00f3n la flota y re\u00fanan en la playa a los compa\u00f1eros,<br \/>\nque preparen las armas, disimulando cu\u00e1l sea la causa<br \/>\ndel cambio de planes; \u00e9l entretando, puesto que nada sabe<br \/>\nla buena de Dido y no espera que se rompa amor tan grande,<br \/>\ntratar\u00eda de encontrar la mejor ocasi\u00f3n para hablarle,<br \/>\nel modo mejor para sus intenciones. R\u00e1pidamente todos<br \/>\nobedecen alegres sus \u00f3rdenes y se apresuran a ejecutarlas.<br \/>\nPero la reina (\u00bfhay quien pueda enga\u00f1ar a un enamorado?)<br \/>\npresinti\u00f3 la trampa y adivin\u00f3 el siguiente paso la primera,<br \/>\ntemiendo porque todo andaba bien. La despiadada Fama cont\u00f3<br \/>\na la apasionada que se estaba preparando la flota y disponiendo su partida.<br \/>\nEnloquece privada de la raz\u00f3n y recorre encendida toda la ciudad<br \/>\ncomo una bacante excitada ante el comienzo de sus ritos,<br \/>\ncuando la estimulan al o\u00edr a Baco las org\u00edas<br \/>\ntrienales y la llama el nocturno Citer\u00f3n con su clamor.<br \/>\nIncrepa por \u00faltimo a Eneas con estas palabras.<br \/>\n\u00ab\u00bfEs que cre\u00edas, p\u00e9rfido, poder ocultar<br \/>\ntan gran crimen y marcharte en silencio de mi tierra?<br \/>\n\u00bfNi nuestro amor ni la diestra que un d\u00eda te entregu\u00e9<br \/>\nni Dido que se ha de llevar horrible muerte te retienen?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9, si no, preparas tu flota en invierno<br \/>\ny te apresuras a navegar por alta mar entre los Aquilones,<br \/>\ncruel? \u00bfEs que si no tierras extra\u00f1as y hogares<br \/>\ndesconocidos buscases y en pie siguiera la antigua Troya,<br \/>\nhabr\u00edas de ir a Troya en tus naves por un mar tempestuoso?<br \/>\n\u00bfEs de m\u00ed de quien huyes? Por estas l\u00e1grimas m\u00edas y por tu diestra<br \/>\n(que no me he dejado, desgraciada de m\u00ed, otro recurso),<br \/>\npor nuestra boda, por el emprendido himeneo,<br \/>\nsi algo bueno merec\u00ed de tu parte, o algo de la m\u00eda<br \/>\nte result\u00f3 dulce, ten piedad de una casa que se derrumba,<br \/>\nte lo ruego, y abandona esa idea, si hay a\u00fan lugar para las s\u00faplicas.<br \/>\nPor tu culpa los pueblos de Libia y los reyes de los n\u00famidas<br \/>\nme odian, en contra tengo a los tirios; tambi\u00e9n por tu culpa<br \/>\nperd\u00ed mi pudor y con lo que sola caminaba a las estrellas,<br \/>\nmi fama primera. \u00bfA qui\u00e9n me abandonas moribunda, mi hu\u00e9sped<br \/>\n(que s\u00f3lo esto te queda de tu antiguo nombre de esposo)?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 puedo esperar? \u00bfTal vez que arrase mis murallas mi hermano<br \/>\nPigmali\u00f3n o que prisionera me lleve el getulo Yarbas?<br \/>\nSi al menos hubiera recibido de ti alg\u00fan reto\u00f1o<br \/>\nantes de tu huida, si alg\u00fan peque\u00f1o Eneas<br \/>\nme jugase en el patio, que te llevase de alg\u00fan modo en su rostro,<br \/>\nno me ver\u00eda entonces de esta manera atrapada y abandonada.\u00bb<br \/>\nDijo. \u00c9l no apartaba sus ojos de los mandatos<br \/>\nde J\u00fapiter y a duras penas ocultaba el dolor en su coraz\u00f3n.<br \/>\nResponde por fin en pocas palabras: \u00abYo a ti de cuanto<br \/>\npuedas decir, reina, nunca te negar\u00e9<br \/>\nmerecedora, ni me avergonzar\u00e1 acordarme de Elisa<br \/>\nmientras de m\u00ed mismo tenga memoria, mientras un h\u00e1lito gobierne mis miembros.<br \/>\nPoco a\u00f1adir\u00e9 en mi defensa. Ni yo trat\u00e9 de ocultar mi huida<br \/>\ncon una estratagema (no inventes), ni nunca del esposo<br \/>\nte ofrec\u00ed las antorchas o me compromet\u00ed a pacto tal.<br \/>\nYo, si mis hados me permitieran guiar mi vida<br \/>\nseg\u00fan mis deseos ybuscar mis propias preocupaciones,<br \/>\nhabilitar\u00eda primero la ciudad de Troya y las dulces<br \/>\nreliquias de los m\u00edos, en pie seguir\u00edan las altas moradas<br \/>\nde Pr\u00edamo y por mi mano habr\u00eda levantado de nuevo P\u00e9rgamo para los vencidos.<br \/>\nPero he aqu\u00ed que Apolo Grineo a la grande Italia,<br \/>\na Italia las suertes licias me ordenaron marchar;<br \/>\n\u00e9se es mi amor, \u00e9sa mi patria. Si a ti, fenicia, las murallas<br \/>\nte retienen de Cartago y la vista de una ciudad libica,<br \/>\n\u00bfpor qu\u00e9, di, te parece mal que los teucros se establezcan<br \/>\nen tierra ausonia? Tambi\u00e9n nosotros podemos buscar reinos lejanos.<br \/>\nA m\u00ed la turbia imagen de mi padre Anquises, cada vez que la noche<br \/>\ncubre la tierra con sus h\u00famedas sombras, cada vez que se alzan<br \/>\nlos astros de fuego, en sue\u00f1os me advierte y me asusta;<br \/>\ny mi hijo Ascanio y el da\u00f1o que hago a su preciosa vida,<br \/>\na quien dejo sin reino en Hesperia y sin las tierras del hado.<br \/>\nAhora, adem\u00e1s, el mensajero de los dioses mandado por el propio Jove<br \/>\n(lo juro por tu cabeza y la m\u00eda) me trajo por las auras veloces<br \/>\nsus mandatos: yo mismo vi al dios bajo una clara luz<br \/>\nentrar en estos muros y beb\u00ed su voz con sus propios o\u00eddos.<br \/>\nDeja ya de encenderme a m\u00ed y a ti con tus quejas;<br \/>\nque no por mi voluntad voy a Italia.\u00bb<br \/>\nHace rato le mira mientras habla con malos ojos,<br \/>\nlos revuelve aqu\u00ed y all\u00e1, y todo lo recorre<br \/>\ncon silenciosa mirada y as\u00ed estalla por \u00faltimo:<br \/>\n\u00abNi una diosa fue el origen de tu raza ni desciendes de D\u00e1rdano,<br \/>\np\u00e9rfido, que fue el C\u00e1ucaso erizado de duros pe\u00f1ascos<br \/>\nquien te engendr\u00f3 y las tigresas de Hircania te ofrecieron sus ubres.<br \/>\nPues, \u00bfpor qu\u00e9 disimulo o a qu\u00e9 faltas mayores me reservo?<br \/>\n\u00bfEs que se abland\u00f3 con mi llanto? \u00bfBaj\u00f3 acaso la mirada?<br \/>\n\u00bfSe rindi\u00f3 a las l\u00e1grimas o tuvo piedad de quien tanto le ama?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pondr\u00e9 por delante? \u00a1Si ya ni la gran Juno<br \/>\nni el padre Saturnio contemplan esto con ojos justos!<br \/>\nNo hay lugar seguro para la lealtad. Arrojado en la costa,<br \/>\nlo recog\u00ed indigente y compart\u00ed, loca, mi reino con \u00e9l.<br \/>\nSu flota perdida y a sus compa\u00f1eros salv\u00e9 de la muerte<br \/>\n(\u00a1 ay, las furias encendidas me tienen!), y ahora el augur Apolo<br \/>\ny las suertes licias y hasta enviado por el propio Jove<br \/>\nel mensajero de los dioses le trae por las auras las horribles \u00f3rdenes.<br \/>\nEs, sin duda, \u00e9ste un trabajo para los dioses, este cuidado inquieta<br \/>\nsu calma. Ni te retengo ni he de desmentir tus palabras:<br \/>\nvete, que los vientos te lleven a Italia, busca tu reino por las olas.<br \/>\nEspero confiada, si algo pueden las divinidades piadosas,<br \/>\nque suplicio hallar\u00e1s entre los pe\u00f1ascos y que repetir\u00e1s entonces<br \/>\nel nombre de Dido. De lejos te perseguir\u00e9 con negras llamas<br \/>\ny, cuando la fr\u00eda muerte prive a estos miembros de la vida,<br \/>\nsombra a tu lado estar\u00e9 por todas partes. Pagar\u00e1s tu culpa, malvado.<br \/>\nLo sabr\u00e9 y esta noticia me llegar\u00e1 hasta los Manes profundos.\u00bb<br \/>\nCon estas palabras da la conversaci\u00f3n por terminada y, afligida,<br \/>\nse aparta de las auras y se aleja, y se esconde de todas las miradas,<br \/>\ndejando a quien mucho dudaba de miedo y mucho se dispon\u00eda<br \/>\na decir. La recogen sus sirvientes y su cuerpo sin sentido<br \/>\nlevantan del lecho marm\u00f3reo y lo colocan en su cama.<br \/>\nY el piadoso Eneas, aunque quiere con palabras de consuelo<br \/>\nmitigar su dolor y disipar sus cuitas,<br \/>\nentre grandes suspiros quebrado su \u00e1nimo por un amor tan grande,<br \/>\ncumple sin embargo con los mandatos de los dioses y revisa la\u00a0flota.<br \/>\nSe esfuerzan entonces los teucros y arrastran al mar por toda<br \/>\nla costa las altas naves. Nada la quilla embreada,<br \/>\ntraen de los bosques hojosos remos y maderos<br \/>\ntoscos en su af\u00e1n por huir.<br \/>\nSe les ve de un lado para otro y bajar de toda la ciudad,<br \/>\ncomo cuando arramplan las hormigas con su carga de farro<br \/>\npensando en el invierno y la ponen en su refugio;<br \/>\navanza por los campos el negro batall\u00f3n y en angosto sendero<br \/>\narrastra su bot\u00edn entre las hierbas; unas los granos mayores<br \/>\nempujan con los hombros, otras cuidan la formaci\u00f3n<br \/>\ny azuzan a las retrasadas, hierve el camino entero con su trabajo.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 sent\u00edas entonces, Dido, al contemplar todo eso!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 gemidos no dabas al ver de lo alto de la muralla<br \/>\nhervir el litoral entero y animarse<br \/>\nante tus ojos la llanura con tanto griter\u00edo!<br \/>\n\u00a1\u00edmprobo Amor, a qu\u00e9 no obligas a los mortales pechos!<br \/>\nDe nuevo a recurrir a las l\u00e1grimas, a intentarlo de nuevo con ruegos<br \/>\ny, suplicante, se ve obligada a dome\u00f1ar sus \u00e1nimos ante el amor,<br \/>\nque no ha de dejar nada sin probar en vano la que va a morir.<br \/>\n\u00abAna, ves c\u00f3mo por toda la costa se apresuran,<br \/>\nde todas partes acuden; que la vela solicita ya las brisas<br \/>\ny hasta gozosos los marinos colocaron guirnaldas sobre sus popas.<br \/>\nYo, si pude aguardar a este dolor tan grande,<br \/>\ntambi\u00e9n, hermana m\u00eda, podr\u00e9 aguantarlo. S\u00f3lo esto en mi desgracia<br \/>\nconc\u00e9deme, Ana. Que s\u00f3lo a ti te respetaba aquel p\u00e9rfido,<br \/>\ny a ti te confiaba tambi\u00e9n sus secretos sentimientos;<br \/>\ns\u00f3lo t\u00fa conoc\u00edas sus momentos mejores y su disposici\u00f3n.<br \/>\nVe, hermana m\u00eda, y habla suplicante a un enemigo orgulloso:<br \/>\nno jur\u00e9 yo con los d\u00e1naos en \u00c1ulide la destrucci\u00f3n<br \/>\ndel pueblo troyano, ni envi\u00e9 contra P\u00e9rgamo mi flota,<br \/>\nni he violado las cenizas de su padre Anquises, ni sus Manes.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 no deja que lleguen mis palabras a sus duros o\u00eddos?<br \/>\n\u00bfHacia d\u00f3nde corre? Que al menos d\u00e9 un \u00faltimo presente a la amante desgraciada:<br \/>\nque espere una huida f\u00e1cil y unos vientos propicios.<br \/>\nNo reclamo ya el compromiso aquel que ha traicionado,<br \/>\nni que se quede sin su hermoso Lacio o abandone su reino;<br \/>\npido un tiempo muerto, descanso y tregua para mi locura,<br \/>\nmientras mi suerte me ense\u00f1a a soportar el dolor de la derrota.<br \/>\n\u00c9ste es el \u00faltimo favor que pido (ten piedad de tu hermana)<br \/>\ny, si me lo concede, con creces se lo pagar\u00e9 con mi muerte.\u00bb<br \/>\nDe esta manera suplicaba y tales llantos la desgraciada<br \/>\nhermana lleva y vuelve a llevar. Mas a \u00e9l no hay l\u00e1grima<br \/>\nque lo conmueva ni quiere escuchar palabra alguna:<br \/>\nlos hados se lo impiden y un dios le tapa los o\u00eddos imperturbables.<br \/>\nY como cuando de un lado y de otro los B\u00f3reas alpinos<br \/>\nse pelean por arrancar la robusta encina de a\u00f1oso tronco<br \/>\ncon sus soplidos; braman, y las altas ramas<br \/>\ncaen a tierra desde la copa golpeada;<br \/>\nella, sin embargo, a las rocas se clava y tanto su punta eleva<br \/>\na las auras et\u00e9reas como llega hasta el T\u00e1rtaro con la ra\u00edz:<br \/>\nno de otro modo se ve batido el h\u00e9roe de una y otra parte<br \/>\ncon insistencia, y en lo hondo de su noble pecho siente las cuitas;<br \/>\nfirme sigue su prop\u00f3sito, las l\u00e1grimas ruedan inanes.<br \/>\nEntonces, aterrorizada por su sino, la infeliz Dido<br \/>\nbusca la muerte; odia contemplar ya la b\u00f3veda del cielo.<br \/>\nY para m\u00e1s animarse a sacar adelante su plan y abandonar la luz,<br \/>\nvio (horrible presagio), al dejar sus ofrendas sobre las aras<br \/>\ndonde arde el incienso, que negros se pon\u00edan los l\u00edquidos sagrados<br \/>\ny sangre impura volverse los vinos libados;<br \/>\ny a nadie cont\u00f3 lo que hab\u00eda visto, ni a su hermana siquiera.<br \/>\nAdem\u00e1s, hab\u00eda en su casa de m\u00e1rmol un templo<br \/>\ndel antiguo esposo, que honraba con honor admirable,<br \/>\nadornado de n\u00edveos vellones y fronda festiva;<br \/>\nde aqu\u00ed le pareci\u00f3 o\u00edr sus voces y palabras,<br \/>\nque la llamaba, cuando la oscura noche se apoderaba de la tierra,<br \/>\ny que por los tejados un b\u00faho solitario con f\u00fanebre canto<br \/>\nse lamentaba a menudo hasta convertir su larga voz en llanto.<br \/>\nY muchas predicciones adem\u00e1s de antiguos vates<br \/>\nla aterrorizan con terrible advertencia. La persigue fiero Eneas<br \/>\nen persona en sus sue\u00f1os de loca y siempre se ve a s\u00ed misma<br \/>\nsola, abandonada, siempre sin compa\u00f1\u00eda marchando<br \/>\npor un largo camino y en una tierra desierta buscar a los tirios,<br \/>\ncomo Penteo ve en su locura de las Eum\u00e9nides la tropa<br \/>\ny aparecer dos soles gemelos y una doble Tebas,<br \/>\ncomo aparece Orestes en la escena, hijo de Agamen\u00f3n,<br \/>\ncuando huye de su madre armada de antorchas y negras<br \/>\nserpientes y en el umbral est\u00e1n sentadas las Furias vengadoras.<br \/>\nAs\u00ed que cuando, vencida por la pena, la invadi\u00f3 la locura<br \/>\ny decret\u00f3 su propia muerte, el momento y la forma planea<br \/>\nen su interior, y dirigi\u00e9ndose a su afligida hermana<br \/>\noculta en su rostro la decisi\u00f3n y serena la esperanza en su frente:<br \/>\n\u00abHe encontrado, hermana, el camino (felic\u00edtame)<br \/>\nque me lo ha de devolver o me librar\u00e1 de este amor.<br \/>\nJunto a los confines del Oc\u00e9ano y al sol que muere<br \/>\nest\u00e1 la regi\u00f3n postrera de los et\u00edopes, donde el gran Atlante<br \/>\nhace girar sobre su hombro el eje tachonado de estrellas:<br \/>\nde aqu\u00ed me han hablado de una sacerdotisa del pueblo masilo,<br \/>\nguardiana del templo de las Hesp\u00e9rides, la que daba al drag\u00f3n<br \/>\nsu comida y cuidaba en el \u00e1rbol las ramas sagradas,<br \/>\nrociando h\u00famedas mieles y sopor\u00edfera adormidera.<br \/>\nElla asegura liberar con sus encantamientos cuantos corazones<br \/>\ndesea, infundir por el contrario a otros graves cuitas,<br \/>\ndetener el agua de los r\u00edos y hacer retroceder a los astros,<br \/>\ny conjura a los Manes de la noche. Mugir ver\u00e1s<br \/>\nla tierra bajo sus pies y bajar los olmos de los montes.<br \/>\nA ti, querida hermana, y a los dioses pongo por testigos<br \/>\ny a tu dulce cabeza, de que a disgusto me someto a la magia.<br \/>\nT\u00fa levanta en secreto una pira dentro del palacio,<br \/>\nal aire, y sus armas, las que dej\u00f3 el imp\u00edo colgadas<br \/>\nen el t\u00e1lamo y todas sus prendas y el lecho conyugal<br \/>\nen el que perec\u00ed, ponlos encima: todos los recuerdos<br \/>\nde un hombre nefando quiero destruir, y lo indica la sacerdotisa.\u00bb<br \/>\nDice estoy se calla, e inunda la palidez su rostro.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nAna no advierte, sin embargo, que su hermana bajo ritos extra\u00f1os<br \/>\noculta su propio funeral, ni imagina en su mente locura<br \/>\ntan grande o teme desgracia mayor que la muerte de Siqueo.<br \/>\nAs\u00ed que obedece sus \u00f3rdenes.<br \/>\nLa reina al fin, levantada la enorme pira al aire<br \/>\nen lugar apartado con teas de pino y de encina,<br \/>\nadorna el lugar con guirnaldas y lo corona de ramas<br \/>\nfunerales; encima las prendas y la espada dejada<br \/>\ny un retrato sobre el lecho coloca sin ignorar el futuro.<br \/>\nAltares se alzan alrededor y la sacerdotisa, suelto el cabello,<br \/>\ninvoca con voz de trueno a sus trescientos dioses, y a \u00c9rebo y Caos<br \/>\ny H\u00e9cate trig\u00e9mina, los tres rostros de la virgen Diana.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nY hab\u00eda asperjado l\u00edquidos fingidos de la fuente del Averno,<br \/>\ny se buscan hierbas segadas con hoces de bronce<br \/>\na la luz de la luna, h\u00famedas de la leche del negro veneno;<br \/>\nse busca asimismo el filtro arrancado de la frente del potrillo<br \/>\nmientras nac\u00eda, quit\u00e1ndoselo a su madre.<br \/>\nLa propia reina junto a los altares, con uno de sus pies desatado,<br \/>\nla harina sagrada en las piadosas manos y el vestido suelto,<br \/>\npone por testigos a los dioses de que va a morir y a las estrellas<br \/>\nsabedoras del destino, y reza entonces al numen justo y memorioso,<br \/>\nsi es que lo hay, que cuida de los amores no correspondidos.<br \/>\nLa noche era, y gozaban del pl\u00e1cido sopor los cuerpos<br \/>\nfatigados por las tierras, y hab\u00edan callado los bosques y las feroces<br \/>\nllanuras, cuando giran los astros en mitad de su ca\u00edda,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ncuando enmudece todo campo, los ganados y las pintadas aves,<br \/>\ncuanto los l\u00edquidos lagos y cuanto los campos erizados<br \/>\nde zarzas habita, entregado al sue\u00f1o bajo la noche callada.<br \/>\nMas no la fenicia de infeliz coraz\u00f3n, en ning\u00fan momento<br \/>\nse abandona al sue\u00f1o o acoge en sus ojos o en su pecho<br \/>\na la noche: se le doblan las penas y alz\u00e1ndose de nuevo<br \/>\namor la mortifica y fluct\u00faa en gran tormenta de ira.<br \/>\nAs\u00ed vuelve a insistir y as\u00ed da vueltas consigo en su coraz\u00f3n:<br \/>\n\u00ab\u00a1Qu\u00e9 hago, ay! \u00bfHe de servir de burla a mis antiguos<br \/>\npretendientes? \u00bfBuscar\u00e9 matrimonio suplicante entre los n\u00famidas,<br \/>\na quienes ya tantas veces desde\u00f1\u00e9 como maridos?\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n\u00bfHe de seguir si no a las naves de Ili\u00f3n y las orgullosas<br \/>\n\u00f3rdenes de los teucros? \u00bfTal vez por la ayuda con la que les salv\u00e9<br \/>\na\u00fan permanece en su memoria el agradecimiento por mi acci\u00f3n?<br \/>\nMas aun si as\u00ed lo quiero, \u00bfqui\u00e9n lo permitir\u00e1 y odiosa<br \/>\nme acoger\u00e1 en las naves soberbias? \u00bfAcaso no lo sabes, pobre de ti,<br \/>\ny no conoces a\u00fan los perjuicios del pueblo de Laomedonte?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9, entonces? \u00bfAcompa\u00f1ar\u00e9 sola en su huida a los victoriosos marinos<br \/>\no con los tirios y todo el apretado grupo de los m\u00edos\u00a0<br \/>\nme dejar\u00e9 llevar lanzando de nuevo a las aguas a cuantos a la fuerza<br \/>\narranqu\u00e9 de la ciudad sidonia y ordenar\u00e9 dar velas al viento?<br \/>\nNo, no. Muere, te lo has ganado, y aleja tu sufrir con la espada.<br \/>\nT\u00fa vencida por mis l\u00e1grimas; t\u00fa, hermana m\u00eda, mi locura<br \/>\ncargas la primera de desgracias y me ofreces al enemigo.<br \/>\nNo he podido pasar mi vida sin bodas y sin culpa,<br \/>\ncomo las fieras salvajes, sin probar cuitas tales;<br \/>\nno he mantenido la palabra dada a las cenizas de Siqueo.\u00bb<br \/>\nLamentos tan grandes romp\u00eda ella en su pecho:<br \/>\nEneas, decidido a partir, en lo alto de su popa<br \/>\ngozaba sus sue\u00f1os tras disponerlo todo seg\u00fan el rito.<br \/>\nEn sue\u00f1os se le present\u00f3 la imagen del dios que volv\u00eda<br \/>\ncon el mismo rostro y as\u00ed de nuevo le pareci\u00f3 decir,<br \/>\nen todo semejante a Mercurio, en la voz y el color,<br \/>\nas\u00ed como los rubios cabellos y el cuerpo de juventud adornado:<br \/>\n\u00abHijo de la diosa, \u00bfpuedes dormir en una hora como \u00e9sta,<br \/>\npor m\u00e1s que ves el peligro acechar a tu alrededor,<br \/>\ninconsciente, y no oyes c\u00f3mo los C\u00e9firos su favor te brindan?<br \/>\nMira que esa mujer trama en su pecho enga\u00f1os y un horrendo crimen,<br \/>\ndispuesta a morir, y suscita diversas tempestades de ira.<br \/>\n\u00bfNo te marchas al punto de aqu\u00ed, ahora que puedes escapar?<br \/>\nHas de ver el mar enturbiarse de maderos, y crueles antorchas<br \/>\nencenderse, el litoral hervir en llamas,<br \/>\nsi la Aurora te sorprende entretenido a\u00fan por estas tierras.<br \/>\nEa, \u00e1nimo. Date prisa, que cosa varia es siempre y mudable<br \/>\nla mujer.\u00bb Tras as\u00ed decir se confundi\u00f3 con la negra noche.<br \/>\nEntonces, por fin, Eneas, asustado por las sombras repentinas,<br \/>\nsaca su cuerpo del sue\u00f1o y a sus compa\u00f1eros fatiga\u00a0<br \/>\npresurosos: \u00ab\u00a1Atentos, amigos, y a los remos!<br \/>\n\u00a1Soltad las velas, r\u00e1pido! Que un dios ha llegado del alto cielo<br \/>\na precipitarla marcha y las retorcidas amarras nos anima<br \/>\nde nuevo a desatar. Vamos tras de ti, santo dios,<br \/>\nquienquiera que seas, y gozosos te obedecemos de nuevo.<br \/>\nAs\u00edstenos favorable y ay\u00fadanos y ponnos los astros<br \/>\npropicios en el cielo.\u00bb Dijo, y saca la espada de la vaina<br \/>\nrelampagueante y corta con golpe preciso las sogas.<br \/>\nEl mismo ardor se apodera de todos, y se lanzan y corren;<br \/>\ndejaron las playas, se esconde el mar bajo las naves,<br \/>\nse esfuerzan en agitar la espuma y barren las olas azules.<br \/>\nY ya la Aurora primera regaba las tierras con nueva claridad,<br \/>\nabandonando el lecho azafr\u00e1n de Titono.<br \/>\nLa reina cuando desde su atalaya vio blanquear la luz<br \/>\nprimera y a la flota avanzar con las velas en l\u00ednea,<br \/>\ny not\u00f3 playas y puertos vac\u00edos y sin remeros,<br \/>\ngolpeando tres y cuatro veces con la mano su hermoso pecho<br \/>\ny mes\u00e1ndose el rubio cabello: \u00ab \u00a1Por J\u00fapiter! \u00bfSe va a marchar<br \/>\n\u00e9ste?\u00bb, dice. \u00ab\u00bfSe burlar\u00e1 un extranjero de mi poder?<br \/>\n\u00bfNo tomar\u00e1n los m\u00edos las armas y bajar\u00e1n de la ciudad entera,<br \/>\nno arrancar\u00e1n las naves de sus diques? \u00a1Id,<br \/>\nvolad presurosos con el fuego, disparad las flechas, impulsad los remos!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 estoy diciendo? \u00bfD\u00f3nde estoy? \u00bfQu\u00e9 locura agita mi mente?<br \/>\nPobre Dido, \u00bfahora te afectan las imp\u00edas acciones?<br \/>\nDebiste hacerlo al tiempo de entregarle tu cetro. \u00a1Ay, diestra y promesa!<br \/>\n\u00a1Y dicen que lleva consigo los patrios Penates,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nque ofreci\u00f3 sus hombros a un padre vencido por la edad!<br \/>\n\u00bfEs que no pude destrozar su cuerpo y esparcir por las olas<br \/>\nsus pedazos? \u00bfNi pasar por la espada a sus compa\u00f1eros<br \/>\ny al propio Ascanio, y servirlo luego en la mesa de su padre?<br \/>\nMas incierta habr\u00eda sido la fortuna del combate. \u00a1Igual daba!<br \/>\n\u00bfA qui\u00e9n temer, si iba ya a morir? Antorchas habr\u00eda lanzado contra su campamento<br \/>\ny habr\u00eda llenado de fuego todas sus esquinas, y al hijo y al padre<br \/>\nhabr\u00eda liquidado con su pueblo, y yo misma me habr\u00eda lanzado a la hoguera.<br \/>\n\u00a1Oh, Sol, que todos los afanes de la tierra iluminas con tus rayos!<br \/>\n\u00a1Y t\u00fa, Juno, int\u00e9rprete y sabedora de mis cuitas,<br \/>\ny H\u00e9cate, ululada de noche en los cruces de las ciudades,<br \/>\ny Furias de la venganza y dioses de Elisa que se muere!<br \/>\nAceptad esto, caed sobre los malvados con justo numen<br \/>\ny escuchad nuestras plegarias. Si es preciso que arribe<br \/>\na puerto este ser infando y navegue hasta tierra,<br \/>\ny as\u00ed lo exigen los hados de Jove y est\u00e1 determinado este final,<br \/>\nque al menos perseguido por la guerra y las armas de un pueblo audaz,<br \/>\nexpulsado de sus territorios, arrancado del abrazo de Julo<br \/>\nimplore auxilio y contemple las muertes indignas<br \/>\nde los suyos, y que, cuando se haya colocado bajo una ley<br \/>\ninicua, ni disfrute del reino ni de la luz ansiada,<br \/>\nsino que caiga antes de tiempo y quede insepulto en la arena.<br \/>\nEsto pido, esta voz m\u00eda derramado la \u00faltima junto con mi sangre.<br \/>\nLuego vosotros, tirios, perseguid con odio a su estirpe\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ny a la raza que venga, y dedicad este presente<br \/>\na mis cenizas. No haya ni amor ni pactos entre los pueblos.<br \/>\nY que surja alg\u00fan vengador de mis huesos<br \/>\nque persiga a hierro y fuego a los colonos dardanios<br \/>\nahora o m\u00e1s tarde, cuando se presenten las fuerzas.<br \/>\nCostas enfrentadas a sus costas, olas contra sus aguas<br \/>\nimploro, armas contra sus armas: peleen \u00e9llos mismos y sus nietos.\u00bb<br \/>\nEsto dice, y a todas partes dirig\u00eda su \u00e1nimo,<br \/>\nbuscando romper cuanto antes una luz odiada.<br \/>\nY entonces habl\u00f3 brevemente a Barce, nodriza que fue de Siqueo,<br \/>\nque a la suya negra ceniza ten\u00eda en su antigua patria:<br \/>\n\u00abA Ana, mi querida nodriza, llama aqu\u00ed a mi hermana.<br \/>\nDile que se apresure a lavar su cuerpo con agua del r\u00edo,<br \/>\ny que traiga consigo los animales y las v\u00edctimas prescritas.<br \/>\nQue venga as\u00ed, y t\u00fa misma ci\u00f1e tus sienes con las \u00ednfulas santas.<br \/>\nEl sacrificio a J\u00fapiter Estigio que comenc\u00e9 y dispuse seg\u00fan el rito,<br \/>\ntengo intenci\u00f3n de cumplirlo y acabar as\u00ed con mis cuitas\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nentregando a las llamas la pira del dardanio.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dice. Y ya apresuraba la otra el paso con senil af\u00e1n.<br \/>\nMas Dido, enfurecida y tr\u00e9mula por su empresa tremenda,<br \/>\nvolviendo sus ojos en sangre y cubriendo de manchas<br \/>\nsus temblorosas mejillas y p\u00e1lida ante la muerte cercana,<br \/>\nirrumpe en las habitaciones de la casa y sube furibunda<br \/>\na la pira elevada y la espada desenvaina<br \/>\ndardania, regalo que no era para este uso.<br \/>\nEn ese momento, cuando las ropas de Ili\u00f3n y el lecho conocido<br \/>\ncontempl\u00f3, en breve pausa de l\u00e1grimas y recuerdos,<br \/>\nse recost\u00f3 en el div\u00e1n y profiri\u00f3 sus \u00faltimas palabras:<br \/>\n\u00abDulces prendas, mientras los hados y el dios lo permit\u00edan,<br \/>\nacoged a esta alma y libradme de estas angustias.<br \/>\nHe vivido, y he cumplido el curso que Fortuna me hab\u00eda marcado,<br \/>\nyes horade que marche bajo tierra mi gran imagen.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nHe fundado una ciudad ilustre, he visto mis propias murallas,<br \/>\ncastigo impuse a un hermano enemigo tras vengar a mi esposo:<br \/>\nfeliz, \u00a1ah!, demasiado feliz habr\u00eda sido si s\u00f3lo nuestra costa<br \/>\nnunca hubiesen tocado los barcos dardanios.\u00bb<br \/>\nDijo, y, la boca pegada al lecho: \u00abMoriremos sin venganza,<br \/>\nmas muramos\u00bb, a\u00f1ade. \u00abAs\u00ed, as\u00ed me place bajar a las sombras.<br \/>\nQue devore este fuego con sus ojos desde alta mar el troyano<br \/>\ncruel y se lleve consigo la maldici\u00f3n de mi muerte.\u00bb<br \/>\nHab\u00eda dicho, y entre tales palabras la ven las siervas<br \/>\nvencida por la espada, y el hierro espumante<br \/>\nde sangre y las manos salpicadas. Se llenan de gritos los altos<br \/>\natrios: enloquece la Fama por una ciudad sacudida.<br \/>\nDe lamentos resuenan los techos y de los gemidos<br \/>\ny el ulular de las mujeres, el \u00e9ter de gritos horribles,<br \/>\nno de otro modo que si Cartago entera o la antigua Tiro<br \/>\ncayeran ante el acoso del enemigo y llamas enloquecidas<br \/>\nse agitasen por igual en los tejados de los dioses y de los hombres.<br \/>\nLo oy\u00f3 su hermana sin aliento y en temblorosa carrera<br \/>\nasustada, hiri\u00e9ndose la cara con las u\u00f1as y el pecho con los pu\u00f1os,<br \/>\nse abalanza y llama por su nombre a la agonizante:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n\u00ab\u00bfAs\u00ed que esto era, hermana m\u00eda? \u00bfCon trampas me requer\u00edas?<br \/>\n\u00bfEsto esa pira, estos fuegos y altares me reservaban?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 lamentar\u00e9 primero en mi abandono? \u00bfDesprecias en tu muerte<br \/>\nla compa\u00f1\u00eda de tu hermana? Me hubieras convocado a un sino igual,<br \/>\nque el mismo dolor y la misma hora nos habr\u00edan llevado a ambas.<br \/>\n\u00bfHe levantado esto con mis manos y con mi voz he invocado<br \/>\na los dioses patrios para faltarte, cruel, en tu muerte?<br \/>\nHas acabado contigo y conmigo, hermana, con el pueblo y los padres<br \/>\nsidonios y con tu propia ciudad. Dejadme, lavar\u00e9 sus heridas<br \/>\ncon agua y si anda errante a\u00fan su \u00faltimo aliento<br \/>\ncon mi boca lo he de recoger.\u00bb Dicho esto hab\u00eda subido los altos escalones,<br \/>\ny daba calor a su hermana medio muerta con el abrazo de su pecho<br \/>\nentre lamento y con su vestido secaba la negra sangre.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nCay\u00f3 aqu\u00e9lla tratando de alzar sus pesados ojos<br \/>\nde nuevo; gimi\u00f3 la herida en lo m\u00e1s hondo de su pecho.<br \/>\nTres veces apoyada en el codo intent\u00f3 levantarse,<br \/>\ntres veces desfalleci\u00f3 en el lecho y busc\u00f3 con la mirada perdida<br \/>\nla luz en lo alto del cielo y gimi\u00f3 profundamente al encontrarla.<br \/>\nEntonces Juno todopoderosa, apiadada de un dolor tan largo<br \/>\ny de una muerte dif\u00edcil a Iris envi\u00f3 desde el Olimpo<br \/>\na quebrar un alma luchadora y sus atados miembros.<br \/>\nQue, como no reclamada por su sino ni par la muerte se marchaba<br \/>\nla desgraciada antes de hora y presa de repentina locura,<br \/>\na\u00fan no le hab\u00eda cortado Pros\u00e9rpina el rubio cabello<br \/>\nde su cabeza, ni la hab\u00eda encomendado al Orco Estigio.<br \/>\nIris por eso con sus alas de azafr\u00e1n cubiertas de roc\u00edo<br \/>\nvuela por los cielos arrastrando contra el sol mil colores<br \/>\ndiversos y se detuvo sobre su cabeza. \u00abEsta ofrenda a Dite<br \/>\nrecojo como se me ordena y te libero de este cuerpo.\u00bb<br \/>\nEsto dice y corta un mech\u00f3n con la diestra: al tiempo todo<br \/>\ncalor desaparece, y en los vientos se perdi\u00f3 su vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO IV Mas la reina hace tiempo, atormentada de grave cuidado, con sangre de sus venas alimenta su herida y ciego ardor la devora. El gran valor del h\u00e9roe acude a su \u00e1nimo y la gloria\u00a0\u00a0\u00a0 muy grande de este pueblo; se clavan en su pecho sus rasgos y palabras\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-iv-virgilio\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1069,1016,1012,1018,1011,1059,1031,1140,1015,1034,1058,1060,1061,1142,1144,1145,1051,1025,1033],"class_list":["post-882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-animal","tag-arte","tag-ave","tag-ayuda","tag-corazon","tag-empresa","tag-enfermedad","tag-escena","tag-flor","tag-guerra","tag-hogar","tag-lengua","tag-lenguas","tag-ley","tag-leyes","tag-libro","tag-planta","tag-rosa","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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