{"id":881,"date":"2010-11-23T02:15:57","date_gmt":"2010-11-23T00:15:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=881"},"modified":"2010-11-23T02:15:57","modified_gmt":"2010-11-23T00:15:57","slug":"la-eneida-iii-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-iii-virgilio\/","title":{"rendered":"La Eneida (III) [Virgilio]"},"content":{"rendered":"<p><strong>LIBRO III<\/strong><\/p>\n<p>\u00bbLuego que subvertir el poder de Asia y de Pr\u00edamo al inocente<br \/>\npueblo plugo a los dioses, y cay\u00f3 la soberbia<br \/>\nIli\u00f3n y por el suelo humea toda la Troya de Neptuno,<br \/>\na diversos exilios y a buscar tierras abandonadas<br \/>\nnos obligan los augurios de los dioses y una flota bajo la misma<br \/>\nAntandro disponemos y al pie del Ida de Frigia,<br \/>\nsin saber a d\u00f3nde nos llevan los hados, d\u00f3nde podremos instalarnos,<br \/>\ny reunimos a los hombres. Hab\u00eda comenzado apenas la primavera<br \/>\ny el padre Anquises ordenaba rendir al destino las velas,<br \/>\ncuando llorando dejo las costas de la patria y sus puertos<br \/>\ny los llanos donde un d\u00eda se alz\u00f3 Troya. Heme all\u00ed arrastrado al exilio,<br \/>\nal mar, con mis amigos y mi hijo, con los Penates y los grandes dioses.<br \/>\n\u00bbHay una tierra lejos de vastas llanuras consagradas a Marte<br \/>\n(los tracios la aran), gobernada otrora por el fiero Licurgo,<br \/>\nantiguo asilo de Troya y Penates aliados<br \/>\nmientras fortuna hubimos. Ah\u00ed paramos y en la curva playa<br \/>\nlevanto las primeras murallas llevado por un hado inicuo<br \/>\ne invento el nombre de En\u00e9adas por mi propio nombre.<br \/>\nPreparaba sacrificios a mi madre de Dione hija y a los dioses<br \/>\ntutelares de la obra emprendida y un toro corpulento<br \/>\nen la playa ofrec\u00eda al supremo rey de los que pueblan el cielo.<br \/>\nMira por d\u00f3nde se alzaba al lado un t\u00famulo, y en lo alto ramas<br \/>\nde cornejo y un mirto erizado de espesas puntas.<br \/>\nMe acerqu\u00e9 tratando de arrancar del suelo un verde<br \/>\narbusto que cubriera con su espeso follaje los altares,<br \/>\ny veo un extra\u00f1o prodigio horrible de contar.<br \/>\nPues en cuanto arranco del suelo cortando sus ra\u00edces<br \/>\nel primer tallo, destila \u00e9ste gotas de negra sangre<br \/>\nque ensucia la tierra con su peste. Un helado espanto<br \/>\nsacude mi cuerpo y mi sangre helada se me cuaja de miedo.<br \/>\nDe nuevo trato de arrancar una flexible vara<br \/>\ny de buscar hasta el fondo las causas escondidas;<br \/>\ny otra vez negra sangre mana de la corteza.<br \/>\nDando muchas vueltas en mi coraz\u00f3n invocaba a las Ninfas agrestes<br \/>\ny al padre Gradivo, el que reina en los campos de los getas;<br \/>\nque propiciasen la visi\u00f3n e hicieran bueno el presagio.<br \/>\nMas cuando con mayor esfuerzo a una tercera vara<br \/>\nme pongo y de rodillas me apoyo contra la arena<br \/>\n(\u00bfsigo, o me callo?), se escuchan de lo profundo de la altura<br \/>\nlacrimosos gemidos y sale, y llega a mis o\u00eddos esta voz:<br \/>\n\u201c\u00bfPor qu\u00e9 desgarras, Eneas, a un desgraciado? Deja ya en paz a un muerto,<br \/>\ndeja de profanar tus manos piadosas. Troya no me hizo<br \/>\nextra\u00f1o a ti ni mana esta sangre de la madera.<br \/>\nHuye, \u00a1ay!, de esta tierra despiadada, huye de una costa tan avara,<br \/>\nque soy Polidoro. Aqu\u00ed, atravesado, f\u00e9rrea me sepult\u00f3<br \/>\nmies de lanzas que aument\u00f3 con agudas jabalinas:\u201d<br \/>\nEntonces, agobiada mi mente por la duda y el miedo qued\u00e9 estupefacto,<br \/>\nse erizaron mis cabellos y la voz se clav\u00f3 en mi garganta.<br \/>\n\u00bbHac\u00eda tiempo que a este Polidoro, con gran cantidad de oro,<br \/>\na escondidas lo hab\u00eda enviado el pobre Pr\u00edamo al rey de Tracia<br \/>\npara que lo cuidase, desconfiando ya de las armas<br \/>\nde Dardania y viendo a su ciudad ce\u00f1ida por el asedio.<br \/>\nEl otro, apenas se quebraron las esperanzas de los teucros y los dej\u00f3 Fortuna,<br \/>\nse puso de parte de Agamen\u00f3n y de las armas vencedoras,<br \/>\nrompiendo todo compromiso: asesina a Polidoro y se apodera<br \/>\ndel oro por la fuerza. \u00a1A qu\u00e9 no obligas a los mortales pechos,<br \/>\nhambre execrable de oro! Cuando el pavor abandon\u00f3 mis huesos,<br \/>\nrefiero a los mejores de mi pueblo y a mi padre el primero<br \/>\nlos avisos de los dioses y su opini\u00f3n les demando.<br \/>\nEn todos hab\u00eda igual \u00e1nimo: salir de una tierra maldita,<br \/>\ndejar un asilo mancillado y confiar la flota a los Austros.<br \/>\nAs\u00ed que preparamos las exequias de Polidoro y gran cantidad<br \/>\nde tierra amontonamos sobre su t\u00famulo; se alzan a sus Manes<br \/>\nlas aras funerales de bandas azules y negro cipr\u00e9s,<br \/>\ny alrededor las troyanas con el pelo suelto seg\u00fan la costumbre;<br \/>\nderramamos encima espumantes cuencos de tibia leche<br \/>\ny p\u00e1teras de sangre sagrada, y entregamos su alma<br \/>\nal sepulcro y a grandes voces rendimos el saludo postrero.<br \/>\n\u00bbY luego, en cuanto el pi\u00e9lago nos ofrece confianza y presentan los vientos<br \/>\nun mar en calma y el Austro con suave silbo nos llama al agua,<br \/>\narrastran los compa\u00f1eros las naves y llenan la playa;<br \/>\nsalimos del puerto y se alejan las tierras y las ciudades.<br \/>\nHay en medio del mar una tierra sagrada grat\u00edsima<br \/>\na la madre de las Nereidas y a Neptuno Egeo,<br \/>\nque, errante por costas y playas, el piadoso arquero<br \/>\nla encaden\u00f3 a la elevada M\u00edconos y a G\u00edaros<br \/>\ny la dej\u00f3 inm\u00f3vil y habitada, con el poder de despreciar los vientos.<br \/>\nAll\u00e1 vamos y ella, placid\u00edsima, agotados en su seguro puerto<br \/>\nnos acoge; desembarcamos y veneramos la ciudad de Apolo.<br \/>\nEl rey Anio, rey a la vez de hombres y sacerdote de Febo,<br \/>\nce\u00f1idas sus sienes con las \u00ednfulas y el laurel sagrado,<br \/>\nse presenta; reconoci\u00f3 en Anquises al viejo amigo.<br \/>\nJuntamos nuestras diestras como hospitalidad y en la ciudad entramos.<br \/>\n\u00bbVeneraba yo los templos del dios erigidos en un viejo pe\u00f1asco:<br \/>\n\u201cConc\u00e9denos, Timbreo, una casa propia; concede a los fatigados<br \/>\nunas murallas y una estirpe y una ciudad perdurable; salva la nueva<br \/>\nP\u00e9rgamo de Troya, los restos de los d\u00e1naos y del cruel Aquiles.<br \/>\n\u00bfA qui\u00e9n seguimos o a d\u00f3nde nos mandas ir? \u00bfD\u00f3nde establecernos?<br \/>\nDanos, padre, una se\u00f1al y m\u00e9tete en nuestros corazones:\u201d<br \/>\nApenas hab\u00eda acabado de hablar: todo me pareci\u00f3 temblar de pronto,<br \/>\nlos umbrales y el laurel del dios, y el monte entero\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nagitarse alrededor y en el abierto santuario sonar su tr\u00edpode.<br \/>\nCaemos al suelo de rodillas y una voz llega a nuestros o\u00eddos:<br \/>\n\u201cDuros Dard\u00e1nidas, la tierra que os cre\u00f3 primero de la raza<br \/>\nde vuestros padres, esa misma con alegre seno<br \/>\nos acoger\u00e1 al volver. Buscad a la antigua madre.<br \/>\nAqu\u00ed la casa de Eneas gobernar\u00e1 sobre todas las riberas<br \/>\ny los hijos de sus hijos y los que nazcan de ellos.\u201d<br \/>\nEsto Febo, y en medio del tumulto una gran alegr\u00eda<br \/>\nnaci\u00f3, y todos preguntan cu\u00e1les son esas murallas,<br \/>\na d\u00f3nde llama Febo a los errantes y les manda volver.<br \/>\nMi padre entonces, evocando los recuerdos de los m\u00e1s viejos,<br \/>\n\u201cEscuchadme, se\u00f1ores de Troya -dice-, y conoced vuestras esperanzas.<br \/>\nCreta, la isla del gran J\u00fapiter, yace en medio del ponto,<br \/>\ndonde el monte Ida y la cuna de nuestro pueblo.<br \/>\nCien grandes ciudades habitan, ub\u00e9rrimos reinos,<br \/>\nde donde, si bien recuerdo lo escuchado, nuestro gran padre<br \/>\nTeucro arrib\u00f3 por vez primera a las costas reteas<br \/>\ny eligi\u00f3 un lugar para su reino. Ilion a\u00fan no se hab\u00eda levantado<br \/>\nni los alc\u00e1zares de P\u00e9rgamo; viv\u00edan en lo profundo de los valles.<br \/>\nDe all\u00ed la madre venerada en el Cibelo y los bronces de los Coribantes<br \/>\ny el bosque ideo, de all\u00ed los fieles silencios de los misterios<br \/>\ny los leones vinieron uncidos al carro de su due\u00f1a.<br \/>\nAs\u00ed que \u00e1nimo y sigamos por donde nos llevan los mandatos de los dioses;<br \/>\naplaquemos los vientos y busquemos el reino de Cnosos.<br \/>\nEl camino no es largo: con que J\u00fapiter nos asista,<br \/>\nla tercera luz dejar\u00e1 nuestra flota en las costas de Creta\u201d \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nDicho esto rindi\u00f3 en los altares honores merecidos,<br \/>\nun toro a Neptuno, un toro para ti, bello Apolo,<br \/>\nuna oveja negra a la Tormenta y a los felices C\u00e9firos una blanca.<br \/>\n\u00bbVuela el rumor de que ha sido expulsado del reino de su padre<br \/>\nel rey Idomeneo, que desiertas estaban las playas de Creta,<br \/>\nque la regi\u00f3n est\u00e1 libre de enemigos y sedes vac\u00edas nos aguardan.<br \/>\nDejamos el puerto de Ortigia y por el mar volamos<br \/>\ny por Naxos con los collados de Baco y la verde Donusa<br \/>\ny Ol\u00e9aros y la n\u00edvea Paros y esparcidas por las aguas<br \/>\nlas C\u00edcladas pasamos y los mares encrespados de tierras numerosas.<br \/>\nEl grito de los marinos salta al aire en re\u00f1ida disputa:<br \/>\npiden los compa\u00f1eros que Creta busquemos y a nuestros padres.<br \/>\nNos empuja un viento que se levanta a nuestra popa,<br \/>\ny llegamos por fin a las antiguas costas de los curetes.<br \/>\nAs\u00ed que ansioso levanto los muros de la ciudad deseada<br \/>\ny Perg\u00e1mea la llamo y a mi pueblo contento con el nombre<br \/>\nlo animo a amar sus hogares y a elevar el alc\u00e1zar sobre los tejados<br \/>\nY ya las naves estaban varadas en una playa casi seca,<br \/>\nla juventud entregada a nuevos campos y nuevos matrimonios,<br \/>\ny les daba leyes y casas, y he aqu\u00ed que de pronto nos vino encima<br \/>\nuna peste horrible para los cuerpos y para \u00e1rboles y sembrados<br \/>\nmiserable y un a\u00f1o de muerte desde una envenenada regi\u00f3n del cielo.<br \/>\nDejaban sus dulces almas o enfermos se arrastraban<br \/>\nlos cuerpos; Siro adem\u00e1s abrasaba los est\u00e9riles campos,<br \/>\nse sacaban los pastos y una mies enferma nos negaba el sustento.<br \/>\nDe nuevo a recorrer el mar, al or\u00e1culo de Ortigia y a Febo,<br \/>\nme exhorta mi padre y a suplicar su venia,<br \/>\nqu\u00e9 fin dispone a estas desgracias, d\u00f3nde nos ordena<br \/>\nbuscar el remedio a nuestras fatigas, a d\u00f3nde dirigirnos.<br \/>\n\u00bbEra la noche y el sue\u00f1o en la tierra se hab\u00eda adue\u00f1ado de los animales.<br \/>\nLas sagradas im\u00e1genes de los dioses y los frigios Penates<br \/>\nque sacara conmigo de Troya en medio de incendio<br \/>\nde la ciudad se mostraron erguidos ante mis ojos,<br \/>\nen sue\u00f1os, iluminados con gran resplandor, con el que la luna<br \/>\nllena se derramaba por las abiertas ventanas;<br \/>\nY as\u00ed hablaron entonces y con estas palabras se llevaron mis cuitas:<br \/>\n\u00abLo que Apolo te dir\u00eda si volvieras a Ortigia,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\naqu\u00ed te lo revela y adem\u00e1s nos env\u00eda a tus umbrales.<br \/>\nNosotros te seguimos a ti, tras el incendio de Dardania, y a tus armas;<br \/>\nbajo tu gu\u00eda hemos recorrido nosotros el mar hinchado con las naves,<br \/>\nseremos nosotros quienes alcen a los astros a tus descendientes<br \/>\ny confieran el imperio a tu ciudad. T\u00fa disp\u00f3n para grandes<br \/>\ngrandes murallas y no abandones el enorme esfuerzo de tu periplo.<br \/>\nDebes cambiar de territorio. No de estas riberas te habl\u00f3<br \/>\nel Delio, no te orden\u00f3 Apolo establecerte en Creta.<br \/>\nHay un lugar (los griegos lo llaman con el nombre de Hesperia),<br \/>\nuna tierra antigua, poderosa en las armas y de feraces campos;<br \/>\nla habitaron hombres de Enotria; hoy se dice que sus descendientes<br \/>\nla llaman Italia por el nombre de un caudillo.<br \/>\n\u00c9sta es nuestra verdadera patria, de aqu\u00ed procede D\u00e1rdano<br \/>\ny el padre Yasi\u00f3n, origen \u00e9ste de nuestra estirpe.<br \/>\nLevanta, pues, y transmite alegre estas palabras indubitables<br \/>\na tu anciano padre: que busque C\u00f3rito y las tierras<br \/>\nausonias; J\u00fapiter te niega los campos dicteos\u201d<br \/>\nAt\u00f3nito ante visi\u00f3n semejante y por la voz de los dioses<br \/>\n(que no era aquello ning\u00fan sue\u00f1o; reconocer de verdad me parec\u00eda<br \/>\nlos rasgos y las cabezas cubiertas y los rostros presentes;<br \/>\ny manaba de todo mi cuerpo un sudor helado),<br \/>\nme lanzo de la cama y dirijo al cielo<br \/>\nlas palmas extendidas y mi voz y libo ante el fuego sagrado<br \/>\npresentes sin mancha. Gozoso, cumplido el sacrificio,<br \/>\nlo comunico a Anquises y le expongo las cosas por orden.<br \/>\nReconoci\u00f3 la ambigua prole y dobles antepasados<br \/>\ny a \u00e9l mismo enga\u00f1ado por el nuevo error de los antiguos lugares.<br \/>\nRecuerda entonces: \u201cHijo m\u00edo de Ili\u00f3n atormentado por el sino,<br \/>\nCasandra sola me profetizaba estos sucesos.<br \/>\nAhora recuerdo que, al prever el destino de nuestro pueblo,<br \/>\nhablaba con frecuencia de Hesperia y de los \u00edtalos reinos.<br \/>\nMas \u00bfqui\u00e9n iba a imaginar a los teucros en las costas de Hesperia?<br \/>\n\u00bfA qui\u00e9n pod\u00edan convencer entonces los vaticinios de Casandra?<br \/>\nHagamos caso a Febo y advertidos sigamos mejores se\u00f1ales.\u201d<br \/>\nAs\u00ed dice, y todos obedecemos entre aclamaciones sus palabras.<br \/>\nAbandonamos tambi\u00e9n este lugar y, dejando a unos pocos,<br \/>\nlargamos las velas y la vasta planicie recorremos en el cavo le\u00f1o.<br \/>\n\u00bbLuego que las naves cubrieron el mar y m\u00e1s no aparece<br \/>\nninguna tierra, cielo por todo y por todo agua,<br \/>\nse par\u00f3 entonces sobre mi cabeza una nube cer\u00falea<br \/>\nllena de noche y tormenta, y el mar se encresp\u00f3 de tiniebla.<br \/>\nAl punto los vientos revuelven el mar y enormes se levantan<br \/>\nlas olas, nos dispersa el azote de un vasto remolino.<br \/>\nEscondieron los nimbos el d\u00eda y cubri\u00f3 una h\u00fameda noche<br \/>\nel cielo y los rel\u00e1mpagos aumentan en las rasgadas nubes,<br \/>\nperdemos el rumbo y vagamos en las aguas ciegas.<br \/>\nNi Palinuro acierta siquiera a distinguir en el cielo<br \/>\nel d\u00eda de la noche ni recuerda el camino entre las olas.<br \/>\nEn la ciega tiniebla vagamos as\u00ed tres inciertos soles<br \/>\npor el mar y otras tantas noches sin estrellas.<br \/>\nEl cuarto d\u00eda al fin pareci\u00f3 asomar una tierra,<br \/>\nmostrarse a lo lejos las monta\u00f1as y evaporarse la niebla.<br \/>\nCaen las velas, nos ponemos a los remos; sin tardanza<br \/>\nlos esforzados marineros agitan la espuma y surcan el azul.<br \/>\nLas costas de las Estr\u00f3fades me acogen las primeras salvado<br \/>\nde las aguas. Se alzan las Estr\u00f3fades con su nombre griego,<br \/>\nislas del gran Jonio, que la siniestra Celeno<br \/>\ny las otras Harp\u00edas habitan luego que la casa de Fineo<br \/>\nse les cerr\u00f3 y por miedo dejaron las mesas de antes.<br \/>\nNo hay monstruo m\u00e1s aciago que ellas ni peste alguna<br \/>\nm\u00e1s cruel o castigo de los dioses naci\u00f3 de las aguas estigias.<br \/>\nRostros de doncella en cuerpos de ave, nauseabundo el excremento<br \/>\nde su vientre, manos que se hacen garras y rasgos siempre<br \/>\np\u00e1lidos de hambre.<br \/>\nAqu\u00ed cuando llegamos y entramos en el puerto, mira por d\u00f3nde<br \/>\nvemos por todo el campo espl\u00e9ndidas manadas de bueyes\u00a0<br \/>\ny un reba\u00f1o de cabras sin custodia alguna por los pastos.<br \/>\nNos lanzamos con las espadas invocando a los dioses y al propio<br \/>\nJ\u00fapiter con una parte del bot\u00edn; entonces en el curvo litoral<br \/>\ndisponemos los lechos y con viandas exquisitas nos regalamos.<br \/>\nMas de pronto con espantoso salto de los montes se presentan<br \/>\nlas Harp\u00edas y baten con estridencia sus alas,<br \/>\ny nos roban la comida y ensucian todo con su contacto<br \/>\ninmundo, y un grito feroz entre el olor repugnante.<br \/>\nEn un lugar apartado bajo el hueco de una roca, de nuevo<br \/>\nmontamos las mesas y reponemos el fuego de los altares;<br \/>\nde nuevo de otra parte del cielo y de oscuros escondrijos<br \/>\nla ruidosa turba sobrevuela el bot\u00edn con sus garras,<br \/>\nensucia con su boca la comida. Ordeno entonces a mis compa\u00f1eros<br \/>\nque empu\u00f1en sus armas, que presentemos batalla a la raza funesta.<br \/>\nEjecutan mis \u00f3rdenes y cubiertas por la hierba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\npreparan las espadas y ocultan los escudos.<br \/>\nY as\u00ed, cuando se lanzaron llenando de alaridos las curvas<br \/>\nplayas, da Miseno la se\u00f1al desde la alta atalaya<br \/>\ncon el cavo bronce. Acuden los compa\u00f1eros y buscan nuevos combates,<br \/>\nmanchar con su espada a los obscenos p\u00e1jaros del mar.<br \/>\nPero ni golpe alguno en sus alas ni heridas en el lomo<br \/>\nreciben, y escapando en r\u00e1pida huida a las estrellas<br \/>\ndejan su presa a medio comer y los sucios restos.<br \/>\nS\u00f3lo una se pos\u00f3 en lo m\u00e1s alto de una roca, Celeno,<br \/>\nvate de desgracias, y saca de su pecho este grito:<br \/>\n\u201c\u00bfTambi\u00e9n la guerra sobre la matanza de bueyes y los novillos muertos,<br \/>\nhijos de Laomedonte, la guerra pens\u00e1is traernos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ny arrojar a las inocentes Harp\u00edas del reino de su padre?<br \/>\nRecibid as\u00ed en vuestro coraz\u00f3n y clavad bien estas palabras m\u00edas,<br \/>\nque a Febo el padre todopoderoso y a m\u00ed Febo Apolo<br \/>\nme inspir\u00f3 y yo, la mayor de las Furias, a vosotros las abro.<br \/>\nItalia es el fin de vuestro viaje, con la ayuda de los vientos:<br \/>\na Italia llegar\u00e9is y se os dar\u00e1 entrar en sus puertos.<br \/>\nMas no ce\u00f1ir\u00e9is de murallas la ciudad que os aguarda<br \/>\nantes de que un hambre terrible y el pecado de atacarnos<br \/>\nos obliguen a morder y devorar con las mand\u00edbulas las mesas.\u201d<br \/>\nDijo, y llevada de sus alas, se refugi\u00f3 en el bosque.<br \/>\nA los compa\u00f1eros entonces del repentino espanto se les hel\u00f3<br \/>\nla sangre; se abatieron sus \u00e1nimos y ya no por las armas,<br \/>\nsino con votos y oraciones me ordenan pedir la paz,<br \/>\nbien sean diosas, bien funestos p\u00e1jaros y obscenos.<br \/>\nY el padre Anquises desde la playa con las palmas extendidas<br \/>\ninvoca al m\u00e1s alto numen e indica las honras oportunas:<br \/>\n\u201cImpedid, dioses, las amenazas; dioses, alejad esta desgracia<br \/>\ny velad pl\u00e1cidos por los piadosos.\u201d Y de la playa la maroma<br \/>\nordena arrancar y sacudir y aflojar las amarras.<br \/>\nInflan las velas los Notos: huimos por las olas de espuma,<br \/>\npor donde nos marcaban el rumbo los vientos y el piloto.<br \/>\nYa aparece en medio de las aguas la nemorosa Zacintos<br \/>\ny Duliquio y Same y N\u00e9ritos erizada de pe\u00f1ascos.<br \/>\nEvitamos los escollos de \u00cdtaca, el reino de Laertes,<br \/>\ny maldecimos la tierra que aliment\u00f3 al cruel Ulises.<br \/>\nEn seguida tambi\u00e9n las nubosas cumbres del monte Leucate<br \/>\ny se muestra el templo de Apolo que asusta a los navegantes.<br \/>\nAll\u00ed nos dirigimos cansados y entramos en la peque\u00f1a ciudad;<br \/>\ncae el \u00e1ncora de la proa, se yerguen las naves en la playa.<br \/>\nY as\u00ed, tomando al fin posesi\u00f3n de una tierra no esperada,<br \/>\nnos purificamos con sacrificios a Jove y quemamos ofrendas en los altares,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ny celebramos con juegos de Ili\u00f3n las costas de Accio.<br \/>\nRealizan los patrios ejercicios con l\u00e1bil aceite<br \/>\nlos compa\u00f1eros desnudos. \u00a1Qu\u00e9 bien haber escapado de tantas ciudades<br \/>\nargivas y haber logrado huir entre los enemigos!\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nEl sol entretanto recorre el c\u00edrculo de un largo a\u00f1o<br \/>\ny el glacial invierno pone \u00e1speras las olas con los Aquilones.<br \/>\nUn escudo de cavo bronce, prenda del gran Abante,<br \/>\ncuelgo en las puertas y pongo en recuerdo este verso:<br \/>\n\u00abENEAS DE LOS D\u00c1NAOS VICTORIOSOS ESTAS ARMAS\u00bb;<br \/>\nordeno luego dejar el puerto y sentarse en los bancos.<br \/>\nCompiten mis compa\u00f1eros en herir el mar y surcan sus aguas;<br \/>\nperdemos en seguida de vista los a\u00e9reos alc\u00e1zares de los feacios<br \/>\ny seguimos la costa del Epiro y entramos en el puerto<br \/>\ncaonio y llegamos a la elevada ciudad de Butroto.<br \/>\n\u00bbLlega aqu\u00ed un rumor de historias incre\u00edbles a nuestros o\u00eddos.<br \/>\nH\u00e9leno, el hijo de Pr\u00edamo, reinaba sobre ciudades griegas,<br \/>\ndue\u00f1o y se\u00f1or de la esposa y del trono del e\u00e1cida Pirro,<br \/>\ny Andr\u00f3maca hab\u00eda pasado de nuevo a un marido de la patria.<br \/>\nMe qued\u00e9 at\u00f3nito, encendido mi pecho con un ansia tremenda<br \/>\nde interrogar al pr\u00edncipe y conocer aventuras tan grandes.<br \/>\nMe alejo del puerto dejando atr\u00e1s naves y playas,<br \/>\ncuando por caso viandas solemnes y tristes ofrendas<br \/>\nante la ciudad, en un bosque junto a las aguas de un falso Simunte,<br \/>\nestaba Andr\u00f3maca libando a la ceniza y a sus Manes llamaba<br \/>\njunto al t\u00famulo de H\u00e9ctor, que con verde hierba consagrara<br \/>\nvac\u00edo y dos altares, motivo de l\u00e1grimas.<br \/>\nCuando me vio llegar y a su alrededor las armas<br \/>\ncontempl\u00f3 troyanas fuera de s\u00ed, aterrorizada de la extra\u00f1a visi\u00f3n<br \/>\nse qued\u00f3 paralizada en medio, el calor abandon\u00f3 sus huesos,<br \/>\ndesfallece y apenas dice despu\u00e9s de un buen rato:<br \/>\n\u201c\u00bfEres una cara de verdad, llegas a m\u00ed como nuncio verdadero,<br \/>\nhijo de la diosa? \u00bfVives? O si es que se apag\u00f3 la luz de la vida,<br \/>\n\u00bfd\u00f3nde est\u00e1 H\u00e9ctor?\u201d Dijo, y l\u00e1grimas derram\u00f3 y todo<br \/>\nel lugar llen\u00f3 de sus gritos. Enloquecida, poco puedo<br \/>\nofrecerle y turbado dejo escapar unas palabras:<br \/>\n\u201cVivo ciertamente, y arrastro mi vida por peligros extremos;<br \/>\nno dudes, que es verdad cuanto ves.<br \/>\n\u00a1Ay! \u00bfQu\u00e9 ha sido de ti desde que la desgracia te apart\u00f3 de marido<br \/>\ntan ilustre? \u00bfTe ha contemplado por fin fortuna merecida,<br \/>\nAndr\u00f3maca de H\u00e9ctor? \u00bfSigues siendo la esposa de Pirro?\u201d<br \/>\nBaj\u00f3 los ojos y habl\u00f3 con voz apagada:<br \/>\n\u201c\u00a1Oh, doncella m\u00e1s feliz que ninguna, hija de Pr\u00edamo,<br \/>\nenviada a la muerte en un t\u00famulo enemigo bajo las altas<br \/>\nmurallas de Troya! No tuvo que sufrir sorteo alguno<br \/>\nni toc\u00f3, prisionera, el lecho de un amo victorioso.<br \/>\nA nosotras la ruina de la patria, arrastradas por mares diversos,<br \/>\nen penosa esclavitud nos hizo soportar la insolencia de la raza<br \/>\nde Aquiles y a un orgulloso joven que corri\u00f3 en seguida<br \/>\ntras la ledea Herm\u00edone y unas bodas lacedemonias<br \/>\ny me entreg\u00f3 esclava al esclavo H\u00e9leno.<br \/>\nMas a aqu\u00e9l, inflamado de un gran amor por la esposa<br \/>\narrebatada y agitado Orestes por las Furias del crimen,<br \/>\nlo pilla desprevenido y lo deg\u00fcella junto a los altares patrios.<br \/>\nCon la muerte de Neopt\u00f3lemo la parte correspondiente de sus reinos<br \/>\npas\u00f3 a H\u00e9leno, quien caonios llam\u00f3 a estos campos y Caonia<br \/>\na todo el territorio por el Ca\u00f3n troyano,<br \/>\ny una P\u00e9rgamo y la fortaleza de Ili\u00f3n alz\u00f3 sobre estos collados.<br \/>\nPero a ti, \u00bfqu\u00e9 derrotero te marcaron los vientos y el destino?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 dios te empuj\u00f3 sin saberlo hasta nuestras riberas?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 fue del ni\u00f1o Ascanio? \u00bfVive y se alimenta del aura?<br \/>\n\u00bfTiene a\u00fan el muchacho alg\u00fan recuerdo de la madre que perdi\u00f3?<br \/>\n\u00bfAl antiguo valor quiz\u00e1 y a viriles esfuerzos<br \/>\nlo mueven su padre Eneas y su t\u00edo H\u00e9ctor?\u201d<br \/>\nTal vert\u00eda entre l\u00e1grimas y derramaba largos<br \/>\nllantos en vano, cuando desde las murallas se presenta<br \/>\nel h\u00e9roe con numerosa compa\u00f1\u00eda, H\u00e9leno el Pri\u00e1mida,<br \/>\ny reconoce a los suyos y alegre los conduce a sus umbrales,<br \/>\ny vierte muchas l\u00e1grimas entre palabras sueltas.<br \/>\nAvanzo y reconozco una P\u00e9rgamo y una peque\u00f1a Troya<br \/>\ncopiadas de la grande, y un arroyo seco que llamaban<br \/>\nel Janto, y abrazo los batientes de una puerta Escea;<br \/>\ntambi\u00e9n los teucros todos disfrutan conmigo de una ciudad amiga.<br \/>\nEl rey en amplios p\u00f3rticos les acog\u00eda;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nen el centro de la sala libaban las copas de Baco<br \/>\ncon las viandas ofrecidas en oro y p\u00e1teras sosten\u00edan.<br \/>\n\u00bbY as\u00ed pas\u00f3 un d\u00eda y otro d\u00eda pas\u00f3, y las brisas<br \/>\nllaman a las velas y se hincha el lino del t\u00famido Austro.<br \/>\nCon estas palabras me acerco al vate y as\u00ed le pregunto:<br \/>\n\u201cHijo de Troya, int\u00e9rprete de los dioses que los designios sientes<br \/>\nde Febo, los tr\u00edpodes del Clario y su laurel, y las estrellas<br \/>\ny el lenguaje de las aves y los auspicios de su vuelo.<br \/>\nHabla, ea (pues todas las se\u00f1ales divinas favorables se mostraron<br \/>\na mi camino y los dioses todos me persuadieron con su numen<br \/>\na buscar Italia y a probar tierras remotas;<br \/>\ns\u00f3lo la Harp\u00eda Celeno nos canta un ag\u00fcero distinto<br \/>\nque decir no se puede y anuncia tristes iras<br \/>\ny un hambre sucia), \u00bfqu\u00e9 peligros evito primero?<br \/>\n\u00bfEn busca de qu\u00e9 podr\u00eda yo superar fatigas tan duras?\u201d<br \/>\nH\u00e9leno entonces, tras matar unos novillos seg\u00fan el rito,<br \/>\nimplora de los dioses la paz y las \u00ednfulas suelta<br \/>\nde su cabeza sagrada y me lleva de la mano, Febo,<br \/>\nhasta tu puerta, sobrecogido por numen tan imponente,<br \/>\ny anuncia luego de su divina boca el sacerdote:<br \/>\n\u00bb \u201cHijo de la diosa (pues es evidente que t\u00fa navegas<br \/>\ncon auspicios mayores; as\u00ed echa a suertes el rey de los dioses<br \/>\nlos hados y agita los cambios y este orden resulta),<br \/>\npoco de mucho te voy a aclarar con mis palabras, para que m\u00e1s seguro<br \/>\nrecorras mares hospitalarios y arribes<br \/>\nal puerto ausonio; pues saber el resto lo proh\u00edben<br \/>\nlas Parcas a H\u00e9leno y hablar me impide Juno Saturnia.<br \/>\nDe Italia primero, aunque t\u00fa ya piensas, ignorante,<br \/>\nque est\u00e1 cerca y te dispones a entrar en puertos vecinos,<br \/>\nlejos te separa un largo y dif\u00edcil camino por largas tierras.<br \/>\nAntes debes hincar tu remo en la ola trinacria<br \/>\ny recorrer con tus naves la llanura del mar ausonio<br \/>\ny los lagos del infierno y la isla de Circe,<br \/>\nantes de que puedas fundar tu ciudad en una tierra segura.<br \/>\nTe dir\u00e9 las se\u00f1ales, t\u00fa tenlas guardadas en tu memoria;<br \/>\ncuando, angustiado, junto a las aguas de un r\u00edo escondido<br \/>\nencuentres bajo las encinas de la orilla una enorme cerda<br \/>\nblanca echada en el suelo, reci\u00e9n parida de treinta<br \/>\ncabezas, con las blancas cr\u00edas en torno a sus ubres,<br \/>\n\u00e9ste ser\u00e1 el lugar de tu ciudad, \u00e9ste el seguro descanso a tus fatigas.<br \/>\nY que no te espanten los mordiscos que dar\u00e1s a las mesas:<br \/>\nlos hados encontrar\u00e1n el camino y Apolo llegar\u00e1 si le invocas.<br \/>\nSin embargo, estas tierras y esta ribera de Italia<br \/>\ncercana que ba\u00f1a la marea de nuestro mar,<br \/>\nev\u00edtalas; todas las murallas est\u00e1n llenas de malvados griegos.<br \/>\nAqu\u00ed pusieron tambi\u00e9n sus murallas los locros naricios<br \/>\ne infest\u00f3 de hombres en armas los campos salentinos<br \/>\nIdomeneo de Creta; aqu\u00ed la peque\u00f1a Petelia del rey<br \/>\nmelibeo Filoctetes, la famosa, apoyada en sus muros.<br \/>\nY cuando tras cruzarlo al otro lado del mar se detenga la flota<br \/>\ny est\u00e9s cumpliendo ya tus votos en altares dispuestos en la playa,<br \/>\noculta tus cabellos cubri\u00e9ndolos con un manto de p\u00farpura<br \/>\npara que entre los fuegos sagrados en honor de los dioses<br \/>\nno acuda alguna aparici\u00f3n hostil que turbe los presagios.<br \/>\nGuarda t\u00fa esta costumbre en tus sacrificios y as\u00ed tus compa\u00f1eros;<br \/>\nque fieles permanezcan a esta devoci\u00f3n tus descendientes.<br \/>\nY cuando tras tu partida el viento a la s\u00edcula costa te empuje<br \/>\ny ralas se vuelvan las barreras del estrecho Peloro,<br \/>\nhabr\u00e1s de buscar las tierras a tu izquierda y a tu izquierda los mares<br \/>\nen largo circuito; evita la costa de la derecha y sus olas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nEstos lugares asolados un d\u00eda por la fuerza de una vasta ruina<br \/>\n(tanto puede transformar la prolongada vejez del tiempo)<br \/>\nes fama que se separaron, aun cuando antes ambas tierras<br \/>\nfueron s\u00f3lo una: irrumpi\u00f3 en medio el mar y con la fuerza de sus aguas<br \/>\nla costa separ\u00f3 de Hesperia de la s\u00edcula y campos y ciudades<br \/>\napartados de la ribera cruz\u00f3 con estrecha corriente.<br \/>\nOcupa Escila el lado derecho y la implacable Caribdis<br \/>\nel izquierdo, y en el profundo remolino de su abismo tres veces<br \/>\nsorbe de pronto vastas olas y otras tantas las lanza de nuevo<br \/>\nal aire, y azota las estrellas con el oleaje.<br \/>\nA Escila por su parte una caverna la encierra en ciegos escondrijos<br \/>\ny a ella saca la cabeza y atrae las naves a los acantilados.<br \/>\nPor arriba, un rostro humano y es doncella de hermoso pecho<br \/>\nhasta la ingle, monstruo marino de enorme cuerpo por abajo<br \/>\ncon panza de lobo terminada en colas de delf\u00edn.<br \/>\nEs mejor recorrer la l\u00ednea del Paquino trinacrio<br \/>\nen tu ruta y dar un largo rodeo<br \/>\nque contemplar una sola vez en su enorme antro a la deforme<br \/>\nEscila y las rocas resonantes de cer\u00faleos canes.<br \/>\nPor \u00faltimo, si a\u00fan queda sabidur\u00eda en H\u00e9leno el adivino,<br \/>\nsi a\u00fan confianza, si llena a\u00fan su coraz\u00f3n Apolo con la verdad,<br \/>\nuna sola cosa te he de advertir, una sola por todas,<br \/>\nhijo de la diosa, y te aconsejar\u00e9 repitiendo una y otra vez:<br \/>\nde Juno la grande adora lo primero el numen con tus plegarias,<br \/>\na Juno canta en tus libaciones y a la due\u00f1a poderosa<br \/>\naplaca con dones de s\u00faplica; as\u00ed, al fin vencedor,<br \/>\nser\u00e1s enviado a las \u00edtalas tierras dejando atr\u00e1s Trinacria.<br \/>\nUna vez all\u00ed llegar\u00e1s a la ciudad de Cumas<br \/>\ny a los lagos divinos y al Averno resonante de bosques,<br \/>\nver\u00e1s a la vidente fren\u00e9tica que al fondo de una roca<br \/>\ncanta el destino y conf\u00eda a las hojas se\u00f1ales y nombres.<br \/>\nCuantas respuestas escribe la virgen en las hojas<br \/>\nlas pone en orden y las deja encerradas en la cueva;<br \/>\nall\u00ed permanecen sin moverse en su lugar y no se apartan de su sitio.<br \/>\nAhora, cuando al girarlos goznes suave r\u00e1faga de viento\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nlas empuja y agita las tiernas hojas la puerta,<br \/>\nrevolotean por el cavo pe\u00f1asco y ya de recogerlas<br \/>\nno se cuida ni de ponerlas en su lugar o juntas las respuestas:<br \/>\nse alejan sin contestaci\u00f3n y odian la sede de la Sibila.<br \/>\nNo habr\u00e1 de preocuparte entonces el tiempo invertido,<br \/>\naunque te increpen tus compa\u00f1eros y tu ruta requiera con fuerza<br \/>\nlas velas a alta mar y puedas llenar los pliegues de viento favorable,<br \/>\nhasta que veas a la adivina y reclames su or\u00e1culo con preces<br \/>\ny ella te responda y de grado libere su voz y sus labios.<br \/>\nElla te hablar\u00e1 de los pueblos de Italia y de las guerras<br \/>\nvenideras y de c\u00f3mo evitar o soportar todas las fatigas,<br \/>\ny, si la veneras, te marcar\u00e1 caminos favorables.<br \/>\nEsto es cuanto me est\u00e1 permitido que con mi voz te advierta.<br \/>\nPonte en marcha y lleva la gran Troya con tus haza\u00f1as a los astros.\u201d<br \/>\n\u00bbLuego que el vate as\u00ed habl\u00f3 con palabras de amigo,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\npesados presentes de oro y marfil librado<br \/>\nordena llevar a las naves, y amontona en los barcos<br \/>\nmucha plata y jarras de Dodona,<br \/>\nuna loriga tejida de mallas con triple hilo de oro<br \/>\ny el cono de un yelmo se\u00f1ero con crestas de crines,<br \/>\narmas de Neopt\u00f3lemo. Tambi\u00e9n hay presentes para mi padre.<br \/>\nA\u00f1ade caballos y a\u00f1ade gu\u00edas,<br \/>\nnos surte de remeros y provee de armas tambi\u00e9n a los compa\u00f1eros.<br \/>\n\u00bbEntretanto andaba disponiendo la flota con las velas<br \/>\nAnquises, que demora no hubiera si llegaba el viento.<br \/>\nCon gran respeto a \u00e9l se dirige el int\u00e9rprete de Febo:<br \/>\n\u201cAnquises, digno que fuiste de noble uni\u00f3n con Venus,<br \/>\ncuita de los dioses, dos veces rescatado de las ruinas de Troya,<br \/>\nah\u00ed tienes la tierra de Ausonia, g\u00e1nala con tus velas.<br \/>\nY es, sin embargo, preciso que por mar la rodees:<br \/>\nlejos est\u00e1 la parte de Ausonia que Apolo te muestra.<br \/>\nVe -dice-, afortunado por la piedad de tu hijo. \u00bfPor qu\u00e9<br \/>\ncontin\u00fao a\u00fan y retraso con mis palabras el Austro naciente?\u201d<br \/>\nTambi\u00e9n Andr\u00f3maca, triste por la definitiva despedida,<br \/>\nlleva ropas con historias bordadas en hilos de oro<br \/>\na Ascanio, y una cl\u00e1mide frigia -no inferior en presentes\u00ad-<br \/>\ny lo carga de regalos tejidos, y as\u00ed le dice:<br \/>\n\u201cT\u00f3malos, y que sean para ti recuerdos de estas manos<br \/>\nm\u00edas, ni\u00f1o, y testigos del gran amor de Andr\u00f3maca,<br \/>\nesposa de H\u00e9ctor. Recibe los \u00faltimos dones de los tuyos,<br \/>\n\u00a1ay!, \u00fanica imagen ya viva para m\u00ed de mi Astianacte:<br \/>\nas\u00ed eran sus ojos, as\u00ed sus manos, as\u00ed su cara;<br \/>\n\u00a1tambi\u00e9n ahora estar\u00eda creciendo contigo, con tus a\u00f1os!\u201d<br \/>\nAs\u00ed les hablaba yo al partir, deshecho en l\u00e1grimas:<br \/>\n\u201cVivid felices, pues que vuestra fortuna se ha visto<br \/>\nya cumplida: somos nosotros llamados de uno a otro destino.<br \/>\nA vosotros se os ha dado el reposo: no hay mar que deb\u00e1is surcar,<br \/>\nni perseguirlos campos de Ausonia que est\u00e1n siempre\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nm\u00e1s lejos. Pod\u00e9is verla imagen del Janto y una Troya<br \/>\nque han levantado vuestras manos, con mejores (deseo)<br \/>\nauspicios, y que menos f\u00e1cil ser\u00e1 para los griegos.<br \/>\nSi llego alguna vez al Tiber y del T\u00edber a los campos<br \/>\nvecinos y contemplo las murallas destinadas a mi estirpe,<br \/>\nlas ciudades un d\u00eda hermanas y los pueblos cercanos,<br \/>\ndel Epiro y Hesperia (pues ambas tienen a D\u00e1rdano de padre<br \/>\ne igual sino), una haremos y ambas ser\u00e1n Troya<br \/>\nen nuestros corazones: quede esta tarea para los nietos.\u201d<br \/>\n\u00bbNos lanzamos al mar bordeando los cercanos Ceraunios,<br \/>\nde donde el camino a Italia y la ruta de las olas se hace m\u00e1s corta.<br \/>\nCae el sol entretanto y los montes se vuelven opacos de sombras;<br \/>\nnos tendemos en el regazo de una tierra deseada junto a la orilla<br \/>\ntras sortear los remos y por doquier en la costa seca\u00a0<br \/>\ndamos descanso al cuerpo y el sopor invade los miembros cansados.<br \/>\nY a\u00fan la Noche que las Horas llevan no hab\u00eda cubierto la mitad de su orbe;<br \/>\nse lanza \u00e1gil de su lecho Palinuro y todos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nlos vientos explora y recoge las brisas con sus o\u00eddos,<br \/>\nobserva cu\u00e1ntas estrellas se deslizan por el cielo callado,<br \/>\na Arturo y las lluviosas H\u00edades y los dos Triones,<br \/>\ny a su alrededor contempla a Ori\u00f3n armado de oro.<br \/>\nLuego que advierte la quietud del cielo sereno,<br \/>\nlanza clara se\u00f1al desde su popa; nosotros levantamos el campo<br \/>\ny nos ponemos en marcha y desplegamos las alas de las velas.<br \/>\n\u00bbY ya con el huir de las estrellas asomaba de rojo la Aurora<br \/>\ncuando a lo lejos vemos oscuros collados y a ras de suelo<br \/>\nItalia. Italia grita el primero Acates,<br \/>\nItalia, saludan con alegre clamor los compa\u00f1eros.<br \/>\nEntonces el padre Anquises adorn\u00f3 una enorme cratera<br \/>\ncon una corona y la llen\u00f3 de vino puro e invoc\u00f3 a los dioses<br \/>\nde pie en lo alto de su nave:<br \/>\n\u201cDioses se\u00f1ores del mar y de la tierra y de las tempestades,<br \/>\nabrid un camino f\u00e1cil al viento y soplad favorables.\u201d<br \/>\nSe animan las brisas ansiadas y el puerto se ofrece<br \/>\nya m\u00e1s cerca, y el templo aparece de Minerva sobre su roca;<br \/>\nrecogen velas los compa\u00f1eros y ponen proa a la costa.<br \/>\nEs un puerto curvado en arco por las olas de levante,<br \/>\nlas rocas que se interponen salpicadas est\u00e1n de salada espuma,<br \/>\ny \u00e9l mismo parece esconderse; en doble muralla ofrecen sus brazos<br \/>\nescollos como torres y se aleja el templo de la costa.\u00a0<br \/>\nAqu\u00ed pude ver, augurio primero, cuatro caballos en el pasto<br \/>\nde n\u00edvea blancura, que pac\u00edan libremente por el campo.<br \/>\nY el padre Anquises: \u201cGuerra traes, tierra que nos recibes:<br \/>\npara la guerra se arman los caballos, guerra amenazan estas bestias<br \/>\nPero desde hace tiempo a uncirse al carro est\u00e1n acostumbrados<br \/>\nlos mismos cuadr\u00fapedos y a llevar frenos concordes en el yugo:<br \/>\ntambi\u00e9n esperanza de paz\u201d, dice. Suplicamos entonces al santo numen<br \/>\nde Palas armisonante, la primera en recibir nuestro saludo,<br \/>\ny nos cubrimos las cabezas ante las aras con el frigio manto,<br \/>\ny, seg\u00fan los preceptos que m\u00e1s nos se\u00f1alara H\u00e9leno, cumplimiento<br \/>\ndimos a los honores debidos a la argiva Juno.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n\u00bbSin tardanza, realizados por orden los votos,<br \/>\nvolvemos los cabos de las veladas entenas y atr\u00e1s dejamos<br \/>\nlas moradas y los campos sospechosos de los griegos.<br \/>\nDesde aqu\u00ed puede verse el golfo de la Tarento (si cierta es la fama)<br \/>\nde H\u00e9rcules, enfrente se alza la divina Lacinia,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ny las rocas caulonias y el Escilaceo rompedor de naves.<br \/>\nEntonces aparece a lo lejos entre las olas el Etna trinacrio,<br \/>\ny el ingente gemido del mar y las rocas batidas<br \/>\nescuchamos de lejos y voces quebradas nos llegan de la costa,<br \/>\ny se agitan los vados y la arena se revuelve en el remolino.<br \/>\nY el padre Anquises: \u00abEsto es, sin duda, aquella Caribdis:<br \/>\nestos escollos anunciaba H\u00e9leno, estos horrendos pe\u00f1ascos.<br \/>\nEscapad, compa\u00f1eros, y empujad a la vez los remos.\u201d<br \/>\nNo de otro modo obedecen y el primero la rugiente<br \/>\nproa vuelve Palinuro a las aguas de la izquierda;<br \/>\nla izquierda busc\u00f3 con vientos y remos la flota entera.<br \/>\nAl cielo nos lanza el mar hinchado y luego,<br \/>\nal bajar la ola, nos hunde hasta los Manes m\u00e1s profundos.<br \/>\nTres veces los escollos lanzaron su grito entre huecos pe\u00f1ascos,<br \/>\ntres veces vimos la espuma hecha pedazos y los astros roci\u00e1ndonos.<br \/>\nEntretanto el viento con el sol nos abandon\u00f3 agotados,<br \/>\ny perdido el rumbo arribamos a las costas de los C\u00edclopes.<br \/>\n\u00bbEs este puerto grande y est\u00e1 libre del acoso<br \/>\nde los vientos, mas cerca ruge el Etna en horrible ruina<br \/>\ny, si no, lanza hacia el cielo negra nube<br \/>\nque humea con negra pez y ascuas encendidas,<br \/>\ny forma remolinos de llamas y lame las estrellas;<br \/>\notras veces se levanta vomitando piedras y las entra\u00f1as<br \/>\nque arranca del monte y al aire con estruendo amontona<br \/>\nmasas de roca l\u00edquida y hierve en el profundo abismo.<br \/>\nEs fama que el cuerpo de Enc\u00e9lado abrasado por el rayo<br \/>\nsepultado est\u00e1 por esta mole; que el Etna enorme, encima,<br \/>\nfuego respira por sus quebradas chimeneas y que cuantas veces,<br \/>\ncansado, se cambia de lado, entera tiembla<br \/>\nla Trinacria con gran ruido y el cielo se cubre de humo.<br \/>\nAl abrigo del bosque el espantoso prodigio soportamos<br \/>\naquella noche sin ver a\u00fan la causa del estruendo.<br \/>\nNo hab\u00eda en verdad fuego de astros ni luc\u00eda el \u00e9ter<br \/>\ncon su globo de estrellas; s\u00f3lo nubes en un cielo oscuro<br \/>\ny una noche desapacible con la luna escondida en la niebla.<br \/>\n\u00bbY ya se alzaba el nuevo d\u00eda con los primeros rayos de oriente<br \/>\ny hab\u00eda ya la Aurora retirado del cielo la h\u00fameda sombra,<br \/>\ncuando de pronto avanza desde el bosque consumida de hambre<br \/>\nla extra\u00f1a figura de un desconocido con aire lastimoso<br \/>\nque tiende sus manos, suplicante, hacia la playa.<br \/>\nLe observamos. Terrible suciedad y barba crecida,<br \/>\nla ropa cosida con espinas; pero, por lo dem\u00e1s, un griego<br \/>\ny de los que un d\u00eda se alistaron contra Troya en el ej\u00e9rcito patrio.<br \/>\nY \u00e9l cuando vio a lo lejos vestidos dardanios y de Troya<br \/>\nlas armas, aterrado por la visi\u00f3n se detuvo un tanto<br \/>\ny freno su marcha; al punto se lanz\u00f3 de cabeza a la playa<br \/>\nentre llanto y s\u00faplicas: \u201cA las estrellas pongo por testigos,<br \/>\na los dioses y a esta luz del d\u00eda que respiramos:<br \/>\nllevadme con vosotros, teucros, a no importa qu\u00e9 tierras.<br \/>\nCon eso me conformo. S\u00e9 que fui de la flota de los d\u00e1naos<br \/>\ny confieso haber marchado en son de guerra contra los Penates de Troya.<br \/>\nA cambio, si es tan grande la ofensa de mi crimen,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\narrojadme a las aguas y hundidme en lo profundo del mar;<br \/>\nsi muero, siempre ser\u00e1 mejor hacerlo por mano de hombres.\u201d<br \/>\nHab\u00eda dicho, y abrazado a mis rodillas de rodillas postrado<br \/>\nse quedaba. Le animamos a decirnos qui\u00e9n era, de qu\u00e9 sangre<br \/>\nven\u00eda, a que nos contase cu\u00e1l hab\u00eda sido su fortuna.<br \/>\nEl propio padre Anquises sin dudarlo mucho la diestra<br \/>\nofrece al joven y aumenta con este gesto su confianza.<br \/>\n\u00c9l, dejando al fin su miedo, habla de esta manera:<br \/>\n\u201c\u00cdtaca es mi patria, compa\u00f1ero del infortunado Ulises,<br \/>\nde nombre Aquem\u00e9nides, que a Troya por la pobreza de mi padre<br \/>\nAdamasto march\u00e9 (\u00a1y ojal\u00e1 hubiera conservado esa fortuna!)<br \/>\nAqu\u00ed, mientras temblando dejan los crueles umbrales,<br \/>\nme abandonaron mis compa\u00f1eros sin reparar en la vasta caverna<br \/>\ndel Ciclope. Morada de sangre corrompida y manjares cruentos,<br \/>\nsin luz en su interior, enorme. Y \u00e9l, alt\u00edsimo, toca las altas<br \/>\nestrellas (\u00a1los dioses aparten de las tierras peste semejante!)<br \/>\ny a nadie resulta f\u00e1cil verlo ni es f\u00e1cil escucharlo;<br \/>\nde las entra\u00f1as se alimenta de los desgraciados y de su negra sangre.<br \/>\nYo mismo lo he visto cuando los cuerpos de dos de los nuestros<br \/>\napresados en su enorme mano, tendido en medio de su cueva,<br \/>\nlos machac\u00f3 contra las rocas y se inundaron sus umbrales con la sangre<br \/>\ndesparramada; le he visto cuando los miembros devoraba cubiertos<br \/>\nde negra sangre y temblaban tibios a\u00fan entre sus dientes.<br \/>\nMas no qued\u00f3 sin castigo ni Ulises lo consinti\u00f3,<br \/>\nni en tan comprometida situaci\u00f3n se olvid\u00f3 el de \u00cdtaca de s\u00ed mismo.<br \/>\nPues en cuanto saciado de comida y ahogado en vino<br \/>\nreclin\u00f3 la vencida cerviz y se tumb\u00f3 por la cueva,<br \/>\ninmenso, vomitando los restos en sue\u00f1os y bocados<br \/>\nba\u00f1ados en vino sanguinolento, suplicamos nosotros a los grandes<br \/>\ndioses y sorteando el cometido de cada cual a una y a su alrededor<br \/>\nnos derramamos, y con una aguda punta perforamos su ojo<br \/>\nenorme, el \u00fanico que se ocultaba bajo la torva frente,<br \/>\ndel tama\u00f1o de un escudo de Argos o de la l\u00e1mpara de Febo,<br \/>\ny vengamos al fin, contentos, las sombras de nuestros compa\u00f1eros.<br \/>\nPero huid, desgraciados. Huid y cortad la maroma<br \/>\nde la playa.<br \/>\nQue as\u00ed y tan grandes como ese Polifemo que en antro cavo<br \/>\ncierra lan\u00edgeras ovejas y orde\u00f1a sus ubres,<br \/>\notros cien C\u00edclopes terribles habitan esparcidos<br \/>\nestas curvas riberas y vagan por las cumbres de sus montes.<br \/>\nTres veces los cuernos de la luna de luz se han llenado<br \/>\ndesde que arrastro mi vida en las selvas y en las cuevas<br \/>\ny guaridas que las fieras dejan y desde una roca observo<br \/>\na los C\u00edclopes gigantes y tiemblo al ruido de sus pasos y a sus voces.<br \/>\nPobre alimento, bayas y cerezas silvestres de los roquedales,<br \/>\nme ofrecen las ramas y las hierbas me nutren con las ra\u00edces arrancadas.<br \/>\nAl recorrer estos lugares vi, por vez primera, que una flota<br \/>\nllegaba a estas costas, la vuestra. Y, fuese cual fuese,<br \/>\na ella me he rendido, contento de haber escapado de un pueblo nefando.<br \/>\nVosotros mejor cobraos esta vida con la muerte que os plazca.\u201d<br \/>\n\u00bbApenas hab\u00eda hablado cuando en lo alto del monte descubrimos<br \/>\nal propio Polifemo, pastor de sus ganados, movi\u00e9ndose<br \/>\ncon su vasta mole en direcci\u00f3n a las conocidas riberas,<br \/>\nmonstruo horrendo, informe y gigantesco, sin su ojo.<br \/>\nUn pino cortado gobierna sus pasos y les sirve de apoyo;<br \/>\nle siguen sus lan\u00edgeras ovejas, que era \u00e9ste su solo placer<br \/>\ny el consuelo de su desgracia.<br \/>\nLuego que toc\u00f3 las aguas profundas y lleg\u00f3 al mar,<br \/>\nde su ojo atravesado lav\u00f3 la l\u00edquida sangre<br \/>\nrechinando los dientes en un gemido, y camina ya en medio<br \/>\nde las aguas sin que las olas mojen sus altos costados.<br \/>\nAs\u00ed que nosotros aceleramos la huida temblorosos, merecidamente<br \/>\nacogiendo al suplicante, y en silencio cortamos las cuerdas<br \/>\ny nos lanzamos al mar empe\u00f1ados en un combate de remos.<br \/>\nSe dio cuenta, y encamin\u00f3 sus pasos hacia el sonido de las voces.<br \/>\nCuando por fin se queda sin poder alcanzarnos con su mano<br \/>\nni es capaz de igualar a las olas jonias con sus pasos,<br \/>\nlanza un grito terrible con el que el mar y todas<br \/>\nlas olas se agitaron y tembl\u00f3 de lo profundo la tierra<br \/>\nde Italia y el Etna mugi\u00f3 por sus curvas cavernas.<br \/>\nY a su llamada acude corriendo de los bosques y las cumbres<br \/>\nla raza de los C\u00edclopes al puerto y llenan las riberas.<br \/>\nAll\u00ed de pie los vemos en vano con su torvo ojo,<br \/>\na los hermanos del Etna tocando el cielo con sus altas cabezas,<br \/>\nhorrendo concilio: cuales con la copa erguida<br \/>\nlas a\u00e9reas encinas o los con\u00edferos cipreses<br \/>\nse yerguen, alta selva de Jove o bosque sagrado de Diana.<br \/>\nUn agudo miedo nos lanza a sacudir las jarcias<br \/>\nhacia donde sea y a tender las velas a vientos favorables.<br \/>\nEn contra est\u00e1n los avisos de H\u00e9leno, que entre Escila y<br \/>\nCaribdis, camino de muerte a uno y otro lado en peque\u00f1o trecho,<br \/>\nno haga pasar mi rumbo: es m\u00e1s seguro volverlas velas.<br \/>\nY hete aqu\u00ed que se presenta B\u00f3reas escapado de su angosto encierro<br \/>\ndel Peloro: dejo atr\u00e1s las bocas en roca viva<br \/>\nde Pantagia y el golfo de M\u00e9gara y la tendida Tapso.<br \/>\nTales costas nos mostraba el compa\u00f1ero del infortunado Ulises,<br \/>\nAquem\u00e9nides, quien ya las surcara en sentido contrario.<br \/>\n\u00bbEn el golfo sicanio se encuentra una isla tendida<br \/>\nfrente al undoso Plemirio; los antiguos la llamaron<br \/>\nOrtigia. Es fama que el Alfeo, r\u00edo de la \u00c9lide,<br \/>\nse abri\u00f3 hasta aqu\u00ed un oculto camino bajo el mar y que hoy,<br \/>\nAretusa, con las aguas s\u00edculas se confunde en tu boca.<br \/>\nSeg\u00fan lo ordenado, invocamos a los grandes n\u00famenes del lugar y al punto<br \/>\ndejo atr\u00e1s el f\u00e9rtil suelo del pantanoso Heloro.<br \/>\nDe aqu\u00ed los altos riscos y las rocas salientes del Paquino<br \/>\nbordeamos y aquella a quien los hados dijeron que nunca se moviera,<br \/>\nCamerina, aparece a lo lejos, y los campos geloos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ny Gela, llamada por el nombre de un gran r\u00edo.<br \/>\nLuego ense\u00f1a a lo lejos sus murallas la escarpada<br \/>\nAgrigento, un d\u00eda engendradora de valientes caballos;<br \/>\ny llevado de los vientos te dejo a ti, Selinunte de palmas,<br \/>\ny paso los crueles vados de Lilibeo con sus ocultos escollos.<br \/>\nDe aqu\u00ed el puerto de Dr\u00e9pano y su aciaga playa<br \/>\nme acogen. Y aqu\u00ed, sacudido por tantas tempestades del mar,<br \/>\n\u00a1ay!, a mi padre, consuelo de toda cuita y desgracia,<br \/>\npierdo, a Anquises. Aqu\u00ed, \u00f3ptimo padre, cansado<br \/>\nme dejas, \u00a1ay!, en vano arrancado a peligros tan grandes.<br \/>\nNi el vate H\u00e9leno, que muchas calamidades me anunciara,<br \/>\nme predijo este duelo, ni la terrible Celeno.<br \/>\n\u00c9sta fue mi fatiga postrera, \u00e9sta la meta de largos derroteros,<br \/>\nde aqu\u00ed al partir el dios me lanz\u00f3 a vuestras playas.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed el padre Eneas, solo entre todos los que le escuchaban,<br \/>\nnarraba los hados de los dioses y explicaba su discurrir.<br \/>\nCall\u00f3 por fin y descans\u00f3 terminando aqu\u00ed su relato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO III \u00bbLuego que subvertir el poder de Asia y de Pr\u00edamo al inocente pueblo plugo a los dioses, y cay\u00f3 la soberbia Ili\u00f3n y por el suelo humea toda la Troya de Neptuno, a diversos exilios y a buscar tierras abandonadas nos obligan los augurios de los dioses y\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-iii-virgilio\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1069,1016,1128,1012,1018,1011,1034,1017,1058,1060,1147,1144,1145,1025,1046,1033],"class_list":["post-881","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-animal","tag-arte","tag-asia","tag-ave","tag-ayuda","tag-corazon","tag-guerra","tag-historia","tag-hogar","tag-lengua","tag-lenguaje","tag-leyes","tag-libro","tag-rosa","tag-salud","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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