{"id":880,"date":"2010-11-23T02:14:57","date_gmt":"2010-11-23T00:14:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=880"},"modified":"2010-11-23T02:14:57","modified_gmt":"2010-11-23T00:14:57","slug":"la-eneida-ii-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-ii-virgilio\/","title":{"rendered":"La Eneida (II) [Virgilio]"},"content":{"rendered":"<p><strong>LIBRO II<\/strong><\/p>\n<p>Todos callaron y en tensi\u00f3n manten\u00edan la mirada;<br \/>\nluego el padre Eneas as\u00ed comenz\u00f3 desde su alto lecho:<br \/>\n\u00abUn dolor, reina, me mandas renovar innombrable,<br \/>\nc\u00f3mo las riquezas troyanas y el m\u00edsero reino<br \/>\ndestruyeron los d\u00e1naos, y tragedias que yo mismo he visto<br \/>\ny de las que fui parte importante. \u00bfQui\u00e9n eso narrando<br \/>\nde los mirm\u00eddones o d\u00f3lopes o del cruel Ulises soldado<br \/>\ncontendr\u00eda las l\u00e1grimas? Y ya la h\u00fameda noche del cielo<br \/>\nbaja y al caer las estrellas invitan al sue\u00f1o.<br \/>\nMas si tanta es tu ansia de conocer nuestra ruina<br \/>\ny en breve de Troya escuchar la fatiga postrera,<br \/>\naunque el \u00e1nimo se eriza al recordar y huye del llanto,<br \/>\ncomenzar\u00e9. Quebrados por la guerra, por el hado rechazados<br \/>\nlos jefes de los d\u00e1naos al pasar ya tantos los a\u00f1os,<br \/>\ncomo una monta\u00f1a un caballo con arte divina de Palas<br \/>\nlevantan, tejiendo sus flancos con tablas de abeto;<br \/>\nlo fingen un voto por el regreso; as\u00ed la noticia se extiende.<br \/>\nEscogidos a suerte, a escondidas aqu\u00ed los guerreros<br \/>\nencierran en el ciego costado y hasta el fondo llenan<br \/>\nlas cavernas enormes de la panza con hombres en armas.<br \/>\nEnfrente est\u00e1 T\u00e9nedos, isla de bien conocida<br \/>\nfama, rica en recursos al estar en pie de Pr\u00edamo el reino,<br \/>\nhoy s\u00f3lo un golfo y un puerto del que los barcos desconf\u00edan:<br \/>\nlanzados aqu\u00ed en la playa desierta se ocultan;<br \/>\npensamos que, idos, andaban buscando Micenas al viento.<br \/>\nAs\u00ed toda Eucria se vio libre al fin de un duelo ya largo;<br \/>\nse abren las puertas, da gusto pasear contemplando<br \/>\nlas tiendas de los dorios y ver desierto el lugar y la playa vac\u00eda:<br \/>\naqu\u00ed la tropa de los d\u00f3lopes, aqu\u00ed Aquiles cruel acampaba;<br \/>\naqu\u00ed el lugar de los barcos, aqu\u00ed en formaci\u00f3n peleaban.<br \/>\nUnos sin habla contemplan de Palas fatal el regalo,<br \/>\nasombrados del tama\u00f1o del caballo, y el primero Timetes<br \/>\nordena pasarlo a los muros y ponerlo en lo alto,<br \/>\nbien por enga\u00f1o bien que ya as\u00ed lo cantaba el destino de Troya.<br \/>\nCapis no obstante y los de mejor opini\u00f3n en la mente<br \/>\nnos mandan arrojar al mar la trampa del d\u00e1nao<br \/>\ny el extra\u00f1o presente y quemarlo con fuego debajo,<br \/>\no perforar los huecos de su panza buscando escondrijos.<br \/>\nDudosa entre dos pareceres se divide la gente.<br \/>\n\u00bbY, mira, el primero de todos seguido de gran compa\u00f1\u00eda<br \/>\nbaja Laocoonte encendido de lo alto de la fortaleza,<br \/>\ny a lo lejos: \u201c\u00a1Qu\u00e9 locura tan grande, pobres ciudadanos!<br \/>\n\u00bfDel enemigo pens\u00e1is que se ha ido? \u00bfO cre\u00e9is que los d\u00e1naos<br \/>\npueden hacer regalos sin trampa? \u00bfAs\u00ed conocemos a Ulises?<br \/>\nO encerrados en esta madera ocultos est\u00e1n los aqueos,<br \/>\no contra nuestras murallas se ha levantado esta m\u00e1quina<br \/>\npara espiar nuestras casas y caer sobre la ciudad desde lo alto,<br \/>\no alg\u00fan otro enga\u00f1o se esconde: teucros, no os fi\u00e9is del caballo.<br \/>\nSea lo que sea, temo a los d\u00e1naos incluso ofreciendo presentes.\u201d<br \/>\nLuego que habl\u00f3 con gran fuerza una lanza enorme<br \/>\ndispar\u00f3 contra el costado y contra el vientre curvo de tablones.<br \/>\nSe clav\u00f3 aqu\u00e9lla vibrando y en la panza sacudida<br \/>\nresonaron las cuevas y lanzaron su gemido las cavernas.<br \/>\nY, si los hados de los dioses y nuestra mente no hubieran estado<br \/>\ncontra nosotros, nos habr\u00edan llevado a horadar<br \/>\nlos escondites de Argos,<br \/>\ny a\u00fan se alzar\u00eda Troya y permanecer\u00edas en lo alto,<br \/>\nfortaleza de Pr\u00edamo.<\/p>\n<p>\u00bbY hete aqu\u00ed que a un joven atado a la espalda de manos<br \/>\ncon gran griter\u00edo los pastores ante el rey arrastraban<br \/>\nDard\u00e1nidas, que, desconocido, a los que lo hallaron<br \/>\nse entreg\u00f3 para urdir todo esto y abrir Troya a los griegos,<br \/>\nconfiado de \u00e1nimo y para ambas tareas dispuesto,<br \/>\nbien a tramar sus enga\u00f1os, bien a marchar a una muerte segura.<br \/>\nDe todas partes acude con ganas de verle<br \/>\ny compite la juventud troyana en burlarse del preso.<br \/>\nEscucha ahora las trampas de los d\u00e1naos y por el crimen de uno<br \/>\ncon\u00f3celos a todos.<br \/>\nPues cuando en medio del corro, turbado y sin armas,<br \/>\nse detuvo y mir\u00f3 con sus ojos las tropas de Frigia,<br \/>\n\u201c\u00a1Ay! \u00bfQu\u00e9 tierra ahora -dijo-, qu\u00e9 mares me pueden<br \/>\nguardar o qu\u00e9 queda por fin para m\u00ed desgraciado,<br \/>\nque no tengo siquiera un lugar con los d\u00e1naos y encima<br \/>\nlos hostiles Dard\u00e1nidas mi castigo reclaman con sangre?\u201d<br \/>\nCon este lamento cambi\u00f3 nuestros \u00e1nimos<br \/>\ny aplac\u00f3 nuestros \u00edmpetus todos.<br \/>\nLe pedimos que cuente de qu\u00e9 sangre viene,<br \/>\ny qu\u00e9 lo trae; que nos diga cu\u00e1l es, prisionero, su confianza.<br \/>\n\u00bb \u201cToda por cierto a ti, rey, te dir\u00e9 la verdad,<br \/>\npase lo que pase -dijo-, y no negar\u00e9 que soy de la gente de Argos.<br \/>\nEsto lo primero, y que no, si Fortuna forj\u00f3 a un Sin\u00f3n desgraciado,<br \/>\nlo haga tambi\u00e9n, malvada, vano y mentiroso.<br \/>\nPuede que haya llegado a tus o\u00eddos hablando<br \/>\nde Palamedes Belida el nombre y la fama<br \/>\ngloriosa, a quien los pelasgos con trampas<br \/>\nsiendo inocente, con falsas pruebas porque vetaba sus guerras,<br \/>\na la muerte enviaron y hoy le lloran de la luz privado.<br \/>\nComo acompa\u00f1ante suyo y cercano en la sangre mi padre,<br \/>\nal ser pobre, desde el principio de todo aqu\u00ed a la guerra me envi\u00f3.<br \/>\nMientras inc\u00f3lume estaba en el poder y fuerza ten\u00eda en las reuniones<br \/>\nde reyes, tambi\u00e9n nosotros alg\u00fan nombre y honra<br \/>\nlogramos. Luego que la envidia del tramposo Ulises<br \/>\n(no cosas extra\u00f1as os cuento) lo arroj\u00f3 de las riberas del d\u00eda,<br \/>\narrastraba afligido mi vida en tinieblas y llanto<br \/>\ny en mi interior me indignaba del inocente amigo la muerte.<br \/>\nY no call\u00e9, loco, y, a poco que el hado quisiera,<br \/>\nsi alguna vez regresaba vencedor a Argos, mi patria,<br \/>\njur\u00e9 que ser\u00eda su vengador y un odio amargo mov\u00ed con mis palabras.<br \/>\nDe ah\u00ed la pendiente primera de mi mal, de ah\u00ed siempre Ulises<br \/>\na aterrarme con nuevos cr\u00edmenes, de ah\u00ed a lanzar voces<br \/>\nambiguas al pueblo y a buscar a prop\u00f3sito guerra.<br \/>\nY no par\u00f3, as\u00ed, hasta que auxiliado por Calcante&#8230;<br \/>\npero \u00bfa qu\u00e9 fin doy vueltas en vano a tanta amargura<br \/>\no a qu\u00e9 me detengo? Si en una misma fila ten\u00e9is a todos los aqueos,<br \/>\nya hab\u00e9is escuchado bastante, cumplid ahora mismo el castigo;<br \/>\nque as\u00ed lo querr\u00eda el de \u00cdtaca y en mucho os tendr\u00edan los Atridas\u201d<br \/>\n\u00bbPero ya ardemos por saber e investigarlas causas,<br \/>\nignorantes de cr\u00edmenes tan grandes y de la ma\u00f1a pelasga.<br \/>\nTembloroso prosigue y habla con pecho fingido:<br \/>\n\u00bb \u201cA menudo, abandonando Troya, los d\u00e1naos ansiaron<br \/>\npreparar la fuga y agotados dejar una guerra tan larga.<br \/>\n\u00a1As\u00ed lo lograran! A menudo en el mar les fren\u00f3<br \/>\nla dura tormenta y el Austro frustr\u00f3 su partida.<br \/>\nY justo cuando ya aqu\u00ed tejido de tablas de arce<br \/>\nse alzaba el caballo, por todo el cielo restall\u00f3 la tormenta.<br \/>\nIntrigados enviamos a indagar de Febo el or\u00e1culo<br \/>\na Eur\u00edpilo, quien nos trae de su templo estas tristes palabras:<br \/>\n\u2018Con sangre aplacasteis al viento y matando a una virgen,<br \/>\nd\u00e1naos, el d\u00eda que a estas costas il\u00edacas vinisteis;<br \/>\ncon sangre deb\u00e9is procurar el retorno y con el sacrificio<br \/>\nde un alma de Argos. En cuanto esta voz lleg\u00f3 a los o\u00eddos del pueblo,<br \/>\nse suspendieron los \u00e1nimos y un helado temblor recorri\u00f3<br \/>\nlo hondo de los huesos, a qui\u00e9n designaban los hados,<br \/>\na qui\u00e9n pide Apolo.<br \/>\n\u00bbEn esto el de \u00cdtaca con gran reuni\u00f3n a Calcante<br \/>\nel adivino arrastra al centro; le pide que aclare<br \/>\ncu\u00e1l sea la voluntad de los dioses. Y muchos ya me cantaban<br \/>\na m\u00ed el crimen cruel del tramposo, y en silencio<br \/>\nve\u00edan lo que iba a venir. Diez d\u00edas calla aqu\u00e9l y escondido<br \/>\nse niega a se\u00f1alar a nadie con su voz y mandarlo a la muerte.<br \/>\nA la fuerza, por fin, empujado por el de \u00cdtaca con grandes gritos,<br \/>\nrompe de acuerdo con \u00e9l su silencio y me env\u00eda hacia el ara.<br \/>\nEstuvieron todos de acuerdo y, lo que cada cual para s\u00ed se tem\u00eda,<br \/>\nconvertido en la ruina de uno solo soportaron.<br \/>\nY ya hab\u00eda llegado el d\u00eda nefando. Ya se me hab\u00edan dispuesto<br \/>\nlas harinas saladas y las cintas en torno a mis sienes.<br \/>\nDe la muerte escap\u00e9, lo confieso, y romp\u00ed mis cadenas<br \/>\ny en la oscuridad de la noche me escond\u00ed entre la ova<br \/>\nde un lago limoso mientras se hac\u00edan a la mar,<br \/>\nsi acaso lo hac\u00edan. Y no hay ya para m\u00ed alguna esperanza<br \/>\nde volver a ver mi antigua patria ni a mis dulces hijos<br \/>\no a mi padre a\u00f1orado, a cuantos aqu\u00e9llos quiz\u00e1<br \/>\nhagan pagar nuestra huida y expiar\u00e1n con su muerte mi culpa.<br \/>\nPor eso, por los dioses y los n\u00famenes que saben la verdad,<br \/>\npor la fe sin tacha, si es que alguna queda entre los mortales,<br \/>\nte suplico, compad\u00e9cete de fatigas tan grandes,<br \/>\ncompad\u00e9cete de un coraz\u00f3n que sufre lo que no merece.\u201d<br \/>\n\u00bbPor sus l\u00e1grimas le salvamos la vida y nos compadecemos encima.<br \/>\nY Pr\u00edamo mismo ordena el primero quitarlas esposas<br \/>\ny las apretadas ligaduras y as\u00ed le dice con palabras de amigo:<br \/>\n\u201cSeas quien seas, olvida desde ahora a los griegos que dejaste<br \/>\n(ser\u00e1s de los nuestros) y dime la verdad, que te pregunto:<br \/>\n\u00bfpara qu\u00e9 levantaron esa mole del caballo imponente?<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n lo ide\u00f3 o qu\u00e9 pretenden? \u00bfEs alg\u00fan voto?<br \/>\n\u00bfEs tal vez alg\u00fan artefacto guerrero? \u201d<br \/>\nHab\u00eda dicho. Y aqu\u00e9l en trampas experto y en la ma\u00f1a pelasga<br \/>\nlevant\u00f3 a las estrellas sus palmas libres de cadenas:<br \/>\n\u201cA vosotras, llamas eternas, y a vuestro numen inviolable<br \/>\npor testigos os pongo -dice-,<br \/>\ny tambi\u00e9n a vosotros, altares y nefandas espadas<br \/>\nde los que pude huir, y cintas de los dioses que llev\u00e9 al sacrificio:<br \/>\npermitidme romper los sagrados juramentos de los griegos,<br \/>\npermitidme odiar a esos hombres y poner todo en claro,<br \/>\ntodo cuanto ocultan. Que ninguna ley de la patria me ata.<br \/>\nT\u00fa s\u00f3lo mant\u00e9n tus promesas y si, Troya, te salvas,<br \/>\nrespeta tu palabra si te digo verdad, si te entrego cosas importantes.<br \/>\nDe los d\u00e1naos toda la esperanza y la fe de la guerra emprendida<br \/>\nresidi\u00f3 siempre en la ayuda de Palas. Ahora bien,<br \/>\ndesde que Ulises el inventor de cr\u00edmenes y el hijo de Tideo<br \/>\nosaron sacar del templo consagrado el fatal Paladio<br \/>\ndando muerte a los guardianes de la fortaleza escarpada,<br \/>\nrobaron la sagrada imagen y con manos de sangre<br \/>\nse atrevieron a mancillar de la diosa las cintas benditas,<br \/>\ndesde aquello bajaron las esperanzas de los d\u00e1naos,<br \/>\nquebradas sus fuerzas, vuelta de espaldas la voluntad de la diosa.<br \/>\nY con prodigios no dudosos dio se\u00f1as de eso Tritonia.<br \/>\nApenas colocaron la estatua en el campo: llamas brillantes<br \/>\nardieron en sus ojos encendidos y un salado sudor<br \/>\ncay\u00f3 de sus miembros y tres veces sola se alz\u00f3<br \/>\n(asombra decirlo) del suelo con su escudo y la lanza agitando.<br \/>\nSe apresura Calcante a decir que probemos la huida por mar<br \/>\ny que no puede P\u00e9rgamo abrirse alas flechas arg\u00f3licas<br \/>\nsi no buscan de nuevo augurios en Argos y otra vez traen<br \/>\ncon el mar y las curvas naves el numen que un d\u00eda trajeron.<br \/>\nY ahora que con el viento han buscado la patria Micenas,<br \/>\narmas y dioses tratan de ganarse y llegar\u00e1n de improviso,<br \/>\nsurcando el mar de nuevo; as\u00ed ve el futuro Calcante.<br \/>\nAdvertidos levantaron esta estatua por el numen herido,<br \/>\npor el Paladio, para expiar el crimen funesto.<br \/>\nY mand\u00f3 Calcante construir inmensa esta mole<br \/>\ny tejiendo sus tablas levantarla hasta el cielo,<br \/>\npara que entrar no pudiera por las puertas ni cruzar las murallas,<br \/>\nni proteger a vuestro pueblo bajo su antiguo poder.\u00a0\u00a0<br \/>\nPues si vuestra mano violase el don de Minerva,<br \/>\nuna gran maldici\u00f3n sobre el reino de Pr\u00edamo<br \/>\ny sobre los frigios caer\u00eda (los dioses la vuelvan antes contra ellos).<br \/>\nSi al contrario por vuestras manos subiera hasta vuestra ciudad,<br \/>\nAsia caer\u00eda en guerra terrible sobre las murallas de P\u00e9lope,<br \/>\ny \u00e9sa ser\u00eda la suerte reservada a nuestros nietos.\u201d<br \/>\n\u00bbResultaba cre\u00edble la cosa con tales insidias y la ma\u00f1a<br \/>\ndel perjuro Sin\u00f3n, y captur\u00f3 con trampas y l\u00e1grimas<br \/>\na quienes ni el Tidida ni Aquiles de Larisa<br \/>\nlograron domar, ni diez a\u00f1os, ni miles de barcos.<br \/>\n\u00bbEn ese momento un nuevo prodigio mucho m\u00e1s terrible<br \/>\naparece ante los desgraciados y turba sus pechos confiados.<br \/>\nLaocoonte, sacado a suertes sacerdote de Neptuno,<br \/>\ndegollaba en su ara festiva un toro tremendo.<br \/>\nY mira por d\u00f3nde (me muero al contarlo), dos grandes serpientes<br \/>\nse lanzan al mar desde T\u00e9nedos por la quieta llanura<br \/>\ncon curvas inmensas y buscan la costa ala vez;<br \/>\n\u00a0sus pechos se levantan entre las olas y con crestas<br \/>\nde sangre asoman en el agua, el resto se dibuja<br \/>\nen el mar y retuerce sus lomos enormes en un torbellino.<br \/>\nSuena el silbido en la sal espumante, y ya a tierra llegaban<br \/>\ne inyectados en sangre y en fuego sus ojos ardientes,<br \/>\nsacud\u00edan sus bocas silbantes vibrando las lenguas.<br \/>\nEscapamos exang\u00fces ante la visi\u00f3n. Aqu\u00e9llas en ruta certera<br \/>\nbuscan a Laocoonte, y primero rodean con su abrazo<br \/>\nlos peque\u00f1os cuerpos de sus dos hijos y a mordiscos devoran<br \/>\nsus pobres miembros; se abalanzan despu\u00e9s sobre aquel<br \/>\nque acud\u00eda en su ayuda con las flechas y abrazan<br \/>\nsu cuerpo en monstruosos anillos, y ya en dos vueltas<br \/>\nlo tienen agarrado rode\u00e1ndole el cuello con sus cuerpos de escamas,<br \/>\ny sacan por encima la cabeza y las altas cervices.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\n\u00c9l trata a la vez con las manos de deshacer los nudos,<br \/>\ncon las cintas manchadas de sangre seca y negro veneno,<br \/>\na la vez lanza al cielo sus gritos horrendos,<br \/>\ncomo los mugidos cuando el toro escapa herido del ara<br \/>\nsacudiendo de su cerviz el hacha que err\u00f3 el golpe.<br \/>\nSe escapan luego los dragones gemelos hacia el alto santuario<br \/>\ny buscan el alc\u00e1zar de la cruel Trit\u00f3nide<br \/>\nya los pies de la diosa, bajo el c\u00edrculo de su escudo, se esconden.<br \/>\nEntonces fue cuando un nuevo pavor se asoma a los pechos<br \/>\ntemblorosos de todos y se dice que Laocoonte hab\u00eda pagado su crimen,<br \/>\npor herir con su lanza la madera sagrada<br \/>\ny llegar a clavar en su lomo la lanza asesina.<br \/>\nGritan que hay que buscar un lugar a la efigie<br \/>\ny ganarse el numen de la diosa.<br \/>\nRompemos los muros y de la ciudad abrimos las murallas.<br \/>\nTodos manos a la obra ponen ruedas a los pies,<br \/>\ny tienden a su cuello cuerdas de estopa;<br \/>\natraviesa los muros el ingenio fatal, pre\u00f1ado de armas.<br \/>\nA su lado los mozos y las doncellas cantan sus himnos<br \/>\ny g\u00f3zanse si pueden tocar con su mano la cuerda;<br \/>\nentra aqu\u00e9l y se desliza, amenazante, hasta el centro de la ciudad.<br \/>\n\u00a1Ay, patria! \u00a1Ay, Ili\u00f3n, morada de dioses, y muros<br \/>\ndard\u00e1nidas, en la guerra famosos! Cuatro veces<br \/>\njusto en el umbral de la puerta se detuvo, otras tantas<br \/>\ngritaron de la panza las armas. Sin embargo, insistimos<br \/>\ninconscientes y en ciego frenes\u00ed colocamos<br \/>\nen lo m\u00e1s santo de la fortaleza el monstruo funesto.<br \/>\nA\u00fan entonces Casandra, a quien por mandato del dios los teucros<br \/>\nno cre\u00edan, abri\u00f3 su boca para mostrarnos el destino futuro.<br \/>\n\u00a1Pobres de nosotros! Era aquel nuestro \u00faltimo d\u00eda<br \/>\ny adornamos con festivas guirnaldas los templos de la ciudad.<br \/>\n\u00bbGira el cielo entretanto y del Oc\u00e9ano sube la noche<br \/>\nenvolviendo en su abrazo de sombra la tierra y el polo<br \/>\ny los enga\u00f1os de los mirm\u00eddones. Repartidos por los muros<br \/>\ncallaron los teucros; el sopor se apodera de sus miembros cansados.<br \/>\nY ya acud\u00eda desde T\u00e9nedos la falange argiva con las naves formadas<br \/>\nentre el silencio amigo de la luna callada,<br \/>\nbuscando la conocida playa, cuando la nave capitana<br \/>\nencendi\u00f3 las antorchas y, protegido por el hado inicuo de los dioses,<br \/>\nlibera Sin\u00f3n a los griegos encerrados en la panza y descorre<br \/>\na escondidas los cerrojos de pino. Abierto a las brisas<br \/>\nlos devuelve el caballo y alegres se lanzan de la hueca<br \/>\nmadera los jefes Tesandro y Est\u00e9nelo y Ulises cruel<br \/>\nbajando por la cuerda tendida, y Acamante y Toante<br \/>\ny el Pelida Neopt\u00f3lemo y Macaonte el primero,<br \/>\ny Menelao y Epeo, el propio urdidor de la trampa.<br \/>\nInvaden la ciudad sepultada en el sue\u00f1o y el vino;<br \/>\nson muertos los guardias, y abriendo las puertas reciben<br \/>\na todos los compa\u00f1eros y se re\u00fanen los ej\u00e9rcitos c\u00f3mplices.<br \/>\n\u00bbEra el tiempo en que llega el descanso primero a los hombres<br \/>\ncansados y se nos mete dentro, grat\u00edsimo regalo de los dioses.<br \/>\nEn sue\u00f1os, atiende, se me apareci\u00f3 trist\u00edsimo H\u00e9ctor<br \/>\nante mis ojos, derramando un llanto sin fin,<br \/>\ncomo cuando fue arrebatado por las bigas y negro<br \/>\ndel polvo cruento y atravesados por una correa<br \/>\nsus pies tumefactos. \u00a1Ay de m\u00ed y c\u00f3mo estaba!<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 distinto del H\u00e9ctor aquel que volvi\u00f3 revestido<br \/>\nde los despojos de Aquiles o que lanzaba los fuegos frigios<br \/>\na las naves de los d\u00e1naos! En desorden la barba<br \/>\ny el cabello encostrado de sangre&#8230; y aquellas heridas,<br \/>\nque muchas recibi\u00f3 rodeando de la patria los muros.<br \/>\nEntre mis propias l\u00e1grimas<br \/>\nme ve\u00eda llamando al h\u00e9roe y expresarle estos tristes lamentos:<br \/>\n\u201c\u00a1Oh, luz de Dardania, de los teucros la m\u00e1s firme esperanza!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 ha podido retenerte? \u00bfDe qu\u00e9 riberas vienes<br \/>\nH\u00e9ctor ansiado? \u00a1C\u00f3mo te vemos, despu\u00e9s de tantas muertes<br \/>\nde los tuyos, agotados por tantas fatigas de los hombres<br \/>\ny de nuestra ciudad! \u00bfQu\u00e9 indigna causa tu rostro<br \/>\nsereno manch\u00f3? \u00bfPor qu\u00e9 esas heridas estoy contemplando?\u201d<br \/>\nNada repuso \u00e9l a mis vanas preguntas, nada repuso<br \/>\npero sacando un grave gemido de lo hondo del pecho,<br \/>\n\u201cAy, \u00a1huye, hijo de la diosa! -dijo-, l\u00edbrate de estas llamas.<br \/>\nEst\u00e1 el enemigo en los muros; Troya se derrumba desde lo m\u00e1s alto.<br \/>\nBastante hemos dado a la patria y a Pr\u00edamo. Si con tu diestra pudieras<br \/>\nsalvar a P\u00e9rgamo, ya por la m\u00eda habr\u00eda sido salvada.\u00a0\u00a0<br \/>\nTroya te encomienda sus objetos sagrados y sus Penates.<br \/>\nT\u00f3malos; compa\u00f1eros de tu suerte, surca el mar<br \/>\ny levanta para ellos unas dignas murallas.\u201d<br \/>\nDice as\u00ed y saca del interior del templo las cintas<br \/>\ncon sus manos, y Vesta poderosa, y el fuego eterno.<br \/>\n\u00bbSe llenan entretanto las murallas de duelos diversos,<br \/>\ny m\u00e1s y m\u00e1s, aunque estaba apartada la casa<br \/>\nde Anquises, mi padre, y los \u00e1rboles la escond\u00edan,<br \/>\nclaro se vuelve el sonido y se acerca el horror de las armas.<br \/>\nSalgo de mi sue\u00f1o y llego subiendo<br \/>\na lo m\u00e1s alto del tejado y me paro, atento el o\u00eddo:<br \/>\ncomo cuando la llama por la ira del Austro<br \/>\ncae sobre el sembrado o el r\u00e1pido torrente del r\u00edo inunda<br \/>\nlos campos, inunda los alegres sembrados y las labores<br \/>\nde los bueyes y arranca de cuajo los bosques; se queda de piedra,<br \/>\nignorante, el pastor sobre el alto pe\u00f1asco escuchando el bramido.<br \/>\nEntonces por fin qued\u00f3 al descubierto su lealtad y se vieron las trampas<br \/>\nde los d\u00e1naos. Ya se derrumba por Vulcano vencida la casa<br \/>\nenorme de De\u00edfobo, ya se incendia muy cerca<br \/>\nUcalegonte; las anchas aguas del Sigeo relucen de fuego.<br \/>\nSe alza a la vez el clamor de los hombres y el clangor de las tubas.<br \/>\nCojo, loco, mis armas; nada pienso con ellas sino que arde<br \/>\nmi pecho por reunir un grupo para el combate y con mis amigos<br \/>\nacudir al alc\u00e1zar; el furor y la ira aceleran<br \/>\nmis ideas y me viene la imagen de una hermosa muerte con las armas.<br \/>\n\u00bbY, mira, Panto que se libr\u00f3 de las flechas aqueas,\u00a0<br \/>\nPanto de Otris, sacerdote del alc\u00e1zar y de Febo,<br \/>\nllevando en sus manos los objetos de culto y a los dioses vencidos<br \/>\ny al peque\u00f1o nieto, y se dirige, loco, corriendo alas puertas:<br \/>\n\u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n peor las cosas, Panto? \u00bfQu\u00e9 almena ocupamos?\u201d<br \/>\nSin dejarme hablar me responde gimiendo:<br \/>\n\u201cYa est\u00e1 aqu\u00ed el d\u00eda final y la hora que Dardania no puede<br \/>\nevitar. Hubo troyanos, hubo una Ili\u00f3n y una gloria inmortal<br \/>\nde los teucros: J\u00fapiter cruel se ha llevado todo<br \/>\na Argos; los d\u00e1naos dominan una ciudad en llamas.<br \/>\nErguido sin piedad en medio del recinto, el caballo<br \/>\nvomita guerreros y Sin\u00f3n victorioso, insolente,<br \/>\nincendios provoca. Otros est\u00e1n a las puertas abiertas,<br \/>\ncuantos a miles llegaron de Micenas la grande;<br \/>\notros han ocupado con lanzas enhiestas las calles<br \/>\nestrechas; se levanta una l\u00ednea de hierro, dispuesta a morir,<br \/>\ntrazada de filos brillantes; apenas intentan la lucha<br \/>\nlos primeros centinelas de las puertas y resisten a ciegas:\u201d<br \/>\nPor estas palabras del hijo de Otris y el numen divino<br \/>\nme lanzo al combate y a las llamas a donde me convoca la Erinia<br \/>\nfunesta y el estruendo, y el clamor que se eleva hasta el cielo.<br \/>\nSe me unen mis amigos Ripeo y el famoso guerrero<br \/>\n\u00c9pito, que descubr\u00ed a la luz de la luna, e H\u00edpanis y Dimante<br \/>\nse ponen tambi\u00e9n a nuestro lado y el joven Corebo<br \/>\nhijo de Migd\u00f3n: justo por entonces a Troya<br \/>\nacababa de llegar ardiente de amor insano por Casandra<br \/>\ny como yerno brindaba su ayuda a los frigios y a Pr\u00edamo,<br \/>\n\u00a1pobre de \u00e9l, que no oy\u00f3 los consejos de una esposa inspirada!<br \/>\nEn cuanto los vi juntos, enardecidos por combatir,<br \/>\ncomienzo a decirles \u00abJ\u00f3venes, corazones en vano valientes,<br \/>\nsi abrig\u00e1is un inmenso deseo de seguir al que quiere<br \/>\nllegar hasta el fin, est\u00e1is viendo qu\u00e9 suerte es la nuestra.<br \/>\nHan abandonado los templos y han dejado las aras los dioses<br \/>\nque un d\u00eda mantuvieron en pie nuestro imperio: acud\u00eds en ayuda<br \/>\nde una ciudad en llamas. \u00a1Caigamos en el centro del combate!<br \/>\nLa \u00fanica salvaci\u00f3n para el vencido es no esperar salvaci\u00f3n alguna.\u201d<br \/>\nLogr\u00e9 encender de esta forma las almas de los j\u00f3venes. Y luego,<br \/>\ncomo lobos rapaces en la oscura niebla, a quienes un hambre terrible<br \/>\nlos lanza fuera, ciegos, y sus cachorros abandonados esperan<br \/>\ncon las fauces secas, entre dardos, entre los enemigos<br \/>\nbuscamos una muerte segura avanzando hacia el centro de la ciudad;<br \/>\nuna negra noche vuela sobre nosotros con su c\u00f3ncava sombra.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n puede narrar el desastre de la noche aquella,<br \/>\nqui\u00e9n tanta muerte, o puede igualar las fatigas con l\u00e1grimas?<br \/>\nSe derrumba una antigua ciudad que rein\u00f3 muchos a\u00f1os;<br \/>\nhay much\u00edsimos cuerpos inertes por todas las calles<br \/>\ny por las mansiones y los sagrados umbrales de los dioses.<br \/>\nMas no s\u00f3lo los teucros pagaban su pena con sangre,<br \/>\nque a veces tambi\u00e9n el valor retorna al coraz\u00f3n de los vencidos<br \/>\ny caen los d\u00e1naos vencedores. Por todas partes un duelo<br \/>\ncruel, por todas partes el miedo y la imagen repetida de la muerte.<br \/>\nAndr\u00f3geo de los d\u00e1naos fue el primero en acercarse a nosotros, ignorante,<br \/>\ncon gran compa\u00f1\u00eda, pensando en tropa de su bando;<br \/>\nes m\u00e1s, se dirige a nosotros con palabras amigas:<br \/>\n\u201c\u00a1Aprisa, soldados! Pues \u00bfqu\u00e9 pereza tan inoportuna<br \/>\nos retrasa? Otros toman ya bot\u00edn y P\u00e9rgamo saquean<br \/>\nen llamas, \u00bfy vosotros lleg\u00e1is a\u00fan de las altas naves?\u201d<br \/>\nDijo, y al punto advirti\u00f3 (pues que no se le daban respuestas<br \/>\ncre\u00edbles) que hab\u00eda ca\u00eddo entre sus enemigos.<br \/>\nDe piedra se qued\u00f3 y a un tiempo volvi\u00f3 atr\u00e1s pies y palabras.<br \/>\nComo el que al poner pie en el suelo entre \u00e1speras zarzas<br \/>\npis\u00f3 una serpiente, sin verla, y huye al instante asustado<br \/>\nde la que hincha ya su cuello azulenco y se encrespa de ira.<br \/>\nNo de otro modo se marchaba Andr\u00f3geo tembloroso por lo que ve\u00eda.<br \/>\nNos lanzamos y los rodeamos en un bosque de armas,<br \/>\ny los aplastamos al no saber donde estaban, parados<br \/>\nde espanto; favorece Fortuna nuestra empresa primera.<br \/>\nY entonces Corebo, saltando de gozo ante el \u00e9xito, dice:<br \/>\n\u00abSigamos, amigos, por donde Fortuna primero<br \/>\nnos muestra el camino y por donde aparece mejor;<br \/>\ncambiemos las armas y tomemos los estandartes<br \/>\nde los d\u00e1naos. Trampa o valor, \u00bfqui\u00e9n demandar\u00e1 al enemigo?<br \/>\nEllos nos dar\u00e1n sus armas.\u00bb Tras as\u00ed decir se coloca<br \/>\nel emplumado yelmo de Andr\u00f3geo y la preciada prenda de su escudo<br \/>\ny acomoda a su costado la espada de un argivo.<br \/>\nLo mismo Ripeo, lo mismo hace Dimante y alegres tambi\u00e9n<br \/>\nlos j\u00f3venes todos: cada cual se va armando con el bot\u00edn reciente.<br \/>\nAvanzamos mezclados con los d\u00e1naos bajo un numen adverso<br \/>\ny, en la ciega noche enfrentados, combates inn\u00fameros<br \/>\nnos vimos trabando, y a muchos aqueos enviamos al Orco.<br \/>\nUnos huyen a sus naves y buscan corriendo la costa<br \/>\nsegura; otros miedo cobarde al enorme caballo<br \/>\ntrepan de nuevo y en la madera amiga se ocultan.<br \/>\n\u00bb\u00a1Ay, que en nada puede uno confiar contra la voluntad de los dioses!<br \/>\nMira c\u00f3mo arrastran de los cabellos a la hija de Pr\u00edamo,<br \/>\na Casandra la virgen, fuera del templo y la morada de Minerva,<br \/>\nlevantando hacia el cielo sus ojos ardientes en vano,<br \/>\nsus ojos, que sus manos de ni\u00f1a cadenas las atan.<br \/>\nNo soport\u00f3 este espect\u00e1culo, enloqueciendo, Corebo,<br \/>\ny se lanz\u00f3 dispuesto a morir en medio del ej\u00e9rcito;<br \/>\ntodos le seguimos y caemos dentro de un bosque de armas.<br \/>\nY primero somos abatidos por las flechas que lanzan<br \/>\ndesde el tejado de un templo los nuestros y se hizo terrible matanza<br \/>\npor la apariencia de nuestras armas y el error de los griegos penachos.<br \/>\nDespu\u00e9s se presentan los d\u00e1naos por todos lados gritando de ira<br \/>\npor haberles quitado la doncella, el ac\u00e9rrimo \u00c1yax<br \/>\ny los dos hijos de Atreo y el ej\u00e9rcito entero de los d\u00f3lopes.<br \/>\nComo cuando en quebrado remolino los vientos contrarios<br \/>\nse enfrentan, el C\u00e9firo y el Noto y el alegre Euro<br \/>\ncon sus orientales caballos; gritan los bosques y el espumoso Nereo<br \/>\ncon su tridente se agita y sacude desde el fondo profundo los mares.<br \/>\nTambi\u00e9n acuden aquellos a quienes enga\u00f1amos con trampas<br \/>\nen lo oscuro de la noche y perseguimos por toda la ciudad;<br \/>\nadvierten los primeros los dardos y los enga\u00f1osos escudos<br \/>\ny se\u00f1alan por el sonido las lenguas discordantes.<br \/>\nE inmediatamente nos aplastan con su n\u00famero y el primero Corebo<br \/>\ncay\u00f3 junto al altar de la diosa armipotente por mano<br \/>\nde Pen\u00e9leo; cae as\u00ed mismo Ripeo, el hombre m\u00e1s justo<br \/>\nque hubo entre los teucros y el mejor cumplidor de lo bueno<br \/>\n(otra cosa pareci\u00f3 a los dioses); tambi\u00e9n H\u00edpanis y Dimante perecen<br \/>\natravesados por sus compa\u00f1eros, y, Panto, ni tu mucha piedad<br \/>\nni las cintas de Apolo de caer te libraron.<br \/>\n\u00a1Ay, cenizas de Ili\u00f3n y llama final de los m\u00edos! Os pongo<br \/>\npor testigos de que nada rehu\u00ed en vuestra ruina,<br \/>\nni flechas ni nada, y de que habr\u00eda ca\u00eddo a manos de los d\u00e1naos<br \/>\nsi lo hubiera querido mi sino. De all\u00ed nos marchamos,<br \/>\n\u00cdfito y Pelias conmigo (a \u00cdfito la edad lo retrasa<br \/>\ny tardo vuelve a Pelias la herida de Ulises),<br \/>\natra\u00eddos por un griter\u00edo que ven\u00eda del palacio de Pr\u00edamo.<br \/>\nAqu\u00ed s\u00ed que vemos un combate tremendo; como si<br \/>\nno hubiera m\u00e1s guerra y nadie muriera en toda la ciudad,<br \/>\nas\u00ed vemos a un ind\u00f3mito Marte y a los d\u00e1naos tratando de entrar<br \/>\nen palacio y la puerta atacada por tenaz ariete.<br \/>\nSe pegan las escalas a los muros y justo bajo la puerta<br \/>\nse apoyan en los escalones y cubiertos con los escudos<br \/>\nen la izquierda hacia los dardos se lanzan y tocan con su diestra los aleros.<br \/>\nPor el contrario, arrancan los Dard\u00e1nidas las torres y todos<br \/>\nlos tejados de las casas; con tales armas cuando ven el final<br \/>\nse aprestan a la defensa en la hora postrera de la muerte,<br \/>\ny las doradas vigas, altivo adorno de los antiguos padres,<br \/>\nhacen rodar; forman otros, espadas enhiestas, en las \u00faltimas<br \/>\npuertas, que en fila cerrada vigilan.<br \/>\nOso Nos lanzan nuestros corazones a defender la morada del rey<br \/>\ny brindar ayuda a esos valientes, sumando nuestro brazo a los vencidos.<br \/>\n\u00bbHab\u00eda una entrada y una puerta falsa y un pasadizo<br \/>\nentre las casas de Pr\u00edamo, por la parte de atr\u00e1s,<br \/>\npor donde sol\u00eda la infeliz Andr\u00f3maca, cuando era fuerte su reino,<br \/>\nir sin compa\u00f1\u00eda con frecuencia a casa de sus suegros<br \/>\ny llevarle al abuelo al peque\u00f1o Astianacte.<br \/>\nAs\u00ed que paso por ah\u00ed a lo m\u00e1s alto del tejado, desde donde<br \/>\nlos pobres teucros arrojaban sus dardos in\u00fatiles.<br \/>\nDe su elevada base arrancamos y empujamos la torre aquella<br \/>\nque se alzaba sobre el vac\u00edo hasta los astros,<br \/>\nlevantada en la parte m\u00e1s alta, de donde Troya entera sol\u00eda<br \/>\ncontemplarse y las naves de los d\u00e1naos y el campamento aqueo,<br \/>\ncavando con el hierro alrededor ah\u00ed donde los bordes de las tablas<br \/>\npresentaban junturas abiertas. Se vino abajo de repente, gran ruina<br \/>\nprodujo con estruendo y en gran extensi\u00f3n cay\u00f3 sobre las tropas<br \/>\nde los d\u00e1naos. Mas otros acuden y no cesa entretanto<br \/>\ntoda clase de piedras y dardos.<br \/>\n\u00bbAnte la misma entrada y en el umbral primero, salta<br \/>\nPirro de gozo entre las flechas, brillando con la luz de sus bronces;<br \/>\ncomo una culebra que comi\u00f3 malas hierbas cuando sale a la luz;<br \/>\nel helado invierno la manten\u00eda hinchada bajo tierra,<br \/>\npero ahora, dejando su piel vieja, con la nueva de juventud reluce<br \/>\ny, estir\u00e1ndose al sol, agita irguiendo el pecho<br \/>\nsu lomo brillante y vibra su boca de triple lengua.<br \/>\nA la vez el gran Perifante y el que llev\u00f3 los caballos de Aquiles,<br \/>\nAutomedonte, su escudero, y a la vez toda la juventud de Esciros<br \/>\nal palacio se acercan y lanzan sus llamas al tejado.<br \/>\nPirro entre los primeros rompe la puerta a hachazos<br \/>\nterribles y arranca de cuajo las jambas de bronce;<br \/>\ny ya parte de una viga y ataca la firme madera<br \/>\nabriendo un enorme agujero de boca muy ancha.<br \/>\nYa se ve el interior de la casa y se abren los amplios atrios;<br \/>\nya aparecen las habitaciones de Pr\u00edamo y los reyes de antes<br \/>\ny se ve a los guerreros que est\u00e1n en la entrada.<br \/>\nY el interior del palacio ve mezclarse gemidos<br \/>\ny m\u00edsero tumulto, y con el ulular dolorido de mujeres<br \/>\nresuenan los huecos de la casa; hiere los astros de oro el clamor.<br \/>\nVagan tambi\u00e9n las madres asustadas por las salas inmensas<br \/>\ny a los postes se abrazan y los llenan de besos.<br \/>\nPirro arremete con la fuerza de su padre y contra \u00e9l no valen<br \/>\nni cerrojos ni guardias; se tambalea la puerta<br \/>\na golpes de ariete y sacadas de su quicio caen las jambas.<br \/>\nSe abre un camino de violencia. Rompen la entrada y los d\u00e1naos<br \/>\nque pasan matan a los primeros y llenan de soldados el lugar.<br \/>\nQue tanto no hace esp\u00famea corriente cuando rompe su cauce,<br \/>\ny se lanza y vence con su remolino a las moles que frente le hacen<br \/>\ny arrasa enloquecida los sembrados y por todos los campos<br \/>\nconfunde ganados y establos. Y con estos ojos ni a Neopt\u00f3lemo<br \/>\nloco de sangre y a los dos Atridas en la puerta,<br \/>\nyo vi a H\u00e9cuba y a sus cien nueras y a Pr\u00edamo por los altares<br \/>\nmanchando de sangre los fuegos que hab\u00eda consagrado.<br \/>\nAquellas cincuenta alcobas, esperanza tan grande de nietos,<br \/>\ncayeron y cayeron sus puertas orgullosas del oro y el bot\u00edn<br \/>\nde los b\u00e1rbaros; llegan los d\u00e1naos donde no llega el fuego.<br \/>\n\u00bbY quiz\u00e1 me preguntes tambi\u00e9n cu\u00e1l fue el sino de Pr\u00edamo.<br \/>\nCuando vio la ruina de su ciudad conquistada y abatidos<br \/>\nlos umbrales de palacio y al enemigo dentro de su casa,<br \/>\nen vano toma el viejo en sus hombros temblorosos las armas<br \/>\n[enmohecidas tiempo ha, por la edad<br \/>\ny se ci\u00f1e el hierro in\u00fatil y l\u00e1nzase a morir entre los enemigos.<br \/>\nHab\u00eda un altar al aire libre, en medio del recinto sagrado,<br \/>\nenorme, y a su lado un laurel muy antiguo<br \/>\nque ca\u00eda sobre el ara y abrazaba con su sombra los Penates.<br \/>\nEstos altares en vano rodean H\u00e9cuba y sus hijas<br \/>\nque aqu\u00ed se juntan como palomas que la negra tempestad empuja,<br \/>\ny estaban sentadas abrazando las estatuas de los dioses.<br \/>\nMas cuando vio nada menos que a Pr\u00edamo ce\u00f1ido<br \/>\ncon las armas de un joven: \u201c\u00bfQu\u00e9 idea tan loca, pobre esposo m\u00edo,<br \/>\nte ha llevado a armarte de ese modo? -dijo-, \u00bfa d\u00f3nde corres?<br \/>\nNo precisa esta hora de ayudas as\u00ed ni de defensores<br \/>\ncomo t\u00fa; no, ni aunque mi H\u00e9ctor estuviera con nosotros.<br \/>\nAnda, ven aqu\u00ed. El altar nos proteger\u00e1 a todos,<br \/>\no moriremos juntos,\u201d Y al callar lo abraz\u00f3<br \/>\nen su regazo y sent\u00f3 al anciano en el lugar sagrado.<br \/>\n\u00bbY ah\u00ed va por su lado Polites, uno de los hijos de Pr\u00edamo,<br \/>\nescapado de las manos de Pirro, y recorre en su huida<br \/>\nlos largos p\u00f3rticos entre las flechas, entre los enemigos,<br \/>\ny pasa herido por las habitaciones vac\u00edas. Pirro le persigue<br \/>\nansioso por herirle de muerte y ya casi lo tiene y le da con su lanza.<br \/>\nCuando por fin escapa y llega hasta los ojos y el rostro de sus padres,<br \/>\nes ya para morir y perder entre mucha sangre la vida.<br \/>\nPr\u00edamo entonces, aunque casi lo abraza la muerte,<br \/>\nno call\u00f3 sin embargo ni evit\u00f3 dar gritos de ira:<br \/>\n\u201cA ti, a ti -exclama-, por este crimen, por todo lo que has hecho,<br \/>\nsi hay a\u00fanen el cielo alguna piedad que vigile estas cosas,<br \/>\nte paguen los dioses precio justo y el premio adecuado,<br \/>\npor haberme hecho verla muerte de mi hijo<br \/>\ny manchar con tu crimen la mirada de sus padres.<br \/>\nNo se port\u00f3 de esa manera el gran Aquiles, del que te mientas hijo,<br \/>\ncon su enemigo Pr\u00edamo; que respet\u00f3 los sagrados derechos<br \/>\nde un suplicante y me dej\u00f3 enterrar el cuerpo exang\u00fce<br \/>\nde mi H\u00e9ctor y me devolvi\u00f3 a mi reino.\u201d<br \/>\nDej\u00f3 de hablar el anciano y lanz\u00f3 sin fuerzas una flecha<br \/>\ninocente que rechaz\u00f3 sin m\u00e1s el bronco bronce<br \/>\ny qued\u00f3 in\u00fatilmente colgando del escudo en el centro.<br \/>\nY entonces Pirro: \u201cLl\u00e9vale esto y s\u00e9 mi mensajero<br \/>\nante el Pelida, mi padre. Y no olvides contarle<br \/>\nlas tristes haza\u00f1as de un Neopt\u00f3lemo degenerado.<br \/>\nAhora, muere.\u201d As\u00ed diciendo justo hasta el altar<br \/>\nlo arrastr\u00f3, tembloroso y resbalando en la sangre de su hijo;<br \/>\ncon la izquierda cogi\u00f3 su cabello, desenvain\u00f3 con la diestra<br \/>\nsu espada brillante y la hundi\u00f3 en el costado hasta la empu\u00f1adura.<br \/>\n\u00c9ste fue el fin de los hados de Pr\u00edamo, esta muerte le cupo en suerte<br \/>\ntras ver el incendio de Troya y la ruina de P\u00e9rgamo,<br \/>\na \u00e9l, otrora orgulloso se\u00f1or de tantos pueblos y tierras<br \/>\nde Asia. Yace enorme su tronco en la playa,<br \/>\narrancada de los hombros la cabeza y sin nombre su cuerpo.<br \/>\n\u00bbEntonces por vez primera se apoder\u00f3 de m\u00ed cruel horror.<br \/>\nMe qued\u00e9 estupefacto; la imagen me vino de mi querido padre<br \/>\ncuando vi exhalar el \u00faltimo aliento al rey de su edad<br \/>\npor herida cruel; pens\u00e9 en Cre\u00fasa abandonada,<br \/>\ny mi casa saqueada y la muerte de mi peque\u00f1o Julo.<br \/>\nMiro atr\u00e1s y reviso la tropa que a\u00fan tengo.<br \/>\nTodos me abandonaron agotados y saltaron a tierra<br \/>\no entregaron sus cuerpos heridos a las llamas.<br \/>\n[\u00bbY quedaba yo s\u00f3lo cuando veo a la hija de Tind\u00e1neo<br \/>\nguardando el templo de Vesta y escondida en silencio<br \/>\nen un lugar secreto; los incendios iluminan<br \/>\nmi vagar y a todas partes dirijo mis ojos.<br \/>\nTemiendo de antemano el odio de los teucros por la ca\u00edda de P\u00e9rgamo<br \/>\ny el castigo de los d\u00e1naos y la ira de su esposo abandonado,<br \/>\nErinia com\u00fan de Troya y de su patria,<br \/>\nse hab\u00eda escondido y, odiada, estaba sentada en los altares.<br \/>\nLlamas ardieron en mi coraz\u00f3n; una ira me nace por vengar a mi patria<br \/>\nen su ruina y castigar tan graves cr\u00edmenes.<br \/>\n\u201c\u00a1Vaya! \u00bf\u00c9sta, a salvo, volver\u00e1 a ver Esparta y su patria<br \/>\nMicenas y volver\u00e1 a reinar con el triunfo obtenido?<br \/>\n\u00bfY a su esposo ver\u00e1 y la casa de su padre y a sus hijos<br \/>\nrodeada de troyanas y con servidores frigios?<br \/>\n\u00bfY Pr\u00edamo habr\u00e1 muerto por la espada? \u00bfY Troya habr\u00e1 ca\u00eddo por el fuego?<br \/>\n\u00bfY habr\u00e1 rezumado sangre tantas veces la playa dardania?<br \/>\nNo tal. Que aunque no hay t\u00edtulo alguno memorable<br \/>\nen vencer a una mujer, esta victoria tiene su recompensa;<br \/>\npor haber acabado con un crimen e infligir una pena<br \/>\nmerecida ser\u00e9 alabado y gozar\u00e9 mi \u00e1nimo saciando<br \/>\nde fama vengadora y cumpliendo con las cenizas de los m\u00edos.\u201d<br \/>\nEso dec\u00eda y me dejaba llevar de mi mente enloquecida,<br \/>\ncuando se me present\u00f3 como nunca ante mis ojos lo hab\u00eda hecho<br \/>\ntan claro, y en una luz pura brill\u00f3 a trav\u00e9s de la noche<br \/>\nmi noble madre, mostr\u00e1ndose diosa tal y como la ven<br \/>\nlos que habitan el cielo, y tom\u00e1ndome con su diestra<br \/>\nme contuvo y esto me dijo adem\u00e1s con su boca de rosas:<br \/>\n\u201cHijo, \u00bfqu\u00e9 dolor tan grande provoca tu c\u00f3lera ind\u00f3mita?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 te enfureces? \u00bfA d\u00f3nde se ha ido tu cuidado por m\u00ed?<br \/>\n\u00bfNo ver\u00e1s antes d\u00f3nde has dejado a tu padre Anquises,<br \/>\ncansado por su edad, y si viven a\u00fan tu esposa Cre\u00fasa<br \/>\ny tu hijo Ascanio? Por todas partes a todos les rodean<br \/>\nlas armas griegas, y, si no fuera constante mi providencia,<br \/>\nya les tendr\u00edan las llamas y clavado se habr\u00eda el pu\u00f1al despiadado.<br \/>\nNo eches la culpa a la odiada belleza de la espartana hija<br \/>\nde Tind\u00e1reo, ni aun a Paris: la inclemencia de los dioses,<br \/>\nla de los dioses, arruin\u00f3 este poder y abati\u00f3 a Troya de su cumbre.<br \/>\nMira bien (que ahora retirar\u00e9 toda la nube que tienes<br \/>\ndelante y oscurece tu visi\u00f3n mortal, y, h\u00fameda, se evapora<br \/>\nalrededor; no temas t\u00fa los mandatos de tu madre<br \/>\nni reh\u00fases obedecer sus \u00f3rdenes):<br \/>\naqu\u00ed, donde ves las moles deshechas y las rocas arrancadas<br \/>\nde las rocas y el humo ondear mezclado con el polvo,<br \/>\nNeptuno con su enorme tridente es quien golpea los muros<br \/>\ny los removidos cimientos y la ciudad entera de su asiento<br \/>\narranca. Aqu\u00ed la muy cruel Juno ocupa la primera<br \/>\nlas puertas Esceas y ce\u00f1ida con la espada convoca<br \/>\nenloquecida de las naves al ej\u00e9rcito aliado.<br \/>\nMira ya en lo m\u00e1s alto del alc\u00e1zar a Palas Tritonia<br \/>\nsentada, brillando con su nimbo y la cruel gorgona.<br \/>\nMi propio padre da \u00e1nimo a los d\u00e1naos y favorece<br \/>\nsus fuerzas; \u00e9l empuja a los dioses contra las armas de Troya.<br \/>\nS\u00e1lvate, hijo, y marca un final a tus fatigas;<br \/>\nnunca te faltar\u00e9, y te llevar\u00e9 a salvo hasta el umbral de una patria.\u201d<br \/>\nAs\u00ed dijo, ocult\u00e1ndose en las espesas sombras de la noche.<br \/>\nLos n\u00famenes supremos de los dioses muestran su rostro a Troya<br \/>\ncruel y enemigo.<br \/>\n\u00bbMe parece ya entonces que Ili\u00f3n se asienta, toda ella,<br \/>\nen una hoguera y la Troya de Neptuno ser arrancada de cuajo.<br \/>\nY como cuando en lo alto del monte el viejo olmo<br \/>\ncon hierro cortado y con golpes de hachas se esfuerzan<br \/>\nen abatir los campesinos con empe\u00f1o, y \u00e9l amenaza<br \/>\ny agita los cabellos con la copa sacudida, temblando,<br \/>\nhasta que poco a poco vencido por las heridas gime<br \/>\npor \u00faltimo y arrancado causa gran ruina a los collados.<br \/>\nBajo y con la gu\u00eda de la diosa puedo pasar por las llamas<br \/>\ny los enemigos: abren paso las flechas y las llamas retroceden.<br \/>\n\u00bbY cuando llego por fin al umbral de la casa paterna<br \/>\ny a la antigua morada, mi padre, a quien quer\u00eda<br \/>\nsubir el primero a los altos montes y el primero buscaba,<br \/>\nse niega a seguir con vida ante la muerte de Troya<br \/>\ny padecer el exilio: \u00ab\u00a1Ay! Vosotros que conserv\u00e1is<br \/>\nel vigor de la edad en la sangre<br \/>\ny cuyas fuerzas permanecen intactas -dice-, emprended<br \/>\nvosotros la huida.<br \/>\nSi los del cielo hubieran querido que yo conservase la vida,<br \/>\nme habr\u00edan salvado tambi\u00e9n esta casa. Bastante y de sobra una vez<br \/>\nvi su destrucci\u00f3n y escap\u00e9 a la conquista de mi ciudad.<br \/>\nAs\u00ed, marchaos as\u00ed dando el \u00faltimo adi\u00f3s a mi cuerpo.<br \/>\nYo mismo encontrar\u00e9 por mi mano la muerte; se compadecer\u00e1 el enemigo<br \/>\ny buscar\u00e1 mis despojos. Leve resulta quedarse sin sepulcro.<br \/>\nYa estoy viviendo dem\u00e1s, odioso a los dioses<br \/>\ne in\u00fatil, desde que el padre de los dioses y rey de los hombres<br \/>\nme sopl\u00f3 con los vientos de su rayo y me alcanz\u00f3 con el fuego.\u201d<br \/>\n\u00bbEn eso insist\u00eda al hablar y permanec\u00eda inmutable.<br \/>\nRepusimos nosotros ba\u00f1ados en l\u00e1grimas, mi esposa Cre\u00fasa<br \/>\ny Ascanio y toda mi casa, que no quisiera mi padre llevarse<br \/>\ntodo con \u00e9l ni acelerar un sino ya presuroso.<br \/>\nSe niega y se mantiene en lo dicho y en el mismo lugar.<br \/>\nMe lanzo de nuevo al combate y busco en mi desgracia la muerte.<br \/>\nPues, \u00bfqu\u00e9 soluci\u00f3n o qu\u00e9 fortuna me quedaban?:<br \/>\n\u201c\u00bfCre\u00edste, padre m\u00edo, que podr\u00eda escapar dej\u00e1ndote aqu\u00ed<br \/>\ny un crimen as\u00ed se abri\u00f3 paso en la boca paterna?<br \/>\nSi agrada a los dioses que no quede nada de ciudad tan grande<br \/>\ny as\u00ed est\u00e1 en su \u00e1nimo y quieren sumar a la ruina de Troya<br \/>\nla tuya y la de los tuyos, la puerta est\u00e1 abierta a esa muerte,<br \/>\ny en seguida estar\u00e1 aqu\u00ed Pirro, manchado de la sangre de Pr\u00edamo,<br \/>\nquien no vacila en degollar al hijo ante su padre ni al padre junto al ara.<br \/>\nMadre m\u00eda, \u00bfpara esto me sacaste entre los dardos<br \/>\ny las llamas? \u00bfPara ver al enemigo dentro de nuestra casa,<br \/>\ny a Ascanio y a mi padre y con ellos Cre\u00fasa,<br \/>\nel uno junto al otro anegados en sangre?<br \/>\n\u00a1A las armas, muchachos, a las armas! Que la luz postrera\u00a0 reclama a los vencidos.<br \/>\nLlevadme con los d\u00e1naos; dejadme ver de nuevo el combate<br \/>\nemprendido. No todos moriremos hoy sin venganza.\u201d<br \/>\n\u00bbMe ci\u00f1o entonces de nuevo la espada y colocaba ya el escudo<br \/>\nen mi izquierda y me lanzaba fuera de la casa.<br \/>\nPero mira por d\u00f3nde abrazada en el umbral Cre\u00fasa a mis pies<br \/>\nse deten\u00eda y a su padre ofrec\u00eda al peque\u00f1o Julo:<br \/>\n\u00abSi vas a morir, ll\u00e9vanos a nosotros contigo, pase lo que pase;<br \/>\npero si, a sabiendas, alguna esperanza pones en las armas que empu\u00f1as,<br \/>\nlo primero es guardar esta casa tuya. LA qui\u00e9n entregas al peque\u00f1o Julo<br \/>\na qui\u00e9n a tu padre y a m\u00ed, que un d\u00eda fui llamada tu esposa?\u201d<br \/>\n\u00bbGritando y gimiendo llenaba toda la casa con esas palabras,<br \/>\ncuando aparece de repente un prodigio asombroso.<br \/>\nEn efecto, entre las manos y los rostros de sus pobres padres,<br \/>\nhe aqu\u00ed que de lo alto de la cabeza de Julo derramar parec\u00eda<br \/>\nun leve rayo su luz y una llama suave que no quemaba al tacto<br \/>\nlamer sus cabellos y posarse en torno a sus sienes.<br \/>\nTemblamos, asustados, de miedo y le sacud\u00edamos el cabello<br \/>\nque ard\u00eda, tratando de apagar con agua el fuego sagrado.<br \/>\nPero el padre Anquises alz\u00f3 hacia los astros sus ojos,<br \/>\nalegre, y a la vez levant\u00f3 la voz y las palmas al cielo.<br \/>\n\u201cJ\u00fapiter todopoderoso, si te dejas ganar por alguna oraci\u00f3n, \u00a0<br \/>\nm\u00edranos, s\u00f3lo eso, y, si somos dignos de tu piedad,<br \/>\ndanos tu ayuda en seguida, padre, y confirma estos presagios.\u201d<br \/>\n\u00bbApenas hab\u00eda hablado el anciano, y con s\u00fabito fragor<br \/>\ntron\u00f3 por la izquierda y del cielo cay\u00f3 entre las sombras<br \/>\nveloz una estrella de cola con una gran luz.<br \/>\nCruzar la vimos sobre los tejados<br \/>\ne ir a ocultarse brillante en los bosques del Ida<br \/>\nse\u00f1alando caminos; deja a su paso largo surco<br \/>\nde luz y humea el lugar en gran extensi\u00f3n con un humo de azufre.<br \/>\nAl fin vencido, se alza mi padre hacia las auras<br \/>\ny habla a los dioses y adora la santa estrella:\u201cYa no cabe retraso alguno; te sigo y donde me llev\u00e9is estar\u00e9,<br \/>\ndioses de mi patria. Salvad mi casa, salvad a mi nieto.<br \/>\nEsta se\u00f1al es vuestra y Troya cuenta en vuestros designios.<br \/>\nMe rindo, vaya, y no me niego, hijo, a acompa\u00f1arte.\u201d<br \/>\nEso dijo, y ya por la muralla se oye el fuego<br \/>\nm\u00e1s claro y m\u00e1s cerca se revuelven las llamas del incendio.<br \/>\n\u201cVamos entonces, padre querido, s\u00fabete a mis hombros,<br \/>\nque yo te llevar\u00e9 sobre mi espalda y no me pesar\u00e1 esta carga;<br \/>\npase lo que pase, uno y com\u00fan ser\u00e1 el peligro,<br \/>\npara ambos una ser\u00e1 la salvaci\u00f3n. Venga conmigo<br \/>\nel peque\u00f1o Julo y siga detr\u00e1s nuestros pasos mi esposa.<br \/>\nY vosotros, mis siervos, prestad atenci\u00f3n a cuanto diga.<br \/>\nA la salida de la ciudad hay un t\u00famulo y un viej\u00edsimo templo<br \/>\nabandonado de Ceres y a su lado un antiguo cipr\u00e9s<br \/>\nque la piedad de nuestros padres guard\u00f3 muchos a\u00f1os.<br \/>\nCada uno por su lado llegaremos todos a ese mismo lugar.<br \/>\nT\u00fa toma, padre, los objetos de culto y los patrios Penates;<br \/>\nyo no puedo tocarlos saliendo de guerra tan grande<br \/>\ny de la reciente matanza, hasta que me purifique<br \/>\nel agua viva de un r\u00edo.\u201d<br \/>\nDicho esto, me pongo una tela sobre mis anchos hombros<br \/>\ny el cuello agachado y encima la piel de un rubio le\u00f3n,<br \/>\ny tomo mi carga; de mi diestra se coge<br \/>\nel peque\u00f1o Julo y sigue a su padre con pasos no iguales;<br \/>\ndetr\u00e1s viene mi esposa. Avanzamos por ocultos caminos<br \/>\ny hasta el aire me asusta ahora a m\u00ed, a quien todos los griegos<br \/>\njuntos enfrente ni todas sus flechas pod\u00edan dar miedo,<br \/>\ncualquier ruido me alerta de igual modo<br \/>\ntemiendo a la vez por mi compa\u00f1ero y por mi carga.<br \/>\nY ya estaba cerca de la puerta y parec\u00eda todo el camino<br \/>\nhaber salvado cuando de repente el sonido repetido<br \/>\nde unos pasos llega hasta mis o\u00eddos, y mi padre mirando<br \/>\nentre las sombras: \u201cHijo -exclama-, huye, hijo m\u00edo, se acercan.<br \/>\nPuedo ver sus escudos ardientes y sus brillantes bronces.\u201d<br \/>\nEn ese momento no s\u00e9 qu\u00e9 numen nada favorable<br \/>\nse apoder\u00f3 de mi confundida y asustada raz\u00f3n. Pues mientras sigo<br \/>\ncorriendo caminos apartados tras salir de las calles conocidas,<br \/>\npobre de m\u00ed, Cre\u00fasa mi esposa qued\u00f3 atr\u00e1s, no s\u00e9 si por el hado<br \/>\no si se equivoc\u00f3 de camino o si cansada se sent\u00f3.<br \/>\nNunca despu\u00e9s volvieron a verla mis ojos. Y no mir\u00e9<br \/>\natr\u00e1s por si se perd\u00eda ni le prest\u00e9 atenci\u00f3n hasta que llegamos<br \/>\nal t\u00famulo de la antigua Ceres y al lugar a ella consagrado.<br \/>\nAqu\u00ed, finalmente todos reunidos, s\u00f3lo ella fue echada<br \/>\nde menos y desapareci\u00f3 ante su hijo, su esposo y sus compa\u00f1eros.<br \/>\n\u00bfA qui\u00e9n no acus\u00e9, enloquecido, de dioses y hombres,<br \/>\no qu\u00e9 vi m\u00e1s cruel en la ruina de mi ciudad?<br \/>\nEncomiendo a los compa\u00f1eros a Ascanio y a mi padre Anquises<br \/>\ny los Penates teucros y los escondo en un oculto valle,<br \/>\ny yo me vuelvo a la ciudad y ci\u00f1o de nuevo mis armas brillantes.<br \/>\nDecidido est\u00e1: Volver\u00e9 a pasar todos los riesgos y a recorrer<br \/>\ntoda Troya de nuevo y de nuevo a lanzar mi vida a los peligros.<br \/>\nRecorro primero los muros y los oscuros umbrales de la puerta<br \/>\npor la que hab\u00eda salido y vuelvo sobre mis pasos<br \/>\nbuscando en la noche con mis ojos las huellas que dejamos;<br \/>\nel horror se apodera de mi pecho y hasta el propio silencio me asusta.<br \/>\nVuelvo de nuevo a casa por si acaso hab\u00eda encaminado<br \/>\nhacia all\u00ed sus pasos: los d\u00e1naos hab\u00edan entrado y la ocupaban entera.<br \/>\nTrepa voraz el fuego con el favor del viento a las vigas<br \/>\nm\u00e1s altas; asoman por encima las llamas y el calor se agita en el aire.<br \/>\nProsigo y llego otra vez a la casa de Pr\u00edamo y a la fortaleza;<br \/>\nya estaban guardando el bot\u00edn en los p\u00f3rticos vac\u00edos,<br \/>\nen el recinto de Juno, F\u00e9nix y el cruel Ulises,<br \/>\nescogidos guardianes. Aqu\u00ed se amontona de todas partes el tesoro de Troya,<br \/>\nsaqueado en el incendio de los templos, y las mesas de los dioses<br \/>\ny las crateras de oro macizo y la ropa de los vencidos.<br \/>\nAlrededor est\u00e1n en larga fila los ni\u00f1os y las madres asustadas.<br \/>\nHasta me atrev\u00ed a gritar entre las sombras<br \/>\ny llen\u00e9 las calles de mi voz y afligido, Cre\u00fasa<br \/>\nrepitiendo, una y otra vez la llam\u00e9 en vano.<br \/>\nBuscando y corriendo sin parar entre los edificios,<br \/>\nse present\u00f3 ante mis ojos la sombra de la misma Cre\u00fasa,<br \/>\nsu figura infeliz, una imagen mayor que la que ten\u00eda.<br \/>\nMe qued\u00e9 parado, se eriz\u00f3 mi cabello y la voz se clav\u00f3 en mi garganta.<br \/>\nEntonces habl\u00f3 as\u00ed y con estas palabras me liber\u00f3 de cuidado:<br \/>\n\u201cPor qu\u00e9 te empe\u00f1as en entregarte a un dolor insano,<br \/>\noh dulce esposo m\u00edo? No ocurren estas cosas sin que medie<br \/>\nla voluntad divina; ni te ha sido dado el llevar a Cre\u00fasa contigo,<br \/>\nni as\u00ed lo consiente el que reina en el Olimpo soberano.<br \/>\nTe espera un largo exilio y arar la vasta llanura del mar,<br \/>\ny llegar\u00e1s a la tierra de Hesperia donde el lidio Tiber<br \/>\nfluye con suave corriente entre los f\u00e9rtiles campos de los hombres.<br \/>\nAll\u00ed te ir\u00e1n bien las cosas y tendr\u00e1s un reino y una esposa<br \/>\nreal; guarda las l\u00e1grimas por tu querida Cre\u00fasa.<br \/>\nNo ver\u00e9 yo la patria orgullosa de los mirm\u00eddones<br \/>\no de los d\u00f3lopes, ni marchar\u00e9 a servir a las matronas griegas,<br \/>\nnuera que soy de la divina Venus y Dard\u00e1nida;<br \/>\nme deja en estos lugares la gran madre de los dioses.<br \/>\nAdi\u00f3s ahora, y guarda el amor de nuestro com\u00fan hijo.\u201d<br \/>\nLuego me dijo esto, me abandon\u00f3 llorando y queriendo<br \/>\nhablar a\u00fan mucho, y desapareci\u00f3 hacia las auras sutiles.<br \/>\nTres veces intent\u00e9 poner mis brazos en torno a su cuello,<br \/>\ntres veces huy\u00f3 de mis manos su imagen en vano abrazada,<br \/>\ncomo el viento ligera y en todo semejante al sue\u00f1o fugitivo.<br \/>\nAs\u00ed por fin, consumida la noche, vuelvo con mis compa\u00f1eros.<br \/>\n\u00bbY encuentro all\u00ed asombrado que una gran muchedumbre<br \/>\nde nuevos amigos hab\u00eda acudido, mujeres y hombres,<br \/>\nla juventud reunida para la marcha, una gente digna de l\u00e1stima.<br \/>\nDe todas partes acudieron preparados de \u00e1nimo y recursos<br \/>\npara partir hacia la tierra que yo eligiera allende el mar.<br \/>\nSurg\u00eda ya Lucifer en lo alto de las cumbres del Ida<br \/>\ny nos tra\u00eda el d\u00eda, y los d\u00e1naos ten\u00edan ocupados<br \/>\nlos umbrales de las puertas y no quedaba ya esperanza de ayuda.<br \/>\nMe puse en marcha y los montes busqu\u00e9 con mi padre a la espalda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LIBRO II Todos callaron y en tensi\u00f3n manten\u00edan la mirada; luego el padre Eneas as\u00ed comenz\u00f3 desde su alto lecho: \u00abUn dolor, reina, me mandas renovar innombrable, c\u00f3mo las riquezas troyanas y el m\u00edsero reino destruyeron los d\u00e1naos, y tragedias que yo mismo he visto y de las que fui\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-ii-virgilio\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1016,1012,1018,1039,1011,1059,1034,1115,1060,1061,1142,1145,1079,1025,1033,1020],"class_list":["post-880","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-arte","tag-ave","tag-ayuda","tag-belleza","tag-corazon","tag-empresa","tag-guerra","tag-jovenes","tag-lengua","tag-lenguas","tag-ley","tag-libro","tag-mito","tag-rosa","tag-vino","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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