{"id":879,"date":"2010-11-23T02:14:03","date_gmt":"2010-11-23T00:14:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=879"},"modified":"2010-11-23T02:14:03","modified_gmt":"2010-11-23T00:14:03","slug":"la-eneida-i-virgilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-eneida-i-virgilio\/","title":{"rendered":"La Eneida (I) [Virgilio]"},"content":{"rendered":"<p>La Eneida es una epopeya escrita por el romano Publio Virgilio Mar\u00f3n alrededor del siglo I a.C. En esta obra, encargada por el emperador Augusto para dar al Imperio reci\u00e9n iniciado or\u00edgenes de car\u00e1cter mitol\u00f3gico, comienza en la guerra de Troya y\u00a0explica la fundaci\u00f3n de Roma como un acontecimiento\u00a0legendario, al estilo de los mitos griegos.<\/p>\n<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/strong><\/p>\n<p><strong>LIBRO I<\/strong><\/p>\n<p>Canto las armas y a ese hombre que de las costas de Troya<br \/>\nlleg\u00f3 el primero a Italia pr\u00f3fugo por el hado y a las playas<br \/>\nlavinias, sacudido por mar y por tierra por la violencia<br \/>\nde los dioses a causa de la ira obstinada de la cruel Juno,<br \/>\ntras mucho sufrir tambi\u00e9n en la guerra, hasta que fund\u00f3 la ciudad<br \/>\ny trajo sus dioses al Lacio; de ah\u00ed el pueblo latino\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\ny los padres albanos y de la alta Roma las murallas.<br \/>\nCu\u00e9ntame, Musa, las causas; ofendido qu\u00e9 numen<br \/>\no dolida por qu\u00e9 la reina de los dioses a sufrir tantas penas<br \/>\nempuj\u00f3 a un hombre de insigne piedad, a hacer frente\u00a0<br \/>\na tanta fatiga. \u00bfTan grande es la ira del coraz\u00f3n de los dioses?<br \/>\nHubo una antigua ciudad que habitaron colonos de Tiro,<br \/>\nCartago, frente a Italia y lejos de las bocas<br \/>\ndel Tiber, rica en recursos y violenta de afici\u00f3n a la guerra;<br \/>\nde ella se dice que Juno la cuid\u00f3 por encima de todas las tierras,<br \/>\nm\u00e1s incluso que a Samos. Aqu\u00ed estuvieron sus armas,<br \/>\naqu\u00ed su carro; que ella sea la reina de los pueblos,<br \/>\nsi los hados consienten, la diosa pretende e intenta.<br \/>\nPero hab\u00eda o\u00eddo que ven\u00eda una rama de la sangre troyana<br \/>\nque un d\u00eda habr\u00eda de destruir las fortalezas tirias;<br \/>\npara ruina de Libia vendr\u00eda un pueblo poderoso<br \/>\ny orgulloso en la guerra; as\u00ed lo hilaban las Parcas.<br \/>\nEso temiendo y recordando la hija de Saturno otra guerra<br \/>\nque ante Troya emprendiera en favor de su Argos querida,<br \/>\nque a\u00fan no hab\u00edan salido de su coraz\u00f3n las causas del enojo<br \/>\nni el agudo dolor; en el fondo de su alma<br \/>\nclavado sigue el juicio de Paris y la ofensa de despreciar<br \/>\nsu belleza y el odiado pueblo y los honores a Ganimedes raptado.<br \/>\nM\u00e1s y m\u00e1s encendida por todo esto, agitaba a los de Troya<br \/>\npor todo el mar, resto de los d\u00e1naos y del cruel Aquiles,<br \/>\ny los reten\u00eda lejos del Lacio. Sacudidos por los hados<br \/>\nvagaban ya muchos a\u00f1os dando vueltas a todos los mares.<br \/>\nEmpresa tan grande era fundar el pueblo de Roma.<br \/>\nApenas daban velas, alegres, a la mar alej\u00e1ndose de las tierras<br \/>\nde Sicilia y surcaban con sus quillas la espuma de sal<br \/>\ncuando Juno, que guarda en su pecho una herida ya eterna,<br \/>\npens\u00f3: \u00ab\u00bfDesistir\u00e9, vencida, de mi intento<br \/>\ny no podr\u00e9 mantener apartado de Italia al rey de los teucros?<br \/>\nEn verdad se me enfrentan los hados. \u00bfNo pudo quemar Palas<br \/>\nla flota de los griegos y hundirlos a ellos mismos en el mar,<br \/>\npor la culpa y la locura de uno solo, de \u00c1yax Oileo?<br \/>\nElla fue quien lanz\u00f3 de las nubes el r\u00e1pido fuego de Jove<br \/>\ny dispers\u00f3 las naves y dio la vuelta al mar con los vientos;<br \/>\ny a \u00e9l mientras mor\u00eda con el pecho atravesado de llamas<br \/>\nse lo llev\u00f3 en un remolino y lo clav\u00f3 en escollo puntiagudo.<br \/>\nY yo, reina que soy de los dioses y de J\u00fapiter<br \/>\nhermana y esposa, contra un solo pueblo tantos a\u00f1os ya<br \/>\nhago la guerra. \u00bfAcaso alguien querr\u00e1 adorar<br \/>\nel numen de Juno o suplicante rendir\u00e1 honor a sus altares?\u00bb<br \/>\nEn su pecho encendido estas cuitas agitando la diosa<br \/>\na la patria lleg\u00f3 de los nimbos, lugares pre\u00f1ados de Austros furiosos,<br \/>\na Eolia. Aqu\u00ed en vasta caverna el rey \u00c9olo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<br \/>\nsujeta con su mando a los vientos que luchan y a las tempestades<br \/>\nsonoras y los frena con cadenas y c\u00e1rcel.<br \/>\nEllos enfurecidos hacen sonar su encierro del monte<br \/>\ncon gran ruido; \u00c9olo se sienta en lo alto de su fortaleza<br \/>\nempu\u00f1ando su cetro y suaviza los \u00e1nimos y atempera su enojo.<br \/>\nSi as\u00ed no hiciera, en su arrebato se llevar\u00edan los mares sin duda<br \/>\ny las tierras y el cielo profundo y los arrastrar\u00edan por los aires.<br \/>\nPero el padre todopoderoso los escondi\u00f3 en negros antros,<br \/>\neso temiendo, y la mole de un monte elevado<br \/>\npuso encima y les dio un rey que con criterio cierto<br \/>\nsupiera sujetar o aflojar sus riendas seg\u00fan se le ordenase.<br \/>\nY a \u00e9l entonces Juno se dirigi\u00f3 suplicante con estas palabras:<br \/>\n\u00ab\u00c9olo (pues a ti el padre de los dioses y rey de los hombres<br \/>\nte confi\u00f3 calmar las olas y alzarlas con el viento),<br \/>\nun pueblo enemigo m\u00edo navega ahora por el mar Tirreno,<br \/>\ny se lleva a Italia Ili\u00f3n y los Penates vencidos.<br \/>\nInsufla fuerza a tus vientos y cae sobre sus naves, h\u00fandelas,<br \/>\no haz que se enfrenten y arroja sus cuerpos al mar.<br \/>\nTengo catorce Ninfas de hermoso cuerpo,<br \/>\nde las que Deyopea es quien tiene m\u00e1s bonita figura;<br \/>\nla unir\u00e9 a ti en matrimonio estable y har\u00e9 que sea tuya,<br \/>\npara que por tus m\u00e9ritos pase todos los a\u00f1os<br \/>\ncontigo y te haga padre de hermosa descendencia.\u00bb<br \/>\nA lo que \u00c9olo repuso: \u00abCosa tuya, oh reina, saber<br \/>\nlo que deseas; a m\u00ed aceptar tus \u00f3rdenes me corresponde.<br \/>\nT\u00fa pones en mis manos este reino y me ganas el cetro y a Jove,<br \/>\nt\u00fa me concedes asistir a los banquetes de los dioses<br \/>\ny me haces se\u00f1or de los nimbos y las tempestades.\u00bb<br \/>\nLuego que dijo estas cosas, golpe\u00f3 con su lanza el costado<br \/>\ndel hueco monte y los vientos, como ej\u00e9rcito en formaci\u00f3n de combate,<br \/>\npor donde se les abren las puertas se lanzan y soplan las tierras con su torbellino.<br \/>\nCayeron sobre el mar y lo revuelven desde lo m\u00e1s hondo,<br \/>\na una el Euro y el Noto y el \u00c1brego lleno<br \/>\nde tempestades, y lanzan vastas olas a las playas.<br \/>\nSe oye a la vez el grito de los hombres y el crujir de las jarcias;<br \/>\nlas nubes ocultan de pronto el cielo y el d\u00eda<br \/>\nde los ojos de los teucros, una negra noche se acuesta sobre el ponto,<br \/>\ntronaron los polos y el \u00e9ter reluce con frecuentes rel\u00e1mpagos<br \/>\ny todo se conjura para llevar la muerte a los hombres.<br \/>\nSe aflojan de pronto de fr\u00edo las fuerzas de Eneas,<br \/>\ngime y lanzando hacia el cielo ambas palmas<br \/>\ndice: \u00abTres veces y cuatro veces, ay, bienaventurados<br \/>\ncuantos hallaron la muerte bajo las altas murallas de Troya,<br \/>\na la vista de sus padres. \u00a1Oh, el m\u00e1s valiente de los d\u00e1naos,<br \/>\nTidida! \u00a1Y no haber podido yo caer de Ili\u00f3n en los campos<br \/>\na tus manos y que hubieras librado con tu diestra esta alma m\u00eda<br \/>\ndonde fue abatido el fiero H\u00e9ctor por la lanza del E\u00e1cida,<br \/>\ndonde el gran Sarped\u00f3n, donde el Simunte arrastra<br \/>\nen sus aguas tanto yelmo y escudo, y tantos cuerpos esforzados!\u00bb<br \/>\nCuando as\u00ed se quejaba un estridente golpe del Aquil\u00f3n<br \/>\nsacude de frente la vela y lanza las olas a las estrellas.<br \/>\nSe quiebran los remos, se vuelve la proa y ofrece<br \/>\nel costado a las olas, viene despu\u00e9s enorme un mont\u00f3n de agua;<br \/>\nunos quedan suspendidos en lo alto de la ola; a estos otros se les abre el mar<br \/>\ny les deja ver la tierra entre las olas en agitado remolino de arena.<br \/>\nA tres las coge y las lanza el Noto contra escollos ocultos<br \/>\n(a esos escollos que asoman en medio del mar los llaman los \u00edtalos Aras,<br \/>\nenorme espina de la superficie del agua), a tres el Euro las arrastra<br \/>\nde alta mar a los baj\u00edos y a las Sirtes, triste espect\u00e1culo,<br \/>\ny las encalla en los vados y las cerca de un banco de arena.<br \/>\nA una que llevaba a los licios y al leal Orontes,<br \/>\nante sus propios ojos la golpea en la popa una ola gigante<br \/>\ncayendo de lo alto: la sacudida arrastra de cabeza<br \/>\nal piloto, rodando; a aqu\u00e9lla tres veces la hace girar<br \/>\nla tromba en su sitio antes de que la trague veloz torbellino.<br \/>\nDesperdigados aparecen algunos nadando en la amplia boca,<br \/>\nlas armas de los hombres, los tablones y el tesoro troyano entre las olas.<br \/>\nYa la nave poderosa de Ilioneo, ya la del fuerte Acates<br \/>\ny la que lleva a Abante y la de Aletes el anciano<br \/>\nla tempestad las vence; por las maderas sueltas de los flancos<br \/>\nreciben todas el agua enemiga y se abren en rendijas.<br \/>\nEntretanto Neptuno advirti\u00f3 por el ruido tan grande que el mar se agitaba,<br \/>\nse desataba la tormenta y el agua volv\u00eda de los profundos abismos<br \/>\ny, gravemente afectado, mir\u00f3 desde lo alto<br \/>\nsacando su pl\u00e1cida cabeza por encima del agua.<br \/>\nVe por todo el mar la flota deshecha de Eneas,<br \/>\ny a los troyanos atrapados por las olas y la ruina del cielo;<br \/>\ny no se le escaparon al hermano las trampas y la ira de Juno.<br \/>\nAs\u00ed que llama ante \u00e9l al C\u00e9firo y al Euro, y as\u00ed les dice:<br \/>\n\u00ab\u00bfA tanto ha llegado el orgullo de la raza vuestra?<br \/>\n\u00bfYa revolv\u00e9is el cielo y la tierra sin mi numen, vientos,<br \/>\ny os atrev\u00e9is a levantar moles tan grandes?<br \/>\nOs voy a&#8230; Pero, antes conviene volver a componer las olas agitadas.<br \/>\nM\u00e1s adelante pagar\u00e9is con pena bien distinta vuestro atrevimiento.<br \/>\nMarchaos ya de aqu\u00ed y decid esto a vuestro rey:<br \/>\nel gobierno del mar y el cruel tridente no a \u00e9l,<br \/>\nsino a m\u00ed, los confi\u00f3 la suerte. Se ocupa \u00e9l de las rocas enormes,<br \/>\nEuro, vuestras moradas; que se jacte en aquella residencia<br \/>\n\u00c9olo y reine en la cerrada c\u00e1rcel de los vientos.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed habla, y antes de decirlo aplaca el mar hinchado<br \/>\ny dispersa el mont\u00f3n de nubes y vuelve a traer el sol.<br \/>\nCim\u00f3toe y Trit\u00f3n intentan a la vez sacar las naves<br \/>\ndel filoso escollo; las alza \u00e9l con su propio tridente<br \/>\ny abre las vastas Sirtes y serena el mar<br \/>\ny recorre la cresta de las olas con sus ruedas ligeras.<br \/>\nY como en un gran pueblo cuando a menudo surge<br \/>\nel mot\u00edn y se enciende el coraz\u00f3n de los villanos,<br \/>\ny vuelan ya piedras y antorchas y la locura sirve a las armas.<br \/>\nEntonces, si pueden ver a un hombre de grave piedad<br \/>\ny m\u00e9ritos, callan y se detienen a su lado con el o\u00eddo atento;<br \/>\n\u00e9l gobierna con palabras sus \u00edmpetus y ablanda sus corazones:<br \/>\nas\u00ed decay\u00f3 todo ruido en el mar luego que el padre<br \/>\ncontemplando la superficie y llevado a cielo abierto<br \/>\nconduce sus caballos y vuela dando rienda suelta a su carro.<br \/>\nLos agotados En\u00e9adas intentan ganar a la carrera<br \/>\nlas costas m\u00e1s pr\u00f3ximas y se dirigen hacia las playas de Libia.<br \/>\nHay un lugar en una profunda ensenada y, ofreciendo sus costados,<br \/>\nuna isla lo hace puerto rompiendo contra ellos cuanta ola<br \/>\nviene del mar, que se divide en arcos de reflujo.<br \/>\nAqu\u00ed y all\u00e1 vastos roquedales y farallones gemelos<br \/>\namenazan al cielo, bajo la cima de los cuales calla<br \/>\nen gran extensi\u00f3n un mar seguro; se a\u00f1ade por encima un decorado<br \/>\nde selvas relucientes y se alza un negro bosque de horrible sombra.<br \/>\nUna gruta se abre enfrente, de colgantes escollos;<br \/>\ndentro, aguas dulces y sitiales en la roca viva,<br \/>\nmorada de Ninfas. Se sujetan aqu\u00ed las naves cansadas<br \/>\nsin maroma alguna, no las ata el ancla con su curvo mordisco.<br \/>\nAqu\u00ed llega Eneas con las siete naves que reunir pudo<br \/>\ndel n\u00famero total, y desembarcando con gran ansia de tierra<br \/>\ntoman los troyanos posesi\u00f3n de la anhelada arena<br \/>\ny tienden en la playa los cuerpos de sal entumecidos.<br \/>\nY primero Acates le hizo brotar al pedernal la chispa<br \/>\ny prendi\u00f3 con ella unas hojas y puso alrededor<br \/>\n\u00e1rido alimento y raudo sac\u00f3 del p\u00e1bulo la llama.<br \/>\nLuego, cansados de fatigas, sacan el alimento de Ceres<br \/>\nque el agua empap\u00f3 y las armas cereales y se aprestan<br \/>\na tostar en las llamas la comida rescatada y a entregarla al molino.<br \/>\nTrepa mientras Eneas al acantilado y revisa a lo lejos<br \/>\ncuanto se ve del mar, por si divisar puede a alguno<br \/>\narrastrado por el viento, y las birremes frigias, a Anteo<br \/>\no a Capis o las armas de Ca\u00edco en lo alto de sus popas.<br \/>\nNinguna nave a la vista, observa sin embargo a tres ciervos<br \/>\nvagando por la playa; sigue por detr\u00e1s entera<br \/>\nla manada y pace larga formaci\u00f3n por los valles.<br \/>\nSe detiene entonces y empu\u00f1a al punto el arco y las veloces<br \/>\nflechas, las armas que el fiel Acates le llevaba,<br \/>\ny abate los primeros a los que van delante con la cabeza erguida.<br \/>\nde cuernos como \u00e1rboles, despu\u00e9s a la tropa y alborota<br \/>\na toda la manada acos\u00e1ndolos con sus disparos en el espeso bosque;<br \/>\ny no par\u00f3 hasta que, vencedor, siete hermosos ejemplares<br \/>\npone en el suelo, hasta igualar el n\u00famero de naves;<br \/>\nluego vuelve al puerto y entre todos los compa\u00f1eros los reparte.<br \/>\nDistribuye despu\u00e9s el vino que el buen Acestes hab\u00eda puesto en orzas<br \/>\nY les hab\u00eda entregado el h\u00e9roe cuando dejaban la costa trinacria,<br \/>\ny consuela sus afligidos corazones con estas palabras:<br \/>\n\u00abCompa\u00f1eros m\u00edos (pues que no ignoramos lo que son desgracias),<br \/>\ncosas m\u00e1s graves, hab\u00e9is sufrido, y a \u00e9stas tambi\u00e9n un dios pondr\u00e1 fin.<br \/>\nHab\u00e9is pasado ya la rabia de Escila y los escollos que resuenan<br \/>\nfuertemente, y conoc\u00e9is tambi\u00e9n las piedras del Ciclope:<br \/>\nrecobrad el \u00e1nimo y deponed ese triste temor,<br \/>\nque quiz\u00e1 hasta esto recordaremos un d\u00eda con gusto.<br \/>\nEntre diversas fatigas, entre tantas circunstancias adversas<br \/>\nbuscamos el Lacio, donde nos muestran los hados<br \/>\nsedes apacibles; all\u00ed renacer deben los reinos de Troya.<br \/>\nAguantad y guardaos para tiempos mejores.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed dice, y aunque graves cuitas lo afligen,<br \/>\nsimula esperanza en su rostro, guardando en su pecho una pena profunda.<br \/>\nEllos se aprestan al bot\u00edn y van preparando la comida;<br \/>\nseparan el lomo de las costillas y las v\u00edsceras sacan;<br \/>\nunos lo cortan en trozos que clavan, temblando, en los asadores,<br \/>\ncolocan otros los calderos en la playa y se encargan del fuego.<br \/>\nRecobran luego las fuerzas comiendo y echados en la hierba<br \/>\nse llenan de un Baco a\u00f1ejo y de ping\u00fce carne.<br \/>\nDespu\u00e9s de saciar su hambre con el banquete y retirar la mesa,<br \/>\nechan de menos en larga pl\u00e1tica a los amigos perdidos,<br \/>\ndivididos entre la esperanza y el miedo, pensando bien que viven,<br \/>\nbien que han llegado al final y no les oir\u00e1n llamarlos.<br \/>\nY en especial el piadoso Eneas lamenta la p\u00e9rdida ya del fiero<br \/>\nOrontes, ya de Amico y el destino cruel de Lico<br \/>\ny al valiente G\u00edas y al valiente Cloanto.<br \/>\nY hab\u00edan ya acabado cuando J\u00fapiter de lo alto del \u00e9ter,<br \/>\nmirando el mar velero y las tierras que se extienden<br \/>\ny las costas y los dilatados pueblos, as\u00ed se detuvo<br \/>\nen la cima del cielo y clav\u00f3 sus ojos en los reinos de Libia.<br \/>\nY a \u00e9l que revolv\u00eda en su pecho cuitas tales,<br \/>\nafligida y llenos de l\u00e1grimas sus ojos brillantes,<br \/>\nse dirige Venus: \u00abOh, t\u00fa que gobiernas con poder eterno<br \/>\nlas cosas humanas y divinas y aterrorizas con el rayo.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 delito tan grande ha podido cometer mi Eneas<br \/>\ncontra ti? \u00bfCu\u00e1l los troyanos que ven cerrarse ante Italia<br \/>\nel orbe entero de las tierras cuando tantas muertes han sufrido?<br \/>\nCierto es que has prometido que de aqu\u00ed al correr del tiempo<br \/>\nsaldr\u00edan los romanos, de aqu\u00ed los caudillos de la sangre de Teucro<br \/>\nque bajo su poder tendr\u00edan el mar y las tierras todas.\u00a0<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pensamiento, padre m\u00edo, cambiar te ha hecho?<br \/>\nS\u00f3lo eso en verdad me consolaba de la ca\u00edda de Troya<br \/>\ny sus tristes ruinas, compensando con otros unos hados adversos;<br \/>\npero ahora la suerte sigue igual para unos hombres a quienes tantas<br \/>\ndesgracias han sacudido. \u00bfQu\u00e9 l\u00edmite marcas, rey soberano, a sus fatigas?<br \/>\nAnt\u00e9nor, escapando de entre los aqueos, pudo llegar<br \/>\na los golfos de Iliria y entrar a salvo en el reino<br \/>\nde los liburnos y superar las fuentes del Timavo,<br \/>\nde donde entre el vasto rugido de los montes por nueve bocas<br \/>\nbaja mar desatado y golpea los campos con sonoro pi\u00e9lago.<br \/>\nPudo por fin fundar la ciudad de P\u00e1tavo y las sedes<br \/>\nde los teucros y dio un nombre a su pueblo y de Troya las armas<br \/>\nclav\u00f3; ahora descansa acomodado en pl\u00e1cido reposo.<br \/>\nY nosotros, tu estirpe, a quienes concedes el alc\u00e1zar del cielo,<br \/>\nnos vemos abandonados con las naves perdidas (\u00a1terrible!),<br \/>\npor el enojo de una sola y se nos aparta de las \u00edtalas costas.<br \/>\n\u00bfEs \u00e9ste el premio a la piedad? \u00bfAs\u00ed nos repones en el trono?\u00bb<br \/>\nEl sembrador de dioses y de hombres, sonri\u00e9ndole,<br \/>\ncon el rostro con el que el cielo serena y las tormentas,<br \/>\nlib\u00f3 los besos de su hija, y luego le dice:<br \/>\n\u00abDeja ese miedo, Citerea, que intacto permanece para ti<br \/>\nel sino de los tuyos; ver\u00e1s la ciudad y las prometidas murallas<br \/>\nde Lavinio y llevar\u00e1s, sublime, hasta las estrellas del cielo<br \/>\nal magn\u00e1nimo Eneas; que no ha cambiado mi opini\u00f3n.<br \/>\n\u00c9ste (lo dir\u00e9, pues esa cuita te devora,<br \/>\nclaramente y dando vueltas remover\u00e9 los arcanos del destino),<br \/>\nte librar\u00e1 en Italia una gran guerra y a pueblos feroces<br \/>\ngolpear\u00e1 e impondr\u00e1 a sus hombres leyes y murallas,<br \/>\nhasta que el tercer verano le vea reinando en el Lacio<br \/>\ny pasen tres inviernos desde la derrota de los r\u00fatulos.<br \/>\nEn cuanto a su hijo Ascanio, al que ahora se da el sobrenombre<br \/>\nde Julo (que Ilo era mientras de Ili\u00f3n la fuerza se sostuvo),<br \/>\nha de cumplir con su poder treinta grandes giros<br \/>\ndel paso de los meses, y de la sede de Lavinio trasladar\u00e1<br \/>\nsu reino, y ce\u00f1ir\u00e1 de fuertes murallas Alba Longa.<br \/>\nAqu\u00ed se reinar\u00e1 trescientos a\u00f1os completos<br \/>\npor la raza de H\u00e9ctor, hasta que Ilia, princesa sacerdotisa,<br \/>\npre\u00f1ada de Marte le dar\u00e1 con su parto una prole gemela.<br \/>\nDespu\u00e9s, contento bajo el rubio manto de una loba nodriza<br \/>\nR\u00f3mulo se har\u00e1 cargo del pueblo y alzar\u00e1 las murallas<br \/>\nde Marte y por su nombre le dar\u00e1 el de romano.<br \/>\nY yo no pongo a \u00e9stos ni meta ni l\u00edmite de tiempo:<br \/>\nles he confiado un imperio sin fin. Y hasta la \u00e1spera Juno,<br \/>\nque ahora fatiga de miedo el mar y las tierras y el cielo,<br \/>\ncambiar\u00e1 su opini\u00f3n para mejor, y velar\u00e1 conmigo<br \/>\npor los romanos, por los due\u00f1os del mundo y el pueblo togado.<br \/>\nAs\u00ed lo quiero. Al correr de los lustros llegar\u00e1 un tiempo<br \/>\nen que la casa de As\u00e1raco someter\u00e1 a esclavitud a Ft\u00eda<br \/>\ny la ilustre Micenas y mandar\u00e1 en la vencida Argos.<br \/>\nNacer\u00e1 troyano C\u00e9sar, de limpio origen, que el imperio<br \/>\nha de llevar hasta el Oc\u00e9ano y su fama a los astros,<br \/>\nJulio, con nombre que le viene del gran Julo.<br \/>\nLo acoger\u00e1s, segura, t\u00fa en el cielo cuando llegue cargado<br \/>\ncon los despojos de oriente; tambi\u00e9n \u00e9l ser\u00e1 invocado con votos.<br \/>\nCon el fin de las guerras m\u00e1s suave se har\u00e1 el \u00e1spero siglo:<br \/>\nla canosa Lealtad, y Vesta y Quirino con su hermano Remo<br \/>\ndar\u00e1n sus leyes, y ser\u00e1n cerradas las sanguinarias puertas de la Guerra<br \/>\ncon trancas reforzadas y con hierro; dentro, imp\u00edo, el Furor<br \/>\nsentado sobre sus armas crueles y atado con cien nudos<br \/>\nde cadenas a la espalda rugir\u00e1 erizado con su boca de sangre.\u00bb<br \/>\nEsto dice, y env\u00eda desde el cielo al que Maya engendr\u00f3<br \/>\na que se abran las tierras y los nuevos alc\u00e1zares de Cartago<br \/>\nacojan a los teucros, para que no los rechace de sus tierras<br \/>\nDido, ignorando el destino. Vuela aqu\u00e9l por el cielo abierto<br \/>\ncon el impulso de sus alas y se presenta raudo en las costas de Libia.<br \/>\nY ya cumple las \u00f3rdenes y rinden los p\u00fanicos su fiero coraz\u00f3n<br \/>\nporque el dios lo quiere, y la que m\u00e1s la reina aguarda<br \/>\na los troyanos con \u00e1nimo sereno y bondadosa mente.<br \/>\nEl piadoso Eneas, en esto, dando muchas vueltas en la noche,<br \/>\napenas naci\u00f3 la luz sustentadora, decidi\u00f3 salir<br \/>\ny explorar los nuevos lugares, las costas que ganaron con el viento,<br \/>\ne indagar qui\u00e9n las habita (como no ve cultivos),<br \/>\nsi hombres o fieras, y traer exacta noticia a sus compa\u00f1eros.<br \/>\nEn una quebrada del bosque, bajo el hueco de una roca sus naves<br \/>\noculta entre \u00e1rboles y sombras de espanto.<br \/>\nY \u00e9l se marcha s\u00f3lo con la compa\u00f1\u00eda de Acates<br \/>\napretando en sus manos dos lanzas de ancho filo.<br \/>\nEn medio del bosque se le present\u00f3 su madre con los rasgos<br \/>\ny el aspecto de una doncella, y con las armas de una doncella<br \/>\nespartana, cual fatiga la tracia a sus caballos<br \/>\nHarp\u00e1lice, o al Hebro alado sobrepasa corriendo;<br \/>\npues presto el arco lo llevaba colgado de sus hombros<br \/>\nseg\u00fan la costumbre de caza y dejaba flotar al viento sus cabellos,<br \/>\ndesnuda la rodilla y la ropa suelta recogida en un nudo.<br \/>\nY habl\u00f3 la primera: \u00ab\u00a1Eh, j\u00f3venes! Decidme si de las m\u00edas<br \/>\nhab\u00e9is visto a alguna, de mis hermanas, vagando por aqu\u00ed<br \/>\ncon la aljaba y con la piel de lince llena de manchas,<br \/>\no siguiendo a gritos la carrera de un jabal\u00ed espumante.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed Venus, y as\u00ed de Venus el hijo comenz\u00f3 por su parte:<br \/>\n\u00abNi hemos o\u00eddo ni hemos visto a ninguna de tus hermanas.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo he de llamarte, muchacha?, pues no tienes cara<br \/>\nde mortal ni suena tu voz como la de los hombres, oh diosa sin duda<br \/>\n(\u00bfquiz\u00e1 hermana de Febo o una de la sangre de las Ninfas?).<br \/>\nS\u00e9 feliz y ojal\u00e1, seas quien seas, alivies nuestra carga<br \/>\ny nos digas por fin bajo qu\u00e9 cielo, a qu\u00e9 lugar del mundo<br \/>\nhemos ido a parar. Ignorantes del lugar y de sus hombres<br \/>\nvagamos, por el viento y el vasto oleaje aqu\u00ed arrojados.<br \/>\nHar\u00e1 caer nuestra diestra muchas v\u00edctimas ante tus altares.\u00bb<br \/>\nVenus entonces: \u00abEn verdad no me creo digna de tales honores.<br \/>\nLlevar aljaba es costumbre de las muchachas de Tiro<br \/>\ny anudar en alto sus piernas a coturnos de p\u00farpura.<br \/>\nTierra de p\u00fanicos es la que ves, tirios y la ciudad de Ag\u00e9nor,<br \/>\ny las fronteras con los libios, pueblo terrible en la guerra.<br \/>\nTiene el mando Dido, de su ciudad tiria escapada<br \/>\nhuyendo de su hermano. Larga es la ofensa, largos<br \/>\nlos avatares; mas seguir\u00e9 lo m\u00e1s sobresaliente de la historia.<br \/>\nDe \u00e9sta el esposo era Siqueo, el hombre m\u00e1s rico en oro<br \/>\nde los fenicios, y lo am\u00f3 la infeliz con amor sin medida,<br \/>\ndesde que su padre la entregara sin mancha y la uniera con \u00e9l en primeros<br \/>\nauspicios. Pero el poder en Tiro lo ostentaba su hermano<br \/>\nPigmali\u00f3n, terrible m\u00e1s que todos los otros por sus cr\u00edmenes.<br \/>\nY vino a ponerse entre ambos la locura. \u00c9ste a Siqueo,<br \/>\nimp\u00edo ante las aras y ciego de pasi\u00f3n por el oro,<br \/>\nsorprende a escondidas con su espada, sin cuidarse<br \/>\ndel amor de su hermana; su acci\u00f3n ocult\u00f3 por mucho tiempo<br \/>\ny con mentiras y esperanzas vanas enga\u00f1\u00f3 a la amante afligida.<br \/>\nPero en sue\u00f1os se le present\u00f3 el propio fantasma de su insepulto<br \/>\nesposo, con los rasgos asombrosamente p\u00e1lidos;<br \/>\nlas aras crueles descubri\u00f3 y el pecho por el hierro<br \/>\natravesado, y desvel\u00f3 todo el crimen secreto de su casa.<br \/>\nLa anima luego a disponer la huida y salir de su patria,<br \/>\ny saca de la tierra antiguos tesoros escondidos,<br \/>\nayuda para el camino, gran cantidad de oro y de plata.<br \/>\nConmovida por esto preparaba Dido su partida y a los compa\u00f1eros.<br \/>\nAcuden aquellos que m\u00e1s odiaban al cruel tirano,<br \/>\no que m\u00e1s le tem\u00edan; de unas naves que dispuestas estaban<br \/>\nse apoderan y las cargan de oro. Se van por el mar<br \/>\nlas riquezas del avaro Pigmali\u00f3n; una mujer dirige la empresa.<br \/>\nLlegaron a estos lugares, donde ahora ves enormes murallas<br \/>\ny nace el alc\u00e1zar de una joven Cartago,<br \/>\ny compraron el suelo, que por esto llamaron Birsa,<br \/>\ncuanto pudieron rodear con una piel de toro.<br \/>\nMas, \u00bfqu\u00e9 hay de vosotros? \u00bfDe d\u00f3nde hab\u00e9is llegado<br \/>\no a d\u00f3nde os dirig\u00eds?\u00bb A quien tal preguntaba, aqu\u00e9l<br \/>\nentre suspiros y sacando la voz de lo hondo del pecho:<br \/>\n\u00ab\u00a1Oh, diosa! Si hubiera de empezar desde el principio<br \/>\ny tiempo tuvieras de escuchar los anales de nuestras fatigas,<br \/>\nantes encerrar\u00eda V\u00e9spero al d\u00eda en el Olimpo.<br \/>\nDesde la antigua Troya, y puede que el nombre de Troya<br \/>\nhaya llegado a tus o\u00eddos, sacudidos por mares diversos,<br \/>\npor azar, una tormenta nos lanz\u00f3 a las costas de Libia.<br \/>\nYo soy Eneas piadoso que, arrancados al enemigo, mis Penates<br \/>\nllevo en mi flota conmigo; mi fama es conocida m\u00e1s all\u00e1 del cielo.<br \/>\nBusco Italia, mi patria, y desciende mi raza del supremo Jove.<br \/>\nMe lanc\u00e9 al mar de Frigia con dos veces diez naves,<br \/>\nen pos de mi destino, bajo la gu\u00eda de mi divina madre.<br \/>\nSiete apenas han sobrevivido al castigo de las olas y del Euro.<br \/>\nYo mismo, desconocido y necesitado, vago por los desiertos de Libia,<br \/>\nexpulsado de Europa y de Asia.\u00bb Y no consinti\u00f3 Venus<br \/>\nque m\u00e1s se quejase, y as\u00ed dijo, interrumpiendo su dolor:<br \/>\n\u00abSeas quien seas, y ya que has llegado a esta ciudad tiria,<br \/>\nno creo que consumas las auras de la vida odiado por los dioses.<br \/>\nAs\u00ed que prosigue y vete desde aqu\u00ed a los umbrales de la reina.<br \/>\nPues que han vuelto tus amigos y que tu flota ha vuelto<br \/>\nte anuncio, y que al cambiar los Aquilones est\u00e1 en seguro,<br \/>\nsi es que mis padres no me ense\u00f1aron mal a leer los augurios.<br \/>\nMira dos grupos de seis cisnes volando en formaci\u00f3n alegres,<br \/>\na quienes dejando la regi\u00f3n del \u00e9ter el ave de J\u00fapiter<br \/>\nturbaba a cielo abierto; ahora en larga fila ya parecen<br \/>\nelegir una tierra o mirar desde lo alto la elegida:<br \/>\nigual que en su retorno juegan aqu\u00e9llos con alas estridentes<br \/>\ny recorren en c\u00edrculo el cielo y lanzan su canto,<br \/>\nno de otra forma tus naves y tus j\u00f3venes<br \/>\no han entrado ya en puerto o buscan su boca a toda vela.<br \/>\nAs\u00ed que prosigue, y, por donde te lleva el camino, dirige tus pasos.\u00bb<br \/>\nDijo, y reluci\u00f3 su nuca de rosa al darse la vuelta,<br \/>\ny desde lo m\u00e1s alto exhalaron sus cabellos de ambros\u00eda<br \/>\nun olor divino; cay\u00f3 su vestido hasta los mismos pies<br \/>\ny se march\u00f3 con el andar de una diosa verdadera. Entonces\u00a0<br \/>\nreconoci\u00f3 aqu\u00e9l a su madre que escapaba y as\u00ed la sigui\u00f3 con la voz:<br \/>\n\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tan a menudo, tambi\u00e9n t\u00fa cruel, te burlas de tu hijo<br \/>\ncon falsas im\u00e1genes? \u00bfPor qu\u00e9 no se me da juntar mi diestra<br \/>\ncon la suya y o\u00edr y devolver palabras de verdad?\u00bb<br \/>\n\u00c9ste fue su reproche y encamin\u00f3 sus pasos hacia las murallas.<br \/>\nPero Venus cubri\u00f3 con una sombra oscura a los caminantes<br \/>\ny derram\u00f3 la diosa a su alrededor un manto de niebla,<br \/>\npara que nadie pudiera verlos y nadie tocarlos,<br \/>\no urdir un retraso o las causas inquirir de su llegada.<br \/>\nElla misma, volando, se va a Pafos y encontr\u00f3 alegre<br \/>\nde nuevo su morada, donde tiene su templo y cien altares<br \/>\narden con incienso de Saba y huelen a guirnaldas reci\u00e9n cortadas.<br \/>\nReemprendieron entretanto su camino, por donde avanza el sendero,<br \/>\ny ya sub\u00edan ala colina que mucho asoma por encima\u00a0<br \/>\nde la ciudad y ve desde lo alto el alc\u00e1zar de enfrente.<br \/>\nSe asombra Eneas de la mole, caba\u00f1as otro tiempo,<br \/>\nse asombra de las puertas y del ir y venir por las calzadas.<br \/>\nSe afanan con fiebre los tirios: unos trazan la muralla<br \/>\ny levantan la fortaleza y hacen rodar las piedras en sus manos;<br \/>\notros eligen un lugar para su techo y lo rodean de un surco;<br \/>\nleyes est\u00e1n dictando los jueces y el senado sagrado.<br \/>\nUnos aqu\u00ed excavan el puerto; otros preparan profundos<br \/>\ncimientos para el teatro y sacan enormes columnas<br \/>\nde las rocas que habr\u00e1n de decorar la escena futura.<br \/>\nIgual que las abejas al entrar el verano por los campos floridos<br \/>\nse afanan bajo el sol, sacando fuera las cr\u00edas ya adultas<br \/>\nde la especie, o espesando la l\u00edquida miel<br \/>\no hinchando las celdillas con el dulce n\u00e9ctar,<br \/>\no toman la carga de las que van llegando o en formaci\u00f3n cerrada<br \/>\nde la colmena arrojan al perezoso reba\u00f1o de los z\u00e1nganos;<br \/>\nhierve el trabajo y de la miel se escapa un olor a tomillo.<br \/>\n\u00abAfortunados los que ven sus murallas alzarse\u00bb,<br \/>\nexclama Eneas de la ciudad contemplando los tejados.<br \/>\nEncerrado en la niebla (asombra decirlo) se mete<br \/>\nen el centro y se mezcla a la gente sin ser visto.<br \/>\nUn bosque se alzaba en el coraz\u00f3n de la ciudad, de sombra amen\u00edsima,<br \/>\ndonde, arrojados por el torbellino y las aguas, sacaron<br \/>\ndel suelo los p\u00fanicos la primera se\u00f1al que Juno soberana<br \/>\nles hab\u00eda mostrado: la cabeza de un brioso caballo; que habr\u00eda de ser<br \/>\npor los siglos un pueblo famoso en la guerra y pr\u00f3spero en la paz.<br \/>\nAqu\u00ed levantaba la sidonia Dido un templo enorme\u00a0<br \/>\na Juno, opulento de ofrendas y del numen de la diosa,<br \/>\ny para \u00e9l se alzaban sobre la escalinata dinteles de bronce y vigas<br \/>\ncon bronce trabadas, y chirriaban en sus goznes las puertas de bronce.<br \/>\nEn este bosque por primera vez el ins\u00f3lito espect\u00e1culo disip\u00f3<br \/>\nsu temor, y se atrevi\u00f3 Eneas por primera vez a esperar<br \/>\nsalvaci\u00f3n y a m\u00e1s confiar en medio de la adversidad.<br \/>\nY as\u00ed, mientras todo contempla al pie del templo enorme,<br \/>\nesperando a la reina, mientras contempla absorto de la ciudad<br \/>\ncu\u00e1l sea la suerte, y las brigadas de obreros y el esfuerzo<br \/>\nde los trabajos, ve por orden las luchas de Troya<br \/>\ny las guerras que hab\u00eda divulgado la fama por todo el orbe,<br \/>\ny a los Atridas y a Pr\u00edamo y con ambos al cruel Aquiles.<br \/>\nSe detuvo, y entre l\u00e1grimas dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 lugar, Acates,<br \/>\nqu\u00e9 regi\u00f3n de la tierra no est\u00e1 llena de nuestras fatigas?<br \/>\nMira Pr\u00edamo. Aqu\u00ed tambi\u00e9n se premia la virtud,<br \/>\nl\u00e1grimas hay para las penas y tocan el coraz\u00f3n las cosas de los hombres.<br \/>\nDeja ese miedo, que esta fama alguna ayuda habr\u00e1 de reportarte.\u00bb<br \/>\nDice as\u00ed y alimenta su \u00e1nimo con la pintura inane<br \/>\nentre grandes gemidos, y humedece su rostro inagotable r\u00edo.<br \/>\nPues ve\u00eda c\u00f3mo por aqu\u00ed escapaban los griegos peleando<br \/>\nde P\u00e9rgamo alrededor, acosados por la juventud troyana;<br \/>\npor aqu\u00ed los frigios, al perseguirles con su carro Aquiles empenachado.<br \/>\nY no lejos de all\u00ed las blancas velas de las tiendas de Reso<br \/>\nreconoce entre l\u00e1grimas: entregadas al sue\u00f1o primero,<br \/>\nel hijo de Tideo las llenaba desangre en gran carnicer\u00eda<br \/>\ny se lleva al campamento los fogosos caballos antes de que<br \/>\nprobasen los pastos de Troya y bebieran del Janto.<br \/>\nEn otra parte Troilo escapando tras perder sus armas,<br \/>\npobre muchacho en desigual combate con Aquiles,<br \/>\nlos caballos lo arrastran y cuelga ca\u00eddo del carro vac\u00edo,<br \/>\nsujetando las riendas sin embargo; nuca y cabellos<br \/>\nle arrastran por el suelo, y escribe en el polvo con la lanza vuelta.<br \/>\nMientras tanto, las mujeres de Ili\u00f3n sub\u00edan al templo<br \/>\nde Palas inicua, sueltos los cabellos, un peplo<br \/>\na ofrecerle suplicantes, tristes y golpe\u00e1ndose el pecho con las palmas,<br \/>\ny la diosa les daba la espalda, en el suelo clavados los ojos.<br \/>\nTres veces hab\u00eda arrastrado Aquiles el cuerpo de H\u00e9ctor<br \/>\nen torno a los muros de Troya y lo cambiaba sin vida por oro.<br \/>\nNo pudo m\u00e1s, y deja escapar un gemido de lo hondo del pecho,<br \/>\ncuando los despojos, cuando el carro y cuando el cuerpo de su pobre amigo<br \/>\ny a Pr\u00edamo tendiendo sus manos inermes contempla.<br \/>\nTambi\u00e9n \u00e9l se vio, mezclado con los pr\u00edncipes de los aqueos,<br \/>\ny el ej\u00e9rcito de la Aurora y las armas del negro Memn\u00f3n.<br \/>\nGu\u00eda la marcha de las amazonas de escudos lunados<br \/>\nPentesilea, que arde enloquecida entre millares,<br \/>\ncon \u00e1ureo ce\u00f1idor bajo el pecho descubierto,<br \/>\nguerrera, doncella que se atreve a combatir contra hombres.<br \/>\nMientras contempla todo esto el dardanio Eneas maravillado,<br \/>\nmientras se queda absorto atento s\u00f3lo a lo que ve,<br \/>\nla reina hacia el templo, la bell\u00edsima Dido,<br \/>\nse encamina con numeroso s\u00e9quito de j\u00f3venes.<br \/>\nCual en las riberas del Eurotas o en las laderas del Cinto<br \/>\nDiana dirige a sus coros de Or\u00e9adas que la siguen a miles<br \/>\ny se agolpan a un lado y a otro; ella la aljaba<br \/>\nlleva al hombro y sobresale de todas las diosas al caminar<br \/>\n(se agita de gozo el pecho callado de Latona):<br \/>\nas\u00ed estaba Dido, as\u00ed de alegre caminaba<br \/>\nentre todos apresurando las obras de su futuro reino.<br \/>\nY a las puertas de la diosa, bajo la b\u00f3veda del templo<br \/>\nse sent\u00f3 sobre alto sitial rodeada de sus armas.<br \/>\nImpart\u00eda justicia y leyes a los hombres y la tarea de las obras<br \/>\ndistribu\u00eda en partes iguales o dejaba a la suerte,<br \/>\ncuando de pronto Eneas ve llegar entre gran concurso<br \/>\nde gente a Anteo y a Sergesto y al valiente Cloanto<br \/>\ny a algunos otros teucros a quienes negro tornado<br \/>\nhab\u00eda dispersado por el mar, lanz\u00e1ndolos a otras orillas.<br \/>\nPasmado se qued\u00f3 y a la vez Acates se conmueve<br \/>\nde alegr\u00eda y de miedo; ard\u00edan ansiosos por estrechar<br \/>\nsus diestras, mas la dudosa situaci\u00f3n turba sus corazones.<br \/>\nSe contienen y escondidos en el hueco de la nube observan<br \/>\ncu\u00e1l ha sido la suerte de sus hombres, d\u00f3nde han dejado las naves,<br \/>\na qu\u00e9 vienen; pues llegaban escogidos de toda la flota<br \/>\na pedir favor y se dirig\u00edan al templo gritando.<br \/>\nLuego que entraron y se les permiti\u00f3 hablar delante de todos,<br \/>\nde este modo comienza el gran Ilioneo, con pecho sereno:<br \/>\n\u00abOh, reina, a quien J\u00fapiter ha dado fundar una nueva ciudad<br \/>\ny en justicia que frenaras a pueblos soberbios.<br \/>\nLos pobres troyanos, batidos por los vientos de todos los mares,<br \/>\nte suplicamos: aleja el fuego maldito de nuestras naves,<br \/>\nperdona a un pueblo piadoso y vigila de cerca nuestras cosas.<br \/>\nQue no hemos venido a debelar con la espada los Penates<br \/>\nde Libia, ni a llevar a la costa un bot\u00edn apresado;<br \/>\nno somos de \u00e1nimo guerrero ni es de vencidos soberbia tama\u00f1a.<br \/>\nHay un lugar al que llaman los griegos con el nombre de\u00a0Hesperia,<br \/>\nuna tierra antigua, poderosa en las armas y f\u00e9rtil de suelo,<br \/>\nque habitaron los hombres de Enotria; hoy se dice que sus descendientes<br \/>\nllaman Italia al pueblo por el nombre de su jefe.<br \/>\n\u00c9se era nuestro rumbo,<br \/>\ncuando de pronto Ori\u00f3n tempestuoso surgi\u00f3 sobre las olas<br \/>\ny nos lanz\u00f3 a baj\u00edos sin salida y con Austros tenaces del todo<br \/>\nnos dispers\u00f3 con el agua por encima entre olas y escollos<br \/>\ninaccesibles; unos pocos logramos ganar a nado nuestras playas.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 clase de hombres es \u00e9sta y qu\u00e9 patria tan b\u00e1rbara permite<br \/>\nuna costumbre as\u00ed? Se nos impide la hospitalidad de la playa,<br \/>\nguerras nos levantan y nos proh\u00edben detenernos en la orilla.<br \/>\nSi despreci\u00e1is la raza de los hombres y las armas mortales,<br \/>\ntemed al menos a los dioses que no olvidan lo bueno y lo malo.<br \/>\nUn rey ten\u00edamos, Eneas; m\u00e1s justo que \u00e9l no hubo otro<br \/>\nni de mayor piedad, ni m\u00e1s grande en la guerra y las armas.<br \/>\nSi los hados protegen a este hombre, si se alimenta del aura<br \/>\net\u00e9rea y no duerme a\u00fan en las sombras crueles,<br \/>\nno cabe miedo alguno, ni habr\u00e1 de pesarte el cumplir<br \/>\nla primera con nosotros. Ciudades tenemos en la regi\u00f3n de los s\u00edculos<br \/>\ny armas, y el famoso Acestes de sangre troyana.<br \/>\nPerm\u00edtasenos arrastrar a tierra la flota que desarbol\u00f3 el viento<br \/>\ny reparar su madera en los bosques y cortar nuevos remos,<br \/>\ny, si es posible, recobrados nuestros amigos y nuestro rey,<br \/>\nbuscar Italia y gozosos dirigirnos a Italia y al Lacio;<br \/>\ny si no, si nuestra salvaci\u00f3n se ha perdido y a ti, \u00f3ptimo padre de los teucros,<br \/>\nte guarda el mar de Libia y no queda esperanza ya de Julo,<br \/>\nal menos al estrecho de Sicilia, a los lugares dispuestos<br \/>\nde donde llegamos hasta aqu\u00ed, y al rey Acestes volvamos.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dijo Ilioneo; as\u00ed a la vez todos suspiraban los Dard\u00e1nidas.<br \/>\nBrevemente entonces, la cabeza inclinada, habla Dido:<br \/>\n\u00abSacad el miedo de vuestro coraz\u00f3n, teucros, dejad esas cuitas.<br \/>\nLo dif\u00edcil de la situaci\u00f3n y el que el reino sea nuevo tales cosas<br \/>\nme obligan a tramar y a defender con guardias todo mi suelo.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n no ha o\u00eddo hablar de la estirpe de Eneas y la ciudad de Troya,<br \/>\nde su valor y sus hombres o de las llamas de guerra tan grande?<br \/>\nQue no tenemos los p\u00fanicos corazones tan endurecidos<br \/>\nni tan lejos de la ciudad tiria unce el Sol sus caballos.<br \/>\nAs\u00ed que, tanto si ansi\u00e1is la grandeza de Hesperia y los campos saturnios<br \/>\ncomo el suelo de \u00c9rice y el reino de Acestes,<br \/>\nos dejar\u00e9 marchar protegidos por mi auxilio y podr\u00e9is disponer de mis recursos.<br \/>\n\u00bfQue prefer\u00eds quedaros conmigo en pie de igualdad en mi reino?<br \/>\nLa ciudad que estoy levantando vuestra es; varad vuestras naves;<br \/>\nninguna distinci\u00f3n habr\u00e9 de hacer entre tirio y troyano.<br \/>\nY ojal\u00e1 que en alas del mismo Noto llegase tambi\u00e9n<br \/>\nEneas, vuestro rey; al punto enviar\u00e9 por las playas hombres<br \/>\nde confianza y har\u00e9 que recorran los confines de Libia,<br \/>\npor si anda perdido por alg\u00fan bosque o ciudad.\u00bb<br \/>\nCon el \u00e1nimo recobrado por estas palabras, el fuerte Acates<br \/>\ny el padre Eneas tambi\u00e9n, impacientes, ard\u00edan por salir<br \/>\nde la nube. Y Acates el primero interroga a Eneas:<br \/>\n\u00abHijo de diosa, \u00bfqu\u00e9 opini\u00f3n se alza en tu pecho?<br \/>\nTodo est\u00e1s viendo a salvo, y recobrados los amigos y la flota.<br \/>\nS\u00f3lo uno falta, a quien nosotros mismos vimos perderse<br \/>\nen medio de las olas; responde lo dem\u00e1s a las palabras de tu madre.\u00bb<br \/>\nApenas acab\u00f3 de hablar cuando se abre la nube<br \/>\nde repente, y se esfuma disip\u00e1ndose por cielo abierto.<br \/>\nAll\u00ed apareci\u00f3 Eneas y en una blanca luz resplandeci\u00f3,<br \/>\ncon la cara y el cuerpo como un dios; que su misma madre<br \/>\nhab\u00eda insuflado al hijo brillante cabellera y la luz p\u00farpura<br \/>\nde la juventud y en sus ojos alegres resplandores:<br \/>\ncomo a\u00f1aden las manos adornos al marfil o como de rubio oro<br \/>\nse engarza la plata o la piedra de Paros.<br \/>\nAs\u00ed entonces se dirige a la reina y a todos de repente,<br \/>\ninesperado, dice: \u00abAqu\u00ed me ten\u00e9is, soy quien busc\u00e1is.<br \/>\nSoy el troyano Eneas, rescatado del oleaje libio.<br \/>\nOh, t\u00fa, la \u00fanica en apiadarse de las fatigas indecibles de Troya,<br \/>\nque a nosotros, restos de los d\u00e1naos, agotados por mar y tierra<br \/>\nde toda clase de calamidades, de todo privados,<br \/>\na tu ciudad y a tu casa nos asocias. No podemos, Dido,<br \/>\ndarte las gracias que mereces, ni puede todo el pueblo troyano,<br \/>\nperdido como est\u00e1 y disperso por el ancho mundo.<br \/>\nMas los dioses a ti, si alg\u00fan numen vela por los piadosos, si es que<br \/>\nalgo queda de justicia y una inteligencia que sabe lo que es justo,<br \/>\ndigna recompensa habr\u00e1n de darte. \u00bfQu\u00e9 siglos tan felices<br \/>\nte vieron nacer? \u00bfQu\u00e9 padres tan grandes as\u00ed te engendraron?<br \/>\nMientras hacia el mar corran los r\u00edos, mientras recorran las sombras<br \/>\nlas quebradas de los montes, mientras estrellas alimente el cielo,<br \/>\npermanecer\u00e1 siempre el honor y la gloria de tu nombre,<br \/>\nsea cual sea la tierra que me llama.\u00bb As\u00ed que habl\u00f3, al amigo<br \/>\nIlioneo busc\u00f3 con su diestra y con la izquierda a Seresto,<br \/>\ny a los dem\u00e1s despu\u00e9s, y al valiente G\u00edas y al valiente Cloanto.<br \/>\nSin aliento se qued\u00f3 la sidonia Dido, por la visi\u00f3n primero,<br \/>\ndespu\u00e9s por tanta desventura del h\u00e9roe y as\u00ed habl\u00f3 con su boca:<br \/>\n\u00ab\u00bfQu\u00e9 desventura, hijo de la diosa, en medio de tan grandes peligros<br \/>\nte persigue? \u00bfQu\u00e9 fuerza te arroja a riberas salvajes?\u00a0<br \/>\n\u00bfNo eres t\u00fa aquel Eneas que la madre Venus al dardanio<br \/>\nAnquises le engendr\u00f3 junto a las aguas del frigio Simunte?<br \/>\nY recuerdo muy bien que Teucro vino a Sid\u00f3n<br \/>\nexpulsado de la tierra de su padre, buscando un nuevo reino<br \/>\ncon la ayuda de Belo; andaba entonces mi padre Belo<br \/>\nasolando la rica Chipre y a su poder, vencedor, la ten\u00eda sometida.<br \/>\nPues ya desde aquel tiempo me era conocida la ruina<br \/>\nde la ciudad troyana, y tu nombre, y los reyes pelasgos.<br \/>\n\u00c9l mismo, un enemigo, hablaba de los teucros con la mayor alabanza<br \/>\ny se pretend\u00eda descendiente de una antigua estirpe de teucros.<br \/>\nAs\u00ed que vamos, j\u00f3venes, entrad en nuestras casas.<br \/>\nQue a m\u00ed tambi\u00e9n fortuna parecida quiso traerme,<br \/>\nsacudida por fatigas sin cuento, por \u00faltimo a esta tierra;<br \/>\nno aprendo a ayudar al malhadado sin conocer la desgracia.\u00bb<br \/>\nAs\u00ed dice, y conduce al tiempo a Eneas a los techos<br \/>\nreales y al tiempo ordena sacrificios en los templos de los dioses.<br \/>\nY env\u00eda a la vez a los compa\u00f1eros de la playa no menos<br \/>\nde veinte toros, cien erizados lomos<br \/>\nde enormes cerdos, cien corderos bien cebados con sus madres,<br \/>\npresentes y gozo del d\u00eda.<br \/>\nY se dispone con lujo de reyes el interior del palacio,<br \/>\nespl\u00e9ndido, y preparan los banquetes en las habitaciones:<br \/>\ntelas trabajadas con esmero y de soberbia p\u00farpura,<br \/>\nmucha plata en las mesas y, labradas en oro,<br \/>\nlas valerosas haza\u00f1as de los padres, la sucesi\u00f3n largu\u00edsima<br \/>\nde batallas que tantos guerreros libraron desde el antiguo origen de la raza.<br \/>\nEneas (pues no deja descansar a sus pensamientos su amor<br \/>\nde padre) env\u00eda por delante a las naves r\u00e1pido a Acates,<br \/>\nque cuente a Ascanio todo esto y a la ciudad lo traiga;<br \/>\ntodo el cuidado de su querido padre se pone en Ascanio.<br \/>\nPresentes adem\u00e1s salvados de la ruina de Troya<br \/>\nmanda traer, un vestido bordado con dibujos de oro<br \/>\ny un velo festoneado en acanto azafr\u00e1n,<br \/>\nornato de la argiva Helena que hab\u00eda tra\u00eddo ella<br \/>\nde Micenas al venir a P\u00e9rgamo y a unos prohibidos<br \/>\nhimeneos, maravilloso regalo de su madre Leda;<br \/>\ny el cetro adem\u00e1s que un d\u00eda llevara llione,<br \/>\nla mayor de las hijas de Pr\u00edamo, y para el cuello un collar<br \/>\nde perlas, y una doble corona de oro y de gemas.<br \/>\nCumpliendo a toda prisa cubr\u00eda Acates el camino a las naves.<br \/>\nPero la Citerea nuevas ma\u00f1as, nuevos planes urde<br \/>\nen su pecho, para que con la cara y el cuerpo del dulce Ascanio<br \/>\nCupido se presente y encienda con sus regalos<br \/>\nla pasi\u00f3n de la reina, y meta el fuego en sus huesos.<br \/>\nY es que teme a una casa ambigua y a los tirios de dos lenguas;<br \/>\nla abrasa feroz Juno y aumenta por la noche su cuidado.<br \/>\nAs\u00ed que con estas palabras se dirige al al\u00edgero Amor:<br \/>\n\u00abHijo m\u00edo, mi fuerza, mi gran poder, el \u00fanico<br \/>\nque despreciar puede los dardos tifeos de tu excelso padre,<br \/>\nen ti me refugio y suplicante tu ayuda reclamo.<br \/>\nQue tu hermano Eneas anda en el mar sacudido<br \/>\npor todas las costas a causa del odio de la acerba Juno,<br \/>\nlo sabes muy bien y a menudo de nuestro dolor te doliste.<br \/>\nAhora lo retiene la fenicia Dido y lo entretiene con blandas<br \/>\npalabras, y me temo a d\u00f3nde puede conducirle<br \/>\nla hospitalidad de Juno: no dejar\u00e1 pasar ocasi\u00f3n como \u00e9sta.<br \/>\nPor eso estoy planeando conquistar antes a la reina con enga\u00f1os<br \/>\ny ce\u00f1irla de fuego, para que no cambie por alg\u00fan otro dios<br \/>\ny conmigo se vea atada con un gran amor a Eneas.<br \/>\nEscucha ahora mi plan para que puedas lograrlo.<br \/>\nPor orden de su querido padre se dispone a acudir a la ciudad<br \/>\nsidonia el ni\u00f1o real, el objeto mayor de mis cuitas,<br \/>\nllevando consigo los presentes rescatados al mar y a las llamas de Troya;<br \/>\nvoy a ocultarlo, profundamente dormido, en las cumbres<br \/>\nde Citera o en la sagrada morada de la Idalia,<br \/>\npara que enterarse no pueda de mis enga\u00f1os o interponerse.<br \/>\nT\u00fa, por no m\u00e1s de una noche, toma su aspecto<br \/>\ncon enga\u00f1o, y, ni\u00f1o, como eres, viste los conocidos rasgos del ni\u00f1o<br \/>\nde modo que, cuando te tome en su regazo felic\u00edsima Dido<br \/>\nentre las mesas reales y el licor llieo,<br \/>\ncuando te d\u00e9 sus abrazos y te llene de dulces besos,<br \/>\nle insufles sin que lo advierta tu fuego y la enga\u00f1es con tu droga.\u00bb<br \/>\nObedece Amor las palabras de su madre querida y las alas<br \/>\ndeja y toma gozoso los andares de Julo.<br \/>\nVenus por su lado pl\u00e1cida quietud vierte por los miembros<br \/>\nde Ascanio, y en sus brazos la diosa lo lleva a los altos<br \/>\nbosques de Idalia, donde la suave mejorana lo perfuma<br \/>\ny lo envuelve con sus flores y su dulce sombra.<br \/>\nIba ya obediente al mandato Cupido y llevaba<br \/>\nlos reales presentes a los tirios, alegre con la gu\u00eda de Acates.<br \/>\nAl llegar, la reina se instal\u00f3 por fin en un lecho<br \/>\nde oro con soberbios tapices y se puso en el centro,<br \/>\ny ya el padre Eneas y ya la juventud troyana<br \/>\nse presentan y se colocan sobre asientos de p\u00farpura.<br \/>\nPresentan los criados agua a las manos y el fruto de Ceres<br \/>\nreparten en cestas y pa\u00f1os ofrecen de flecos cortados.<br \/>\nDentro hay cincuenta criadas a cuyo cuidado est\u00e1 la provisi\u00f3n<br \/>\nordenada de las viandas y quemar perfumes a los Penates;<br \/>\notras cien y otros tantos servidores de la misma edad<br \/>\npara colmar de viandas las mesas y servir las copas.<br \/>\nNo faltan tampoco los tirios, que en gran n\u00famero acuden<br \/>\nal alegre palacio; se les pide descansar en cojines bordados<br \/>\ny admiran los regalos de Eneas, admiran a Julo,<br \/>\nel rostro resplandeciente del dios y sus fingidas palabras,<br \/>\ny el vestido y el velo bordado de acanto azafr\u00e1n.<br \/>\nEn especial la infeliz fenicia, rendida a la perdici\u00f3n que acecha,<br \/>\nno puede saciar su coraz\u00f3n y se abrasa mirando,<br \/>\ny por igual la emocionan los presentes y el muchacho.<br \/>\n\u00c9ste, luego que se colg\u00f3 de los brazos y el cuello de Eneas<br \/>\ny colm\u00f3 el gran amor de su falso padre,<br \/>\nbusca a la reina. Ella con los ojos, con su coraz\u00f3n todo<br \/>\nse le prende y lo atrae a su pecho ignorante Dido<br \/>\nde qu\u00e9 dios terrible se le sienta, desdichada. Y \u00e9l recordando<br \/>\na su madre Acidalia, a borrar poco a poco a Siqueo<br \/>\ncomienza y trata ya de cambiar con el amor de un vivo<br \/>\nsu coraz\u00f3n ha tiempo apagado y un pecho no acostumbrado.<br \/>\nTan pronto se descans\u00f3 en el banquete y quitaron las mesas,<br \/>\ndisponen grandes crateras y coronan los vinos.<br \/>\nLlena el bullicio la mansi\u00f3n y resuenan las voces por los amplios<br \/>\nsalones; cuelgan encendidas las l\u00e1mparas del dorado<br \/>\nartes\u00f3n y derrotan las antorchas con su llama a la noche.<br \/>\nPidi\u00f3 en ese momento la reina una pesada p\u00e1tera de oro<br \/>\ny de gemas y la llen\u00f3 de vino puro, como Belo y todos<br \/>\ndesde Belo sol\u00edan; luego se hizo el silencio en la sala:<br \/>\n\u00abJ\u00fapiter, pues dicen que est\u00e1 a tu cargo el derecho de hospitalidad,<br \/>\nojal\u00e1 permitas que sea \u00e9ste un d\u00eda alegre para los tirios y cuantos<br \/>\nsalieron de Troya, y que de \u00e9l se acuerden nuestros descendientes.<br \/>\nQue nos asista Baco, dispensador de goces, y Juno benigna;<br \/>\ny vosotros, tirios, celebrad esta reuni\u00f3n con alegr\u00eda.\u00bb<br \/>\nDijo, y lib\u00f3 sobre la mesa la ofrenda del vino<br \/>\ny, hecha la libaci\u00f3n, lo prob\u00f3 la primera con los labios apenas;<br \/>\nconvid\u00f3 luego a Bitias, quien sin dudarlo se trag\u00f3 la copa<br \/>\nespumante hasta topar con el oro macizo;<br \/>\ndespu\u00e9s los dem\u00e1s pr\u00edncipes. El crinado Yopas hace sonar<br \/>\nsu c\u00edtara dorada cual le ense\u00f1\u00f3 Atlante gigantesco.<br \/>\nCanta \u00e9ste el vagar de la luna y del sol las fatigas,<br \/>\nel origen de hombres y animales, del agua y del fuego,<br \/>\nArturo y las lluviosas H\u00edades y los dos Triones,<br \/>\npor qu\u00e9 tanto se apresuran a ba\u00f1arse en el Oc\u00e9ano los soles<br \/>\nde invierno o por qu\u00e9 se demoran las lentas noches;<br \/>\nredoblan sus aplausos los tirios y los troyanos les siguen.<br \/>\nPasaba tambi\u00e9n la noche en animada charla<br \/>\nla infeliz Dido, y un largo amor beb\u00eda,<br \/>\npreguntando una y otra cosa sobre Pr\u00edamo, una y otra sobre H\u00e9ctor;<br \/>\nya con qu\u00e9 armas se hab\u00eda presentado el hijo de la Aurora,<br \/>\nya c\u00f3mo eran de Diomedes los caballos, ya por la figura de Aquiles:<br \/>\n\u00abEa, mi hu\u00e9sped; comienza por el principio y cu\u00e9ntanos\u00bb,<br \/>\ndijo, \u00ablas trampas de los d\u00e1naos y las desgracias de los tuyos<br \/>\ny tu peregrinar; pues ya es el s\u00e9ptimo verano<br \/>\nque vagar te ve por todas las tierras y los mares. \u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Eneida es una epopeya escrita por el romano Publio Virgilio Mar\u00f3n alrededor del siglo I a.C. 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