{"id":877,"date":"2010-11-23T01:47:09","date_gmt":"2010-11-22T23:47:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=877"},"modified":"2010-11-23T01:47:09","modified_gmt":"2010-11-22T23:47:09","slug":"la-republica-x-platon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-republica-x-platon\/","title":{"rendered":"La Rep\u00fablica (X) [Plat\u00f3n]"},"content":{"rendered":"<p><strong>X<\/strong><\/p>\n<p>I. -Y por cierto -dije- que tengo en la mente muchas otras razones para suponer que la ciudad que fund\u00e1bamos es la mejor que pueda darse; pero lo afirmo sobre todo cuando pongo mi atenci\u00f3n en lo que toca a la poes\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 es ello? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Que no hemos de admitir en ning\u00fan modo poes\u00eda alguna que sea imitativa; y ahora par\u00e9ceme a m\u00ed que se me muestra esto mayormente y con m\u00e1s claridad, una vez analizada la diversidad de las especies del alma.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo lo entiendes?<\/p>\n<p>-Para hablar ante vosotros -porque no creo que vay\u00e1is a delatarme a los autores tr\u00e1gicos y los dem\u00e1s poetas imitativos-, todas esas obras parecen causar estragos en la mente de cuantos las oyen si no tienen como contraveneno el conocimiento de su verdadera \u00edndole.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 es lo que piensas -dijo- para hablar as\u00ed?<\/p>\n<p>-Habr\u00e1 que decirlo -contest\u00e9-; aunque un cierto cari\u00f1o y reverencia que desde ni\u00f1o siento por Homero me embaraza en lo que voy a decir, porque, a no dudarlo, \u00e9l ha sido el primer maestro y gu\u00eda de todos esos pulidos poetas tr\u00e1gicos. Pero ning\u00fan hombre ha de ser honrado por encima de la verdad y, por lo tanto, he de decir lo que pienso .<\/p>\n<p>-Muy de cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Escucha, pues, o m\u00e1s bien resp\u00f3ndeme.<\/p>\n<p>-Pregunta t\u00fa.<\/p>\n<p>-\u00bfPodr\u00e1s decirme lo que es en conjunto la imitaci\u00f3n? Porque yo mismo no comprendo bien lo que esta palabra quiere significar.<\/p>\n<p>-\u00a1Pues si que, en ese caso, voy a comprenderlo yo! -exclam\u00f3.<\/p>\n<p>-No ser\u00eda extra\u00f1o -observ\u00e9-, porque los que tienen poca vista ven muchas cosas antes que los que ven bien.<\/p>\n<p>-As\u00ed es -replic\u00f3-, pero, estando t\u00fa presente, no ser\u00eda yo capaz ni de intentar decir lo que se me muestra; t\u00fa ver\u00e1s, por lo tanto.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres, pues, que empecemos a examinarlo partiendo del m\u00e9todo acostumbrado? Nuestra costumbre era, en efecto, la de poner una idea para cada multitud de cosas a las que damos un mismo nombre. \u00bfO no lo entiendes?<\/p>\n<p>-S\u00ed, lo entiendo.<\/p>\n<p>-Pongamos, pues, la que quieras de esas multitudes. Valga de ejemplo si te parece: hay una multitud de camas y una multitud de mesas .<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Pero las ideas relativas a esos muebles son dos, una idea de cama y otra idea de mesa.<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY no sol\u00edamos decir que los artesanos de cada uno de esos muebles, al fabricar el uno las camas y el otros las mesas de que nosotros nos servimos, e igualmente las otras cosas, los hacen mirando a su idea? Por lo tanto, no hay ninguno entre los artesanos que fabrique la idea misma, porque \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda de fabricarla?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>-Mira ahora qu\u00e9 nombre das a este otro artesano.<\/p>\n<p>-\u00bfA cu\u00e1l?<\/p>\n<p>-Al que fabrica \u00e9l solo todas las cosas que hace cada uno de los trabajadores manuales.<\/p>\n<p>-\u00a1Hombre extraordinario y admirable es \u00e9se de que hablas!<\/p>\n<p>-No lo digas a\u00fan, pues pronto vas a decirlo con m\u00e1s raz\u00f3n: tal operario no s\u00f3lo es capaz de fabricar todos los muebles, sino que hace todo cuanto brota de la tierra y produce todos los seres vivos, incluido \u00e9l mismo, y adem\u00e1s de esto la tierra y el cielo y los dioses y todo lo que hay en el cielo y bajo tierra en el Hades.<\/p>\n<p>-Est\u00e1s hablando -dijo- de un sabio bien maravilloso.<\/p>\n<p>-\u00bfNo lo crees? -pregunt\u00e9-. Y dime: \u00bfte parece que no existe en absoluto tal operario o que el hacedor de todo esto puede existir en alg\u00fan modo y en otro modo no? \u00bfO no te das cuenta de que t\u00fa mismo eres capaz de hacer todo esto en cierto modo?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 moda es \u00e9se? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-No es dif\u00edcil -contest\u00e9-, antes bien, puede practicarse diversamente y con rapidez, con m\u00e1xima rapidez, si quieres tomar un espejo y darle vueltas a todos lados: en un momento har\u00e1s el sol y todo lo que hay en el cielo; en un momento, la tierra; en un momento, a ti mismo y a los otros seres vivientes y muebles y plantas y todo lo dem\u00e1s de que habl\u00e1bamos.<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-; en apariencias, pero no existentes en verdad.<\/p>\n<p>-Linda y oportunamente -dije yo- sales al encuentro de mi discurso. Entre los art\u00edfices de esa clase est\u00e1 sin duda el pintor; \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Y dir\u00e1s, creo yo, que lo que \u00e9l hace no son seres verdaderos; y, sin embargo, en alg\u00fan modo el pintor hace camas tambi\u00e9n. \u00bfNo es cierto?<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-; tambi\u00e9n hace una cama de apariencia.<\/p>\n<p>II. -\u00bfY qu\u00e9 hace el fabricante de camas? \u00bfNo acabas de decir que \u00e9ste no hace la idea, que es, seg\u00fan conven\u00edamos, la cama existente por s\u00ed, sino una cama determinada?<\/p>\n<p>-As\u00ed lo dec\u00eda.<\/p>\n<p>-Si no hace, pues, lo que existe por s\u00ed, no hace lo real, sino algo que se le parece, pero no es real; y, si alguno dijera que la obra del fabricante de camas o de alg\u00fan otro mec\u00e1nico es completamente real, \u00bfno se pone en peligro de no decir verdad?<\/p>\n<p>-No la dir\u00eda -observ\u00f3-, por lo menos a juicio de los que se dedican a estas cuestiones.<\/p>\n<p>-No nos extra\u00f1emos, pues, de que esa obra resulte tambi\u00e9n algo oscuro en comparaci\u00f3n con la verdad.<\/p>\n<p>-No por cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres, pues -dije-, que, tomando por base esas obras, investiguemos c\u00f3mo es ese otro imitador de que habl\u00e1bamos?<\/p>\n<p>-Si t\u00fa lo quieres -dijo.<\/p>\n<p>-Conforme a lo dicho resultan tres clases de camas: una, la que existe en la naturaleza , que, seg\u00fan creo, podr\u00edamos decir que es fabricada por Dios, porque, \u00bfqui\u00e9n otro podr\u00eda hacerla ?<\/p>\n<p>-Nadie, creo yo.<\/p>\n<p>-Otra, la que hace el carpintero.<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo.<\/p>\n<p>-Y otra, la que hace el pintor; \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n<p>-Sea.<\/p>\n<p>-Por tanto, el pintor, el fabricante de camas y Dios son los tres maestros de esas tres clases de camas.<\/p>\n<p>-S\u00ed, tres.<\/p>\n<p>-Y Dios, ya porque no quiso, ya porque se le impuso alguna<\/p>\n<p>necesidad de no fabricar mas que una cama en la naturaleza, as\u00ed lo hizo: una cama sola, la cama en esencia; pero dos o m\u00e1s de ellas ni fueron producidas por Dios ni hay miedo de que se produzcan.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo as\u00ed? -dijo.<\/p>\n<p>-Porque, si hiciera aunque no fueran mas que dos -dije yo-, aparecer\u00eda a su vez una de cuya idea participar\u00edan esas dos y \u00e9sta ser\u00eda la cama por esencia, no las dos otras.<\/p>\n<p>-Exacto -dijo.<\/p>\n<p>-Y fue porque Dios sabe esto, creo yo, y porque quiere ser realmente creador de una cama realmente existente y no un fabricante cualquiera de cualquier clase de camas, por lo que hizo \u00e9sa, \u00fanica en su ser natural.<\/p>\n<p>-Es presumible.<\/p>\n<p>-\u00bfTe parece, pues, que le llamemos el creador de la naturaleza de ese objeto o algo semejante?<\/p>\n<p>-Es justo -dijo-, puesto que ha producido la cama natural y todas las dem\u00e1s cosas de ese orden.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 diremos del carpintero? \u00bfNo es \u00e9ste tambi\u00e9n art\u00edfice de camas?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Y el pintor, \u00bfes tambi\u00e9n art\u00edfice y hacedor del mismo objeto?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>-Pues \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1s que es \u00e9ste con respecto a la cama?<\/p>\n<p>-Creo -dijo- que se le llamar\u00eda m\u00e1s adecuadamente imitador de aquello de que los otros son art\u00edfices.<\/p>\n<p>-Bien -dije-; seg\u00fan eso, \u00bfal autor de la tercera especie, empezando a contar por la natural, le llamas imitador ?<\/p>\n<p>-Exactamente -dijo.<\/p>\n<p>-Pues eso ser\u00e1 tambi\u00e9n el autor de tragedias, por ser imitador: un tercero en la sucesi\u00f3n que empieza en el rey y en la verdad; y lo mismo todos los dem\u00e1s imitadores.<\/p>\n<p>-Tal parece.<\/p>\n<p>-De acuerdo, pues, en lo que toca al imitador; pero cont\u00e9stame a esto otro acerca del pintor: \u00bfte parece que trata de imitar aquello mismo que existe en la naturaleza, o las obras del art\u00edfice?<\/p>\n<p>-Las obras del art\u00edfice -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfTales como son o tales como aparecen? Discrimina tambi\u00e9n esto.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quieres decir? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Lo siguiente: \u00bfuna cama difiere en algo de s\u00ed misma seg\u00fan la mires de lado o de frente o en alguna otra direcci\u00f3n? \u00bfO no difiere en nada, sino que parece distinta? \u00bfY otro tanto sucede con lo dem\u00e1s?<\/p>\n<p>-Eso -dijo-; parece ser diferente, pero no lo es.<\/p>\n<p>-Atiende ahora a esto otro: \u00bfa qu\u00e9 se endereza la pintura hecha de cada cosa? \u00bfA imitar la realidad seg\u00fan se da o a imitar lo aparente seg\u00fan aparece, y a ser imitaci\u00f3n de una apariencia o de una verdad?<\/p>\n<p>-De una apariencia -dijo .<\/p>\n<p>-Bien lejos, pues, de lo verdadero est\u00e1 el arte imitativo; y seg\u00fan parece, la raz\u00f3n de que lo produzca todo est\u00e1 en que no alcanza sino muy poco de cada cosa y en que esto poco es un mero fantasma. As\u00ed decimos que el pintor nos pintar\u00e1 un zapatero, un carpintero y los dem\u00e1s artesanos sin entender nada de las artes de estos hombres; y no obstante, si es buen pintor podr\u00e1, pintando un carpintero y mostr\u00e1ndolo desde lejos, enga\u00f1ar a ni\u00f1os y hombres necios con la ilusi\u00f3n de que es un carpintero de verdad.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Y creo, amigo, que sobre todas estas cosas nuestro modo de pensar ha de ser el siguiente: cuando alguien nos anuncie que ha encontrado un hombre entendido en todos los oficios y en todos los asuntos que cada uno en particular conoce y que lo sabe todo m\u00e1s perfectamente que cualquier otro, hay que responder a ese tal que es un simple y que probablemente ha sido enga\u00f1ado al topar con alg\u00fan charlat\u00e1n o imitador que le ha parecido omnisciente por no ser \u00e9l capaz de distinguir la ciencia, la ignorancia y la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Es la pura verdad -dijo.<\/p>\n<p>III. -Por tanto -prosegu\u00ed-, visto esto, habr\u00e1 que examinar el g\u00e9nero tr\u00e1gico y a Homero , su gu\u00eda, ya que o\u00edmos decir a algunos que aqu\u00e9llos conocen todas las artes y todas las cosas humanas en relaci\u00f3n con la virtud y con el vicio, y tambi\u00e9n las divinas; porque el buen poeta, si ha de componer bien sobre aquello que compusiere, es fuerza que componga con conocimiento o no ser\u00e1 capaz de componer.<\/p>\n<p>Debemos, por consiguiente, examinar si \u00e9stos no han quedado enga\u00f1ados al topar con tales imitadores sin darse cuenta, al ver sus obras, de que est\u00e1n a triple distancia del ser y de que s\u00f3lo componen f\u00e1cilmente a los ojos de quien no conoce la verdad, porque no componen m\u00e1s que apariencias, pero no realidades; o si, por el contrario, dicen algo de peso y en realidad los buenos poetas conocen el asunto sobre el que parecen hablar tan acertadamente a juicio de la multitud.<\/p>\n<p>-Hay que examinarlo puntualmente -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfPiensas, pues, que si alguien pudiera hacer las dos cosas, el objeto imitado y su apariencia, se afanar\u00eda por entregarse a la fabricaci\u00f3n de apariencias y por hacer de ello el norte de su vida como si no tuviera otra cosa mejor?<\/p>\n<p>-No lo creo.<\/p>\n<p>-Por el contrario, opino que, si tuviera realmente conocimiento de aquellos objetos que imita, se afanar\u00eda mucho m\u00e1s por trabajar en ellos que en sus imitaciones, tratar\u00eda de dejar muchas y hermosas obras como monumentos de s\u00ed mismo y ansiar\u00eda ser m\u00e1s bien el encomiado que el encomiador .<\/p>\n<p>-Eso pienso -dijo-, porque son muy distintas la honra y el provecho de uno y otro ejercicio.<\/p>\n<p>-Ahora bien, de la mayor\u00eda de las cosas no hemos de pedir cuenta a Homero ni a ning\u00fan otro de los poetas, pregunt\u00e1ndoles si alguno de ellos ser\u00e1 m\u00e9dico o s\u00f3lo imitador de la manera de hablar del m\u00e9dico; cu\u00e1les son los enfermos que se cuente que haya sanado alguno de los poetas antiguos o modernos, tal como se refiere de Asclepio, o qu\u00e9 disc\u00edpulos dej\u00f3 el poeta en el arte de la medicina, como aqu\u00e9l sus sucesores. No le preguntemos tampoco acerca de las otras artes; dejemos eso. Pero sobre las cosas m\u00e1s importantes y hermosas de que se propone hablar Homero, sobre las guerras, las campa\u00f1as, los reg\u00edmenes de las ciudades y la educaci\u00f3n del hombre, es justo que nos informemos de \u00e9l pregunt\u00e1ndole: \u00abAmigo Homero, si es cierto que tus m\u00e9ritos no son los de un tercer puesto a partir de la verdad, ni s\u00f3lo eres un fabricante de apariencias al que definimos como imitador, antes bien, tienes el segundo puesto y eres capaz de conocer qu\u00e9 conductas hacen a los hombres mejores o peores en lo privado y en lo p\u00fablico, dinos cu\u00e1l de las ciudades mejor\u00f3 por ti su constituci\u00f3n como Lacedemonia mejor\u00f3 la suya por Licurgo y otras muchas ciudades, grandes o peque\u00f1as, por otros muchos varones. \u00bfY cu\u00e1l es la ciudad que te atribuye el haber sido un buen legislador en provecho de sus ciudadanos? Pues Italia y Sicilia se\u00f1alan a Carondas y nosotros a Sol\u00f3n. \u00bfY a ti cu\u00e1l?\u00bb \u00bfPodr\u00eda nombrar a alguna?<\/p>\n<p>-No creo -dijo Glauc\u00f3n-, porque no cuentan tal cosa ni siquiera los propios Hom\u00e9ridas.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 guerra se recuerda que, en los tiempos de Homero, haya sido felizmente conducida por su mando o su consejo?<\/p>\n<p>-Ninguna.<\/p>\n<p>-\u00bfO se refieren de \u00e9l por lo menos esa multitud de inventos y adquisiciones ingeniosas para las artes o para alguna otra esfera de acci\u00f3n que son propios de un var\u00f3n sabio, como cuentan de Tales de Mileto o de Anacarsis el escita ?<\/p>\n<p>-No hay nada de eso.<\/p>\n<p>-Pero ya que no en la vida p\u00fablica, a lo menos en la privada, \u00bfse dice acaso que Homero haya llegado alguna vez, mientras vivi\u00f3, a ser gu\u00eda de educaci\u00f3n para personas que le amasen por su trato y que transmitiesen a la posteridad un sistema de vida hom\u00e9rico, a la manera de Pit\u00e1goras, que fue especialmente amado por ese motivo y cuyos disc\u00edpulos, conservando aun hoy d\u00eda el nombre de vida pitag\u00f3rica, aparecen se\u00f1alados en alg\u00fan modo entre todos los dem\u00e1s hombres?<\/p>\n<p>-Nada de ese g\u00e9nero -dijo- se refiere de aqu\u00e9l. Pues en cuanto a Cre\u00f3filo, el disc\u00edpulo de Homero, es posible, \u00a1oh, S\u00f3crates!, que resultara ser quiz\u00e1 m\u00e1s digno de risa por su educaci\u00f3n que por su nombre si es verdad lo que de Homero se cuenta; pues dicen que \u00e9ste qued\u00f3, estando a\u00fan en vida, en el m\u00e1s completo abandono por parte de aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>IV -As\u00ed se cuenta de cierto -dije yo-. Pero \u00bfcrees, Glauc\u00f3n, que si Homero, por haber podido conocer estas cosas y no ya s\u00f3lo imitarlas, hubiese sido realmente capaz de educar a los hombres y hacerlos mejores, no se habr\u00eda granjeado un gran n\u00famero de amigos que le hubiesen honrado y amado, y que, si Prot\u00e1goras el abderita y Pr\u00f3dico el ceo y otros muchos pudieron, con sus conversaciones privadas, infundir en sus contempor\u00e1neos la idea de que no ser\u00edan capaces de gobernar su casa ni su ciudad si ellos no dirig\u00edan su educaci\u00f3n, y por esta ciencia son amados tan grandemente que sus disc\u00edpulos casi los llevan en palmas, en cambio, los contempor\u00e1neos de Homero iban a dejar que \u00e9ste o Hes\u00edodo anduviesen errantes entonando sus cantos si hubiesen sido ellos capaces de aprovecharles para la virtud, y no se hubieran pegado a ellos m\u00e1s que al oro ni les hubieran forzado a vivir en sus propias casas, o, en caso de no persuadirles, no les hubieran seguido a todas partes hasta haber conseguido la educaci\u00f3n conveniente?<\/p>\n<p>-Me parece, S\u00f3crates -respondi\u00f3-, que dices en un todo la verdad.<\/p>\n<p>-\u00bfAfirmamos, pues, que todos los poetas, empezando por Homero, son imitadores de im\u00e1genes de virtud o de aquellas otras cosas sobre las que componen; y que en cuanto a la verdad, no la alcanzan, sino que son como el pintor de que habl\u00e1bamos hace un momento , que hace algo que parece un zapatero a los ojos de aquellos que entienden de zapater\u00eda tan poco como \u00e9l mismo y que s\u00f3lo juzgan por los colores y las formas?<\/p>\n<p>-Sin duda ninguna.<\/p>\n<p>-Asimismo diremos, creo yo, que el poeta no sabe m\u00e1s que imitar, pero, vali\u00e9ndose de nombres y locuciones, aplica unos ciertos colores tomados de cada una de las artes, de suerte que otros semejantes a \u00e9l, que juzgan por las palabras, creen que se expresa muy acertadamente cuando habla, en metro, ritmo o armon\u00eda, sea sobre el arte del zapatero o sobre estrategia o sobre otro cualquier asunto: tan gran hechizo tienen por naturaleza esos accidentes. Porque, una vez desnudas de sus tintes musicales las cosas de los poetas y dichas simplemente, creo que bien sabes c\u00f3mo quedan: alguna vez lo habr\u00e1s observado.<\/p>\n<p>-S\u00ed por cierto -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfNo se asemejan -dije yo- a los rostros j\u00f3venes, pero no hermosos seg\u00fan se los puede observar cuando pasa su saz\u00f3n?<\/p>\n<p>-Exactamente -dijo.<\/p>\n<p>-\u00a1Ea, pues! Atiende a esto otro: el que hace una apariencia, el imitador, decimos, no entiende nada del ser, sino de lo aparente. \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-No lo dejemos, pues, a medio decir: examin\u00e9moslo convenientemente .<\/p>\n<p>-Habla-dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfEl pintor, decimos, puede pintar unas riendas y un freno?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfPero el que los hace es el talabartero y el herrero?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfY acaso el pintor entiende c\u00f3mo deben ser las riendas y el freno?<\/p>\n<p>\u00bfO la verdad es que ni lo entiende \u00e9l ni tampoco el herrero ni el guarnicionero, sino s\u00f3lo el que sabe servirse de ellos, que es el caballista?<\/p>\n<p>-As\u00ed es la verdad.<\/p>\n<p>-\u00bfY no podemos decir que eso ocurre en todas las dem\u00e1s cosas?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-\u00bfQue sobre todo objeto hay tres artes distintas: la de utilizarlo, la de fabricarlo y la de imitarlo?<\/p>\n<p>-Cierto.<\/p>\n<p>-Ahora bien, la excelencia, hermosura y perfecci\u00f3n de cada mueble o ser vivo o actividad, \u00bfno est\u00e1n en relaci\u00f3n exclusivamente con el servicio para que nacieron o han sido hechos?<\/p>\n<p>-As\u00ed es.<\/p>\n<p>-Resulta enteramente necesario, por lo tanto, que el que utiliza cada uno de ellos sea el m\u00e1s experimentado y que venga a ser \u00e9l quien comunique al fabricante los buenos o malos efectos que produce en el uso aquello de que se sirve; por ejemplo, el flautista informa al fabricante de flautas acerca de las que le sirven para tocar y le ordena c\u00f3mo debe hacerlas y \u00e9ste obedece.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfAs\u00ed, pues, el entendido informa sobre las buenas o malas flautas y el otro las hace prestando fe a ese informe ?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Por lo tanto, respecto de un mismo objeto, el fabricante ha de tener una creencia bien fundada acerca de su conveniencia o inconveniencia, puesto que trata con el entendido y est\u00e1 obligado a o\u00edrle; el que lo utiliza, en cambio, ha de tener conocimiento.<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-Y el imitador, \u00bftendr\u00e1 acaso tambi\u00e9n conocimiento, derivado del uso, de las cosas que pinta, de si son bellas y buenas o no, o una opini\u00f3n recta por comunicaci\u00f3n necesaria con el entendido y por las \u00f3rdenes que reciba de c\u00f3mo hay que pintar?<\/p>\n<p>-Ni una cosa ni otra.<\/p>\n<p>-Por tanto, el imitador no sabr\u00e1 ni podr\u00e1 opinar debidamente acerca de las cosas que imita en el respecto de su conveniencia o inconveniencia.<\/p>\n<p>-No parece.<\/p>\n<p>-Donoso, pues, resulta el imitador en lo que toca a su saber de las cosas sobre que compone.<\/p>\n<p>-No muy donoso, por cierto.<\/p>\n<p>-Con todo, se pondr\u00e1 a imitarlas sin conocer en qu\u00e9 respecto es cada una mala o buena; y lo probable es que imite lo que parezca hermoso a la masa de los totalmente ignorantes.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 otra cosa cabe?<\/p>\n<p>-Parece, pues, que hemos quedado totalmente de acuerdo en esto: en que el imitador no sabe nada que valga la pena acerca de las cosas que imita; en que, por tanto, la imitaci\u00f3n no es cosa seria, sino una ni\u00f1er\u00eda, y en que los que se dedican a la poes\u00eda tr\u00e1gica, sea en yambos, sea en versos \u00e9picos , son todos unos imitadores como los que m\u00e1s lo sean.<\/p>\n<p>-Completamente cierto.<\/p>\n<p>V -Y esa imitaci\u00f3n -exclam\u00e9 yo-, \u00bfno versa, por Zeus, sobre algo que est\u00e1 a tres puestos de distancia de la verdad? \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY cu\u00e1l es el elemento del hombre sobre el que ejerce el poder que le es propio?<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 te refieres?<\/p>\n<p>-A lo siguiente: una cosa de un tama\u00f1o determinado no nos parece igual a la vista de cerca que de lejos.<\/p>\n<p>-No, en efecto.<\/p>\n<p>-Y unos mismos objetos nos parecen curvos o rectos seg\u00fan los veamos en el agua o fuera de ella, y c\u00f3ncavos o convexos conforme a un extrav\u00edo de visi\u00f3n en lo que toca a los colores; y en general, se revela en nuestra alma la existencia de toda una serie de perturbaciones de este tipo y, por esta debilidad de nuestra naturaleza, la pintura sombreada, la prestidigitaci\u00f3n y otras muchas invenciones por el estilo son aplicadas y ponen por obra todos los recursos de la magia.<\/p>\n<p>-Verdad es.<\/p>\n<p>-\u00bfY no se nos muestran como los remedios m\u00e1s acomodados de ello el medir, el contar y el pesar, de modo que no se nos imponga esa apariencia mayor o menor o de mayor n\u00famero o m\u00e1s peso, sino lo que cuenta, mide o pesa?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Pues eso ser\u00e1, de cierto, obra del elemento calculador que existe en nuestra alma.<\/p>\n<p>-Obra suya ciertamente.<\/p>\n<p>-Y a ese elemento, una vez que ha medido unas cosas como mayores o menores o iguales que otras, se le aparecen t\u00e9rminos contrarios como juntos al mismo tiempo en un mismo objeto.<\/p>\n<p>-Cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfPero no dijimos que era imposible que a una misma facultad se le muestren los contrarios al mismo tiempo en un objeto mismo ?<\/p>\n<p>-Y con raz\u00f3n lo dijimos.<\/p>\n<p>-Por tanto, lo que en nuestra alma opina prescindiendo de la medida no es lo mismo que lo que opina conforme a la medida.<\/p>\n<p>-No en modo alguno.<\/p>\n<p>-Y lo que da fe a la medida y al c\u00e1lculo ser\u00e1 lo mejor de nuestra alma.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Y lo que a ello se opone ser\u00e1 alguna de las cosas viles que en nosotros hay.<\/p>\n<p>-Necesariamente.<\/p>\n<p>-A esta confesi\u00f3n quer\u00eda yo llegar cuando dije que la pintura y, en general, todo arte imitativo hace sus trabajos a gran distancia de la verdad y trata y tiene amistad con aquella parte de nosotros que se aparta de la raz\u00f3n , y ello sin ning\u00fan fin sano ni verdadero.<\/p>\n<p>-Exactamente -dijo.<\/p>\n<p>-Y as\u00ed, cosa vil y ayuntada a cosa vil, s\u00f3lo lo vil es engendrado por el arte imitativo.<\/p>\n<p>-Tal parece.<\/p>\n<p>-\u00bfY s\u00f3lo -pregunt\u00e9- el que corresponde a la visi\u00f3n o tambi\u00e9n el que corresponde al o\u00eddo, al cual llamamos poes\u00eda?<\/p>\n<p>-Es natural -dijo- que tambi\u00e9n este segundo.<\/p>\n<p>-Pero ahora -dije- no demos cr\u00e9dito exclusivamente a su analog\u00eda con la pintura; vayamos a aquella parte de nuestra mente ala que habla la poes\u00eda imitativa y veamos si es deleznable o digna de aprecio.<\/p>\n<p>-As\u00ed hay que hacerlo.<\/p>\n<p>-Sea nuestra proposici\u00f3n la siguiente: la poes\u00eda imitativa nos presenta a los hombres realizando actos forzosos o voluntarios a causa de los cuales piensan que son felices o desgraciados y en los que se encuentran ya apesadumbrados, ya satisfechos. \u00bfHay algo adem\u00e1s de esto?<\/p>\n<p>-Nada.<\/p>\n<p>-\u00bfY acaso el hombre se mantiene en todos ellos en un mismo pensamiento? \u00bfO se dividir\u00e1 tambi\u00e9n en sus actos y se pondr\u00e1 en lucha consigo mismo a la manera en que se divid\u00eda en la visi\u00f3n y ten\u00eda en s\u00ed al mismo tiempo opiniones contrarias sobre los mismos objetos?<\/p>\n<p>Bien se me ocurre que no har\u00eda falta que nos pusi\u00e9ramos de acuerdo sobre ello, porque en lo que va dicho quedamos suficientemente conformes sobre todos esos puntos, a saber, en que nuestra alma est\u00e1 llena de miles de contradicciones de esta clase.<\/p>\n<p>-Y con raz\u00f3n convinimos en ello -dijo.<\/p>\n<p>-Con raz\u00f3n, en efecto -prosegu\u00ed-; pero lo que entonces nos dejamos atr\u00e1s creo que es forzoso lo tratemos ahora.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 es ello? -dijo.<\/p>\n<p>-Un hombre discreto -dije- que tenga una desgracia tal como la p\u00e9rdida de un hijo o la de alg\u00fan otro ser que singularmente estime, dec\u00edamos que la soportar\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cilmente que ning\u00fan otro hombre.<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-Dilucidemos ahora si es que no sentir\u00e1 nada o si, por ser esto imposible, lo que har\u00e1 ser\u00e1 moderar su dolor.<\/p>\n<p>-En verdad -dijo- que m\u00e1s bien lo segundo.<\/p>\n<p>-Cont\u00e9stame ahora a esto otro; \u00bfcrees que este hombre luchar\u00e1 mejor con el dolor y le opondr\u00e1 mayor resistencia cuando sea visto por sus semejantes o cuando quede consigo mismo en la soledad?<\/p>\n<p>-Cuando sea visto, con mucha diferencia -dijo.<\/p>\n<p>-Al quedarse solo, en cambio, no reparar\u00e1, creo yo, en dar rienda suelta a unos lamentos de que se avergonzar\u00eda si alguien se los oyese y har\u00e1 muchas cosas que no consentir\u00eda en que nadie le viera hacer.<\/p>\n<p>-As\u00ed es -dijo.<\/p>\n<p>VI. -Ahora bien, \u00bflo que le manda resistir no es la raz\u00f3n y la ley y lo que le arrastra a los dolores no es su mismo pesar?<\/p>\n<p>-Cierto.<\/p>\n<p>-Habiendo, pues, dos impulsos en el hombre sobre el mismo objeto y al mismo tiempo, por fuerza, decimos, ha de haber en \u00e9l dos elementos distintos.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfY no est\u00e1 el uno de ellos dispuesto a obedecer ala ley por donde \u00e9sta le lleve?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-La ley dice que es conveniente guardar lo m\u00e1s posible la tranquilidad en los azares y no afligirse, ya que no est\u00e1 claro lo que hay de bueno o de malo en tales cosas; que tampoco adelanta nada el que las lleva mal, que nada humano hay digno de gran af\u00e1n y que lo que en tales situaciones debe venir m\u00e1s prontamente en nuestra ayuda queda impedido por el mismo dolor .<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 te refieres? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-A la reflexi\u00f3n -dije- acerca de lo ocurrido y al colocar nuestros asuntos, como en el juego de dados, en relaci\u00f3n con la suerte que nos ha ca\u00eddo, conforme la raz\u00f3n nos convenza de que ha de ser mejor, y no hacer como los ni\u00f1os, que, cuando son golpeados, se cogen la parte dolorida y pierden el tiempo gritando, sino acostumbrar al alma a tornarse lo antes posible a su curaci\u00f3n y al enderezamiento de lo ca\u00eddo y enfermo suprimiendo con el remedio sus pla\u00f1idos.<\/p>\n<p>-Es lo m\u00e1s derecho -dijo- que puede hacerse en los infortunios de la vida.<\/p>\n<p>-As\u00ed, decimos, el mejor elemento sigue voluntariamente ese raciocinio.<\/p>\n<p>-Evidente.<\/p>\n<p>-Y lo que nos lleva al recuerdo de la desgracia y a las lamentaciones, sin saciarse nunca de ellas, \u00bfno diremos que es irracional y perezoso y allegado de la cobard\u00eda.<\/p>\n<p>-Lo diremos de cierto.<\/p>\n<p>-Ahora bien, uno de esos elementos, el irritable , admite mucha y variada imitaci\u00f3n; pero el car\u00e1cter reflexivo y tranquilo, siendo siempre semejante a s\u00ed mismo, no es f\u00e1cil de imitar ni c\u00f3modo de comprender cuando es imitado, mayormente para una asamblea en fiesta y para hombres de las m\u00e1s diversas procedencias reunidos en el teatro. La imitaci\u00f3n, en efecto, les presenta un g\u00e9nero de sentimientos completamente extra\u00f1o para ellos .<\/p>\n<p>-En un todo.<\/p>\n<p>-Es manifiesto, por tanto, que el poeta imitativo no est\u00e1 destinado por naturaleza a ese elemento del alma ni su ciencia se hizo para agradarle, si ha de ganar renombre entre la multitud , sino para el car\u00e1cter irritable y multiforme, que es el que puede ser f\u00e1cilmente imitado.<\/p>\n<p>-Manifiesto.<\/p>\n<p>-Con raz\u00f3n, pues, la emprendemos con \u00e9l y lo colocamos en el mismo plano que al pintor, porque de una parte se le parece en componer cosas deleznables comparadas con la verdad y de otra se le iguala en su relaci\u00f3n \u00edntima con uno de los elementos del alma, y no con el mejor. Y as\u00ed fue justo no recibirle en una ciudad que deb\u00eda ser regida por buenas leyes, porque aviva y nutre ese elemento del alma y, haci\u00e9ndolo fuerte, acaba con la raz\u00f3n a la manera en que alguien, dando poder en una ciudad a unos miserables, traiciona a \u00e9sta y pierde a los ciudadanos m\u00e1s prudentes. De ese modo, diremos, el poeta imitativo implanta privadamente un r\u00e9gimen perverso en el alma de cada uno condescendiendo con el elemento irracional que hay en ella, elemento que no distingue lo grande de lo peque\u00f1o, sino considera las mismas cosas unas veces como grandes, otras como peque\u00f1as, creando apariencias enteramente apartadas de la verdad.<\/p>\n<p>-Muy de cierto.<\/p>\n<p>VII. -Pero todav\u00eda no hemos dicho lo m\u00e1s grave de la poes\u00eda. Su capacidad de insultar a los hombres de provecho, con excepci\u00f3n de unos pocos, es sin duda lo m\u00e1s terrible.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no, si en efecto hace eso?<\/p>\n<p>-Escucha y juzga: los mejores de nosotros, cuando o\u00edmos c\u00f3mo Homero o cualquier otro de los autores tr\u00e1gicos imita a alguno de sus h\u00e9roes que, hall\u00e1ndose en pesar, se extiende, entre gemidos, en largo discurso o se pone a cantar y se golpea el pecho, entonces gozamos, como bien sabes; seguimos, entregados, el curso de aquellos efectos y alabamos con entusiasmo como buen poeta al que nos coloca con m\u00e1s fuerza en tal situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Bien lo s\u00e9, \u00bfc\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Pero cuando a nosotros mismos nos ocurre una desgracia, ya sabes que presumimos de lo contrario si podemos quedar tranquilos y dominarnos, pensando que esto es propio de var\u00f3n y aquello otro que antes celebr\u00e1bamos de mujer.<\/p>\n<p>-Ya me doy cuenta -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY est\u00e1 bien ese elogio -dije yo-, est\u00e1 bien que, viendo a un hombre de condici\u00f3n tal que uno mismo no consentir\u00eda en ser como \u00e9l, sino se avergonzar\u00eda del parecido, no se sienta repugnancia, sino que se goce y se le celebre?<\/p>\n<p>-No, por Zeus -dijo-, no parece eso razonable.<\/p>\n<p>-Bien seguro -dije-, por lo menos si lo examinas en este otro aspecto.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-Pensando que aquel elemento que es contenido por fuerza en las desgracias dom\u00e9sticas y privado de llorar, de gemir a su gusto y de saciarse de todo ello, estando en su naturaleza el desearlo, \u00e9ste es precisamente el que los poetas dejan satisfecho y gozoso; y que lo que por naturaleza es mejor en nosotros, como no est\u00e1 educado por la raz\u00f3n ni por el h\u00e1bito, afloja en la guarda de aquel elemento pla\u00f1idero, porque lo que ve son azares extra\u00f1os y no le resulta verg\u00fcenza alguna de alabar y compadecer a otro hombre que, llam\u00e1ndose de pro, se apesadumbra inoportunamente; antes al contrario, cree que con ello consigue \u00e9l mismo aquella ganancia del placer y no consiente en ser privado de \u00e9ste por su desprecio del poema entero. Y opino que son pocos aquellos a quienes les es dado pensar que por fuerza han de sacar para lo suyo algo de lo ajeno y que, nutriendo en esto \u00faltimo el sentimiento de l\u00e1stima, no lo contendr\u00e1n f\u00e1cilmente en sus propios padecimientos .<\/p>\n<p>-Es la pura verdad -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY no puede decirse lo mismo de lo c\u00f3mico? Cuando te das al regocijo por o\u00edr en la representaci\u00f3n c\u00f3mica o en la conversaci\u00f3n algo que en ti mismo te avergonzar\u00edas de tomar a risa y no lo detestas por perverso, \u00bfno haces lo mismo que en los temas sentimentales? Pues das suelta a aquel prurito de re\u00edr que conten\u00edas en ti con la raz\u00f3n, temiendo pasar por chocarrero, y no te das cuenta de que, haci\u00e9ndolo all\u00ed fuerte, te dejas arrastrar frecuentemente por \u00e9l en el trato ordinario hasta convertirte en un farsante.<\/p>\n<p>-Bien de cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Y por lo que toca a los placeres amorosos y a la c\u00f3lera y a todas las dem\u00e1s concupiscencias del alma, ya dolorosas, ya agradables, que decimos que siguen a cada una de nuestras acciones, \u00bfno produce la imitaci\u00f3n po\u00e9tica esos mismos efectos en nosotros? Porque ella riega y nutre en nuestro interior lo que hab\u00eda que dejar secar y erige como gobernante lo que deber\u00eda ser gobernado a fin de que fu\u00e9semos mejores y m\u00e1s dichosos, no peores y m\u00e1s desdichados.<\/p>\n<p>-No cabe decir otra cosa -afirm\u00f3.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues -prosegu\u00ed-, cuando topes, Glauc\u00f3n, con panegiristas de Homero que digan que este poeta fue quien educ\u00f3 a Grecia y que, en lo que se refiere al gobierno y direcci\u00f3n de los asuntos humanos, es digno de que se le coja y se le estudie y conforme a su poes\u00eda se instituya la propia vida, deber\u00e1s besarlos y abrazarlos como a los mejores sujetos en su medida y reconocer tambi\u00e9n que Homero es el m\u00e1s po\u00e9tico y primero de los tr\u00e1gicos; pero has de saber igualmente que, en lo relativo a poes\u00eda, no han de admitirse en la ciudad m\u00e1s que los himnos a los dioses y los encomios de los h\u00e9roes . Y, si admites tambi\u00e9n la musa placentera en cantos o en poemas, reinar\u00e1n en tu ciudad el placer y el dolor en vez de la ley y de aquel razonamiento que en cada caso parezca mejor a la comunidad.<\/p>\n<p>-Esa es la verdad pura -dijo.<\/p>\n<p>VIII. -Y he aqu\u00ed -dije yo- cu\u00e1l ser\u00e1, al volver a hablar de la poes\u00eda, nuestra justificaci\u00f3n por haberla desterrado de nuestra ciudad siendo como es: la raz\u00f3n nos lo impon\u00eda. Dig\u00e1mosle a ella adem\u00e1s, para que no nos acuse de dureza y rusticidad, que es ya antigua la discordia entre la filosof\u00eda y la poes\u00eda: pues hay aquello de \u00abla perra aulladora que ladra a su due\u00f1o\u00bb, \u00abel hombre grande en los vaniloquios de los necios\u00bb, \u00abla multitud de los fil\u00f3sofos que dominan a Zeus\u00bb, \u00ablos pensadores de la sutileza por ser mendigos\u00bb y otras mil muestras de la antigua oposici\u00f3n entre ellas . Digamos, sin embargo, que, si la poes\u00eda placentera e imitativa tuviese alguna raz\u00f3n que alegar sobre la necesidad de su presencia en una ciudad bien regida, la admitir\u00edamos de grado, porque nos damos cuenta del hechizo que ejerce sobre nosotros; pero no es l\u00edcito que hagamos traici\u00f3n a lo que se nos muestra como verdad. Porque \u00bfno te sientes t\u00fa tambi\u00e9n, amigo m\u00edo, hechizado por ella, sobre todo cuando la percibes a trav\u00e9s de Homero?<\/p>\n<p>-En gran manera.<\/p>\n<p>-\u00bfY ser\u00e1 justo dejarla volver una vez que se haya justificado en una canci\u00f3n o en cualquier otra clase de versos?<\/p>\n<p>-Enteramente justo.<\/p>\n<p>-Y daremos tambi\u00e9n a sus defensores, no ya poetas, sino amigos de la poes\u00eda, la posibilidad de razonar en su favor fuera de metro y sostener que no es s\u00f3lo agradable, sino \u00fatil para los reg\u00edmenes pol\u00edticos y la vida humana. Pues ganar\u00edamos, en efecto, con que apareciese que no es s\u00f3lo agradable, sino provechosa.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no habr\u00edamos de ganar? -dijo.<\/p>\n<p>-Pero en caso contrario, mi querido amigo, as\u00ed como los enamorados de un tiempo, cuando vienen a creer que su amor no es provechoso, se apartan de \u00e9l, bien que con violencia, del mismo modo nosotros, por el amor de esa poes\u00eda que nos ha hecho nacer dentro la educaci\u00f3n de nuestras hermosas rep\u00fablicas, veremos con gusto que ella se muestre buena y verdadera en el m\u00e1s alto grado; pero, mientras no sea capaz de justificarse, la hemos de o\u00edr repiti\u00e9ndonos a nosotros mismos el razonamiento que hemos hecho y atendiendo a su conjuro para librarnos de caer por segunda vez en un amor propio de los ni\u00f1os y de la multitud. La escucharemos, por tanto, convencidos de que tal poes\u00eda no debe ser tomada en serio, por no ser ella misma cosa seria ni atenida a la verdad; antes bien, el que la escuche ha de guardarse temiendo por su propia rep\u00fablica interior y observar lo que queda dicho acerca de la poes\u00eda.<\/p>\n<p>-Convengo en absoluto -dijo.<\/p>\n<p>-Grande, pues -segu\u00ed-, m\u00e1s grande de lo que parece es, querido Glauc\u00f3n, el combate en que se decide si se ha de ser honrado o perverso, de modo que ni por la exaltaci\u00f3n de los honores ni por la de las riquezas ni por la de mando alguno ni tampoco por la de la poes\u00eda vale la pera descuidar la justicia ni las otras partes de la virtud.<\/p>\n<p>-Conforme a lo que hemos discurrido -dijo- estoy de entero acuerdo contigo y creo que cualquier otro lo estar\u00eda tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>IX. -Y sin embargo -observ\u00e9-, no hemos tratado a\u00fan de las m\u00e1s grandes recompensas de la virtud, de los premios que le est\u00e1n preparados.<\/p>\n<p>-De cosa bien grande hablas si es que hay algo m\u00e1s grande que lo que queda dicho -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfqu\u00e9 hay-repuse- que pueda llegar a ser grande en un tiempo peque\u00f1o? Porque todo ese tiempo que va desde la ni\u00f1ez hasta la senectud queda en bien poco comparado con la totalidad del tiempo.<\/p>\n<p>-No es nada de cierto -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfPiensas que a un ser inmortal le est\u00e1 bien afanarse por un tiempo tan breve y no por la eternidad?<\/p>\n<p>-No creo -respondi\u00f3-; pero \u00bfqu\u00e9 quieres decir con ello?<\/p>\n<p>-\u00bfNo sientes -dije- que nuestra alma es inmortal y que nunca perece?<\/p>\n<p>Y \u00e9l, clavando en m\u00ed su vista con extra\u00f1eza, replic\u00f3:<\/p>\n<p>-No, de cierto, \u00a1por Zeus! \u00bfEs que t\u00fa puedes afirmarlo ?<\/p>\n<p>-S\u00ed -contest\u00e9-, si no me enga\u00f1o; y pienso que t\u00fa tambi\u00e9n, porque no es tema dif\u00edcil.<\/p>\n<p>-Para m\u00ed, s\u00ed -repuso-; pero oir\u00eda de ti con gusto ese f\u00e1cil argumento.<\/p>\n<p>-Escucha, pues -dije.<\/p>\n<p>-No tienes m\u00e1s que hablar -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfHay algo -pregunt\u00e9le- a lo que das el nombre de bueno o de malo?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY piensas acerca de estas cosas lo mismo que yo?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>-Que lo malo es todo lo que disuelve y destruye; y lo bueno, lo que preserva y aprovecha.<\/p>\n<p>-Eso creo -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? \u00bfNo reconoces lo bueno y lo malo para cada cosa? \u00bfPor ejemplo, la oftalm\u00eda para los ojos, la enfermedad para el cuerpo entero, el tiz\u00f3n para el trigo, la podredumbre para las maderas, el or\u00edn para el bronce o el hierro y, en fin, como digo, un mal y enfermedad connatural a casi cada uno de los seres?<\/p>\n<p>-As\u00ed es -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfDe modo que, cuando alguno de ellos se produce en un ser, pervierte aquello en que se produce y finalmente lo disuelve y arruina enteramente?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Por consiguiente, el mal connatural con cada cosa y la perversi\u00f3n que produce es lo que la disuelve; y, si no es \u00e9l quien la destruye, ninguna otra cosa podr\u00e1 destruirla. Porque jam\u00e1s ha de destruirla lo bueno ni tampoco lo que no es bueno ni malo.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo hab\u00eda de destruirla? -dijo.<\/p>\n<p>-Si hallamos, pues, alguno de los seres a quien afecte un mal que lo hace miserable, pero que no es capaz de disolverlo ni acabarlo, \u00bfno vendremos a saber con ello que no existe ruina posible para el ser de esa naturaleza?<\/p>\n<p>-As\u00ed hay que creerlo -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? -prosegu\u00ed-. \u00bfNo hay tambi\u00e9n en el alma algo que la hace perversa?<\/p>\n<p>-Desde luego -dijo-; todo aquello que ha poco refer\u00edamos: la injusticia, el desenfreno, la cobard\u00eda y la ignorancia.<\/p>\n<p>-\u00bfY acaso alguna de estas cosas la descompone y disuelve? Y cuida de que no nos enga\u00f1emos pensando que el hombre injusto e insensato, cuando es sorprendido en su injusticia, perece por causa de ella, que es la que pervierte su alma. Por el contrario, consid\u00e9ralo m\u00e1s bien en este aspecto. As\u00ed como la enfermedad, siendo la perversi\u00f3n del cuerpo, lo funde y arruina y lo lleva a no ser ya cuerpo, y todas las otras cosas que dec\u00edamos, por causa de su mal peculiar y por la destrucci\u00f3n que \u00e9ste produce con su contacto e infusi\u00f3n, vienen a dar en el no ser&#8230; \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00a1Ea, pues! Considera al alma de la misma manera. \u00bfAcaso la injusticia y sus dem\u00e1s males la destruyen y corrompen cuando se le adhieren e infunden hasta llevarla a la muerte al separarla del cuerpo?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo -contest\u00f3 .<\/p>\n<p>-Por otra parte -observ\u00e9-, es absurdo que la perversi\u00f3n ajena destruya una cosa y la propia no.<\/p>\n<p>-Absurdo.<\/p>\n<p>-Y reflexiona, \u00a1oh, Glauc\u00f3n! -continu\u00e9-, en que por la mala condici\u00f3n de los alimentos, sea \u00e9sta la que sea, ranciedad, putrefacci\u00f3n o cualquier otra, no pensamos que el cuerpo tenga que perecer, sino que, cuando la corrupci\u00f3n de esos alimentos ha hecho nacer en el cuerpo la corrupci\u00f3n propia de \u00e9ste, entonces diremos que el cuerpo ha perecido con motivo de aqu\u00e9llos, pero bajo su propio mal, que es la enfermedad; en cambio, por la mala calidad de los alimentos, siendo \u00e9stos una cosa y el cuerpo otra y no habiendo sido producido el mal propio por el mal extra\u00f1o, por esa causa jam\u00e1s juzgaremos que el cuerpo haya sido destruido.<\/p>\n<p>-Muy exacto es lo que dices -observ\u00f3.<\/p>\n<p>X. -Pues bien, conforme al mismo razonamiento -dije-, si la corrupci\u00f3n del cuerpo no implanta en el alma la corrupci\u00f3n propia de \u00e9sta, no admitiremos que ella quede destruida por el mal extra\u00f1o sin la propia corrupci\u00f3n, es decir, lo uno por el mal de lo otro.<\/p>\n<p>-As\u00ed es de raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Ahora, pues, o refutemos todo esto, como dicho fuera de prop\u00f3sito, o sostengamos, en tanto no est\u00e9 refutado, que ni por la fiebre ni por otra cualquier enfermedad ni por el deg\u00fcello ni aunque el cuerpo entero quede desmenuzado en tajos, ni aun as\u00ed ha de perecer ni destruirse el alma en lo m\u00e1s m\u00ednimo; sosteng\u00e1moslo hasta que alguno nos demuestre que por estos padecimientos del cuerpo se hace ella m\u00e1s injusta o imp\u00eda. Porque por la aparici\u00f3n en una cosa de un mal que le es extra\u00f1o, si no se le junta el mal propio, no hemos de dejar que se diga que se destruye el alma ni otro ser alguno.<\/p>\n<p>-Pues en verdad -asever\u00f3- que nadie demostrar\u00e1 jam\u00e1s esto de que el alma de los que est\u00e1n en trance de morir se haga m\u00e1s injusta por la muerte.<\/p>\n<p>-Pero si alguien -dije yo-, por no ser forzado a reconocer que las almas son inmortales, se atreve a salir al encuentro de nuestro argumento y a decir que el moribundo se hace m\u00e1s perverso y m\u00e1s injusto, en ese caso juzgaremos que, si dice verdad el que eso dice, la injusticia es algo mortal, como una enfermedad, para el que la lleva en s\u00ed y, por causa de ello, que es matador por su propia naturaleza, mueren los que la abrazan, los unos en seguida, los otros menos prontamente ; pero de manera distinta a aquella en que mueren ahora los injustos a manos de los que les aplican la justicia.<\/p>\n<p>-\u00a1Por Zeus! -exclam\u00f3 \u00e9l-. La injusticia no aparecer\u00eda como cosa tan terrible si fuera mortal para el que la abraza, porque ser\u00eda su escape de los males; m\u00e1s bien creo que se muestra como todo lo contrario, porque mata, si le es posible, a los dem\u00e1s, pero al que la lleva en s\u00ed, a \u00e9se le hace estar muy vivo y adem\u00e1s bien despierto. Tan lejos se halla, seg\u00fan parece, de producir la muerte.<\/p>\n<p>-Bien dicho -observ\u00e9-; en efecto, si la propia perversi\u00f3n y el mal propio no son bastantes para matar y destruir el alma, el mal ordenado para otro ser estar\u00e1 bien lejos de destruirla ni a ella ni a cosa alguna salvo aquella para la que ese mal est\u00e9 ordenado.<\/p>\n<p>-Bien lejos, como es natural -dijo.<\/p>\n<p>-Y as\u00ed, si no perece por mal alguno ni propio ni extra\u00f1o, es evidente que por fuerza ha de existir siempre; y lo que existe siempre es inmortal.<\/p>\n<p>-Necesariamente -dijo.<\/p>\n<p>XI. -Esto, pues, ha de ser as\u00ed -afirm\u00e9-; y, si as\u00ed es, comprender\u00e1s que existen siempre las mismas almas, ya que ni pueden ser menos, porque no perece ninguna, ni tampoco m\u00e1s , pues si se produjera algo de m\u00e1s en los seres inmortales, bien te das cuenta de que nacer\u00eda de lo mortal, y entonces todo terminar\u00eda siendo inmortal.<\/p>\n<p>-Verdad es lo que dices.<\/p>\n<p>-Pero no podemos admitir eso -a\u00f1ad\u00ed-, porque la raz\u00f3n no lo permite, como tampoco que el alma, en su m\u00e1s verdadera naturaleza, sea algo que rebose diversidad, desigualdad y diferencia en relaci\u00f3n consigo mismo.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quieres decir? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-No es f\u00e1cil -dije- que lo eterno sea algo compuesto de muchos elementos y con una composici\u00f3n que no es la m\u00e1s conveniente, como en lo anterior se nos ha mostrado el alma .<\/p>\n<p>-No, no es propio.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, el que el alma sea algo inmortal nos lo impone nuestro reciente argumento y los dem\u00e1s que se dan ; pero para saber c\u00f3mo sea ella en verdad no hay que contemplarla degradada por su comunidad con el cuerpo y por otros males, como lavemos ahora, sino adecuadamente con el raciocinio, tal como es ella al quedar en su pureza, y se la hallar\u00e1 entonces mucho m\u00e1s hermosa y se distinguir\u00e1n m\u00e1s claramente las obras justas y las injustas y todo lo dem\u00e1s de que hemos tratado. Pero esto que acabamos de decir solamente es verdad seg\u00fan se nos aparece al presente, porque antes la hemos contemplado en una disposici\u00f3n tal que, as\u00ed como los que ve\u00edan al marino Glauco no pod\u00edan percibir f\u00e1cilmente su naturaleza originaria, porque, de los antiguos miembros de su cuerpo, los unos hab\u00edan sido rotos y los otros consumidos y totalmente estropeados por las aguas, mientras le hab\u00edan nacido otros nuevos por la acumulaci\u00f3n de conchas, algas y piedrecillas, de suerte que m\u00e1s bien parec\u00eda una fiera cualquiera que lo que era por nacimiento, en esa misma disposici\u00f3n contemplamos nosotros al alma por efecto de una multitud de males. Por ello, Glauc\u00f3n, hay que mirar a otra parte.<\/p>\n<p>-\u00bfAd\u00f3nde? -dijo.<\/p>\n<p>-A su amor del saber, y hay que pensar en las cosas a que se abraza y en las compa\u00f1\u00edas que desea en su calidad de allegada de lo divino e inmortal y de lo que siempre existe; y en c\u00f3mo haya de ser cuando vaya toda entera tras esto y se salga, por el mismo impulso, del mar en que se halla y se sacuda las muchas piedras y conchas que ahora, puesto que de la tierra se nutre, se han fijado a su alrededor: costra t\u00e9rrea, rocosa y silvestre procedente de esos banquetes a que suele atribuirse la felicidad. Y entonces se podr\u00e1 ver su verdadera naturaleza, si es compuesta o simple o de qu\u00e9 manera y c\u00f3mo sea. Por ahora, seg\u00fan creo, hemos recorrido suficientemente sus accidentes y formas en la vida humana .<\/p>\n<p>-En efecto -observ\u00f3.<\/p>\n<p>XII. -As\u00ed, pues -pregunt\u00e9-, \u00bfno hemos resuelto en nuestro razonamiento las dificultades propuestas sin celebrar por otra parte las recompensas y la gloria de la justicia como, seg\u00fan vosotros, hicieron Hes\u00edodo y Homero, sino encontrando que la pr\u00e1ctica de la justicia es en s\u00ed misma lo mejor para el alma considerada en su esencia, y que \u00e9sta ha de obrar justamente tenga o no tenga el anillo de Giges y aunque a este anillo se agregue el casco de Hades ?<\/p>\n<p>-Pura verdad -respondi\u00f3- es lo que dices.<\/p>\n<p>-Entonces -segu\u00ed- \u00bfse podr\u00e1 ver con malos ojos, Glauc\u00f3n, que, adem\u00e1s de esas excelencias, restituyamos a la justicia y a las dem\u00e1s virtudes los muchos y calificados premios que suele recibir tanto de los hombres como de los dioses, as\u00ed en vida del sujeto como despu\u00e9s de su muerte?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfMe devolver\u00e9is, pues, lo que tomasteis prestado en nuestra discusi\u00f3n?<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 es ello?<\/p>\n<p>-Os conced\u00ed que el justo pareciera ser injusto y el injusto justo; porque vosotros cre\u00edais que, aunque no fuera ello cosa que pudiera pasar a la vista de los dioses ni de los hombres, deb\u00eda con todo concederse en gracia de la argumentaci\u00f3n para que la justicia en s\u00ed fuese juzgada en relaci\u00f3n con la injusticia en s\u00ed. \u00bfNo lo recuerdas?<\/p>\n<p>-Mal har\u00eda -dijo- en no recordarlo.<\/p>\n<p>-Por consiguiente -dije-, puesto que ahora ya est\u00e1n juzgadas, pido de nuevo, en nombre de la justicia, que reconozcamos que \u00e9sta se nos muestra tal como corresponde al buen nombre que tiene entre los dioses y los hombres; y ello a fin de que recoja los premios del vencedor que gana por su fama y da a los que la poseen, puesto que ya la hemos visto conceder los bienes derivados de su propia esencia sin enga\u00f1o para los que de veras la abrazan.<\/p>\n<p>-Razonable -dijo- es lo que pides.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues -dije-, \u00bfme restituir\u00e9is primeramente la afirmaci\u00f3n de que ninguno de esos dos hombres escapa en su manera de ser a la mirada de los dioses?<\/p>\n<p>-Te la restituiremos -dijo.<\/p>\n<p>-Y, si no se ocultan, el uno ser\u00e1 amado por ellos y el otro odiado seg\u00fan convinimos desde el principio.<\/p>\n<p>-As\u00ed es.<\/p>\n<p>-\u00bfY no hemos de reconocer que al amado de los dioses todas las cosas que de esos dioses procedan le han de venir de la manera m\u00e1s favorable salvo alg\u00fan mal necesario que traiga desde su nacimiento por consecuencia de un yerro anterior ?<\/p>\n<p>-Bien seguro.<\/p>\n<p>-Por tanto, del hombre justo hay que pensar que, si vive en pobreza o en enfermedades o en alg\u00fan otro de los que parecen males, todo ello terminar\u00e1 para \u00e9l en bien sea durante su vida, sea despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Porque nunca ser\u00e1 abandonado por los dioses el que se esfuerza por hacerse justo y parecerse a la divinidad, en cuanto es posible al ser humano la pr\u00e1ctica de la virtud .<\/p>\n<p>-Es de creer -dijo- que el tal no ser\u00e1 abandonado por su semejante.<\/p>\n<p>-Y en cuanto al injusto, \u00bfno habr\u00e1 que pensar lo contrario de todo esto?<\/p>\n<p>-Sin duda ninguna.<\/p>\n<p>-\u00c9stos ser\u00e1n, pues, los galardones que hay para el justo de parte de los dioses.<\/p>\n<p>-Al menos en mi opini\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 -dije yo- recibir\u00e1n de los hombres? \u00bfNo ser\u00e1 ello como voy a decir si nos ponemos en la realidad? A los hombres desenvueltos e injustos, \u00bfno les pasa como a los corredores que corren bien a la salida y mal al regreso ? Saltan con rapidez al comienzo; pero al fin quedan en rid\u00edculo dejando precipitadamente la prueba con las orejas gachas y sin corona. Por el contrario los expertos de verdad en la carrera llegan al fin, recogen los premios y son coronados. \u00bfNo ocurre as\u00ed de ordinario con los justos? Al final de cada una de sus acciones, de sus tratos con los dem\u00e1s y de la vida, \u00bfno quedan con buena fama y reciben las recompensas de los hombres?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfTe avendr\u00e1s, pues, a que diga yo acerca de ellos todo lo que t\u00fa dec\u00edas acerca de los injustos? Dir\u00e9, en efecto, que los justos, cuando llegan a mayores, mandan en sus ciudades si quieren mandar, casan con quien quieren y dan sus hijos en matrimonio a quien se les antoja; en fin, todo lo que t\u00fa afirmabas de los otros lo afirmo yo de ellos. Y, con respecto a los injustos, he de decir que en su mayor\u00eda, aunque se encubran durante su juventud, son cogidos al final de su carrera, se hacen con ello dignos de risa y, al llegar a viejos, son despiadadamente vejados por forasteros y conciudadanos, reciben azotes y al fin sufren, dalo por dicho, todas aquellas cosas que t\u00fa ten\u00edas con raz\u00f3n por tan duras . Pues bien, considera t\u00fa, como digo, si te has de avenir a esto.<\/p>\n<p>-En un todo -dijo-, porque es razonable lo que afirmas.<\/p>\n<p>XIII. -Tales son, pues -dije yo-, los premios, recompensas y dones que en vida recibe el justo de hombres y dioses adem\u00e1s de aquellos bienes que por s\u00ed misma les procura la virtud.<\/p>\n<p>-Bienes ciertamente hermosos y s\u00f3lidos -dijo.<\/p>\n<p>-Pues \u00e9stos -dije yo- no son nada en n\u00famero ni en grandeza comparados con aquello que a cada uno de esos hombres le espera despu\u00e9s de la muerte; y tambi\u00e9n esto hay que o\u00edrlo a fin de que cada cual de ellos recoja de este discurso lo que debe escuchar.<\/p>\n<p>-Habla, pues -dijo-, que son pocas las cosas que yo oir\u00eda con m\u00e1s gusto.<\/p>\n<p>-Pues he de hacerte -dije yo- no un relato de Alc\u00ednoo , sino el de un bravo sujeto, Er, hijo de Armenio, panfilio de naci\u00f3n, que muri\u00f3 en una guerra y, habiendo sido levantados, diez d\u00edas despu\u00e9s, los cad\u00e1veres ya putrefactos, \u00e9l fue recogido incorrupto y llevado a casa para ser enterrado y, yacente sobre la pira, volvi\u00f3 a la vida a los doce d\u00edas y cont\u00f3, as\u00ed resucitado, lo que hab\u00eda visto all\u00e1. Dijo que, despu\u00e9s de salir del cuerpo, su alma se hab\u00eda puesto en camino con otras muchas y hab\u00edan llegado a un lugar maravilloso donde aparec\u00edan en la tierra dos aberturas que comunicaban entre s\u00ed y otras dos arriba en el cielo, frente a ellas. En mitad hab\u00eda unos jueces que, una vez pronunciados sus juicios, mandaban a los justos que fueran subiendo a trav\u00e9s del cielo, por el camino de la derecha, tras haberles colgado por delante un r\u00f3tulo con lo juzgado; y a los injustos les ordenaban ir hacia abajo por el camino de la izquierda, llevando tambi\u00e9n, \u00e9stos detr\u00e1s, la se\u00f1al de todo lo que hab\u00edan hecho. Y, al adelantarse \u00e9l, le dijeron que deb\u00eda ser nuncio de las cosas de all\u00e1 para los hombres y le invitaron a que oyera y contemplara cuanto hab\u00eda en aquel lugar; y as\u00ed vio c\u00f3mo, por una de las aberturas del cielo y otra de la tierra, se marchaban las almas despu\u00e9s de juzgadas; y c\u00f3mo, por una de las otras dos, sal\u00edan de la tierra llenas de suciedad y de polvo, mientras por la restante bajaban m\u00e1s almas, limpias, desde el cielo. Y las que iban llegando parec\u00edan venir de un largo viaje y, saliendo contentas a la pradera, acampaban como en una gran feria, y todas las que se conoc\u00edan se saludaban y las que ven\u00edan de la tierra se informaban de las dem\u00e1s en cuanto a las cosas de all\u00e1, y las que ven\u00edan del cielo, de lo tocante a aquellas otras; y se hac\u00edan mutuamente sus relatos, las unas entre gemidos y llantos, recordando cu\u00e1ntas y cu\u00e1n grandes cosas hab\u00edan pasado y visto en su viaje subterr\u00e1neo, que hab\u00eda durado mil a\u00f1os; y las que ven\u00edan del cielo hablaban de su bienaventuranza y de visiones de indescriptible hermosura. Referirlo todo, Glauc\u00f3n, ser\u00eda cosa de mucho tiempo; pero lo principal -dec\u00eda- era lo siguiente: que cada cual pagaba la pena de todas sus injusticias y ofensas hechas a los dem\u00e1s, la una tras la otra, y diez veces por cada una, y cada vez durante cien a\u00f1os, en raz\u00f3n de ser \u00e9sta la duraci\u00f3n de la vida humana; y el fin era que pagasen decuplicado el castigo de su delito. Y as\u00ed, los que eran culpables de gran n\u00famero de muertes o hab\u00edan traicionado a ciudades o ej\u00e9rcitos o los hab\u00edan reducido a la esclavitud o, en fin, eran responsables de alguna otra calamidad de este g\u00e9nero, \u00e9sos recib\u00edan por cada cosa de \u00e9stas unos padecimientos diez veces mayores; y los que hab\u00edan realizado obras buenas y hab\u00edan sido justos y piadosos, obten\u00edan su merecido en la misma proporci\u00f3n. Y tambi\u00e9n sobre los ni\u00f1os muertos en el momento de nacer o que hab\u00edan vivido poco tiempo refer\u00eda otras cosas menos dignas de menci\u00f3n; pero contaba que eran a\u00fan mayores las sanciones de la piedad e impiedad para con los dioses y los padres y del homicidio a mano armada.<\/p>\n<p>\u00bbDec\u00eda, pues, que se hab\u00eda hallado al lado de un sujeto al que preguntaba otro que d\u00f3nde estaba Ardieo el Grande . Este Ardieo hab\u00eda sido, mil a\u00f1os antes, tirano de una ciudad de Panfilia despu\u00e9s de haber matado a su anciano padre y a su hermano mayor y de haber realizado, seg\u00fan dec\u00edan, otros muchos cr\u00edmenes imp\u00edos. Y contaba que el preguntado contest\u00f3: \u00abNo ha venido ni es de creer que venga aqu\u00ed.<\/p>\n<p>XIV \u00bb\u00bbEn efecto, entre otros espect\u00e1culos terribles hemos contemplado el siguiente: una vez que estuvimos cerca de la abertura y a punto de subir, tras haber pasado por todo lo dem\u00e1s, vimos de pronto a ese Ardieo y a otros, tiranos en su mayor\u00eda. Y hab\u00eda tambi\u00e9n algunos particulares de los m\u00e1s pecadores, a todos los cuales la abertura, cuando ya pensaban que iban a subir, no los recib\u00eda, sino que, por el contrario, daba un mugido cada vez que uno de estos sujetos, incurables en su perversidad o que no hab\u00edan pagado suficientemente su pena, trataba de subir. Entonces -contaba- unos hombres salvajes y, seg\u00fan pod\u00eda verse, henchidos de fuego, que estaban all\u00e1 y o\u00edan el mugido, se llevaban a los unos cogi\u00e9ndolos por medio, y a Ardieo y a a otros les ataban las manos, los pies y la cabeza y, arroj\u00e1ndolos por tierra y desoll\u00e1ndolos, los sacaban a orilla del camino, los desgarraban sobre unos asp\u00e1latos y declaraban a los que iban pasando por qu\u00e9 motivos y c\u00f3mo los llevaban para arrojarlos al T\u00e1rtaro\u00bb. All\u00ed -dec\u00eda-, aunque eran muchos los terrores que ya hab\u00edan sentido, les superaba a todos el que ten\u00edan de o\u00edr aquella voz en la subida; y, si callaba, sub\u00edan con el m\u00e1ximo contento . Tales eran las penas y castigos, y las recompensas en correspondencia con ellos. Y, despu\u00e9s de pasar siete d\u00edas en la pradera, cada uno ten\u00eda que levantar el campo en el octavo y ponerse en marcha; y otros cuatro d\u00edas despu\u00e9s llegaban a un paraje desde cuya altura pod\u00edan dominar la luz extendida a trav\u00e9s del cielo y de la tierra, luz recta como una columna y semejante, m\u00e1s que a ninguna otra, a la del arco iris, bien que m\u00e1s brillante y m\u00e1s pura.<\/p>\n<p>Llegaban a ella en un d\u00eda de jornada y all\u00ed, en la mitad de la luz, vieron, tendidos desde el cielo, los extremos de las cadenas, porque esta luz encadenaba el cielo sujetando toda su esfera como las ligaduras de las trirremes . Y desde los extremos vieron tendido el huso de la Necesidad, merced al cual giran todas las esferas. Su vara y su gancho eran de acero, y la tortera, de una mezcla de esta y de otras materias. Y la naturaleza de esa tortera era la siguiente: su forma, como las de aqu\u00ed, pero, seg\u00fan lo que dijo, hab\u00eda que concebirla a la manera de una tortera vac\u00eda y enteramente hueca en la que se hubiese embutido otra semejante m\u00e1s peque\u00f1a, como las cajas cuando se ajustan unas dentro de otras; y as\u00ed una tercera y una cuarta y otras cuatro m\u00e1s. Ocho eran, en efecto, las torteras en total, metidas unas en otras, y mostraban arriba sus bordes como c\u00edrculos, formando la superficie continua de una sola tortera alrededor de la vara que atravesaba de parte a parte el centro de la octava . La tortera primera y exterior ten\u00eda m\u00e1s ancho que el de las otras su borde circular; segu\u00edale en anchura el de la sexta; el tercero era el de la cuarta; el cuarto, el de la octava; el quinto, el de la s\u00e9ptima; el sexto, el de la quinta; el s\u00e9ptimo, el de la tercera, y el octavo, el de la segunda. El borde de la tortera mayor era tambi\u00e9n el m\u00e1s estrellado; el de la s\u00e9ptima, el m\u00e1s brillante; el de la octava recib\u00eda su color del brillo que le daba el de la s\u00e9ptima; los de la segunda y la quinta eran semejantes entre s\u00ed y m\u00e1s amarillentos que los otros; el tercero era el m\u00e1s blanco de color; el cuarto, rojizo y el sexto ten\u00eda el segundo lugar por su blancura. El huso todo daba vueltas con movimiento uniforme, y en ese todo que as\u00ed giraba los siete c\u00edrculos m\u00e1s interiores daban vueltas a su vez, lentamente y en sentido contrario al conjunto; de ellos el que llevaba m\u00e1s velocidad era el octavo; segu\u00edanle el s\u00e9ptimo, el sexto y el quinto, los tres a una; el cuarto les parec\u00eda que era el tercero en la velocidad de ese movimiento retr\u00f3grado; el tercero, el cuarto; y el segundo, el quinto . El huso mismo giraba en la falda de la Necesidad, y encima de cada uno de los c\u00edrculos iba una Sirena que daba tambi\u00e9n vueltas y lanzaba una voz siempre del mismo tono; y de todas las voces, que eran ocho, se formaba un acorde . Hab\u00eda otras tres mujeres sentadas en c\u00edrculo, cada una en un trono y a distancias iguales; eran las Parcas, hijas de la Necesidad, vestidas de blanco y con \u00ednfulas en la cabeza: L\u00e1quesis, Cloto y \u00c1tropo. Cantaban al son de las Sirenas: L\u00e1quesis, las cosas pasadas; Cloto, las presentes y \u00c1tropo, las futuras. Cloto, puesta la mano derecha en el huso, ayudaba de tiempo en tiempo el giro del c\u00edrculo exterior; del mismo modo hac\u00eda girar \u00c1tropo los c\u00edrculos interiores con su izquierda ; y L\u00e1quesis, aplicando ya la derecha, ya la izquierda, hac\u00eda otro tanto alternativamente con el uno y los otros de estos c\u00edrculos.<\/p>\n<p>XV \u00bbY contaba que ellos, una vez llegados all\u00e1, ten\u00edan que acercarse a L\u00e1quesis; que un cierto adivino los colocaba previamente en fila y que, tomando despu\u00e9s unos lotes y modelos de vida del halda de la misma L\u00e1quesis, sub\u00eda a una alta tribuna y dec\u00eda: \u00bb\u00bb\u00c9sta es la palabra de la virgen L\u00e1quesis, hija de la Necesidad: Almas ef\u00edmeras , he aqu\u00ed que comienza para vosotras una nueva carrera caduca en condici\u00f3n mortal. No ser\u00e1 el Hado quien os elija, sino que vosotras elegir\u00e9is vuestro hado. Que el que salga por suerte el primero, escoja el primero su g\u00e9nero de vida, al que ha de quedar inexorablemente unido. La virtud, empero, no admite due\u00f1o; cada uno participar\u00e1 m\u00e1s o menos de ella seg\u00fan la honra o el menosprecio en que la tenga. La responsabilidad es del que elige; no hay culpa alguna en la Divinidad.<\/p>\n<p>\u00bbHabiendo hablado as\u00ed, arroj\u00f3 los lotes a la multitud y cada cual alz\u00f3 el que hab\u00eda ca\u00eddo a su lado, excepto el mismo Er, a quien no se le permiti\u00f3 hacerlo as\u00ed; y, al cogerlo, quedaban enterados del puesto que les hab\u00eda ca\u00eddo en suerte. A continuaci\u00f3n puso el adivino en tierra, delante de ellos, los modelos de vida en n\u00famero mucho mayor que el de ellos mismos; y las hab\u00eda de todas clases: vidas de toda suerte de animales y el total de las vidas humanas. Cont\u00e1banse entre ellas existencias de tiranos: las unas, llevadas hasta el fin; las otras, deshechas en mitad y terminadas en pobrezas, destierros y mendigueces. Y hab\u00eda vidas de hombres famosos, los unos por su apostura y belleza o por su robustez y vigor en la lucha, los otros por su nacimiento y las haza\u00f1as de sus progenitores; las hab\u00eda asimismo de hombres oscuros y otro tanto ocurr\u00eda con las de las mujeres. No hab\u00eda, empero, all\u00ed categor\u00edas de alma, por ser forzoso que \u00e9stas resultasen diferentes seg\u00fan la vida que eligieran ; pero todo lo dem\u00e1s aparec\u00eda mezclado entre s\u00ed y con accidentes diversos de pobrezas y riquezas, de enfermedades y salud, y una parte se quedaba en la mitad de estos extremos. All\u00ed, seg\u00fan parece, estaba, querido Glauc\u00f3n, todo el peligro para el hombre; y por esto hay que atender sumamente a que cada uno de nosotros, aun descuidando las otras ense\u00f1anzas, busque y aprenda \u00e9sta y vea si es capaz de informarse y averiguar por alg\u00fan lado qui\u00e9n le dar\u00e1 el poder y la ciencia de distinguir la vida provechosa y la miserable y de elegir siempre yen todas partes la mejor posible. Y para ello ha de calcular la relaci\u00f3n que todas las cosas dichas, ya combinadas entre s\u00ed, ya cada cual por s\u00ed misma, tienen con la virtud en la vida; ha de saber el bien o el mal que ha de producir la hermosura unida a la pobreza y unida a la riqueza y a tal o cual disposici\u00f3n del alma, y asimismo el que traer\u00e1n, combin\u00e1ndose entre s\u00ed, el bueno o mal nacimiento, la condici\u00f3n privada o los mandos, la robustez o la debilidad, la facilidad o torpeza en aprender y todas las cosas semejantes existentes por naturaleza en el alma o adquiridas por \u00e9sta. De modo que, cotej\u00e1ndolas en su mente todas ellas, se hallar\u00e1 capaz de hacer la elecci\u00f3n si delimita la bondad o maldad de la vida de conformidad con la naturaleza del alma y si, llamando mejor a la que la lleva a ser m\u00e1s justa y peor a la que la lleva a ser m\u00e1s injusta, deja a un lado todo lo dem\u00e1s: hemos visto, en efecto, que tal es la mejor elecci\u00f3n para el hombre as\u00ed en vida como despu\u00e9s de la muerte. Y al ir al Hades hay que llevar esta opini\u00f3n firme como el acero para no dejarse all\u00ed impresionar por las riquezas y males semejantes y para no caer en tiran\u00edas y dem\u00e1s pr\u00e1cticas de este estilo, con lo que se realizan muchos e insanables da\u00f1os y se sufren mayores; antes bien, hay que saber elegir siempre una vida media entre los extremos y evitar en lo posible los excesos en uno y otro sentido, tanto en esta vida como en la ulterior, porque as\u00ed es como llega el hombre a mayor felicidad .<\/p>\n<p>XVI. \u00bbY entonces el mensajero de las cosas de all\u00e1 contaba que el adivino habl\u00f3 as\u00ed: \u00abHasta para el \u00faltimo que venga, si elige con discreci\u00f3n y vive con cuidado, hay una vida amable y buena. Que no se descuide quien elija primero ni se desanime quien elija el \u00faltimo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bbY contaba que, una vez dicho esto, el que hab\u00eda sido primero por la suerte se acerc\u00f3 derechamente y escogi\u00f3 la mayor tiran\u00eda ; y por su necedad y avidez no hizo previamente el conveniente examen, sino que se le pas\u00f3 por alto que en ello iba el fatal destino de devorar a sus hijos y otras calamidades; mas despu\u00e9s que lo mir\u00f3 despacio, se daba de golpes y lamentaba su preferencia, sali\u00e9ndose de las prescripciones del adivino, porque no se reconoc\u00eda culpable de aquellas desgracias, sino que acusaba a la fortuna, a los hados y a todo antes que a s\u00ed mismo. Y \u00e9ste era de los que hab\u00edan venido del cielo y en su vida anterior hab\u00eda vivido en una rep\u00fablica bien ordenada y hab\u00eda tenido su parte de virtud por h\u00e1bito, pero sin filosof\u00eda. Y en general, entre los as\u00ed chasqueados no eran los menos los que hab\u00edan venido del cielo, por no estar \u00e9stos ejercitados en los trabajos, mientras que la mayor parte de los procedentes de la tierra, por haber padecido ellos mismos y haber visto padecer a los dem\u00e1s, no hac\u00edan sus elecciones tan de prisa. De esto, y de la suerte que les hab\u00eda ca\u00eddo, les ven\u00eda a las m\u00e1s de las almas ese cambio de bienes y males. Porque cualquiera que, cada vez que viniera a esta vida, filosofara sanamente y no tuviera en el sorteo uno de los \u00faltimos puestos, podr\u00eda, seg\u00fan lo que de all\u00e1 se contaba, no s\u00f3lo ser feliz aqu\u00ed, sino tener de ac\u00e1 para all\u00e1 y al regreso de all\u00e1 para ac\u00e1 un camino f\u00e1cil y celeste, no ya escarpado y subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>\u00bbTal -dec\u00eda- era aquel interesante espect\u00e1culo en que las almas, una por una, escog\u00edan sus vidas; el cual, al mismo tiempo, resultaba lastimoso, rid\u00edculo y extra\u00f1o, porque la mayor parte de las veces se hac\u00eda la elecci\u00f3n seg\u00fan aquello a lo que se estaba habituado en la vida anterior. Y dijo que hab\u00eda visto all\u00ed c\u00f3mo el alma que en un tiempo hab\u00eda sido de Orfeo eleg\u00eda vida de cisne, en odio del linaje femenil, ya que no quer\u00eda nacer engendrada en mujer a causa de la muerte que sufri\u00f3 a manos de \u00e9stas; hab\u00eda visto tambi\u00e9n al alma de T\u00e1miras, que escog\u00eda vida de ruise\u00f1or, y a un cisne que, en la elecci\u00f3n, cambiaba su vida por la humana, cosa que hac\u00edan tambi\u00e9n otros animales cantores. El alma a quien hab\u00eda tocado el lote veinteno hab\u00eda elegido vida de le\u00f3n, y era la de Ayante Telamonio, que rehusaba volver a ser hombre, acord\u00e1ndose de juicio de las armas. La siguiente era la de Agamen\u00f3n, la cual, odiando tambi\u00e9n, a causa de sus padecimientos, al linaje humano, hab\u00eda tomado en el cambio una vida de \u00e1guila. El alma de Atalanta, que sac\u00f3 suerte entre las de en medio, no pudo pasar adelante viendo los grandes honores de un cierto atleta, sino que los tom\u00f3 para s\u00ed. Despu\u00e9s de \u00e9sta vio el alma de Epeo, hijo de Panopeo, que troc\u00f3 su condici\u00f3n por la de una mujer laboriosa; y, ya entre las \u00faltimas, a la del rid\u00edculo Tersites, que revisti\u00f3 forma de mono. Y ocurri\u00f3 que, \u00faltima de todas por la suerte, iba a hacer su elecci\u00f3n el alma de Ulises y, dando de lado a su ambici\u00f3n con el recuerdo de sus anteriores fatigas, buscaba, dando vueltas durante largo rato, la vida de un hombre com\u00fan y desocupado y por fin la hall\u00f3 echada en cierto lugar y olvidada por los otros y, una vez que la vio, dijo que lo mismo habr\u00eda hecho de haber salido la primera y la escogi\u00f3 con gozo . De igual manera se hac\u00edan las transformaciones de los animales en hombres o en otros animales: los animales injustos se cambiaban en fieras; los justos, en animales mansos, y se daban tambi\u00e9n mezclas de toda clase.<\/p>\n<p>\u00bbY despu\u00e9s de haber elegido su vida todas las almas, se acercaban a L\u00e1quesis por el orden mismo que les hab\u00eda tocado; y ella daba a cada uno, como guardi\u00e1n de su vida y cumplidor de su elecci\u00f3n, el hado que hab\u00eda escogido. \u00c9ste llevaba entonces al alma hacia Cloto y la pon\u00eda bajo su mano y bajo el giro del huso movido por ella, sancionando as\u00ed el destino que hab\u00eda elegido al venirle su turno. Despu\u00e9s de haber tocado en el huso se le llevaba al hilado de \u00c1tropo, el cual hac\u00eda irreversible lo dispuesto; de all\u00ed, sin que pudiera volverse, iba al pie del trono de la Necesidad y, pasando al otro lado y acabando de pasar asimismo los dem\u00e1s, se encaminaban todos al campo del Olvido a trav\u00e9s de un terrible calor de asfixia, porque dicho campo estaba desnudo de \u00e1rboles y de todo cuanto produce la tierra. Al venir la tarde acampaban junto al r\u00edo de la Despreocupaci\u00f3n, cuya agua no puede contenerse en vasija alguna; y a todos les era forzoso beber una cierta cantidad de aquella agua, de la cual beb\u00edan m\u00e1s de la medida los que no eran contenidos por la discreci\u00f3n, y al beber cada cual se olvidaba de todas las cosas. Y, una vez que se hab\u00edan acostado y eran las horas de la medianoche, se produjo un trueno y temblor de tierra y al punto cada uno era elevado por un sitio distinto para su nacimiento, desliz\u00e1ndose todos a manera de estrellas. A \u00e9l, sin embargo, le hab\u00edan impedido que bebiera del agua; pero por qu\u00e9 v\u00eda y de qu\u00e9 modo hab\u00eda llegado a su cuerpo no lo sab\u00eda, sino que de pronto, levantando la vista, se hab\u00eda visto al amanecer yacente en la pira.<\/p>\n<p>\u00bbY as\u00ed, Glauc\u00f3n, se salv\u00f3 este relato y no se perdi\u00f3, y aun nos puede salvar a nosotros si le damos cr\u00e9dito, con lo cual pasaremos felizmente el r\u00edo del Olvido y no contaminaremos nuestra alma. Antes bien, si os aten\u00e9is a lo que os digo y cre\u00e9is que el alma es inmortal y capaz de sostener todos los males y todos los bienes, iremos siempre por el camino de lo alto y practicaremos de todas formas la justicia, juntamente con la inteligencia, para que as\u00ed seamos amigos de nosotros mismos y de los dioses tanto durante nuestra permanencia aqu\u00ed como cuando hayamos recibido, a la manera de los vencedores que los van recogiendo en los juegos, los galardones de aquellas virtudes; y ac\u00e1, y tambi\u00e9n en el viaje de mil a\u00f1os que hemos descrito, seamos felices.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>X I. -Y por cierto -dije- que tengo en la mente muchas otras razones para suponer que la ciudad que fund\u00e1bamos es la mejor que pueda darse; pero lo afirmo sobre todo cuando pongo mi atenci\u00f3n en lo que toca a la poes\u00eda. -\u00bfY qu\u00e9 es ello? -pregunt\u00f3. -Que no\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-republica-x-platon\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1069,1016,1139,1012,1018,1039,1013,1031,1032,1023,1034,1143,1142,1144,1065,1028,1014,1057,1051,1154,1156,1389,1025,1046,1026,1033,1020],"class_list":["post-877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-animal","tag-arte","tag-artes","tag-ave","tag-ayuda","tag-belleza","tag-ciencia","tag-enfermedad","tag-estilo","tag-gobierno","tag-guerra","tag-justicia","tag-ley","tag-leyes","tag-medicina","tag-musica-2","tag-naturaleza","tag-pensamiento","tag-planta","tag-poema","tag-poemas","tag-republica","tag-rosa","tag-salud","tag-teatro","tag-vino","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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