{"id":872,"date":"2010-11-23T01:42:11","date_gmt":"2010-11-22T23:42:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=872"},"modified":"2010-11-23T01:42:11","modified_gmt":"2010-11-22T23:42:11","slug":"la-republica-v-platon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-republica-v-platon\/","title":{"rendered":"La Rep\u00fablica (V) [Plat\u00f3n]"},"content":{"rendered":"<p><strong>V<\/strong><\/p>\n<p>I. -Tal es, pues, la clase de ciudad y de constituci\u00f3n que yo califico de buena y recta y tal la clase de hombre; ahora bien, si \u00e9ste es bueno, ser\u00e1n malos y viciosos los dem\u00e1s tipos de organizaci\u00f3n pol\u00edtica o de disposici\u00f3n del car\u00e1cter de las almas individuales, pudiendo esta su maldad revestir cuatro formas distintas.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1les son esas formas? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Y yo iba a enumerarlas una por una, seg\u00fan el orden en que me parec\u00edan nacer unas de otras, cuando Polemarco, que estaba sentado algo lejos de Adimanto, extendi\u00f3 el brazo, y cogi\u00e9ndole de la parte superior del manto, por junto al hombro, lo atrajo a s\u00ed e, inclinado hacia \u00e9l, le dijo al o\u00eddo unas palabras de las que no pudimos entender m\u00e1s que lo siguiente: -\u00bfLo dejamos entonces o qu\u00e9 hacemos?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo -respondi\u00f3 Adimanto hablando ya en voz alta.<\/p>\n<p>Entonces yo: -\u00bfQu\u00e9 es eso -pregunt\u00e9- que no vais a dejar vosotros?<\/p>\n<p>-A ti -contest\u00f3.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n? -pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>-Nos parece -contest\u00f3- que flaqueas e intentas sustraer y no tratar todo un aspecto y no el menos importante, de la cuesti\u00f3n: crees, por lo visto, que no advertimos cu\u00e1n a la ligera lo has tocado, diciendo, en lo relativo a mujeres e hijos, que nadie ignora c\u00f3mo las cosas de los amigos han de ser comunes<\/p>\n<p>-\u00bfY no estoy en lo cierto, Adimanto? -dije.<\/p>\n<p>-S\u00ed -respondi\u00f3-. Pero esa certidumbre necesita tambi\u00e9n, como lo dem\u00e1s, de alguna aclaraci\u00f3n que nos muestre en qu\u00e9 consiste tal comunidad. Pues \u00e9sta puede ser de muchas maneras. No pases por alto, pues, aquella a la cual t\u00fa te refieres; porque, en lo que a nosotros respecta, hace ya tiempo que venimos esperando y pensando que ibas a decir algo sobre c\u00f3mo ser\u00e1 la procreaci\u00f3n de descendientes, la educaci\u00f3n de \u00e9stos una vez nacidos y, en una palabra, esa comunidad de mujeres e hijos que dices. Consideramos, en efecto, que es grande, mejor dicho, capital la importancia de que en una sociedad vaya esto bien o mal. Por eso, viendo que pasas a otro tipo de constituci\u00f3n sin haber definido suficientemente este punto, hemos decidido, como acabas de o\u00edr, no dejarte mientras no hayas tratado todo esto del mismo modo que lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>-Pues bien -dijo Glauc\u00f3n-, consideradme tambi\u00e9n a m\u00ed como votante de ese acuerdo.<\/p>\n<p>-No lo dudes -dijo Tras\u00edmaco-; ten entendido, S\u00f3crates, que esta nuestra decisi\u00f3n es un\u00e1nime.<\/p>\n<p>II. -\u00a1Qu\u00e9 acci\u00f3n la vuestra -exclam\u00e9- al echaros de ese modo sobre m\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 discusi\u00f3n volv\u00e9is a promover, como en un principio, acerca de la ciudad! Yo estaba tan contento por haber salido ya de este punto y me alegraba de que lo hubieseis dejado pasar aceptando mis palabras de entonces; y ahora quer\u00e9is volver a \u00e9l sin saber qu\u00e9 enjambre de cuestiones levant\u00e1is con ello. Yo s\u00ed que lo preve\u00eda y por eso lo di de lado entonces, para que no nos diera tanto quehacer.<\/p>\n<p>-\u00bfPues qu\u00e9? -dijo Tras\u00edmaco-. \u00bfCrees que \u00e9stos han venido aqu\u00ed a fundir oro o a escuchar una discusi\u00f3n ?<\/p>\n<p>-S\u00ed -asent\u00ed-, una discusi\u00f3n mesurada.<\/p>\n<p>-Pero para las personas sensatas -dijo Glauc\u00f3n-, no hay, S\u00f3crates, otra medida que limite la audici\u00f3n de tales debates sino la vida entera . No te preocupes, pues, por nosotros; y en cuanto a ti, en modo alguno desistas de decir lo que te parece sobre las preguntas que te hacemos: explica qu\u00e9 clase de comunidad se establecer\u00e1 entre nuestros guardianes , por lo que toca a sus mujeres e hijos, y c\u00f3mo se criar\u00e1 a \u00e9stos mientras sean a\u00fan peque\u00f1os, en el per\u00edodo intermedio entre el nacimiento y el comienzo de la educaci\u00f3n , durante el cual parece ser m\u00e1s penosa que nunca su crianza. Intenta, pues, mostrarnos de qu\u00e9 manera es preciso que \u00e9sta se desarrolle.<\/p>\n<p>-No es tan f\u00e1cil, bendito Glauc\u00f3n -dije-, el exponerlo, pues ha de provocar muchas m\u00e1s dudas todav\u00eda que lo discutido antes. Porque o no se considerar\u00e1 tal vez realizable lo expuesto, o bien, aun admiti\u00e9ndolo como perfectamente, viable, se dudar\u00e1 de su bondad. Por lo cual me da cierto reparo tocar estas cosas, no sea, mi querido amigo, que parezca cuanto digo una aspiraci\u00f3n quim\u00e9rica.<\/p>\n<p>-Nada temas -dijo-. Pues no son ignorantes, incr\u00e9dulos ni mal\u00e9volos quienes te van a escuchar.<\/p>\n<p>Entonces pregunt\u00e9 yo: -\u00bfAcaso hablas as\u00ed, mi buen amigo, porque quieres animarme?<\/p>\n<p>-S\u00ed por cierto -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Pues bien -repliqu\u00e9-, consigues todo lo contrario. Porque, si tuviera yo fe en la certeza de lo que digo, estar\u00edan bien tus palabras de est\u00edmulo. Pues puede sentirse seguro y confiado quien habla, conociendo la verdad acerca de los temas m\u00e1s grandes y queridos, ante un auditorio amistoso e inteligente; ahora bien, quien diserta sobre algo acerca de lo cual duda e investiga todav\u00eda, \u00e9se se halla en posici\u00f3n peligrosa y resbaladiza, como lo es ahora la m\u00eda, no porque recele provocar vuestras risas -eso ser\u00eda ciertamente pueril-, sino porque temo que, no acertando con la verdad, no s\u00f3lo venga yo a dar en tierra, sino arrastre tras de m\u00ed a mis amigos y eso en las cuestiones en que m\u00e1s cuidadosamente hay que evitar un mal paso. Y suplico a Adrastea , \u00a1oh, Glauc\u00f3n!, que me perdone por lo que voy a decir: considero menos grave matar involuntariamente a una persona que enga\u00f1arla en lo relativo a la nobleza, bondad y justicia de las instituciones.<\/p>\n<p>Si ha de exponerse uno a este peligro, es mejor hacerlo entre enemigos que entre amigos; de modo que no haces bien en animarme .<\/p>\n<p>Entonces se ech\u00f3 a re\u00edr Glauc\u00f3n y dijo: -Pues bien, S\u00f3crates, si alg\u00fan da\u00f1o nos causan tus palabras, desde ahora te absolvemos, como en caso de homicidio, y te declaramos limpio de enga\u00f1o con respecto a nosotros. Habla, pues, sin miedo.<\/p>\n<p>-Realmente -dije-, el absuelto queda en casos tales limpio seg\u00fan la ley. Es natural, por tanto, que ocurra aqu\u00ed lo mismo que all\u00ed .<\/p>\n<p>-Buena raz\u00f3n -dijo- para que hables.<\/p>\n<p>-Es necesario, pues -comenc\u00e9-, que volvamos ahora atr\u00e1s para decir lo que tal vez deb\u00edamos haber dicho antes, en su lugar correspondiente; aunque, despu\u00e9s de todo, quiz\u00e1 no resulte tampoco improcedente que, una vez terminada por completo la representaci\u00f3n masculina, comience, sobre todo ya que tanto insistes, la femenina.<\/p>\n<p>III. Para hombres configurados por naturaleza y educaci\u00f3n como hemos descrito no hay, creo yo, otras rectas normas de posesi\u00f3n y trato de sus hijos y mujeres que el seguir por el camino en que los colocamos desde un principio. Ahora bien, en nuestra ficci\u00f3n emprendimos, seg\u00fan creo, el constituir a los hombres en algo as\u00ed como guardianes de un reba\u00f1o.<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Pues bien, sigamos del mismo modo: d\u00e9mosles generaci\u00f3n y crianza semejantes y examinemos si nos conviene o no.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Del modo siguiente. \u00bfCreemos que las hembras de los perros guardianes deben vigilar igual que los machos y cazar junto con ellos y hacer todo lo dem\u00e1s en com\u00fan o han de quedarse en casa, incapacitadas por los partos y crianzas de los cachorros, mientras los otros trabajara y tienen todo el cuidado de los reba\u00f1os ?<\/p>\n<p>-Har\u00e1n todo, en com\u00fan -dijo-; s\u00f3lo que tratamos a las unas como a m\u00e1s d\u00e9biles y a los otros como a m\u00e1s fuertes.<\/p>\n<p>-\u00bfY es posible -dije yo- emplear a un animal en las mismas tareas si no le das tambi\u00e9n la misma crianza y educaci\u00f3n?<\/p>\n<p>-No es posible.<\/p>\n<p>-Por tanto, si empleamos a las mujeres en las mismas tareas que a los hombres, menester ser\u00e1 darles tambi\u00e9n las mismas ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Ahora bien, a aqu\u00e9llos les fueron asignadas la m\u00fasica y la gimn\u00e1stica.<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Por consiguiente, tambi\u00e9n a las mujeres habr\u00e1 que introducirlas en ambas artes, e igualmente en lo relativo a la guerra; y ser\u00e1 preciso tratarlas de la misma manera.<\/p>\n<p>-As\u00ed resulta de lo que dices -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-Pero quiz\u00e1 mucho de lo que ahora se expone -dije- parecer\u00eda rid\u00edculo, por ins\u00f3lito, si llegara a hacerse como decimos.<\/p>\n<p>-Efectivamente -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 es lo m\u00e1s risible que ves en ello? -pregunt\u00e9 yo-. \u00bfNo ser\u00e1, evidentemente, el espect\u00e1culo de las mujeres ejercit\u00e1ndose desnudas en las palestras junto con los hombres, y no s\u00f3lo las j\u00f3venes, sino tambi\u00e9n hasta las ancianas , como esos viejos que, aunque est\u00e9n arrugados y su aspecto no sea agradable, gustan de hacer ejercicio en los gimnasios?<\/p>\n<p>-\u00a1S\u00ed, por Zeus! -exclam\u00f3-. Parecer\u00eda rid\u00edculo, al menos en nuestros tiempos.<\/p>\n<p>-Pues bien -dije-, una vez que nos hemos puesto a hablar, no debemos retroceder ante las chanzas de los graciosos por muchas y grandes cosas que digan de semejante innovaci\u00f3n aplicada a la gimn\u00e1stica, a la m\u00fasica y no menos al manejo de las armas y la monta de caballos.<\/p>\n<p>-Tienes raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Al contrario, ya que hemos comenzado a hablar, hay que marchar en derechura hacia lo m\u00e1s escarpado de nuestras normas, y rogar a \u00e9sos que, dejando su oficio, se pongan serios y recordarles que no hace mucho tiempo les parec\u00eda a los griegos vergonzoso y rid\u00edculo lo que ahora se lo parece a la mayor\u00eda de los b\u00e1rbaros, el dejarse ver desnudos los hombres, y que, cuando comenzaron los cretenses a usar de los gimnasios y les siguieron los lacedemonios ,los guasones de entonces tuvieron en todo esto materia para sus s\u00e1tiras. \u00bfNo crees?<\/p>\n<p>-S\u00ed por cierto.<\/p>\n<p>-Pero cuando la experiencia, me imagino yo, les demostr\u00f3 que era mejor desnudarse que cubrir todas esas partes, entonces lo rid\u00edculo que ve\u00edan los ojos se disip\u00f3 ante lo que la raz\u00f3n designaba como m\u00e1s conveniente; y esto demostr\u00f3 que es necio quien considera risible otra cosa que el mal o quien se dedica a hacer re\u00edr contemplando otro cualquier espect\u00e1culo que no sea el de la estupidez y la maldad o el que, en cambio, propone a sus actividades serias otro objetivo distinto del bien .<\/p>\n<p>-Absolutamente cierto -dijo.<\/p>\n<p>IV -\u00bfNo ser\u00e1, pues, esto lo primero que habremos de decidir con respecto a tales cosas, si son factibles o no, y no concederemos controversia a quien, en broma o en serio, quiera discutir si las hembras humanas son capaces por naturaleza de compartir todas las tareas del sexo masculino o ni una sola de ellas, o si pueden realizar unas s\u00ed y otras no, y a cu\u00e1l de estas dos clases pertenecen las ocupaciones militares citadas?<\/p>\n<p>\u00bfAcaso no es \u00e9ste el mejor comienzo, partiendo del cual es natural que lleguemos al m\u00e1s feliz t\u00e9rmino?<\/p>\n<p>-Desde luego -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres, pues -pregunt\u00e9-, que discutamos con nosotros mismos en nombre de esos otros para que la parte contraria no se halle sin defensores ante nuestro ataque?<\/p>\n<p>-Nada hay que lo impida -dijo.<\/p>\n<p>-Digamos, pues, en su nombre: \u00abS\u00f3crates y Glauc\u00f3n, ninguna falta hace que vengan otros a contradeciros. Pues fuisteis vosotros mismos quienes, cuando empezabais a establecerla ciudad que hab\u00e9is fundado, convinisteis en la necesidad de que cada cual ejerciera, como suyo propio, un solo oficio, el que su naturaleza le dictara\u00bb.<\/p>\n<p>-Lo reconocimos, creo yo; \u00bfc\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00ab\u00bfY puede negarse que la naturaleza de la mujer difiere enormemente de la del hombre?\u00bb<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo negar que difiere?<\/p>\n<p>-\u00ab\u00bfNo ser\u00e1n, pues, tambi\u00e9n distintas las labores, conformes a la naturaleza de cada sexo, que se debe prescribir a uno y otro?\u00bb<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00abEntonces, \u00bfno err\u00e1is ahora y ca\u00e9is en contradicci\u00f3n con vosotros mismos al afirmar, en contrario, la necesidad de que hombres y mujeres hagan lo mismo, yeso teniendo naturalezas sumamente dispares?\u00bb \u00bfTienes algo que oponer a esto, mi inteligente amigo?<\/p>\n<p>-As\u00ed, de momento -respondi\u00f3 -, no es muy f\u00e1cil. Pero te suplicar\u00e9, te suplico ya mismo, que des tambi\u00e9n voz a nuestra argumentaci\u00f3n cualquiera que \u00e9sta sea.<\/p>\n<p>-He aqu\u00ed, Glauc\u00f3n -dije-, una dificultad que, con otras muchas semejantes, preve\u00eda yo hace tiempo; de ah\u00ed mi temor y el no atreverme a tocar las normas sobre la manera de adquirir y tener mujeres e hijos.<\/p>\n<p>-No, \u00a1por Zeus! -dijo-, no parece cosa f\u00e1cil.<\/p>\n<p>-No lo es -dije-. Pero ocurre que una persona no se echa menos a nadar si ha ca\u00eddo en el centro del m\u00e1s grande pi\u00e9lago que si en una peque\u00f1a piscina .<\/p>\n<p>-En efecto.<\/p>\n<p>-Pues bien, tambi\u00e9n nosotros tenemos que nadar e intentar salir con bien de la discusi\u00f3n esperando que tal vez nos recoja un delf\u00edn o sobrevenga cualquier otra salvaci\u00f3n milagrosa.<\/p>\n<p>-As\u00ed parece -dijo.<\/p>\n<p>-\u00a1Ea, pues! -exclam\u00e9-. A ver si por alguna parte encontramos la salida. Convinimos, por lo visto, en que cada naturaleza debe dedicarse a un trabajo distinto y en que las de hombres y mujeres son diferentes, y, sin embargo, ahora decimos que estas naturalezas distintas han de tener las mismas ocupaciones. \u00bfEs eso lo que nos reproch\u00e1is ?<\/p>\n<p>-Exactamente.<\/p>\n<p>-\u00a1Cu\u00e1n grande es, oh, Glauc\u00f3n -dije-, el poder del arte de la contradicci\u00f3n!<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Porque -segu\u00ed- me parecen ser muchos los que, aun contra su voluntad, van a dar en ella creyendo que lo que hacen no es contender, sino discutir; porque no son capaces de considerar las cuestiones estableciendo distinciones en ellas, sino que se atienen \u00fanicamente a las palabras en su b\u00fasqueda de argumentos contra lo expuesto, y as\u00ed es pendencia, no discusi\u00f3n com\u00fan la que entablan.<\/p>\n<p>-En efecto -dijo-, a muchos les ocurre as\u00ed. Pero \u00bfes ello aplicable a nosotros en este momento?<\/p>\n<p>-Completamente -dije-. En efecto, nos vemos en peligro de caer inconscientemente en la contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-Porque nos atenemos s\u00f3lo a las palabras para sostener denodadamente y por v\u00eda de disputa que las naturalezas que no son las mismas no deben dedicarse a las mismas ocupaciones y no consideramos en modo alguno de qu\u00e9 clase era y a qu\u00e9 afectaba la diversidad o identidad de naturalezas que defin\u00edamos al atribuir ocupaciones diferentes a naturalezas diferentes y las mismas ocupaciones a las mismas naturalezas.<\/p>\n<p>-En efecto -dijo-, no lo tuvimos en cuenta.<\/p>\n<p>-Pues bien -dije-, podemos, seg\u00fan parece, preguntarnos a nosotros mismos si los calvos y los peludos tienen la misma u opuesta naturaleza y, una vez que convengamos en que es opuesta, prohibir, si los calvos son zapateros, que lo sean los peludos, y si lo son los peludos, que lo sean los otros.<\/p>\n<p>-Rid\u00edculo ser\u00eda ciertamente -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY ser\u00e1 acaso rid\u00edculo por otra raz\u00f3n -dije- sino porque entonces no consider\u00e1bamos de manera absoluta la identidad y diversidad de naturalezas, sino que \u00fanicamente pon\u00edamos atenci\u00f3n en aquella especie de diversidad y similitud que ata\u00f1\u00eda a las ocupaciones en s\u00ed? Quer\u00edamos decir, por ejemplo, que un hombre y otro hombre de almas dotadas para la medicina tienen la misma naturaleza. \u00bfNo crees?<\/p>\n<p>-S\u00ed por cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfY el m\u00e9dico y el carpintero tienen naturalezas distintas?<\/p>\n<p>-En absoluto.<\/p>\n<p>V -Por consiguiente -dije-, del mismo modo, si los sexos de los hombres y de las mujeres se nos muestran sobresalientes en relaci\u00f3n con su aptitud para alg\u00fan arte u otra ocupaci\u00f3n, reconoceremos que es necesario asignar a cada cual las suyas. Pero si aparece que solamente difieren en que las mujeres paren y los hombres engendran, en modo alguno admitiremos como cosa demostrada que la mujer difiera del hombre en relaci\u00f3n con aquello de que habl\u00e1bamos; antes bien, seguiremos pensando que es necesario que nuestros guardianes y sus mujeres se dediquen a las mismas ocupaciones.<\/p>\n<p>-Y con raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfno rogaremos despu\u00e9s al contradictor que nos ense\u00f1e en relaci\u00f3n con cu\u00e1l de las artes o menesteres propios de la organizaci\u00f3n c\u00edvica no son iguales, sino diferentes las naturalezas de mujeres y hombres?<\/p>\n<p>-Justo es hacerlo.<\/p>\n<p>-Pues bien, quiz\u00e1 responder\u00eda alg\u00fan otro, como t\u00fa dec\u00edas hace poco , que no es f\u00e1cil dar respuesta satisfactoria de improviso, pero no es nada dif\u00edcil hacerlo despu\u00e9s de alguna reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>-S\u00ed, lo dir\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres, pues, que a quien de tal modo nos contradiga le invitemos a seguir nuestro razonamiento por si acaso le demostramos que no existe ninguna ocupaci\u00f3n relacionada con la administraci\u00f3n de la ciudad que sea peculiar de la mujer?<\/p>\n<p>-Desde luego:<\/p>\n<p>-\u00ab\u00a1Ea, pues -le diremos-, responde! \u00bfNo dec\u00edas acaso que hay quien est\u00e1 bien dotado con respecto a algo y hay quien no lo est\u00e1, en cuanto aqu\u00e9l aprende las cosas f\u00e1cilmente y \u00e9ste con dificultad? \u00bfY que al uno le bastan unas ligeras ense\u00f1anzas para ser capaz de descubrir mucho m\u00e1s de lo que ha aprendido, mientras el otro no puede ni retener lo que aprendi\u00f3 en largos tiempos de estudio y ejercicio? \u00bfY que en el primero las fuerzas corporales sirven eficazmente a la inteligencia, mientras en el segundo constituyen un obst\u00e1culo? \u00bfSon tal vez otro o \u00e9stos los caracteres por los cuales distingu\u00edas al que est\u00e1 bien dotado para cada labor y al que no?\u00bb<\/p>\n<p>-Nadie -dijo- afirmar\u00e1 que sean otros.<\/p>\n<p>-\u00bfY conoces alg\u00fan oficio ejercido por seres humanos en el cual no aventaje en todos esos aspectos el sexo de los hombres al de las mujeres? \u00bfO vamos a extendernos hablando de la tejedur\u00eda y del cuidado de los pasteles y guisos, menesteres para los cuales parece valer algo el sexo femenino y en los que la derrota de \u00e9ste ser\u00eda cosa rid\u00edcula cual ninguna otra ?<\/p>\n<p>-Tienes raz\u00f3n -dijo-; el un sexo es ampliamente aventajado por el otro en todos o casi todos los aspectos . Cierto que hay muchas mujeres que superan a muchos hombres en muchas cosas; pero en general ocurre como t\u00fa dices.<\/p>\n<p>-Por tanto, querido amigo, no existe en el regimiento de la ciudad ninguna ocupaci\u00f3n que sea propia de la mujer como tal mujer ni del var\u00f3n como tal var\u00f3n, sino que las dotes naturales est\u00e1n diseminadas indistintamente en unos y otros seres, de modo que la mujer tiene acceso por su naturaleza a todas las labores y el hombre tambi\u00e9n a todas; \u00fanicamente que la mujer es en todo m\u00e1s d\u00e9bil que el var\u00f3n.<\/p>\n<p>-Exactamente.<\/p>\n<p>-\u00bfHabremos, pues, de imponer todas las obligaciones a los varones y ninguna a las mujeres?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo hemos de hacerlo?<\/p>\n<p>-Pero diremos, creo yo, que existen mujeres dotadas para la medicina y otras que no lo est\u00e1n; mujeres m\u00fasicas y otras negadas por naturaleza para la m\u00fasica.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfY no las hay acaso aptas para la gimn\u00e1stica y la guerra y otras no belicosas ni aficionadas a la gimn\u00e1stica?<\/p>\n<p>-As\u00ed lo creo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfAmantes y enemigas de la sabidur\u00eda? \u00bfY unas fogosas y otras carentes de fogosidad?<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n las hay.<\/p>\n<p>-Por tanto, existen tambi\u00e9n la mujer apta para ser guardiana y la que no lo es. \u00bfO no son \u00e9sas las cualidades por las que elegimos a los varones guardianes ?<\/p>\n<p>-\u00c9sas, efectivamente.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, la mujer y el hombre tienen las mismas naturalezas en cuanto toca a la vigilancia de la ciudad, s\u00f3lo que la de aqu\u00e9lla es m\u00e1s d\u00e9bil y la de \u00e9ste m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>-As\u00ed parece.<\/p>\n<p>VI. -Precisa, pues, que sean mujeres de esa clase las elegidas para cohabitar con los hombres de la misma clase y compartir la guarda con ellos, ya que son capaces de hacerlo y su naturaleza es af\u00edn a la de ellos.<\/p>\n<p>-Desde luego.<\/p>\n<p>-\u00bfY no es preciso atribuir los mismos cometidos a las mismas naturalezas?<\/p>\n<p>-Los mismos.<\/p>\n<p>-Henos, pues, tras un rodeo, en nuestra posici\u00f3n primera: convenimos en que no es antinatural asignar la m\u00fasica y la gimn\u00e1stica a las mujeres de los guardianes.<\/p>\n<p>-Absolutamente cierto.<\/p>\n<p>-Vemos, pues, que no legisl\u00e1bamos en forma irrealizable ni quim\u00e9rica puesto que la ley que instituimos est\u00e1 de acuerdo con la naturaleza.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien es el sistema contrario, que hoy se practica, el que, seg\u00fan parece, resulta oponerse a ella.<\/p>\n<p>-As\u00ed parece.<\/p>\n<p>-Ahora bien, \u00bfno hab\u00edamos de examinar si lo que dec\u00edamos era factible y si era lo mejor?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfEstamos de acuerdo en que es factible?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY ahora nos falta dejar sentado que es lo mejor?<\/p>\n<p>-Claro.<\/p>\n<p>-Pues bien; en cuanto a la formaci\u00f3n de mujeres guardianas, \u00bfno habr\u00e1 una educaci\u00f3n que forme a nuestros hombres y otra distinta para las mujeres, sobre todo puesto que es la misma la naturaleza sobre la que una y otra act\u00faan?<\/p>\n<p>-No ser\u00e1n distintas.<\/p>\n<p>-Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es tu opini\u00f3n sobre lo siguiente?<\/p>\n<p>-\u00bfSobre qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Sobre tu creencia de que hay unos hombres mejores y otros peores. \u00bfO los consideras a todos iguales?<\/p>\n<p>-En modo alguno.<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfcrees que, en la ciudad que hemos fundado, hemos hecho mejores a los guardianes, que han recibido la educaci\u00f3n antes descrita, o a los zapateros, educados en el arte zapateril?<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 ridiculez preguntas! -exclam\u00f3.<\/p>\n<p>-Comprendo -respond\u00ed-. \u00bfY qu\u00e9? \u00bfNo son \u00e9stos los mejores de todos los ciudadanos?<\/p>\n<p>-Con mucho.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfNo ser\u00e1n estas mujeres las mejores de entre las de su sexo?<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n lo ser\u00e1n con mucho -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY existe cosa m\u00e1s ventajosa para una ciudad que el que haya en ella mujeres y hombres dotados de toda la excelencia posible?<\/p>\n<p>-No la hay.<\/p>\n<p>-\u00bfY esto lo lograr\u00e1n la m\u00fasica y la gimn\u00e1stica actuando del modo que nosotros describimos?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-De modo que no s\u00f3lo era viable la instituci\u00f3n que establecimos, sino tambi\u00e9n la mejor para la ciudad.<\/p>\n<p>-As\u00ed es.<\/p>\n<p>-Deber\u00e1n, pues, desnudarse las mujeres de los guardianes (porque, en vez de vestidos se cubrir\u00e1n con su virtud ) y tomar\u00e1n parte tanto en la guerra como en las dem\u00e1s tareas de vigilancia p\u00fablica sin dedicarse a ninguna otra cosa; s\u00f3lo que las m\u00e1s llevaderas de estas labores ser\u00e1n asignadas m\u00e1s bien a las mujeres que a los hombres a causa de la debilidad de su sexo. En cuanto al hombre que se r\u00eda de las mujeres desnudas que se ejercitan con los m\u00e1s nobles fines, \u00e9se \u00abrecoge verde el fruto \u00bb de la risa y no sabe, seg\u00fan parece, ni de qu\u00e9 se r\u00ede ni lo que hace; pues con toda raz\u00f3n se dice y se dir\u00e1 siempre que lo \u00fatil es hermoso y lo nocivo es feo.<\/p>\n<p>-Ciertamente.<\/p>\n<p>VII. -\u00bfPodemos, pues, afirmar que \u00e9sta es, por as\u00ed decirlo, la primera oleada que al hablar de la posici\u00f3n legal de las mujeres hemos sorteado, puesto que no s\u00f3lo no hemos sido totalmente engullidos por ella cuando establec\u00edamos que todos los empleos han de ser ejercidos en com\u00fan por nuestros guardianes y guardianas, sino que la misma argumentaci\u00f3n ha llegado en cierto modo a convenir consigo misma en que cuanto sostiene es tan hacedero como ventajoso?<\/p>\n<p>-Efectivamente -dijo-, no era peque\u00f1a la ola de que has escapado.<\/p>\n<p>-Pues no la tendr\u00e1s por tan grande -dije- cuando veas la que viene tras ella.<\/p>\n<p>-Habla, pues; v\u00e9ala yo -dijo.<\/p>\n<p>-De \u00e9stas -comenc\u00e9- y de las dem\u00e1s cosas antes dichas se sigue, en mi opini\u00f3n, esta ley.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1l?<\/p>\n<p>-Esas mujeres ser\u00e1n todas comunes para todos esos hombres y ninguna cohabitar\u00e1 privadamente con ninguno de ellos; y los hijos ser\u00e1n asimismo comunes y ni el padre conocer\u00e1 a su hijo ni el hijo a su padre .<\/p>\n<p>-Eso -dijo- provocar\u00e1 mucha m\u00e1s incredulidad todav\u00eda que lo otro en cuanto a su viabilidad y excelencia.<\/p>\n<p>-No creo -repliqu\u00e9- que se dude de su utilidad ni de que ser\u00eda el mayor de los bienes la comunidad de mujeres e hijos siempre que \u00e9sta fuera posible; lo que s\u00ed dar\u00e1 lugar, creo yo, a much\u00edsimas discusiones, es el problema de si es realizable o no.<\/p>\n<p>-M\u00e1s bien ser\u00e1n ambos problemas -dijo- los que provoquen con raz\u00f3n muchos reparos.<\/p>\n<p>-He aqu\u00ed, seg\u00fan dices -respond\u00ed-, una coalici\u00f3n de argumentos. \u00a1Y yo que esperaba escapar por lo menos del uno de ellos, si t\u00fa conven\u00edas en que ello era beneficioso, y as\u00ed s\u00f3lo me quedaba el de si resultar\u00eda hacedero o no!<\/p>\n<p>-Pues no pas\u00f3 inadvertida tu escapatoria -dijo-; tendr\u00e1s que dar cuenta de los dos.<\/p>\n<p>-Menester ser\u00e1 -dije- sufrir mi castigo. Pero s\u00f3lo te pido el siguiente favor: d\u00e9jame que me obsequie con un fest\u00edn como los que las personas de mente perezosa suelen ofrecerse a s\u00ed mismos cuando pasean solas. En efecto, esta clase de gentes no esperan a saber de qu\u00e9 manera se realizar\u00e1 tal o cual cosa de las que desean, sino que, dejando esa cuesti\u00f3n, para ahorrarse el trabajo de pensar en si ello ser\u00e1 realizable o no, dan por sentado que tienen lo que desean y se divierten disponiendo lo dem\u00e1s y enumerando lo que har\u00e1n cuando se realice, con lo cual hacen a\u00fan m\u00e1s indolente el alma que ya de por s\u00ed lo era. He aqu\u00ed, pues, que tambi\u00e9n yo flojeo y deseo aplazar para m\u00e1s tarde la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo ello es factible; por ahora, dando por supuesto que lo es, examinar\u00e9, si me lo permites, el c\u00f3mo lo regular\u00e1n los gobernantes cuando se realice y mostrar\u00e9 que no habr\u00eda cosa m\u00e1s beneficiosa para la ciudad y los guardianes que esta pr\u00e1ctica. Eso es lo que ante todo intentar\u00e9 investigar juntamente contigo; y luego lo otro, si consientes en ello.<\/p>\n<p>-S\u00ed que consiento -dijo-; ve, pues, investigando.<\/p>\n<p>-Pues bien; creo yo -dije- que, si son los gobernantes dignos de ese nombre, e igualmente sus auxiliares, estar\u00e1n dispuestos los unos a hacer lo que se les mande y los otros a ordenar obedeciendo tambi\u00e9n ellos a las leyes o bien siguiendo el esp\u00edritu de ellas en cuantos aspectos les confiemos.<\/p>\n<p>-Es natural -dijo.<\/p>\n<p>-Entonces, t\u00fa, su legislador -dije-, elegir\u00e1s las mujeres del mismo modo que elegiste los varones y les entregar\u00e1s aquellas cuya naturaleza se asemeje lo m\u00e1s posible a la de ellos. Y, como tendr\u00e1n casas comunes y har\u00e1n sus comidas en com\u00fan, sin que nadie pueda poseer en particular nada semejante, y estar\u00e1n juntos y se mezclar\u00e1n unos con otros tanto en los gimnasios como en los dem\u00e1s actos de su vida, una necesidad innata les impulsar\u00e1, me figuro yo, a unirse los unos con los otros. \u00bfO no crees en esa necesidad de que hablo?<\/p>\n<p>-No ser\u00e1 una necesidad geom\u00e9trica -dijo-, pero s\u00ed er\u00f3tica, de aquellas que tal vez sean m\u00e1s pungentes que las geom\u00e9tricas y m\u00e1s capaces de seducir y arrastrar \u00abgrandes multitudes \u00bb.<\/p>\n<p>VIII. -En efecto -dije-. Mas sigamos adelante, Glauc\u00f3n; en una ciudad de gentes felices no ser\u00eda decoroso, ni lo permitir\u00edan los gobernantes, que se unieran promiscuamente los unos con los otros o hicieran cualquier cosa semejante .<\/p>\n<p>-No estar\u00eda bien -dijo.<\/p>\n<p>-Es evidente, pues, que luego habremos de instituir matrimonios todo lo santos que podamos. Y ser\u00e1n m\u00e1s santos cuanto m\u00e1s beneficiosos.<\/p>\n<p>-Muy cierto.<\/p>\n<p>-Mas, \u00bfc\u00f3mo producir\u00e1n los mayores beneficios? Dime una cosa, Glauc\u00f3n: veo que en tu casa hay perros cazadores y gran cantidad de aves de raza. \u00bfAcaso, por Zeus, no prestas atenci\u00f3n a los apareamientos y cr\u00edas de estos animales?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-En primer lugar, \u00bfno hay entre ellos, aunque todos sean de buena raza, algunos que son o resultan mejores que los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>-Los hay.<\/p>\n<p>-\u00bfY t\u00fa te procuras cr\u00edas de todos indistintamente o te preocupas de que, en lo posible, nazcan de los mejores?<\/p>\n<p>-De los mejores.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfDe los m\u00e1s j\u00f3venes o de los m\u00e1s viejos o de los que est\u00e1n en la flor de la edad?<\/p>\n<p>-De los que est\u00e1n en la flor.<\/p>\n<p>-Y, si no nacen en estas condiciones, \u00bfcrees que degenerar\u00e1n mucho las razas de tus aves y canes?<\/p>\n<p>-S\u00ed que lo creo -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 opinas -segu\u00ed- de los caballos y dem\u00e1s animales? \u00bfOcurrir\u00e1 algo distinto?<\/p>\n<p>-Ser\u00eda absurdo que ocurriera -dijo.<\/p>\n<p>-\u00a1Ay, querido amigo! -exclam\u00e9-. \u00a1Qu\u00e9 gran necesidad vamos a tener de excelsos gobernantes si tambi\u00e9n sucede lo mismo en la raza de los hombres!<\/p>\n<p>-\u00a1Pues claro que sucede! -dijo-. \u00bfPero por qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Porque ser\u00e1n muchas -dije- las drogas que por fuerza habr\u00e1n de usar. Cuando el cuerpo no necesita de remedios, sino que se presta a someterse a un r\u00e9gimen, consideramos, creo yo, que puede bastar incluso un m\u00e9dico mediano. Pero, cuando hay que recurrir tambi\u00e9n a las drogas, sabemos que hace falta un m\u00e9dico de m\u00e1s empuje. .<\/p>\n<p>-Es verdad. \u00bfPero a qu\u00e9 refieres eso?<\/p>\n<p>-A lo siguiente -dije-: de la mentira y el enga\u00f1o es posible que hayan de usar muchas veces nuestros gobernantes por el bien de sus gobernados. Y dec\u00edamos , seg\u00fan creo, que era en calidad de medicina como todas esas cosas resultaban \u00fatiles.<\/p>\n<p>-Muy razonable -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien, en lo relativo al matrimonio y la generaci\u00f3n parece que eso tan razonable resultar\u00e1 no poco importante.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-De lo convenido se desprende -dije- la necesidad de que los mejores cohabiten con las mejores tantas veces como sea posible y los peores con las peores al contrario; y, si se quiere que el reba\u00f1o sea lo m\u00e1s excelente posible, habr\u00e1 que criar la prole de los primeros, pero no la de los segundos. Todo esto ha de ocurrir sin que nadie lo sepa, excepto los gobernantes, si se desea tambi\u00e9n que el reba\u00f1o de los guardianes permanezca lo m\u00e1s apartado posible de toda discordia.<\/p>\n<p>-Muy bien -dijo.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1, pues, preciso instituir fiestas en las cuales unamos a las novias y novios y hacer sacrificios, y que nuestros poetas compongan himnos adecuados a las bodas que se celebren. En cuanto al n\u00famero de los matrimonios, lo dejaremos al arbitrio de los gobernantes, que, teniendo en cuenta las guerras, epidemias y todos los accidentes similares, har\u00e1n lo que puedan por mantener constante el n\u00famero de los ciudadanos de modo que nuestra ciudad crezca o meng\u00fce lo menos posible .<\/p>\n<p>-Muy bien -dijo.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1, pues, necesario, creo yo, inventar un ingenioso sistema de sorteo, de modo que, en cada apareamiento, aquellos seres inferiores tengan que acusar a su mala suerte, pero no a los gobernantes .<\/p>\n<p>-En efecto -dijo.<\/p>\n<p>IX. -Y a aquellos de los j\u00f3venes que se distingan en la guerra o en otra cosa, habr\u00e1 que darles, supongo, entre otras recompensas y premios, el de una mayor libertad para yacer con las mujeres; lo cual ser\u00e1 a la vez un buen pretexto para que de esta clase de hombres nazca la mayor cantidad posible de hijos.<\/p>\n<p>-Bien.<\/p>\n<p>-Y as\u00ed, encarg\u00e1ndose de los ni\u00f1os que vayan naciendo los organismos nombrados a este fin, que pueden componerse de hombres o de mujeres o de gentes de ambos sexos, pues tambi\u00e9n los cargos ser\u00e1n accesibles, digo yo, tanto a las mujeres como a los hombres &#8230;.<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Pues bien, tomar\u00e1n, creo yo, a los hijos de los mejores y los llevar\u00e1n a la inclusa, poni\u00e9ndolos al cuidado de unas ayas que vivir\u00e1n aparte, en cierto barrio de la ciudad, en cuanto a los de los seres inferiores -e igualmente si alguno de los otros nace lisiado-, los esconder\u00e1n, como es debido, en un lugar secreto y oculto .<\/p>\n<p>-Si se quiere -dijo- que la raza de los guardianes se mantenga pura&#8230;<\/p>\n<p>-\u00bfY no ser\u00e1n tambi\u00e9n ellos quienes se ocupen de la crianza; llevar\u00e1n a la inclusa a aquellas madres que tengan los pechos henchidos, pero procurando por todos los medios que ninguna conozca a su hijo; proporcionar\u00e1n otras mujeres que tengan leche, en el caso de que ellas no puedan hacerlo; se preocupar\u00e1n de que las madres s\u00f3lo amamanten durante un tiempo prudencial y, en cuanto a las noches en vela y dem\u00e1s fatigas, \u00e9sas las encomendar\u00e1n a las nodrizas y ayas?<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 descansada maternidad -exclam\u00f3- tendr\u00e1n, seg\u00fan t\u00fa, las mujeres de los guardianes!<\/p>\n<p>-As\u00ed debe ser -dije-. Mas sigamos examinando lo que nos propusimos. Afirmamos la necesidad de que los hijos nazcan de padres que est\u00e9n en la flor de la edad.<\/p>\n<p>-Cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s, pues, de acuerdo en que el tiempo propio de dicha edad son unos veinte a\u00f1os en la mujer y unos treinta en el hombre?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 a\u00f1os son \u00e9sos? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Que la mujer -dije yo- d\u00e9 hijos a la ciudad a partir de los veinte hasta los cuarenta a\u00f1os. Y en cuanto al hombre, una vez que haya pasado \u00abde la m\u00e1xima fogosidad en la carrera \u00bb, que desde entonces engendre para la ciudad hasta los cincuenta y cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>-En efecto -dijo-, \u00e9sa es la \u00e9poca de apogeo del cuerpo y de la mente en unos y otros .<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, si alguno mayor de estas edades o menor de ellas se inmiscuye en las procreaciones p\u00fablicas, consideraremos su falta como una impiedad y una iniquidad, pues el ni\u00f1o engendrado por el tal para la ciudad nacer\u00e1, si su concepci\u00f3n pasa inadvertida, no bajo los auspicios de los sacrificios y plegarias -con las que, en cada fiesta matrimonial, impetrar\u00e1n las sacerdotisas y sacerdotes y la ciudad entera que de padres buenos vayan naciendo hijos cada vez mejores y de ciudadanos \u00fatiles otros cada vez m\u00e1s \u00fatiles-, sino en la clandestinidad y como obra de una monstruosa incontinencia.<\/p>\n<p>-Tienes raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Y la ley ser\u00e1 la misma -dije- en el caso de que alguien de los que todav\u00eda procrean toque a alguna de las mujeres casaderas sin que los aparee un gobernante. Pues declararemos como bastardo, ileg\u00edtimo y sacr\u00edlego al hijo que d\u00e9 a la ciudad.<\/p>\n<p>-Muy justo -dijo.<\/p>\n<p>-Ahora bien, cuando las hembras y varones hayan pasado de la edad de procrear habr\u00e1 que dejarles, supongo yo, que cohabiten libremente con quien quieran, excepto un hombre con su hija o su madre o las hijas de sus hijas o las ascendientes de su madre, o bien una mujer con su hijo o su padre o los descendientes de aqu\u00e9l o los ascendientes de \u00e9ste; y ello s\u00f3lo despu\u00e9s de haberles advertido que pongan sumo cuidado en que no vea siquiera la luz ni un solo feto de los que puedan ser concebidos, y que, si no pueden impedir que alguno nazca, dispongan de \u00e9l en la inteligencia de que un hijo as\u00ed no recibir\u00e1 crianza.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 muy bien lo que dices -respondi\u00f3-. \u00bfPero c\u00f3mo se conocer\u00e1n unos a otros los padres e hijos y los dem\u00e1s parientes de que ahora hablabas?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo -dije-, sino que cada uno llamar\u00e1 a todos los varones e hijas a todas las hembras de aquellos ni\u00f1os que hayan nacido en el d\u00e9cimo mes, o bien en el s\u00e9ptimo, a partir del d\u00eda en que \u00e9l se haya casado; y ellos le llamar\u00e1n a \u00e9l padre. E igualmente llamar\u00e1 nietos a los descendientes de estos ni\u00f1os, por los cuales ser\u00e1n a su vez llamados abuelos y abuelas; y los nacidos en la \u00e9poca en que sus padres y madres engendraban se llamar\u00e1n mutuamente hermanos y hermanas. De modo que, como dec\u00eda hace un momento, no se tocar\u00e1n los unos a los otros; pero, en cuanto a los hermanos y hermanas, la ley permitir\u00e1 que cohabiten si as\u00ed lo determina el sorteo y lo ordena tambi\u00e9n la pitonisa.<\/p>\n<p>-Muy bien -dijo.<\/p>\n<p>X. -He aqu\u00ed, \u00a1oh, Glauc\u00f3n!, c\u00f3mo ser\u00e1 la comunidad de mujeres e hijos entre los guardianes de tu ciudad. Pero que esta comunidad est\u00e9 de acuerdo con el resto de la constituci\u00f3n y sea el mejor con mucho de los sistemas, eso es lo que ahora es preciso que la argumentaci\u00f3n nos confirme. \u00bfO de qu\u00e9 otro modo haremos?<\/p>\n<p>-Como dices, por Zeus -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfno ser\u00e1 el primer paso para un acuerdo el preguntarnos a nosotros mismos qu\u00e9 es lo que podemos citar como el mayor bien para la organizaci\u00f3n de una ciudad, el cual debe proponerse como objetivo el legislador al dictar sus leyes, y cu\u00e1l es el mayor mal, y luego investigar si lo que acabamos de detallar se nos adapta a las huellas del bien y resulta en desacuerdo con las del mal?<\/p>\n<p>-Nada mejor -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfTenemos, pues, mal mayor para una ciudad que aquello que la disgregue y haga de ella muchas en vez de una sola? \u00bfO bien mayor que aquello que la agrupe y a\u00fane?<\/p>\n<p>-No lo tenemos.<\/p>\n<p>-Ahora bien, lo que une, \u00bfno es la comunidad de alegr\u00edas y penas, cuando el mayor n\u00famero posible de ciudadanos goce y se aflija de manera parecida ante los mismos hechos felices o desgraciados?<\/p>\n<p>-Desde luego -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY lo que desune no es la particularizaci\u00f3n de estos sentimientos, cuando los unos acojan con suma tristeza y los otros con suma alegr\u00eda las mismas cosas ocurridas a la ciudad o a los que est\u00e1n en ella?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfAcaso no sucede algo as\u00ed cuando los ciudadanos no pronuncian al un\u00edsono las palabras como \u00abm\u00edo\u00bb y \u00abno m\u00edo\u00bb y otras similares con respecto a lo ajeno?<\/p>\n<p>-Absolutamente cierto.<\/p>\n<p>-La ciudad en que haya m\u00e1s personas que digan del mismo modo y con respecto a lo mismo las palabras \u00abm\u00edo\u00bb y \u00abno m\u00edo\u00bb, \u00bf\u00e9sa ser\u00e1 la que tenga mejor gobierno?<\/p>\n<p>-Con mucho.<\/p>\n<p>-\u00bfY tambi\u00e9n la que se parezca lo m\u00e1s posible a un solo hombre? Cuando, por ejemplo, recibe un golpe un dedo de alguno de nosotros, toda la comunidad corporal que, mirando hacia el alma, se organiza en la unidad del elemento rector de \u00e9sta, toda ella siente y toda ella sufre a un tiempo y en su totalidad al sufrir una de sus partes; y as\u00ed decimos que el hombre tiene dolor en un dedo. \u00bfSe puede decir lo mismo acerca de cualquier otra parte de las del hombre, de su dolor cuando sufre un miembro y su placer cuando deja de sufrir ?<\/p>\n<p>-Lo mismo -dijo-. Mas, volviendo aloque preguntas, la ciudad mejor regida es la que vive del modo m\u00e1s parecido posible a un ser semejante.<\/p>\n<p>-Supongo, pues, que, cuando a uno solo de los ciudadanos le suceda cualquier cosa buena o mala, una tal ciudad reconocer\u00e1 en gran manera como parte suya a aquel a quien le sucede y compartir\u00e1 toda ella su alegr\u00eda o su pena.<\/p>\n<p>-Es forzoso -dijo-, al menos si est\u00e1 bien regida.<\/p>\n<p>XI. -Hora es ya -dije- de que volvamos a nuestra ciudad y examinemos si las conclusiones de la discusi\u00f3n se aplican a ella m\u00e1s que a ninguna o si hay alguna otra a que se apliquen mejor.<\/p>\n<p>-As\u00ed hay que hacerlo -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfPues qu\u00e9? \u00bfExisten tambi\u00e9n gobernantes y pueblo en las dem\u00e1s ciudades como los hay en \u00e9sta?<\/p>\n<p>-Existen.<\/p>\n<p>-Y el nombre de conciudadanos \u00bfse lo dar\u00e1n todos ellos los unos a los otros?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Pero, adem\u00e1s de llamarlos conciudadanos, \u00bfc\u00f3mo llama el pueblo de las dem\u00e1s a los gobernantes?<\/p>\n<p>-En la mayor parte de ellas, se\u00f1ores, y en las regidas democr\u00e1ticamente se les da ese mismo nombre, el de gobernantes.<\/p>\n<p>-\u00bfY el pueblo de nuestra ciudad? Adem\u00e1s de llamarles conciudadanos, \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1 que son los gobernantes?<\/p>\n<p>-Salvadores y protectores -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo llamar\u00e1n ellos a los del pueblo?<\/p>\n<p>-Pagadores de salario y sustentadores.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo llaman a los del pueblo los gobernantes de otras?<\/p>\n<p>-Siervos -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY unos gobernantes a otros?<\/p>\n<p>-Colegas de gobierno -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY los nuestros?<\/p>\n<p>-Compa\u00f1eros de guarda.<\/p>\n<p>-\u00bfPuedes decirme, acerca de los gobernantes de otras ciudades, si hay quien pueda hablar de tal de sus colegas como de un amigo y de tal otro como de un extra\u00f1o?<\/p>\n<p>-Los hay, y muchos.<\/p>\n<p>-\u00bfY as\u00ed al amigo le considera y cita como a alguien que es suyo y al extra\u00f1o como a quien no lo es?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY tus guardianes? \u00bfHabr\u00e1 entre ellos quien pueda considerar o hablar de alguno de sus compa\u00f1eros de guarda como de un extra\u00f1o?<\/p>\n<p>-De ninguna manera -dijo-. Porque, cualquiera que sea aqu\u00e9l con quien se encuentre, habr\u00e1 de considerar que se encuentra con su hermano o hermana o con su padre o madre o con su hijo o hija o bien con los descendientes o ascendientes de \u00e9stos .<\/p>\n<p>-Muy bien hablas -dije-; pero dime ahora tambi\u00e9n esto otro; \u00bfte limitar\u00e1s, acaso, a prescribirles el uso de los nombres de parentesco o bien les impondr\u00e1s que act\u00faen en todo de acuerdo con ellos, cumpliendo, con relaci\u00f3n a sus padres, cuanto ordena la ley acerca del respeto y cuidado a ellos debido y de la necesidad de que uno sea esclavo de sus progenitores sin que en otro caso les espere ning\u00fan beneficio por parte de dioses ni hombres, porque no ser\u00eda piadoso ni justo su comportamiento si obraran de manera distinta a lo ordenado? \u00bfSer\u00e1n tales o distintas las m\u00e1ximas que todos los ciudadanos deben hacer que resuenen constantemente y desde muy pronto en los o\u00eddos de los ni\u00f1os, m\u00e1ximas relativas al trato con aquellos que les sean presentados como padres u otros parientes?<\/p>\n<p>-Tales -dijo-. Ser\u00eda, en efecto, rid\u00edculo que se limitaran a pronunciar de boca los nombres de parentesco sin comportarse de acuerdo con ellos.<\/p>\n<p>-Esta ser\u00e1, pues, la ciudad en que m\u00e1s al un\u00edsono se repita, ante las venturas o desdichas de uno solo, aquella frase de que hace poco habl\u00e1bamos, la de \u00abmis cosas van bien\u00bb o \u00abmis cosas van mal\u00bb.<\/p>\n<p>-Gran verdad -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY a este modo de pensar y de hablar no dijimos que le segu\u00eda la comunidad de goces y penas?<\/p>\n<p>-Con raz\u00f3n lo dijimos.<\/p>\n<p>-\u00bfY no participar\u00edan nuestros ciudadanos, m\u00e1s que los de ninguna otra parte, de algo com\u00fan a lo que llamar\u00e1 cada cual \u00ablo m\u00edo\u00bb? Y al participar as\u00ed de ello; \u00bfno tendr\u00e1n una m\u00e1xima comunidad de penas y alegr\u00edas?<\/p>\n<p>-Muy cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfY no ser\u00e1 la causa de ello, adem\u00e1s de nuestra restante organizaci\u00f3n, la comunidad de mujeres e hijos entre los guardianes?<\/p>\n<p>-Desde luego que s\u00ed -dijo.<\/p>\n<p>XII. -Por otra parte, hemos reconocido que \u00e9ste es el supremo bien de la ciudad al comparar a \u00e9sta, cuando est\u00e1 bien constituida, con un cuerpo que participa del placer y del dolor de uno de sus miembros.<\/p>\n<p>-Y con raz\u00f3n lo reconocimos -dijo.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, la comunidad de hijos y de mujeres en los auxiliares se nos aparece como motivo del mayor bien en la ciudad.<\/p>\n<p>-Bien de cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Y tambi\u00e9n quedamos conformes en los otros asertos que precedieron a \u00e9stos: dec\u00edamos, en efecto, que tales hombres no deb\u00edan tener casa ni tierra ni posesi\u00f3n alguna propia, sino que, tomando de los dem\u00e1s su sustento como pago de su vigilancia, tienen que hacer sus gastos en com\u00fan si han de ser verdaderos guardianes.<\/p>\n<p>-Es razonable -observ\u00f3.<\/p>\n<p>-Por tanto, como voy diciendo, lo antes prescrito y lo enunciado ahora, \u00bfno los perfeccionar\u00e1 m\u00e1s todav\u00eda como verdaderos guardianes, y no tendr\u00e1 por efecto que no desgarren la ciudad, como lo har\u00edan llamando \u00abm\u00edo\u00bb no a la misma cosa, sino cada cual a una distinta, arramblando el uno para su casa y el otro para la suya, que no es la misma, con lo que pueda conseguir sin contar con los dem\u00e1s, dando nombres de mujeres e hijos cada uno a personas diferentes y procur\u00e1ndose en su independencia placeres y dolores propios, sino que, con un mismo pensar sobre los asuntos dom\u00e9sticos, dirigidos todos a un mismo fin, tendr\u00e1n, hasta donde sea posible, los mismos placeres y dolores?<\/p>\n<p>-Enteramente -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? \u00bfNo podr\u00edan darse por desaparecidos entre ellos los procesos y acusaciones mutuas , por no poseer cosa alguna propia, sino el cuerpo, y ser todo lo dem\u00e1s com\u00fan, de donde resulta que no ha de haber entre ellos ninguna de aquellas reyertas que los hombres tienen por la posesi\u00f3n de las riquezas, por los hijos o por los allegados?<\/p>\n<p>-Por fuerza -dijo- han de estar libres de ellas.<\/p>\n<p>-Y, asimismo, tampoco habr\u00e1 raz\u00f3n para que existan entre ellos procesos por violencias ni ultrajes; porque, si hemos de imponerles la obligaci\u00f3n de guardar su cuerpo, tenemos que afirmar que ser\u00e1 bueno y justo que se defiendan de los de su misma edad .<\/p>\n<p>-Exactamente -dijo.<\/p>\n<p>-Y tambi\u00e9n -a\u00f1ad\u00ed- es razonable esta regla: si alguien se encoleriza con otro, una vez que satisfaga en \u00e9l su c\u00f3lera no tendr\u00e1 que promover mayores disensiones.<\/p>\n<p>-Bien seguro.<\/p>\n<p>-Y se ordenar\u00e1 que el m\u00e1s anciano mande y corrija a todos los m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>-Es claro.<\/p>\n<p>-Y, como es natural, el m\u00e1s joven, a menos que los gobernantes se lo manden, no intentar\u00e1 golpear al m\u00e1s anciano ni infligirle ninguna otra violencia, ni creo que lo ultrajar\u00e1 tampoco en modo alguno, pues hay dos guardianes bastantes a detenerle, el temor y el respeto: el respeto, que les impedir\u00e1 tocarlos, como si fueran sus progenitores, y el miedo de que los dem\u00e1s les socorran en su aflicci\u00f3n, los unos como hijos, los otros como hermanos, los otros como padres .<\/p>\n<p>-As\u00ed ocurre, en efecto -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfDe ese modo, estos hombres guardar\u00e1n entre s\u00ed una paz completa basada en las leyes?<\/p>\n<p>-Paz grande, de cierto.<\/p>\n<p>-Suprimidas, pues, las reyertas rec\u00edprocas, no habr\u00e1 miedo de que el resto de la ciudad se aparte sediciosamente de ellos o se divida contra s\u00ed misma.<\/p>\n<p>-No, de ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>-Y, por estar fuera de lugar, dejo de decir aquellos males menudos de que se ver\u00edan libres, pues no tendr\u00e1n en su pobreza que adular a los ricos; no sentir\u00e1n los apuros y pesadumbres que suelen traer la educaci\u00f3n de los hijos y la necesidad de conseguir dinero para el indispensable sustento de los dom\u00e9sticos, ya pidiendo prestado, ya negando la deuda, ya buscando de donde sea recursos para entregarlos a mujeres o siervos y confiarles la administraci\u00f3n; y, en fin, todas las cosas amigo, que hay que pasar en ello y que son manifiestas, lamentables e indignas de ser referidas .<\/p>\n<p>XIII. -Claro es eso hasta para un ciego -dijo.<\/p>\n<p>-De todo ello se ver\u00e1n libres y llevar\u00e1n una vida m\u00e1s dichosa que la misma felic\u00edsima que llevan los vencedores de Olimpia .<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-Porque aqu\u00e9llos tienen una parte de felicidad menor de la que a \u00e9stos se alcanza: la victoria de \u00e9stos es m\u00e1s hermosa y el sustento que les da el pueblo, m\u00e1s completo. Su victoria es la salvaci\u00f3n del pueblo entero y obtienen por corona, tanto ellos como sus hijos, todo el sustento que su vida necesita: reciben en vida galardones de su propia patria y al morir se les da condigna sepultura.<\/p>\n<p>-Todo eso es bien hermoso -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY no recuerdas -pregunt\u00e9- que en nuestra anterior discusi\u00f3n nos sali\u00f3 no s\u00e9 qui\u00e9n con la objeci\u00f3n de que no hac\u00edamos felices a los guardianes, puesto que, si\u00e9ndoles posible tener todos los bienes de los ciudadanos, no ten\u00edan nada ? \u00bfY que contestamos entonces que, si se presentaba la ocasi\u00f3n, examinar\u00edamos el asunto, pero de momento nos content\u00e1bamos con hacer a los guardianes verdaderos guardianes y a la ciudad lo m\u00e1s feliz posible sin tratar de hacer dichoso a un linaje determinado de ella con la vista puesta exclusivamente en \u00e9l?<\/p>\n<p>-Me acuerdo-dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? Puesto que la vida de esos auxiliares se nos muestra mucho m\u00e1s hermosa y mejor que la de los vencedores ol\u00edmpicos, \u00bfhabr\u00e1 riesgo de que se nos aparezca al nivel de la de los zapateros u otros artesanos o de la de los labriegos?<\/p>\n<p>-No me parece -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-Y adem\u00e1s debo repetir aqu\u00ed lo que all\u00e1 dije, que, si tratase el guardi\u00e1n de conseguir su felicidad de modo que dejara de ser guardi\u00e1n y no le bastase esta vida moderada, segura y mejor que ninguna otra, seg\u00fan nosotros creemos, sino, vini\u00e9ndole a las mientes una opini\u00f3n insensata y pueril acerca de la felicidad, se lanzase a adue\u00f1arse, en virtud de su poder, de cuanto hay en la ciudad, vendr\u00eda a conocer la real sabidur\u00eda de Hes\u00edodo cuando dijo que la mitad es en ciertos casos m\u00e1s que el todo .<\/p>\n<p>-De seguir mi consejo -dijo- permanecer\u00eda en aquella primera manera de vivir.<\/p>\n<p>-\u00bfConvienes, pues -dije-, en la comunidad que, seg\u00fan dec\u00edamos, han de tener las mujeres con los hombres en lo relativo a la educaci\u00f3n de los hijos y a la custodia de los otros ciudadanos y concedes que aqu\u00e9llas, ya permaneciendo en la ciudad, ya yendo a la guerra, deben participar de su vigilancia y cazar con ellos, como lo hacen los perros; han de tener completa comunidad en todo hasta donde sea posible y, obrando as\u00ed, acertar\u00e1n y no transgredir\u00e1n la norma natural de la hembra en relaci\u00f3n con el var\u00f3n por la que ha de ser todo com\u00fan entre uno y otra?<\/p>\n<p>-Convengo en ello -dijo.<\/p>\n<p>XIV -As\u00ed, pues -dije-, \u00bflo que nos queda por examinar no es si esta comunidad es posible en los hombres, como en los otros animales, y hasta d\u00f3nde lo sea?<\/p>\n<p>-Te has adelantado a decir lo mismo de que iba yo a hablarte -dijo.<\/p>\n<p>-En lo que toca a la guerra -observ\u00e9- creo que est\u00e1 claro el modo en que han de hacerla.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Han de combatir en com\u00fan y han de llevar asimismo a la guerra a todos los hijos que tengan crecidos, para que, como los de los dem\u00e1s artesanos, vean el trabajo que tienen que hacer cuando lleguen a la madurez; adem\u00e1s de ver, han de servir y ayudar en todas las cosas de la guerra obedeciendo a sus padres y a sus madres. \u00bfNo te das cuenta, en lo que toca a los oficios, de c\u00f3mo los hijos de los alfareros est\u00e1n observando y ayudando durante largo tiempo antes de dedicarse a la alfarer\u00eda ?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfY han de poner m\u00e1s empe\u00f1o estos alfareros en educar a sus hijos que los guardianes a los suyos con la pr\u00e1ctica y observaci\u00f3n de lo que a su arte conviene?<\/p>\n<p>-Ser\u00eda rid\u00edculo -dijo.<\/p>\n<p>-Por lo dem\u00e1s, todo ser vivo combate mejor cuando est\u00e1n presentes aquellos a quienes engendr\u00f3.<\/p>\n<p>-Desde luego; pero no es peque\u00f1o, \u00a1oh, S\u00f3crates!, el peligro de que los que caigan, como suele suceder en la guerra, adem\u00e1s de llevar a s\u00ed mismos y a sus hijos a la muerte, dejen a su ciudad en la imposibilidad de reponerse.<\/p>\n<p>-Verdad dices -repuse-; pero \u00bfjuzgas, en primer lugar, que se ha de proveer a no correr nunca peligro alguno?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? Si alguna vez se ha de correr peligro, \u00bfno ser\u00e1 cuando con el \u00e9xito se salga mejorado?<\/p>\n<p>-Claro est\u00e1.<\/p>\n<p>-\u00bfY te parece que es ventaja peque\u00f1a y desproporcionada al peligro el que vean las cosas de la guerra los ni\u00f1os que al llegar a hombres han de ser guerreros?<\/p>\n<p>-No; antes bien, va mucho en ello conforme a lo que dices.<\/p>\n<p>-Se ha de procurar, pues, hacer a los ni\u00f1os testigos de la guerra, pero tambi\u00e9n tratar de que tengan seguridad en ella y con esto todo ir\u00e1 bien \u00bfno es as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY no han de ser sus padres -dije- expertos en cuanto cabe humanamente y conocedores de las campa\u00f1as que ofrecen riesgo y las que no?<\/p>\n<p>-Es natural -dijo.<\/p>\n<p>-Y as\u00ed los llevar\u00e1n a estas \u00faltimas y los apartar\u00e1n de las primeras.<\/p>\n<p>-Exacto.<\/p>\n<p>-Y colocar\u00e1n al frente de ellos como jefes -dije- no a gentes ineptas, sino a capitanes aptos por su experiencia y edad y propios para la direcci\u00f3n de los ni\u00f1os .<\/p>\n<p>-As\u00ed procede.<\/p>\n<p>-Pero se dir\u00e1 que tambi\u00e9n ocurren muchas cosas contra lo que se ha previsto .<\/p>\n<p>-Bien seguro.<\/p>\n<p>-Por ello, amigo, hay que dar alas a los ni\u00f1os desde su primera infancia a fin de que, cuando sea preciso, se retiren en vuelo.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo lo entiendes? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Han de cabalgar desde su primera edad -dije- y, una vez ense\u00f1ados, han de ser conducidos a caballo a presenciar la guerra no ya en corceles fogosos y guerreros, sino en los m\u00e1s r\u00e1pidos y d\u00f3ciles que se puedan hallar. Esta es la mejor y m\u00e1s segura manera de que observen el trabajo que les ata\u00f1e; y, si hace falta, se pondr\u00e1n a salvo siguiendo a sus jefes de mayor edad.<\/p>\n<p>-Entiendo -dijo- que tienes raz\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 se ha de decir -pregunt\u00e9- de lo ata\u00f1ente a la guerra misma? \u00bfC\u00f3mo crees que se han de conducir los soldados entre s\u00ed y con sus enemigos? \u00bfTe parece bien mi opini\u00f3n o no?<\/p>\n<p>-Dime -replic\u00f3- cu\u00e1l es ella.<\/p>\n<p>-Aquel de entre ellos -dije- que abandone las filas o tire el escudo o haga cualquier otra cosa semejante, \u00bfno ha de ser convertido por su cobard\u00eda en artesano o labrador?<\/p>\n<p>-Sin duda ninguna.<\/p>\n<p>-Y el que caiga prisionero con vida en poder de los enemigos, \u00bfno ha de ser dejado como galard\u00f3n a los que le han cogido para que hagan lo que quieran de su presa ?<\/p>\n<p>-Enteramente.<\/p>\n<p>-Y aquel que se se\u00f1ale e ilustre por su valor, \u00bfte parece que primeramente debe ser coronado en la misma campa\u00f1a por cada uno de los j\u00f3venes y ni\u00f1os, sus camaradas de guerra? \u00bfO no?<\/p>\n<p>-S\u00ed, me parece.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? \u00bfSer saludado por ellos?<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>-Pues esto otro que voy a decir -segu\u00ed- me parece que no vas a aprobarlo .<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es ello?<\/p>\n<p>-Que bese a cada uno de sus compa\u00f1eros y sea a su vez besado por ellos.<\/p>\n<p>-Lo apruebo m\u00e1s que ninguna otra cosa -dijo-. Y quiero agregar a la prescripci\u00f3n que, mientras est\u00e9n en esa campa\u00f1a, ninguno a quien \u00e9l quiera besar pueda rehusarlo, a fin de que, si por caso est\u00e1 enamorado de alguien, sea hombre o mujer, sienta m\u00e1s ardor en llevarse el galard\u00f3n del valor.<\/p>\n<p>-Perfectamente -observ\u00e9-; y ya hemos dicho que el valiente tendr\u00e1 a su disposici\u00f3n mayor n\u00famero de bodas que los otros y se le elegir\u00e1 con m\u00e1s frecuencia que a los dem\u00e1s para ellas a fin de que alcance la m\u00e1s numerosa descendencia.<\/p>\n<p>-As\u00ed lo dijimos, en efecto -repuso.<\/p>\n<p>XV -Tambi\u00e9n en opini\u00f3n de Homero es justo tributara estos j\u00f3venes valerosos otra clase de honores; pues cuenta c\u00f3mo a Ayante, que se hab\u00eda se\u00f1alado en la guerra, \u00able honraron con un lomo enorme\u00bb en consideraci\u00f3n a ser este premio a prop\u00f3sito para un guerrero joven y esforzado, que con \u00e9l, adem\u00e1s de recibir honra, aumentaba su robustez.<\/p>\n<p>-Exacto -dijo.<\/p>\n<p>-Seguiremos, pues, en esto a Homero -dije-; y as\u00ed, en los sacrificios y en todas las ocasiones semejantes honraremos a los valientes, a medida que muestren ser tales, con himnos y estas otras cosas que ahora decimos y adem\u00e1s \u00abcon asientos de honor y con carnes y copas repletas\u00bb, a fin de honrar y robustecer al mismo tiempo a las personas de pro sean hombres o mujeres.<\/p>\n<p>-Muy bien dicho -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Bien; y a aquel que perezca gloriosamente entre los que mueren en la guerra, \u00bfno le declararemos primeramente del linaje de oro ?<\/p>\n<p>-Por encima de todo.<\/p>\n<p>-\u00bfY no creeremos a Hes\u00edodo en aquello de que cuando mueren los de este linajese hacen demones terrestres, ben\u00e9ficos, santos que a los hombres de voces bien articuladas custodien ?<\/p>\n<p>-Lo creeremos de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfPreguntaremos, pues, a la divinidad c\u00f3mo se ha de enterrar y con qu\u00e9 distinci\u00f3n a estos hombres dem\u00f3nicos y divinos; y, como ella nos diga, as\u00ed los enterraremos?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 otra cosa cabe?<\/p>\n<p>-\u00bfY en todo el tiempo posterior veneraremos y reverenciaremos sus sepulcros como tumbas de tales demones? \u00bfY las mismas cosas dispondremos para cuantos en vida hubieran sido tenidos por se\u00f1aladamente valerosos y hubiesen muerto de vejez o de otro modo cualquiera ?<\/p>\n<p>-Es justo -afirm\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? Con respecto a los enemigos, \u00bfc\u00f3mo se comportar\u00e1n nuestros soldados?<\/p>\n<p>-\u00bfEn qu\u00e9 cosa?<\/p>\n<p>-Lo primero, en lo que toca a hacer esclavos, \u00bfparece justo que las ciudades de Grecia hagan esclavos a los griegos o m\u00e1s bien deben imponerse en lo posible aun a las otras ciudades para que respeten la raza griega evitando as\u00ed su propia esclavitud bajo los b\u00e1rbaros?<\/p>\n<p>-En absoluto -dijo-; importa mucho que la respeten.<\/p>\n<p>-\u00bfY, por tanto, que no adquiramos nosotros ning\u00fan esclavo griego y que en el mismo sentido aconsejemos a los otros helenos?<\/p>\n<p>-En un todo -repuso-; de ese modo se volver\u00e1n m\u00e1s bien contra los b\u00e1rbaros y dejar\u00e1n en paz a los propios.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s? \u00bfEs decoroso -dije yo- despojar, despu\u00e9s de la victoria, a los muertos de otra cosa que no sean sus armas? \u00bfNo sirve ello de ocasi\u00f3n a los cobardes para no marchar contra el enemigo, como si al quedar agachados sobre un cad\u00e1ver estuvieran haciendo algo indispensable, y no han perecido muchos ej\u00e9rcitos con motivo de semejante depredaci\u00f3n?<\/p>\n<p>-Bien cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ha de parecer villano y s\u00f3rdido el despojo de un cad\u00e1ver y propio asimismo de un \u00e1nimo enteco y mujeril el considerar como enemigo el cuerpo de un muerto cuando ya ha volado de \u00e9l la enemistad y s\u00f3lo ha quedado el instrumento con que luchaba? \u00bfCrees, acaso, que \u00e9stos hacen otra cosa que lo que los perros que se enfurecen contra las piedras que les lanzan sin tocar al que las arroja?<\/p>\n<p>-Ni m\u00e1s ni menos -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfHay, pues, que acabar con la depredaci\u00f3n de los muertos y con la oposici\u00f3n a que se les entierre?<\/p>\n<p>-Hay que acabar, por Zeus -contest\u00f3.<\/p>\n<p>XVI. -Ni tampoco, creo yo, hemos de llevar a los templos las armas para erigirlas all\u00ed , y mucho menos las de los griegos, si es que nos importa algo la benevolencia para con el resto de Grecia; m\u00e1s bien temeremos que el llevar all\u00e1 tales despojos de nuestros allegados sea contaminar el templo, si ya no es que el dios dice otra cosa.<\/p>\n<p>-Exacto -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 diremos de la devastaci\u00f3n de la tierra hel\u00e9nica y del incendio de sus casas? \u00bfQu\u00e9 har\u00e1n tus soldados en relaci\u00f3n con sus enemigos?<\/p>\n<p>-Oir\u00eda con gusto -dijo- tu opini\u00f3n sobre ello.<\/p>\n<p>-A m\u00ed me parece -dije- que no deben hacer ninguna de aquellas dos cosas, sino s\u00f3lo quitarles y tomar para s\u00ed la cosecha del a\u00f1o. \u00bfQuieres que te diga la raz\u00f3n de ello?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-Creo que a los dos nombres de guerra y sedici\u00f3n corresponden dos realidades en las discordias que se dan en dos terrenos distintos: lo uno se da en lo dom\u00e9stico y allegado; lo otro, en lo ajeno y extra\u00f1o. La enemistad en lo dom\u00e9stico es llamada sedici\u00f3n; en lo ajeno, guerra.<\/p>\n<p>-No hay nada descaminado en lo que dices -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-Mira tambi\u00e9n si es acertado esto otro que voy a decir: afirmo que la raza griega es allegada y pariente para consigo misma, pero ajena y extra\u00f1a en relaci\u00f3n con el mundo b\u00e1rbaro.<\/p>\n<p>-Bien dicho -observ\u00f3.<\/p>\n<p>-Sostendremos, pues, que los griegos han de combatir con los b\u00e1rbaros y los b\u00e1rbaros con los griegos y que son enemigos por naturaleza unos de otros y que esta enemistad ha de llamarse guerra; pero, cuando los griegos hacen otro tanto con los griegos, diremos que siguen todos siendo amigos por naturaleza, que con ello la Grecia enferma y se divide y que esta enemistad ha de ser llamada sedici\u00f3n.<\/p>\n<p>-Convengo contigo -dijo-; mi opini\u00f3n es igual a la tuya.<\/p>\n<p>Considera ahora -dije-, en la sedici\u00f3n tal como la hemos reconocido en com\u00fan, cuando ocurre lo dicho y la ciudad se divide y los unos talan los campos y queman las casas de los otros, cu\u00e1n da\u00f1ina aparece esta sedici\u00f3n y cu\u00e1n poco amantes de su ciudad ambos bandos -pues de otra manera no se lanzar\u00edan a desgarrar as\u00ed a su madre y criadora-, mientras que deb\u00eda ser bastante para los vencedores el privar de sus frutos a los vencidos en la idea de que se han de reconciliar y no han de guerrear eternamente.<\/p>\n<p>-Esa manera de pensar -dijo- es mucho mas propia de hombres civilizados que la otra.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? -dije-. La ciudad que t\u00fa has de fundar, \u00bfno ser\u00e1 una ciudad griega ?<\/p>\n<p>-Tiene que serlo -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfSus ciudadanos no ser\u00e1n buenos y civilizados?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfY amantes de Grecia? \u00bfNo tendr\u00e1n a \u00e9sta por cosa propia y no participar\u00e1n en los mismos ritos religiosos que los otros griegos?<\/p>\n<p>-Bien seguro, igualmente.<\/p>\n<p>-Y as\u00ed \u00bfno considerar\u00e1n como sedici\u00f3n su discordia con otros griegos, sin llamarla guerra?<\/p>\n<p>-No la llamar\u00e1n, en efecto.<\/p>\n<p>-\u00bfY no se portar\u00e1n como personas que han de reconciliarse?<\/p>\n<p>-Bien seguro.<\/p>\n<p>-Los traer\u00e1n, pues, ben\u00e9volamente a raz\u00f3n sin castigarlos con la esclavitud ni con la muerte, siendo para ellos verdaderos correctores y no enemigos.<\/p>\n<p>-As\u00ed lo har\u00e1n -dijo.<\/p>\n<p>-De ese modo, por ser griegos, no talar\u00e1n la Grecia ni incendiar\u00e1n sus casas ni admitir\u00e1n que en cada ciudad sean todos enemigos suyos, lo mismo hombres que mujeres que ni\u00f1os; sino que s\u00f3lo hay unos pocos enemigos, los autores de la discordia. Y por todo ello ni querr\u00e1n talar su tierra, pensando que la mayor\u00eda son amigos, ni quemar sus moradas; antes bien, s\u00f3lo llevar\u00e1n la reyerta hasta el punto en que los culpables sean obligados a pagar la pena por fuerza del dolor de los inocentes.<\/p>\n<p>-Reconozco -dijo- que as\u00ed deber\u00edan portarse nuestros ciudadanos con sus adversarios; con los b\u00e1rbaros, en cambio, como ahora se portan los griegos unos con otros.<\/p>\n<p>-\u00bfImpondremos, pues, a los guardianes la norma de no talar la tierra ni quemar las casas?<\/p>\n<p>-Se la impondremos -dijo- y entenderemos que es acertada, lo mismo que las anteriores.<\/p>\n<p>XVII. -Pero me parece, \u00a1oh, S\u00f3crates!, que, si se te deja hablar de tales cosas, no te vas a acordar de aquello a que diste de lado para tratar de ellas: la cuesti\u00f3n de si es posible que exista un tal r\u00e9gimen pol\u00edtico y hasta d\u00f3nde lo es. Porque admito que, si existiera, esa ciudad tendr\u00eda toda clase de bienes; y los que t\u00fa te dejas atr\u00e1s, yo he de enumerarlos. Luchar\u00edan mejor que nadie contra los enemigos, puesto que, reconoci\u00e9ndose y llam\u00e1ndose mutuamente hermanos, padres e hijos, no se abandonar\u00edan en modo alguno los unos a los otros; adem\u00e1s, si las mujeres combatiesen tambi\u00e9n, ya en la misma l\u00ednea, ya en la retaguardia, para inspirar temor a los enemigos y por si en un momento se precisase su socorro, aseguro que con todo ello ser\u00edan invencibles; y veo asimismo las muchas ventajas que tendr\u00edan en la vida de paz y que han sido pasadas por alto. Piensa, pues, que te concedo que se dar\u00edan todas esas ventajas y otras mil si llegara a existir ese r\u00e9gimen y no hables m\u00e1s acerca de ello; antes bien, tratemos de persuadirnos de que es posible que exista y en qu\u00e9 modo y dejemos lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>-Has hecho -dije- como una repentina incursi\u00f3n en mi razonamiento, sin indulgencia alguna para mis divagaciones, y quiz\u00e1 no te das cuenta de que, cuando apenas he escapado de tus dos primeras oleadas, echas sobre m\u00ed la tercera, la m\u00e1s grande y dif\u00edcil de vencer; pero despu\u00e9s que lo veas y oigas comprender\u00e1s la raz\u00f3n con que me retra\u00eda y tem\u00eda emprender y tratar de decidir problema tan desconcertante.<\/p>\n<p>-Cuantas m\u00e1s excusas des -dijo-, m\u00e1s te estrecharemos a que expliques c\u00f3mo puede llegar a existir el r\u00e9gimen de que tratamos. Habla, pues, y no pierdas el tiempo.<\/p>\n<p>-Siendo as\u00ed -repliqu\u00e9-, es preciso que recordemos primero que llegamos a esa cuesti\u00f3n investigando qu\u00e9 cosa fuese la justicia y qu\u00e9 la injusticia.<\/p>\n<p>-Es preciso -dijo-; mas \u00bfqu\u00e9 sacamos de eso?<\/p>\n<p>-Nada; pero, en caso de que descubramos c\u00f3mo es la justicia, \u00bfpretenderemos que el hombre justo no ha de diferenciarse en nada de ella, sino que ha de ser en todo tal como ella misma? \u00bfO nos contentaremos con que se le acerque lo m\u00e1s posible y participe de ella en grado superior a los dem\u00e1s?<\/p>\n<p>-Con eso \u00faltimo nos contentaremos -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-Por tanto -dije-, era s\u00f3lo en raz\u00f3n de modelo por lo que investig\u00e1bamos lo que era en s\u00ed la justicia , y lo mismo lo que era el hombre perfectamente justo, si llegaba a existir, e igualmente la injusticia y el hombre totalmente injusto; todo a fin de que, mir\u00e1ndolos a ellos y viendo c\u00f3mo se nos mostraban en el aspecto de su dicha o infelicidad, nos sinti\u00e9ramos forzados a reconocer respecto de nosotros mismos que aquel que m\u00e1s se parezca a ellos ha de tener tambi\u00e9n la suerte m\u00e1s parecida a la suya; pero no con el prop\u00f3sito de mostrar que era posible la existencia de tales hombres.<\/p>\n<p>-Verdad es lo que dices -observ\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfY piensas, acaso, que es de menos m\u00e9rito el pintor porque, pintando a un hombre de la mayor hermosura y traslad\u00e1ndole todo con la mayor perfecci\u00f3n a su cuadro, no pueda demostrar que exista semejante hombre?<\/p>\n<p>-No, por Zeus -contest\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfNo diremos que tambi\u00e9n nosotros fabric\u00e1bamos en nuestra conversaci\u00f3n un modelo de buena ciudad?<\/p>\n<p>-Bien seguro.<\/p>\n<p>-\u00bfCrees, pues, que nuestro discurso pierde algo en caso de no poder demostrar que es posible establecer una ciudad tal como hab\u00edamos dicho?<\/p>\n<p>-No por cierto -repuso.<\/p>\n<p>-Esa es, pues, la verdad -dije-; y si, para darte gusto, hay que emprender la demostraci\u00f3n de c\u00f3mo y en qu\u00e9 manera ser\u00eda posible tal ciudad, tienes que quedar de acuerdo conmigo en los mismos puntos.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1les son ellos?<\/p>\n<p>-\u00bfCrees que se pueda llevar algo a la pr\u00e1ctica tal como se anuncia o, por el contrario, es cosa natural que la realizaci\u00f3n se acerque a la verdad menos que\u00faa palabra aunque a alguien parezca lo contrario ? \u00bfT\u00fa, por tu parte, est\u00e1s de acuerdo en ello o no?<\/p>\n<p>-Estoy de acuerdo -dijo.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, no me fuerces a que te muestre la necesidad de que las cosas ocurran del mismo modo exactamente que las tratamos en nuestro discurso; pero, si somos capaces de descubrir el modo de constituir una ciudad que se acerque m\u00e1ximamente a lo que queda dicho, confiesa que es posible la realizaci\u00f3n de aquello que pretend\u00edas. \u00bfO acaso no te vas a contentar con conseguir esto? Yo, por mi parte, ya me dar\u00eda por satisfecho.<\/p>\n<p>-Pues yo tambi\u00e9n -observ\u00f3.<\/p>\n<p>XVIII. -Despu\u00e9s de esto parece bien que intentemos investigar y poner de manifiesto qu\u00e9 es lo que ahora se hace mal en las ciudades, por lo cual no son regidas en la manera dicha, y qu\u00e9 ser\u00eda lo que, reducido lo m\u00e1s posible, habr\u00eda que cambiar para que aqu\u00e9lla entrase en el r\u00e9gimen descrito: de preferencia, una sola cosa; si no, dos y, en todo caso, las menos en n\u00famero y las de menor entidad.<\/p>\n<p>-Conforme en todo -dijo.<\/p>\n<p>-Creo -prosegu\u00ed- que, cambiando una sola cosa, podr\u00edamos mostrar que cambiar\u00eda todo; no es ella peque\u00f1a ni f\u00e1cil, pero s\u00ed posible.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1l es? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Voy -contest\u00e9- al encuentro de aquello que compar\u00e1bamos a la ola m\u00e1s gigantesca. No callar\u00e9, sin embargo, aunque, como ola que estallara en risa, me sumerja en el rid\u00edculo y el desprecio. Atiende a lo que voy a decir.<\/p>\n<p>-Habla -dijo.<\/p>\n<p>-A menos -prosegu\u00ed- que los fil\u00f3sofos reinen en las ciudades o cuantos ahora se llaman reyes y dinastas practiquen noble y adecuadamente la filosof\u00eda, vengan a coincidir una cosa y otra, la filosof\u00eda y el poder pol\u00edtico, y sean detenidos por la fuerza los muchos caracteres que se encaminan separadamente a una de las dos, no hay, amigo Glauc\u00f3n, tregua para los males de las ciudades, ni tampoco, seg\u00fan creo, para los del g\u00e9nero humano ; ni hay que pensar en que antes de ello se produzca en la medida posible ni vea la luz del sol la ciudad que hemos trazado de palabra. Y he aqu\u00ed lo que desde hace rato me infund\u00eda miedo decirlo: que ve\u00eda iba a expresar algo extremadamente parad\u00f3jico porque es dif\u00edcil ver que ninguna otra ciudad sino la nuestra puede realizar la felicidad ni en lo p\u00fablico ni en lo privado.<\/p>\n<p>-\u00a1Oh, S\u00f3crates! -exclam\u00f3-. \u00a1Qu\u00e9 razonamiento, qu\u00e9 palabras acabas de emitir! Hazte cuenta de que se va a echar sobre ti con todas sus fuerzas una multitud de hombres no despreciables por cierto en plan de tirar sus mantos y coger cada cual, as\u00ed desembarazados, la primera arma que encuentren, dispuestos a hacer cualquier cosa; y, si no los rechazas con tus argumentos y te escapas de ellos, \u00a1buena vas apagarla en verdad!<\/p>\n<p>-\u00bfY acaso no eres t\u00fa -dije- el culpable de todo eso? -Y me alabo de ello -replic\u00f3-, pero no he de hacerte traici\u00f3n, sino que te defender\u00e9 con lo que pueda; y podr\u00e9 con mi buena voluntad y d\u00e1ndote \u00e1nimos, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n acertar\u00e9 mejor que otro a responder a tus preguntas. Piensa, pues, en la calidad de tu aliado y procura convencer a los incr\u00e9dulos de que ello es as\u00ed como t\u00fa dices.<\/p>\n<p>-A intentarlo, pues -dije yo-, ya que t\u00fa me ofreces tan gran ayuda. Me parece, por tanto, necesario, si es que hemos de salir libres de esas gentes de que hablas, que precisemos qui\u00e9nes son los fil\u00f3sofos a que nos referimos cuando nos atrevemos a sostener que deben gobernar la ciudad; y esto a fin de que, siendo bien conocidos, tengamos medios de defendernos mostrando que a los unos les es propio por naturaleza tratar la filosof\u00eda y dirigir la ciudad y a los otros no, sino, antes bien, seguir al que dirige.<\/p>\n<p>-Hora es -dijo- de precisarlo.<\/p>\n<p>-\u00a1Ea, pues! S\u00edgueme, si es que nuestra gu\u00eda es en alg\u00fan modo apropiada.<\/p>\n<p>-Vamos -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfSer\u00e1 necesario -dije- recordarte o que recuerdes t\u00fa mismo que aquel de quien decimos que ama alguna cosa debe, para que la expresi\u00f3n sea recta, mostrarse no amante de una parte de ella s\u00ed y de otra parte no, sino amante en su totalidad?<\/p>\n<p>XIX. -Tendr\u00e1s que record\u00e1rmelo, seg\u00fan parece -dijo-; porque yo no caigo en ello del todo.<\/p>\n<p>-Propio de otro y no de ti es, Glauc\u00f3n, eso que dices -continu\u00e9-: a un hombre entendido en amores no le est\u00e1 bien olvidar que todos los j\u00f3venes en saz\u00f3n hacen presa de alg\u00fan modo y agitan el \u00e1nimo del amoroso o enamoradizo pareci\u00e9ndole dignos de su solicitud y sus caricias. \u00bfO no es as\u00ed como os comport\u00e1is con vuestros mi\u00f1ones? Al uno, porque es chato, lo celebr\u00e1is con nombre de gracioso; llam\u00e1is nariz real a la aquilina del otro y del que est\u00e1 entre ambos dec\u00eds que la tiene extremadamente proporcionada. Los cetrinos os parecen de apariencia valerosa y a los blancos los ten\u00e9is por hijos de dioses. \u00bfY qu\u00e9 es ese nombre de \u00abcolor de miel\u00bb sino una invenci\u00f3n del enamorado complaciente que sabe conllevar la palidez de su amado cuando \u00e9ste est\u00e1 en su saz\u00f3n ? En una palabra, os serv\u00eds de todos los pretextos y emple\u00e1is todos los registros de vuestra voz a con tal de no dejaros ir ninguno de los j\u00f3venes en flor.<\/p>\n<p>-Si es tom\u00e1ndome por muestra -dijo- como quieres exponer la conducta de los enamorados, lo admito en gracia del argumento.<\/p>\n<p>-\u00bfPues qu\u00e9? -pregunt\u00e9-. \u00bfNo ves c\u00f3mo hacen lo mismo los aficionados al vino? \u00bfC\u00f3mo se encari\u00f1an con toda clase de vinos con cualquier pretexto?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-Y asimismo, creo, ves a los ambiciosos que, si no pueden llegar a generales en jefe, mandan el tercio de un cuerpo de infanter\u00eda y, si no logran ser honrados de los hombres grandes e importantes, se contentan con serlo de los peque\u00f1os y comunes, porque est\u00e1n en un todo deseosos de honra.<\/p>\n<p>-As\u00ed es exactamente.<\/p>\n<p>-Ahora confirma o niega lo que voy a preguntarte: cuando decimos que uno est\u00e1 deseoso de algo, \u00bfentendemos que lo desea en su totalidad o en parte s\u00ed y en parte no?<\/p>\n<p>-En su totalidad -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, \u00bfdel amante de la sabidur\u00eda diremos que la desea no en parte s\u00ed y en parte no, sino toda entera ?<\/p>\n<p>-Cierto.<\/p>\n<p>-Por tanto, de aquel que siente disgusto por el estudio, y m\u00e1s si es joven y aun no tiene criterio de lo que es bueno y de lo que no lo es, no diremos que sea amante del estudio ni fil\u00f3sofo, como del desganado no diremos que tenga hambre ni que desee alimentos ni que sea buen comedor, sino inapetente.<\/p>\n<p>-Y acertaremos en ello.<\/p>\n<p>-En cambio, al que con la mejor disposici\u00f3n quiere gustar de toda ense\u00f1anza, al que se encamina contento a aprender sin mostrarse nunca ah\u00edto, a \u00e9se le llamaremos con justicia fil\u00f3sofo. \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>Y Glauc\u00f3n respondi\u00f3: -Si a ello te atienes te vas a encontrar con una buena multitud de esos seres y va a haberlos bien raros: tales me parecen los aficionados a espect\u00e1culos, que tambi\u00e9n se complacen en saber, y aun son de m\u00e1s extra\u00f1a ralea para ser contados entre los fil\u00f3sofos los que gustan de las audiciones, que no vendr\u00edan de cierto por su voluntad a estos discursos y entretenimientos nuestros, pero que, como si hubieran alquilado sus orejas, corren de un sitio a otro, para o\u00edr todos los coros de las fiestas Dionisias sin dejarse ninguna atr\u00e1s, sea de ciudad o de aldea. A estos todos y a otros tales aprendices, aun de las artes m\u00e1s mezquinas, \u00bfhemos de llamarles fil\u00f3sofos?<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo -dije-, sino semejantes a los fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>XX. -\u00bfPues qui\u00e9nes son entonces -pregunt\u00f3- los que llamas fil\u00f3sofos verdaderos?<\/p>\n<p>-Los que gustan de contemplar la verdad -respond\u00ed.<\/p>\n<p>-Bien est\u00e1 eso -dijo-; pero \u00bfc\u00f3mo lo entiendes?<\/p>\n<p>-No ser\u00eda f\u00e1cil de explicar -respond\u00ed- si tratara con otro; pero t\u00fa creo que has de convenir conmigo en este punto.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1l es?<\/p>\n<p>-En que, puesto que lo hermoso es lo contrario de lo feo, se trata de dos cosas distintas.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfY puesto que son dos, cada uno es una cosa? -Igualmente cierto.<\/p>\n<p>-Y lo mismo podr\u00eda decirse de lo justo y lo injusto y de lo bueno y lo malo y de todas las ideas que cada cual es algo distinto, pero, por su mezcla con las acciones, con los cuerpos y entre ellas mismas, se muestra cada una con multitud de apariencias.<\/p>\n<p>-Perfectamente dicho -observ\u00f3.<\/p>\n<p>-Por ese motivo -continu\u00e9- he de distinguir de un lado los que t\u00fa ahora mencionabas, aficionados a los espect\u00e1culos y a las artes y hombres de acci\u00f3n, y de otro, \u00e9stos de que ahora habl\u00e1bamos, \u00fanicos que rectamente podr\u00edamos llamar fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 quieres decir con ello? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Que los aficionados a audiciones y espect\u00e1culos -dije yo- gustan de las buenas voces, colores y formas y de todas las cosas elaboradas con estos elementos; pero su mente es incapaz de ver y gustar la naturaleza de lo bello en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>-As\u00ed es, de cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Y aquellos que son capaces de dirigirse a lo bello en s\u00ed y de contemplarlo tal cual es, \u00bfno son en verdad escasos?<\/p>\n<p>-Ciertamente.<\/p>\n<p>-El que cree, pues, en las cosas bellas, pero no en la belleza misma, ni es capaz tampoco, si alguien le gu\u00eda, de seguirle hasta el conocimiento de ella, \u00bfte parece que vive en ensue\u00f1o o despierto? F\u00edjate bien: \u00bfqu\u00e9 otra cosa es enso\u00f1ar, sino el que uno, sea dormido o en vela, no tome lo que es semejante como tal semejanza de su semejante, sino como aquello mismo a que se asemeja ?<\/p>\n<p>-Yo, por lo menos -replic\u00f3-, dir\u00eda que est\u00e1 enro\u00f1ando el que eso hace.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfEl que, al contrario que \u00e9stos, entiende que hay algo bello en s\u00ed mismo y puede llegar a percibirlo, as\u00ed como tambi\u00e9n las cosas que participan de esta belleza, sin tomar a estas cosas participantes por aquello de que participan ni a esto por aqu\u00e9llas, te parece que este tal vive en vela o en sue\u00f1o?<\/p>\n<p>-Bien en vela -contest\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfAs\u00ed, pues, el pensamiento de \u00e9ste diremos rectamente que es saber de quien conoce, y el del otro, parecer de quien opina?<\/p>\n<p>-Exacto.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 haremos si se enoja con nosotros ese de quien decimos que opina, pero no conoce, y nos discute la verdad de nuestro aserto? \u00bfTendremos medio de exhortarle y convencerle buenamente ocult\u00e1ndole que no est\u00e1 en su juicio ?<\/p>\n<p>-Preciso ser\u00e1 hacerlo as\u00ed -contest\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00a1Ea, pues! Mira lo que le hemos de decir. \u00bfTe parece que nos informemos de \u00e9l dici\u00e9ndole que, si sabe algo, no le tomar\u00edamos envidia, antes bien, ver\u00edamos con gusto a alguien que supiera alguna cosa? \u00abDinos: el que conoce, \u00bfconoce algo o no conoce nada?\u00bb Cont\u00e9stame t\u00fa por \u00e9l.<\/p>\n<p>-Contestar\u00e9 -dijo- que conoce algo.<\/p>\n<p>-\u00bfAlgo que existe o que no existe?<\/p>\n<p>-Algo que existe. \u00bfC\u00f3mo se puede conocer lo que no existe ?<\/p>\n<p>-\u00bfMantendremos, pues, firmemente, desde cualquier punto de vista, que lo que existe absolutamente es absolutamente conocible y lo que no existe en manera alguna enteramente incognoscible?<\/p>\n<p>-Perfectamente dicho.<\/p>\n<p>-Bien, y si hay algo tal que exista y que no exista, \u00bfno estar\u00eda en la mitad entre lo puramente existente y lo absolutamente inexistente?<\/p>\n<p>-Entre lo uno y lo otro.<\/p>\n<p>-As\u00ed, pues, si sobre lo que existe hay conocimiento e ignorancia necesariamente sobre lo que no existe, \u00bfsobre eso otro intermedio que hemos visto hay que buscar algo intermedio tambi\u00e9n entre la ignorancia y el saber contando con que se d\u00e9 semejante cosa?<\/p>\n<p>-Bien de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfSostendremos que hay algo que se llama opini\u00f3n?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfY tiene la misma potencia que el saber u otra distinta?<\/p>\n<p>-Otra distinta.<\/p>\n<p>-A una cosa, pues, se ordena la opini\u00f3n y a otra el saber, cada uno seg\u00fan su propia potencia.<\/p>\n<p>-Esto es.<\/p>\n<p>-\u00bfY as\u00ed, el saber se dirige por naturaleza a lo que existe para conocer lo que es el ser? Pero m\u00e1s bien me parece que aqu\u00ed hay que hacer previamente una distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfEn qu\u00e9 forma?<\/p>\n<p>XXI. -Hemos de sostener que las potencias son un g\u00e9nero de seres por medio de los cuales nosotros podemos lo que podemos; y lo mismo que nosotros, otra cualquier cosa que pueda algo. Por ejemplo, digo que est\u00e1n entre las potencias la vista y el o\u00eddo, si es que entiendes lo que quiero designar con este nombre espec\u00edfico.<\/p>\n<p>-Lo entiendo -dijo.<\/p>\n<p>-Oye lo que me parece acerca de ellas. En la potencia yo no distingo color alguno ni forma ni ninguno de esos accidentes semejantes, como en tantas otras cosas en las que, considerando algunos de ellos, puedo separar dentro de m\u00ed como distintas unas de otras. En la potencia s\u00f3lo miro a aquello para que est\u00e1 y a lo que produce, y por ese medio doy nombre a cada una de ellas, y a la que est\u00e1 ordenada a lo mismo y produce lo mismo, la llamo con el mismo nombre, y a la que est\u00e1 ordenada a otra cosa y produce algo distinto, con nombre diferente. \u00bfY t\u00fa qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo lo haces?<\/p>\n<p>-De ese mismo modo -dijo.<\/p>\n<p>-Volvamos, pues, atr\u00e1s, mi noble amigo -dije-. \u00bfDel saber dir\u00e1s que es una potencia o en qu\u00e9 especie lo clasificas?<\/p>\n<p>-En \u00e9sta -dijo-, como la m\u00e1s poderosa de todas las potencias.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfLa opini\u00f3n, la pondremos entre las potencias o la llevaremos a alg\u00fan otro g\u00e9nero de cosas?<\/p>\n<p>-A ninguno -dijo-; porque la opini\u00f3n no es sino aquello con lo que podemos opinar.<\/p>\n<p>-Sin embargo, hace un momento reconoc\u00edas que el saber y la opini\u00f3n no eran lo mismo.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo alguien que est\u00e9 en su juicio -dijo- podr\u00eda jam\u00e1s suponer que es lo mismo lo que yerra y lo que no yerras ?<\/p>\n<p>-Bien est\u00e1 -dije-; resulta claro que reconocemos la opini\u00f3n como algo distinto del saber.<\/p>\n<p>-Distinto.<\/p>\n<p>-\u00bfCada una de las dos cosas est\u00e1, por tanto, ordenada para algo diferente, pues tiene diferente potencia?<\/p>\n<p>-Por fuerza.<\/p>\n<p>-\u00bfY el saber est\u00e1 ordenado a lo que existe para conocer c\u00f3mo es el ser?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY la opini\u00f3n, decimos, est\u00e1 para opinar?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfLo mismo, acaso, que conoce el saber? \u00bfY ser\u00e1n la misma cosa la conocible y lo opinable? \u00bfO es imposible que lo sean?<\/p>\n<p>-Imposible -dijo-, seg\u00fan lo anteriormente convenido, puesto que cada potencia est\u00e1 por naturaleza para una cosa y ambos, saber y opini\u00f3n, son potencias, pero distintas, como dec\u00edamos, una de otra; por lo cual no cabe que lo conocible y lo opinable sean lo mismo.<\/p>\n<p>-\u00bfPor tanto, si lo conocible es el ser, lo opinable no ser\u00e1 el ser, sino otra cosa?<\/p>\n<p>-Otra.<\/p>\n<p>-\u00bfSe opinar\u00e1, pues, sobre lo que no existe? \u00bfO es imposible opinar sobre lo no existente? Pon mientes en ello: \u00bfel que opina no tiene su opini\u00f3n sobre algo? \u00bfO es posible opinar sin opinar sobre nada?<\/p>\n<p>-Imposible.<\/p>\n<p>-\u00bfPor tanto, el que opina opina sobre alguna cosa?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY lo que no existe no es \u00abalguna cosa\u00bb, sino que realmente puede llamarse \u00abnada\u00bb?<\/p>\n<p>-Exacto.<\/p>\n<p>-Ahora bien, \u00bfa lo que no existe le atribuimos forzosamente la ignorancia y a lo que existe el conocimiento?<\/p>\n<p>-Y con raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfPor tanto, no se opina sobre lo existente ni sobre lo no existente ?<\/p>\n<p>-No, de cierto.<\/p>\n<p>-\u00bfNi la opini\u00f3n ser\u00e1, por consiguiente, ignorancia, ni tampoco conocimiento?<\/p>\n<p>-No parece.<\/p>\n<p>-\u00bfAcaso, pues, est\u00e1 al margen de estas dos cosas superando al conocimiento en perspicacia o a la ignorancia en oscuridad?<\/p>\n<p>-Ni una cosa ni otra.<\/p>\n<p>-\u00bfQuiz\u00e1 entonces -dije yo- te parece la opini\u00f3n algo m\u00e1s oscuro que el conocimiento, pero m\u00e1s luminoso que la ignorancia?<\/p>\n<p>-Y en mucho -replic\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfLuego est\u00e1 en mitad de ambas?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1, pues, un t\u00e9rmino medio entre una y otra.<\/p>\n<p>-Sin duda ninguna.<\/p>\n<p>-\u00bfY no dijimos antes que, si apareciese algo tal que al mismo tiempo existiese y no existiese, ello deber\u00eda estar en mitad entre lo puramente existente y lo absolutamente inexistente, y que no habr\u00eda sobre tal cosa saber ni ignorancia, sino aquello que a su vez apareciese intermedio entre la ignorancia y el saber?<\/p>\n<p>-Y dijimos bien.<\/p>\n<p>-\u00bfY no aparece entre estas dos cosas lo que llamamos opini\u00f3n?<\/p>\n<p>-S\u00ed, aparece.<\/p>\n<p>XXII. -Ahora, pues, nos queda por investigar, seg\u00fan se ve, aquello que participa de una y otra cosa, del ser y del no ser, y que no es posible designar fundadamente como lo uno ni como lo otro; y ello a fin de que, cuando se nos muestre, le llamemos con toda raz\u00f3n lo opinable, refiriendo los extremos y lo intermedio a lo intermedio \u00bfNo es a as\u00ed?<\/p>\n<p>-As\u00ed es.<\/p>\n<p>-Sentado todo esto, dir\u00e9 que venga a hablarme y a responderme aquel buen hombre que cree que no existe lo bello en s\u00ed ni idea alguna de la belleza que se mantenga siempre id\u00e9ntica a s\u00ed misma, sino tan s\u00f3lo una multitud de cosas bellas; aquel aficionado a espect\u00e1culos que no aguanta que nadie venga a decirle que lo bello es uno y uno lo justo y as\u00ed lo dem\u00e1s. \u00abBuen amigo -le diremos \u00bfno hay en ese gran n\u00famero de cosas bellas nada que se muestre feo? \u00bfNi en el de las justas nada injusto? \u00bfNi en el de las puras nada impuro?\u00bb<\/p>\n<p>-No -dijo-, sino que por fuerza esas cosas se muestran en alg\u00fan modo bellas y feas, y lo mismo ocurre con las dem\u00e1s sobre que preguntas.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 diremos de las cantidades dobles? \u00bfAcaso se nos aparecen menos veces como mitades que como tales dobles ?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-Y las cosas grandes y las peque\u00f1as y las ligeras y las pesadas, \u00bfser\u00e1n nombradas m\u00e1s bien con estas designaciones que les damos que con las contrarias?<\/p>\n<p>-No -dijo-, sino que siempre participa cada una de ellas de ambas cualidades.<\/p>\n<p>-\u00bfY cada una de estas cosas es m\u00e1s bien, o no es, aquello que se dice que es?<\/p>\n<p>-Asem\u00e9jase ello -dijo- a los retru\u00e9canos que hacen en los banquetes y a aquel acertijo infantil acerca del eunuco y del golpe que tira al murci\u00e9lago, en el que dejan adivinar con qu\u00e9 le tira y sobre qu\u00e9 le tira; porque estas cosas son tambi\u00e9n equ\u00edvocas y no es posible concebir en firme ni que cada una de ellas sea o deje de ser ni que sea ambas cosas o ninguna de ellas .<\/p>\n<p>-\u00bfTendr\u00e1s, pues, algo mejor que hacer con ellas \u2013dije- o mejor sitio en d\u00f3nde colocarlas que en mitad entre la existencia y el no ser? Porque, en verdad, no se muestran m\u00e1s oscuras que el no ser para tener menos existencia que \u00e9ste ni m\u00e1s luminosas que el ser para existir m\u00e1s que \u00e9l.<\/p>\n<p>-Verdad pura es eso -observ\u00f3.<\/p>\n<p>-Hemos descubierto, pues, seg\u00fan parece, que las m\u00faltiples creencias de la multitud acerca de lo bello y de las dem\u00e1s cosas dan vueltas en la regi\u00f3n intermedia entre el no ser y el ser puro .<\/p>\n<p>-Lo hemos descubierto.<\/p>\n<p>-Y ya antes convinimos en que, si se nos mostraba algo as\u00ed, deb\u00edamos llamarlo opinable, pero no conocible y es lo que, andando errante en mitad, ha de ser captado por la potencia intermedia.<\/p>\n<p>-As\u00ed convinimos.<\/p>\n<p>-Por tanto ven tanto, de los que perciben muchas cosas bellas, pero no ven lo bello en s\u00ed ni pueden seguir a otro que a ello los conduzca y asimismo ven muchas cosas justas, pero no lo justo en s\u00ed, y de igual manera todo lo dem\u00e1s, diremos que opinan de todo, pero que no conocen nada de aquello sobre que opinan.<\/p>\n<p>-Preciso es -asever\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 diremos de los que contemplan cada cosa en s\u00ed siempre id\u00e9ntica a s\u00ed misma? \u00bfNo sostendremos que \u00e9stos conocen y no opinan?<\/p>\n<p>-Forzoso es tambi\u00e9n eso.<\/p>\n<p>-\u00bfY no afirmaremos que estos tales abrazan y aman aquello de que tienen conocimiento, y los otros, aquello de que tienen opini\u00f3n? \u00bfO no recordamos haber dicho que estos \u00faltimos se complacen en las buenas voces y se recrean en los hermosos colores, pero no toleran ni la existencia de lo bello en s\u00ed?<\/p>\n<p>-Lo recordamos.<\/p>\n<p>-\u00bfNos saldr\u00edamos, pues, de tono llam\u00e1ndolos amantes de la opini\u00f3n m\u00e1s que fil\u00f3sofos o amantes del saber? \u00bfSe enojar\u00e1n gravemente con nosotros si decimos eso?<\/p>\n<p>-No, de cierto, si siguen mi consejo -dijo-; porque no es l\u00edcito enojarse con la verdad.<\/p>\n<p>-Y a los que se adhieren a cada uno de los seres en s\u00ed, \u00bfno habr\u00e1 que llamarlos fil\u00f3sofos o amantes del saber y no amantes de la opini\u00f3n?<\/p>\n<p>-En absoluto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V I. -Tal es, pues, la clase de ciudad y de constituci\u00f3n que yo califico de buena y recta y tal la clase de hombre; ahora bien, si \u00e9ste es bueno, ser\u00e1n malos y viciosos los dem\u00e1s tipos de organizaci\u00f3n pol\u00edtica o de disposici\u00f3n del car\u00e1cter de las almas individuales,\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-republica-v-platon\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1069,1016,1139,1012,1018,1039,1053,1088,1015,1023,1034,1115,1143,1142,1144,1065,1027,1079,1014,1057,1389,1025,1046,1029,1021,1033,1020],"class_list":["post-872","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-animal","tag-arte","tag-artes","tag-ave","tag-ayuda","tag-belleza","tag-dinero","tag-droga","tag-flor","tag-gobierno","tag-guerra","tag-jovenes","tag-justicia","tag-ley","tag-leyes","tag-medicina","tag-militar","tag-mito","tag-naturaleza","tag-pensamiento","tag-republica","tag-rosa","tag-salud","tag-sexo","tag-sociedad","tag-vino","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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