{"id":870,"date":"2010-11-23T01:40:19","date_gmt":"2010-11-22T23:40:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=870"},"modified":"2010-11-23T01:40:19","modified_gmt":"2010-11-22T23:40:19","slug":"la-republica-iii-platon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-republica-iii-platon\/","title":{"rendered":"La Rep\u00fablica (III) [Plat\u00f3n]"},"content":{"rendered":"<p>III<\/p>\n<p>I. -Bien -conclu\u00ed-. Tales son, seg\u00fan parece, las cosas relativas a los dioses que pueden o no escuchar desde su ni\u00f1ez los que deban honrar m\u00e1s tarde a la divinidad y a sus progenitores y tener en no peque\u00f1o aprecio sus mutuas relaciones de amistad.<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-, y creo acertadas nuestras normas.<\/p>\n<p>-Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 hacer para que sean valientes? \u00bfNo les diremos acaso cosas tales que les induzcan a no temer en absoluto a la muerte? \u00bfO piensas tal vez que puede ser valeroso quien sienta en su \u00e1nimo ese temor?<\/p>\n<p>-\u00a1No, por Zeus! -exclam\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfPues qu\u00e9? Quien crea que existe el Hades y que es terrible, \u00bfpodr\u00e1 no temer a la muerte y preferirla en las batallas a la derrota y servidumbre?<\/p>\n<p>-En modo alguno.<\/p>\n<p>-Me parece, pues, necesario que vigilemos tambi\u00e9n a los que se dedican a contar esta clase de f\u00e1bulas y que les roguemos que no denigren tan sin consideraci\u00f3n todo lo del Hades, sino que lo alaben, pues lo que dicen actualmente ni es verdad ni beneficia a los que han de necesitar valor el d\u00eda de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>-Es necesario, s\u00ed -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Borraremos, pues -dije yo-, empezando por los versos siguientes, todos los similares a ellos: Yo m\u00e1s querr\u00eda ser siervo en el campo de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa que reinar sobre todos los muertos que all\u00e1 fenecieron.<\/p>\n<p>O bien: Y a inmortales y humanos la l\u00f3brega casa tremenda se mostrara que incluso en los dioses espanto produce.<\/p>\n<p>O bien: \u00a1Ay de m\u00ed! Por lo visto en el Hades perduran el alma y la imagen por m\u00e1s que privadas de mente se encuentren.<\/p>\n<p>O esto otro: &#8230;conservar la raz\u00f3n, rodeado de sombras errantes .<\/p>\n<p>O bien: Y el alma sus miembros dej\u00f3 y se fue al Hades volando y llorando su sino y la fuerza y hombr\u00eda perdidas.<\/p>\n<p>O aquello otro de: Y el alma chillando se fue bajo tierra lo mismo que el humo .<\/p>\n<p>Y lo de: Cual murci\u00e9lagos dentro de un antro asombroso que, si alguno se cae de su piedra, revuelan y gritan y aglom\u00e9ranse llenos de espanto, tal ellas entonces exhalando quejidos marchaban en grupo &#8230;<\/p>\n<p>Estos versos y todos los que se les asemejan, rogaremos a Homero y los dem\u00e1s poetas que no se enfaden si los tachamos, no por considerarlos prosaicos o desagradables para los o\u00eddos de los m\u00e1s, sino pensando que, cuanto mayor sea su valor literario, tanto menos pueden escucharlos los ni\u00f1os o adultos que deban ser libres y temer m\u00e1s la esclavitud que la muerte.<\/p>\n<p>-Efectivamente.<\/p>\n<p>II. -Adem\u00e1s habremos de suprimir tambi\u00e9n todos los nombres terribles y espantosos que se relacionan con estos temas: \u00abel Cocito\u00bb, \u00abla \u00c9stige\u00bb, \u00ablos de abajo\u00bb, \u00ablos esp\u00edritus \u00bb y todas las palabras de este tipo que hacen estremecerse a cuantos las oyen. Lo cual ser\u00e1, quiz\u00e1, excelente en otro aspecto, pero nosotros tememos, por lo que toca a los guardianes, que, influidos por temores de esa \u00edndole, se nos hagan m\u00e1s sensibles y blandos de lo que ser\u00eda menester.<\/p>\n<p>-Bien podemos temerlo -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfLos suprimimos entonces?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY habr\u00e1 que narrar y componer seg\u00fan normas enteramente opuestas?<\/p>\n<p>-Es evidente que s\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfTacharemos tambi\u00e9n los gemidos y sollozos en boca de hombres bien reputados?<\/p>\n<p>-Ser\u00e1 inevitable -dijo- despu\u00e9s de lo que hemos hecho con lo anterior.<\/p>\n<p>-Considera ahora -segu\u00ed- si los vamos a suprimir con raz\u00f3n o no.<\/p>\n<p>Admitamos que un hombre de pro no debe considerar la muerte como cosa temible para otro semejante a \u00e9l del cual sea compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>-En efecto, as\u00ed lo admitimos.<\/p>\n<p>-No podr\u00e1, pues, lamentarse por \u00e9l como si le hubiese sucedido algo terrible.<\/p>\n<p>-Claro que no.<\/p>\n<p>-Ahora bien, afirmamos igualmente que un hombre as\u00ed es quien mejor re\u00fane en s\u00ed mismo todo lo necesario para vivir bien y que se distingue de los otros mortales por ser quien menos necesita de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>-Es cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Por tanto, para \u00e9l ser\u00e1 menos dolorosa que para nadie la p\u00e9rdida de un hijo , un hermano, una fortuna o cualquier otra cosa semejante.<\/p>\n<p>-Menos que para nadie, en efecto.<\/p>\n<p>-Y tambi\u00e9n ser\u00e1 quien menos se lamente y quien m\u00e1s f\u00e1cilmente se resigne cuando le ocurra una desgracia semejante.<\/p>\n<p>-Desde luego.<\/p>\n<p>-Por consiguiente, haremos bien en suprimir las lamentaciones de los hombres famosos y atribu\u00edrselas a las mujeres -y no a las de mayor dignidad- o a los hombres m\u00e1s viles, con el fin de que les repugne la imitaci\u00f3n de tales gentes a aquellos que decimos educar para la custodia del pa\u00eds.<\/p>\n<p>-Bien har\u00edamos -dijo.<\/p>\n<p>-Volveremos, pues, a suplicar a Homero y dem\u00e1s poetas que no nos presenten a Aquiles, hijo de diosa, tan pronto tendi\u00e9ndose sobre el costado y tan pronto hacia arriba o quiz\u00e1 boca abajo o, ya erguido, empezando a vagar agitado en la playa del mar infecundo ni tampoco con ambas manos cogiendo pu\u00f1ados de polvo negruzco y verti\u00e9ndolo sobre su pelo, ni, en fin, llorando y lament\u00e1ndose con tantos y tales extremos como aqu\u00e9l; que no nos muestren tampoco a Pr\u00edamo, pr\u00f3ximo pariente de los dioses, suplicando y revolc\u00e1ndose por el esti\u00e9rcol y por su nombre invocando a cada uno. Pero mucho m\u00e1s encarecidamente todav\u00eda les suplicaremos que no representen a los dioses gimiendo y diciendo:<\/p>\n<p>\u00a1Ay de m\u00ed, desdichada! iAy de m\u00ed, triste madre de un h\u00e9roe! Y si no respeta a los dioses, al menos que no tenga la osad\u00eda de atribuir al m\u00e1s grande de ellos un lenguaje tan indigno como \u00e9ste:<\/p>\n<p>\u00a1Ay, ay! Veo c\u00f3mo persiguen en torno al recinto a un hombre a quien amo y se aflige mi esp\u00edritu en ello.<\/p>\n<p>O bien: \u00a1Ay, ay de m\u00ed, Sarped\u00f3n, a quien amo entre todos, es destino que ante el Meneciada Patroclo sucumba!<\/p>\n<p>III. -Porque, querido Adimanto, si nuestros j\u00f3venes oyesen en serio tales manifestaciones, en lugar de tomarlas a broma como cosas indignas, ser\u00eda dif\u00edcil que ninguno las considerase impropias de s\u00ed mismo, hombre al fin y al cabo, o que se reportara si le ven\u00eda la idea de decir o hacer algo semejante; al contrario, ante el m\u00e1s peque\u00f1o contratiempo se entregar\u00eda a largos trenos y lamentaciones sin sentir la menor verg\u00fcenza ni demostrar ninguna entereza.<\/p>\n<p>-Gran verdad, la que dices -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Pues bien, eso no debe ocurrir, seg\u00fan nos manifestaba el razonamiento hace un instante; y hay que obedecerle mientras no venga quien nos convenza con otro mejor.<\/p>\n<p>-En efecto, no debe ocurrir.<\/p>\n<p>-Pero tampoco tienen que ser gente dada a la risa. Porque casi siempre que uno se entrega a un violento ataque de hilaridad, sigue a \u00e9ste una reacci\u00f3n tambi\u00e9n violenta .<\/p>\n<p>-Tal creo yo -dijo.<\/p>\n<p>-No ser\u00e1 admitida, por tanto, ninguna obra en que aparezcan personas de calidad dominadas por la risa; y menos todav\u00eda si son dioses.<\/p>\n<p>-Mucho menos -dijo.<\/p>\n<p>-No aceptaremos, pues, palabras de Homero como \u00e9stas acerca de los dioses:<\/p>\n<p>E inextinguible naci\u00f3 entre los dioses la risa cuando vieron a Hefesto en la sala afan\u00e1ndose tanto.<\/p>\n<p>Esto no podemos admitirlo seg\u00fan tu razonamiento.<\/p>\n<p>-\u00bfM\u00edo? \u00a1Si t\u00fa lo dices! -exclam\u00f3-. En efecto, no lo admitiremos.<\/p>\n<p>-Pero tambi\u00e9n la verdad merece que se la estime sobre todas las cosas. Porque, si no nos enga\u00f1\u00e1bamos hace un momento y realmente la mentira es algo que, aunque de nada sirve a los dioses, puede ser \u00fatil para los hombres a manera de medicamento, est\u00e1 claro que una semejante droga debe quedar reservada a los m\u00e9dicos sin que los particulares puedan tocarla .<\/p>\n<p>-Es evidente -dijo.<\/p>\n<p>-Si hay, pues, alguien a quien le sea l\u00edcito faltar a la verdad, ser\u00e1n los gobernantes de la ciudad, que podr\u00e1n mentir con respecto a sus enemigos o conciudadanos en beneficio de la comunidad sin que ninguna otra persona est\u00e9 autorizada a hacerlo. Y si un particular enga\u00f1a a los gobernantes, lo consideraremos como una falta igual o m\u00e1s grave que la del enfermo o atleta que mienten a su m\u00e9dico o preparador en cuestiones relacionadas con sus cuerpos, o la del que no dice al piloto la verdad acerca de la nave o de la tripulaci\u00f3n o del estado en que se halla \u00e9l o cualquier otro de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>-Nada m\u00e1s cierto -dijo.<\/p>\n<p>-De modo que si el gobernante sorprende mintiendo en la ciudad a alg\u00fan otro de los que tienen un arte en servicio de todos,<\/p>\n<p>ya adivino, ya m\u00e9dico o ya constructor de viviendas, le castigar\u00e1 por introducir una pr\u00e1ctica tan perniciosa y subversiva en la ciudad como lo ser\u00eda en una nave.<\/p>\n<p>-Perniciosa, ciertamente -dijo-, si a las palabras siguen los hechos.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfNo necesitar\u00e1n templanza nuestros muchachos?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Y con respecto a las multitudes, \u00bfno consiste la templanza principalmente en obedecer a los que mandan y mandar ellos, en cambio, en sus apetitos de comida, bebida y placeres amorosos?<\/p>\n<p>-Yo, al menos, as\u00ed lo creo.<\/p>\n<p>-Diremos, pues, creo yo, que est\u00e1n bien los pasajes como el de Homero en que dice Diomedes.<\/p>\n<p>Calla y si\u00e9ntate, amigo, y escucha lo que he de ordenarte y lo que sigue, o, por ejemplo, respirando coraje marchaban las tropas aqueas y callaban temiendo a sus jefes y todos los dem\u00e1s semejantes a \u00e9stos.<\/p>\n<p>-En efecto, est\u00e1n bien.<\/p>\n<p>-\u00bfY acaso est\u00e1n bien los versos como borracho con ojos de perro y el alma de ciervo?<\/p>\n<p>\u00bfY los que les siguen, y en general todas aquellas narraciones o poemas en que un particular habla con insolencia a sus superiores?<\/p>\n<p>-Esos no est\u00e1n bien.<\/p>\n<p>-En efecto, no parecen aptos para infundir templanza a los j\u00f3venes que los escuchen, aunque no es extra\u00f1o que, por otra parte, les proporcionen alg\u00fan deleite. \u00bfNo lo crees t\u00fa as\u00ed?<\/p>\n<p>-As\u00ed lo creo -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>IV -\u00bfY qu\u00e9? El presentarnos al m\u00e1s sabio de los hombres diciendo que no hay en el mundo cosa que le parezca m\u00e1s hermosa que cuando delante las mesas ven repletas de carnes y pan y el copero les saca de la gruesa cratera el licor y lo escancia en las copas, \u00bfte parece propio para hacer nacer en el joven que escuche sentimientos de templanza? \u00bfO aquello de que no hay nada tan horrible en verdad como hallar nuestro fin por el hambre?<\/p>\n<p>\u00bfO el espect\u00e1culo de Zeus, a quien la pasi\u00f3n amorosa le hace olvidar\u00a0 s\u00fabitamente cuantos proyectos ha tramado, velando \u00e9l solo mientras dorm\u00edan todos los dem\u00e1s dioses y hombres , y se excita de tal modo al contemplar a Hera, que no tiene ni paciencia para entrar en su aposento, sino que quiere yacer con ella all\u00ed mismo, en tierra, dici\u00e9ndole que jam\u00e1s se ha hallado pose\u00eddo por un tal deseo, ni cuando se unieron la primera vez \u00absin saberlo sus padres queridos \u00bb? \u00bfO el episodio en que Hefesto encadena a Afrodita y a Ares por motivos semejantes ?<\/p>\n<p>-No, por Zeus -contest\u00f3-, no me parece nada propio.<\/p>\n<p>-En cambio -dije yo-, si existen personas de calidad que den muestras de fortaleza en todos sus dichos y hechos, hay que contemplarlas y escuchar versos como&#8230;<\/p>\n<p>Pero a su alma increp\u00f3 golpe\u00e1ndose el pecho y le dijo:<\/p>\n<p>Calla ya, coraz\u00f3n, que otras cosas m\u00e1s duras sufriste .<\/p>\n<p>-Desde luego que s\u00ed -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Tampoco hay que permitir que los hombres sean venales ni \u00e1vidos de riquezas.<\/p>\n<p>-De ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>-Ni se les debe cantar que a los dioses y nobles monarcas persuaden los dones ni alabar la prudencia de F\u00e9nice, el preceptor de Aquiles, que le aconsejaba que, si le hac\u00edan regalos los aqueos, les ayudase, pero, en caso contrario, no depusiera su rencor contra ellos . Tampoco nos avendremos a considerar al propio Aquiles de tan gran codicia como para admitir dones de Agamen\u00f3n y acceder a la devoluci\u00f3n del cad\u00e1ver mediante rescate, pero no sin \u00e9l .<\/p>\n<p>-No creo -dijo- que merezcan encomios tales relatos.<\/p>\n<p>-Y tan s\u00f3lo por respeto de Homero -continu\u00f3- me abstengo de afirmar que es hasta una impiedad el hablar as\u00ed de Aquiles e igualmente el creer a quien lo cuente; lo mismo que cuando dice a Apolo:<\/p>\n<p>Me enga\u00f1aste, flechero, funesto entre todos los dioses, pero bien me vengara de ti si me fuese posible.<\/p>\n<p>Y, en cuanto a su resistencia a obedecer al r\u00edo, contra el cual, siendo \u00e9ste un dios, est\u00e1 dispuesto a pelear , o sus palabras con respecto a sus cabellos, consagrados ya al otro r\u00edo, el Esperqueo, sea mi melena la ofrenda del h\u00e9roe Patroclo, que es ya un cad\u00e1ver, no es de creer que haya dicho ni hecho tales cosas.<\/p>\n<p>Tampoco consideraremos cierto todo eso que se cuenta del arrastre de H\u00e9ctor en torno al monumento de Patroclo , o de la matanza de prisioneros sobre la pira ; ni permitiremos que crean los nuestros que Aquiles, hijo de una diosa y de Peleo, hombre \u00e9ste el m\u00e1s sensato y descendiente en tercer grado de Zeus ; Aquiles, educado por el sapient\u00edsimo Quir\u00f3n, era hombre de tan perturbado esp\u00edritu, que reun\u00eda en \u00e9l dos afecciones tan contradictorias entre s\u00ed como una vil avaricia y un soberbio desprecio de dioses y hombres.<\/p>\n<p>-Bien dices -convino.<\/p>\n<p>V -Pues no creamos todo eso -segu\u00ed- ni dejemos que se diga que Teseo, hijo de Posid\u00f3n, y Pir\u00edtoo, hijo de Zeus, emprendieron tan tremendos secuestros ni que cualquier otro h\u00e9roe o hijo de Zeus ha osado jam\u00e1s cometer atroces y sacr\u00edlegos delitos como los que ahora les achacan calumniosamente. Al contrario, obliguemos a los poetas a decir que semejantes haza\u00f1as no son obra de los h\u00e9roes, o bien que \u00e9stos no son hijos de los dioses, pero que no sostengan ambas cosas ni intenten persuadir a nuestros j\u00f3venes de que los dioses han engendrado algo malo o de que los h\u00e9roes no son en ning\u00fan aspecto mejores que los hombres. Porque, como hace un rato dec\u00edamos , tales manifestaciones son falsas e imp\u00edas, pues a mi parecer qued\u00f3 demostrada la imposibilidad de que nada malo provenga de los dioses.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Y adem\u00e1s hacen da\u00f1o a quienes les escuchan. Porque toda persona ha de ser por fuerza muy tolerante con respecto a sus propias malas acciones si est\u00e1 convencida de que, seg\u00fan se cuenta, lo mismo que \u00e9l han hecho y hacen tambi\u00e9n los hijos de los dioses, los parientes de Zeus, que en las cumbres et\u00e9reas del monte Ideo tienen un altar de Zeus patrio y cuyas venas aun bullen con la sangre divina.<\/p>\n<p>Raz\u00f3n por la cual hay que atajar el paso a esta clase de mitos, no sea que por causa de ellos se inclinen nuestros j\u00f3venes a cometer el mal con m\u00e1s facilidad.<\/p>\n<p>-Desde luego -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien -continu\u00e9-, \u00bfqu\u00e9 otro g\u00e9nero de temas nos queda por examinar en nuestra discriminaci\u00f3n de aquellos relatos que se pueden contar y aquellos que no? Pues nos hemos ocupado ya de c\u00f3mo hay que hablar de los dioses, de los demones y h\u00e9roes y de las cosas de ultratumba.<\/p>\n<p>-Efectivamente.<\/p>\n<p>-Nos falta, pues, lo referente a los hombres, \u00bfno?<\/p>\n<p>-Claro que s\u00ed.<\/p>\n<p>-Pues de momento, querido amigo, nos es imposible poner orden en este punto.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-Porque creo que vamos a decir que poetas y cuentistas yerran gravemente cuando dicen de los hombres que hay muchos malos que son felices mientras otros justos son infortunados, y que trae cuenta el ser malo con tal de que ello pase inadvertido, y que la justicia es un bien para el pr\u00f3jimo, pero la ruina para quien la practica .<\/p>\n<p>Prohibiremos que se digan tales cosas y mandaremos que se cante y relate todo lo contrario. \u00bfNo te parece?<\/p>\n<p>-S\u00e9 muy bien que s\u00ed -dijo.<\/p>\n<p>-Ahora bien, si reconoces que tengo raz\u00f3n, \u00bfno podr\u00e9 decir que me la has dado en cuanto a aquello que venimos buscando desde hace rato?<\/p>\n<p>-Est\u00e1 bien pensado -dijo.<\/p>\n<p>-Por lo tanto, \u00bfconvendremos en que hay que hablar de los hombres del modo que he dicho cuando hayamos descubierto en qu\u00e9 consiste la justicia y si es \u00e9sta intr\u00ednsecamente beneficiosa para el justo tanto si los dem\u00e1s le creen tal como si no?<\/p>\n<p>-Tienes mucha raz\u00f3n -aprob\u00f3.<\/p>\n<p>VI. -Hasta aqu\u00ed, pues, lo relativo a los temas. Ahora hay que examinar, creo yo, lo que toca a la forma de desarrollarlos, y as\u00ed tendremos perfectamente estudiado lo que hay que decir y c\u00f3mo hay que decirlo.<\/p>\n<p>-No entiendo qu\u00e9 quieres decir con eso -replic\u00f3 entonces Adimanto.<\/p>\n<p>-Pues hay que entenderlo -respond\u00ed-. Quiz\u00e1 lo que voy a decir te ayudar\u00e1 a ello. \u00bfNo es una narraci\u00f3n de cosas pasadas, presentes o futuras todo lo que cuentan los fabulistas y poetas?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 otra cosa puede ser? -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY esto no lo pueden realizar por narraci\u00f3n simple, por narraci\u00f3n imitativa o por mezcla de uno y otro sistema?<\/p>\n<p>-Este punto tambi\u00e9n necesito que me lo aclares m\u00e1s -dijo.<\/p>\n<p>-\u00a1Pues s\u00ed que soy un maestro rid\u00edculo y oscuro! -exclam\u00e9 -. Tendr\u00e9, pues, que proceder como los que no saben explicarse: en vez de hablar en t\u00e9rminos generales, tomar\u00e9 una parte de la cuesti\u00f3n e intentar\u00e9 mostrarte, con aplicaci\u00f3n a ella, lo que quiero decir. Dime, vamos a ver. \u00bfT\u00fa te sabr\u00e1s, claro est\u00e1, los primeros versos de la Il\u00edada, en los cuales dice el poeta que Crises solicit\u00f3 de Agamen\u00f3n la devoluci\u00f3n de su hija y el otro se irrit\u00f3 y aqu\u00e9l, en vista de que no lo consegu\u00eda, pidi\u00f3 al dios que enviara males a los aqueos?<\/p>\n<p>-S\u00ed que los conozco.<\/p>\n<p>-Entonces sabr\u00e1s tambi\u00e9n que hasta unos determinados versos, y a la \u00edntegra tropa rog\u00f3 y sobre todo a ambos hijos de Atreo, los ordenadores de pueblos, habla el propio poeta, que no intenta siquiera inducirnos a pensar que sea otro y no \u00e9l quien habla. Pero a partir de los versos siguientes habla como si \u00e9l fuese Crises y procura por todos los medios que creamos que quien pronuncia las palabras no es Homero, sino el anciano sacerdote. Y poco m\u00e1s o menos de la misma manera ha hecho las restantes narraciones de lo ocurrido en Ili\u00f3n e \u00cdtaca y la Odisea entera.<\/p>\n<p>-Exacto -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfno es narraci\u00f3n tanto lo que presenta en los distintos parlamentos como lo intercalado entre ellos?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no ha de serlo?<\/p>\n<p>-Y cuando nos ofrezca un parlamento en que habla por boca de otro, \u00bfno diremos que entonces acomoda todo lo posible su modo de hablar al de aquel de quien nos ha advertido de antemano que va a tomar la palabra?<\/p>\n<p>-Claro que lo diremos.<\/p>\n<p>-Ahora bien, el asimilarse uno mismo a otro en habla o aspecto, \u00bfno es imitar a aquel al cual se asimila uno?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 otra cosa va a ser?<\/p>\n<p>-Por consiguiente, en un caso como \u00e9ste tanto el poeta de que hablamos como los dem\u00e1s desarrollan su narraci\u00f3n por medio de la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-En efecto.<\/p>\n<p>-En cambio, si el poeta no se ocultase detr\u00e1s de nadie, toda su obra po\u00e9tica y narrativa se desarrollar\u00eda sin ayuda de la imitaci\u00f3n. Para que no me digas que esto tampoco lo entiendes, voy a explicarte c\u00f3mo puede ser as\u00ed. Si Hornero, despu\u00e9s de haber dicho que lleg\u00f3 Crises, llevando consigo el rescate de su hija, en calidad de suplicante de los aqueos y en particular de los reyes , continuase hablando como tal Homero, no como si se hubiese transformado en Crises, te dar\u00e1s perfecta cuenta de que en tal caso no habr\u00eda imitaci\u00f3n, sino narraci\u00f3n simple expresada aproximadamente en estos t\u00e9rminos -hablar\u00e9 en prosa, pues no soy poeta-: \u00abLleg\u00f3 el sacerdote e hizo votos para que los dioses concedieran a los griegos el regresar indemnes despu\u00e9s de haber tomado Troya y rog\u00f3 tambi\u00e9n que, en consideraci\u00f3n al dios, le devolvieran su hija a cambio del rescate. Ante estas sus palabras, los dem\u00e1s asintieron respetuosamente, pero Agamen\u00f3n se enfureci\u00f3 y le orden\u00f3 que se marchase en seguida para no volver m\u00e1s, no fuera que no le sirviesen de nada el cetro y las \u00ednfulas del dios. Dijo que, antes de que le fuese devuelta su hija, envejecer\u00eda \u00e9sta en Argos acompa\u00f1ada del propio Agamen\u00f3n. Mand\u00f3le, en fin, que se retirase sin provocarle si quer\u00eda volver sano y salvo a su casa. El anciano sinti\u00f3 temor al o\u00edrle y march\u00f3 en silencio; pero, una vez lejos del campamento, dirigi\u00f3 una larga s\u00faplica a Apolo, invoc\u00e1ndole por todos sus apelativos divinos, y le rog\u00f3 que, si alguna vez le hab\u00eda sido agradable con fundaciones de templos o sacrificios de v\u00edctimas en honor del dios, lo recordase ahora y, a cambio de ello, pagasen los aqueos sus l\u00e1grimas con los dardos divinos \u00bb. He aqu\u00ed, amigo m\u00edo -termin\u00e9-, c\u00f3mo se desarrolla una narraci\u00f3n simple, no imitativa.<\/p>\n<p>-Ya me doy cuenta -dijo.<\/p>\n<p>VII. -Pues bien, date cuenta igualmente -agregu\u00e9- de que hay un tipo de narraci\u00f3n opuesto al citado, el que se da cuando se entresaca lo intercalado por el poeta entre los parlamentos y se deja \u00fanicamente la alternaci\u00f3n de \u00e9stos.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n esto lo comprendo -dijo-. Tal cosa ocurre en la tragedia.<\/p>\n<p>-Muy justa apreciaci\u00f3n -dije-. Creo que ya te he hecho ver suficientemente claro lo que antes no pod\u00eda lograr que entendieras: que hay una especie de ficciones po\u00e9ticas que se desarrollan enteramente or imitaci\u00f3n; en este apartado entran la tragedia, como t\u00fa dices, y la comedia. Otra clase de ellas emplea la narraci\u00f3n hecha por el propio poeta; procedimiento que puede encontrarse particularmente en los ditirambos. Y, finalmente, una tercera re\u00fane ambos sistemas y se encuentra en las epopeyas y otras poes\u00edas. \u00bfMe entiendes?<\/p>\n<p>-Ahora comprendo -dijo- lo que quer\u00edas decir entonces.<\/p>\n<p>-Recuerda tambi\u00e9n que antes de esto dec\u00edamos haber hablado ya de lo que se debe decir, pero todav\u00eda no de c\u00f3mo hay que hacerlo.<\/p>\n<p>-Ya me acuerdo.<\/p>\n<p>-Pues lo que yo quer\u00eda decir era precisamente que resultaba necesario llegar a un acuerdo acerca de si dejaremos que los poetas nos hagan las narraciones imitando o bien les impondremos que imiten unas veces s\u00ed, pero otras no -y en ese caso cu\u00e1ndo deber\u00e1n o no hacerlo-, o, en fin, les prohibiremos en absoluto que imiten.<\/p>\n<p>-Sospecho -dijo- que vas a investigar si debemos admitir o no la tragedia y la comedia en la ciudad.<\/p>\n<p>-Tal vez -dije yo-, o quiz\u00e1 cosas m\u00e1s importantes todav\u00eda que \u00e9stas.<\/p>\n<p>Por mi parte, no lo s\u00e9 todav\u00eda; adondequiera que la argumentaci\u00f3n nos arrastre como el viento, all\u00ed habremos de ir.<\/p>\n<p>-Tienes raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien, considera, Adimanto, lo siguiente. \u00bfDeben ser imitadores nuestros guardianes o no? \u00bfNo depende la respuesta de nuestras palabras anteriores, seg\u00fan las cuales cada uno puede practicar bien un solo oficio, pero no muchos, y si intenta dedicarse a m\u00e1s de uno no llegar\u00e1 a ser tenido en cuenta en ninguno aunque ponga mano en muchos?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no va a depender?<\/p>\n<p>-\u00bfNo puede decirse lo mismo de la imitaci\u00f3n, que no puede ser capaz la misma persona de imitar muchas cosas tan bien como una sola?<\/p>\n<p>-No.<\/p>\n<p>-Pues mucho menos podr\u00e1 simultanear la pr\u00e1ctica de un oficio respetable con la imitaci\u00f3n profesional de muchas cosas distintas cuando ni siquiera dos g\u00e9neros de imitaci\u00f3n que parecen hallarse tan pr\u00f3ximos entre s\u00ed como la comedia y la tragedia es posible que los practiquen bien al mismo tiempo las mismas personas . \u00bfNo llamabas hace un momento imitaciones a estos dos g\u00e9neros?<\/p>\n<p>-S\u00ed, por cierto. Y tienes raz\u00f3n: no pueden ser los mismos.<\/p>\n<p>-Tampoco se puede ser rapsodo y actor a la vez.<\/p>\n<p>-Es verdad.<\/p>\n<p>-Ni siquiera simultanean los actores la comedia con la tragedia. Y todos \u00e9stos son g\u00e9neros de imitaci\u00f3n, \u00bfno?<\/p>\n<p>-Lo son.<\/p>\n<p>-Es m\u00e1s; creo, Adimanto, que son todav\u00eda menores las piezas en que est\u00e1n fragmentadas las aptitudes humanas, de tal manera que nadie es capaz de imitar bien muchos caracteres distintos, como tampoco de hacer bien aquellas mismas cosas de las cuales las imitaciones no son m\u00e1s que reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Muy cierto -dijo.<\/p>\n<p>VIII. -Ahora bien, si mantenemos el principio que hemos empezado por establecer, seg\u00fan el cual es preciso que nuestros guardianes queden exentos de la pr\u00e1ctica de cualquier otro oficio y que, siendo artesanos muy eficaces de la libertad del Estado, no se dediquen a ninguna otra cosa que no tienda a este fin, no ser\u00e1 posible que ellos hagan ni imiten nada distinto. Pero, si han de imitar, que empiecen desde ni\u00f1os a practicar con modelos dignos de ellos, imitando caracteres valerosos, sensatos, piadosos, magn\u00e1nimos y otros semejantes; pero las acciones innobles no deben ni cometerlas ni emplear su habilidad en remedarlas, como tampoco ninguna otra cosa vergonzosa, no sea que empiecen por imitar y terminen por serlo en realidad . \u00bfNo has observado que, cuando se practica durante mucho tiempo y desde la ni\u00f1ez, la imitaci\u00f3n se infiltra en el cuerpo, en la voz, en el modo de ser, y transforma el car\u00e1cter alterando su naturaleza?<\/p>\n<p>-En efecto -dijo.<\/p>\n<p>-Luego no permitiremos -segu\u00ed- que aquellos por quienes decimos interesarnos y que aspiramos a que sean hombres de bien imiten, siendo varones, a mujeres j\u00f3venes o viejas que insultan a sus maridos o, ensoberbecidas, desaf\u00edan a los dioses, engre\u00eddas en su felicidad, o bien caen en el infortunio y se entregan a llantos y lamentaciones. Y mucho menos todav\u00eda les permitiremos que imiten a enfermas, enamoradas o parturientas .<\/p>\n<p>-En modo alguno -dijo.<\/p>\n<p>-Ni a siervas o siervos que desempe\u00f1en los menesteres que les son propios.<\/p>\n<p>-Tampoco eso.<\/p>\n<p>-Ni tampoco, creo yo, a hombres viles, cobardes o que re\u00fanan, en fin, cualidades opuestas a las que antes enumer\u00e1bamos: hombres que se insultan y burlan unos de otros, profieren obscenidades, embriagados o no, y cometen toda clase de faltas con que las gentes de esa ralea pueden ofender de palabra u obra a s\u00ed mismos o a sus pr\u00f3jimos. Creo, adem\u00e1s, que tampoco se les debe acostumbrar a que acomoden su lenguaje o proceder al de los dementes . Pues, aunque es necesario conocer cu\u00e1ndo est\u00e1 loco o es malo un hombre o una mujer, no se debe hacer ni imitar nada de lo que ellos hacen.<\/p>\n<p>-Muy cierto -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfPues qu\u00e9? -continu\u00e9-. \u00bfPodr\u00e1n imitar a los herreros u otros artesanos, a los galeotes de una nave y los c\u00f3mitres que les dan el ritmo o alguna otra cosa semejante?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo han de hacerlo -dijo-, si no les es l\u00edcito ni aun prestar la menor atenci\u00f3n a ninguno de estos menesteres?<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfPodr\u00e1n tal vez imitar el relincho del caballo, el mugido del toro, el sonar de un r\u00edo, el estr\u00e9pito del mar, los truenos u otros ruidos similares?<\/p>\n<p>-\u00a1Pero si les hemos prohibido -exclam\u00f3- que enloquezcan o imiten a los locos!<\/p>\n<p>-Entonces -dije-, si comprendo bien lo que quieres decir, hay una forma de dicci\u00f3n y narraci\u00f3n propia para que la emplee, cuando tenga que decir algo, el verdadero hombre de bien; y otra forma muy distinta de la primera a la que siempre recurre y con arreglo a la cual se expresa aquella persona cuyo modo de ser y educaci\u00f3n son opuestos a los del hombre de bien.<\/p>\n<p>-\u00bfMas c\u00f3mo son -pregunt\u00f3- esas formas?<\/p>\n<p>-A m\u00ed me parece -expliqu\u00e9- que, cuando una persona como es debido llegue, en el curso de la narraci\u00f3n, a un pasaje en que hable o act\u00fae un hombre de bien, estar\u00e1 dispuesto a referirlo como si \u00e9l mismo fuera ese hombre y no le dar\u00e1 verg\u00fcenza alguna el practicar tal imitaci\u00f3n si el imitado es una buena persona que obra irreprochable y cuerdamente; pero lo har\u00e1 con menos gusto y frecuencia si ha de imitar a alguien que padece los efectos de la enfermedad, el amor, la embriaguez o cualquier otra circunstancia parecida. Ahora bien, cuando aparezca un personaje indigno del narrador, \u00e9ste se resistir\u00e1 a imitar seriamente a quien vale menos que \u00e9l y, o no lo har\u00e1 sino de pasada, en el caso de que el personaje haya de llevar a cabo alguna buena acci\u00f3n, o se negar\u00e1 a hacerlo por verg\u00fcenza, ya que, adem\u00e1s de que carece de experiencia para imitar a personas de esa \u00edndole, rechaza la idea de amoldarse y adaptarse al patr\u00f3n de gentes m\u00e1s bajas que \u00e9l a quienes desprecia de todo coraz\u00f3n; esto siempre que no se trate de un mero pasatiempo.<\/p>\n<p>-Es natural -dijo.<\/p>\n<p>IX. -Emplear\u00e1, pues, el tipo de narraci\u00f3n que estudi\u00e1bamos hace poco con referencia a los poemas de Homero y su dicci\u00f3n participar\u00e1 de ambos procedimientos, imitativo y narrativo; pero la imitaci\u00f3n constituir\u00e1 una peque\u00f1a parte con respecto a los largos trozos de narraci\u00f3n. \u00bfVale lo que digo?<\/p>\n<p>-Vale -dijo-; he ah\u00ed el tipo de dicci\u00f3n que es fuerza que emplee un narrador como \u00e9se.<\/p>\n<p>-En cambio -continu\u00e9-, cuanto menos valga el hombre que no sea as\u00ed, tanto m\u00e1s se inclinar\u00e1 a contarlo todo y no considerar nada como indigno de su persona, de modo que no habr\u00e1 cosa que no se arroje a imitar seriamente y en presencia de muchos; por ejemplo, imitar\u00e1, como antes dec\u00edamos, truenos, bramar de vientos y resonar de granizos, chirridos de ejes y poleas, trompetas, flautas, siringas, sones de toda clase de instrumentos y hasta voces de perros, ovejas y p\u00e1jaros. \u00bfNo se convertir\u00e1, pues, su dicci\u00f3n en una simple imitaci\u00f3n de ruidos y gestos que contenga, todo lo m\u00e1s, una peque\u00f1a parte narrativa?<\/p>\n<p>-Es forzoso tambi\u00e9n -convino- que as\u00ed suceda. -Pues ah\u00ed tienes -conclu\u00ed- las dos clases de dicci\u00f3n de que hablaba .<\/p>\n<p>-En efecto, as\u00ed son -dijo \u00e9l.<\/p>\n<p>-Ahora bien, la primera de las dos clases presenta pocas variaciones: una vez se ha dado al discurso la armon\u00eda y ritmo que le cuadran, el que quiera declamar bien no tiene casi m\u00e1s que ce\u00f1irse a la invariable y \u00fanica armon\u00eda -pues las variaciones son escasas- siguiendo igualmente un ritmo casi uniforme.<\/p>\n<p>-Efectivamente -dijo-, as\u00ed es.<\/p>\n<p>-Mas \u00bfqu\u00e9 diremos de la otra clase? \u00bfNo ocurre todo lo contrario, que, por reunir en s\u00ed variaciones de las m\u00e1s diversas especies, necesita, para ser empleada con propiedad, de toda clase de armon\u00edas y ritmos?<\/p>\n<p>-Tampoco ocurre as\u00ed, en efecto.<\/p>\n<p>-\u00bfNo es cierto que todos los poetas o narradores se atienen al primero de estos dos g\u00e9neros de dicci\u00f3n o bien al segundo o, en fin, mezclan ambos procedimientos en uno diferente?<\/p>\n<p>-Es forzoso -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 haremos, pues? -pregunt\u00e9-. \u00bfAceptaremos en la ciudad todos estos g\u00e9neros o bien uno u otro de los dos puros o tal vez el mixto?<\/p>\n<p>-Si ha de vencer mi criterio -dijo-, la imitaci\u00f3n pura de lo bueno.<\/p>\n<p>-Sin embargo, Adimanto, tambi\u00e9n resulta agradable el mixto; pero el que m\u00e1s agrada con mucho, tanto a los ni\u00f1os como a sus ayos y a la multitud en general , es el g\u00e9nero opuesto al que t\u00fa eliges.<\/p>\n<p>-En efecto, es el que m\u00e1s gusta.<\/p>\n<p>-No obstante, me parece -dije- que vas a negar que pueda adaptarse a nuestra ciudad, bas\u00e1ndote en que entre nosotros no existen hombres que puedan actuar como dos ni como muchos, ya que cada cual se dedica a una sola cosa. -En efecto, no se puede adaptar.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ser\u00e1 \u00e9sta la raz\u00f3n por la cual esta ciudad ser\u00e1 la \u00fanica en que se encuentren zapateros que sean s\u00f3lo zapateros y no pilotos adem\u00e1s de zapateros, y labriegos que \u00fanicamente sean labriegos y no jueces am\u00e9n de labriegos, y soldados que no sean m\u00e1s que soldados y no negociantes y soldados al mismo tiempo, y as\u00ed sucesivamente?<\/p>\n<p>-Es verdad -dijo.<\/p>\n<p>-Parece, pues, que, si un hombre capacitado por su inteligencia para adoptar cualquier forma e imitar todas las cosas, llegara a nuestra ciudad con intenci\u00f3n de exhibirse con sus poemas, caer\u00edamos de rodillas ante \u00e9l como ante un ser divino, admirable y seductor, pero, indic\u00e1ndole que ni existen entre nosotros hombres como \u00e9l ni est\u00e1 permitido que existan, lo reexpedir\u00edamos con destino a otra ciudad, no sin haber vertido mirra sobre su cabeza y coronado \u00e9sta de lana; y, por lo que a nosotros toca, nos contentar\u00edamos, por nuestro bien, con escuchar a otro poeta o fabulista m\u00e1s austero, aunque menos agradable, que no nos imitara m\u00e1s que lo que dicen los hombres de bien ni se saliera en su lenguaje de aquellas normas que establecimos en un principio, cuando comenzamos a educar a nuestros soldados .<\/p>\n<p>-Efectivamente -dijo-, as\u00ed lo har\u00edamos si se nos diese oportunidad.<\/p>\n<p>-Pues bien -continu\u00e9-; ahora parece, querido amigo, que hemos terminado por completo con aquella parte de la m\u00fasica relacionada con los discursos y mitos. Ya se ha hablado de lo que hay que decir y de c\u00f3mo hay que decirlo.<\/p>\n<p>-As\u00ed lo creo yo tambi\u00e9n -dijo.<\/p>\n<p>X. -Despu\u00e9s de esto -segu\u00ed- nos queda a\u00fan lo referente al car\u00e1cter del canto y melod\u00eda, \u00bfno?<\/p>\n<p>-Evidentemente.<\/p>\n<p>-Ahora bien, \u00bfno est\u00e1 al alcance de todo el mundo el adivinar lo que vamos a decir, si hemos de ser consecuentes con lo ya hablado, acerca de c\u00f3mo deben ser uno y otra?<\/p>\n<p>Entonces Glauc\u00f3n se ech\u00f3 a re\u00edr y dijo: -Por mi parte, S\u00f3crates, temo que no voy a hallarme incluido en ese mundo de que hablas; pues por el momento no estoy en condiciones de conjeturar qu\u00e9 es lo que vamos a decir, aunque lo sospecho.<\/p>\n<p>-De todos modos -contest\u00e9-, supongo que esto primero s\u00ed estar\u00e1s en condiciones de afirmarlo: que la melod\u00eda se compone de tres elementos, que son letra, armon\u00eda y ritmo .<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-. Eso al menos lo s\u00e9.<\/p>\n<p>-Ahora bien, tengo entendido que las palabras de la letra en nada difieren de las no acompa\u00f1adas con m\u00fasica en cuanto a la necesidad de que unas y otras se atengan a la misma manera y normas establecidas hace poco.<\/p>\n<p>-Es verdad -dijo.<\/p>\n<p>-Por lo que toca a la armon\u00eda y ritmo, han de acomodarse a la letra.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Ahora bien, dijimos que en nuestras palabras no necesit\u00e1bamos para nada de trenos y lamentos.<\/p>\n<p>-No, efectivamente.<\/p>\n<p>-\u00bfCu\u00e1les son, pues, las armon\u00edas lastimeras? D\u00edmelas t\u00fa, que eres m\u00fasico<\/p>\n<p>-La lidia mixta -enumer\u00f3-, la lidia tensa y otras semejantes.<\/p>\n<p>-Tendremos, por tanto, que suprimirlas, \u00bfno? -dije-. Porque no son aptas ni aun para mujeres de mediana condici\u00f3n, cuanto menos para varones.<\/p>\n<p>-Exacto.<\/p>\n<p>-Tampoco hay nada menos apropiado para los guardianes que la embriaguez, molicie y pereza.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo va a haberlo?<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfcu\u00e1les de las armon\u00edas son muelles y convivales?<\/p>\n<p>-Hay variedades de la jonia y lidia -dijo- que suelen ser calificadas de laxas.<\/p>\n<p>-\u00bfY te servir\u00edas alguna vez de estas armon\u00edas, querido, ante un p\u00fablico de guerreros?<\/p>\n<p>-En modo alguno -neg\u00f3-. Pero me parece que omites la doria y frigia.<\/p>\n<p>-Es que yo no entiendo de armon\u00edas -dije-; mas permite aquella que sea capaz de imitar debidamente la voz y acentos de un h\u00e9roe que, en acci\u00f3n de guerra u otra esforzada empresa, sufre un rev\u00e9s o una herida o la muerte u otro infortunio semejante y, sin embargo, aun en tales circunstancias se defiende firme y valientemente contra su mala fortuna. Y otra que imite a alguien que, en una acci\u00f3n pac\u00edfica y no forzada, sino espont\u00e1nea, intenta convencer a otro de algo o le suplica, con preces si es un dios o con advertencias o amonestaciones si se trata de un hombre; o al contrario, que atiende a los ruegos, lecciones o reconvenciones de otro y, habiendo logrado, como consecuencia de ello, lo que apetec\u00eda, no se envanece, antes bien, observa en todo momento sensatez y moderaci\u00f3n y se muestra satisfecho con su suerte. Estas dos armon\u00edas, violenta y pac\u00edfica, que mejor pueden imitar las voces de gentes desdichadas o felices, prudentes o valerosas, son las que debes dejar.<\/p>\n<p>-Pues bien -dijo-; las armon\u00edas que deseas conservar no son otras que las que yo citaba ahora mismo.<\/p>\n<p>-Entonces -segu\u00ed-, la ejecuci\u00f3n de nuestras melod\u00edas y cantos no precisar\u00e1 de muchas cuerdas ni de lo panarm\u00f3nico .<\/p>\n<p>-No creo -dijo.<\/p>\n<p>-No tendremos, pues, que mantener constructores de tri\u00e1ngulos, p\u00e9ctides y dem\u00e1s instrumentos policordes y poliarm\u00f3nicos .<\/p>\n<p>-Parece que no.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfAdmitir\u00e1s en la ciudad a los flauteros y flautistas? \u00bfNo es la flauta el instrumento que m\u00e1s sones distintos ofrece, hasta el punto<\/p>\n<p>de que los mismos instrumentos panarm\u00f3nicos son imitaci\u00f3n suya?<\/p>\n<p>-En efecto, lo es -dijo.<\/p>\n<p>-No te quedan, pues -dije-, m\u00e1s que la lira y c\u00edtara como instrumentos \u00fatiles en la ciudad; en el campo, los pastores pueden emplear una especie de zampo\u00f1a.<\/p>\n<p>-As\u00ed al menos nos lo muestra la argumentaci\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Y no haremos nada extraordinario, amigo m\u00edo -dije-, al preferir a Apolo y los instrumentos apol\u00edneos antes que a Marsias y a los suyos .<\/p>\n<p>-No, por Zeus -exclam\u00f3-, creo que no.<\/p>\n<p>-\u00a1Por el can ! -exclam\u00e9 a mi vez-. Sin darnos cuenta de ello estamos purificando de nuevo la ciudad que hace poco llam\u00e1bamos ciudad de lujo.<\/p>\n<p>-Y hacemos bien -dijo \u00e9l.<\/p>\n<p>XI. -\u00a1Ea, pues! -dije-. \u00a1Purifiquemos tambi\u00e9n lo que nos queda! A continuaci\u00f3n de las armon\u00edas hemos de tratar de lo referente a los ritmos, no para buscar en ellos complejidad ni gran diversidad de elementos r\u00edtmicos , sino para averiguar cu\u00e1les son los ritmos propios de una vida ordenada y valerosa; y, averiguado esto, haremos que sean forzosamente el pie y la melod\u00eda los que se adapten al lenguaje de un hombre de tales condiciones y no el lenguaje a los otros dos. En cuanto a cu\u00e1les sean estos ritmos, es cosa tuya el designarlos, como hiciste con las armon\u00edas.<\/p>\n<p>-Pues, por Zeus -replic\u00f3- que no s\u00e9 qu\u00e9 decirte. Porque que hay tres tipos r\u00edtmicos con los cuales se combinan los distintos elementos, del mismo modo que existen cuatro tipos tonales de donde proceden todas las armon\u00edas , eso lo s\u00e9 por haberlo observado. Pero lo que no puedo decir es qu\u00e9 clase de vida refleja cada uno de ellos.<\/p>\n<p>-En este punto -dije-, Dam\u00f3n nos ayudar\u00e1 a decidir cu\u00e1les son los metros que sirven para expresar vileza, desmesura, demencia u otros defectos semejantes y qu\u00e9 ritmos deber\u00e1n quedar reservados a las cualidades opuestas. Porque recuerdo vagamente haberle o\u00eddo hablar de un metro compuesto al que llamaba enoplio y de un d\u00e1ctilo y un heroico que arreglaba no s\u00e9 c\u00f3mo, igualando la s\u00edlaba de arriba y la de abajo y haci\u00e9ndolo terminar ya en breve, ya en larga; tambi\u00e9n citaba, si no me equivoco, un yambo y otro que llamaba troqueo, a cada uno de los cuales atribu\u00eda cantidades largas o breves . Con respecto a algunos de ellos creo que censuraba o elogiaba la vivacidad del pie no menos que el ritmo en s\u00ed . O tal vez se tratase de la combinaci\u00f3n de uno y otro; no recuerdo bien. En fin, todo esto, como dec\u00eda, quede reservado a Dam\u00f3n, pues el discutirlo nos llevar\u00eda no poco tiempo. \u00bfO acaso piensas de otro modo?<\/p>\n<p>-No, por Zeus, yo no.<\/p>\n<p>-\u00bfPero puedes contestarme si lo relativo a la gracia o carencia de ella depende de la eurritmia o arritmia del movimiento?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Ahora bien, lo eurr\u00edtmico tomar\u00e1 modelo y seguir\u00e1 a la bella dicci\u00f3n y lo arr\u00edtmico a la opuesta a ella; lo mismo ocurrir\u00e1 tambi\u00e9n con lo arm\u00f3nico e inarm\u00f3nico si, como dec\u00edamos hace poco, el ritmo y la armon\u00eda han de seguir a las palabras, no \u00e9stas o aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>-Efectivamente -dijo-, han de seguir a las palabras.<\/p>\n<p>-\u00bfY la dicci\u00f3n -segu\u00ed preguntando- y las palabras? \u00bfNo depender\u00e1n de la disposici\u00f3n espiritual?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfY no sigue lo dem\u00e1s a las palabras?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Entonces, la bella dicci\u00f3n, armon\u00eda, gracia y eurritmia no son sino consecuencia de la simplicidad del car\u00e1cter; pero no de la simplicidad que llamamos as\u00ed por eufemismo, cuando su nombre verdadero es el de necedad, sino de la simplicidad propia del car\u00e1cter realmente adornado de buenas y hermosas prendas morales.<\/p>\n<p>-No hay cosa m\u00e1s cierta -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ser\u00e1, pues, necesario que los j\u00f3venes persigan por doquier estas cualidades si quieren cumplir con el deber que les incumbe?<\/p>\n<p>-Deben perseguirlas, en efecto.<\/p>\n<p>-Pues pueden hallarlas f\u00e1cilmente, creo yo, en la pintura o en cualquiera de las artes similares o bien en la tejedur\u00eda, el arte de recamar, el de construir casas o fabricar toda suerte de utensilios y tambi\u00e9n en la disposici\u00f3n natural de los cuerpos vivos y de las plantas; porque en todo lo que he citado caben la gracia y la carencia de ella. Ahora bien, la falta de gracia, ritmo o armon\u00eda est\u00e1n \u00edntimamente ligadas con la maldad en palabras y modo de ser y, en cambio, las cualidades contrarias son hermanas y reflejos del car\u00e1cter opuesto, que es el sensato y bondadoso.<\/p>\n<p>-Tienes toda la raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>XII. -Por consiguiente, no s\u00f3lo tenemos que vigilara los poetas y obligarles o a representar en sus obras modelos de buen car\u00e1cter o a no divulgarlas entre nosotros, sino que tambi\u00e9n hay que ejercer inspecci\u00f3n sobre los dem\u00e1s artistas e impedirles que copien la maldad, intemperancia, vileza o fealdad en sus imitaciones de seres vivos o en las edificaciones o en cualquier otro objeto de su arte ; y al que no sea capaz de ello no se le dejar\u00e1 producir entre nosotros, para que no crezcan nuestros guardianes rodeados de im\u00e1genes del vicio, aliment\u00e1ndose de este modo, por as\u00ed decirlo, con una mala hierba que recogieran y pacieran d\u00eda tras d\u00eda, en peque\u00f1as cantidades, pero tomadas \u00e9stas de muchos lugares distintos, con lo cual introducir\u00edan, sin darse plena cuenta de ello, una enorme fuente de corrupci\u00f3n en sus almas. Hay que buscar, en cambio, a aquellos artistas cuyas dotes naturales les gu\u00edan al encuentro de todo lo bello y agraciado; de este modo los j\u00f3venes vivir\u00e1n como en un lugar sano, donde no desperdiciar\u00e1n ni uno solo de los efluvios de belleza que, procedentes de todas partes, lleguen a sus ojos y o\u00eddos, como si se les aportara de parajes saludables un aura vivificadora que les indujera insensiblemente desde su ni\u00f1ez a imitar, amar y obrar de acuerdo con la idea de belleza. \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>-Ciertamente -respondi\u00f3-, no habr\u00eda mejor educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfY la primac\u00eda de la educaci\u00f3n musical -dije yo- no se debe, Glauc\u00f3n, a que nada hay m\u00e1s apto que el ritmo y armon\u00eda para introducirse en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito del alma y aferrarse tenazmente all\u00ed, aportando consigo la gracia y dotando de ella a la persona rectamente educada, pero no a quien no lo est\u00e9? \u00bfY no ser\u00e1 la persona debidamente educada en este aspecto quien con m\u00e1s claridad perciba las deficiencias o defectos en la confecci\u00f3n o naturaleza de un objeto y a quien m\u00e1s, y con raz\u00f3n, le desagraden tales deformidades, mientras, en cambio, sabr\u00e1 alabar lo bueno, recibirlo con gozo y, acogi\u00e9ndolo en su alma, nutrirse de ello y hacerse un hombre de bien; rechazar\u00e1, tambi\u00e9n con motivos, y odiar\u00e1 lo feo ya desde ni\u00f1o, antes a\u00fan de ser capaz de razonar; y as\u00ed, cuando le llegue la raz\u00f3n, la persona as\u00ed educada la ver\u00e1 venir con m\u00e1s alegr\u00eda que nadie, reconoci\u00e9ndola como algo familiar?<\/p>\n<p>-Creo -dijo- que s\u00ed, que por eso se incluye la m\u00fasica en la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Pues bien -segu\u00ed-, as\u00ed como al aprender las letras no nos hall\u00e1bamos suficientemente instruidos mientras no conoci\u00e9semos todas ellas, que, por lo dem\u00e1s, son pocas, en todas las combinaciones en que aparecen, sin despreciar ninguna, peque\u00f1a o grande, como indigna de que nos fij\u00e1semos en ella, antes bien, aplic\u00e1ndonos con celo a distinguir todas y cada una de las letras, convencidos de que no sabr\u00edamos leer mientras no obr\u00e1semos de aquel modo&#8230;<\/p>\n<p>-Es verdad.<\/p>\n<p>-\u00bfY no lo es que no reconoceremos las im\u00e1genes de las letras si aparecen reflejadas, por ejemplo, en el agua o en un espejo mientras no conozcamos las propias letras, pues uno y otro son conocimientos de la misma arte y disciplina?<\/p>\n<p>-Absolutamente cierto.<\/p>\n<p>-Pues entonces, \u00bfno es verdad, por los dioses, que, como digo, tampoco podremos llegar a ser m\u00fasicos, ni nosotros ni los guardianes que decimos haber de educar, mientras no reconozcamos, dondequiera que aparezcan, las formas esenciales de la templanza, valent\u00eda, generosidad, magnanimidad y dem\u00e1s virtudes hermanas de \u00e9stas, e igualmente las de las cualidades contrarias, y nos demos cuenta de la existencia de ellas o de sus im\u00e1genes en aquellos que las poseen, sin despreciarlas nunca en lo peque\u00f1o ni en lo grande, sino persuadidos de que el conocimiento de unas y otras es objeto de la misma arte y disciplina?<\/p>\n<p>-Gran fuerza es -dijo- que as\u00ed suceda.<\/p>\n<p>-Por lo tanto -dije-, si hay alguien en quien coincidan una hermosa disposici\u00f3n espiritual y cualidades f\u00edsicas del mismo tipo que respondan y armonicen con ella, \u00bfno ser\u00e1 \u00e9ste el m\u00e1s hermoso espect\u00e1culo para quien pueda contemplarlo?<\/p>\n<p>-Claro que s\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY lo m\u00e1s bello no es lo m\u00e1s amable?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no ha de serlo?<\/p>\n<p>-Entonces el m\u00fasico amar\u00e1 a las personas que se parezcan lo m\u00e1s posible a la que he descrito. En cambio, no amar\u00e1 a la persona inarm\u00f3nica.<\/p>\n<p>-No la amar\u00e1-objet\u00f3- si sus defectos son de orden espiritual. Pero, si ata\u00f1en al cuerpo, los soportar\u00e1 tal vez y se mostrar\u00e1 dispuesto a amarla.<\/p>\n<p>-Ya comprendo -repliqu\u00e9-. Hablas de ese modo porque tienes o has tenido un amante as\u00ed. Y te disculpo. Pero resp\u00f3ndeme a esto: \u00bftiene algo de com\u00fan el abuso del placer con la templanza?<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 ha de tenerlo -dijo-, si perturba el alma no menos que el dolor?<\/p>\n<p>-\u00bfY con la virtud en general?<\/p>\n<p>-En absoluto.<\/p>\n<p>-\u00bfEntonces qu\u00e9? \u00bfAcaso con la desmesura e incontinencia?<\/p>\n<p>-M\u00e1s que con ninguna otra cosa.<\/p>\n<p>-\u00bfY puedes citarme alg\u00fan otro placer mayor ni m\u00e1s vivo que el placer ven\u00e9reo?<\/p>\n<p>-No lo hay -respondi\u00f3-, ni ninguno tampoco m\u00e1s parecido ala locura.<\/p>\n<p>-\u00bfY no es el verdadero amor un amor sensato y concertado de lo moderado y hermoso?<\/p>\n<p>-Efectivamente -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfEntonces no hay que mezclar con el verdadero amor nada relacionado con la locura o incontinencia?<\/p>\n<p>-No hay que mezclarlo.<\/p>\n<p>-\u00bfNo se debe, pues, mezclar con \u00e9l el placer de que habl\u00e1bamos, ni debe intervenir para nada en las relaciones entre amante y amado que amen y sean amados como es debido?<\/p>\n<p>-No, por Zeus -convino-, no se debe mezclar, \u00a1oh, S\u00f3crates!<\/p>\n<p>-Por consiguiente, tendr\u00e1s, seg\u00fan parece, que dar a la ciudad que estamos fundando una ley que proh\u00edba que el amante bese al amado, est\u00e9 con \u00e9l y le toque sino como a un hijo, con fines honorables y previo su consentimiento, y prescriba que, en general, sus relaciones con aquel por quien se afane sean tales que no den jam\u00e1s lugar a creer que han llegado a extremos mayores que los citados . Y, si no, habr\u00e1 de sufrir que se le moteje de ineducado y grosero.<\/p>\n<p>-As\u00ed ser\u00e1 -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfno te parece a ti -conclu\u00ed- que con esto finaliza nuestra conversaci\u00f3n sobre la m\u00fasica? Por cierto, que ha terminado por donde deb\u00eda terminar; pues es preciso que la m\u00fasica encuentre su fin en el amor de la belleza.<\/p>\n<p>-De acuerdo -convino.<\/p>\n<p>XIII. -Bien; despu\u00e9s de la m\u00fasica hay que educar a los muchachos en la gimn\u00e1stica.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-Es necesario, pues, que tambi\u00e9n en este aspecto reciban desde ni\u00f1os una educaci\u00f3n cuidadosa a lo largo de toda su vida. Mi opini\u00f3n acerca de la gimn\u00e1stica es la siguiente; pero considera t\u00fa tambi\u00e9n el asunto. Yo no creo que, por el hecho de estar bien constituido, un cuerpo sea capaz de infundir bondad al alma con sus excelencias, sino al contrario, que es el alma buena la que puede dotar al cuerpo de todas las perfecciones posibles por medio de sus virtudes. \u00bfY t\u00fa qu\u00e9 opinas de ello?<\/p>\n<p>-Lo que t\u00fa -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-Entonces, \u00bfno ser\u00eda lo mejor que, despu\u00e9s de haber dedicado al alma los cuidados necesarios, la dej\u00e1semos encargada de precisar los detalles de la educaci\u00f3n corporal limit\u00e1ndonos nosotros a se\u00f1alar las l\u00edneas generales para no habernos de extender en largos discursos?<\/p>\n<p>-Exacto.<\/p>\n<p>-Pues bien, con respecto a la embriaguez dijimos que hab\u00edan de renunciar a ella. Porque de nadie es menos propio, creo yo, que de un guardi\u00e1n el embriagarse y no saber ni en qu\u00e9 lugar de la tierra se halla.<\/p>\n<p>-Ser\u00eda rid\u00edculo -dijo- que el guardi\u00e1n necesitara de un guardi\u00e1n.<\/p>\n<p>-\u00bfY acerca de la alimentaci\u00f3n? Nuestros hombres deben ser atletas que luchen en el m\u00e1s grande certamen . \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Entonces \u00bfles resultar\u00e1 conveniente el r\u00e9gimen de vida que observan estos atletas ?<\/p>\n<p>-Tal vez.<\/p>\n<p>-Sin embargo -objet\u00e9-, se trata de un r\u00e9gimen apto para producir somnolencia y hacer la salud precaria. \u00bfNo has observado que estos atletas se pasan la vida durmiendo y, a poco que se aparten de las normas que les han fijado, sufren grandes y violentas enfermedades ?<\/p>\n<p>-S\u00ed, lo he observado.<\/p>\n<p>-Es necesario, pues -dije-, un r\u00e9gimen de vida m\u00e1s flexible para nuestros atletas guerreros, ya que tienen por fuerza que estar, como los canes , siempre en vela, tener sumamente aguzados vista y o\u00eddo y, aunque cambien muchas veces de aguas y alimentos o padezcan soles y temporales en sus campa\u00f1as, su salud no debe sufrir quebranto alguno.<\/p>\n<p>-As\u00ed me parece a m\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ser\u00e1, pues, la mejor gimn\u00e1stica hermana de la m\u00fasica de que hace poco habl\u00e1bamos?<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 te refieres?<\/p>\n<p>-A una gimn\u00e1stica sencilla y equilibrada, sobre todo si la han de practicar soldados.<\/p>\n<p>-\u00bfPues c\u00f3mo ser\u00e1 \u00e9sta?<\/p>\n<p>-Hasta en Homero -aclar\u00e9- pueden hallarse ejemplos de ella. Ya sabes que, cuando comen los h\u00e9roes en campa\u00f1a, el poeta no les sirve pescados a pesar de que est\u00e1n a orillas del mar, en el Helesponto , ni carne guisada, sino \u00fanicamente asada, que es la que mejor pueden procurarse los soldados. Porque, por regla general, es m\u00e1s f\u00e1cil en todas partes encender un fuego que ir ac\u00e1 y all\u00e1 con las ollas por delante.<\/p>\n<p>-Mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>-Tampoco, que yo recuerde, hace Homero menci\u00f3n jam\u00e1s de las golosinas. \u00bfNo es algo sabido por todos los atletas que, para que un cuerpo est\u00e9 en buenas condiciones, hay que abstenerse de toda esta clase de manjares?<\/p>\n<p>-Lo saben muy bien -asinti\u00f3-; y, en efecto, se abstienen de ellos.<\/p>\n<p>-No creo, pues, que apruebes, amigo m\u00edo, la cocina siracusana ni la variedad de guisos que se comen en Sicilia, si es que te parece que esto est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>-Me temo que no.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n censurar\u00e1s, por consiguiente, que tengan una amiguita corintia los hombres que deben mantener sus cuerpos en forma.<\/p>\n<p>-Claro que lo censuro.<\/p>\n<p>-\u00bfY las supuestas delicias de la pasteler\u00eda \u00e1tica ?<\/p>\n<p>-Por fuerza.<\/p>\n<p>-Creo, pues, que har\u00edamos bien poniendo en parang\u00f3n todo ese g\u00e9nero de vida y alimentos con las melod\u00edas y cantos compuestos con arreglo a toda clase de armon\u00edas y ritmos.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfNo vimos que la variedad engendraba all\u00ed licencia y aqu\u00ed enfermedad y, en cambio, la simplicidad en la m\u00fasica infund\u00eda a las almas templanza, y en la gimn\u00e1stica, salud a los cuerpos?<\/p>\n<p>-Nada m\u00e1s cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Y cuando en una ciudad prevalecen licencia y enfermedad, \u00bfno se abren entonces multitud de tribunales y dispensarios y adquieren enorme importancia la leguleyer\u00eda y medicina, puesto que hasta muchos hombres libres se interesan con todo celo por ellas?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no va a ocurrir as\u00ed?<\/p>\n<p>XIV -\u00bfPodr\u00e1, pues, haber un mejor testimonio de la mala y viciosa educaci\u00f3n de una ciudad que el hecho de que no ya la gente baja y artesana, sino incluso quienes se precian de haberse educado como personas libres, necesiten de h\u00e1biles m\u00e9dicos y jueces? \u00bfY no te parece una verg\u00fcenza y un claro indicio de ineducaci\u00f3n el verse obligado, por falta de justicia en s\u00ed mismo, a recurrir a la ajena, convirtiendo as\u00ed a los dem\u00e1s en se\u00f1ores y jueces de quien acude a ellos?<\/p>\n<p>-No hay verg\u00fcenza mayor -convino.<\/p>\n<p>-\u00bfPero no crees -segu\u00ed interrogando- que hay otra situaci\u00f3n m\u00e1s vergonzosa a\u00fan que la citada, la del que no s\u00f3lo pasa la mayor parte de su vida demandando y siendo demandado ante los tribunales, sino que incluso es inducido por su mal gusto a jactarse de esta misma circunstancia, y hace alarde de su habilidad para delinquir y su capacidad para dar toda clase de rodeos, recorrer todos los caminos y escapar dobl\u00e1ndose como el mimbre con tal de no sufrir su castigo, y eso en asuntos de poca o ninguna monta, sin comprender cu\u00e1nto mejor y m\u00e1s decoroso es disponer la vida de cada uno de manera que no se necesite para nada de la intervenci\u00f3n de un juez somnoliento?<\/p>\n<p>-Cierto -asinti\u00f3-; esto es peor todav\u00eda que aquello.<\/p>\n<p>-\u00bfY el necesitar de la medicina -segu\u00ed- cuando no obligue a ello una herida o el ataque de alguna enfermedad epid\u00e9mica, sino el estar, por efecto de la molicie o de un r\u00e9gimen de vida como el descrito, llenos, tal que pantanos, de humores o flatos, obligando a los ingeniosos Asclep\u00edadas a poner a las enfermedades nombres como \u00abflatulencias\u00bb o \u00abcatarros \u00bb, eso no te parece vergonzoso?<\/p>\n<p>-Mucho -dijo-. Realmente, \u00a1qu\u00e9 nuevos y estramb\u00f3ticos son esos nombres de enfermedades!<\/p>\n<p>-Nombres tales -dijo- como, seg\u00fan yo creo, no exist\u00edan en tiempos de Asclepio. Y lo deduzco de que, hall\u00e1ndose ante Troya sus hijos, no reprendieron a la que, herido Eur\u00edpilo, le daba a beber vino de Pramno profusamente espolvoreado con harina de cebada y queso rallado, ingredientes que, por cierto, me parecen ser inflamativos, ni tampoco reprocharon su proceder a Patroclo, que cuidaba del paciente .<\/p>\n<p>-\u00a1Pues vaya una bebida extra\u00f1a -coment\u00f3- para quien estaba as\u00ed!<\/p>\n<p>-No lo es tanto -repliqu\u00e9- si recuerdas que la terap\u00e9utica \u00abpedag\u00f3gica \u00bb de las enfermedades, lo que hoy se llama y\u00e1trica, no estaba en uso entre los Asclep\u00edadas, seg\u00fan dicen, antes de la \u00e9poca de Her\u00f3dico. Pero \u00e9ste, que era profesor de gimnasia y perdi\u00f3 la salud, hizo una mixtura de gimn\u00e1stica y medicina y comenz\u00f3 por torturarse a s\u00ed mismo para seguir despu\u00e9s torturando a muchos otros m\u00e1s.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo? -inquiri\u00f3.<\/p>\n<p>-D\u00e1ndose -respond\u00ed- una muerte lenta. Porque, por no ser capaz, supongo yo, de sanar de su enfermedad, que era mortal, se dedic\u00f3 a seguirla paso a paso y vivi\u00f3 durante toda su vida sin otra ocupaci\u00f3n que su cuidado, sufriendo siempre ante la idea de salirse lo m\u00e1s m\u00ednimo de su dieta acostumbrada; y as\u00ed consigui\u00f3 llegar a la vejez muriendo continuamente en vida por culpa de su propia ciencia .<\/p>\n<p>-\u00a1Pues as\u00ed que sac\u00f3 buen partido de su arte! -exclam\u00f3 .<\/p>\n<p>-Como es natural que suceda -dije- a quien no sabe que no fue por ignorancia ni por inexperiencia de esta rama de la medicina por lo que Asclepio no la transmiti\u00f3 a sus descendientes, sino porque sab\u00eda que en toda ciudad bien regida le est\u00e1 destinada a cada ciudadano una ocupaci\u00f3n a que ha de dedicarse forzosamente sin que nadie tenga tiempo para estar enfermo y cuidarse durante toda su vida. Lo que resulta gracioso es que nosotros nos demos cuenta de ello en cuanto se refiere a los artesanos y no, en cambio, cuando se trata de personas acaudaladas y que parecen ser felices.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo? -dijo.<\/p>\n<p>XV -Cuando est\u00e1 enfermo un carpintero -aclar\u00e9-, pide al m\u00e9dico que le d\u00e9 a beber una p\u00f3cima que le haga vomitar la enfermedad o que le libere de ella mediante una evacuaci\u00f3n por abajo , un cauterio o una incisi\u00f3n. Y si se le va con prescripciones de un largo r\u00e9gimen, aconsej\u00e1ndole que se cubra la cabeza con un gorrito de lana y haga otras cosas por el estilo, en seguida sale diciendo que no tiene tiempo para estar malo ni vale la pena vivir de ese modo, dedicado a la enfermedad y sin poder ocuparse del trabajo que le corresponde. Y luego manda a paseo al m\u00e9dico, se pone a hacer su vida corriente y, o se cura y vive en lo sucesivo atendiendo a sus cosas, o bien, si su cuerpo no puede soportar el mal, se muere y queda con ello libre de preocupaciones.<\/p>\n<p>-En efecto -dijo-, he ah\u00ed el g\u00e9nero de medicina que parece apropiado para un hombre de esa clase.<\/p>\n<p>-\u00bfY eso no es acaso -dije- porque tiene que dedicarse a una ocupaci\u00f3n sin ejercer la cual su vida no valdr\u00eda la pena de ser vivida?<\/p>\n<p>-Claro -dijo.<\/p>\n<p>-En cambio, del rico podemos decir que no tiene a su cargo ninguna otra tarea tal que la renuncia forzosa a dedicarse a ella le hubiese de hacer intolerable la vida.<\/p>\n<p>-Por lo menos no he o\u00eddo de nadie que la tenga.<\/p>\n<p>-\u00bfNo conoces lo que dijo Foc\u00edlides -pregunt\u00e9- que, cuando uno tiene ya suficientes medios de vida, debe practicar la virtud ?<\/p>\n<p>-Yo creo -dijo- que incluso antes de tenerlos.<\/p>\n<p>-Pero no le objetemos nada a este respecto -dije-, sino inform\u00e9monos nosotros de si \u00e9sta debe ser la ocupaci\u00f3n del rico, de tal modo que su vida no sea vida si no la practica, o bien si esa dedicaci\u00f3n a las enfermedades, que impide que puedan atender a su oficio los carpinteros y dem\u00e1s artesanos, no se opone en nada al cumplimiento de la exhortaci\u00f3n de Foc\u00edlides.<\/p>\n<p>-S\u00ed se opone, por Zeus -exclam\u00f3-. Y hasta es posible que no haya nada que se oponga tanto a ello como el excesivo cuidado del cuerpo que va m\u00e1s all\u00e1 de la simple gimn\u00e1stica, pues constituye tambi\u00e9n un impedimento para la administraci\u00f3n de la casa, el servicio militar y el desempe\u00f1o de cualquier cargo sedentario en la ciudad.<\/p>\n<p>-Y lo que es peor todav\u00eda, dificulta toda clase de estudios, reflexiones y meditaciones interiores, pues se teme constantemente sufrir jaquecas o v\u00e9rtigos y se cree hallar la causa de ellos en la filosof\u00eda; de manera que es un obst\u00e1culo para cualquier ejercicio y manifestaci\u00f3n de la virtud, pues obliga a uno a pensar que est\u00e1 siempre enfermo y a atormentarse incesantemente, preocupado por su cuerpo.<\/p>\n<p>-Es natural -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY no diremos que pensar\u00eda en esto Asclepio cuando dict\u00f3 las reglas de la medicina para su aplicaci\u00f3n a aquellos que, teniendo sus cuerpos sanos por naturaleza y en virtud de su r\u00e9gimen de vida, han contra\u00eddo alguna enfermedad determinada, pero \u00fanicamente para estos seres y para los que gocen de esta constituci\u00f3n, a quienes, para no perjudicar a la comunidad, deja seguir el r\u00e9gimen ordinario limit\u00e1ndose a librarles de sus males por medio de drogas y cisuras, mientras, en cambio, con respecto a las personas cr\u00f3nicamente minadas por males internos, no se consagra a prolongar y amargar su vida con un r\u00e9gimen de paulatinas evacuaciones e infusiones, de modo que el enfermo pueda engendrar descendientes que, como es natural, heredar\u00e1n su constituci\u00f3n, sino al contrario, considera que quien no es capaz de vivir desempe\u00f1ando las funciones que le son propias no debe recibir cuidados por ser una persona in\u00fatil tanto para s\u00ed mismo como para la sociedad ?<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 buen pol\u00edtico fue, seg\u00fan t\u00fa, Asclepio! -exclam\u00f3.<\/p>\n<p>-Claro que lo fue -dije-. \u00bfY no ves c\u00f3mo sus hijos, que tan excelentes guerreros demostraron ser frente a Troya, empleaban la medicina del modo que he descrito? Recordar\u00e1s que, cuando la herida que P\u00e1ndaro infligi\u00f3 a Menelao,<\/p>\n<p>le chuparon la sangre y vertieron remedios calmantes, pero no le prescribieron lo que hab\u00eda de beber o comer a continuaci\u00f3n, como tampoco en el caso de Eur\u00edpilo, por considerar que, trat\u00e1ndose de hombres que, hasta que recibieron sus heridas, hab\u00edan estado sanos y llevado una vida ordenada, bastar\u00edan las medicinas para sanarlos, aunque se diese la circunstancia de que en el mismo momento se hallasen bebiendo una mixtura como aqu\u00e9lla; pero de las personas constitucionalmente enfermizas o de costumbres desarregladas pensaban que, como la prolongaci\u00f3n de su vida no hab\u00eda de reportar ventaja alguna a s\u00ed mismos ni a sus pr\u00f3jimos, no deb\u00eda aplicarse a estos seres el arte m\u00e9dico ni era posible atenderles aunque fuesen m\u00e1s ricos que el mismo Midas .<\/p>\n<p>-\u00a1Muy inteligentes los hijos de Asclepio -exclam\u00f3-, a juzgar por lo que dices!<\/p>\n<p>XVI. -Como ten\u00edan que ser -respond\u00ed-. Sin embargo, los tr\u00e1gicos y P\u00edndaro cuentan, apart\u00e1ndose de nuestras normas, que Asclepio, hijo de Apolo, fue inducido por dinero a sanar a un hombre rico que estaba ya muri\u00e9ndose, lo que le cost\u00f3 ser fulminado. Pero nosotros, de acuerdo con lo antes dicho, no les creeremos ambas afirmaciones. \u00abSi era hijo de dios\u00bb objetaremos \u00abno pudo ser codicioso. Y si lo era, no ser\u00eda hijo de ning\u00fan dios\u00bb.<\/p>\n<p>-Muy bien est\u00e1 eso -dijo-. Pero \u00bfqu\u00e9 me dices de esto otro, S\u00f3crates? \u00bfNo es preciso que haya en la ciudad buenos m\u00e9dicos? Y \u00e9stos ser\u00e1n, me figuro yo, aquellos por cuyas manos hayan pasado m\u00e1s personas sanas y enfermas, del mismo modo que tambi\u00e9n son buenos jueces los que han tratado con m\u00e1s hombres de los m\u00e1s distintos modos de ser.<\/p>\n<p>-En efecto -convine-, e incluso muy buenos. Pero \u00bfsabes a qui\u00e9nes tengo por tales?<\/p>\n<p>-\u00a1Si t\u00fa me lo dices! -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-Voy a intentarlo -dije-. Aunque t\u00fa has unido en la pregunta dos cuestiones diferentes.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Los m\u00e9dicos m\u00e1s h\u00e1biles -respond\u00ed- ser\u00e1n aquellos que, adem\u00e1s de tener bien aprendida su profesi\u00f3n, hayan estado desde ni\u00f1os en contacto con la mayor cantidad posible de cuerpos mal dotados f\u00edsicamente, y, no gozando ellos de muy robusta constituci\u00f3n, hayan sufrido personalmente toda clase de enfermedades. Porque no es con el cuerpo, creo yo, con lo que cuidan de los cuerpos -pues en ese caso no ser\u00eda admisible que ellos estuviesen o cayesen jam\u00e1s enfermos-, sino con el alma, que, si es o se hace mala, no se hallar\u00e1 en condiciones de cuidar bien de nada.<\/p>\n<p>-Exactamente -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-En cambio, amigo m\u00edo, el juez gobierna las almas por medio del alma, a la cual no podemos exigir que se haya formado desde la ni\u00f1ez en el trato y familiaridad con otras almas malas ni que haya recorrido personalmente toda la escala de las acciones criminales solamente con el fin de que, basada en su propia experiencia, pueda conjeturar con sagacidad en lo tocante a los delitos de los dem\u00e1s como el m\u00e9dico con respecto a las enfermedades corp\u00f3reas. Al contrario, es preciso que se haya mantenido pura y alejada de todo ser vicioso durante su juventud si se quiere que su propia honradez la capacite para juzgar con criterio sano acerca de lo que es justo. Raz\u00f3n por la cual las buenas personas parecen simples cuando j\u00f3venes y se dejan enga\u00f1ar f\u00e1cilmente por los malos; es porque no tienen en s\u00ed mismos ning\u00fan modelo que les permita identificar a los seres perversos.<\/p>\n<p>-En efecto -dijo-; eso es exactamente lo que les suele pasar.<\/p>\n<p>-Por eso -segu\u00ed- el buen juez no debe ser joven, sino un anciano que, no por tenerla arraigada en su alma como algo propio, sino por haberla observado durante largo tiempo como cosa ajena en almas tambi\u00e9n ajenas, haya aprendido tard\u00edamente lo que es la injusticia y llegado a conocer bien, por medio del estudio, pero no de la experiencia personal, de qu\u00e9 clase de mal se trata.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 noble parece ser ese juez! -exclam\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00a1Y qu\u00e9 bueno! -contest\u00e9-, que es lo que t\u00fa me preguntabas. Porque quien tiene el alma buena es bueno. En cambio, aquel otro hombre habilidoso y suspicaz que ha cometido mil fechor\u00edas y se tiene a s\u00ed mismo por ladino e inteligente, en el comercio con sus iguales se muestra h\u00e1bil y cauto, ya que le basta para ello con mirar a los modelos que guarda en su interior. Mas cuando, por el contrario, se pone en relaci\u00f3n con gentes mejores y de m\u00e1s edad que \u00e9l , entonces se comporta est\u00fapidamente, con su desconfianza extempor\u00e1nea e incapacidad para comprender a los caracteres rectos, propia de quien no tiene en s\u00ed mismo ning\u00fan modelo de esa especie, y \u00fanicamente porque se encuentra m\u00e1s veces con los malos que con los buenos es por lo que tanto \u00e9l como los dem\u00e1s lo tienen m\u00e1s bien por inteligente que por necio.<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-, as\u00ed sucede.<\/p>\n<p>XVII. -Pues bien -continu\u00e9-, no debemos buscar el juez bueno y sabio en esa persona, sino en la anteriormente descrita. Pues la maldad jam\u00e1s podr\u00e1 conocerse al mismo tiempo a s\u00ed misma y a la virtud, y, en cambio, la virtud innata llegar\u00e1, con los a\u00f1os y auxiliada por la educaci\u00f3n, a adquirir un conocimiento simult\u00e1neo de s\u00ed misma y de la maldad. En mi opini\u00f3n ser\u00e1, pues, sabio el hombre virtuoso, pero no el malo.<\/p>\n<p>-Lo mismo opino -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfNo tendr\u00e1s, pues, que establecer en la ciudad, junto con esa judicatura, un cuerpo m\u00e9dico de individuos como aquellos de que habl\u00e1bamos, que cuiden de tus ciudadanos que tengan bien constituidos cuerpo y alma, pero, en cuanto a los dem\u00e1s, dejen morir a aquellos cuya deficiencia radique en sus cuerpos o condenen a muerte ellos mismos a los que tengan un alma naturalmente mala e incorregible?<\/p>\n<p>-Ciertamente -aprob\u00f3-, \u00e9sa es la mejor soluci\u00f3n, tanto para los propios individuos como para la ciudad en general.<\/p>\n<p>-Por lo que toca a tus j\u00f3venes -continu\u00e9-, es evidente que podr\u00e1n no tener que recurrir ala justicia si practican aquella m\u00fasica sencilla de la que dec\u00edamos que engendraba templanza.<\/p>\n<p>-Efectivamente -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-Y si el m\u00fasico cultiva la gimn\u00e1stica siguiendo los mismos pasos, \u00bfno podr\u00e1, si quiere, llegar a no necesitar para nada de la medicina m\u00e1s que en caso forzoso?<\/p>\n<p>-Yo creo que s\u00ed.<\/p>\n<p>-Pero, al ejercitarse en la gimnasia y realizar sus ejercicios, lo har\u00e1 atendiendo al elemento fogoso de su naturaleza y con intenci\u00f3n de estimularlo m\u00e1s bien que con vistas al mero vigor corporal; no como los atletas ordinarios, que enderezan sus trabajos y r\u00e9gimen alimenticio \u00fanicamente al logro de este \u00faltimo .<\/p>\n<p>-Tienes mucha raz\u00f3n -apoy\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfNo es cierto, amigo Glauc\u00f3n -continu\u00e9-, que quienes establecieron una educaci\u00f3n basada en la m\u00fasica y la gimn\u00e1stica no lo hicieron, como creen algunos , con objeto de que una de ellas atendiera al cuerpo y otra al alma?<\/p>\n<p>-\u00bfPues con qu\u00e9 otro fin? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Es muy posible -dije- que tanto una como otra hayan sido establecidas con miras principalmente al cuidado del alma.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p>-\u00bfNo has observado -pregunt\u00e9- c\u00f3mo tienen el car\u00e1cter los que dedican su vida entera a la gimn\u00e1stica sin tocar para nada la m\u00fasica? \u00bfY cuantos hacen lo contrario?<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 te refieres? -dijo.<\/p>\n<p>-A la ferocidad y dureza en un caso o blandura y dulzura en el otro -aclar\u00e9.<\/p>\n<p>-S\u00ed, por cierto -exclam\u00f3-. Los que practican exclusivamente la gimn\u00e1stica se vuelven m\u00e1s feroces de lo que ser\u00eda menester y, en cambio, los dedicados \u00fanicamente a la m\u00fasica se ablandan m\u00e1s de lo decoroso . -En efecto -dije-; esta ferocidad puede ser resultado de una fogosidad innata, que bien educada llegar\u00e1 a convertirse en valent\u00eda, pero, si se la deja aumentar m\u00e1s de lo debido, terminar\u00e1, como es natural, en brutalidad y dureza .<\/p>\n<p>-Tal creo -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9? \u00bfNo es, en cambio, patrimonio del car\u00e1cter filos\u00f3fico lo suave, que por una relajaci\u00f3n excesiva se hace m\u00e1s blando de lo debido, aunque con buena educaci\u00f3n no pasa de manso y amable?<\/p>\n<p>-As\u00ed es.<\/p>\n<p>-Pues bien, afirm\u00e1bamos que era necesario que los guardianes reuniesen en su car\u00e1cter ambas cualidades.<\/p>\n<p>-Es necesario, s\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY no lo ser\u00e1 tambi\u00e9n que una y otra armonicen entre s\u00ed?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no?<\/p>\n<p>-\u00bfEl alma en que se d\u00e9 esta armon\u00eda ser\u00e1 sobria y valerosa a la vez?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfY cobarde y grosera la que carezca de ella?<\/p>\n<p>-Desde luego.<\/p>\n<p>XVIII. -Pues bien, cuando alguien se da a la m\u00fasica y deja que le inunde el alma derramando por sus o\u00eddos, como por un canal, aquellas dulces, suaves y lastimeras armon\u00edas de que habl\u00e1bamos hace poco y pasa su vida entera entre gorjeos y goces musicales, esta persona comienza por templar, como el fuego al hierro, la fogosidad que pueda albergar su esp\u00edritu y hacerla \u00fatil de dura e inservible. Pero si persiste y no cesa de entregarse a su hechizo, entonces ya no har\u00e1 otra cosa que liquidar y ablandar \u00e9sta su fogosidad hasta que, derretida ya por completo, cortados, por as\u00ed decirlo, los tendones del alma, la persona se transforma en un \u00abfeble guerrero \u00bb. -Exactamente -dijo.<\/p>\n<p>-Y si ha recibido -continu\u00e9- un alma originaria y naturalmente privada de fogosidad, llegar\u00e1 muy pronto a ello. En cambio, si su \u00edndole es fogosa, al debilitarse su esp\u00edritu se vuelve inestable y propenso a excitarse o abatirse f\u00e1cilmente y por los menores motivos. De fogosos se nos han vuelto, pues, col\u00e9ricos o irascibles, siempre malhumorados.<\/p>\n<p>-En efecto.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1 si se dedica con asiduidad a la gimn\u00e1stica y la buena vida sin acercarse siquiera a la filosof\u00eda ni a la m\u00fasica? \u00bfNo le llenar\u00e1 al principio de arrogancia y coraje la plena conciencia de su bienestar f\u00edsico y se har\u00e1 m\u00e1s valiente de lo que antes era?<\/p>\n<p>-Desde luego.<\/p>\n<p>-Mas \u00bfy si no se dedica a ninguna otra cosa ni conserva el menor trato con las Musas? \u00bfNo suceder\u00e1 entonces que, al no tener acceso a ninguna clase de ense\u00f1anza o investigaci\u00f3n ni poder participar en ninguna discusi\u00f3n o ejercicio musical, aquel deseo de aprender que pudiera por acaso existir en su alma se atrofiar\u00e1 y quedar\u00e1 como sordo y ciego por falta de algo que lo excite, fomente o libere de las sensaciones impuras?<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo.<\/p>\n<p>-Por tanto, creo que el hombre as\u00ed educado dar\u00e1 finalmente en odiador de las letras y de las Musas; no recurrir\u00e1 jam\u00e1s al lenguaje para persuadir, sino que intentar\u00e1, como las alima\u00f1as, conseguirlo todo por la fuerza y brutalidad y vivir\u00e1, en fin, sumido en la m\u00e1s torpe ignorancia, apartado de todo cuanto signifique ritmo y gracia.<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-, as\u00ed es.<\/p>\n<p>-Son, pues, estos dos principios los que, en mi opini\u00f3n, podr\u00edamos considerar como causas de que la divinidad haya otorgado a los hombres otras dos artes, la m\u00fasica y la gimn\u00e1stica, no para el alma y el cuerpo, excepto de una manera secundaria, sino para la fogosidad y filosof\u00eda respectivamente, con el fin de que estos principios lleguen, mediante tensiones o relajaciones, al punto necesario de mutua armon\u00eda.<\/p>\n<p>-S\u00ed, as\u00ed me parece a m\u00ed -convino.<\/p>\n<p>-Por consiguiente, el que mejor sepa combinar gimn\u00e1stica y m\u00fasica y aplicarlas a su alma con arreglo a la m\u00e1s justa proporci\u00f3n, \u00e9se ser\u00e1 el hombre a quien podamos considerar como el m\u00e1s perfecto y armonioso m\u00fasico con mucha m\u00e1s raz\u00f3n que a quien no hace otra cosa que armonizar entre s\u00ed las cuerdas de un instrumento.<\/p>\n<p>-Es probable, \u00a1oh, S\u00f3crates! -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfEntonces, Glauc\u00f3n, no ser\u00e1 necesario, si hemos de evitar que fracase su constituci\u00f3n, que rija constantemente nuestra ciudad un gobernante de tales condiciones?<\/p>\n<p>-Claro que ser\u00e1 preciso y m\u00e1s que ninguna otra cosa.<\/p>\n<p>XIX. -Pues ya tenemos ah\u00ed las normas generales de la instrucci\u00f3n y educaci\u00f3n. En efecto, \u00bfpara qu\u00e9 entretenernos con las danzas de nuestra gente, las cacer\u00edas con perros o sin ellos o los concursos gimn\u00e1sticos e h\u00edpicos? Porque resulta casi de todo punto evidente la necesidad de que todo esto se ajuste a las normas de nuestro plan y no ser\u00e1 dif\u00edcil acomodarlo a ellas.<\/p>\n<p>-No -dijo-, probablemente no ser\u00e1 dif\u00edcil.<\/p>\n<p>-Bien -conclu\u00ed-. Y despu\u00e9s de esto, \u00bfqu\u00e9 tenemos que definir? \u00bfNo hablaremos de cu\u00e1les de los ciudadanos han de gobernar o ser gobernados?<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n<p>-\u00bfEs, pues, evidente que los gobernantes deben ser m\u00e1s viejos y m\u00e1s j\u00f3venes los gobernados?<\/p>\n<p>-Evidente.<\/p>\n<p>-\u00bfY que tienen que gobernar los mejores de entre ellos?<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>-\u00bfLos mejores labradores no son los mejor dotados para la agricultura?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Entonces, puesto que los jefes han de ser los mejores de entre los guardianes, \u00bfno deber\u00e1n ser tambi\u00e9n los m\u00e1s aptos para guardar una ciudad?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfNo se requerir\u00e1n, pues, para esta misi\u00f3n personas sensatas, influyentes y que se preocupen adem\u00e1s por la comunidad?<\/p>\n<p>-As\u00ed es.<\/p>\n<p>-Ahora bien, cada cual suele preocuparse m\u00e1s que por nada por aquello que es objeto de su amor.<\/p>\n<p>-Forzosamente.<\/p>\n<p>-Y lo que uno m\u00e1s ama es aquello para lo cual se tiene por conveniente lo que lo es para uno mismo y lo que, si prospera, cree el amante prosperar \u00e9l tambi\u00e9n, y si no, lo contrario.<\/p>\n<p>-Cierto -dijo.<\/p>\n<p>-Habr\u00e1, pues, que elegir entre todos los guardianes a los hombres que, examinada su conducta a lo largo de toda su vida, nos parezcan m\u00e1s inclinados a ocuparse con todo celo en lo que juzguen \u00fatil para la ciudad y que se nieguen en absoluto a realizar aquello que no lo sea.<\/p>\n<p>-Ciertamente, son los m\u00e1s apropiados -dijo.<\/p>\n<p>-Creo, pues, que es menester vigilarles en todas las edades de su vida para comprobar si se mantienen siempre en esta convicci\u00f3n y no hay seducci\u00f3n ni violencia capaz de hacerles olvidar y echar por la borda su idea de que es necesario hacer lo que m\u00e1s conveniente resulte para la ciudad.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfqu\u00e9 quieres decir con \u00abechar por la borda\u00bb? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Voy a explic\u00e1rtelo -contest\u00e9-. A m\u00ed me parece que una opini\u00f3n puede salir de nuestro esp\u00edritu con nuestro asenso o sin \u00e9l; con \u00e9l, cuando, siendo falsa, sale uno de su enga\u00f1o, y sin \u00e9l, siempre que se trate de una opini\u00f3n verdadera.<\/p>\n<p>-El primer caso -dijo- lo comprendo bien, pero el segundo necesito que me lo aclares.<\/p>\n<p>-\u00bfPues qu\u00e9? \u00bfNo piensas t\u00fa tambi\u00e9n -segu\u00ed preguntando- que los hombres son privados de las cosas buenas involuntariamente y de las malas voluntariamente? \u00bfY no es malo el ser enga\u00f1ado con respecto a la verdad y bueno el hallarse en posesi\u00f3n de ella? \u00bfO es que no crees que pensar que las cosas son como son es poseer la verdad?<\/p>\n<p>-S\u00ed -dijo-. Dices bien y creo que es a pesar suyo como se ven privados los hombres de las opiniones rectas.<\/p>\n<p>-\u00bfY esto no les ocurre cuando les roban, seducen o fuerzan?<\/p>\n<p>-Tampoco esto -dijo- lo entiendo bien.<\/p>\n<p>-Es que me parece que hablo en estilo tr\u00e1gico -aclar\u00e9-. Digo que son robados aquellos que son disuadidos o se olvidan, porque a estos \u00faltimos les priva de su opini\u00f3n, sin que lo adviertan, el tiempo, y a los primeros, las palabras. \u00bfLo comprendes ahora?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-En cuanto a los forzados, me refiero a aquellos a quienes les hace cambiar de opini\u00f3n un dolor o una pena.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n esto lo entiendo -dijo-. Bien hablas.<\/p>\n<p>-Y, por \u00faltimo, t\u00fa mismo podr\u00edas decir, creo yo, que los seducidos son quienes cambian de criterio atra\u00eddos por el placer e influidos por alg\u00fan temor.<\/p>\n<p>-Parece, pues -dijo-, que seduce todo cuanto enga\u00f1a.<\/p>\n<p>XX. -Pues bien, como dec\u00eda hace un momento, hay que investigar qui\u00e9nes son los mejores guardianes de la convicci\u00f3n, que en ellos reside, de que hay que hacer en todo momento aquello que crean m\u00e1s ventajoso para la rep\u00fablica. Hay que vigilarlos, por tanto, desde su ni\u00f1ez, encarg\u00e1ndoles las tareas en que con m\u00e1s facilidad est\u00e9 uno expuesto a olvidar ese principio o dejarse enga\u00f1ar, y luego elegiremos al que tenga memoria y sea m\u00e1s dif\u00edcil de embaucar y desecharemos al que no. \u00bfNo te parece?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>-Y habr\u00e1 tambi\u00e9n que imponerles trabajos, dolores y pruebas en que podamos observarles del mismo modo.<\/p>\n<p>-Exacto -asinti\u00f3.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfno ser\u00e1 preciso -segu\u00ed- instituir una tercera prueba de otra especie, una prueba de seducci\u00f3n, y observar su conducta en ella ? Lo mismo que se lleva a los potros adonde hay ruidos y barullo con el fin de comprobar si son espantadizos, igualmente hay que enfrentar a nuestros hombres, cuando son j\u00f3venes, con cosas que provoquen temor y luego introducirlos en los placeres. Con ello los probaremos mucho mejor que al oro con el fuego y comprobaremos si el examinado se muestra incorruptible y decente en todas las situaciones, buen guardi\u00e1n de s\u00ed mismo y de la m\u00fasica que ha aprendido, y si se comporta siempre con arreglo a las leyes del ritmo y la armon\u00eda; si es, en fin, como debe ser el hombre m\u00e1s \u00fatil tanto para s\u00ed mismo como para la ciudad. Y al que, examinado una y otra vez, de ni\u00f1o, de muchacho y en su edad viril, salga airoso de la prueba, hay que instaurarlo como gobernante y guardi\u00e1n de la ciudad, concederle en vida dignidades y, una vez difunto, honrar sus despojos con los m\u00e1s solemnes funerales y su memoria con monumentos; pero al que no sea as\u00ed hay que desecharlo. Tal me parece, Glauc\u00f3n -conclu\u00ed-, que debe ser el sistema de selecci\u00f3n y designaci\u00f3n de gobernantes y guardianes; esto hablando en l\u00edneas generales y prescindiendo de pormenores.<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n yo -dijo- opino lo mismo.<\/p>\n<p>-\u00bfY no tendr\u00edamos realmente toda la raz\u00f3n si llam\u00e1semos a \u00e9stos guardianes perfectos, encargados de que los enemigos de fuera no puedan y los amigos de dentro no quieran hacer mal, y que, en cambio, a los j\u00f3venes a quienes hace poco llam\u00e1bamos guardianes les calific\u00e1semos de auxiliares y ejecutores de las decisiones de los jefes?<\/p>\n<p>-Eso creo -dijo.<\/p>\n<p>XXI. -\u00bfC\u00f3mo nos las arreglar\u00edamos ahora -segu\u00ed- para inventar una noble mentira de aquellas beneficiosas de que antes habl\u00e1bamos y convencer con ella ante todo a los mismos jefes y si no a los restantes ciudadanos?<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 te refieres? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-No se trata de nada nuevo -dije-, sino de un caso fenicio, ocurrido ya muchas veces en otros tiempos, seg\u00fan narran los poetas y han hecho creer a la gente, pero que nunca pas\u00f3 en nuestros d\u00edas ni pienso que pueda pasar; es algo que requiere grandes dotes de persuasi\u00f3n para hacerlo cre\u00edble.<\/p>\n<p>-Me parece -dijo- que no te atreves a relatarlo.<\/p>\n<p>-Ya ver\u00e1s cuando lo cuente -repliqu\u00e9- c\u00f3mo tengo razones para no atreverme.<\/p>\n<p>-Habla -dijo- y no temas.<\/p>\n<p>-Voy, pues, a hablar, aunque no s\u00e9 c\u00f3mo ni con qu\u00e9 palabras osar\u00e9 hacerlo, ni c\u00f3mo he de intentar persuadir, ante todo a los mismos gobernantes y a los estrategos, y luego a la ciudad entera, de modo que crean que toda esa educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n que les d\u00e1bamos no era sino algo que experimentaban y recib\u00edan en sue\u00f1os; que en realidad permanecieron durante todo el tiempo bajo tierra, molde\u00e1ndose y creciendo all\u00e1 dentro de sus cuerpos mientras se fabricaban sus armas y dem\u00e1s enseres; y que, una vez que todo estuvo perfectamente acabado, la tierra, su madre, los sac\u00f3 a la luz, por lo cual deben ahora preocuparse de la ciudad en que moran como de quien es su madre y nodriza y defenderla si alguien marcha contra ella y tener a los restantes ciudadanos por hermanos suyos, hijos de la misma tierra.<\/p>\n<p>-No te faltaban razones -dijo- para vacilar tanto antes de contar tu mentira.<\/p>\n<p>-Era muy natural -hice notar-. Pero escucha ahora el resto del mito.<\/p>\n<p>\u00abSois, pues, hermanos todos cuantos habit\u00e1is en la ciudad -les diremos siguiendo con la f\u00e1bula-; pero, al formaros los dioses, hicieron entrar oro en la composici\u00f3n de cuantos de vosotros est\u00e1n capacitados para mandar, por lo cual valen m\u00e1s que ninguno; plata, en la de los auxiliares, y bronce y hierro, en la de los labradores y dem\u00e1s artesanos . Como todos proced\u00e9is del mismo origen, aunque generalmente ocurra que cada clase de ciudadanos engendre hijos semejantes a ellos, puede darse el caso de que nazca un hijo de plata de un padre de oro o un hijo de oro de un padre de plata o que se produzca cualquier otra combinaci\u00f3n semejante entre las dem\u00e1s clases. Pues bien, el primero y principal mandato que tiene impuesto la divinidad sobre los magistrados ordena que, de todas las cosas en que deben comportarse como buenos guardianes, no haya ninguna a que dediquen mayor atenci\u00f3n que a las combinaciones de metales de que est\u00e1n compuestas las almas de los ni\u00f1os. Y si uno de \u00e9stos, aunque sea su propio hijo, tiene en la suya parte de bronce o hierro, el gobernante debe estimar su naturaleza en lo que realmente vale y relegarle, sin la m\u00e1s m\u00ednima conmiseraci\u00f3n, a la clase de los artesanos y labradores. O al contrario, si nace de \u00e9stos un v\u00e1stago que contenga oro o plata, debe apreciar tambi\u00e9n su valor y educarlo como guardi\u00e1n en el primer caso o como auxiliar en el segundo, pues, seg\u00fan un or\u00e1culo, la ciudad perecer\u00e1 cuando la guarde el guardi\u00e1n de hierro o el de bronce.\u00bb He aqu\u00ed la f\u00e1bula. \u00bfPuedes sugerirme alg\u00fan procedimiento para que se la crean?<\/p>\n<p>-Ninguno -respondi\u00f3-, al menos por lo que toca a esta primera generaci\u00f3n. Pero s\u00ed podr\u00edan llegar a admitirla sus hijos, los sucesores de \u00e9stos y los dem\u00e1s hombres del futuro .<\/p>\n<p>-Pues bien -dije-, bastar\u00eda esto s\u00f3lo para que se cuidasen mejor de la ciudad y de sus conciudadanos; pues me parece que me doy cuenta de lo que quieres decir.<\/p>\n<p>XXII. -Pero ahora dejemos que nuestro mito vaya adonde lo lleve la voz popular y nosotros armemos a nuestros terr\u00edgenas y conduzc\u00e1moslos luego bajo la direcci\u00f3n de sus jefes. Una vez llegados, que consideren cu\u00e1l es el lugar de la ciudad m\u00e1s apropiado para acampar en \u00e9l: una base apta para someter desde ella a los conciudadanos, si hay entre ellos quien se niegue a obedecer a las leyes, y defenderse contra aquellos enemigos que puedan venir de fuera como lobos que atacan un reba\u00f1o. Y una vez hayan ya acampado y ofrecido sacrificios a quienes convenga, disp\u00f3nganse a acostarse. \u00bfNo es as\u00ed?<\/p>\n<p>-S\u00ed -respondi\u00f3.<\/p>\n<p>-Pues bien, \u00bfno lo har\u00e1n en un lugar que les ofrezca abrigo en invierno y resguardo en verano?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo no? Porque me parece que hablas de habitaciones -dijo.<\/p>\n<p>-S\u00ed -dije-, y precisamente de habitaciones para soldados, no para negociantes.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfqu\u00e9 diferencia crees que existe entre unas y otras? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>-Intentar\u00e9 explic\u00e1rtelo -respond\u00ed-. No creo que para un pastor pueda haber nada m\u00e1s peligroso y humillante que dar a sus perros, guardianes del ganado, una tal crianza y educaci\u00f3n que la indisciplina, el hambre o cualquier mal vicio pueda inducirles a atacar ellos mismos a los reba\u00f1os y parecer as\u00ed, m\u00e1s bien que canes, lobos.<\/p>\n<p>-Ser\u00eda terrible -convino-. \u00bfC\u00f3mo no iba a serlo?<\/p>\n<p>-\u00bfNo habr\u00e1, pues, que celar con todo empe\u00f1o para que los auxiliares no nos hagan lo mismo con los ciudadanos y, abusando de su poder, se asemejen m\u00e1s a salvajes tiranos que a aliados amistosos?<\/p>\n<p>-S\u00ed, hay que vigilar -dijo.<\/p>\n<p>-\u00bfY no contar\u00edamos con la mejor garant\u00eda a este respecto si supi\u00e9ramos que estaban realmente bien educados?<\/p>\n<p>-\u00a1Pero si ya lo est\u00e1n! -exclam\u00f3.<\/p>\n<p>Entonces dije yo: -Eso no podemos sostenerlo con demasiada seguridad, querido Glauc\u00f3n. Pero s\u00ed lo que dec\u00edamos hace un instante, que es imprescindible que reciban la debida educaci\u00f3n, cualquiera que \u00e9sta sea, si queremos que tengan lo que m\u00e1s les puede ayudar a ser mansos consigo mismos y con aquellos a quienes guardan.<\/p>\n<p>-Tienes mucha raz\u00f3n -dijo.<\/p>\n<p>-Pues bien, con respecto a esta educaci\u00f3n, cualquiera que tenga sentido com\u00fan defender\u00e1 la necesidad de que dispongan de viviendas y enseres tales que no les impidan ser todo lo buenos guardianes que puedan ni les impulsen a hacer mal a los restantes ciudadanos.<\/p>\n<p>-Y lo dir\u00e1 con raz\u00f3n.<\/p>\n<p>-Considera, pues -dije yo-, si es el siguiente el r\u00e9gimen de vida y habitaci\u00f3n que deben seguir para ser as\u00ed. Ante todo nadie poseer\u00e1 casa propia excepto en caso de absoluta necesidad. En segundo lugar nadie tendr\u00e1 tampoco ninguna habitaci\u00f3n ni despensa donde no pueda entrar todo el que quiera. En cuanto a v\u00edveres, recibir\u00e1n de los dem\u00e1s ciudadanos, como retribuci\u00f3n por su guarda, los que puedan necesitar unos guerreros fuertes, sobrios y valerosos, fijada su cuant\u00eda con tal exactitud que tengan suficiente para el a\u00f1o, pero sin que les sobre nada. Vivir\u00e1n en com\u00fan, asistiendo regularmente a las comidas colectivas como si estuviesen en campa\u00f1a. Por lo que toca al oro y plata, se les dir\u00e1 que ya han puesto los dioses en sus almas, y para siempre, divinas porciones de estos metales, y por tanto para nada necesitan de los terrestres ni es l\u00edcito que contaminen el don recibido aliando con la posesi\u00f3n del oro de la tierra, que tantos cr\u00edmenes ha provocado en forma de moneda corriente, el oro puro que en ellos hay. Ser\u00e1n, pues, ellos los \u00fanicos ciudadanos a quienes no est\u00e9 permitido manejar ni tocar el oro ni la plata ni entrar bajo el techo que cubra estos metales ni llevarlos sobre s\u00ed ni beber en recipiente fabricado con ellos. Si as\u00ed proceden, se salvar\u00e1n ellos y salvar\u00e1n a la ciudad; pero si adquieren tierras propias, casas y dinero, se convertir\u00e1n de guardianes en administradores y labriegos y de amigos de sus conciudadanos en odiosos d\u00e9spotas. Pasar\u00e1n su vida entera aborreciendo y siendo aborrecidos, conspirando y siendo objeto de conspiraciones, temiendo, en fin, mucho m\u00e1s y con m\u00e1s frecuencia a los enemigos de dentro que a los de fuera; y as\u00ed correr\u00e1n en derechura al abismo tanto ellos como la ciudad. \u00bfBastan, pues, todas estas razones -termin\u00e9- para que convengamos en la precisi\u00f3n de un tal r\u00e9gimen para el alojamiento y dem\u00e1s necesidades de los guardianes, y lo establecemos como digo, o no?<\/p>\n<p>-Desde luego -asinti\u00f3 Glauc\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III I. -Bien -conclu\u00ed-. Tales son, seg\u00fan parece, las cosas relativas a los dioses que pueden o no escuchar desde su ni\u00f1ez los que deban honrar m\u00e1s tarde a la divinidad y a sus progenitores y tener en no peque\u00f1o aprecio sus mutuas relaciones de amistad. -S\u00ed -dijo-, y creo\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/la-republica-iii-platon\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1055,1010,1016,1139,1012,1018,1039,1013,1078,1009,1102,1053,1088,1059,1031,1032,1034,1115,1143,1060,1147,1142,1144,1065,1027,1079,1028,1014,1138,1051,1156,1153,1025,1046,1021,1033,1020],"class_list":["post-870","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-agricultura","tag-amor","tag-arte","tag-artes","tag-ave","tag-ayuda","tag-belleza","tag-ciencia","tag-cocina","tag-cultura","tag-dieta","tag-dinero","tag-droga","tag-empresa","tag-enfermedad","tag-estilo","tag-guerra","tag-jovenes","tag-justicia","tag-lengua","tag-lenguaje","tag-ley","tag-leyes","tag-medicina","tag-militar","tag-mito","tag-musica-2","tag-naturaleza","tag-patrimonio-2","tag-planta","tag-poemas","tag-prosa","tag-rosa","tag-salud","tag-sociedad","tag-vino","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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