{"id":353,"date":"2009-10-10T19:06:55","date_gmt":"2009-10-10T17:06:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=353"},"modified":"2021-10-19T19:28:31","modified_gmt":"2021-10-19T17:28:31","slug":"las-penas-privativas-de-la-libertad-vistas-con-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/las-penas-privativas-de-la-libertad-vistas-con-2\/","title":{"rendered":"Las penas privativas de la libertad vistas con los ojos de nuestra centuria"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por: Dr. Alejandro Cruzado Balc\u00e1zar<\/strong><\/p>\n<p><font color=\"#ffffff\">.<\/font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El art\u00edculo IX del T\u00edtulo Preliminar del C\u00f3digo Penal peruano prescribe que: <em>La pena tiene funci\u00f3n preventiva, protectora y resocializadora<\/em>; y el art\u00edculo 3\u00ba del Decreto Ley 17581, o \u201cUnidad de Normas para Ejecuci\u00f3n de Sentencias Condenatorias\u201d<em> <\/em>determina que: <em>La ejecuci\u00f3n de las penas privativas de la libertad tiene por objeto la readaptaci\u00f3n del condenado. Deber\u00e1 desarrollar el sentido de responsabilidad, robustecer sus posibilidades afectivas, exaltar los valores espirituales y morales y relevar las obligaciones familiares y comunitarias<\/em>; es decir que, conservando el car\u00e1cter punitivo, la sentencia condenatoria prepare igualmente al detenido para su retorno a la sociedad. Entre estos dos principios media un campo de tensi\u00f3n que a consecuencia del doble sentido de la tarea impuesta por la ley, est\u00e1 lleno de problemas, dudas y expuesto a discusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El permanente debate entre los partidarios de la pena propiamente dicha y partidarios de la reeducaci\u00f3n del detenido, con miras a su reinserci\u00f3n, est\u00e1 centrado en su sentido y eficacia; &nbsp;pero contin\u00faa el debate ante el problema de saber c\u00f3mo aplicarla de modo eficaz.<strong><sup>1<\/sup><\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>I.&nbsp;&nbsp; GENERALIZACI\u00d3N<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el siglo XXI, la penolog\u00eda<strong><sup>2<\/sup><\/strong> confronta el problema de la generalizaci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a7<strong> I.1.&nbsp; <\/strong>El &nbsp;preso vive en un mundo en el que se le ha impuesto el papel de un menor de edad sometido a la autoridad; un ni\u00f1o al que se cuida, que est\u00e1 bajo vigilancia, &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;que no puede escaparse, que debe obedecer, que tiene que acostumbrarse a sus horas, que no asume responsabilidad alguna.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La libertad de observar las leyes, as\u00ed como las reglas no escritas que juegan en las relaciones humanas, implica tambi\u00e9n la libertad de no hacerlo. El preso en ese ambiente fuertemente controlado, solo tiene esta libertad en un grado muy reducido. Vemos entonces que, con mucha frecuencia el detenido, en la situaci\u00f3n frustrada en que se encuentra casi no se comporta como un adulto, ya que no tiene la posibilidad de obrar y tomar iniciativas. Adem\u00e1s, en cierto sentido est\u00e1 libre de muchas responsabilidades. En algunos casos, la detenci\u00f3n le ofrece la seguridad que no conoc\u00eda o que no puede encontrar fuera de la c\u00e1rcel. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;El reo est\u00e1&nbsp;protegido&nbsp;contra s\u00ed mismo y contra la&nbsp;&nbsp;sociedad que &nbsp;no puede enfrentar. A pesar del padecimiento de no ser libre, para el reincidente la celda puede convertirse en una especie de segundo hogar.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>\u00a7<strong> I.2&nbsp;&nbsp; <\/strong>La pena de detenci\u00f3n es id\u00e9ntica a la ruptura de relaciones sociales entre los &nbsp;detenidos y sus parientes y amigos; desaparecen aquellas funciones en las que un hombre puede afirmar su personalidad: ya no es padre, ya no es el sost\u00e9n de la familia.<strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a7<\/strong><strong> I.3<\/strong>&nbsp;&nbsp;La falta de relaciones sociales, el hecho de estar en &nbsp;privaci\u00f3n,&nbsp; excepto visitas &nbsp;&nbsp;breves y un correo controlado, obliga al detenido a entablar relaciones con otros reclusos y con el personal.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II.&nbsp;&nbsp; LA &nbsp;PRESI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La comunidad de detenidos -tal y como est\u00e9 dividida interiormente- ejerce presi\u00f3n sobre sus miembros. Posee reglas, c\u00f3digos y jerarqu\u00edas; y quienes la integran deben tenerlos en cuenta. Esta situaci\u00f3n puede comprometer los esfuerzos del personal por inculcar al detenido las reglas y principios de la sociedad normal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muchas personas encargadas de la ejecuci\u00f3n de las condenas conocen la duda, la inquietud y los problemas. A las oficinas del servicio central se le hacen muchas preguntas relativas a la forma de la pol\u00edtica penitenciaria, y no existen respuestas prontas para estas cuestiones. Los hombres y sus problemas no se dejan atrapar por respuestas.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;En el siglo pasado, se procedi\u00f3 a construir establecimientos penitenciarios para aliviar de alguna forma el hacinamiento y la promiscuidad. Ahora, en el presente siglo, en el que credos y estructuras cambian cada d\u00eda, no tratamos de institucionalizar cosa alguna; nos damos por satisfechos si podemos analizar los problemas actuales y encontrar una soluci\u00f3n que sea provisoria. S\u00e9neca dijo: <em>No hay viento favorable para quien no sabe a d\u00f3nde ir<\/em>.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debemos tratar de reducir el campo de tensi\u00f3n entre el car\u00e1cter de punici\u00f3n y el de rehabilitaci\u00f3n de la pena. Crear condiciones para que el recluso pueda ser guiado hacia la libertad ulterior reinsertado. La materia penol\u00f3gica, no termina en los l\u00edmites de las c\u00e1rceles. Su aplicaci\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1. Cumple con funciones postpenitenciarias, afirmadas en la doctrina resocializadora que propuso Bernardino Alimena<strong><sup>3<\/sup><\/strong>: <em>M\u00e1xima seguridad social con el m\u00ednimo sufrimiento individual<\/em>. Esta es la principal tarea que debemos enfrentar y que exige una soluci\u00f3n que responda a los imperativos de nuestra \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>III.&nbsp;&nbsp; EL&nbsp; ICEBERG<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La suma de todos los delitos cometidos se asemeja a un iceberg. Solo una parte es visible y emerge del agua. De todos los centros penitenciarios de nuestro pa\u00eds, solo algunos son centros correccionales, reformatorios bajo vigilancia, casas de detenci\u00f3n o c\u00e1rceles. Pero cada uno de estos establecimientos representa para el hombre de la calle un s\u00edmbolo del mal que aparece a la superficie. Pensamos que quienes se encuentran all\u00ed, son diferentes de nosotros, que nada tenemos en com\u00fan con ellos; un ejemplo t\u00edpico de pensamiento exclusivo y excluyente.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el presente siglo, nos encontramos en una situaci\u00f3n en la que las instituciones penitenciarias comienzan a ocupar un lugar en la sociedad y a ser parte de ella, tal como la poblaci\u00f3n de estas instituciones que debe ser preparada para volver a ocupar su lugar en la sociedad a la que pertenece por derecho propio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta nueva definici\u00f3n del papel que corresponde a las casas de detenci\u00f3n y a quienes residen en ellas temporalmente, y el hecho de que la prisi\u00f3n comience a ser una instituci\u00f3n social, tiene consecuencias trascendentales para la filosof\u00eda y la pr\u00e1ctica penitenciarias.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>IV.&nbsp;&nbsp; EL&nbsp; TRANSPLANTE<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>Se trata de trasplantar al terreno penitenciario las evoluciones que se producen cada d\u00eda en la sociedad.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estas evoluciones no se detienen, ahora, ante las murallas, pues penetran en dichas instituciones por \u00f3smosis. Hoy tratamos de resolver el problema de introducir las evoluciones sociales en el sistema penitenciario. El prop\u00f3sito de la pol\u00edtica penitenciaria es, por tanto, cambiar la detenci\u00f3n de modo que:&nbsp;&nbsp; &#8211; &nbsp;la vivienda, el trabajo, las ropas, la alimentaci\u00f3n, la cultura y las recreaciones&nbsp;&nbsp;&nbsp; est\u00e9n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;al&nbsp; &nbsp;nivel del peruano medio del siglo XXI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211;&nbsp; las relaciones humanas dentro de la prisi\u00f3n reflejen tanto como sea posible&nbsp; aquellas del mundo libre.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>V.&nbsp;&nbsp; MEDIOS &nbsp;Y &nbsp;CONDICIONES<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es evidente, que algunas condiciones son del todo inferiores, en tanto que otras lo son parcialmente. Determinados establecimientos han sido modernizados en cuanto a la distribuci\u00f3n de las habitaciones. La alimentaci\u00f3n se mejora, aunque, hay que admitirlo, todav\u00eda a ritmo muy lento. Los uniformes a rayas han sido reemplazados por los trajes de paisano corrientes o por ropas personales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empero, tendr\u00e1 que pasar mucho tiempo antes de que los presidios puedan ofrecer alojamiento y facilidades paralelas a nuestra \u00e9poca. Habr\u00e1 que esperar la transformaci\u00f3n radical de los actuales centros de reclusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para juzgar la pr\u00e1ctica penitenciaria actual es muy importante saber c\u00f3mo funcionan los centros de reclusi\u00f3n en cuanto a su car\u00e1cter de comunidades en las que viven procesados y condenados, cu\u00e1l es su ambiente y cu\u00e1l es la naturaleza de sus relaciones humanas, que constituyen la base de los esfuerzos para preparar a los condenados a reintegrarse a la sociedad. Se trata aqu\u00ed de detenidos que retornan a la sociedad despu\u00e9s de haber estado recluidos en un centro de detenci\u00f3n o en una prisi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En relaci\u00f3n con ambos grupos, es importante evitar que el per\u00edodo de detenci\u00f3n, que marca fuertemente al individuo, se convierta en un tropiezo demasiado grande llegado el momento de su reinserci\u00f3n. Para quienes la duraci\u00f3n de la pena permite establecer un plan de rehabilitaci\u00f3n social, es esencial que su vida durante la reclusi\u00f3n refleje tanto como sea posible aquella de la sociedad libre.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>VI.&nbsp;&nbsp; EL&nbsp; SANEAMIENTO<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>La psic\u00f3loga inglesa Pauline Morris<strong><sup>4 <\/sup><\/strong>sostiene: <em>Lo m\u00e1s que se puede esperar de los nuevos m\u00e9todos que preconizan el acrecentamiento de las posibilidades para el trabajo en grupo, el est\u00edmulo del sentido de la responsabilidad, y otras medidas de rehabilitaci\u00f3n, es que \u00e9stos contribuyan a impedir que, durante su detenci\u00f3n, el hombre &nbsp;pierda el sentido de su dignidad. Es un error creer que los conocimientos te\u00f3ricos actuales, en cuanto ata\u00f1en a las penas, nos permiten conocer el camino que conduce a tal readaptaci\u00f3n social de los detenidos. Pero si estamos en condiciones de impedir un determinado n\u00famero de conflictos entre el personal y los detenidos, &nbsp;y de hacer la vida en las prisiones m\u00e1s equitativa y m\u00e1s soportable, entonces, habremos obtenido, en todo caso, alg\u00fan resultado.<\/em>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que debemos hacer, por tanto, es reducir al m\u00ednimo la influencia nefasta de la detenci\u00f3n. No debemos empe\u00f1arnos en hacer m\u00e1s agradable la vida a los detenidos, sino tratar de normalizarla en la medida de lo posible, vale decir, desarrollarles la independencia, la madurez y el sentido de responsabilidad. &nbsp;<\/p>\n<p><strong>VII.&nbsp;&nbsp; SITUACIONES &nbsp;JUR\u00cdDICAS<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>Hombres y mujeres llegan a nuestras instituciones porque son presuntos o condenados. Los hombres van a la c\u00e1rcel en castigo, no para ser castigados. No nos corresponde presumir su culpabilidad o castigarles, sino el mantenerles en nuestro sistema todo el tiempo que se nos ordene hacerlo y en protecci\u00f3n a la sociedad; &nbsp;no debemos someterlos a m\u00e1s rigor que el necesario, ni aumentar in\u00fatilmente su padecimiento a tal punto que sea intolerable para ellos.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deber\u00e1n aplicarse las normas m\u00ednimas de las Naciones Unidas &nbsp;respecto al trato &nbsp;de&nbsp; &nbsp;prisioneros<strong><sup>5<\/sup><\/strong>. En consecuencia, debemos aceptar el principio de que las medidas restrictivas de la libertad durante la detenci\u00f3n no han de ir m\u00e1s all\u00e1 de lo necesario para los efectos del arresto o prisi\u00f3n, y que debemos respetar la situaci\u00f3n jur\u00eddica de los hombres sobre quienes tenemos que ejercer una autoridad temporal. Esto significa tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica, que no debe de haber m\u00e1s supervisi\u00f3n que la necesaria del correo de los detenidos, o, mejor todav\u00eda, que el control se realizar\u00e1 solo cuando fuera verdaderamente indispensable.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;Adem\u00e1s, por razones humanitarias, los detenidos deber\u00edan estar facultados para elegir, tanto como fuera posible, el lugar de su reclusi\u00f3n para que, en los casos de tener a su familia cerca,&nbsp; puedan beneficiarse del derecho a la visita regular de sus seres queridos, evitando de este modo el&nbsp;&nbsp; menoscabo&nbsp; o&nbsp; la p\u00e9rdida&nbsp; de los v\u00ednculos afectivos.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Habr\u00eda que dar asimismo al detenido un salario verdadero, de acuerdo con el cumplimiento razonable de un trabajo apropiado, y no abonarle autom\u00e1ticamente una retribuci\u00f3n que \u00e9l reciba indiferentemente por las labores cumplidas [experiencia en instituciones penitenciarias europeas].&nbsp;<\/p>\n<p><strong>VIII.&nbsp;&nbsp; LA&nbsp; DIGNIDAD &nbsp;HUMANA<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mantener la personalidad del detenido significa que no se le debe desmoralizar con el retiro, a su ingreso, de todos sus bienes personales sino que debe conservarlos; as\u00ed podr\u00e1&nbsp; conducirse correctamente vestido y no en harapos. Tambi\u00e9n ya instalado, es necesario que pueda escribir cuando experimente la necesidad de hacerlo sin tener que pedir el favor de enviar una carta suplementaria. Para conservar su personalidad, el recluso no debe de vivir en un mundo en donde solo &nbsp;puede hacer<strong> <\/strong>todo lo que&nbsp; se encuentre expresamente permitido, excepto aquello que se proh\u00edba por motivos justificados y manifiestos.&nbsp; Ya he sostenido que los establecimientos de detenci\u00f3n, en el presente siglo, son motivo de mayor atenci\u00f3n que en otros tiempos, y que ahora se tiene cada vez m\u00e1s conciencia de los v\u00ednculos existentes entre \u00e9stos establecimientos y nuestra sociedad.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El desarrollo de las comunicaciones entre \u201chombres libres\u201d y \u201cno libres\u201d nos coloca ante la necesidad de observar de cerca los cambios estructurales y humanos en la sociedad y concederles el lugar que les corresponde en nuestra pol\u00edtica. Estamos, felizmente en la obligaci\u00f3n de hacerlo si queremos mantener la vida del sistema carcelario y, con \u00e9l, a los detenidos y a nosotros mismos, si queremos evitar que el per\u00edodo de detenci\u00f3n se transforme en un \u201ctiempo muerto\u201d, sin&nbsp; ninguna relaci\u00f3n con la existencia que espera al detenido despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p><strong>IX.&nbsp;&nbsp; EL&nbsp; DI\u00c1LOGO<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>El padre dominico belga Georges Henri Pire<strong><sup>6 <\/sup><\/strong>[Premio Nobel de la Paz en 1958], iniciaba su libro <em>Construir la Paz<\/em> [1966] con la frase siguiente: <em>El di\u00e1logo es una respuesta a las exigencias m\u00e1s cr\u00edticas, m\u00e1s apremiantes y aun m\u00e1s desesperadas de nuestros tiempos<\/em>.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El di\u00e1logo deber\u00e1 estar presente entre las generaciones, entre los pueblos y las razas, entre quienes dirigen y quienes son dirigidos, y, por tanto, entre los directores de prisiones, las juntas de rehabilitaci\u00f3n y los delincuentes. Y para que este no sea un di\u00e1logo entre sordos, en el cual se hable mucho pero nada se comprenda, es conveniente analizar, en el marco de la evoluci\u00f3n de las relaciones humanas lo concerniente a la autoridad y su ejercicio.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La autoridad como poder leg\u00edtimo, indispensable para la seguridad y el orden, ya no es algo que se acepta por descontado; para hacerse aceptar deber\u00e1 aprender a <em>hablar por s\u00ed misma<\/em>, a condici\u00f3n de que tenga algo que decir. Igualmente, deber\u00e1 aprender a mantenerse sin recurrir muy f\u00e1cilmente a la fuerza y el poder. En nuestro mundo la fuerza no es muy popular. Ha pasado a ser un recurso extremo, que se emplea solamente cuando todo lo dem\u00e1s ya se ha ensayado. As\u00ed &nbsp;la \u00faltima palabra, entre naciones, la tiene la bomba at\u00f3mica; en la calle, la porra y el <em>rochab\u00fas<\/em>; en las prisiones, la vara, la celda disciplinaria<em> <\/em>y los grilletes. El hombre del siglo XXI -y el detenido lo es tambi\u00e9n- exige que los dirigentes den a conocer claramente sus fines. Ya no tolera ser gobernado como un ni\u00f1o o como una marioneta. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las administraciones autocr\u00e1ticas y anacr\u00f3nicas est\u00e1n en colisi\u00f3n. Quienes dirigen deben mostrarse dispuestos -si no quieren perder todo contacto con la realidad- a renunciar a su punto de vista anacr\u00f3nico de la represi\u00f3n por la fuerza y de su propia inviolabilidad. La autoridad debe, en consecuencia, admitir que se le interrogue, escuchar objeciones, evaluarlas y, donde ello sea aplicable, tenerlas en cuenta en el desarrollo de su pol\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>X.&nbsp;&nbsp; LA&nbsp; COMUNICACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La comunicaci\u00f3n entre los detenidos y la sociedad, y &nbsp;que se opera gracias a la prensa, la radio, la televisi\u00f3n, las visitas de reclasificaci\u00f3n social, las discusiones colectivas con estudiantes, los encuentros deportivos, la participaci\u00f3n en jornada de formaci\u00f3n en centros externos y universidades populares, la reglamentaci\u00f3n de permisos de salidas, etc., no nos permiten ignorar lo que ocurre extramuros de las prisiones. No podemos mantener enclaves regidos autoritariamente en medio de una sociedad que se democratiza m\u00e1s y m\u00e1s, tal como, a la larga, no podremos permit\u00edrselo tampoco a las iglesias, a las escuelas o a las fuerzas armadas. La cuesti\u00f3n no est\u00e1 en saber si aprobamos o no personalmente esta evoluci\u00f3n, que no es una evoluci\u00f3n pensada por nosotros, sino que, a mi modo de ver, testifica la comprensi\u00f3n de las tendencias de nuestra \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vez que el personal penitenciario y los detenidos hayan aceptado nuestras explicaciones, podr\u00e1 comenzar el di\u00e1logo, podr\u00e1 iniciarse la acci\u00f3n conjunta de personas, de conceptos diferentes, darse el primer paso hacia una verdadera discusi\u00f3n. Pero las discusiones tienen, por definici\u00f3n, un motivo; tendremos&nbsp; que definir los temas a discutir por guardianes y reclusos, sino, acontece que el di\u00e1logo degenera. Como participantes, debemos conocer nuestra posici\u00f3n y, sobre todo, abstenernos de adoptar una actitud autoritaria o dar muestras de una mentalidad paternalista.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El personal de todas las jerarqu\u00edas, formado en una larga tradici\u00f3n penitenciaria, en la que las relaciones han estado claramente definidas, los papeles de superiores y subordinados bien delimitados, y donde se ha sabido a qu\u00e9 reglas atenerse, no quiere seguir aplicando, es verdad, la vieja regla de \u201cuna orden es una orden\u201d. Pero estos funcionarios sienten dificultades para descartar la regla en cuesti\u00f3n, con respecto de los detenidos, puesto que, al hacerlo, \u00e9stos \u00faltimos se encuentran colocados a un mismo nivel. A su vez los detenidos, que con frecuencia necesitan directivas claras, ven algunas veces un intento de discusi\u00f3n como la flaqueza de la autoridad o como una ocasi\u00f3n bienvenida -al considerar que se ha relajado la disciplina- para conseguir todas las ventajas posibles.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>XI.&nbsp;&nbsp; POR&nbsp; EL&nbsp; BUEN&nbsp; CAMINO<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si, adem\u00e1s a la comunicaci\u00f3n entre direcci\u00f3n y detenidos no se suma una comunicaci\u00f3n igualmente franca entre direcci\u00f3n y personal, la informaci\u00f3n va por malos conductos y el personal se siente frustrado. Si, finalmente, este personal deduce del cambio habido en las relaciones humanas que no hay motivo para seguir al pie de la letra los reglamentos referentes a la inspecci\u00f3n de celdas, registros y vigilancia, se produce un verdadero caos. Hay que aceptar que el trayecto est\u00e1 claramente se\u00f1alado y que ser\u00e1 recorrido paso a paso. Que de tiempo en tiempo, el personal y los detenidos dar\u00e1n un traspi\u00e9 o se extraviar\u00e1n. Empero, si existe una excepci\u00f3n, debe existir una regla para la que se aplica dicha excepci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Debemos aprender de las faltas cometidas y alcanzaremos as\u00ed una mayor madurez. Son raros los que creen todav\u00eda en el viejo ideal penitenciario de \u201ctranquilidad a cualquier precio\u201d, aquel que implica que las agitaciones y las quejas son dominadas o sofocadas, pero que, no dejan de aumentar a la sombra.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El descontento debe manifestarse abiertamente; demos a los detenidos la posibilidad de expresar libremente sus agravios durante las discusiones en que participen.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong> <\/strong><strong>XII.&nbsp;&nbsp; MARCO&nbsp; REGULATORIO<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; <\/strong>La informaci\u00f3n sobre las medidas previstas y sus motivos debe proporcionarse a la direcci\u00f3n y al personal en t\u00e9rminos claros y precisos. Esto supone una acci\u00f3n orientada hacia un fin, sin el cual no habr\u00eda oportunidad alguna de comprensi\u00f3n, aceptaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de los cambios propuestos.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211;<\/strong> Un debate que elimine toda incertidumbre entre la direcci\u00f3n y el personal sobre la cuesti\u00f3n de saber c\u00f3mo, seg\u00fan qu\u00e9 sistema y de acuerdo con qu\u00e9 m\u00e9todos habr\u00e1 de tener lugar el di\u00e1logo.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>&#8211;<\/strong>&nbsp; Los puntos a discutir, los temas, v. gr. instrucci\u00f3n y recreaci\u00f3n, radio, televisi\u00f3n, prensa, clase de visitas, etc. deben ser determinados previamente.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>&#8211;&nbsp; <\/strong>El por qu\u00e9 y el c\u00f3mo proceder deben explicarse a los reclusos. Para evitar suspicacias, hay que hacerles comprender que discusi\u00f3n y participaci\u00f3n no significan en modo alguno la disminuci\u00f3n de&nbsp; la &nbsp;disciplina y &nbsp;la vigilancia.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>&#8211;&nbsp; &nbsp;<\/strong>Hay que preguntar a los detenidos si aceptan el di\u00e1logo dentro de tales normas.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>XIII.&nbsp; PARTICIPACI\u00d3N &nbsp;DETENIDOS<\/strong><\/p>\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong>Los detenidos deben elegir a sus representantes, indic\u00e1ndoles qu\u00e9 reglas deben observarse para esta elecci\u00f3n, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo habr\u00e1 consultas entre la delegaci\u00f3n y el resto de los reos, con qu\u00e9 miembros de la direcci\u00f3n deben discutir los detenidos y cuantas veces; de qu\u00e9 manera deben ser aceptadas sus propuestas y qui\u00e9n se encarga del proceso verbal. Si la direcci\u00f3n acepta sus demandas, aceptar\u00e1n los detenidos determinadas condiciones y un cierto grado de responsabilidad. Es evidente que el debate constituye una excelente base para explicar a los reclusos la eficacia de ciertas medidas adoptadas.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si no logramos exponerles las cosas claramente, su cr\u00edtica -que puede ser justa- podr\u00eda llevarnos a alterar nuestra pol\u00edtica; y los detenidos ser\u00edan capaces de contrariar los verdaderos prop\u00f3sitos del di\u00e1logo. En este contexto no debe olvidarse que la forma, la frecuencia y el m\u00e9todo de discusi\u00f3n est\u00e1n ligados a la situaci\u00f3n penitenciaria. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este interesante tema de las relaciones entre el personal y los reclusos; y de su oportunidad, posibilidad y utilidad para la preparaci\u00f3n de estos \u00faltimos a su reinserci\u00f3n, constituye una parte esencial en la pol\u00edtica penitenciaria vista con los ojos de nuestra centuria. Quien tenga alguna idea del prop\u00f3sito de la penolog\u00eda, habr\u00e1 comprendido que dicho proceso no puede ir m\u00e1s all\u00e1 de las posibilidades de la direcci\u00f3n y el personal.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;De all\u00ed la importancia que deber\u00e1 tener la evaluaci\u00f3n psicol\u00f3gica y la selecci\u00f3n, la instrucci\u00f3n, la especializaci\u00f3n [en educaci\u00f3n especial] y la capacitaci\u00f3n permanente del personal penitenciario; para una buena comprensi\u00f3n y relaci\u00f3n entre la administraci\u00f3n carcelaria y la poblaci\u00f3n del penal. Tarea enorme, para la cual se han echado las bases, pero cuya realizaci\u00f3n reci\u00e9n ha comenzado.* &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <font face=\"times new roman,times\">Los partidarios del principio de la punici\u00f3n tambi\u00e9n tienen derecho a exponer su punto de vista, lo cual hacen a menudo y casi siempre con agrado. Ellos se preguntan si la pol\u00edtica penitenciaria no conduce a anular todos los efectos que el juez o las salas penales quisieron provocar con la sanci\u00f3n. El criminalista holand\u00e9s, profesor Nagel, en su libro <em>Diario de Ley Criminal y Criminolog\u00eda<\/em>, expresa: <em>Consideramos el caso de un hombre a quien la justicia impone una pena de reclusi\u00f3n. Un individuo a quien se le quiere afectar priv\u00e1ndole de su libertad. Pero esta libertad es una parte integrante de todo lo que este hombre posee y es. No debemos cometer el error de creer que le privamos solamente de su libertad. Perturbamos su alimentaci\u00f3n y su respiraci\u00f3n, su existencia biol\u00f3gica y, asimismo su vida espiritual.<\/em><\/font><font face=\"Calibri\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La privaci\u00f3n de libertad, influye en la vida de un hombre m\u00e1s profundamente que la angustia, la pena o, si se prefiere, el dolor que acompa\u00f1an al detenido en su marcha a trav\u00e9s de las instituciones penitenciarias. Un buen gobierno jam\u00e1s podr\u00e1 ser sustituto del autogobierno. De all\u00ed la necesidad natural de escapar de la pena privativa de la libertad. &nbsp;<\/p>\n<p><strong>XIV.<\/strong>&nbsp;&nbsp; <strong>CONCLUSIONES<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El criterio irreconciliable entre los partidarios de la punici\u00f3n y los de la reinserci\u00f3n, ha logrado engendrar, como consecuencia de la colisi\u00f3n de actitudes, a la m\u00e1s hip\u00f3crita de las instituciones que pueden conocerse: el presidio.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empero, hay que continuar buscando el camino, actualizar conceptos, intentar nuevos procedimientos, desterrar pasados modelos culturales y recetas divinas de comportamiento, probar que los reclusos son capaces de reinsertarse, que hay que individualizar el tratamiento; que hay que trabajar en profundidad concediendo menos importancia al evento delictivo y mayor atenci\u00f3n a su reeducaci\u00f3n. Contar con especialistas m\u00e1s preparados en ciencias de la conducta: profesores especializados en educaci\u00f3n especial, psicopedagogos, psic\u00f3logos cl\u00ednicos, antrop\u00f3logos, soci\u00f3logos, y asistentes sociales; y tratar de trabajar con grupos muy peque\u00f1os de reclusos, &nbsp;otorg\u00e1ndoles todas las facilidades y todo el aporte cient\u00edfico para su recuperaci\u00f3n. Propugnar que as\u00ed como se emplea mucho dinero por enfermo en los hospitales y se gastan cantidades fabulosas en la adquisici\u00f3n de armas y municiones para las guerras, es necesario invertir mucho en los Establecimientos Penitenciarios. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Obligar al Estado a que convierta las prisiones, de mazmorras, en cl\u00ednicas de conducta. Trabajar simult\u00e1neamente con la familia del recluso [si la tiene]. Hacer, en cada caso, todo lo humanamente posible para reinsertarlo. De acuerdo a sus necesidades y debilidades, de acuerdo a sus reacciones y personalidad.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si a\u00fan este camino no da frutos -estamos ya en el terreno de lo ideal- seguir perseverando. Trabajar en prevenci\u00f3n para que nunca lleguen los ciudadanos a los presidios porque, a lo mejor, ya ser\u00e1 demasiado tarde. Tener en cuenta que la delincuencia no es una causa sino una consecuencia; un efecto del desorden social.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los resultados, sin embargo, siempre ser\u00e1n muy variados. Todos los reclusos, y entre ellos muchos soci\u00f3patas, no van a tener tratamiento<strong>.<\/strong> Todos no alcanzar\u00e1n a ser reinsertados. La resocializaci\u00f3n es, justamente, un ideal, pues no nos ofrece un gran porcentaje de certeza y de infalibilidad. De la autenticidad de nuestra actitud y de la consagraci\u00f3n para realizar los fines propuestos, depender\u00e1 en gran parte, el resultado que se obtenga.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reconocer estas limitaciones es otra parte de las virtudes que deben adornar a los profesionales que se dedican a la dif\u00edcil y delicada tarea de la rehabilitaci\u00f3n social.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Dr. Alejandro Cruzado Balc\u00e1zar<\/strong><a href=\"mailto:alejandrocruzado@yahoo.com.ar\">alejandrocruzado@yahoo.com.ar<\/a> ______________________&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><strong>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><u>Revista Jur\u00eddica del Per\u00fa<\/u>. A\u00f1o XXX -N\u00famero 1-&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1979.&nbsp;&nbsp;Lima,&nbsp;Per\u00fa, p\u00e1gs. 5-17<strong>2.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><u>Enciclopedia Jur\u00eddica Omeba<\/u>. &nbsp;Editorial Driskill S.A. Buenos Aires-Argentina, 1979.&nbsp; Tomo XII, p\u00e1gs. 16<strong>3.&nbsp; &nbsp;&nbsp; <\/strong><u>Alimena, &nbsp;Bernardino<\/u>: <em>Principios de<\/em> &nbsp;<em>Derecho &nbsp;Penal<\/em>. &nbsp;Editorial &nbsp;Leyer. &nbsp;Bogot\u00e1-Colombia, 2005; p\u00e1g. 96.<strong>4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/strong><u>Morris, Pauline<\/u>:<strong> <\/strong><em>Un estudio sociol\u00f3gico de una prisi\u00f3n inglesa<\/em>. Editorial Routledge. Hardcover. Nueva York-E.E.U.U., 2003;&nbsp; p\u00e1g. 49. <strong>5.<\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em><u>Convenio de Ginebra relativo al trato debido a los prisioneros de guerra<\/u><\/em>. Aprobado el 12 de agosto de 1949 por la \u201cConferencia Diplom\u00e1tica para elaborar Convenios Internacionales destinados a proteger a las v\u00edctimas de la guerra\u201d, celebrada en Ginebra del 12 de abril al 12 de agosto de 1949. Entr\u00f3 en vigor el 21 de octubre de 1950.<strong>6<\/strong>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<u>Pire, &nbsp;Georges Henri<\/u>: <em>Construir la paz<\/em>. Editorial Fontanella. Barcelona-Espa\u00f1a. 1969; p\u00e1g. 126* &nbsp;&nbsp;&nbsp;Asumo &nbsp;que, urge la necesidad de que el Estado cuente con un Instituto Universitario, exclusivo para el personal penitenciario, especializado en la formaci\u00f3n de pedagogos y psicopedagogos en educaci\u00f3n especial [penitenciaria]; en sociolog\u00eda y antropolog\u00eda criminal, as\u00ed como en criminolog\u00eda y penolog\u00eda.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Otros libros consultados:<\/strong>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><u>An\u00edbal &nbsp;\u00cdsmodes Cairo<\/u>: <em>Metodolog\u00eda de la investigaci\u00f3n jur\u00eddico social<\/em>. Editorial Princeliness. Lima-Per\u00fa, 1991, p\u00e1ssim.<strong>8.&nbsp; &nbsp;&nbsp; <\/strong><u>Bunge, Mario<\/u>: <em>La ciencia, su m\u00e9todo y su filosof\u00eda<\/em>. Editorial Siglo Veinte. Buenos Aires, Argentina. 1972; p\u00e1ssim. <strong>9.<\/strong>&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp; <u>Tafur Portilla, Ra\u00fal<\/u>: <em>Introducci\u00f3n a la &nbsp;investigaci\u00f3n &nbsp;cient\u00edfica<\/em>. &nbsp;Editorial Mantaro. Lima-Per\u00fa. 1994; p\u00e1ssim.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Dr. Alejandro Cruzado Balc\u00e1zar .&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El art\u00edculo IX del T\u00edtulo Preliminar del C\u00f3digo Penal peruano prescribe que: La pena tiene funci\u00f3n preventiva, protectora y resocializadora; y el art\u00edculo 3\u00ba del Decreto Ley 17581, o \u201cUnidad de Normas para Ejecuci\u00f3n de Sentencias Condenatorias\u201d determina que: La ejecuci\u00f3n de las penas\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/las-penas-privativas-de-la-libertad-vistas-con-2\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[13],"tags":[1081,1016,1012,1013,1009,1053,1023,1034,1058,1052,1143,1142,1144,1145,1149,1014,1057,1051,1030,1119,1021,1064],"class_list":["post-353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-colaboraciones","tag-ambiente","tag-arte","tag-ave","tag-ciencia","tag-cultura","tag-dinero","tag-gobierno","tag-guerra","tag-hogar","tag-iglesia","tag-justicia","tag-ley","tag-leyes","tag-libro","tag-libros-2","tag-naturaleza","tag-pensamiento","tag-planta","tag-radio","tag-social","tag-sociedad","tag-universidad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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