{"id":1239,"date":"2011-02-22T12:42:51","date_gmt":"2011-02-22T10:42:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=1239"},"modified":"2018-12-22T03:13:01","modified_gmt":"2018-12-22T01:13:01","slug":"cartas-de-relacion-de-hernan-cortes-v-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/cartas-de-relacion-de-hernan-cortes-v-i\/","title":{"rendered":"Cartas de Relaci\u00f3n de Hern\u00e1n Cort\u00e9s (V-I)"},"content":{"rendered":"<p>QUINTA RELACI\u00d3N &#8211; Parte 1<\/p>\n<p>Sacra Cat\u00f3lica Ces\u00e1rea Majestad:<\/p>\n<p>En veinte y tres d\u00edas del mes de otubre del a\u00f1o pasado de mill y quinientos y veinte y cinco despach\u00e9 un nav\u00edo para la isla Espa\u00f1ola desde la villa de Truxillo, del puerto y cabo de Honduras. Y con un criado m\u00edo que en \u00e9l envi\u00e9 que hab\u00eda de pasar en esos reinos escreb\u00ed a Vuestra Majestad algunas cosas de las que en aqu\u00e9l que llaman golfo de Hibueras habian pasado, ans\u00ed entre los capitanes que yo envi\u00e9 y el capit\u00e1n Gil Gon\u00e7alez como despu\u00e9s que yo vine. Y porque al tiempo que despach\u00e9 el dicho navio y mensajero no pude dar a Vuestra Majestad cuenta de mi camino y cosas que en \u00e9l me acaescieron despu\u00e9s que part\u00ed desta gran cibdad de Tenuxtit\u00e1n hasta topar con las gentes de aquellas partes, y son cosas que es bien que Vuestra Celsitud las sepa a lo menos por no perder yo el estilo que tengo, que es no dejar cosa que a Vuestra Majestad no manifieste, las relatar\u00e9 en suma lo mejor que yo pudiere, porque decirlas como pasaron, ni yo las sabr\u00eda sinificar ni por lo que yo dijese all\u00e1 se podr\u00edan comprender. Pero dir\u00e9 las cosas m\u00e1s notables y m\u00e1s principales que en el dicho camino me acaescieron, aunque hartas quedar\u00e1n por acesorias, que cada una dellas podr\u00eda dar materia de larga escritura.<br \/>\nDada orden para en lo de Crist\u00f3bal de Olid, como a Vuestra Majestad escreb\u00ed, porque me paresci\u00f3 que ya hab\u00eda mucho tiempo que mi persona estaba ociosa y no hac\u00eda cosa nuevamente de que Vuestra Majestad se sirviese a cabsa de la lesi\u00f3n de mi brazo, aunque no muy libre della, me paresci\u00f3 que deb\u00eda de entender en algo. Determinado esto, sal\u00ed desta gran ciudad de Tenuxtit\u00e1n a doce d\u00edas del mes de otubre del a\u00f1o de mill y quinientos y veinte y cuatro a\u00f1os con alguna gente de caballo y de pie que no fueron m\u00e1s de los de mi casa y algunos deudos y amigos m\u00edos, y con ellos Gon\u00e7alo de Salazar y Peralm\u00edndez Chirino, fator y veedor de Vuestra Majestad, y llev\u00e9 ansimismo conmigo todas las personas principales de los naturales de la tierra. Y dej\u00e9 cargo de la justicia y gobernaci\u00f3n al tesorero y contador de Vuestra Alteza y al licienciado Alonso de \u00c7ua\u00e7o, y dej\u00e9 en esta ciudad todo recabdo de arti ller\u00eda y munici\u00f3n y gente que era nescesaria, y las atarazanas ansimismo bastecidas de artiller\u00eda y los bergantines en ella muy a punto, y un alcaide y toda buena manera para la defensa desta ciudad y aun para ofender a quien quisiesen. Y con este prop\u00f3sito y determinaci\u00f3n sal\u00ed desta ciudad de Tenuxtit\u00e1n. Y llegado a la villa del Sp\u00edritu Sancto, que es en la provincia de Coa\u00e7acoalco ciento y diez leguas desta ciudad, en tanto que yo daba orden en las cosas de aquella villa envi\u00e9 a las provincias de Tabasco y Xicalango a hacer saber a los se\u00f1ores dellas mi ida a aquellas partes y mand\u00e1ndoles que viniesen a hablarme o enviasen personas a quien yo dijese lo que hab\u00edan de hacer, y que las personas fuesen tales que a ellos se lo supiesen bien decir. Y ans\u00ed lo hicieron, que los mensajeros que yo envi\u00e9 fueron dellos bien recebidos, y con ellos me enviaron siete u ocho personas honradas con el cr\u00e9dito que ellos tienen por costumbre de enviar. Y hablando con \u00e9stos en muchas cosas de que yo quer\u00eda informarme de la tierra, me dijeron que en la costa de la mar de la otra parte de la tierra que llaman Yucat\u00e1n hacIa la bah\u00eda que llaman de la Asunvi\u00f3n estaban ciertos espa\u00f1oles y que les hac\u00edan mucho da\u00f1o, porque dem\u00e1s de quemarles muchos pueblos y matarles alguna gente, por donde muchos se habi\u00e1n despoblado y huido la gente dellos a los montes, receb\u00edan otro mayor da\u00f1o los mercaderes y tratantes, porque a su cabsa se hab\u00eda perdido toda la contrataci\u00f3n de aquella costa, que era mucha. Y como testigos de vista me dieron raz\u00f3n de casi todos los pueblos de la costa hasta llegar donde est\u00e1 Pedrarias D\u00e1vila, gobernador de Vuestra Majestad, y me hicieron una figura en un pa\u00f1o de toda ella por la cual me paresci\u00f3 que yo pod\u00eda andar mucha parte della, en especial hasta all\u00ed donde me se\u00f1alaban que estaban los espa\u00f1oles. Y por hallar tan buena nueva del camino para siguir mi prop\u00f3sito y por atraer los naturales de la tierra al conocimiento de nuestra fee y servicio de Vuestra Majestad &#8211; que forzado en tan largo camino hab\u00eda de pasar muchas y diversas provincias y de gentes de muchas maneras &#8211; y por saber si aquellos espa\u00f1oles eran de algunos de los capitanes que yo hab\u00eda enviado, Crist\u00f3bal Dolid o Pedro de Alvarado o Francisco de las Casas, para dar orden en lo que debiesen facer, me paresci\u00f3 que conven\u00eda al servicio de Vuestra Majestad que yo llegase all\u00e1, y aun porque por el camino me paresci\u00f3 que se servir\u00eda Vuestra Majestad; porque forzado se hab\u00edan de ver y descubrir muchas tierras y provincias no sabidas y se podr\u00edan apaciguar muchas dellas, como despu\u00e9s se hizo. Y concebido en mi pecho el fruto que de mi ida se siguir\u00eda, pospuestos todos trabajos, peligros y costas que se me ofrecieron y representaron y los que m\u00e1s se me pod\u00edan ofrecer, me determin\u00e9 de seguir aquel camino como antes que saliese desta ciudad lo ten\u00eda determinado.<br \/>\nAntes que llegase a la dicha villa del Esp\u00edritu Santo en dos o tres partes del camino hab\u00eda recebido cartas de la gran cibdad, as\u00ed de los que yo dej\u00e9 por mis lugarteniente como de otras personas &#8211; y tambi\u00e9n las rescibieron los oficiales de Vuestra Majestad que en mi compa\u00f1\u00eda estaban &#8211; en que me hac\u00edan saber c\u00f3mo entre el tesorero y contador no hab\u00eda aquella conformidad que era necesario para lo que tocaba a sus oficios y al cargo que yo en nombre de Vuestra Majestad les dej\u00e9. Sobresto prove\u00ed lo que me pareci\u00f3 que conven\u00eda, y fue escrebirlos reprehendi\u00e9ndoles muy reciamente de su yerro y aun apercibi\u00e9ndoles que si no se conformaban y ten\u00edan de all\u00ed adelante otra manera que hasta entonces, que lo proveer\u00eda como no les pluguiese y aun que har\u00eda dello relaci\u00f3n a Vuestra Majestad. Y estando en esta villa del Esp\u00edr\u00edtu Santo con la determinaci\u00f3n ya dicha, me llegaron otras cartas dellos y de otras personas en que me hac\u00edan saber c\u00f3mo sus pasiones todav\u00eda turaban y aun crec\u00edan, y que en cierta consulta hab\u00edan puesto mano a las espadas el uno contra el otro, en que fue tan grande el esc\u00e1ndalo y alboroto desto que no s\u00f3lo se cabs\u00f3 entre los espa\u00f1oles, que se armaron de la una parte y de la otra, mas aun los naturales de la cibdad hab\u00edan estado para tomar armas diciendo que aquel alboroto era para ir contra ellos. Y viendo que ya mis reprehensiones y amenazas no bastaban, porque por no dejar yo mi camino no pod\u00eda ir en persona a lo remediar, pareci\u00f3me que era buen remedio enviar al fator y veedor que estaban conmigo con igual poder que el que ellos ten\u00edan para que supiesen qui\u00e9n era el culpado y lo apaciguasen. Y aun les di otro poder secreto para que si no bastase con ellos buena raz\u00f3n, les suspendiesen el cargo que yo les hab\u00eda dejado de la gobernaci\u00f3n y lo tomasen ellos en s\u00ed juntamente con el llicenciado Alonso de \u00c7ua\u00e7o y que castigasen a los culpados. Y con haber prove\u00eddo esto, se partieron el dicho fator y veedor, y tuve por muy cierto que su ida de los dichos fator y veedor har\u00eda mucho fruto y ser\u00eda total remedio para apaciguar aquellas pasiones. Y con este cr\u00e9dito yo fui harto descansado.<br \/>\nPartido este despacho para esta cibdad, hice alarde de la gente que me quedaba para seguir mi camino y hall\u00e9 noventa y tres de caballo, que entre todos hab\u00eda ciento y cincuenta caballos, y treinta y tantos peones. Y tom\u00e9 un carabel\u00f3n que a la saz\u00f3n estaba surto en el puerto de la dicha villa que me hab\u00edan enviado desde la villa de Medell\u00edn con bastimentos, y torn\u00e9 a meter en \u00e9l los que hab\u00eda tra\u00eddo y unos cuatro tiros de artiller\u00eda que yo tra\u00eda y ballestas y escopetas y otra munici\u00f3n, y mand\u00e9 les que se fuesen al r\u00edo de Tabasco y que all\u00ed esperasen lo que yo les enviase a mandar. Y escrib\u00ed a la villa de Medell\u00edn a un criado m\u00edo que en ella reside que luego me enviase otros dos carabelones que all\u00ed estaban y una barca grande y los cargase de bastimentos. Y escrib\u00ed a Rodr\u00edgo de Paz, a quien yo dej\u00e9 mi casa y hacienda en esta ciudad, que luego trabajase de enviar cinco o seis mill pesos de oro para comprar aquellos bastimentos que hab\u00edan de enviar, y aun escrib\u00ed al tesorero rog\u00e1ndole que \u00e9l me los prestase, porque yo no hab\u00eda dejado dinero. Y ans\u00ed se hizo, que luego vinieron los carabelones cargados como yo lo mand\u00e9 hasta el dicho r\u00edo de Tabasco, aunque me aprovecharon poco, porque mi camino fue metido la tierra adentro y para llegar a la mar por los bastimentos y cosas que tra\u00eda era muy dificultoso, porque hab\u00eda en medio muy grandes ci\u00e9nagas.<br \/>\nProve\u00eddo esto que por la mar se hab\u00eda de llevar, yo comenc\u00e9 mi camino por la costa della hasta una provincia que se dice \u00c7upilcon que est\u00e1 de aquella villa del Esp\u00edr\u00edtu Santo treinta y cinco leguas. Y hasta llegar a esta prov\u00edncia dem\u00e1s de muchas ci\u00e9nagas y r\u00edos peque\u00f1os, que en todos tobo puentes, se pasaron tres muy grandes r\u00edos, que fue el uno en un pueblo que se dice Tumalan, que est\u00e1 nueve leguas de la villa del Esp\u00edritu Santo, y el otro es Agualulco, que est\u00e1 otras nueve leguas adelante. Y \u00e9stos se pasaron en canoas y los caballos a nado llev\u00e1ndolos de diestro en las canoas. Y el postrero por ser muy ancho, que no bastaba fuerza de los caballos para los pasar a nado, hobo necesidad de buscar remedio, y media legua arriba de la mar se hizo una puente de madera por donde pasaron los dichos caballos y gente que ten\u00eda novecientos y treinta y cuatro pasos, que fue una cosa bien maravillosa de ver. Esta provincia de Cupilco es abundosa desta fruta que llaman cacao y de otros mantenimientos de la tierra y mucha pesquer\u00eda. Hay en ella diez o doce pueblos buenos, digo cabeceras, sin las aldeas. Es tierra muy baja y de muchas ci\u00e9nagas, tanto que en tiempo de invierno no se puede andar ni se sirven sino en canoas, y con pasarla yo en tiempo de seca desde la entrada hasta la salida della, que puede haber veinte leguas, se hicieron m\u00e1s de cincuenta puentes que sin se hacer fuera imposible pasar. La gente, que estaba algo pac\u00edfica aunque temerosa por la poca conversaci\u00f3n que hab\u00edan tenido con los espa\u00f1oles, quedaron con mi venida m\u00e1s seguros y sirvieron de buena voluntad as\u00ed a m\u00ed y a los que conmigo iban como a los espa\u00f1oles a quien quedaron depositados.<br \/>\nDesta provincia de \u00c7upilcon, seg\u00fan la figura que los de Tabasco y Xicalango me dieron, hab\u00eda de ir a otra que se llama \u00c7aguatan. Y como ellos no se sirven sino por agua no sab\u00edan el camino que yo deb\u00eda llevar por tierra, aunque me se\u00f1alaban el derecho que estaba la dicha provincia. Y ans\u00ed fu\u00e9me forzado dende all\u00ed enviar por aquel derecho algunos espa\u00f1oles e indios a descubrir el camino, y descubierto, abrirle por donde pudi\u00e9semos pasar, porque era todo monta\u00f1as muy cerradas. Y plugo a Nuestro Se\u00f1or que se hall\u00f3, aunque trabajoso, porque dem\u00e1s de las monta\u00f1as hab\u00eda muchas ci\u00e9nagas muy trabajosas, porque en todas o en las m\u00e1s se hicieron puentes. Y hab\u00edamos de pasar un muy poderoso r\u00edo que se llama Gue\u00e7alapa, que es uno de los brazos que entran en el de Tabasco. Y prove\u00ed de enviar desde all\u00ed dos espa\u00f1oles a los se\u00f1ores de Tabasco y Cunoapa a les rogar que por aquel r\u00edo arriba me enviasen quince o veinte canoas para que me trujesen bastimentos de los carabelones que all\u00ed estaban y me ayudasen a pasar el r\u00edo y despu\u00e9s me llevasen los bastimentos hasta la principal poblaci\u00f3n de \u00c7aguatan, que, seg\u00fan paresci\u00f3, est\u00e1 este dicho r\u00edo arriba del paso donde yo pas\u00e9 doce leguas. Y ans\u00ed lo hicieron y cumplieron muy bien como yo se lo envi\u00e9 a rogar.<br \/>\nYo me part\u00ed del postrer pueblo desta provincia de \u00c7upilco, que se llama Anaxuxuca, despu\u00e9s de haberse hallado camino hasta el r\u00edo de \u00c7alapa que hab\u00edamos de pasar, y dorm\u00ed aquella noche en unos despoblados entre unas lagunas. Y otro d\u00eda llegu\u00e9 temprano al dicho r\u00edo y no hall\u00e9 canoa en que pasar, porque no hab\u00edan llegado las que yo envi\u00e9 a pedir a los se\u00f1ores de Tabasco. Y los descubridores que delante iban hall\u00e9 que iban abriendo el camino el r\u00edo arriba por la otra parte, porque como estaban informados que el r\u00edo pasaba por medio de la m\u00e1s principal poblaci\u00f3n de la dicha provincia de \u00c7aguata, sigu\u00edan el dicho r\u00edo arriba por no errar. Y uno dellos se hab\u00eda ido en una canoa por el agua por llegar m\u00e1s a\u00edna a la dicha poblaci\u00f3n, el cual lleg\u00f3 y hall\u00f3 toda la gente alborotada, y habl\u00f3les con una lengua que llevaba y asegur\u00f3 los algo. Y torn\u00f3 a enviar luego la canoa el r\u00edo abajo con unos indios, con quien me hizo saber lo que hab\u00eda pasado con los naturales de aquel pueblo y que \u00e9l ven\u00eda con ellos abriendo el camino por donde yo hab\u00eda de ir y que se juntar\u00eda con los que de ac\u00e1 le iban abriendo, de que holgu\u00e9 mucho, as\u00ed por haber apaciguado algo aquella gente como por la certenidad del camino, que la ten\u00eda algo por dudosa o a lo menos por trabajosa. Y con aquella canoa y con balsas que hicieron de madera comenc\u00e9 a pasar el fardaje por aquel r\u00edo, que es asaz cabdaloso. Y estando ans\u00ed pasando, llegaron los espa\u00f1oles que yo envi\u00e9 a Tabasco con veinte canoas cargadas de los bastimentos que hab\u00eda llevado el carabel\u00f3n que yo envi\u00e9 desde Coazacoalco, y supe dellos que los dos otros dos carabelones y la barca no hab\u00edan llegado al dicho r\u00edo, pero que quedaban en Coa\u00e7acualco y vern\u00edan muy presto. Ven\u00edan en las dichas canoas hasta docientos indios de los naturales de aquella provincia de Tabasco y Cunoapa, y con aquellas canoas pas\u00e9 el r\u00edo sin haber peligro m\u00e1s de se ahogar un esclavo negro y perderse dos cargas de herraje que despu\u00e9s nos hizo alguna falta.<br \/>\nAquella noche dorm\u00ed de la otra parte del r\u00edo con toda la gente, y otro d\u00eda segu\u00ed tras los que iban abr\u00edendo el camino r\u00edo arr\u00edba, que no hab\u00eda otra gu\u00eda sino la r\u00edbera d\u00e9l, y anduve hasta seis leguas y dorm\u00ed aquella noche en un monte con mucha agua que llovi\u00f3. Y siendo ya noche lleg\u00f3 el espa\u00f1ol que hab\u00eda ido el r\u00edo arr\u00edba hasta el pueblo de \u00c7aguatan con hasta setenta indios de los naturales d\u00e9l, y me dijo c\u00f3mo el dejaba abierto el camino por otra parte, y que conven\u00eda para tomalle que volviese dos leguas atr\u00e1s. Y ans\u00ed lo hice, aunque mand\u00e9 que los que iban abr\u00edendo por la ribera del r\u00edo, que estaban ya bien tres leguas adelante donde de donde yo dorm\u00ed, que siguiesen todav\u00eda. Y a legua y media adelante de donde estaban dieron en las estancias del pueblo, as\u00ed que quedaron dos caminos abiertos donde no hab\u00eda ninguno.<br \/>\nYo segu\u00ed por el camino que los naturales hab\u00edan abierto, y aunque con trabajo de algunas ci\u00e9nagas y de mucha agua que llovi\u00f3 aquel d\u00eda, llegu\u00e9 a la dicha poblaci\u00f3n, a un barr\u00edo della que aunque era el menor era asaz bueno y habr\u00eda en \u00e9l m\u00e1s de docientas casas. No pudimos pasar a los otros barr\u00edos porque los part\u00edan r\u00edos que pasaban entre ellos que no se pod\u00edan pasar sino a nado. Estaban todos despoblados, y en llegando, desaparecieron los indios que hab\u00edan venido con el espa\u00f1ol a verme aunque les hab\u00eda hablado y dado algunas cosillas de las que yo ten\u00eda &#8211; agradeci\u00e9ndoles el trabajo que hab\u00edan puesto en abrirme el camino &#8211; y dicho a lo que yo ven\u00eda por aquellas partes, que era por mandado de Vuestra Majestad a hacerles saber que hab\u00edan de adorar y creer en un solo Dios cr\u00edador y hacedor de todas las cosas y tener en la tierra a Vuestra Alteza por superior y se\u00f1or y todas las otras cosas que cerca desto se les deb\u00edan decir. Y esper\u00e9 tres o cuatro d\u00edas creyendo que de miedo se hab\u00edan alzado y que vern\u00edan a hablarme, y nunca pareci\u00f3 nadie. Y por haber lengua dellos, para dejallos pac\u00edficos y en el servicio de Vuestra Majestad y para informarme dellos del camino que hab\u00eda de llevar &#8211; porque en toda aquella tierra no se hallaba camino para ninguna parte ni aun rastro de haber andado por tierra una persona sola, porque todos se sirven por el agua a causa de los grandes r\u00edos y ci\u00e9nagas que por la tierra hay &#8211; , envi\u00e9 dos compa\u00f1\u00edas de gente de espa\u00f1oles y algunos de los naturales desta cibdad y su tierra que yo conmigo llevaba para que buscasen la gente por la provincia y me trujesen algunos para los efectos que arriba he dicho. Y con las canoas que hab\u00edan venido de Tabasco que subieron el r\u00edo arriba y con otras que se hallaron del pueblo anduvieron muchos de aquellos r\u00edos y esteros porque por tierra no se pod\u00edan andar, y nunca hallaron m\u00e1s de dos indios y ciertas mujeres, de los cuales trabaj\u00e9 de me informar d\u00f3nde estaba el se\u00f1or y la gente de aquella tierra, y nunca me dijeron otra cosa sino que por los montes andaban cada uno por s\u00ed y por aquellas ci\u00e9nagas y r\u00edos. Pregunt\u00e9les tambi\u00e9n por el camino para ir a la provincia de Chilapan, que seg\u00fan la figura que yo tra\u00eda deb\u00eda llevar aquella derrota, y jam\u00e1s lo pude saber dellos porque dec\u00edan que ellos no andaban por la tierra sino por los r\u00edos y esteros en sus canoas, y que por all\u00ed que ellos sabian el camino y no por otra parte. Y lo que m\u00e1s dellos se pudo alcanzar fue se\u00f1alarme una sierra que pareci\u00f3 estar hasta diez leguas de all\u00ed y decirme que all\u00ed cerca estaba la principal poblaci\u00f3n de Chilapan, y que pasaba junto con ella un muy gran r\u00edo que abajo se juntaba con aquel de \u00c7aguatan y que entraban juntos en el de Tabasco, y que el r\u00edo arriba estaba otro pueblo que se llamaba Acumba, pero que tampoco sab\u00edan camino para all\u00ed por tierra. Estuve en este pueblo veinte d\u00edas que en todos ellos no ces\u00e9 de buscar camino que fuese para alguna parte, y jam\u00e1s se hall\u00f3 chico ni grande, antes por cualquier parte que sal\u00edamos alderredor del pueblo hab\u00eda tan grandes y espantosas ci\u00e9nagas que parec\u00eda cosa imposible pasarlas. Y puestos ya en mucha necesidad por falta de bastimentos, encomend\u00e1ndonos a Nuestro Se\u00f1or, hicimos una puente en una ci\u00e9naga que tur\u00f3 trecientos pasos, en que entraron muchas vigas de a treinta y cinco y cuarenta pies, y sobre ellas otras atravesadas, y ans\u00ed pasamos y seguimos en demanda de aquella sierra hacia donde nos dec\u00edan que estaba el pueblo de Chilapan. Y envi\u00e9 por otra parte una compa\u00f1\u00eda de caballo con ciertos ballesteros en demanda del otro pueblo de Acumba, y \u00e9stos toparon aquel d\u00eda con \u00e9l y pasaron a nado y en dos canoas que all\u00ed hallaron y huy\u00f3les luego la gente del pueblo, que no pudieron tomar sino dos hombres y ciertas mujeres, y hallaron mucho bastimento y salieron a m\u00ed al camino. Y dorm\u00ed aquella noche en el campo, y quiso Dios que aquella tierra era algo abierta y enjuta con hartas menos ci\u00e9nagas que la pasada. Y aquellos indios que se tomaron de aquel pueblo de Acumba nos guiaron hasta Chilapan, donde llegamos otro d\u00eda bien tarde y hallamos todo el pueblo quemado y los naturales d\u00e9l absentados.<br \/>\nEs este pueblo de Chilapan de muy gentil asiento y harto grande. Hab\u00eda en \u00e9l muchas arboledas de las frutas de la tierra. Hab\u00eda muchas labranzas de maizales aunque no estaban bien granados, pero todav\u00eda fue mucho remedio de nuestra necesidad. En este pueblo estuve diez d\u00edas provey\u00e9ndonos de alg\u00fan bastimento y haciendo algunas entradas para buscar la gente d\u00e9l para la apaciguar y tambi\u00e9n para informarme dellos del camino para adelante, y nunca se pudieron hallar m\u00e1s de dos indios que al principio se tomaron dentro en el dicho pueblo. D\u00e9stos me inform\u00e9 del camino que hab\u00eda de llevar hasta Tepetitan o Tamacazteperque, que ans\u00ed se llama por otro nombre. Y ans\u00ed, medio a tiento y sin camino nos guiaron hasta el dicho pueblo, al cual llegu\u00e9 en dos d\u00edas. Pas\u00f3se en el camino un r\u00edo muy grande que se llama Chilapan, de donde tom\u00f3 denominaci\u00f3n el pueblo. Y pas\u00f3se con mucho trabajo porque era muy ancho y recio y no hab\u00eda aparejo de canoas, y pas\u00f3se todo con balsas. Ahog\u00f3se en este r\u00edo otro esclavo y perdi\u00f3se mucho fardaje de los espa\u00f1oles.<br \/>\nDespu\u00e9s de pasado este r\u00edo, que se pas\u00f3 legua y media del dicho pueblo de Chilapan, hasta llegar al de Tepetitan se pasaron muchas y grandes ci\u00e9nagas, que de seis o siete leguas que hab\u00eda de camino hasta \u00e9l no hobo una donde no fuesen los caballos hasta encima de las rodillas, y muchas veces hasta las orejas. En especial se pas\u00f3 una muy mala donde se hizo una puente donde estovieron muy cerca de se ahogar dos o tres espa\u00f1oles. Y con este trabajo, pasados dos d\u00edas, llegamos al dicho pueblo, el cual ansimismo hallamos quemado y despoblado, que nos fue doblar nuestros trabajos. Hallamos en \u00e9l alguna fruta de la tierra y algunos maizales verdes algo m\u00e1s grandes que en el pueblo de atr\u00e1s. Tambi\u00e9n se hallaron en algunas de las casas quemadas silos de ma\u00edz seco, aunque fue poco, pero fue harto remedio seg\u00fand tra\u00edamos estrema nescesidad. En este pueblo de Tepetitan, que est\u00e1 junto a la halda de una gran cordillera de sierras, estuve seis d\u00edas. Y se hicieron algunas entradas por la tierra pensando hallar alguna gente para les hablar y dejar seguros en su pueblo y aun para me informar del camino de adelante, y nunca se pudo hallar sino un hombre y ciertas mujeres. D\u00e9stos supe que el se\u00f1or y naturales de aquel pueblo hab\u00edan quemado sus casas por inducimiento de los naturales de \u00c7aguatan y se hab\u00edan ido a los montes. Dijo que no sab\u00eda camino para ir a Ystapan, que es otro pueblo adonde seg\u00fand mi figura yo hab\u00eda de llegar, porque no lo hab\u00eda por tierra, pero que poco m\u00e1s o menos \u00e9l guiar\u00eda hacia la parte que \u00e9l sab\u00eda que estaba.<br \/>\nCon esta gu\u00eda despach\u00e9 hasta treinta de caballo y otros treinta peones, y mand\u00e9les que fuesen hasta llegar al dicho pueblo y que luego me escribiesen la relaci\u00f3n del camino, porque yo no saldr\u00eda de aquel pueblo hasta ver sus cartas. Y as\u00ed fueron, y pasados dos d\u00edas sin haber recebido carta suya ni saber dellos nueva, me fue forzado partirme por la necesidad que all\u00ed ten\u00edamos y seguir por su rastro sin otra gu\u00eda, que era asaz notorio camino seguir el rastro q\u00fae llevaban por las ci\u00e9nagas, que certifico a Vuestra Majestad que en lo m\u00e1s alto de los cerros se sum\u00edan los caballos hasta las cinchas sin ir nadie encima, sino Ilev\u00e1ndolos del diestro. Y desta manera anduve dos d\u00edas por el dicho rastro sin haber nuevas de la gente que hab\u00eda ido delante y con harta perplejidad de lo que hab\u00eda de hacer, porque volver atr\u00e1s ten\u00eda por imposible y de lo de adelante ninguna certenidad ten\u00eda. Y quiso Nuestro Se\u00f1or, que en las mayores necesidades suele socorrer, que estando aposentados en un campo con harta tristeza de la gente, pensando all\u00ed todos perecer sin remedio, llegaron dos indios de los naturales desta cibdad con una carta de los espa\u00f1oles que hab\u00edan ido delante en que me hac\u00edan saber c\u00f3mo hab\u00edan llegado al pueblo de Ystapan; y que cuando a \u00e9l llegaron, los naturales d\u00e9l ten\u00edan todas las mujeres y haciendas de la otra parte de un gran r\u00edo que junto con el dicho pueblo pasaba, y que en el pueblo estaban muchos hombres creyendo que no podr\u00edan pasar un gran estero que estaba junto al pueblo; y que como vieron que se hab\u00edan echado a nado con los caballos por el estero, hab\u00edan comenzado a poner fuego al pueblo, pero que los espa\u00f1oles se hab\u00edan dado tanta priesa que no les hab\u00edan dado lugar a que del todo le quemasen; y que toda la gente se hab\u00eda echado al r\u00edo y lo hab\u00edan pasado en muchas canoas que ten\u00edan y a nado, y que con la pr\u00edesa se hab\u00edan ahogado muchos dellos; y que hab\u00edan tomado siete u ocho personas entre las cuales hab\u00eda uno que parec\u00eda principal, y que los ten\u00edan hasta que yo llegase. Fue tanta el alegr\u00eda que toda la gente tuvo con esta carta que no lo sabr\u00eda decir a Vuestra Majestad, porque, como arriba he dicho, estaban todos casi desesperados de remedio. Y otro d\u00eda por la ma\u00f1ana segu\u00ed mi camino por el rastro, y gui\u00e1ndome los indios que hab\u00edan tra\u00eddo la carta llegu\u00e9 ya tarde al pueblo, donde hall\u00e9 toda la gente que hab\u00eda ido delante muy alegres porque hab\u00edan hallado muchos maizales, aunque no muy granados, y yucas y ag\u00edes, que es un mantenimiento con que los naturales de las Islas se man tienen asaz bueno. Llegado, hice traer ante m\u00ed aquellas personas naturales del pueblo que all\u00ed se hab\u00edan tomado y pregunt\u00e9les con la lengua que qu\u00e9 era la cabsa porque ans\u00ed todos quemaban sus propias casas y pueblos y se iban y absentaban dellos pues yo no les hac\u00eda mal ni da\u00f1o alguno, antes a los que me esperaban les daba de lo que yo ten\u00eda. Respondi\u00e9ronme que el se\u00f1or de \u00c7agoutan hab\u00eda venido all\u00ed en una canoa y les hab\u00eda puesto mucho temor y les hab\u00eda fecho quemar su pueblo y desamparalle. Yo hice traer ante m\u00ed a aquel principal y a todos los indios e indias que se hab\u00edan tomado en \u00c7aguatan y en Chilapan y en Tepetitan, y les dije que porque viesen c\u00f3mo aquel malo les hab\u00eda mentido, que se informasen de aqu\u00e9llos si les hab\u00eda fecho alg\u00fand da\u00f1o o mal y si en mi compa\u00f1\u00eda hab\u00edan sido bien tratados. Los cuales se informaron, y despu\u00e9s lloraban deciendo que hab\u00edan sido enga\u00f1ados y mostrando pesarles de lo fecho. Y para m\u00e1s los asegurar les di licencia a todos aquellos indios e indias que tra\u00eda de aquellos pueblos de atr\u00e1s que se fuesen a sus casas, y les di algunas cosillas y sendas cartas, las cuales les mand\u00e9 que tuviesen en sus pueblos y las mostrasen a los espa\u00f1oles que por all\u00ed pasasen, porque con ellas estar\u00edan seguros. Y les dije que dijesen a sus se\u00f1ores el yerro que hab\u00edan fecho en quemar sus pueblos y casas y absentarse, y que de all\u00ed en adelante no lo hiciesen as\u00ed sino que se estuviesen seguros en ellos porque no les ser\u00eda fecho mal ni da\u00f1o. Y con esto, vi\u00e9ndolo estotros de Ystapan, se fueron muy seguros y contentos, que fue harta parte de asegurar estotros.<br \/>\nDespu\u00e9s de haber fecho esto habl\u00e9 a aqu\u00e9l que parec\u00eda m\u00e1s principal y le dije que ya ve\u00eda que no hac\u00eda yo mal a nadie ni mi ida por aquellas partes era a los enojar, antes a les hacer saber muchas cosas que les conven\u00edan a ellos, ans\u00ed para la seguridad de sus personas y haciendas como para la salvaci\u00f3n de sus \u00e1nimas; por tanto, que le rogaba mucho que \u00e9l me enviase dos o tres de aquellos que all\u00ed estaban con \u00e9l, y que yo le dar\u00eda otros tantos de los naturales de Tenuxtit\u00e1n para que fuesen a llamar al se\u00f1or y le dijesen que ning\u00fan miedo hobiese, y que tuviese por cierto que en su venida ganar\u00eda mucho. El cual me dijo que le plac\u00eda de buena voluntad. Y luego los despach\u00e9, y fueron con ellos los indios de M\u00e9xico. Y otro d\u00eda por la ma\u00f1ana vinieron los mensajeros y con ellos el se\u00f1or con hasta cuarenta hombres, y me dijo que \u00e9l se hab\u00eda ausentado y mandado quemar su pueblo porque el se\u00f1or de \u00c7aguatan le hab\u00eda dicho que lo quemase y no me esperase porque los matar\u00eda a todos, y que \u00e9l hab\u00eda sabido de aquellos suyos que le hab\u00edan ido a llamar que hab\u00eda sido enga\u00f1ado y que no le hab\u00edan dicho la verdad, y que le pesaba de lo fecho y me rogaba le perdonase, y que de all\u00ed adelante \u00e9l har\u00eda lo que yo le dijese. Y rog\u00f3me que ciertas mujeres que le hab\u00edan tomado los espa\u00f1oles al tiempo que all\u00ed hab\u00edan venido que se las hiciese volver. Y luego lo mand\u00e9 ans\u00ed y se recogieron hasta veinte que all\u00ed hab\u00eda y se las di, de que qued\u00f3 muy contento. Y ofreci\u00f3se que un espa\u00f1ol hall\u00f3 que un indio de los que yo de Temixtit\u00e1n llevaba conmigo estaba comiendo un pedazo de carne de un indio que mataron en aquel pueblo cuando entraron en \u00e9l y v\u00ednomelo a decir. Y en presencia de aquel se\u00f1or le hice quemar, d\u00e1ndole a entender al dicho se\u00f1or la cabsa de aquella justicia, que era porque hab\u00eda muerto aquel indio y comido d\u00e9l, lo cual era defendido por Vuestra Majestad y por m\u00ed en su real nombre les hab\u00eda se\u00eddo requerido y mandado que no lo hiciesen; y que ans\u00ed por le haber muerto y comido d\u00e9l le mandaba quemar, porque yo no quer\u00eda que matasen a nadie, antes iba por mandado de Vuestra Majestad a amparallos y defendellos, as\u00ed sus personas como sus haciendas, y hacerles saber c\u00f3mo hab\u00edan de tener y adorar un solo Dios que est\u00e1 en los cielos, criador y hacedor de todas las cosas por quien todas las criaturas viven y se gobiernan, y dejar todos sus \u00eddolos y ritos que hasta all\u00ed hab\u00edan tenido porque eran mentiras y enga\u00f1os que el diablo, enemigo de la naturaleza humana, les hac\u00eda para los enga\u00f1ar y llevarlos a condenaci\u00f3n perpetua donde tem\u00edan muy grandes y espantosos tormentos, y por los apartar del conocimiento de Dios porque no se salvasen y fuesen a gozar de la gloria y bienaventuranza que Dios prometi\u00f3 y tiene aparejada a los que en El creyeren, la cual el diablo perdi\u00f3 por su malicia y maldad; y que ansimesmo les ven\u00eda a hacer saber c\u00f3mo en la tierra est\u00e1 Vuestra Majestad, a quien el universo por providencia divina obedesce y sirve, y que ellos ansimesmo se hab\u00edan de someter y estar debajo de su imperial yugo y hacer lo que en su real nombre los que ac\u00e1 por ministros de Vuestra Majestad estamos les mand\u00e1semos; y haci\u00e9ndolo ans\u00ed, ellos ser\u00edan muy bien tratados y mantenidos en justicia y amparadas sus personas y haciendas; y no lo haciendo as\u00ed, se proceder\u00eda contra ellos y ser\u00edan castigados conforme a justicia. Y cerca desto le dije muchas cosas de que a Vuestra Majestad no hago menci\u00f3n por ser prolijas y largas, y a todo mostr\u00f3 mucho contentamiento y provey\u00f3 luego de enviar algunos de los que con \u00e9l trajo para que trajesen bastimentos, y ans\u00ed se hizo. Yo le di algunas cosillas de las de nuestra Espa\u00f1a que tuvo en mucho, y estuvo en mi compa\u00f1\u00eda muy contento todo el tiempo que all\u00ed estuve y mand\u00f3 abrir el camino hasta otro pueblo que est\u00e1 cinco leguas d\u00e9ste el r\u00edo arriba que se llama Tatahuitalpan. Y porque en el camino hab\u00eda un r\u00edo hondo, hizo hacer en \u00e9l una muy buena puente por donde pasamos y adobar otras ci\u00e9nagas harto malas. Y me dio tres canoas en que envi\u00e9 tres espa\u00f1oles el r\u00edo abajo al r\u00edo de Tabasco, porque \u00e9ste es el principal r\u00edo que en \u00e9l entra, donde los carabelones hab\u00edan de esperar la instruci\u00f3n de lo que hab\u00edan de facer. Y con estos espa\u00f1oles envi\u00e9 a mandar que siguiesen toda la costa hasta doblar la punta que llaman de Yucat\u00e1n y que llegasen hasta la bah\u00eda de la Asunci\u00f3n, porque all\u00ed me hallar\u00edan o les enviar\u00eda a mandar lo que hab\u00edan de hacer. Y mand\u00e9 a los espa\u00f1oles que fueron en las canoas que con ellas y con las que m\u00e1s pudiesen haber en Tabasco y Xicalango me llevasen los bastimentos que pudiesen por un gran estero arriba que sale a la provincia de Acalan, que est\u00e1 deste pueblo de Yztapan cuarenta leguas, y que all\u00ed los esperar\u00eda. Partidos estos espa\u00f1oles y hecho el camino, rogu\u00e9 al se\u00f1or de Yztapan que me diese otras tres o cuatro canoas para que fuesen el r\u00edo arriba con media docena de espa\u00f1oles y una persona principal de las suyas con alguna gente para que fuesen adelante apaciguando los pueblos porque no se absentasen ni los quemasen, el cual lo hizo con muestra de buena voluntad. E idos \u00e9stos delante hicieron asaz fruto, porque apaciguaron cuatro o cinco pueblos el r\u00edo arriba, seg\u00fan adelante har\u00e9 dellos a Vuestra Majestad relaci\u00f3n. Este pueblo de Yztapan es muy grande cosa y est\u00e1 sentado en la ribera de un muy hermoso r\u00edo. Tiene muy buen asiento para poblar en \u00e9l espa\u00f1oles. Tiene muy hermosa ribera donde hay buenos pastos. Tiene muy buenas tierras de labranzas y tiene buena comarca de tierra poblada.<br \/>\nDespu\u00e9s de haber estado en este pueblo de Ystapan ocho d\u00edas y prove\u00eddo lo contenido en el cap\u00edtulo antes d\u00e9ste, me part\u00ed y llegu\u00e9 aquel d\u00eda al pueblo de Tatahuitalpan, que es un pueblo peque\u00f1o, y hall\u00e9lo quemado y sin ninguna gente. Y llegu\u00e9 yo primero que las canoas que ven\u00edan el rio arriba, porque con las corrientes y grandes vueltas que el r\u00edo hace no llegaron tan a\u00edna. Y despu\u00e9s de venidas, hice pasar con ellas cierta gente de la otra parte del r\u00edo para que buscasen los naturales del dicho pueblo para los asegurar como los de atr\u00e1s. Y obra de media legua de la otra parte del r\u00edo hallaron hasta veinte hombres en una casa de sus \u00eddolos, que los ten\u00edan muy adornados, los cuales me trajeron. E informado dellos, me dijeron que toda la gente se hab\u00eda absentado de miedo, y que ellos hab\u00edan quedado all\u00ed para mor\u00edr con sus dioses y no hab\u00edan querido huir. Y estando yo con ellos en esta pl\u00e1tica, pasaron ciertos indios de los nuestros que tra\u00edan ciertas cosas que hab\u00edan quitado a sus \u00eddolos, y como las vieron los del pueblo dijeron que ya eran muertos sus dioses. Y a esto les habl\u00e9 dici\u00e9ndoles que mirasen cu\u00e1n vana y loca creencia era la suya, pues cre\u00edan que les pod\u00edan dar bienes quien as\u00ed no se pod\u00eda defender y tan ligeramente ve\u00edan desbaratar. Y respondi\u00e9ronme que en aquella seta los dejaron sus ag\u00fcelos y que aquella ten\u00edan y tem\u00edan hasta que otra cosa supiesen. No pude por la brevedad del tiempo darles a entender m\u00e1s de lo que dije a los de Yztapan, y dos religiosos de la orden de San Francisco que en mi compa\u00f1\u00eda iban les dijeron ansimesmo hartas cosas acerca desto. Rogu\u00e9les que fuesen algunos dellos a llamar la gente del pueblo y al se\u00f1or y aseguralla, y aquel pr\u00edncipal que truje de Yztapan ansimesmo les habl\u00f3 y dijo las buenas obras que de m\u00ed hab\u00edan recebido en el pueblo. Y se\u00f1alaron uno dellos y dijeron que aqu\u00e9l era el se\u00f1or, el cual envi\u00f3 dos a que llamasen la gente, los cuales nunca vinieron.<br \/>\nViendo que no ven\u00edan, rogu\u00e9 a aqu\u00e9l que hab\u00edan dicho que era el se\u00f1or que me mostrase el camino para ir a \u00c7aguatespan, porque por all\u00ed hab\u00eda de pasar seg\u00fand mi figura y est\u00e1 en este r\u00edo arr\u00edba. Y dijo que ellos no sab\u00edan camino por tierra sino por el r\u00edo porque por all\u00ed se serv\u00edan todos, pero que a tino me llevar\u00edan por aquellos montes, que no sab\u00edan si acertar\u00edan. Dijeles que me mostrasen desde all\u00ed el paraje en que estaba y marqu\u00e9lo lo mejor que pude. Y mand\u00e9 a los espa\u00f1oles que estaban con las canoas que se fuesen el r\u00edo arr\u00edba y que llevasen consigo al principal de Yztapan que conmigo ven\u00eda hasta llegar al dicho pueblo de \u00c7aguatespan, y que trabajasen de asegurar la gente d\u00e9l y de otro que hab\u00edan de topar antes, que se llamaba Ocumacintlan; y que si yo llegase pr\u00edmero, los esperar\u00eda, y que si no, que ellos me esperasen. Y despachados \u00e9stos, me part\u00ed yo con aquellas gu\u00edas de la tierra. Y en saliendo del pueblo, di en una muy gran ci\u00e9naga que tur\u00f3 m\u00e1s de media legua, y con mucha rama y hierba que los indios nuestros amigos en ella echaron pudimos pasar. Y luego dimos en un estero hondo donde fue nescesario hacer una puente por donde pasase el fardaje y las sillas, y los caballos pasaron a nado. Y pasado este estero, dimos en otra medio ci\u00e9naga que tur\u00f3 bien una legua, que nunca abaj\u00f3 a los caballos de la rodilla abajo y muchas veces de las cinchas, pero con ser algo tiesta debajo pasamos sin peligro hasta llegar al monte, por el cual anduve dos d\u00edas abriendo camino por donde me se\u00f1alaban aquellas gu\u00edas hasta tanto que dijeron que iban desatinados, que no sab\u00edan ad\u00f3nde iban. Y era la monta\u00f1a de tal calidad que sino donde se pon\u00edan los pies en el suelo y hacia arriba la clar\u00eddad del cielo no se ve\u00eda otra cosa. Tanta era la espesura y alteza de los \u00e1rboles que aunque se sub\u00edan en algunos, no pod\u00edan descubrir un tiro de piedra. Como los que iban delante con las gu\u00edas abriendo el camino me enviaron a decir que andaban desatinados, que no sab\u00edan donde estaban, hice parar la gente y pas\u00e9 yo a pie adelante hasta llegar a ellos. Y como vi el desatino que ten\u00edan, hice volver la gente atr\u00e1s a una cienaguilla que hab\u00edamos pasado adonde por cabsa del agua hab\u00eda una poca de hierba que comiesen los caballos, que hab\u00eda dos d\u00edas que no la com\u00edan ni otra cosa. Y all\u00ed estuvimos aquella noche con harto trabajo de hambre, y pon\u00edanosla mayor la poca esperanza que ten\u00edamos de acertar a poblado, tanto que la gente estaba estaba fuera de toda esperanza y m\u00e1s muertos que vivos. Hice sacar una aguja de marear que tra\u00eda conmigo por donde muchas veces me guiaba &#8211; aunque nunca nos hab\u00edamos visto en tan estrema necesidad como \u00e9sta &#8211; y por ella, acord\u00e1ndome del paraje en que hab\u00edan se\u00f1alado los indios que estaba el pueblo, hall\u00e9 que corriendo al nordeste dende all\u00ed sal\u00edamos a dar al pueblo o muy cerca d\u00e9l, y mand\u00e9 a los que iban abriendo el camino que llevasen aquella aguja consigo y siguiesen aquel rumbo sin se apartar d\u00e9l. Y ans\u00ed lo hicieron, y quiso Nuestro Se\u00f1or que salieron tan ciertos que a hora de v\u00edsperas fueron a dar medio a medio de unas casas de sus \u00eddolos que estaban en medio del pueblo, de que toda la gente hobo tanta alegr\u00eda que casi desatinados corrieron todos al pueblo, y no mirando una ci\u00e9naga que estaba antes que en \u00e9l entrasen se sumieron en ella muchos caballos, que algunos dellos no salieron hasta otro d\u00eda, aunque quiso Dios que ninguno peligr\u00f3. Y los que ven\u00edamos atr\u00e1s desechamos la ci\u00e9naga por otra parte, aunque no se pas\u00f3 sin harto trabajo.<br \/>\nAquel pueblo de \u00c7aguatepan hallamos quemado cebto las mesquitas y casas de sus \u00eddolos, y no hallamos en \u00e9l gente ninguna ni nueva de las canoas que hab\u00edan venido el r\u00edo arriba. Hall\u00f3se en \u00e9l mucho ma\u00edz algo m\u00e1s granado que lo de atr\u00e1s y yuca y ag\u00edes y buenos pastos para los caballos, porque en la ribera del r\u00edo, que es muy hermosa, hab\u00eda muy buena hierba. Y con este refrigerio se olvid\u00f3 algo del trabajo pasado, aunque yo tuve siempre mucha pena en no saber de las canoas que hab\u00eda enviado el r\u00edo arriba. Y andando mirando el pueblo hall\u00e9 yo una saeta hincada en el suelo, donde conosc\u00ed que las canoas hab\u00edan llegado all\u00ed porque todos los que ven\u00edan en ellas eran ballesteros. Y di\u00f3me m\u00e1s pena creyendo que all\u00ed hab\u00edan peleado con ellos y hab\u00edan muerto, pues no parec\u00edan. Y en unas canoas peque\u00f1as que por all\u00ed se hallaron hice pasar de la otra parte del r\u00edo, donde hallaron mucha copia de gente y labranzas, y andando por ellas fueron a dar a una gran laguna donde hallaron toda la gente del pueblo metida en sus canoas y en isletas. Y en viendo los cristianos, se vinieron a ellos muy seguros, y sin les entender lo que dec\u00edan me trujeron hasta treinta o cuarenta dellos, los cuales despu\u00e9s de haberlos hablado me dijeron que ellos hab\u00edan quemado su pueblo por inducimiento de aquel se\u00f1or de \u00c7aguatan y se hab\u00edan ido d\u00e9l a aquellas lagunas por el temor que \u00e9l les puso, y que despu\u00e9s hab\u00edan venido por all\u00ed ciertos cristianos de los de mi compa\u00f1\u00eda en unas canoas y con ellos algunos de los naturales de Ystapan, de los cuales hab\u00edan sabido el buen tratamiento que yo a todos hac\u00eda, y que por eso se hab\u00edan asegurado; y que los cristianos hab\u00edan estado all\u00ed dos d\u00edas esper\u00e1ndome, y como no ven\u00eda, se hab\u00edan ido el r\u00edo arriba a otro pueblo que se llama Petenecte, y que con ellos se hab\u00eda ido un hermano del se\u00f1or de aquel pueblo con cuatro canoas cargadas de gente para que si en el otro pueblo les quisiesen facer alg\u00fan da\u00f1o ayudarlos, y que les hab\u00edan dado mucho bastimento y todo lo que hobieron menester. Holgu\u00e9 mucho desta nueva y d\u00edles cr\u00e9dito por ver que se hab\u00edan asegurado tanto y hab\u00edan venido a m\u00ed de tan buena voluntad, y rogu\u00e9les que luego hiciesen venir una canoa con su gente, que fuese en busca de aquellos espa\u00f1oles y que les llevasen una carta m\u00eda para que se volviesen luego all\u00ed, los cuales lo hicieron con harta diligencia. Y yo les di una carta m\u00eda para los espa\u00f1oles. Y otro d\u00eda a v\u00edsperas vinieron, y con ellos aquella gente del pueblo que hab\u00edan llevado y m\u00e1s otras cuatro canoas cargadas de gente y bastimentos del pueblo de donde ven\u00edan. Y dij\u00e9ronme lo que hab\u00eda pasado el r\u00edo arriba despu\u00e9s que de m\u00ed se hab\u00edan apartado, que fue que llegaron a aquel pueblo que estaba antes d\u00e9ste que se llamaba U\u00e7uma\u00e7intlan, que le hab\u00edan hallado quemado y la gente d\u00e9l absentada; y que en llegando a \u00e9l los de Ystapan que con ellos tra\u00edan, los hab\u00edan buscado y llamado, y que hab\u00edan venido muchos dellos muy seguros y les hab\u00edan dado bastimentos y todo lo que les pidieron, y ans\u00ed los hab\u00edan dejado en su pueblo; y despu\u00e9s hab\u00edan llegado a aqu\u00e9l de \u00c7aguatecpan, y que ansimesmo le hab\u00edan hallado despoblado y la gente de la otra parte del r\u00edo, y que como les hab\u00edan hablado los de Yztapan se hab\u00edan todos asegurado y les hab\u00edan fecho muy buen acogimiento y dado muy complidamente lo que hobieron menester; y me hab\u00edan esperado all\u00ed dos d\u00edas y como no vine, creyendo que hab\u00eda salido m\u00e1s alto, pues tanto tardaba, hab\u00edan seguido adelante y se hab\u00edan ido con ellos aquella gente del pueblo y aquel hermano del se\u00f1or hasta el otro pueblo de Pectenete, que est\u00e1 de all\u00ed seis leguas, y que ansimesmo le hab\u00edan hallado despoblado, aunque no quemado, y la gente de la otra parte del r\u00edo; y que los de Ystapan y los de aquel pueblo los hab\u00edan asegurado y se ven\u00edan con ellos aquella gente en cuatro canoas a verme y me tra\u00edan ma\u00edz y miel y cacao y un poco de oro; y que ellos hab\u00edan enviado mensajeros a otros tres pueblos que les dijeron que est\u00e1n el r\u00edo arriba, que se llaman Coa\u00e7acoalco Y Taltenango y Tebtitan, y que cre\u00edan que otro d\u00eda vern\u00edan all\u00ed a hablarme. Y ans\u00ed fue, que otro d\u00eda vinieron por el r\u00edo abajo hasta siete u ocho canoas en que ven\u00eda gente de todos aquellos pueblos, y me trajeron algunas cosas de bastimentos y un poquito de oro. A los unos y a los otros habl\u00e9 muy largamente para hacerles entender que hab\u00edan de creer en Dios y servir a Vuestra Majestad, y todos ellos se ofrescieron por s\u00fabditos y vasallo s de Vuesta Alteza y prometieron en todo tiempo hacer lo que les fuese mandado. Y los de aquel pueblo de \u00c7aguatezpan trujeron luego algunos de sus \u00eddolos y en mi presencia los quebrantaron y quemaron. Y vino all\u00ed el se\u00f1or principal del pueblo, que hasta entonces no hab\u00eda venido, y me trujo un poquillo de oro. Y les di de lo que ten\u00eda a todos, de que quedaron muy contentos y seguros.<br \/>\nEntre \u00e9stos hobo alguna diferencia pregunt\u00e1ndoles yo por el camino que hab\u00eda de llevar para Acalan, porque los de aquel pueblo de \u00c7aguatepan dec\u00edan que mi camino era por los pueblos que estaban el r\u00edo arriba, y aun antes que estotros viniesen hab\u00edan fecho abr\u00edr seis leguas de camino por tierra y hecho una puente en un r\u00edo por do pas\u00e1semos. Y venidos estotros, dijeron que era muy gran rodeo y de muy mala tierra y despoblada, y que el derecho camino que yo hab\u00eda de llevar para Acalan era pasar el r\u00edo por aquel pueblo, y que por all\u00ed hab\u00eda una senda que sol\u00edan traer los mercaderes por donde ellos me guiar\u00edan hasta Acalan. Finalmente se averigu\u00f3 entre ellos ser \u00e9ste el mejor camino. Y yo hab\u00eda enviado antes un espa\u00f1ol con gente de los naturales de aquel pueblo de \u00c7aguatezpan en una canoa por el agua a la provincia de Acalan a les hacer saber c\u00f3mo yo iba y que se asegurasen y no tuviesen temor, y para que supiesen si los espa\u00f1oles que hab\u00edan de ir con los bastimentos desde los bergantines eran llegados. Y despu\u00e9s envi\u00e9 otros cuatro espa\u00f1oles con gu\u00edas de aqu\u00e9llos que dec\u00edan saber el camino, para que le viesen y me informasen si hab\u00eda alg\u00fan impedimento o dificultad en \u00e9l, y que all\u00ed esperar\u00eda su respuesta. Idos, fu\u00e9me forzado partirme antes que me escribiesen porque no se me acabasen los bastimentos que estaban recogidos para el camino, porque me dec\u00edan que hab\u00eda cinco o seis d\u00edas de despoblado. Y comenc\u00e9 a pasar el r\u00edo con mucho aparejo de canoas que hab\u00eda, y por ser tan ancho y de recia corriente se pas\u00f3 con harto trabajo, y se ahog\u00f3 un caballo y se perdieron algunas cosas del fardaje de los espa\u00f1oles. Pasado este r\u00edo, envi\u00e9 delante una compa\u00f1\u00eda de peones con las gu\u00edas para que abriesen el camino, y yo con la otra gente me fui detr\u00e1s dellos. Y despu\u00e9s de haber andado tres d\u00edas por unas monta\u00f1as harto espesas por una vereda bien angosta, fui a dar a un gran estero que ten\u00eda de ancho m\u00e1s de quinientos pasos. Y trabaj\u00e9 de buscar paso por \u00e9l abajo y arriba y nunca le hall\u00e9, y las gu\u00edas me dijeron que era por dem\u00e1s buscarle si no sub\u00eda veinte d\u00edas de camino hasta las sierras. P\u00fasome en tanto estrecho este estero o anc\u00f3n que ser\u00eda imposible podello sinificar, porque pasar por \u00e9l parec\u00eda imposible a cabsa de ser tan grande y no tener canoas en que pasarlo. Y aunque las tuvi\u00e9ramos para el fardaje y gente los caballos no pod\u00edan pasar, porque a la entrada y a la salida hab\u00eda unas grandes ci\u00e9nagas y ra\u00edces de \u00e1rboles que si volando no, de otra manera era escusado pensar de pasar los caballos. Pues pensar de volver atr\u00e1s era muy notorio perecer todos por los malos caminos que hab\u00edamos pasado y las muchas aguas que fac\u00eda, que ya ten\u00edamos por cierto que las crecientes de los r\u00edos hab\u00edan robado las puentes que dej\u00e1bamos fechas. Pues tornarlas a hacer era muy dificultoso, porque ya toda la gente ven\u00eda muy fatigada. Tambi\u00e9n pens\u00e1bamos que hab\u00edamos comido todos los bastimentos que hab\u00eda por el camino y que no hallar\u00edamos de comer porque llevaba mucha gente y caballos, porque dem\u00e1s de los espa\u00f1oles ven\u00edan conmigo m\u00e1s de tres mill \u00e1nimas de los naturales. Pues pasar adelante, ya he dicho a Vuestra Majestad la dificultad que hab\u00eda, ans\u00ed que ning\u00fan seso de hombre bastaba para el remedio si Dios, que es verdadero remedio y acorro de los afligidos y necesitados, no le pusiera. Y estando en esto, fall\u00e9 una cano\u00edta peque\u00f1a en que hab\u00edan pasado los espa\u00f1oles que yo envi\u00e9 adelante a ver el camino y con ella hice sondar el anc\u00f3n, y hall\u00f3se en todo \u00e9l cuatro brazas de hondura. E hice atar unas lanzas para ver el suelo qu\u00e9 tal era, y hall\u00f3se que dem\u00e1s de la hondura del agua hab\u00eda otras dos brazas de lama y cieno, as\u00ed que eran seis brazas. Y tom\u00e9 por postrer remedio determinarme de hacer una puente en \u00e9l y mand\u00e9 luego repartir la madera por sus medidas, que eran de nueve y de diez brazas por lo que hab\u00eda de salir fuera del agua, la cual encargu\u00e9 que cortasen y trajesen a aquellos se\u00f1ores de los indios que conmigo iban, a cada uno seg\u00fan la gente que tra\u00eda. Y los espa\u00f1oles, y yo con ellos, comenzamos a hincar la madera con balsas y con aquella cano\u00edlla y otras dos que despu\u00e9s se hallaron. Y era tal la obra que comenzamos que a todos pareci\u00f3 cosa imposible de acabar y aun lo dec\u00edan detr\u00e1s de m\u00ed, diciendo que ser\u00eda mejor dar la vuelta antes que la gente se fatigase y despu\u00e9s de hambre no pudiesen volver, porque al fin aquella obra no se hab\u00eda de acabar y forzados nos hab\u00edamos de volver. Y andaba desto tanto murmullo entre la gente que casi ya me lo osaban decir a m\u00ed, y como los viese tan desmayados &#8211; y en la verdad ten\u00edan raz\u00f3n, por ser la obra que emprend\u00edamos de tal calidad &#8211; porque ya no com\u00edamos sino ra\u00edces de hierbas, y viese esta murmuraci\u00f3n que entre los espa\u00f1oles andaba, mand\u00e9les que ellos no entendiesen en la puente, y que yo la har\u00eda con los indios. Y luego llam\u00e9 a todos los se\u00f1ores dellos y les dije que mirasen en cu\u00e1nta necesidad est\u00e1bamos y que forzado hab\u00edamos de pasar o perecer, que les rogaba mucho que ellos se esforzasen y esforzasen a sus gentes para que aquella puente se acabase, y que pasada, ten\u00edamos luego una provincia muy grande que se dec\u00eda Acalan donde hab\u00eda mucha abundancia de bastimentos, y que all\u00ed reposar\u00edamos; y que dem\u00e1s de los bastimentos de la tierra ya sab\u00edan ellos que hab\u00eda enviado a mandar que me trajesen de los nav\u00edos de los bastimentos que llevaban, y que los hab\u00edan de traer all\u00ed en canoas y que all\u00ed tern\u00edan mucha abundancia de todo. Y que dem\u00e1s desto yo les promet\u00ed que, vueltos a esta cibdad, ser\u00edan de m\u00ed en nombre de Vuestra Majestad muy galardonados. Y ellos me prometieron que lo trabajar\u00edan viribus et posse, y ans\u00ed comenzaron luego a repartirlo entre s\u00ed. Y di\u00e9ronse tan buena priesa y ma\u00f1a en ello que en cuatro d\u00edas la acabaron de tal manera que pasaron por ella todos los caballos y gente, y turar\u00e1 m\u00e1s de diez a\u00f1os que no se deshaga si a mano no la deshacen, y esto ha de ser con quemarla y de otra manera ser\u00eda dificultoso de se hacer, porque lleva m\u00e1s de mill vigas que la menor es casi tan gorda como un cuerpo de un hombre y de nueve y de diez brazas de largo, sin otra madera menuda que no tiene cuenta. Y certifico a Vuestra Majestad que no creo que habr\u00e1 nadie que sepa decir en manera que se pueda entender la orden que \u00e9stos dieron a hacer esta puente sino que es la cosa m\u00e1s estra\u00f1a que nunca se ha visto.<br \/>\nPasada toda la gente y caballos de la otra parte del anc\u00f3n, dimos luego en una gran ci\u00e9naga que tur\u00f3 bien tres tiros de ballesta, la cosa m\u00e1s espantosa que jam\u00e1s las gentes vieron, donde todos los caballos desensillados se sum\u00edan hasta las orejas sin parecerse otra cosa, y en forcejar a salir sum\u00edanse m\u00e1s, de manera que all\u00ed perdimos del todo la esperanza de poder escapar caballos ningunos. Pero todav\u00eda comenzamos a trabajar, y con ponerles haces de hierba y ramas grandes debajo sobre que se sostuviesen y no se sumiesen, remedi\u00e1banse algo. Y andando trabajando, yendo y viniendo de la una parte a la otra, abri\u00f3se por medio de la ci\u00e9naga un callej\u00f3n de agua y cieno en que los caballos comenzaron algo a nadar, y con esto plugo a Nuestro Se\u00f1or que salieron todos sin peligrar ninguno, aunque salieron tan fatigados que casi no se pod\u00edan tener en los pies. Dimos todos muchas gracias a Nuestro Se\u00f1or por tan gran merced como nos hab\u00eda hecho, y estando en esto llegaron los espa\u00f1oles que yo hab\u00eda enviado a Acalan con hasta ochenta indios de los naturales de aquella provincia cargados de mantenimientos de ma\u00edz y aves con que Dios sabe el alegr\u00eda que hubimos, en especial que nos dijeron que toda la gente quedaba muy segura y pac\u00edfica y con voluntad de no se ausentar. Y ven\u00edan con aquellos indios de Acalan dos personas honradas que dijeron venir de parte del se\u00f1or de la provincia que se llama Apaspapolon a me decir que \u00e9l hab\u00eda holgado mucho con mi venida, que hab\u00eda muchos d\u00edas que hab\u00eda noticia de m\u00ed por parte de mercaderes de Tabasco y Xicalango y que holgaba de conocerme, y envi\u00f3me con ellos un poco de oro. Yo lo receb\u00ed con toda el alegr\u00eda que pude agradeciendo a su se\u00f1or la buena voluntad que mostraba al servicio de Vuestra Majestad, y les di algunas cosillas y los torn\u00e9 a enviar con los espa\u00f1oles que con ellos hab\u00edan venido muy contentos. Fueron muy admirados de ver el edificio de la puente, lo cual fue harta parte para la seguridad que despu\u00e9s en ellos hobo, porque seg\u00fan su tierra est\u00e1 entre lagunas y esteros, pudiera ser que se ausentaran por ellos, mas con ver aquella obra fecha pensaron que ninguna cosa nos era imposible.<br \/>\nTambi\u00e9n lleg\u00f3 en este tiempo un mensajero de la villa de Santisteban del Puerto, que es en el r\u00edo de P\u00e1nuco, que me tra\u00eda cartas de las justicias della, y con \u00e9l otros cuatro o cinco mensajeros indios que me tra\u00edan cartas desta cibdad y de la villa de Medell\u00edn y de la villa del Esp\u00edritu Santo. Y hube mucho placer con saber que estaban buenos, aunque no supe del fator y veedor a quien yo hab\u00eda enviado, como arriba dije, desde la villa del Sp\u00edritu Sancto para apaciguar las diferencias de entre el tesorero y contador, porque a\u00fan no eran llegados a esta cibdad. Este d\u00eda despu\u00e9s de partidos los indios y espa\u00f1oles que iban delante a Acalan, me part\u00ed yo con toda la gente tras ellos y dorm\u00ed una noche en el monte, y otro d\u00eda poco m\u00e1s de mediod\u00eda llegu\u00e9 a las estancias y labranzas de la provincia de Acalan. Y antes de llegar al primer pueblo della estaba una gran ci\u00e9naga, y para pasalla se rode\u00f3 m\u00e1s de una gran legua. En fin se pas\u00f3 llevando los caballos del diestro con harto trabajo, y a hora de v\u00edsperas llegamos a aquel primer pueblo dicho Ti\u00e7atepal, donde hallamos todos los naturales en sus casas muy reposados y seguros y mucho bastimento ans\u00ed para la gente como para los caballos, tanto que satisfizo bien a la necesidad pasada. Aqu\u00ed reposamos seis d\u00edas. Y me vino a ver un mancebo de buena disposici\u00f3n y bien acompa\u00f1ado que dijo ser hijo del se\u00f1or y me trajo cierto oro y aves y ofresci\u00f3 su persona al servicio de Vuestra Majestad y dijo que su padre era ya muerto. Yo mostr\u00e9 que me pesaba mucho de la muerte de su padre aunque vi que no dec\u00eda verdad, y le di un collar que yo ten\u00eda al cuello de cuentas de Flandes que \u00e9l tuvo en mucho y le dije que fuese con Dios. Y \u00e9l estuvo dos d\u00edas all\u00ed conmigo de su voluntad.<br \/>\nUno de los naturales de aquel pueblo que se dec\u00eda ser se\u00f1or d\u00e9l me dijo que muy cerca de all\u00ed estaba otro pueblo que tambi\u00e9n era suyo donde hab\u00eda mejores aposentos y m\u00e1s copia de bastimentos porque era mayor y de m\u00e1s gente, que me fuese all\u00e1 a aposentar porque estar\u00eda m\u00e1s a mi placer. Y yo le dije que me plac\u00eda. Y envi\u00f3 luego a mandar que abriesen el camino y que se aderezasen las posadas, lo cual se hizo todo muy bien. Y nos fuimos a aquel pueblo que est\u00e1 deste primero cinco leguas, donde asimismo hallamos toda la gente segura y en sus casas y desembarazada cierta parte del pueblo, donde nos aposentaron. Este es muy hermoso pueblo. Ll\u00e1mase Teuticarcar. Tiene muy hermosas mesquitas, en especial donde nos aposentamos y echamos fuera los \u00eddolos, de que ellos no mostraron mucha pena porque ya yo les hab\u00eda hablado y dado a en tender el yerro en que estaban y c\u00f3mo no hab\u00eda m\u00e1s de un solo Dios criador de todas las cosas y todo lo dem\u00e1s que cerca desto se les pudo decir, aunque despu\u00e9s al se\u00f1or principal y a todos juntos les habl\u00e9 m\u00e1s largo. Supe dellos que una destas dos casas o mezquitas que era la m\u00e1s principal dellas era dedicada a una diosa en que ellos ten\u00edan mucha fee y esperanza, y que a \u00e9sta no le sacrificaban sino doncellas v\u00edrgenes y muy hermosas y que si no eran tales se enojaba mucho con ellos, y que por esto ten\u00edan siempre especial cuidado de las buscar tales que ella se satisficiese, y las criaban desde ni\u00f1as las que hallaban de buen gesto para este efecto. Sobre esto tambi\u00e9n les dije lo que me paresci\u00f3 que conven\u00eda, de que paresci\u00f3 que quedaron algo satisfechos.<br \/>\nEl se\u00f1or deste pueblo se mostr\u00f3 muy mi amigo y tuvo conmigo mucha conversaci\u00f3n y me dio muy larga cuenta y relaci\u00f3n de los espa\u00f1oles que yo iba a buscar y del camino que hab\u00eda de llevar. Y me dijo en muy gran secreto, rog\u00e1ndome que nadie supiese que \u00e9l me hab\u00eda avisado, que Apaspolon, se\u00f1or de toda aquella provincia, era vivo y hab\u00eda mandado decir que era muerto; y que era verdad que aqu\u00e9l que me hab\u00eda venido a ver era su hijo, y que \u00e9l mandaba que me desviasen del camino derecho que hab\u00eda de llevar porque no viese la tierra ni los pueblo della; y que me avisaba dello porque me ten\u00eda buena voluntad y hab\u00eda recebido de m\u00ed buenas obras, pero que me rogaba que desto se tuviese mucho secreto, porque si se sab\u00eda que \u00e9l me hab\u00eda avisado, le mandar\u00eda matar Apaspolon y le tomar\u00eda toda su tierra. Yo se lo agradesc\u00ed mucho y pagu\u00e9 su buena voluntad d\u00e1ndole algunas cosillas, y le promet\u00ed el secreto como \u00e9l me lo rogaba y aun le promet\u00ed que, el tiempo andando, ser\u00eda de m\u00ed en nombre de Vuestra Majestad muy gratificado. Luego hice llamar al hijo del se\u00f1or que me hab\u00eda venido a ver y le dije que me maravillaba mucho d\u00e9l y de su padre haberse querido negar sabiendo la buena voluntad que tra\u00eda yo de le ver y hacer mucha honra y darle de lo que yo ten\u00eda, porque yo hab\u00eda recebido en su tierra buenas obras y deseaba mucho pag\u00e1rselas que yo sab\u00eda cierto que era vivo y que le rogaba mucho que \u00e9l le fuese a llamar y trabajase con \u00e9l que me viniese a ver porque creyese cierto que \u00e9l ganar\u00eda mucho. El hijo me dijo que era verdad que \u00e9l era vivo y que si \u00e9l me lo hab\u00eda negado era por que su padre se lo mand\u00f3 as\u00ed, que \u00e9l ir\u00eda y trabajar\u00eda mucho de lo traer; y que cre\u00eda que vern\u00eda porque \u00e9l ten\u00eda ya gana de verme pues conoc\u00eda que no ven\u00eda a hacerles da\u00f1o, antes les daba de lo que ten\u00eda, y que por haberse negado ten\u00eda alguna verg\u00fcenza de parecer ante m\u00ed. Yo le rogu\u00e9 que fuese y trabajase mucho de lo hacer. Y ans\u00ed lo hizo, que otro d\u00eda vinieron ambos y yo los receb\u00ed con mucho placer. Y \u00e9l me dio el descargo de haberse negado que era de temor hasta saber mi voluntad, y que ya que la sab\u00eda, \u00e9l deseaba mucho verme; y que era verdad que \u00e9l mand\u00f3 que me guiasen por fuera de los pueblos, pero que agora que me rogaba que me fuese al pueblo principal donde \u00e9l resid\u00eda porque all\u00ed hab\u00eda m\u00e1s aparejo de darme las cosas necesar\u00edas. Y luego mand\u00f3 abr\u00edr un camino muy ancho para all\u00e1 y \u00e9l se qued\u00f3 conmigo. Y otro d\u00eda nos partimos y le mand\u00e9 dar un caballo de los m\u00edos y fue muy contento cabalgando en \u00e9l hasta que llegamos al pueblo que se llama Cancanac, el cual es muy grande y de muchas mezquitas y est\u00e1 en la ribera de un gran estero que atraviesa hasta el puerto de T\u00e9rminos y Xicalango y Tabasco. Alguna de la gente deste pueblo estaba ausentada y algunos estaban en sus casas. Tuvimos all\u00ed mucha copia de bastimentos y el se\u00f1or se estuvo conmigo dentro del aposento aunque ten\u00eda su casa ah\u00ed cerca y poblada. Todo el tiempo que yo all\u00ed estuve di\u00f3me muy larga cuenta de los espa\u00f1oles que iba a buscar e h\u00edzome una figura en un pa\u00f1o del camino que hab\u00eda de llevar. Y di\u00f3me cierto oro y mujeres sin le pedir ninguna cosa, porque hasta hoy lo he pedido a los se\u00f1ores destas partes si ellos no me lo quisiesen dar.<br \/>\nHab\u00edamos de pasar aquel estero, y antes d\u00e9l estaba una gran ci\u00e9naga. Hizo hacer en ella una gran puente, y para este estero nos dio mucho aparejo de canoas &#8211; todo el que fue menester &#8211; y di\u00f3me una canoa y gu\u00edas para que llevasen al espa\u00f1ol que me hab\u00eda tra\u00eddo las cartas de la villa de Santisteban del Puerto y a los otros indios de M\u00e9xico a las provincias de Xicalango y Tabasco. Y con este espa\u00f1ol tom\u00e9 a escrebir a las villas y a los tenientes que dej\u00e9 en esta cibdad y a los nav\u00edos que estaban en Tabasco y a los espa\u00f1oles que hab\u00edan de venir con los bastimentos, diciendo a todos lo que hab\u00edan de facer. Y despachado todo esto, le di al se\u00f1or ciertas cosillas a que \u00e9l se aficion\u00f3, y quedando muy contento y toda la gente de su tierra muy segura, me part\u00ed de aquella provincia el primer domingo de cuaresma del a\u00f1o de veinte y cinco, y aqueste d\u00eda no se hizo m\u00e1s jornada de pasar aquel estero, que no se hizo poco. D\u00edle a este se\u00f1or una carta, porque \u00e9l me lo rog\u00f3, para que si por all\u00ed viniesen espa\u00f1oles, supiesen que yo hab\u00eda pasado por all\u00ed y que \u00e9l quedaba por mi amigo.<br \/>\nAqu\u00ed en esta provincia acaesci\u00f3 un caso que es bien que Vuestra Majestad lo sepa, y es que un cibdadano honrado desta cibdad de Tenuxtit\u00e1n, que se llamaba Messicalcingo y agora se llama Crist\u00f3bal, vino a m\u00ed una noche muy secretamente y me trujo cierta figura en un papel de lo desta tierra. Y queri\u00e9ndome dar a entender lo que sinificaba, me dijo que Guatemucin, se\u00f1or que fue desta cibdad de Tenuxtit\u00e1n &#8211; a quien yo despu\u00e9s que la gan\u00e9 he siempre tenido preso, teni\u00e9ndole por hombre bullicioso, y le llev\u00e9 conmigo aquel camino con todos los dem\u00e1s se\u00f1ores que me pareci\u00f3 que eran parte para la seguridad y revuelta destas partes -, y Guana\u00e7u\u00e7in, se\u00f1or que fue de Tezcuco, y Tetepanquecal, se\u00f1or que fue de Tacuba, y un Tacatelz, que a la saz\u00f3n era en esta cibdad de M\u00e9xico en la parte de Tatelulco, hab\u00edan hablado muchas veces y dado parte dello a este Mexicalcingo que se llama agora Crist\u00f3bal, diciendo c\u00f3mo estaban despose\u00eddos de sus tierras y se\u00f1or\u00edo y las mandaban los espa\u00f1oles, y que ser\u00eda bien que buscasen alg\u00fand remedio para que ellos las tornasen a se\u00f1orear y poseer; y que hablando en ello muchas veces en este camino, les hab\u00eda parecido que era buen remedio tener manera como me matasen a m\u00ed y a los que conmigo iban y despu\u00e9s ir apellidando la gente de aquellas partes hasta matar a Cr\u00edst\u00f3bal de Olid y la gente que con \u00e9l estaba y enviar sus mensajeros a esta ciudad de Tenuxtit\u00e1n para que matasen todos los espa\u00f1oles que en ella hab\u00edan quedado, porque les parec\u00eda que lo pod\u00edan hacer muy ligeramente, diciendo que todos los que quedaban aqu\u00ed eran de los que hab\u00edan venido nuevamente y que no sab\u00edan las cosas de la guerra; y que acabados ellos de hacer lo que pensaban, ir\u00edan apellidando y juntando consigo toda la tierra por todas las villas y lugares donde hubiesen espa\u00f1oles hasta los matar y acabar todos; y que hecho esto, porn\u00edan en todos los puertos de la mar recias guarniciones de gente para que ning\u00fand nav\u00edo que viniese se les escapase, de manera que no pudiese volver nueva a Castilla; y que ans\u00ed ser\u00edan se\u00f1ores como antes lo eran, y que ten\u00edan ya fecho repartimiento de las tierras entre s\u00ed y que a este Mexicalcingo le hac\u00edan merced de cierta provincia. Pues como yo fui tan largamente informado por aquel Cr\u00edst\u00f3bal desta traici\u00f3n que contra m\u00ed y contra los espa\u00f1oles estaba urdida, di muchas gracias a Nuestro Se\u00f1or por hab\u00e9rmela ans\u00ed revelado. Y luego en amaneciendo, prend\u00ed a todos aquellos se\u00f1ores y los puse apartados el uno del otro y les fui a preguntar c\u00f3mo pasaba el negocio, y a los unos dec\u00eda que los otros me lo hab\u00edan dicho &#8211; porque no sab\u00edan unos de otros &#8211; y a los otros que los otros, ans\u00ed que hubieron todos de confesar que era verdad que Guatemucin y Tetepanquecal hab\u00edan movido aquella cosa, y que los otros era verdad que lo hab\u00edan o\u00eddo, pero que nunca hab\u00edan consentido en ello. Y desta manera fueron ahorcados estos dos, y a los otros dos solt\u00e9 porque no parec\u00eda que ten\u00edan m\u00e1s culpa de habello o\u00eddo, aunque aquella bastaba para merecer la muerte, pero quedaron sus procesos abiertos para que cada vez que se revuelvan puedan ser castigados. Aunque creo que ellos quedan de tal manera espantados, porque nunca han sabido de quien lo supe, que no creo se tornar\u00e1n a revolver. Porque creen que lo supe por alg\u00fand art, y ans\u00ed piensan que ninguna cosa se me puede esconder, porque como han visto que para acertar aquel camino muchas veces sacaba una carta de marear y una aguja, en especial cuando se acert\u00f3 el camino de \u00c7aguatepan, han dicho a muchos espa\u00f1oles que por all\u00ed lo saqu\u00e9. Y aun a m\u00ed me han dicho algunos dellos, queri\u00e9ndome hacer cierto que tienen buena voluntad, que para que conozca sus buenas intenciones que me rogaban mucho que mirase el espejo y la carta, y que all\u00ed ver\u00eda que c\u00f3mo ellos me ten\u00edan buena voluntad, pues por all\u00ed sab\u00eda todas las otras cosas. Yo tambi\u00e9n les hice entender que ansina era la verdad, y que en aquella aguja y carta de marear v\u00eda yo y sab\u00eda y se me descobr\u00edan todas las cosas.<br \/>\nEsta provincia de Acalan es muy gran cosa porque hay en ella muchos pueblos y de mucha gente &#8211; y muchos dellos vieron los espa\u00f1oles de mi compa\u00f1\u00eda &#8211; y es muy abundosa de mantenimientos y de mucha miel. Hay en ella muchos mercaderes y gentes que tratan en muchas partes, y son ricos de esclavos y de las cosas que se tratan en la tierra. Est\u00e1 toda cercada de esteros, y todos ellos salen a la bah\u00eda y puerto que llaman de T\u00e9rminos por donde en canoas tienen gran contrataci\u00f3n en Xicalango y Tabasco, y aun cr\u00e9ese, aunque no est\u00e1 del todo sabida la verdad, que atraviesan por all\u00ed a estotra mar, de manera que aquella tierra que llaman Yucat\u00e1n queda hecha isla. Yo trabajar\u00e9 de saber el secreto desto y har\u00e9 dello a Vuestra Majestad verdadera relaci\u00f3n. Seg\u00fand supe, no hay en ella otro se\u00f1or principal sino el que es el m\u00e1s cabdaloso mercader y que tiene m\u00e1s trato de sus nav\u00edos por la mar que es este Apaspolon de quien arriba he nombrado a Vuestra Majestad por se\u00f1or principal. Y es la cabsa ser muy rico y de mucho trato de mercader\u00eda que hasta en el pueblo de Nito, de que adelante dir\u00e9, donde hall\u00e9 ciertos espa\u00f1oles de la compa\u00f1\u00eda de Gil Gon\u00e7ales de Avila, ten\u00eda un barr\u00edo poblado de sus fatores y con ellos un hermano suyo que trataban sus mercader\u00edas. Las que m\u00e1s por aquellas partes se tratan entre ellos es cacao, ropa de algod\u00f3n, colores para te\u00f1ir, cierta manera de tinta con que se ti\u00f1en ellos los cuerpos para se defender del calor y del fr\u00edo, tea para alumbrarse, resina de pino para los sahumerios de sus \u00eddolos, esclavos y ciertas cuentas coloradas de caracoles que tienen en mucho para el ornato de sus personas en sus fiestas y placeres. Tratan alg\u00fand oro, aunque todo mezclado con cobre y otras mezclas.<br \/>\nA este Apaspolon y a muchas personas honradas de la provincia que me vinieron a ver les dije lo que a todos los otros del camino les hab\u00eda dicho cerca de sus \u00eddolos y lo que deb\u00edan creer y hacer para salvarse y tambi\u00e9n lo que eran obligados al servicio de Vuestra Majestad. De lo uno y de lo otro paresci\u00f3 que recibieron contentamiento, y quemaron muchos de sus \u00eddolos en mi presencia y dijeron que de all\u00ed adelante no los honrar\u00edan m\u00e1s y prometieron que siempre ser\u00edan obidientes a cualquier cosa que en nombre de Vuestra Majestad les fuese mandado, y ans\u00ed me desped\u00ed dellos y me part\u00ed, como arriba he dicho.<br \/>\nTres d\u00edas antes que saliese desta provincia de Acalan envi\u00e9 cuatro espa\u00f1oles con dos gu\u00edas que me dio el se\u00f1or della para que fuesen a ver el camino que hab\u00eda de llevar a la provincia de Ma\u00e7atlan, que en su lengua dellos se llama Quiacho, porque me dijo que hab\u00eda mucho despoblado y que hab\u00eda de dormir cuatro d\u00edas en los montes antes que llegase a la dicha provincia, para que viesen el camino y mirasen si hab\u00eda en \u00e9l r\u00edos o ci\u00e9nagas que pasar. Y mand\u00e9 que toda la gente se apercibiese de bastimentos para seis d\u00edas porque no nos acaeciese otra necesidad como la pasada, los cuales se bastecieron muy cumplidamente, porque de todo ten\u00edan harta copia. Y a cinco leguas andadas despu\u00e9s de la pasada del estero top\u00e9 los espa\u00f1oles que ven\u00edan de ver el camino con las gu\u00edas que hab\u00edan llevado, y me dijeron que hab\u00edan hallado muy buen camino aunque cerrado de montes, pero que era llano, sin r\u00edo ni ci\u00e9naga que nos estorbase; y que hab\u00edan llegado sin ser sentidos hasta unas labranzas de la dicha provincia donde hab\u00edan visto alguna gente y de all\u00ed se hab\u00edan vuelto sin ser vistos ni sentidos. Holgu\u00e9 mucho de aquella nueva y de all\u00ed adelante mand\u00e9 que fuesen seis peones sueltos con algunos indios de nuestros amigos delante una legua de los que iban abriendo el camino para que si alg\u00fan caminante topasen, le asiesen, de manera que pudi\u00e9semos llegar a la provincia sin ser sentidos, porque tom\u00e1semos la gente antes que se ausentasen o quemasen los pueblos como lo hab\u00edan hecho los de atr\u00e1s. Y aquel d\u00eda cerca de una laguna de agua hallaron dos indios naturales de la provincia de Acalan que ven\u00edan de la de Ma\u00e7atlan, seg\u00fan dijeron, de rescatar sal por ropa, y en algo paresci\u00f3 ser ans\u00ed verdad porque ven\u00edan cargados de ropa. Y traj\u00e9ronlos ante m\u00ed, y yo les pregunt\u00e9 si de mi ida ten\u00edan noticia los de aquella provincia y dijeron que no, antes estaban muy seguros. Yo les dije que se hab\u00edan de volver conmigo y que no recibiesen pena dello porque ninguna cosa de lo que tra\u00edan se les perder\u00eda, antes yo les dar\u00eda m\u00e1s, y que en llegando a la provincia de Ma\u00e7atlan les dar\u00eda licencia para que se volviesen, porque yo era muy amigo de todos los de Acalan porque del se\u00f1or y de todos ellos hab\u00eda recebido buenas obras. Y ellos mostraron buena voluntad de lo hacer y ans\u00ed volvieron gui\u00e1ndonos, y aun nos llevaron por otro camino y no por el que los espa\u00f1oles que yo envi\u00e9 primero hab\u00edan ido, diciendo que aqu\u00e9l iba a dar a los pueblos y el otro iba a ciertas labranzas. Y aquel d\u00eda ansimesmo dormimos en el monte. Y otro d\u00eda los espa\u00f1oles que iban por corredores delante toparon cuatro indios de los naturales de Ma\u00e7atlan con sus arcos y flechas, que estaban, seg\u00fand pareci\u00f3, en el camino por escuchas. Y como dieron sobre ellos, desembarazaron sus arcos e hirieron un indio de los m\u00edos, y como era el monte espeso, no pudieron prender m\u00e1s de a uno, el cual entregaron a tres indios de los m\u00edos. Y los espa\u00f1oles siguieron el camino adelante creyendo que hab\u00eda m\u00e1s de aqu\u00e9llos, y como los espa\u00f1oles se apartaron, volvieron los otros que hab\u00edan huido que, seg\u00fand pareci\u00f3, se quedaron all\u00ed cerca metidos en el monte. Y dando sobre los indios nuestros amigos que ten\u00edan a su compa\u00f1ero preso, pelearon con ellos y quit\u00e1ronsele. Y los nuestros, de corridos, sigui\u00e9ronlos por el monte y alcanz\u00e1ronlos, y tornaron a pelear e hirieron a uno dellos en un brazo de una gran cuchillada y prendi\u00e9ronle, y los otros huyeron porque ya sentieron venir gente de la nuestra cerca. Deste indio me inform\u00e9, y le pregunt\u00e9 si sab\u00edan de mi ida y dijo que no. Pregunt\u00e9le que para qu\u00e9 estaban ellos all\u00ed por velas, y dijo que ellos siempre lo acostumbraban as\u00ed hacer porque ten\u00edan guerra con muchos de los comarcanos, y que para asegurar los labradores que andaban en sus labranzas el se\u00f1or mandaba siempre poner sus esp\u00edas por los caminos por no ser salteados. Segu\u00ed mi camino a la m\u00e1s priesa que pude porque este indio me dijo que est\u00e1bamos cerca y porque sus compa\u00f1eros no llegasen antes a dar mandado, y mand\u00e9 que a la gente que iba delante que en llegando a las primeras labranzas se detuviesen en el monte y no se mostrasen hasta que yo llegase. Y cuando llegu\u00e9 era ya tarde, y d\u00edme mucha priesa pensando llegar aquella noche al pueblo, y porque el fardaje ven\u00eda algo derramado mand\u00e9 a un capit\u00e1n que se quedase all\u00ed en aquellas labranzas con veinte de caballo y los recogiese y durmiese all\u00ed con ellos, y recogidos todos, que siguiesen mi rastro. Yo trabaj\u00e9 de andar por un caminillo algo seguido aunque de monte muy cerrado a pie con el caballo de diestro, y todos los que me segu\u00edan de la misma manera. Y fui por \u00e9l hasta que cerr\u00f3 la noche y di en una ci\u00e9naga que sin aderezarse no se pod\u00eda pasar, y mand\u00e9 que de mano en mano dijesen que se volviesen atr\u00e1s. Y ans\u00ed nos volvimos a una caba\u00f1illa que atr\u00e1s quedaba y durmimos aquella noche en ella sin tener agua que beber nosotros ni los caballos. Y otro d\u00eda por la ma\u00f1ana hice aderezar la ci\u00e9naga con mucha rama y pasamos los caballos de diestro, aunque con trabajo. Y a tres leguas de donde durmimos vimos un pueblo en un pe\u00f1ol, y pensando que no hab\u00edamos sido sentidos, llegamos en mucho concierto hasta \u00e9l, y estaba tan bien cercado que no hallamos por donde entrar. En fin se hall\u00f3 entrada, y hall\u00e1mosle despoblado y muy lleno de bastimentos de ma\u00edz y aves y miel y frisoles y de todos los bastimentos de la tierra en mucha cantidad. Y como fueron tomados de improviso, no lo pudieron alzar, y tambi\u00e9n como era frontero estaba muy bastecido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>QUINTA RELACI\u00d3N &#8211; Parte 1 Sacra Cat\u00f3lica Ces\u00e1rea Majestad: En veinte y tres d\u00edas del mes de otubre del a\u00f1o pasado de mill y quinientos y veinte y cinco despach\u00e9 un nav\u00edo para la isla Espa\u00f1ola desde la villa de Truxillo, del puerto y cabo de Honduras. Y con un\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/cartas-de-relacion-de-hernan-cortes-v-i\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[1,5,1109],"tags":[1097,1016,1012,1018,1013,1053,1032,1034,1058,1143,1060,1014,1025,1077,1033],"class_list":["post-1239","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","category-literatura","category-textos-literarios","tag-arbol","tag-arte","tag-ave","tag-ayuda","tag-ciencia","tag-dinero","tag-estilo","tag-guerra","tag-hogar","tag-justicia","tag-lengua","tag-naturaleza","tag-rosa","tag-universo","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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