{"id":1231,"date":"2011-02-22T12:28:38","date_gmt":"2011-02-22T10:28:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=1231"},"modified":"2018-12-22T03:12:59","modified_gmt":"2018-12-22T01:12:59","slug":"cartas-de-relacion-de-hernan-cortes-ii-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/cartas-de-relacion-de-hernan-cortes-ii-ii\/","title":{"rendered":"Cartas de Relaci\u00f3n de Hern\u00e1n Cort\u00e9s (II-II)"},"content":{"rendered":"<p>SEGUNDA RELACI\u00d3N &#8211; Parte 2<\/p>\n<p>Y otro d\u00eda siguiente estaba toda la cibdad poblada y llena de mujeres y ni\u00f1os muy seguros como si cosa alguna de lo pasado no hobiera acaescido, y luego solt\u00e9 todos los otros se\u00f1ores que ten\u00eda presos, con que me prometieron de servir a Vuestra Majestad muy lealmente. Y en obra de quince o veinte d\u00edas que all\u00ed estuve qued\u00f3 la cibdad y tierra tan pac\u00edfica y tan poblada que paresc\u00eda que nadie faltaba della, y sus mercados y tratos por la c\u00edbdad como antes los sol\u00edan tener. Y fice que los desta cibdad de C[h]urultecal y los de Tascaltecal fuesen amigos, porque lo sol\u00edan ser antes y muy poco tiempo hab\u00eda que Mutee\u00e7uma con d\u00e1divas los hab\u00eda aducido a su amistad y hechos enemigos destotros. Esta ciudad de Churultecal est\u00e1 asentada en un llano y tiene hasta veinte mill casas dentro en el cuerpo de la cibdad y tiene de arrabales otras tantas. Es se\u00f1or\u00edo por s\u00ed y tiene sus t\u00e9rminos conoscidos. No obedescen a se\u00f1or ninguno, exceto que se gobiernan como estos otros de Tascaltecal. La gente desta cibdad es m\u00e1s vestida que los de Tascaltecalen alguna manera, porque los honrados cibdadanos della todos traen albornoces encima de la otra ropa, aunque son diferenciados de los de Africa porque tienen maneras, pero en la hechura y tela y los rapacejos son muy semejables. Todos \u00e9stos han sido y son despu\u00e9s deste trance pasado muy ciertos vasallos de Vuestra Majestad, y muy obidientes a lo que yo en su real nombre les he requerido y dicho, y creo lo ser\u00e1n de aqu\u00ed adelante. Esta cibdad es muy f\u00e9rtil de labranzas porque tiene mucha tierra y se r\u00edega la m\u00e1s parte della, y aun es la cibdad m\u00e1s hermosa de fuera que hay en Espa\u00f1a, porque es muy torreada y llana. Y certifico a Vuestra Alteza que yo cont\u00e9 desde una mezquita cuatrocientas y tantas torres en la dicha cibdad, y todas son de mezquitas. Es la cibdad m\u00e1s a prop\u00f3sito de vevir espa\u00f1oles que yo he visto de los puertos ac\u00e1, porque tiene algunos bald\u00edos yaguas para criar ganados, lo que no tienen ningunas de cuantas hemos visto, porque es tanta la multitud de la gente que en estas partes mora que ni un palmo de tierra hay que no est\u00e9 labrada. Y aun con todo en muchas partes padescen nescesidad por falta de pan y aun hay mucha gente pobre y que piden entre los ricos por las calles y por las casas y mercados, como hacen los pobres de Espa\u00f1a y en otras partes que hay gente de raz\u00f3n. A aquellos mensajeros de Mutee\u00e7uma que conmigo estaban habl\u00e9 acerca de aquella traici\u00f3n que en aquella cibdad se me quer\u00eda hacer y c\u00f3mo los se\u00f1ores della afirmaban que por consejo de Mutee\u00e7uma se hab\u00eda hecho, y que no me paresc\u00eda que era hecho de tan grand se\u00f1or como \u00e9l era inviarme sus mensajeros y personas tan honradas como me hab\u00eda inviado a me decir que era mi amigo y por otra parte buscar maneras de me ofender con mano ajena para se escusar \u00e9l de culpa si no le suscediese como \u00e9l pensaba; y que pues ans\u00ed era que \u00e9l no me guardaba su palabra ni me dec\u00eda verdad, que yo quer\u00eda mudar mi prop\u00f3sito, que ans\u00ed como iba hasta entonces a su tierra con voluntad de le ver y hablar y tener por amigo y tener con \u00e9l mucha conversaci\u00f3n y paz, que agora quer\u00eda entrar por su tierra de guerra haci\u00e9ndole todo el da\u00f1o que pudiese como a enemigo, y que me pesaba mucho dello porque m\u00e1s le quisiera siempre por amigo y tomar siempre su parescer en las cosas que en esta tierra hobiera de hacer. Aquellos suyos me respondieron que ellos hab\u00eda muchos d\u00edas que estaban conmigo y que no sab\u00edan nada de aquel concierto m\u00e1s de lo que all\u00ed en aquella cibdad despu\u00e9s que aquello se ofreci\u00f3 supieron, y que no pod\u00edan creer que por consejo y mandado de Mutee\u00e7uma se hiciese, y que me rogaban que antes que me determinase de perder su amistad y hacerle la guerra que dec\u00eda me informase bien de la verdad, y que diese licencia a uno dellos para ir a le hablar, que \u00e9l volver\u00eda muy presto. Hay desta cibdad a donde Mutee\u00e7uma resid\u00eda veinte leguas. Yo les dije que me plac\u00eda y dej\u00e9 ir al uno dellos. Y dende a seis d\u00edas volvi\u00f3 \u00e9l y el otro que pr\u00edmero se hab\u00eda ido, y traj\u00e9ronme diez platos de oro y mill y quinientas piezas de ropa y mucha provisi\u00f3n de gallinas y panicacap, que es cierto brebaje que ellos beben. Y me dijeron que a Mutee\u00e7uma le hab\u00eda pesado mucho de aquel desconcierto que en Churultecal se quer\u00eda hacer porque yo no creer\u00eda ya sino que hab\u00eda sido por su consejo y mandado, y que \u00e9l me hac\u00eda cierto que no era ans\u00ed; y que la gente que all\u00ed estaba en guarnici\u00f3n era verdad que era suya, pero que ellos se hab\u00edan movido sin \u00e9l hab\u00e9rselo mandado por inducimiento de los de Churultecal, porque eran de dos provincias suyas que se llamaban la una Acan\u00e7ingo y la otra Yzcucan, que confinan con la tierra de la dicha cibdad de Churultecal; y que entre ellos tienen ciertas alianzas de vecindad para se ayudar los unos a los otros, y que desta manera hab\u00edan venido all\u00ed y no por su mandado, pero que adelante yo ver\u00eda en sus obras si era verdad lo que \u00e9l me habla inviado a decir o no; y que todav\u00eda me rogaba que no curase de ir a su tierra porque era est\u00e9ril y padecer\u00edamos nescesidad, y que dondequiera que yo estuviese le inviase a pedir lo que yo quisiese y que lo inviar\u00eda muy cumplidamente. Yo le respond\u00ed que la ida a su tierra no se pod\u00eda escusar porque hab\u00eda de inviar d\u00e9l y della relaci\u00f3n a Vuestra Majestad, y que yo cre\u00eda lo que \u00e9l me inviaba a decir; por tanto, que pues yo no hab\u00eda de dejar de llegar a verle, que \u00e9l lo hobiese por bien; y que no se pusiese en otra cosa, porque ser\u00eda de mucho da\u00f1o suyo y a m\u00ed me pesar\u00eda de cualquiera que le viniese. Y desque ya vido que mi determinada voluntad era de velle a \u00e9l y a su tierra, me invi\u00f3 a decir que fuese en hora buena, que \u00e9l me esperar\u00eda en aquella gran cibdad donde estaba. E invi\u00f3me muchos de los suyos para que fuesen conmigo porque ya entraba por su tierra, los cuales me quer\u00edan encaminar por cierto camino donde ellos deb\u00edan de tener alg\u00fand concierto para nos ofender, seg\u00fan despu\u00e9s paresci\u00f3, porque lo vieron muchos espa\u00f1oles que yo inviaba despu\u00e9s por la tierra. Y hab\u00eda en aquel cammo tantas puentes y pasos malos que yendo por \u00e9l muy a su salvo pudieran ejecutar su prop\u00f3sito. Mas como Dios haya tenido siempre cuidado de encaminar las reales cosas de Vuestra Sacra Majestad desde su ni\u00f1ez y como yo y los de mi compa\u00f1\u00eda \u00edbamos en su real servicio, nos mostr\u00f3 otro camino aunque algo agro no tan peligroso como aqu\u00e9l por donde nos quer\u00eda llevar, y fue de esta manera: Que a ocho leguas desta cibdad de Churultecal est\u00e1n dos sierras muy altas y muy maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de lo alto dellas sino la nieve se paresce. Y de la una que es la m\u00e1s alta sale muchas veces as\u00ed de d\u00eda como de noche tan grande bulto de humo como una grand casa, y sube encima de la sierra hasta las nubes tan derecho como una vira, que, seg\u00fand paresce, es tanta la fuerza con que sale que aunque arr\u00edba en la sierra anda siempre muy recio viento no lo puede torcer. Y porque yo siempre he deseado de todas las cosas desta tierra poder hacer a Vuestra Alteza muy particular relaci\u00f3n quise d\u00e9sta que me paresci\u00f3 algo maravillosa saber el secreto, e invi\u00e9 diez de mis compa\u00f1eros tales cuales para semejante negocio eran nescesarios y con algunos naturales de la tierra que los guiasen, y les encomend\u00e9 mucho procurasen de subir la dicha sierra y saber el secreto de aquel humo de d\u00f3nde y c\u00f3mo sal\u00eda. Los cuales fueron y trabajaron lo que fue posible para la subir y jam\u00e1s pudieron, a causa de la mucha nieve que en la sierra hay y de muchos torbelinos que de la ceniza que de all\u00ed sale andan por la sierra y tambi\u00e9n porque no pudieron sufrir la grand frialdad que arriba hac\u00eda. Pero llegaron muy cerca de lo alto, y tanto que estando arriba comenz\u00f3 a salir aquel humo, y dicen que sal\u00eda con tanto \u00edmpitu y ro\u00eddo que paresc\u00eda que toda la sierra se ca\u00eda abajo, y ans\u00ed se bajaron y trujeron mucha nieve y car\u00e1mbalos para que los vi\u00e9semos, porque nos paresc\u00eda cosa muy nueva en estas partes a causa de estar en parte tan c\u00e1lida, seg\u00fand hasta agora ha sido opini\u00f3n de los pilotos, especialmente que dicen que esta tierra est\u00e1 en veinte grados que es en el paralelo de la isla Espa\u00f1ola, donde continuamente hace muy grand calor. Y yendo a ver esta sierra toparon un camino y preguntaron a los naturales de la tierra que iban con ellos que para d\u00f3 iba, y dijeron que a Cul\u00faa, y que aqu\u00e9l era buen camino y que el otro por donde nos querian llevar los de Cul\u00faa no era bueno, y los espa\u00f1oles fueron por \u00e9l hasta encumbrar las sierras por medio de las cuales entre la una y la otra va el camino, y descubrieron los llanos de Cul\u00faa y la grand cibdad de Temixtit\u00e1n y las lagunas que hay en la dicha provincia, de que adelante har\u00e9 relaci\u00f3n a Vuestra Alteza, y vinieron muy alegres por haber descubierto tan buen camino, y Dios sabe c\u00faanto holgu\u00e9 yo dello. Despu\u00e9s de venidos estos espa\u00f1oles que fueron a ver la sierra y me haber informado bien ans\u00ed dellos como de los naturales de aquel camino que hallaron, habl\u00e9 a aquellos mensajeros de Mutee\u00e7uma que conmigo estaban para me guiar a su tierra y les dije que quer\u00eda ir por aquel camino y no por el que ellos dec\u00edan, porque era m\u00e1s cerca o y ellos respondieron que yo dec\u00eda verdad que era m\u00e1s cerca y m\u00e1s llano, y que la causa porque por all\u00ed no me encaminaban era porque hab\u00edamos de pasar una jornada por tierra de Guasu\u00e7ingo que eran sus enemigos, por que por all\u00ed no tern\u00edamos las cosas nescesarias como por las tierras del dicho Mutee\u00e7uma; y que pues yo quer\u00eda ir por all\u00ed, que ellos proveer\u00edan c\u00f3mo por la otra parte saliese bastimento al camino. Y ans\u00ed nos partimos con harto temor de que aquellos quisiesen perseverar en nos hacer alguna burla, pero como ya hab\u00edamos publicado ser all\u00e1 nuestro camino no me paresci\u00f3 fuera bien dejarlo ni volver atr\u00e1s, porque no creyesen que falta de \u00e1nimo lo empid\u00eda. Aquel d\u00eda que de la cibdad de Churultecal me part\u00ed fui cuatro leguas a unas aldeas de la cibdad de Guasucingo donde de los naturales fue muy bien rescebido. Y me dieron algunas esclavas y ropa y ciertas pecezuelas de oro que de todo fue bien poco, porque \u00e9stos no lo tienen a causa de ser de la liga y parcialidad de los de Tascaltecal y por tenerlos como el dicho Mutee\u00e7uma los tiene cercados con su tierra en tal manera que con ningunas provincias tienen contrataci\u00f3n m\u00e1s de en su tierra, y a esta causa viven muy pobremente. Otro d\u00eda siguiente sub\u00ed el puerto por entre las dos sierras que he dicho, y a la bajada d\u00e9l, ya que la tierra del dicho Mutee\u00e7uma descubr\u00edamos por una provincia della que se dice Chalco, dos leguas antes que lleg\u00e1semos a las poblaciones hall\u00e9 un muy buen aposento nuevamente hecho, tal y tan grande que muy complidamente todos los de mi compa\u00f1ia y yo nos aposentamos en \u00e9l aunque llevaba conmigo m\u00e1s de cuatro mill indios de los naturales destas provincias de Tascaltecal y Guasu\u00e7ingo y Churultecal y Cempoal, y para todos muy complidamente de comer y en todas las posadas muy grandes fuegos y mucha le\u00f1a, porque hacia muy grand fr\u00edo a causa de estar cercado de las dos sierras y ellas con mucha nieve. Aqui me vinieron a hablar ciertas personas que paresc\u00edan prencipales entre las cuales ven\u00eda uno que me dijeron que era hermano de Mutee\u00e7uma, y me trajeron hasta tres mill pesos de oro y de parte d\u00e9l me dijeron que \u00e9l me inviaba aquello. Y me rogaba que me volviese y no curase de ir a su cibdad porque era tierra muy pobre de comida y que para ir all\u00e1 hab\u00eda muy mal camino y que estaba toda en agua y que no pod\u00eda entrar a ella sino en canoas, y otros muchos inconvinientes que para la ida me pusieron; y que viese todo lo que quer\u00eda, que Mutee\u00e7uma, su se\u00f1or, me lo mandar\u00eda dar, y que ansimesmo concertar\u00edan de me dar en cada un a\u00f1o certum quid el cual me llevar\u00edan hasta la mar o donde yo quisiese. Yo los resceb\u00ed muy bien y les di algunas cosas de las de nuestra Espa\u00f1a de las que ellos ten\u00edan en mucho, en especial al que dec\u00edan que era hermano de Mutee\u00e7uma. Y a su embajada le respond\u00ed que si en mi mano fuera volverme que yo lo hiciera por facer placer a Mutee\u00e7uma, pero que yo hab\u00eda venido en esta tierra por mandado de Vuestra Majestad y que de la prencipal cosa que della me mand\u00f3 le hiciese relaci\u00f3n fue del dicho Mutee\u00e7uma y de aquella su grand cibdad, de la cual y d\u00e9l hab\u00eda mucho tiempo que Vuestra Alteza ten\u00eda noticia; y que le dijesen de mi parte que le rogaba que mi ida a le ver tuviese por bien, porque della a su persona ni tierra ning\u00fan da\u00f1o, antes pro, se le hab\u00eda de seguir; y que despu\u00e9s que yo le viese, si fuese su voluntad todav\u00eda de no me tener en su compa\u00f1\u00eda que yo me volver\u00eda, y que mejor dar\u00edamos entre \u00e9l y mi orden en la manera que en el servicio de Vuestra Alteza \u00e9l hab\u00eda de tener que por terceras personas, puesto que ellos eran tales a quien todo cr\u00e9dito se deb\u00eda dar. Y con esta respuesta se volvieron. En este aposento que he dicho, seg\u00fand las apariencias [que] para ello vimos y el aparejo que en \u00e9l hab\u00eda, los indios tuvieron pensamiento que nos pudieran ofender aquella noche. Y como gelo sent\u00ed, puse tal recaudo que, conoci\u00e9ndolo ellos, mudaron su pensamiento y muy secretamente hicieron ir aquella noche mucha gente que en los montes que estaban junto al aposento ten\u00edan junta que por muchas de nuestras velas y escuchas fue vista. Y luego siendo de d\u00eda me part\u00ed a un pueblo que estaba dos leguas de all\u00ed que se dice Amaqueruca, que es de la provincia de Chalco, que tern\u00e1 en la prencipal poblaci\u00f3n con las aldeas que haya dos leguas d\u00e9l m\u00e1s de veinte mill vecinos. Y en el dicho pueblo nos aposentaron en unas muy buenas casas del se\u00f1or del lugar, y muchas personas que paresc\u00edan prencipales me vinieron all\u00ed a hablar dici\u00e9ndome que Mutee\u00e7uma su se\u00f1or los hab\u00eda inviado para que me esperasen all\u00ed y me ficiesen proveer de todas las cosas nescesarias. El se\u00f1or desta provincia y pueblo me dio hasta cuarenta esclavas y tres mill castellanos, y dos d\u00edas que all\u00ed estuve nos provey\u00f3 muy complidamente de todo lo nescesario para nuestra comida. Y otro d\u00eda yendo conmigo aquellos prencipales que de parte de Mutee\u00e7uma me dijeron que me esperaban all\u00ed, me part\u00ed y fui a dormir cuatro leguas de all\u00ed a un pueblo peque\u00f1o que est\u00e1 junto a una gran laguna y casi la mitad d\u00e9l sobre el agua della y por la parte de la tierra tiene una sierra muy \u00e1spera de piedras y de pe\u00f1as, donde nos aposentaron muy bien. Y ansimismo quisieran all\u00ed probar sus fuerzas con nosotros, expceto que, seg\u00fand paresci\u00f3, quisieran facerlo muy a su salvo y tomarnos de noche descuidados. Y como yo iba tan sobre aviso fall\u00e1bame delante de sus pensamientos, y aquella noche tuve tal guardia que as\u00ed de esp\u00edas que ven\u00edan por el agua en canoas como de otras que por la sierra abajaban a ver si hab\u00eda aparejo para ejecutar su voluntad amanescieron casi quince o veinte que las nuestras las hab\u00edan tomado y muerto, por manera que pocas volvieron a dar su respuesta del aviso que ven\u00edan a tomar. Y con hallarnos siempre tan aprecebidos, acordaron demudar el prop\u00f3sito y llevarnos por bien. . Otro d\u00eda por la ma\u00f1ana ya que me quer\u00eda partir de aquel pueblo llegaron fasta diez o doce se\u00f1ores muy prencipales, seg\u00fand despu\u00e9s supe, y entre ellos un grand se\u00f1or mancebo de fasta veinte y cinco a\u00f1os a quien todos mostraban tener mucho acatamiento, y tanto que despu\u00e9s de bajado de unas andas en que ven\u00eda, todos los otros le ven\u00edan limpiando las piedras y pajas del suelo delante \u00e9l. Y llegados adonde yo estaba, me dijeron que ven\u00eda de parte de Mutee\u00e7uma, su se\u00f1or, y que los inviaba para que se fuesen conmigo; y que me rogaba que le perdonase porque no sal\u00eda su persona a me ver y rescebir, que la causa era estar mal dispuesto, pero que ya su cibdad estaba cerca y que pues yo todav\u00eda determinaba ir a ella, que all\u00e1 nos ver\u00edamos y conoscer\u00eda d\u00e9l la voluntad que al servicio de Vuestra Alteza ten\u00eda; pero que todav\u00eda me rogaba que si fuese posible no fuese all\u00e1 porque padescer\u00eda mucho trabajo y nescesidad, y que \u00e9l ten\u00eda mucha verg\u00fcenza de no me poder all\u00e1 proveer como \u00e9l deseaba. Y en esto ahincaron y purfiaron mucho aquellos se\u00f1ores, y tanto que no les quedaba sino decir que me defender\u00edan el camino si todav\u00eda porfiase ir. Yo les respond\u00ed y satisfice y aplaqu\u00e9 con las mejores palabras que pude haci\u00e9ndoles entender que de mi ida no les pod\u00eda venir da\u00f1o sino mucho provecho, y ans\u00ed se despidieron despu\u00e9s de les haber dado algunas cosas de las que yo tra\u00eda. Y yo me part\u00ed luego tras ellos muy acompa\u00f1ado de muchas personas que paresc\u00edan de mucha cuenta, como despu\u00e9s paresci\u00f3 serlo. Y todav\u00eda segu\u00eda el camino por la costa de aquella grand laguna, y a una legua del aposento donde part\u00ed vi dentro en ella, casi dos tiros de ballesta, una cibdad peque\u00f1a que podr\u00eda ser hasta de mill o dos mill vecinos toda armada sobre el agua, sin haber para ella ninguna entrada y muy torreada, seg\u00fand lo que de fuera paresc\u00eda. Y otra legua adelante entramos por una calzada tan ancha como una lanza jineta por la laguna adentro de dos tercios de legua, y por ella fuimos a dar en una cibdad la m\u00e1s hermosa aunque peque\u00f1a que hasta entonces hab\u00edamos visto, ansi de muy bien obradas casas y torres como de la buena orden que en el fundamento della hab\u00eda, por ser armada toda sobre agua. Y en esta cibdad, que ser\u00e1 [de] hasta dos mill vecinos, nos rescibieron muy b\u00eden y nos dieron muy bien de comer y all\u00ed me vin\u00ederon a fablar el se\u00f1or y los prencipales della y me rogaron que me quedase all\u00ed a dormir. Y aquellas personas que conm\u00edgo iban de Mutee\u00e7uma me dijeron que no parase, s\u00edno que me fuese a otra cibdad que est\u00e1 tres leguas de all\u00ed que se dice Yztapalapa, que es de un hermano del dicho Mutee\u00e7uma, y as\u00ed lo hice. Y la salida desta cibdad donde comimos, cuyo nombre al presente no me ocurre a la memoria, es por otra calzada que tenr\u00e1 una legua grande fasta llegar a la tierra firme. Y llegado a esta cibdad de Yztapalapa, me sali\u00f3 a rescebir algo fuera della el se\u00f1or y otro de una gran cibdad que est\u00e1 cerca della &#8211; que ser\u00e1 obra de tres leguas &#8211; que se llama Caluaalcan y otros muchos se\u00f1ores que all\u00ed me estaban esperando. Y me dieron fasta tres mill o cuatro mill castellanos y algunas esclavas y ropa y me hicieron muy buen acogimiento. Tern\u00e1 esta cibdad de Yztapalapa doce o quince mill vecinos, la cual est\u00e1 en la costa de una laguna salada grande, la mitad dentro en el agua y la otra mitad en la tierra firme. Tiene el se\u00f1or della unas casas nuevas que a\u00fan no est\u00e1n acabadas que son tan buenas como las mejores de Espa\u00f1a &#8211; digo, de grandes y bien labradas, ansi de obra de canter\u00eda como de carpinter\u00eda y suelos y complimientos para todo g\u00e9nero de servicio de casa, expceto masoner\u00edas y otras cosas r\u00edcas que en Espa\u00f1a usan en las casas, [que] ac\u00e1 no las tienen. Tienen muchos cuartos altos y bajos, jardines muy frescos de muchos \u00e1rboles y flores olorosas, ansimismo albercas de agua dulce muy bien labradas con sus escaleras fasta lo fondo. Tiene una muy grande huerta junto a la casa y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores y salas. Y dentro de la huerta una muy grande alberca de agua dulce muy cuadrada, y las paredes della de gentil canter\u00eda, y alderredor della un and\u00e9n de muy buen suelo ladrillado tan ancho que pueden ir por \u00e9l cuatro pase\u00e1ndose y tiene de cuadra cuatrocientos pasos, que son en torno mill y seiscientos. De la otra parte del and\u00e9n hacia la pared de la huerta va todo labrado de ca\u00f1as con unas vergas, y detr\u00e1s dellas todo de arboledas y de hierbas olorosas. Y de dentro del alberca hay mucho pescado y muchas aves as\u00ed como lavancos y cercetas y otros g\u00e9neros de aves de agua, y tantas que muchas veces casi cubren el agua. Otro d\u00eda despu\u00e9s que a esta cibdad llegu\u00e9 me part\u00ed, y a media legua andada entr\u00e9 por una calzada que va por medio desta laguna dos leguas fasta llegar a la grand cibdad de Temextit\u00e1n que est\u00e1 fundada en medio de la dicha laguna, la cual calzada es tan ancha como dos lanzas y muy bien obrada, que pueden ir por toda ella ocho de caballo a la par. Y en estas dos leguas de la una parte y de la otra de la dicha calzada est\u00e1n tres cibdades; y la una dellas, que se dice Mesical\u00e7ingo, est\u00e1 fundada la mayor parte della dentro de la dicha laguna, y las otras dos, que se llaman la una Ni\u00e7iaca y la otra Huchilohuchico, est\u00e1n en la costa della y muchas casas dellas dentro en el agua. La primera cibdad destas tern\u00e1 hasta tres mill vecinos y la segunda m\u00e1s de seis mill y la tercera otros cuatro o cinco mill vecinos, y en todas muy buenos edificios de casas y torres, en especial las casas de los se\u00f1ores y personas prencipales y las de sus mezquitas y oratorios donde ellos tienen sus \u00eddolos. En estas cibdades hay mucho trato de sal que facen del agua de la dicha laguna y de la superfic[i]e que est\u00e1 en la tierra que ba\u00f1a la laguna, la cual cuecen en cierta manera y hacen panes de la dicha sal que venden para los naturales y para fuera de la comarca. Y as\u00ed segu\u00ed la dicha calzada, y a media legua antes de llegar al cuerpo de la cibdad de Temextit\u00e1n, a la entrada de otra calzada que viene a dar de la tierra firme a esta otra, est\u00e1 un muy fuerte baluarte con dos torres cercado de muro de dos estados con su petril almenado por toda la cerca que toma con ambas calzadas. Y no tiene m\u00e1s de dos puertas, una por donde entran y otra por donde salen. Aqu\u00ed me salieron a ver y hablar hasta mill hombres prencipales cibdadanos de la dicha cibdad, todos vestidos de una manera y h\u00e1bito y, seg\u00fand su costumbre, bien rico. Y llegados a me fablar, cada uno por s\u00ed fac\u00eda en llegando a m\u00ed una cerimonia que entre ellos se usa mucho, que pon\u00eda cada uno la mano en tierra y la besaba, y as\u00ed estuve esperando casi una hora fasta que cada uno ficiese su cerimonia. Y ya junto a la cibdad est\u00e1 una puente de madera de diez pasos de anchura y por all\u00ed est\u00e1 abierta la calzada porque tenga lugar el agua de entrar y salir, porque crece y mengua y tambi\u00e9n por fortaleza de la cibdad, porque quitan y ponen unas vigas muy luengas y anchas de que la dicha puente est\u00e1 hecha todas las veces que quieren. Y d\u00e9stas hay muchas por toda la ciudad, como adelante en la relaci\u00f3n que de las cosas della far\u00e9 Vuestra Alteza ver\u00e1. Pasada esta puente, nos sali\u00f3 a rescebir aquel se\u00f1or Mutee\u00e7uma con fasta ducientos se\u00f1ores, todos descalzos y vestidos de otra librea o manera de ropa ansimismo bien rica a su uso y m\u00e1s que la de los otros. Y ven\u00edan en dos procesiones muy arrimados a las paredes de la calle, que es muy ancha y muy fermosa y derecha, que de un cabo se paresce el otro y tiene dos tercios de legua y de la una parte y de la otra muy buenas y grandes casas ans\u00ed de aposentamientos como de mezquitas. Y el dicho Mutee\u00e7uma ven\u00eda por medio de la calle con dos se\u00f1ores, el uno a la mano derecha y el otro a la izquierda, de los cuales el uno era aquel se\u00f1or grande que dije que me hab\u00eda salido a fablar en las andas y el otro era su hermano del dicho Mutee\u00e7uma, se\u00f1or de aquella cibdad de Yztapalapa de donde yo aquel d\u00eda hab\u00eda partido, todos tres vestidos de una manera, expceto [que] el Mutee\u00e7uma iba calzado y los otros dos se\u00f1ores descalzos. Cada uno le llevaba de su brazo. Y como nos juntamos yo me ape\u00e9 y le fui a abrazar solo, y aquellos dos se\u00f1ores que con \u00e9l iban me detuvieron con las manos para que no le tocase. Y ellos y \u00e9l ficieron ansimismo cerimonia de besar la tierra, y hecha, mand\u00f3 a aquel su hermano que ven\u00eda con \u00e9l que se quedase conmigo y me llevase por el brazo, y \u00e9l con el otro se iba adelante de m\u00ed poquito tercho. Y despu\u00e9s de me haber \u00e9l fablado, vinieron ansimismo a me fablar todos los otros se\u00f1ores que iban en las dos procesiones en orden uno en pos de otro, y luego se tornaban a su procesi\u00f3n. Y al tiempo que yo llegu\u00e9 a hablar al dicho Mutee\u00e7uma quit\u00e9me un collar que llevaba de margaritas y diamantes de vidrio y se lo ech\u00e9 al cuello. Y despu\u00e9s de haber andado la calle adelante, vino un servidor suyo con dos collares de camarones envueltos en un pa\u00f1o que eran hechos de huesos de caracoles colorados que ellos tienen en mucho. Y de cada collar colgaban ocho camarones de oro de mucha perfici\u00f3n tan largos casi como un jeme, y como se los trujeron se volvi\u00f3 a m\u00ed y me los ech\u00f3 al cuello. Y torn\u00f3 a seguir por la calle en la forma ya dicha fasta llegar a una muy grande y muy hermosa casa que \u00e9l ten\u00eda para nos aposentar bien adreszada, y all\u00ed me tom\u00f3 por la mano y me llev\u00f3 a una grand sala que estaba frontero del patio por do entramos y all\u00ed me fizo sentar en un estrado muy rico que para \u00e9l lo ten\u00eda mandado hacer. Y me dijo que le esperase all\u00ed y \u00e9l se fue. Y dende a poco rato, ya que toda la gente de mi compa\u00f1\u00eda estaba aposentada, volvi\u00f3 con muchas y diversas joyas de oro y plata y plumajes y con fasta cinco o seis mill piezas de ropa de algod\u00f3n muy ricas y de diversas maneras tejida y labrada. Y despu\u00e9s de me la haber dado, se sent\u00f3 en otro estrado que luego le ficieron all\u00ed junto con el otro donde yo estaba, Y sentado, prepuso en esta manera: \u00abMuchos d\u00edas ha que por nuestras escripturas tenemos de nuestros antepasados noticia que yo ni todos los que en esta tierra habitamos no somos naturales della, sino estranjeros y venidos a ellas de partes muy estra\u00f1as. Y tenemos ansimesmo que a estas partes trajo nuestra generaci\u00f3n un se\u00f1or cuyos vasallos todos eran, el cual se volvi\u00f3 a su naturaleza, y despu\u00e9s torn\u00f3 a venir dende en mucho tiempo, y tanto que ya estaban casados los que hab\u00edan quedado con las mujeres naturales de la tierra y ten\u00edan mucha generaci\u00f3n y fechos pueblos donde viv\u00edan. Y queri\u00e9ndolos llevar consigo, no quisieron ir ni menos rescebirle por se\u00f1or, y as\u00ed se volvi\u00f3. Y siempre hemos tenido que los que d\u00e9l descendiesen hab\u00edan de venir a sojuzgar esta tierra y a nosotros como a sus vasallos, y seg\u00fand de la parte que vos dec\u00eds que ven\u00eds, que es hacia a do sale el sol, y las cosas que dec\u00eds dese grand se\u00f1or o rey que ac\u00e1 os invi\u00f3, creemos y tenemos por cierto \u00e9l ser nuestro se\u00f1or natural, en especial que nos dec\u00eds que \u00e9l ha muchos d\u00edas que ten\u00eda noticia de nosotros. Y por tanto, vos sed cierto que os obedeceremos y ternemos por se\u00f1or en lugar dese gran se\u00f1or que dec\u00eds, y que en ello no habr\u00e1 falta ni enga\u00f1o alguno. Y bien pod\u00e9is en toda la tierra, digo que en la que yo en mi se\u00f1or\u00edo poseo, mandar a vuestra voluntad, porque ser\u00e1 obedescido y fecho. Y todo lo que nosotros tenemos es para lo que vos dello quisi\u00e9redes disponer. Y pues est\u00e1is en vuestra naturaleza y en vuestra casa, holgad y descansad del trabajo del camino y guerras que hab\u00e9is tenido, que muy bien s\u00e9 todos los que se os han ofrecido de Puntunchan ac\u00e1. Y bien s\u00e9 que los de Cempoal y de Tascaltecal os han dicho muchos males de m\u00ed. No cre\u00e1is m\u00e1s de lo que por vuestros ojos vi\u00e9redes, en especial de aqu\u00e9llos que son mis enemigos. Y algunos dellos eran mis vasallos y h\u00e1nseme rebellado con vuestra venida y por se favorescer con vos lo dicen, los cuales s\u00e9 que tambi\u00e9n os han dicho que yo ten\u00eda las casas con las paredes de oro y que las esteras de mis estrados y otras cosas de mi servicio eran ansimismo de oro y que yo que era y me fac\u00eda Dios y otras muchas cosas. Las casas ya las veis que son de piedra y cal y tierra\u00bb. Entonces alz\u00f3 las vestiduras y me mostr\u00f3 el cuerpo diciendo: \u00aba m\u00ed veisme aqu\u00ed que so de carne y hueso como vos y como cada uno, y que soy mortal y palpable &#8211; asi\u00e9ndose \u00e9l con sus manos de los brazos y del cuerpo &#8211; . Ved c\u00f3mo os han mentido. Verdad es que yo tengo algunas cosas de oro que me han quedado de mis ahuelos. Todo lo que yo tuviere ten\u00e9is cada vez que vos lo quisi\u00e9redes. Yo me voy a otras casas donde vivo. Aqu\u00ed ser\u00e9is prove\u00eddo de todas las cosas nescesarias para vos y para vuestra gente. Y no recib\u00e1is pena alguna, pues est\u00e1is en vuestra casa y naturaleza\u00bb. Yo le respond\u00ed a todo lo que me dijo satisfaciendo a aquello que me paresci\u00f3 que conven\u00eda, en especial en hacerle creer que Vuestra Majestad era a quien ellos esperaban, y con esto se dispidi\u00f3. E ido, fuimos muy bien prove\u00eddos de muchas gallinas y pan y frutas y otras cosas nescesarias, especialmente para el servicio del aposento. Y desta manera estuve seis d\u00edas muy bien prove\u00eddo de todo lo nescesario y vesitado de muchos de aquellos se\u00f1ores. Ya, Muy Cat\u00f3lico Se\u00f1or, dije al principio d\u00e9sta c\u00f3mo a la saz\u00f3n que yo me part\u00ed de la villa de la Vera Cruz en demanda deste se\u00f1or Mutee\u00e7uma dej\u00e9 en ella ciento y cincuenta hombres para facer aquella fortaleza que dejaba comenzada. Y dije ansimismo c\u00f3mo hab\u00eda dejado muchas villas y fortalezas de las comarcanas a aquella villa puestas debajo del real dominio de Vuestra Alteza y a los naturales della muy seguros y por ciertos vasallos de Vuestra Majestad. [Y acaesci\u00f3] que estando en la cibdad de Churultecal resceb\u00ed letras del capit\u00e1n que yo en mi lugar dej\u00e9 en la dicha villa por las cuales me fizo saber c\u00f3mo Qualpopoca, se\u00f1or de aquella cibdad que se dice Almer\u00eda, le hab\u00eda inviado a decir por sus mensajeros que \u00e9l ten\u00eda deseo de ser vasallo de Vuestra Alteza, y que si fasta entonces no habia venido ni ven\u00eda a dar la obidiencia que era obligado y a se ofrecer por tal vasallo de Vuestra Majestad con todas sus tierras la causa era que hab\u00eda de pasar por tierra de sus enemigos, y que temiendo ser dellos ofendido lo dejaba, pero que le inviase cuatro espa\u00f1oles que viniesen con \u00e9l, porque aqu\u00e9llos por cuya tierra hab\u00eda de pasar, sabiendo a lo que ven\u00eda, no lo enojar\u00edan y que \u00e9l vern\u00eda luego; y que el dicho capit\u00e1n, creyendo ser cierto lo que el dicho Qualpopoca le inviaba a decir y que ans\u00ed lo hab\u00edan hecho otros muchos, le hab\u00eda inviado los dichos cuatro espa\u00f1oles, y que despu\u00e9s que en su casa los tuvo los mand\u00f3 matar por cierta manera como que paresciese que \u00e9l no lo hac\u00eda, y que hab\u00eda muerto los dos dellos y los otros dos se habian escapado por unos montes, heridos; y que \u00e9l hab\u00eda ido sobre la dicha cibdad de Almer\u00eda con cincuenta espa\u00f1oles y los dos de caballo y dos tiros de p\u00f3lvora y con hasta ocho o diez mill indios de los amigos nuestros, y que hab\u00eda peleado con los naturales de la dicha cibdad y les hab\u00edan muerto siete espa\u00f1oles y hab\u00eda tomado la dicha cibdad y muerto muchos de los naturales della y los dem\u00e1s echado fuera, y que la hab\u00edan quemado y destruido porque los indios que en su compa\u00f1\u00eda llevaban, como eran sus enemigos, hab\u00edan puesto en ello mucha deligencia; y que el dicho Qualpopoca, se\u00f1or de la dicha cibdad, con otros se\u00f1ores sus aliados que en su favor hab\u00edan venido all\u00ed se hab\u00edan escapado huyendo, y que de algunos prisioneros que tom\u00f3 en la dicha cibdad se hab\u00eda informado c\u00fayos eran los que all\u00ed estaban en defensa della y la cabsa porque hab\u00edan muerto a los espa\u00f1oles que \u00e9l invi\u00f3, la cual diz que fue que el dicho Mutee\u00e7uma hab\u00eda mandado al dicho Qualpopoca y a los otros que all\u00ed hab\u00edan venido como a sus vasallos que eran que salido yo de aquella villa de la Vera Cruz, fuesen sobre aqu\u00e9llos que se le hab\u00edan alzado y ofrescido al servicio de Vuestra Alteza y que tuviesen todas las formas que ser pudiese para matar los espa\u00f1oles que yo all\u00ed dejase porque no les ayudasen ni favoresciesen, y que a esta causa lo hab\u00edan hecho. Pasados, lnvit\u00edsimo Pr\u00edncipe, seis d\u00edas despu\u00e9s que en la gran cibdad de Timixtit\u00e1n entr\u00e9 y habiendo visto algunas cosas della &#8211; aunque pocas, seg\u00fand las que hay que ver y notar &#8211; por aquellas me paresci\u00f3 y aun por lo que de la tierra hab\u00eda visto que conven\u00eda al real servicio de Vuestra Majestad y a nuestra seguridad que aquel se\u00f1or estuviese en mi poder y no en toda su libertad porque no mudase el prop\u00f3sito y voluntad que mostraba en servir a Vuestra Alteza &#8211; mayormente que los espa\u00f1oles somos algo incomportables e importunos y porque enoj\u00e1ndose nos podr\u00eda hacer mucho da\u00f1o, y tanto que no hobiese memoria de nosotros, seg\u00fand su gran poder &#8211; y tambi\u00e9n porque teni\u00e9ndole conmigo todas las otras tierras que a \u00e9l eran s\u00fabditas vern\u00edan m\u00e1s a\u00edna al conoscimiento y servicio de Vuestra Majestad, como despu\u00e9s suscedi\u00f3, determin\u00e9 de lo prender y poner en el aposentamiento donde yo estaba, que era bien fuerte. Y porque en su prisi\u00f3n no hobiese alg\u00fand esc\u00e1ndalo ni alboroto, pensando todas las formas y maneras que para lo hacer sin \u00e9ste deb\u00eda tener, me acord\u00e9 deloque el capit\u00e1n que en la Vera Cruz hab\u00eda dejado me hab\u00eda escripto cerca de lo que hab\u00eda acaesc\u00eddo en la c\u00edbdad de Almeria, seg\u00fand que en el cap\u00edtulo antes d\u00e9ste he d\u00edcho, y c\u00f3mo se hab\u00eda sabido que todo lo all\u00ed suscedido hab\u00eda sido por mandado del dicho Mutee\u00e7uma. Y dejando buen recaudo en las encrucijadas de las calles, me fui a las casas del dicho Mutee\u00e7uma como otras veces hab\u00eda ido a le ver. Y despu\u00e9s de le haber hablado en burlas y cosas de placer y de haberme \u00e9l dado muchas joyas de oro y una hija suya y otras hijas de se\u00f1ores a algunos de mi compa\u00f1\u00eda, le dije que ya sab\u00eda lo que en la cibdad de Nautecal o Almeria hab\u00eda acaescido y los espa\u00f1oles que en ella me hab\u00edan muerto, y que Qualpopoca daba por desculpa que todo lo que hab\u00eda hecho hab\u00eda sido por su mandado y que, como su vasallo, no hab\u00eda podido facer otra cosa. Y porque yo cre\u00eda que no era ans\u00ed como el dicho Qualpopoca dec\u00eda, que antes era por se excusar de culpa, que me paresc\u00eda que deb\u00eda inviar por \u00e9l y por los otros prencipales que en la muerte de aquellos espa\u00f1oles se hab\u00edan hallado porque la verdad se supiese y que ellos fuesen castigados y Vuestra Majestad supiese su buena voluntad claramente, y en lugar de las mercedes que Vuestra Alteza le hab\u00eda de mandar hacer, los dichos de aquellos malos no provocasen a Vuestra Alteza a ira contra \u00e9l por donde le mandase hacer da\u00f1o, pues la verdad era al contrario de lo que aquellos dec\u00edan y yo estaba d\u00e9l bien satisfecho. Y luego a la hora mand\u00f3 llamar ciertas personas de los suyos, a los cuales dio una figura de piedra peque\u00f1a a manera de sello que \u00e9l ten\u00eda atado en el brazo y les mand\u00f3 que fuesen a la dicha cibdad de Almer\u00eda, que est\u00e1 sesenta o setenta leguas de la de Muxtit\u00e1n, y que trajesen al dicho Qualpopoca y se informasen de los dem\u00e1s que hab\u00edan sido en la muerte de aquellos espa\u00f1oles y que ansimismo los trujesen; y que si por su voluntad no quisiesen venir, los trajesen presos, y si se pusiesen en resistir la presi\u00f3n, que requiriesen a ciertas comunidades comarcanas a aquella cibdad que all\u00ed les se\u00f1al\u00f3 para que fuesen con mano armada para los prender, por manera que no viniesen sin ellos. Los cuales luego se partieron, y as\u00ed idos, le dije al dicho Mutee\u00e7uma que yo le agradesc\u00eda la deligencia que pon\u00eda en la presi\u00f3n de aquellos, porque yo hab\u00eda de dar cuenta a Vuestra Alteza de aquellos espa\u00f1oles y que restaba para yo dalla que \u00e9l estuviese en mi posada fasta tanto que la verdad m\u00e1s se aclarase y se supiese \u00e9l ser sin culpa, y que le rogaba mucho que no rescibiese pena dello porque \u00e9l no hab\u00eda de estar como preso sino en toda su libertad, y que en su servicio ni en el mando de su se\u00f1or\u00edo yo no le porn\u00eda ning\u00fand impedimento; y que escogiese un cuarto de aquel aposento donde yo estaba cual \u00e9l quisiese y que all\u00ed estar\u00eda muy a su placer, y que fuese cierto que ning\u00fand enojo ni pena se le hab\u00eda de dar, antes, dem\u00e1s de su servicio, los de mi compa\u00f1\u00eda le servir\u00edan en todo lo que \u00e9l mandase. Y cerca desto pasamos muchas pl\u00e1ticas y razones que ser\u00edan largas para las escrebir y aun para dar cuenta dellas a Vuestra Alteza algo prolijas y tambi\u00e9n no sustanciales para el caso, y por tanto no dir\u00e9 m\u00e1s de que finalmente \u00e9l dijo que le plac\u00eda de se ir conmigo y mand\u00f3 luego ir a adreszar el aposentamiento donde el quiso estar, el cual fue muy presto y muy bien adreszado. Y hecho esto, vinieron muchos se\u00f1ores, y quitadas las vestiduras y puestas por bajo de los brazos y descalzos, tra\u00edan unas andas no muy bien adreszadas. Y llorando, lo tomaron en ellas con mucho silencio, y as\u00ed nos fuemos hasta el aposento donde estaba sin haber alboroto en la cibdad aunque se comenz\u00f3 a mover, pero sabido por el dicho Mutee\u00e7uma, invi\u00f3 a mandar que no lo hobiese, y as\u00ed hobo toda quietud seg\u00fand que antes la hab\u00eda y la hobo todo el tiempo que yo tuve preso al dicho Mutee\u00e7uma, porque \u00e9l estaba muy a su placer y con todo su servicio seg\u00fand en su casa lo ten\u00eda, que era bien grande y maravilloso, seg\u00fand adelante dir\u00e9, y yo y los de mi compa\u00f1\u00eda le hac\u00edamos todo el placer que a nosotros era posible. Y habiendo pasado quince o veinte d\u00edas de su presi\u00f3n vinieron aquellas personas que hab\u00eda inviado por Qualpopoca y los otros que hab\u00edan muerto los espa\u00f1oles, y trajeron al dicho Qualpopoca y a un hijo suyo y con ellos quince personas que dec\u00edan que eran prencipales y hab\u00edan sido en la dicha muerte. Y al dicho Qualpopoca tra\u00edan en unas andas y muy a manera de se\u00f1or, como de hecho lo era. Y tra\u00eddos, me los entregaron, y yo los hice poner a buen recaudo con sus prisiones. Y despu\u00e9s que confesaron haber muerto los espa\u00f1oles, los hice interrogar si ellos eran vasallos de Mutee\u00e7uma, y el dicho Qualpopoca respondi\u00f3 que si hab\u00eda otro se\u00f1or de quien pudiese serlo, casi diciendo que no hab\u00eda otro y que s\u00ed eran. Y ansimesmo les pregunt\u00e9 si lo que all\u00ed se hab\u00eda hecho si hab\u00eda sido por su mandado y dijeron que no, aunque despu\u00e9s, al tiempo que en ellos se ejecut\u00f3 la sentencia que fuesen quemados, todos a una voz dijeron que era verdad que el dicho Mutee\u00e7uma gelo hab\u00eda inviado a mandar y que por su mandado lo hab\u00edan fecho. Y ans\u00ed fueron \u00e9stos quemados prencipalmente en una plaza sin haber alboroto alguno. Y el d\u00eda que se quemaron, porque confesaron que el dicho Mutee\u00e7uma les hab\u00eda mandado que matasen a aquellos espa\u00f1oles, le hice echar unos grillos de que \u00e9l no rescibi\u00f3 poco espanto, aunque despu\u00e9s de le haber fablado aquel d\u00eda gelos quit\u00e9 y \u00e9l qued\u00f3 muy contento. Y de all\u00ed adelante siempre trabaj\u00e9 de le agradar y contentar en todo lo a m\u00ed posible, en especial que siempre publiqu\u00e9 y dije a todos los naturales de la tierrra, ans\u00ed se\u00f1ores como a los que a m\u00ed ven\u00edan, que Vuestra Majestad era servido que el dicho Mutee\u00e7uma se estuviese en su se\u00f1or\u00edo reconosciendo el que Vuestra Alteza sobre \u00e9l ten\u00eda, y que servir\u00edan mucho a Vuestra Alteza en le obedescer y tener por se\u00f1or como antes que yo a la tierra viniese le ten\u00edan. Y fue tanto el buen tratamiento que yo le hice y el contentamiento que de m\u00ed ten\u00eda, que algunas veces y muchas le acomet\u00ed con su libertad rog\u00e1ndole que se fuese a su casa. Y me dijo todas las veces que gelo dec\u00eda que \u00e9l estaba bien all\u00ed y que no queria irse porque all\u00ed no le faltaba cosa de lo que \u00e9l quer\u00eda, como si en su casa estuviese, y que podr\u00eda ser que y\u00e9ndose y habiendo lugar, que los se\u00f1ores de la tierra, sus vasallos, le importunasen o le induciesen a que hiciese alguna cosa contra su voluntad que fuese fuera del servicio de Vuestra Alteza; y que \u00e9l ten\u00eda propuesto de servir a Vuestra Majestad en todo lo a \u00e9l posible, y que hasta tanto que los tuviese informados de lo que quer\u00eda hacer que \u00e9l estaba bien all\u00ed, porque aunque alguna cosa le quisiesen decir, que con respondelles que no estaba en su libertad se podr\u00eda escusar y exemir dellos. Y muchas veces me pidi\u00f3 licencia para se ir a holgar y pasar tiempo a ciertas casas de placer que \u00e9l ten\u00eda as\u00ed fuera de la cibdad como dentro, y ninguna vez se la negu\u00e9. Y fue muchas veces a holgar con cinco o seis espa\u00f1oles a una o dos leguas fuera de la cibdad y volv\u00eda siempre muy alegre y contento al aposento donde yo le ten\u00eda. Y siempre que sal\u00eda hac\u00eda muchas mercedes de joyas y ropa as\u00ed a los espa\u00f1oles que con \u00e9l iban como a sus naturales, de los cuales iba siempre tan acompa\u00f1ado que cuando menos con \u00e9l iban pasaban de tres mill hombres que los m\u00e1s dellos eran se\u00f1ores y personas prencipales, y siempre les hac\u00eda muchos banquetes y fiestas que los que con \u00e9l iban ten\u00edan bien que contar. Despu\u00e9s que yo conosc\u00ed d\u00e9l muy por entero tener mucho deseo al servicio de Vuestra Alteza, le rogu\u00e9 que porque m\u00e1s enteramente yo pudiese hacer relaci\u00f3n a Vuestra Majestad de las cosas desta tierra, que me mostrase las minas de donde se sacaba el oro. El cual con muy alegre voluntad, seg\u00fand mostr\u00f3, dijo que le plac\u00eda, y luego hizo venir ciertos servidores suyos y de dos en dos reparti\u00f3 para cuatro provincias donde dijo que se sacaba. Y pidi\u00f3me que le diese espa\u00f1oles que fuesen con ellos para que lo viesen sacar, y asimismo yo le di a cada dos de los suyos otros dos espa\u00f1oles. Y los unos fueron a una provincia que se dice \u00c7u\u00e7ula, que es ochenta leguas de la grand cibdad de Temixtit\u00e1n y los naturales de aquella provincia son vasallos del dicho Mutee\u00e7uma, y all\u00ed les mostraron tres r\u00edos y de todos me trajeron muestra de oro y muy buena, aunque sacado con poco aparejo porque no ten\u00edan otros instrumentos m\u00e1s de aqu\u00e9l con que los indios lo sacan. Y en el camino pasaron tres provincias, seg\u00fand los espa\u00f1oles dijeron, de muy hermosa tierra y de muchas villas y cibdades y otras poblaciones en mucha cantidad, y de tales y tan buenos edeficios que dicen que en Espa\u00f1a no podr\u00edan ser mejores. En especial me dijeron que hab\u00edan visto una casa de aposentamiento y fortaleza que es mayor y m\u00e1s fuerte y mejor edificada que el castillo de Burgos. Y la gente de una destas provincias que se llama Tamayulapa era m\u00e1s vestida que estotra que habemos visto y, seg\u00fand a ellos les paresci\u00f3, de mucha raz\u00f3n. Los otros fueron a una provincia que se llama Malinaltebeque, que es otras setenta leguas de la dicha grand cibdad, que es m\u00e1s hacia la costa de la mar, y ansimesmo me trajeron muestra de oro de un r\u00edo grande que por all\u00ed pasa. Y los otros fueron a una tierra que est\u00e1 este r\u00edo arr\u00edba que es de una gente diferente de la lengua de Cul\u00faa a la cual llaman Tenis. Y el se\u00f1or de aquella tierrra se llama Coatelicamat, y por tener su tierra en unas sierras muy altas y \u00e1speras no es subjeto al dicho Mutee\u00e7uma, y tambi\u00e9n porque la gente de aquella provincia es gente muy guerrera y pelean con lanzas de veinte y cinco y treinta palmos. Y por no ser estos vasallos del dicho Mutee\u00e7uma los mensajeros que con los espa\u00f1oles iban no osaron entrar en la tierra sin lo hacer saber pr\u00edmero al se\u00f1or della y pedir para ello licencia, dici\u00e9ndole que iban con aquellos espa\u00f1oles a ver las minas del oro que ten\u00edan en su tierra y que le rogaban de mi parte y del dicho Mutee\u00e7uma, su se\u00f1or, que lo hobiesen por bien. El cual dicho Coatelicamat respondi\u00f3 que los espa\u00f1oles, que \u00e9l era muy contento que entrasen en su tierra y viesen las minas y todo lo dem\u00e1s que ellos quisiesen, pero que los de Cul\u00faa, que son los de Mutee\u00e7uma, no hab\u00edan de entrar en su tierra porque eran sus enemigos. Algo estuvieron los espa\u00f1oles perplejos en si ir\u00edan solos o no, porque los que con ellos iban les dijeron que no fuesen que les matar\u00edan, y que por los matar no consent\u00edan que los de Cul\u00faa entrasen con ellos. Y al fin se determinaron a entrar solos, y fueron del dicho se\u00f1or y de los de su tierra muy bien rescebidos. Y les mostraron siete u ocho r\u00edos de donde dijeron que ellos sacaban el oro, y en su presencia lo sacaron los indios. Y ellos me trajeron muestra de todos, y con los dichos espa\u00f1oles me invi\u00f3 el dicho Coatelicamat ciertos mensajeros suyos con los cuales me invi\u00f3 a ofrecer su persona y tierra al servicio de Vuestra Sacra Majestad, y me invi\u00f3 ciertas joyas de oro y ropa de la que ellos tienen. Los otros fueron a otra provincia que se dice Tuchitebeque, que es casi en el mismo derecho hacia la mar doce leguas de la provincia de Malinaltebeque donde ya he dicho que se hall\u00f3 oro, y all\u00ed les mostraron otros dos r\u00edos de donde ansimismo sacaron muestra de oro. Y porque all\u00ed, seg\u00fand los espa\u00f1oles que all\u00e1 fueron me informaron, hay mucho aparejo para facer estancias y para sacar oro, rogu\u00e9 al dicho Mutee\u00e7uma que en aquella provincia de Malinaltebeque, porque era para ello m\u00e1s aparejada, ficiese hacer una estancia para Vuestra Majestad. Y puso en ello tanta deligencia que dende en dos meses que yo se lo dije estaban sembradas sesenta hanegas de ma\u00edz y diez de frisoles y dos mill pies de cacap, que es una fruta como almendras que ellos venden molida y ti\u00e9nenla en tanto que se trata por moneda en toda la tierra y con ella se compran todas las cosas nescesarias en los mercados y otras partes, y hab\u00eda hechas cuatro casas muy buenas en que en la una dem\u00e1s de los aposentamientos hicieron un estanque de agua y en \u00e9l pusieron quinientos patos, que ac\u00e1 tienen en mucho porque se aprovechan de la pluma dellos y los pelan cada a\u00f1o y facen sus ropas con ella, y pusieron fasta mill y quinientas gallinas sin otros adreszos de granjer\u00edas que muchas veces, juzgadas por los espa\u00f1oles que la vieron, la apreciaban en veinte mill pesos de oro. Ansimismo le rogu\u00e9 al dicho Mutee\u00e7uma que me dijese si en la costa de la mar hab\u00eda alg\u00fand r\u00edo o anc\u00f3n en que los nav\u00edos que viniesen pudiesen entrar y estar seguros, el cual me respondi\u00f3 que no lo sab\u00eda, pero que \u00e9l me far\u00eda pintar toda la costa y ancones y r\u00edos della, y que inviase yo espa\u00f1oles a los ver y que \u00e9l me dar\u00eda qui\u00e9n los guiase y fuese con ellos. Y ans\u00ed lo hizo, y otro d\u00eda me trujeron figurada en un pa\u00f1o toda la costa, y en ella paresc\u00eda un r\u00edo que sal\u00eda a la mar m\u00e1s abierto, seg\u00fand la figura, que los otros, el cual paresc\u00eda estar entre las sierras que dicen San Mart\u00edn, y son tanto en un anc\u00f3n por donde los pilotos hasta entonces cre\u00edan que se part\u00eda la tierra en una provincia que se dice Ma\u00e7amalco. Y me dijo que viese yo a qui\u00e9n quer\u00eda inviar y que \u00e9l proveer\u00eda c\u00f3mo se viese y supiese todo, y luego se\u00f1al\u00e9 diez hombres y entre ellos algunos pilotos y personas que sab\u00edan de la mar, y con el recaudo que \u00e9l dio se partieron y fueron por toda la costa desde el puerto de Calchilmeca que dicen de San Juan, donde yo desembarqu\u00e9, y anduvieron por ella sesenta y tantas leguas que en ninguna parte hallaron r\u00edo ni anc\u00f3n donde pudiesen entrar nav\u00edos ningunos, puesto que en la dicha costa hab\u00eda muchos y muy grandes y todos los sondaron con canoas. Y as\u00ed llegaron a la dicha provincia de Quacalcalco donde el dicho r\u00edo est\u00e1, y el se\u00f1or de aquella provincia que se dice Tuchintecla los rescibi\u00f3 muy bien y les dio canoas para mirar el r\u00edo, y hallaron en la entrada d\u00e9l dos brazas y media largas en lo m\u00e1s bajo de bajar y subieron por el dicho r\u00edo arriba doce leguas y lo m\u00e1s bajo que en \u00e9l hallaron fueron cinco o seis brazas. Y seg\u00fand lo que d\u00e9l vieron, se cree que sube m\u00e1s de treinta leguas de aquella hondura y en la ribera d\u00e9l hay muchas y grandes poblaciones, y toda la provincia es muy llana y muy fuerte y abundosa de todas las cosas de la tierra y de mucha y casi innumerablemente gente. Y los desta provincia no son vasallos ni s\u00fabditos a Mutee\u00e7uma, antes sus enemigos, y ansimesmo el se\u00f1or della al tiempo que los espa\u00f1oles llegaron les invi\u00f3 a decir que los de Cul\u00faa no entrasen en su tierra porque eran sus enemigos, y cuando se volvieron los espa\u00f1oles a m\u00ed con esta relaci\u00f3n invi\u00f3 con ellos ciertos mensajeros con los cuales me invi\u00f3 ciertas joyas de oro y cueros de tigres y plumajes y piedras y ropa. Y ellos me dijeron de su parte que hab\u00eda muchos d\u00edas que Tuchintecla, su se\u00f1or, ten\u00eda noticia de m\u00ed porque los de Puchunchan, que es el r\u00edo de Grijalba, que son sus amigos, le hab\u00edan hecho saber c\u00f3mo yo hab\u00eda pasado por all\u00ed y hab\u00eda peleado con ellos porque no me dejaban entrar en su pueblo, y c\u00f3mo despu\u00e9s quedamos amigos y ellos por vasallos de Vuestra Majestad; y que \u00e9l asimismo se ofrec\u00eda a su real servicio con toda su tierra y me rogaba que le tuviese por amigo con tal condici\u00f3n que los de Cul\u00faa no entrasen en su tierra, y que yo viese las cosas que en ella hab\u00eda de que se quisiese servir Vuestra Alteza y que \u00e9l dar\u00eda dellas las que yo se\u00f1alase en cada un a\u00f1o. Como de los espa\u00f1oles que vinieron desta provincia me inform\u00e9 ser ella aparejada para poblar y del puerto que en ella hab\u00edan hallado folgu\u00e9 mucho, porque despu\u00e9s que en esta tierra salt\u00e9 siempre he trabajado de buscar puerto en la costa della tal que estuviese a prop\u00f3sito de poblar y jam\u00e1s lo hab\u00eda hallado ni lo hay en toda la costa del r\u00edo San Ant\u00f3n, que es junto al de Grisalba, fasta el de P\u00e1nuco, que es la costa abajo, adonde ciertos espa\u00f1oles por mandado de Francisco de Garay fueron a poblar, de que adelante a Vuestra Alteza har\u00e9 relaci\u00f3n. Y para m\u00e1s me certificar de las cosas de aquella provincia y puerto y de la voluntad de los naturales della y de las otras cosas nescesarias a la poblaci\u00f3n, torn\u00e9 a inviar ciertas personas de las de mi compa\u00f1\u00eda que ten\u00edan alguna espiriencia para alcanzar lo susodicho, los cuales fueron con los mensajeros que aquel se\u00f1or Tuchintecla me hab\u00eda inviado y con algunas cosas que yo les di para \u00e9l. Y llegados, fueron d\u00e9l bien rescebidos y tornaron a ver y sondar el puerto y r\u00edo y ver los asientos que hab\u00eda en \u00e9l para hacer el pueblo, y de todo me trajeron verdadera y larga relaci\u00f3n y dijeron que hab\u00eda todo lo nescesario para poblar y que el se\u00f1or de la provincia estaba muy contento y con mucho deseo de servir a Vuestra Alteza. Y venidos con esta relaci\u00f3n, luego despach\u00e9 un capit\u00e1n con ciento y cincuenta hombres para que fuesen a trazar y formar el pueblo y facer una fortaleza, porque el se\u00f1or de aquella provincia se me hab\u00eda ofrescido de la facer y ans\u00edmismo todas las cosas que fuesen menester y le mandasen y aun hizo seis en el asiento que para el pueblo le se\u00f1alaron y dijo que era muy contento que fu\u00e9semos all\u00ed a poblar y estar en su tierra. En los cap\u00edtulos pasados, Muy Poderoso Se\u00f1or, dije c\u00f3mo al tiempo que yo iba a la grand cibdad de Temyxtit\u00e1n me hab\u00eda salido al camino un grand se\u00f1or que ven\u00eda de parte de Mutee\u00e7uma. Y seg\u00fand lo que despu\u00e9s d\u00e9l supe, \u00e9l era muy cercano deudo del dicho Mutee\u00e7uma y ten\u00eda su se\u00f1or\u00edo junto al del dicho Mutee\u00e7uma cuyo nombre era Haculuacan. Y la cabeza d\u00e9l es una muy grand cibdad que est\u00e1 junto a esta laguna salada, que hay desde ella yendo en canoas por la dicha laguna hasta la dicha cibdad de Temyxtit\u00e1n seis leguas y por la tierra diez, y ll\u00e1mase esta cibdad Tescucu y ser\u00e1 de hasta treinta mill vecinos. Tienen se\u00f1or en ella, muy maravillosas casas y mezquitas y oratorios muy grandes y muy bien labrados. Hay muy grandes mercados. Y dem\u00e1s desta cibdad tiene otras dos, la una a tres leguas d\u00e9sta de Tescucu que se llama Acuruman, y la otra a seis leguas que se dice Otumpa. Tern\u00e1 cada una d\u00e9stas hasta tres mill o cuatro mill vecinos. Tiene la dicha provincia y se\u00f1or\u00edo [de] Haculuacan otras aldeas y alquer\u00edas en mucha cantidad y muy buenas tierras y sus labranzas, y confina todo este se\u00f1or\u00edo por la una parte con la provincia de Tascaltecal de que ya a Vuestra Majestad he dicho. Y este se\u00f1or, que se dice Cacamacin, despu\u00e9s de la presi\u00f3n de Mutee\u00e7uma se rebell\u00f3 ans\u00ed contra el servicio de Vuestra Alteza, a quien se hab\u00eda ofrescido, como contra el dicho Mutee\u00e7uma. Y puesto que por muchas veces fue requerido que veniese a obedescer los reales mandamientos de Vuestra Majestad nunca quiso, aunque dem\u00e1s de lo que yo le inviaba a requerir, el dicho Mutee\u00e7uma gelo inviaba a mandar. Antes respond\u00eda que si algo le quer\u00edan, que fuesen a su tierra y que all\u00e1 ver\u00edan para cu\u00e1nto era y el servicio que era obligado a hacer. Y seg\u00fand yo me inform\u00e9, ten\u00eda grand copia de gente de guerra junta y todos para ella bien a punto. Y como por amonestaciones ni requirimientos yo no le pude atraer habl\u00e9 al dicho Mutee\u00e7uma y le ped\u00ed su parescer de lo que deb\u00edamos facer para que aqu\u00e9l no quedase sin castigo de su rebeli\u00f3n, el cual me respondi\u00f3 que quererle tomar por guerra, que se ofresc\u00eda mucho peligro porque \u00e9l era grand se\u00f1or y ten\u00eda muchas fuerzas y gentes, y que no se pod\u00eda tomar tan sin peligro que no muriese mucha gente; pero que \u00e9l ten\u00eda en su tierra del dicho Cacamacin muchas personas prencipales que viv\u00edan con \u00e9l y les daba su salario, que \u00e9l hablar\u00eda con ellos para que atrajesen alguna de la gente del dicho Cacamacin a s\u00ed, y que atra\u00edda y estando seguros, que aquellos favorescer\u00edan nuestro partido y se podr\u00edan prender seguramente. Y as\u00ed fue, que el dicho Mutee\u00e7uma fizo sus conciertos de tal manera que aquellas personas atrajeron al dicho Cacamac\u00edn a que se juntase con ellos en la dicha cibdad de Tescuco para dar orden en las cosas que conven\u00edan a su estado como personas prencipales, y que les dol\u00eda que \u00e9l hiciese cosas por donde se perdiese. Y as\u00ed se juntaron en una muy gentil casa del dicho Cacama\u00e7in que est\u00e1 junto a la costa de la laguna y es de tal manera edificada que por debajo della navegan las canoas y salen a la dicha laguna. All\u00ed secretamente ten\u00edan adreszadas ciertas canoas con mucha gente apercebida para que si el dicho Cacama\u00e7in quisiese resistir la pr\u00edsi\u00f3n. Y estando en la consulta, lo tomaron todos aquellos prencipales antes que fuesen sentidos de la gente del dicho Cacama\u00e7in y lo metieron en aquellas canoas y salieron a la laguna y pasaron a la gran cibdad que, como yo dije, est\u00e1 seis leguas de all\u00ed. Y llegados, lo pusieron en unas andas como su estado requer\u00eda o lo acostumbraban y me lo trujeron, al cual yo hice echar unos grillos y poner a mucho recaudo. Y tomado el parescer de Mutee\u00e7uma, puse en nombre de Vuestra Alteza en aquel se\u00f1or\u00edo a un hijo suyo que se dec\u00eda Cocuzca\u00e7in, al cual hice que todas las comunidades y se\u00f1ores de la dicha provincia le obedesciesen por se\u00f1or fasta tanto que Vuestra Alteza fuese servido de otra cosa. Y as\u00ed se hizo, que de all\u00ed adelante todos lo tuvieron y lo obedescieron por se\u00f1or como al dicho Cacama\u00e7in y \u00e9l fue obidiente en todo lo que yo de parte de Vuestra Majestad le mandaba. Pasados algunos pocos d\u00edas despu\u00e9s de la presi\u00f3n deste Cacamacin, el dicho Mutee\u00e7uma fizo llamamiento y congregaci\u00f3n de todos los se\u00f1ores de las cibdades y tierras all\u00ed comarcanas. Y juntos, me invi\u00f3 a decir que subiese adonde \u00e9l estaba con ellos. Y llegado yo, les habl\u00f3 en esta manera: \u00abHermanos y amigos m\u00edos, ya sab\u00e9is que de mucho tiempo ac\u00e1 vosotros y vuestros padres y abuelos hab\u00e9is sido y sois s\u00fabditos y vasallos de mis antecesores y m\u00edos. Y siempre dellos hab\u00e9is sido muy bien tratados y honrados, y vosotros ansimismo hab\u00e9is hecho lo que buenos y leales vasallos son obligados a sus naturales se\u00f1ores. Y tambi\u00e9n creo que de vuestros antecesores tern\u00e9is memoria c\u00f3mo nosotros no somos naturales desta tierra, y que vinieron a ella de muy lejos tierra y los trajo un se\u00f1or que en ella los dej\u00f3 cuyos vasallos todos eran. El cual volvi\u00f3 dende a mucho tiempo y hall\u00f3 que nuestros abuelos estaban ya poblados y asentados en esta tierra y casados con las mujeres desta tierra y ten\u00edan mucha multiplicaci\u00f3n de fijos, por manera que no quisieron volverse con \u00e9l ni menos lo quisieron rescebir por se\u00f1or de la tierra, y se volvi\u00f3 y dej\u00f3 dicho que tornar\u00eda o inviar\u00eda con tal poder que los pudiese costri\u00f1ir y atraer a su servicio. Y bien sab\u00e9is que siempre lo hemos esperado, y seg\u00fand las cosas que el capit\u00e1n nos ha dicho de aquel rey y se\u00f1or que le invi\u00f3 ac\u00e1 y seg\u00fand la parte de donde \u00e9l dice que viene, tengo por cierto, y ans\u00ed lo deb\u00e9is vosotros tener, que aqu\u00e9ste es el se\u00f1or que esper\u00e1bamos, en especial que nos dice que all\u00e1 ten\u00eda noticia de nosotros. Y pues nuestros predecesores no hicieron lo que a su se\u00f1or eran obligados, hag\u00e1moslo nosotros y demos gracias a nuestros dioses, porque en nuestros tiempos vino lo que tanto aqu\u00e9llos esperaban. Y mucho os ruego, pues a todos os es notorio todo esto, que as\u00ed como hasta aqu\u00ed a m\u00ed me hab\u00e9is tenido y obedescido por se\u00f1or vuestro, de aqu\u00ed adelante teng\u00e1is y obedezc\u00e1is a este grand rey pues \u00e9l es vuestro natural se\u00f1or, y en su lugar teng\u00e1is a \u00e9ste su capit\u00e1n. Y todos los atributos y servicios que fasta aqu\u00ed a m\u00ed me hac\u00edades los haced y dad a \u00e9l, porque yo ansimismo tengo de contribuir y servir con todo lo que me mandare, y dem\u00e1s de facer lo que deb\u00e9is y sois obligados, a m\u00ed me har\u00e9is en ello mucho placer\u00bb. Lo cual todo les dijo llorando con las mayores l\u00e1grimas y sospiros que un hombre pod\u00eda magnifestar, y ansimismo todos aquellos se\u00f1ores que le estaban oyendo lloraban tanto que en grand rato no le pudieron responder. Y certifico a Vuestra Sacra Majestad que no hab\u00eda tal de los espa\u00f1oles que oyesen el razonamiento que no hobiese mucha compasi\u00f3n. Y despu\u00e9s de algo sosegadas sus l\u00e1grimas, respondieron que ellos lo ten\u00edan por su se\u00f1or y hab\u00edan prometido de hacer todo lo que les mandase, y que por esto y por la raz\u00f3n que para ello les daba, que eran muy contentos de lo hacer, y que desde entonces para siempre ellos se daban por vasallos de Vuestra Alteza. Y desde all\u00ed todos juntos y cada uno por s\u00ed promet\u00edan y prometieron de hacer y cumplir todo aquello que con el real nombre de Vuestra Majestad les fuese mandado, como buenos y leales vasallos lo deben facer, y de acudir con todos los tributos y servicios que antes al dicho Mutee\u00e7uma hac\u00edan y eran obligados y con todo lo dem\u00e1s que les fuese mandado en nombre de Vuestra Alteza. Lo cual todo pas\u00f3 ante un escribano p\u00fablico y lo asent\u00f3 por abto en forma y yo lo ped\u00ed ans\u00ed por testimonio en presencia de muchos espa\u00f1oles. Pasado este abto y ofrecimiento que estos se\u00f1ores hicieron al real servicio de Vuestra Majestad, habl\u00e9 un d\u00eda al dicho Mutee\u00e7uma y le dije que Vuestra Alteza ten\u00eda nescesidad de oro para ciertas obras que mandaba hacer, que le rogaba que inviase algunas personas de los suyos y que yo inviar\u00eda asimismo algunos espa\u00f1oles por las tierras y casas de aquellos se\u00f1ores que all\u00ed se hab\u00edan ofrescido a les rogar que de lo que ellos ten\u00edan serviesen a Vuestra Majestad con alguna parte, porque dem\u00e1s de la nescesidad que Vuestra Alteza ten\u00eda, parescer\u00eda que ellos comenzaban a servir y Vuestra Alteza tem\u00eda m\u00e1s conceto de las voluntades que a su servicio mostraban, y que \u00e9l ansimesmo me diese de lo que ten\u00eda porque lo quer\u00eda inviar como el oro y como las otras cosas que hab\u00eda inviado a Vuestra Majestad con los pasajeros. Y luego mand\u00f3 que le diese los espa\u00f1oles que quer\u00eda inviar, y de dos en dos y de cinco en cinco los reparti\u00f3 para muchas provincias y cibdades cuyos nombres por se haber perdido las escripturas no me acuerdo, porque son muchos y diversos, m\u00e1s de que algunas dellas est\u00e1n a ochenta y a cient leguas de la dicha grand cibdad de Temixtit\u00e1n. Y con ellos invi\u00f3 de los suyos y les mand\u00f3 que fuesen a los se\u00f1ores de aquellas provincias y cibdades y les dijesen c\u00f3mo yo mandaba que cada uno dellos diese cierta medida de oro que les dio. Y as\u00ed se hizo, que todos aquellos se\u00f1ores a que \u00e9l invi\u00f3 dieron muy complidamente lo que se les pidi\u00f3, ans\u00ed en joyas como en tejuelos y hojas de oro y plata y otras cosas de las que ellos ten\u00edan, que fundido todo lo que era para fundir cupo a Vuestra Majestad del quinto treinta y dos mill y cuatrocientos y tantos pesos de oro sin todas las joyas de oro y plata y plumaje y piedras y otras muchas cosas de valor que para Vuestra Sacra Majestad yo asign\u00e9 y apart\u00e9, que podr\u00edan valer cient mil ducados y m\u00e1s suma, las cuales, dem\u00e1s de su valor eran tales y tan maravillosas que consideradas por su novedad y extra\u00f1eza no tern\u00edan precio ni es de creer que alguno de todos los pr\u00edncipes del mundo de quien se tiene noticia las pudiese tener tales y de tal calidad. Y no le parezca a Vuestra Alteza fabuloso lo que d\u00edgo, pues es verdad que todas las cosas cr\u00edadas ans\u00ed en la tierra como en la mar de que el dicho Mutee\u00e7uma pudiese tener conoscimiento ten\u00eda contrahechas muy al natural as\u00ed de oro y de plata como de pedrer\u00eda y de plumas en tanta perfici\u00f3n que casi ellas mesmas paresc\u00edan, de las cuales todas me dio para Vuestra Alteza mucha parte sin otras que yo le di figuradas y \u00e9l las mand\u00f3 hacer de oro, as\u00ed como im\u00e1genes, crucifijos, medallas, joyeles y collares y otras muchas cosas de las nuestras que le hice contrahacer. Cupieron ansimismo a Vuestra Alteza del quinto de la plata que se hobo ciento y tantos marcos, los cuales hice labrar a los naturales de platos grandes y peque\u00f1os y escudillas y tazas y cuchares, y lo labraron tan perfeto como gelo pod\u00edamos dar a entender. Dem\u00e1s desto me dio el dicho Mutee\u00e7uma mucha ropa de la suya, que era tal, que considerada ser toda de algod\u00f3n y sin seda, en todo el mundo no se podia hacer ni tejer otra tal ni de tantas ni tan diversas y naturales colores ni labores, en que hab\u00eda ropas de hombres y de mujeres muy maravillosas. Y hab\u00eda paramentos para camas que hechos de seda no se pod\u00edan comparar, y hab\u00eda otros pa\u00f1os como de tapicer\u00eda que pod\u00edan servir en salas y en iglesias. Hab\u00eda colchas y cobertores de camas ans\u00ed de pluma como de algod\u00f3n de diversas colores ansimesmo muy maravillosas, y otras muchas cosas que por ser tantas y tales no las s\u00e9 significar a Vuestra Majestad. Tambi\u00e9n me dio una docena de cerbatanas de las con que \u00e9l tiraba que tampoco no sabr\u00e9 decir a Vuestra Alteza su perfici\u00f3n, porque eran todas pintadas de muy excelentes pinturas y perfetos matices, en que hab\u00eda figuradas muchas maneras de avecicas y animales y \u00e1rboles y flores y otras diversas cosas, y ten\u00edan los brocales y punter\u00eda tan grandes como un geme de oro, y en el medio otro tanto muy labrado. Di\u00f3me para con ellas un camiel de red de oro para los bodoques que tambi\u00e9n me dijo que me hab\u00eda de dar de oro, y di\u00f3me unas turquesas de oro y otras muchas cosas cuyo n\u00famero es casi infinito. Porque para dar cuenta, Muy Poderoso Se\u00f1or, a Vuestra Real Excelencia de la grandeza, estra\u00f1as y maravillosas cosas desta grand cibdad de Temixtit\u00e1n y del se\u00f1or\u00edo y servicio deste Mutee\u00e7uma, se\u00f1or della, y de los r\u00edtos y costumbres que esta gente tiene y de la orden que en la gobernaci\u00f3n as\u00ed desta cibdad como de las otras que eran deste se\u00f1or hay, ser\u00eda menester mucho tiempo y ser muchos relatores y muy expertos, no podr\u00e9 yo decir de cient partes una de las que dellas se podr\u00edan decir, mas como pudiere dir\u00e9 algunas cosas de las que vi que, aunque mal dichas, bien s\u00e9 que ser\u00e1n de tanta admiraci\u00f3n que no se podr\u00e1n creer, porque los que ac\u00e1 con nuestros propios ojos las vemos no las podemos con el entendimiento comprehender. Pero puede Vuestra Majestad ser cierto que si alguna falta en mi relaci\u00f3n hobiere que ser\u00e1 antes por corto que por largo, ans\u00ed en esto como en todo lo dem\u00e1s de que diere cuenta a Vuestra Alteza, porque me parescia justo a mi pr\u00edncipe y se\u00f1or decir muy claramente la verdad sin interpolar cosas que la diminuyan y acrecienten. Antes que comience a relatar las cosas desta grand cibdad e las otras que en este otro cap\u00edtulo dije, me paresce para que mejor se puedan entender que d\u00e9bese decir la manera de M\u00e9syco, que es donde esta cibdad y algunas de las otras que he fecho relaci\u00f3n est\u00e1n fundadas y donde est\u00e1 el se\u00f1or\u00edo prencipal deste Mutee\u00e7uma. La cual dicha provincia es redonda y est\u00e1 toda cercada de muy altas y \u00e1speras sierras, y lo llano della tern\u00e1 en torno fasta setenta leguas. Y en el dicho llano hay dos lagunas que casi lo ocupan todo porque tienen ambas en torno m\u00e1s de cincuenta leguas, y la una destas dos lagunas es de agua dulce y la otra, que es mayor, es de agua salada. Div\u00eddelas por una parte una cordillera peque\u00f1a de cerros muy altos que est\u00e1n en medio desta llanura, y al cabo se van a juntar las dichas lagunas en un estrecho de llano que entre estos cerros y las sierras altas se hace, el cual estrecho tern\u00e1 un tiro de ballesta. Y por entre la una laguna y la otra y las cibdades y otras poblaciones que est\u00e1n en las dichas lagunas contratan las unas con las otras en sus canoas por el agua sin haber nescesidad de ir por la tierra. Y porque esta laguna salada grande crece y mengua por sus mareas seg\u00fand hace la mar, todas las crecientes corre el agua della a la otra dulce tan recio como si fuese caudal r\u00edo, y por consiguiente a las menguantes va la dulce a la salada. Esta grand cibdad de Temixtit\u00e1n est\u00e1 fundada en esta laguna salada, y desde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha cibdad por cualquier parte que quisieren entrar a ella hay dos leguas. Tiene cuatro entradas todas de calzada hecha a mano tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la cibdad como Sevilla y C\u00f3rdoba. Son las calles della, digo las prencipales, muy anchas y muy derechas, y algunas d\u00e9stas y todas las dem\u00e1s son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua por la cual andan en sus canoas. Y todas las calles de trecho a trecho est\u00e1n abiertas por do atraviesa el agua de las unas a las otras, y en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas, hay sus puentes de muy anchas y muy grandes vigas juntas y recias y muy bien labradas, y tales que por muchas dellas pueden pasar diez de caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales desta cibdad quisiesen hacer alguna traici\u00f3n ten\u00edan para ello mucho aparejo, por ser la dicha cibdad edificada de la manera que digo y que quitadas las puentes de las entradas y salidas nos pod\u00edan dejar morir de hambre sin que pudi\u00e9semos salir a la tierra, luego que entr\u00e9 en la dicha cibdad di mucha priesa en hacer cuatro bergantines, y los fice en muy breve tiempo tales que pod\u00edan echar trecientos hombres en la tierra y llevar los caballos cada vez que quisi\u00e9semos. Tiene esta cibdad muchas plazas donde hay contino mercado y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la plaza de la cibdad de Salamanca toda cercada de portales alderredor donde hay cotidianamente arriba de sesenta mill \u00e1nimas comprando y vendiendo, donde hay todos los g\u00e9neros de mercadur\u00edas que en todas las tierras se hallan ans\u00ed de mantenimientos como de vestidos, joyas de oro y de plata y de plomo, de lat\u00f3n, de cobre, de esta\u00f1o, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles, de plumas. V\u00e9ndese cal, piedra labrada y por labrar, adobes, ladrillo, madera labrada y por labrar de diversas maneras. Hay calle de caza donde venden todos los linajes de aves que hay en la tierra, as\u00ed como gallinas, perdices, codornices, lavancos, dorales, cerzatas, t\u00f3rtolas, palomas, pajaritos en ca\u00f1uela, papagayos, buharros, \u00e1guilas, falcones, gavilanes y cern\u00edcalos. Y de algunas destas aves de rapi\u00f1a venden los cueros con su pluma y cabezas y pico y u\u00f1as. Venden conejos, liebres, venados y perros peque\u00f1os que cr\u00edan para comer, castrados. Hay calle de herbolarios donde hay todas las ra\u00edces y hierbas mede cinales que en la tierra se hallan. Hay casas como de boticarios donde se venden las medecinas hechas, ans\u00ed potables como ung\u00fcentos y emplastos. Hay casas como de barberos donde lavan y rapan las cabezas. Hay casas donde dan de comer y beber por precio. Hay hombres como los que llaman en Castilla ganapanes para traer cargas. Hay mucha le\u00f1a, carb\u00f3n, braseros de barro y esteras de muchas maneras para camas y otras m\u00e1s delgadas para asiento y para esteras [de] salas y c\u00e1maras. Hay todas las maneras de verduras que se fallan, especialmente cebollas, puerros, ajos, mastuerzo, berros, borrajas, acederas y cardos y tagarninas. Hay frutas de muchas maneras, en que hay cerezas y ciruelas que son semejables a las de Espa\u00f1a. Venden miel de abejas y cera y miel de ca\u00f1as de ma\u00edz, que son tan melosas y dulces como las de az\u00facar, y miel de unas plantas que llaman en las otras islas maguey que es muy mejor que arrope, y destas plantas facen az\u00facar y vino que asimismo venden. Haya vender muchas maneras de filados de algod\u00f3n de todas colores en sus madejicas, que paresce propiamente alcacer\u00eda de Granada en las sedas, aunque esto otro es en mucha m\u00e1s cantidad. Venden colores para pintores cuantas se pueden hallar en Espa\u00f1a y de tan excelentes matices cuanto pueden ser. Venden cueros de venado con pelo y sin \u00e9l, te\u00f1idos blancos y de diversas colores. Venden mucha loza en grand manera muy buena. Venden muchas vasijas y tinajas grandes y peque\u00f1as, jarros, ollas, ladrillos y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular barro, todas o las m\u00e1s vidriadas y pintadas. Venden mucho ma\u00edz en grano y en pan, lo cual hace mucha ventaja ans\u00ed en el grano como en el sabor a todo lo de las otras Islas y Tierra Firme. Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. Venden mucho pescado fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos de gallina y de \u00e1nsares y de todas las otras aves que he dicho en grand cantidad. Venden tortillas de huevos fechas. Finalmente, que en los dichos mercados se venden todas las cosas cuantas se hallan en toda la tierra, que dem\u00e1s de las que he dicho son tantas y de tantas calidades que por la prolijidad y por no me ocurr\u00edr tantas a la memor\u00eda y aun por no saber poner los nombres no las expreso. Cada g\u00e9nero de mercadur\u00eda se vende en su calle sin que entremetan otra mercadur\u00eda ninguna, y en esto tienen mucha orden. Todo se vende por cuenta y medida, exceto que fasta agora no se ha visto vender cosa alguna por peso. Hay en esta grand plaza una grand casa como de abdiencia donde est\u00e1n siempre sentados diez o doce personas que son jueces y libran los casos y cosas que en el dicho mercado acaecen y mandan castigar los delincuentes. Hay en la dicha plaza otras personas que andan contino entre la gente mirando lo que se vende y las medidas con que miden lo que venden, y se ha visto quebrar alguna que estaba falsa. Hay en esta grand cibdad muchas mesquitas o casas de sus \u00eddolos de muy hermosos edeficios por las collaciones y barrios della. Y en las prencipales della hay personas religiosas de su seta que residen continuamente en ellas, para los cuales dem\u00e1s de las casas donde tienen los \u00eddolos hay buenos aposentos. Todos estos religiosos visten de negro y nunca cortan el cabello ni lo peinan desque entran en la religi\u00f3n hasta que salen, y todos los fijos de los se\u00f1ores prencipales, ans\u00ed se\u00f1ores como cibdadanos honrados, est\u00e1n en aquellas religiones y h\u00e1bito desde edad de siete a\u00f1os u ocho hasta que los sacan para los casar, y esto m\u00e1s acaesce en los primog\u00e9nitos que han de heredar las casas que en los otros. No tienen aceso a mujer ni entra ninguna en las dichas casas de religi\u00f3n. Tienen abstinencia en no comer ciertos manjares, y m\u00e1s en algunos tiempos del a\u00f1o que no en los otros. Y entre estas mezquitas hay una que es la prencipal que no hay lengua humana que sepa explicar la grandeza e particularidades della, porque es tan grande que dentro del circuito della, que es todo cercado de muro muy alto, se pod\u00eda muy bien facer una villa de quinientos vecinos. Tiene dentro deste circuito toda a la redonda muy gentiles aposentos en que hay muy grandes salas e corredores donde se aposentan los religiosos que all\u00ed est\u00e1n. Hay bien cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para sobir al cuerpo de la torre. La m\u00e1s prencipal es m\u00e1s alta que la torre de la iglesia mayor de Sevilla. Son tan bien labradas as\u00ed de canter\u00eda como de madera que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canter\u00eda de dentro de las capillas donde tienen los \u00eddolos es de imaginer\u00eda y zaquizam\u00edes, y el maderamiento es todo de mazoner\u00eda y muy pintado de cosas de mostruos y otras figuras y labores. Todas estas torres son enterramiento de se\u00f1ores, y las capillas que en ellas tienen son dedicadas cada una a su \u00eddolo a que tienen devoci\u00f3n. Hay tres salas dentro desta grand mesquita donde est\u00e1n los prencipales \u00eddolos de maravillosa grandeza y altura y de muchas labores y figuras esculpidas as\u00ed en la canter\u00eda como en el maderamiento. Y dentro destas salas est\u00e1n otras capillas que las puertas por do entran a ellas son muy peque\u00f1as y ellas asimismo no tienen claridad alguna. Y all\u00ed no est\u00e1n sino aquellos religiosos, y no todos, y dentro d\u00e9stas est\u00e1n los bultos y figuras de los \u00eddolos, aunque, como he dicho, de fuera hay tambi\u00e9n muchos. Los m\u00e1s prencipales destos \u00eddolos y en quien ellos m\u00e1s fee y creencia ten\u00edan derroqu\u00e9 de sus sillas y los fice echar por las escaleras abajo y fice limpiar aquellas capillas donde los ten\u00edan porque todas estaban llenas de sangre que sacrifican, y puse en ella im\u00e1genes de Nuestra Se\u00f1ora y de otros santos que no poco el dicho Mutee\u00e7uma y los naturales sintieron, los cuales primero me dijeron que no lo hiciese porque si se sab\u00eda por las comunidades se levantar\u00edan contra m\u00ed, porque ten\u00edan que aquellos \u00eddolos les daban todos los bienes temporales y que dej\u00e1ndolos maltratar, se enojar\u00edan y no les dar\u00edan nada y les secar\u00edan los frutos de la tierra y murir\u00eda la gente de hambre. Yo les hice entender con las lenguas c\u00faan enga\u00f1ados estaban en tener su esperanza en aquellos \u00eddolos que eran hechos por sus manos de cosas no limpias, y que hab\u00edan de saber que hab\u00eda un solo Dios universal se\u00f1or de todos, el cual hab\u00eda criado el cielo y la tierra y todas las cosas y que hizo a ellos y a nosotros, y que \u00e9ste era sin principio e inmortal y que a \u00e9l hab\u00edan de adorar y creer, y no a otra criatura ni cosa alguna. Y les dije todo lo dem\u00e1s que yo en este caso supe para los desviar de sus idolatr\u00edas y atraer al conoscimiento de Dios Nuestro Se\u00f1or. Y todos, en especial el dicho Mutee\u00e7uma, me respondieron que ya me hab\u00edan dicho que ellos no eran naturales desta tierra y que hab\u00eda muchos tiempos que sus predecesores hab\u00edan venido a ella; y que bien cre\u00edan que pod\u00edan estar errados en algo de aquello que ten\u00edan por haber tanto tiempo que salieron de su naturaleza, y que yo, como m\u00e1s nuevamente venido sabr\u00eda las cosas que deb\u00edan tener y creer mejor que no ellos, que se las dijese e hiciese entender, que ellos har\u00edan lo que yo les dijese que era lo mejor. Y el dicho Mutee\u00e7uma y muchos de los prencipales de la dicha cibdad estuvieron conmigo hasta quitar los \u00eddolos y limpiar las capillas y poner las im\u00e1genes, y todo con alegre semblante. Y les defend\u00ed que no matasen criaturas a los \u00eddolos como acostumbraban, porque dem\u00e1s de ser muy aborrecible a Dios, Vuestra Sacra Majestad por sus leyes lo prohibe y manda que el que matare lo maten. Y de ah\u00ed adelante se apartaron dello, y en todo el tiempo que yo estuve en la dicha cibdad nunca se vio matar ni sacrificar alguna criatura.. Los bultos y cuerpos de los \u00eddolos en quien estas gentes creen son de muy mayores estaturas que el cuerpo de un grand hombre. Son hechos de masa de todas las semillas de legumbres que ellos comen molidas y mezcladas unas con otras, y am\u00e1sanlas con sangre de corazones de cuerpos humanos, los cuales abren por los pechos vivos y les sacan el coraz\u00f3n y de aquella sangre que sale d\u00e9l amasan aquella harina, y as\u00ed hacen tanta cantidad cuanta basta para facer aquellas estatuas grandes. Y tambi\u00e9n, despu\u00e9s de hechas, les ofrec\u00edan m\u00e1s corazones que ansimesmo les sacrifican y les untan las caras con la sangre. A cada cosa tienen su \u00eddolo dedicado al uso de los gentiles que antiguamente honraban sus dioses, por manera que para pedir favor para la guerra tienen un \u00eddolo y para sus labranzas otro, y as\u00ed para cada cosa de las que ellos quieren o desean que se hagan bien tienen sus \u00eddolos a quien honran y sirven. Hay en esta grand cibdad muchas casas muy buenas y muy grandes. Y la causa de haber tantas casas prencipales es que todos los se\u00f1ores de la tierra vasallos del dicho Mutee\u00e7uma tienen sus casas en la dicha cibdad y residen en ella cierto tiempo del a\u00f1o, y dem\u00e1s desto hay en ella muchos cibdadanos ricos que tienen ansimismo muy buenas casas. Todos ellos dem\u00e1s de tener muy grandes y buenos aposentos tienen muy gentiles vergeles de flores de diversas maneras ans\u00ed en los aposentamientos altos como bajos. Por la una calzada que a esta grand cibdad entra vienen dos ca\u00f1os de argamasa tan anchos como dos pasos cada uno y tan altos casi como un estado. Y por el uno dellos viene un golpe de agua dulce muy buena de gordor de un cuerpo de hombre que va a dar al cuerpo de la cibdad, de que se sirven y beben todos. El otro que va vac\u00edo es para cuando quieren limpiar el otro ca\u00f1o, porque echan por all\u00ed el agua en tanto que se limpia. Y porque el agua ha de pasar por las puentes a causa de las quebradas por do atraviesa el agua salada echan la dulce por unas canales tan gruesas como un buey que son de la longura de las dichas puentes, y ans\u00ed se sirve toda la cibdad. Traen a vender el agua por canoas por todas las calles, y la manera de como la toman del ca\u00f1o es que llegan las canoas debajo de las puentes por do est\u00e1n las canales y de all\u00ed hay hombres en lo alto que hinchen las canoas, y les pagan por ello su trabajo. En todas las entradas de la cibdad y en las partes donde descargan las canoas, que es donde viene la m\u00e1s cantidad de los mantenimientos que entran en la cibdad, hay chozas hechas donde est\u00e1n personas por guardas y que resciben certun quid de cada cosa que entra. Esto no s\u00e9 si lo lleva el se\u00f1or o si es propio para la cibdad porque hasta agora no lo he alcanzado, pero creo que para el se\u00f1or, porque en otros mercados de otras provincias se ha visto coger aquel derecho para el se\u00f1or dellas. Hay en todos los mercados y lugares p\u00fablicos de la dicha cibdad todos los d\u00edas muchas personas, trabajadores y maestros de todos oficios esperando quien los alquile por sus jornales. La gente desta cibdad es de m\u00e1s manera y primor en su vestir y servicio que no la otra destas otras provincias y cibdades, porque como all\u00ed estaba siempre este se\u00f1or Mutee\u00e7uma y todos los se\u00f1ores sus vasallos ocurr\u00edan siempre a la cibdad hab\u00eda en ella m\u00e1s manera y polic\u00eda en todas las cosas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SEGUNDA RELACI\u00d3N &#8211; Parte 2 Y otro d\u00eda siguiente estaba toda la cibdad poblada y llena de mujeres y ni\u00f1os muy seguros como si cosa alguna de lo pasado no hobiera acaescido, y luego solt\u00e9 todos los otros se\u00f1ores que ten\u00eda presos, con que me prometieron de servir a Vuestra\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/cartas-de-relacion-de-hernan-cortes-ii-ii\/\">Seguir leyendo&#8230;<i 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