{"id":1088,"date":"2010-12-17T20:24:17","date_gmt":"2010-12-17T18:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=1088"},"modified":"2018-12-22T03:12:35","modified_gmt":"2018-12-22T01:12:35","slug":"don-quijote-de-la-mancha-primera-parte-capitulo-lii-de-lii-miguel-de-cervantes-saavedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/don-quijote-de-la-mancha-primera-parte-capitulo-lii-de-lii-miguel-de-cervantes-saavedra\/","title":{"rendered":"\u00abDon Quijote de La Mancha\u00bb (Primera parte &#8211; cap\u00edtulo LII de LII) [Miguel de Cervantes Saavedra]"},"content":{"rendered":"<p>Primera parte<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO LII<\/strong><\/p>\n<p><strong>De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara aventura de los deceplinantes, a quien dio felice fin a costa de su sudor<\/strong><\/p>\n<p>General gusto caus\u00f3 el cuento del cabrero a todos los que escuchado le hab\u00edan; especialmente le recibi\u00f3 el can\u00f3nigo, que con estra\u00f1a curiosidad not\u00f3 la manera con que le hab\u00eda contado, tan lejos de parecer r\u00fastico cabrero cuan cerca de mostrarse discreto cortesano; y as\u00ed, dijo que hab\u00eda dicho muy bien el cura en decir que los montes criaban letrados. Todos se ofrecieron a Eugenio; pero el que m\u00e1s se mostr\u00f3 liberal en esto fue don Quijote, que le dijo:<\/p>\n<p>-Por cierto, hermano cabrero, que si yo me hallara posibilitado de poder comenzar alguna aventura, que luego luego me pusiera en camino porque vos la tuvi\u00e9rades buena; que yo sacara del monesterio, donde, sin duda alguna, debe de estar contra su voluntad, a Leandra, a pesar de la abadesa y de cuantos quisieran estorbarlo, y os la pusiera en vuestras manos, para que hici\u00e9rades della a toda vuestra voluntad y talante, guardando, pero, las leyes de la caballer\u00eda, que mandan que a ninguna doncella se le sea fecho desaguisado alguno; aunque yo espero en Dios Nuestro Se\u00f1or que no ha de poder tanto la fuerza de un encantador malicioso, que no pueda m\u00e1s la de otro encantador mejor intencionado, y para entonces os prometo mi favor y ayuda, como me obliga mi profesi\u00f3n, que no es otra si no es favorecer a los desvalidos y menesterosos.<\/p>\n<p>Mir\u00f3le el cabrero, y, como vio a don Quijote de tan mal pelaje y catadura, admir\u00f3se y pregunt\u00f3 al barbero, que cerca de s\u00ed ten\u00eda:<\/p>\n<p>-Se\u00f1or, \u00bfqui\u00e9n es este hombre, que tal talle tiene y de tal manera habla?<\/p>\n<p>-\u00bfQui\u00e9n ha de ser -respondi\u00f3 el barbero- sino el famoso don Quijote de la Mancha, desfacedor de agravios, enderezador de tuertos, el amparo de las doncellas, el asombro de los gigantes y el vencedor de las batallas?<\/p>\n<p>-Eso me semeja -respondi\u00f3 el cabrero- a lo que se lee en los libros de caballeros andantes, que hac\u00edan todo eso que de este hombre vuestra merced dice; puesto que para m\u00ed tengo, o que vuestra merced se burla, o que este gentil hombre debe de tener vac\u00edos los aposentos de la cabeza.<\/p>\n<p>-Sois un grand\u00edsimo bellaco -dijo a esta saz\u00f3n don Quijote-; y vos sois el vac\u00edo y el menguado, que yo estoy m\u00e1s lleno que jam\u00e1s lo estuvo la muy hideputa puta que os pari\u00f3.<\/p>\n<p>Y, diciendo y haciendo, arrebat\u00f3 de un pan que junto a s\u00ed ten\u00eda, y dio con \u00e9l al cabrero en todo el rostro, con tanta furia, que le remach\u00f3 las narices; mas el cabrero, que no sab\u00eda de burlas, viendo con cu\u00e1ntas veras le maltrataban, sin tener respeto a la alhombra, ni a los manteles, ni a todos aquellos que comiendo estaban, salt\u00f3 sobre don Quijote, y, asi\u00e9ndole del cuello con entrambas manos, no dudara de ahogalle, si Sancho Panza no llegara en aquel punto, y le asiera por las espaldas y diera con \u00e9l encima de la mesa, quebrando platos, rompiendo tazas y derramando y esparciendo cuanto en ella estaba. Don Quijote, que se vio libre, acudi\u00f3 a subirse sobre el cabrero; el cual, lleno de sangre el rostro, molido a coces de Sancho, andaba buscando a gatas alg\u00fan cuchillo de la mesa para hacer alguna sanguinolenta venganza, pero estorb\u00e1banselo el can\u00f3nigo y el cura; mas el barbero hizo de suerte que el cabrero cogi\u00f3 debajo de s\u00ed a don Quijote, sobre el cual llovi\u00f3 tanto n\u00famero de mojicones, que del rostro del pobre caballero llov\u00eda tanta sangre como del suyo.<\/p>\n<p>Reventaban de risa el can\u00f3nigo y el cura, saltaban los cuadrilleros de gozo, zuzaban los unos y los otros, como hacen a los perros cuando en pendencia est\u00e1n trabados; s\u00f3lo Sancho Panza se desesperaba, porque no se pod\u00eda desasir de un criado del can\u00f3nigo, que le estorbaba que a su amo no ayudase.<\/p>\n<p>En resoluci\u00f3n, estando todos en regocijo y fiesta, sino los dos aporreantes que se carp\u00edan, oyeron el son de una trompeta, tan triste que les hizo volver los rostros hacia donde les pareci\u00f3 que sonaba; pero el que m\u00e1s se alborot\u00f3 de o\u00edrle fue don Quijote, el cual, aunque estaba debajo del cabrero, harto contra su voluntad y m\u00e1s que medianamente molido, le dijo:<\/p>\n<p>-Hermano demonio, que no es posible que dejes de serlo, pues has tenido valor y fuerzas para sujetar las m\u00edas, ru\u00e9gote que hagamos treguas, no m\u00e1s de por una hora; porque el doloroso son de aquella trompeta que a nuestros o\u00eddos llega me parece que a alguna nueva aventura me llama.<\/p>\n<p>El cabrero, que ya estaba cansado de moler y ser molido, le dej\u00f3 luego, y don Quijote se puso en pie, volviendo asimismo el rostro adonde el son se o\u00eda, y vio a deshora que por un recuesto bajaban muchos hombres vestidos de blanco, a modo de diciplinantes.<\/p>\n<p>Era el caso que aquel a\u00f1o hab\u00edan las nubes negado su roc\u00edo a la tierra, y por todos los lugares de aquella comarca se hac\u00edan procesiones, rogativas y diciplinas, pidiendo a Dios abriese las manos de su misericordia y les lloviese; y para este efecto la gente de una aldea que all\u00ed junto estaba ven\u00eda en procesi\u00f3n a una devota ermita que en un recuesto de aquel valle hab\u00eda.<\/p>\n<p>Don Quijote, que vio los estra\u00f1os trajes de los diciplinantes, sin pasarle por la memoria las muchas veces que los hab\u00eda de haber visto, se imagin\u00f3 que era cosa de aventura, y que a \u00e9l solo tocaba, como a caballero andante, el acometerla; y confirm\u00f3le m\u00e1s esta imaginaci\u00f3n pensar que una imagen que tra\u00edan cubierta de luto fuese alguna principal se\u00f1ora que llevaban por fuerza aquellos follones y descomedidos malandrines; y, como esto le cay\u00f3 en las mientes, con gran ligereza arremeti\u00f3 a Rocinante, que paciendo andaba, quit\u00e1ndole del arz\u00f3n el freno y el adarga, y en un punto le enfren\u00f3, y, pidiendo a Sancho su espada, subi\u00f3 sobre Rocinante y embraz\u00f3 su adarga, y dijo en alta voz a todos los que presentes estaban:<\/p>\n<p>-Agora, valerosa compa\u00f1\u00eda, veredes cu\u00e1nto importa que haya en el mundo caballeros que profesen la orden de la andante caballer\u00eda; agora digo que veredes, en la libertad de aquella buena se\u00f1ora que all\u00ed va cautiva, si se han de estimar los caballeros andantes.<\/p>\n<p>Y, en diciendo esto, apret\u00f3 los muslos a Rocinante, porque espuelas no las ten\u00eda, y, a todo galope, porque carrera tirada no se lee en toda esta verdadera historia que jam\u00e1s la diese Rocinante, se fue a encontrar con los diciplinantes, bien que fueran el cura y el can\u00f3nigo y barbero a detenelle; mas no les fue posible, ni menos le detuvieron las voces que Sancho le daba, diciendo:<\/p>\n<p>-\u00bfAd\u00f3nde va, se\u00f1or don Quijote? \u00bfQu\u00e9 demonios lleva en el pecho, que le incitan a ir contra nuestra fe cat\u00f3lica? Advierta, mal haya yo, que aqu\u00e9lla es procesi\u00f3n de diciplinantes, y que aquella se\u00f1ora que llevan sobre la peana es la imagen bendit\u00edsima de la Virgen sin mancilla; mire, se\u00f1or, lo que hace, que por esta vez se puede decir que no es lo que sabe.<\/p>\n<p>Fatig\u00f3se en vano Sancho, porque su amo iba tan puesto en llegar a los ensabanados y en librar a la se\u00f1ora enlutada, que no oy\u00f3 palabra; y, aunque la oyera, no volviera, si el rey se lo mandara. Lleg\u00f3, pues, a la procesi\u00f3n, y par\u00f3 a Rocinante, que ya llevaba deseo de quietarse un poco,<\/p>\n<p>y, con turbada y ronca voz, dijo:<\/p>\n<p>-Vosotros, que, quiz\u00e1 por no ser buenos, os encubr\u00eds los rostros, atended y escuchad lo que deciros quiero.<\/p>\n<p>Los primeros que se detuvieron fueron los que la imagen llevaban; y uno de los cuatro cl\u00e9rigos que cantaban las ledan\u00edas, viendo la estra\u00f1a catadura de don Quijote, la flaqueza de Rocinante y otras circunstancias de risa que not\u00f3 y descubri\u00f3 en don Quijote, le respondi\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>-Se\u00f1or hermano, si nos quiere decir algo, d\u00edgalo presto, porque se van estos hermanos abriendo las carnes, y no podemos, ni es raz\u00f3n que nos detengamos a o\u00edr cosa alguna, si ya no es tan breve que en dos palabras se diga.<\/p>\n<p>-En una lo dir\u00e9 -replic\u00f3 don Quijote-, y es \u00e9sta: que luego al punto dej\u00e9is libre a esa hermosa se\u00f1ora, cuyas l\u00e1grimas y triste semblante dan claras muestras que la llev\u00e1is contra su voluntad y que alg\u00fan notorio desaguisado le habedes fecho; y yo, que nac\u00ed en el mundo para desfacer semejantes agravios, no consentir\u00e9 que un solo paso adelante pase sin darle la deseada libertad que merece.<\/p>\n<p>En estas razones, cayeron todos los que las oyeron que don Quijote deb\u00eda de ser alg\u00fan hombre loco, y tom\u00e1ronse a re\u00edr muy de gana; cuya risa fue poner p\u00f3lvora a la c\u00f3lera de don Quijote, porque, sin decir m\u00e1s palabra, sacando la espada, arremeti\u00f3 a las andas. Uno de aquellos que las llevaban, dejando la carga a sus compa\u00f1eros, sali\u00f3 al encuentro de don Quijote, enarbolando una horquilla o bast\u00f3n con que sustentaba las andas en tanto que descansaba; y, recibiendo en ella una gran cuchillada que le tir\u00f3 don Quijote, con que se la hizo dos partes, con el \u00faltimo tercio, que le qued\u00f3 en la mano, dio tal golpe a don Quijote encima de un hombro, por el mismo lado de la espada, que no pudo cubrir el adarga contra villana fuerza, que el pobre don Quijote vino al suelo muy mal parado.<\/p>\n<p>Sancho Panza, que jadeando le iba a los alcances, vi\u00e9ndole ca\u00eddo, dio voces a su moledor que no le diese otro palo, porque era un pobre caballero encantado, que no hab\u00eda hecho mal a nadie en todos los d\u00edas de su vida.<\/p>\n<p>Mas, lo que detuvo al villano no fueron las voces de Sancho, sino el ver que don Quijote no bull\u00eda pie ni mano; y as\u00ed, creyendo que le hab\u00eda muerto, con priesa se alz\u00f3 la t\u00fanica a la cinta, y dio a huir por la campa\u00f1a como un gamo.<\/p>\n<p>Ya en esto llegaron todos los de la compa\u00f1\u00eda de don Quijote adonde \u00e9l estaba; y m\u00e1s los de la procesi\u00f3n, que los vieron venir corriendo, y con ellos los cuadrilleros con sus ballestas, temieron alg\u00fan mal suceso, y hici\u00e9ronse todos un remolino alrededor de la imagen; y, alzados los capirotes, empu\u00f1ando las diciplinas, y los cl\u00e9rigos los ciriales, esperaban el asalto con determinaci\u00f3n de defenderse, y aun ofender, si pudiesen, a sus acometedores; pero la fortuna lo hizo mejor que se pensaba, porque Sancho no hizo otra cosa que arrojarse sobre el cuerpo de su se\u00f1or, haciendo sobre \u00e9l el m\u00e1s doloroso y risue\u00f1o llanto del mundo, creyendo que estaba muerto.<\/p>\n<p>El cura fue conocido de otro cura que en la procesi\u00f3n ven\u00eda, cuyo conocimiento puso en sosiego el concebido temor de los dos escuadrones. El primer cura dio al segundo, en dos razones, cuenta de qui\u00e9n era don Quijote, y as\u00ed \u00e9l como toda la turba de los diciplinantes fueron a ver si estaba muerto el pobre caballero, y oyeron que Sancho Panza, con l\u00e1grimas en los ojos, dec\u00eda:<\/p>\n<p>-\u00a1Oh flor de la caballer\u00eda, que con solo un garrotazo acabaste la carrera de tus tan bien gastados a\u00f1os! \u00a1Oh honra de tu linaje, honor y gloria de toda la Mancha, y aun de todo el mundo, el cual, faltando t\u00fa en \u00e9l, quedar\u00e1 lleno de malhechores, sin temor de ser castigados de sus malas fechor\u00edas!<\/p>\n<p>\u00a1Oh liberal sobre todos los Alejandros, pues por solos ocho meses de servicio me ten\u00edas dada la mejor \u00ednsula que el mar ci\u00f1e y rodea! \u00a1Oh humilde con los soberbios y arrogante con los humildes, acometedor de peligros, sufridor de afrentas, enamorado sin causa, imitador de los buenos, azote de los malos, enemigo de los ruines, en fin, caballero andante, que es todo lo que decir se puede!<\/p>\n<p>Con las voces y gemidos de Sancho revivi\u00f3 don Quijote, y la primer palabra que dijo fue:<\/p>\n<p>-El que de vos vive ausente, dulc\u00edsima Dulcinea, a mayores miserias que \u00e9stas est\u00e1 sujeto. Ay\u00fadame, Sancho amigo, a ponerme sobre el carro encantado, que ya no estoy para oprimir la silla de Rocinante, porque tengo todo este hombro hecho pedazos.<\/p>\n<p>-Eso har\u00e9 yo de muy buena gana, se\u00f1or m\u00edo -respondi\u00f3 Sancho-, y volvamos a mi aldea en compa\u00f1\u00eda destos se\u00f1ores, que su bien desean, y all\u00ed daremos orden de hacer otra salida que nos sea de m\u00e1s provecho y fama.<\/p>\n<p>-Bien dices, Sancho -respondi\u00f3 don Quijote-, y ser\u00e1 gran prudencia dejar pasar el mal influjo de las estrellas que agora corre.<\/p>\n<p>El can\u00f3nigo y el cura y barbero le dijeron que har\u00eda muy bien en hacer lo que dec\u00eda; y as\u00ed, habiendo recebido grande gusto de las simplicidades de Sancho Panza, pusieron a don Quijote en el carro, como antes ven\u00eda. La procesi\u00f3n volvi\u00f3 a ordenarse y a proseguir su camino; el cabrero se despidi\u00f3 de todos; los cuadrilleros no quisieron pasar adelante, y el cura les pag\u00f3 lo que se les deb\u00eda. El can\u00f3nigo pidi\u00f3 al cura le avisase el suceso de don Quijote, si sanaba de su locura o si prosegu\u00eda en ella, y con esto tom\u00f3 licencia para seguir su viaje. En fin, todos se dividieron y apartaron, quedando solos el cura y barbero, don Quijote y Panza, y el bueno de Rocinante, que a todo lo que hab\u00eda visto estaba con tanta paciencia como su amo.<\/p>\n<p>El boyero unci\u00f3 sus bueyes y acomod\u00f3 a don Quijote sobre un haz de heno, y con su acostumbrada flema sigui\u00f3 el camino que el cura quiso, y a cabo de seis d\u00edas llegaron a la aldea de don Quijote, adonde entraron en la mitad del d\u00eda, que acert\u00f3 a ser domingo, y la gente estaba toda en la plaza, por mitad de la cual atraves\u00f3 el carro de don Quijote. Acudieron todos a ver lo que en el carro ven\u00eda, y, cuando conocieron a su compatriota, quedaron maravillados, y un muchacho acudi\u00f3 corriendo a dar las nuevas a su ama y a su sobrina de que su t\u00edo y su se\u00f1or ven\u00eda flaco y amarillo, y tendido sobre un mont\u00f3n de heno y sobre un carro de bueyes. Cosa de l\u00e1stima fue o\u00edr los gritos que las dos buenas se\u00f1oras alzaron, las bofetadas que se dieron, las maldiciones que de nuevo echaron a los malditos libros de caballer\u00edas; todo lo cual se renov\u00f3 cuando vieron entrar a don Quijote por sus puertas.<\/p>\n<p>A las nuevas desta venida de don Quijote, acudi\u00f3 la mujer de Sancho Panza, que ya hab\u00eda sabido que hab\u00eda ido con \u00e9l sirvi\u00e9ndole de escudero, y, as\u00ed como vio a Sancho, lo primero que le pregunt\u00f3 fue que si ven\u00eda bueno el asno. Sancho respondi\u00f3 que ven\u00eda mejor que su amo.<\/p>\n<p>-Gracias sean dadas a Dios -replic\u00f3 ella-, que tanto bien me ha hecho; pero contadme agora, amigo: \u00bfqu\u00e9 bien hab\u00e9is sacado de vuestras escuder\u00edas?, \u00bfqu\u00e9 saboyana me traes a m\u00ed?, \u00bfqu\u00e9 zapaticos a vuestros hijos?<\/p>\n<p>-No traigo nada deso -dijo Sancho-, mujer m\u00eda, aunque traigo otras cosas de m\u00e1s momento y consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Deso recibo yo mucho gusto -respondi\u00f3 la mujer-; mostradme esas cosas de m\u00e1s consideraci\u00f3n y m\u00e1s momento, amigo m\u00edo, que las quiero ver, para que se me alegre este coraz\u00f3n, que tan triste y descontento ha estado en todos los siglos de vuestra ausencia.<\/p>\n<p>-En casa os las mostrar\u00e9, mujer -dijo Panza-, y por agora estad contenta, que, siendo Dios servido de que otra vez salgamos en viaje a buscar aventuras, vos me ver\u00e9is presto conde o gobernador de una \u00ednsula, y no de las de por ah\u00ed, sino la mejor que pueda hallarse.<\/p>\n<p>-Qui\u00e9ralo as\u00ed el cielo, marido m\u00edo; que bien lo habemos menester. Mas, decidme: \u00bfqu\u00e9 es eso de \u00ednsulas, que no lo entiendo?<\/p>\n<p>-No es la miel para la boca del asno -respondi\u00f3 Sancho-; a su tiempo lo ver\u00e1s, mujer, y aun te admirar\u00e1s de o\u00edrte llamar Se\u00f1or\u00eda de todos tus vasallos.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 es lo que dec\u00eds, Sancho, de se\u00f1or\u00edas, \u00ednsulas y vasallos? -respondi\u00f3 Juana Panza, que as\u00ed se llamaba la mujer de Sancho, aunque no eran parientes, sino porque se usa en la Mancha tomar las mujeres el apellido de sus maridos.<\/p>\n<p>-No te acucies, Juana, por saber todo esto tan apriesa; basta que te digo verdad, y cose la boca. S\u00f3lo te sabr\u00e9 decir, as\u00ed de paso, que no hay cosa m\u00e1s gustosa en el mundo que ser un hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras. Bien es verdad que las m\u00e1s que se hallan no salen tan a gusto como el hombre querr\u00eda, porque de ciento que se encuentran, las noventa y nueve suelen salir aviesas y torcidas. S\u00e9lo yo de expiriencia, porque de algunas he salido manteado, y de otras molido; pero, con todo eso, es linda cosa esperar los sucesos atravesando montes, escudri\u00f1ando selvas, pisando pe\u00f1as, visitando castillos, alojando en ventas a toda discreci\u00f3n, sin pagar, ofrecido sea al diablo, el maraved\u00ed.<\/p>\n<p>Todas estas pl\u00e1ticas pasaron entre Sancho Panza y Juana Panza, su mujer, en tanto que el ama y sobrina de don Quijote le recibieron, y le desnudaron, y le tendieron en su antiguo lecho. Mir\u00e1balas \u00e9l con ojos atravesados, y no acababa de entender en qu\u00e9 parte estaba. El cura encarg\u00f3 a la sobrina tuviese gran cuenta con regalar a su t\u00edo, y que estuviesen alerta de que otra vez no se les escapase, contando lo que hab\u00eda sido menester para traelle a su casa. Aqu\u00ed alzaron las dos de nuevo los gritos al cielo; all\u00ed se renovaron las maldiciones de los libros de caballer\u00edas, all\u00ed pidieron al cielo que confundiese en el centro del abismo a los autores de tantas mentiras y disparates. Finalmente, ellas quedaron confusas y temerosas de que se hab\u00edan de ver sin su amo y t\u00edo en el mesmo punto que tuviese alguna mejor\u00eda; y s\u00ed fue como ellas se lo imaginaron.<\/p>\n<p>Pero el autor desta historia, puesto que con curiosidad y diligencia ha buscado los hechos que don Quijote hizo en su tercera salida, no ha podido hallar noticia de ellas, a lo menos por escrituras aut\u00e9nticas; s\u00f3lo la fama ha guardado, en las memorias de la Mancha, que don Quijote, la tercera vez que sali\u00f3 de su casa, fue a Zaragoza, donde se hall\u00f3 en unas famosas justas que en aquella ciudad hicieron, y all\u00ed le pasaron cosas dignas de su valor y buen entendimiento. Ni de su fin y acabamiento pudo alcanzar cosa alguna, ni la alcanzara ni supiera si la buena suerte no le deparara un antiguo m\u00e9dico que ten\u00eda en su poder una caja de plomo, que, seg\u00fan \u00e9l dijo, se hab\u00eda hallado en los cimientos derribados de una antigua ermita que se renovaba; en la cual caja se hab\u00edan hallado unos pergaminos escritos con letras g\u00f3ticas, pero en versos castellanos, que conten\u00edan muchas de sus haza\u00f1as y daban noticia de la hermosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mesmo don Quijote, con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres.<\/p>\n<p>Y los que se pudieron leer y sacar en limpio fueron los que aqu\u00ed pone el fidedigno autor desta nueva y jam\u00e1s vista historia. El cual autor no pide a los que la leyeren, en premio del inmenso trabajo que le cost\u00f3 inquerir y buscar todos los archivos manchegos, por sacarla a luz, sino que le den el mesmo cr\u00e9dito que suelen dar los discretos a los libros de caballer\u00edas, que tan validos andan en el mundo; que con esto se tendr\u00e1 por bien pagado y satisfecho, y se animar\u00e1 a sacar y buscar otras, si no tan verdaderas, a lo menos de tanta invenci\u00f3n y pasatiempo.<\/p>\n<p>Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino que se hall\u00f3 en la caja de plomo eran \u00e9stas:<\/p>\n<p>LOS ACAD\u00c9MICOS DE LA ARGAMASILLA,<br \/>\nLUGAR DE LA MANCHA,<br \/>\nEN VIDA Y MUERTE DEL VALEROSO<br \/>\nDON QUIJOTE DE LA MANCHA,<br \/>\nHOC SCRIPSERUNT:<br \/>\nEL MONICONGO, ACAD\u00c9MICO DE LA ARGAMASILLA,<br \/>\nA LA SEPULTURA DE DON QUIJOTE<\/p>\n<p>Epitafio<\/p>\n<p>El calvatrueno que adorn\u00f3 a la Mancha<br \/>\nde m\u00e1s despojos que Jas\u00f3n decreta;<br \/>\nel j\u00fcicio que tuvo la veleta<br \/>\naguda donde fuera mejor ancha,<br \/>\nel brazo que su fuerza tanto ensancha,<br \/>\nque lleg\u00f3 del Catay hasta Gaeta,<br \/>\nla musa m\u00e1s horrenda y m\u00e1s discreta<br \/>\nque grab\u00f3 versos en la bronc\u00ednea plancha,<br \/>\nel que a cola dej\u00f3 los Amadises,<br \/>\ny en muy poquito a Galaores tuvo,<br \/>\nestribando en su amor y bizarr\u00eda,<br \/>\nel que hizo callar los Belianises,<br \/>\naquel que en Rocinante errando anduvo,<br \/>\nyace debajo desta losa fr\u00eda.<\/p>\n<p>DEL PANIAGUADO, ACAD\u00c9MICO DE LA ARGAMASILLA,<\/p>\n<p>In laudem Dulcineae del Toboso<\/p>\n<p>Soneto<\/p>\n<p>Esta que veis de rostro amondongado,<br \/>\nalta de pechos y adem\u00e1n brioso,<br \/>\nes Dulcinea, reina del Toboso,<br \/>\nde quien fue el gran Quijote aficionado.<\/p>\n<p>Pis\u00f3 por ella el uno y otro lado<br \/>\nde la gran Sierra Negra, y el famoso<br \/>\ncampo de Mont\u00efel, hasta el herboso<br \/>\nllano de Aranj\u00fcez, a pie y cansado.<\/p>\n<p>Culpa de Rocinante, \u00a1oh dura estrella!,<br \/>\nque esta manchega dama, y este invito<br \/>\nandante caballero, en tiernos a\u00f1os,<\/p>\n<p>ella dej\u00f3, muriendo, de ser bella;<br \/>\ny \u00e9l, aunque queda en m\u00e1rmores escrito,<br \/>\nno pudo huir de amor, iras y enga\u00f1os.<\/p>\n<p>DEL CAPRICHOSO, DISCRET\u00cdSIMO ACAD\u00c9MICO DE LA ARGAMASILLA,<br \/>\nEN LOOR DE ROCINANTE, CABALLO DE DON QUIJOTE DE LA MANCHA<\/p>\n<p>Soneto<\/p>\n<p>En el soberbio trono diamantino<br \/>\nque con sangrientas plantas huella Marte,<br \/>\nfren\u00e9tico, el Manchego su estandarte<br \/>\ntremola con esfuerzo peregrino.<\/p>\n<p>Cuelga las armas y el acero fino<br \/>\ncon que destroza, asuela, raja y parte:<br \/>\n\u00a1nuevas proezas!, pero inventa el arte<br \/>\nun nuevo estilo al nuevo paladino.<\/p>\n<p>Y si de su Amad\u00eds se precia Gaula,<br \/>\npor cuyos bravos descendientes Grecia<br \/>\ntriunf\u00f3 mil veces y su fama ensancha,<\/p>\n<p>hoy a Quijote le corona el aula<br \/>\ndo Belona preside, y d\u00e9l se precia,<br \/>\nm\u00e1s que Grecia ni Gaula, la alta Mancha.<\/p>\n<p>Nunca sus glorias el olvido mancha,<br \/>\npues hasta Rocinante, en ser gallardo,<br \/>\nexcede a Brilladoro y a Bayardo.<\/p>\n<p>DEL BURLADOR, ACAD\u00c9MICO ARGAMASILLESCO,<br \/>\nA SANCHO PANZA<\/p>\n<p>Soneto<\/p>\n<p>DEL CACHIDIABLO, ACAD\u00c9MICO DE LA ARGAMASILLA,<br \/>\nEN LA SEPULTURA DE DON QUIJOTE<\/p>\n<p>Epitafio<\/p>\n<p>Aqu\u00ed yace el caballero,<br \/>\nbien molido y mal andante,<br \/>\na quien llev\u00f3 Rocinante<br \/>\npor uno y otro sendero.<br \/>\nSancho Panza el majadero<br \/>\nyace tambi\u00e9n junto a \u00e9l,<br \/>\nescudero el m\u00e1s f\u00efel<br \/>\nque vio el trato de escudero.<\/p>\n<p>DEL TIQUITOC, ACAD\u00c9MICO DE LA ARGAMASILLA,<br \/>\nEN LA SEPULTURA DE DULCINEA DEL TOBOSO<\/p>\n<p>Epitafio<\/p>\n<p>Reposa aqu\u00ed Dulcinea;<br \/>\ny, aunque de carnes rolliza,<br \/>\nla volvi\u00f3 en polvo y ceniza<br \/>\nla muerte espantable y fea.<br \/>\nFue de castiza ralea,<br \/>\ny tuvo asomos de dama;<br \/>\ndel gran Quijote fue llama,<br \/>\ny fue gloria de su aldea.<\/p>\n<p>\u00c9stos fueron los versos que se pudieron leer; los dem\u00e1s, por estar carcomida la letra, se entregaron a un acad\u00e9mico para que por conjeturas los declarase. Ti\u00e9nese noticia que lo ha hecho, a costa de muchas vigilias y mucho trabajo, y que tiene intenci\u00f3n de sacallos a luz, con esperanza de la tercera salida de don Quijote.<\/p>\n<p>Forsi altro canter\u00e0 con miglior plectio.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera parte CAP\u00cdTULO LII De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara aventura de los deceplinantes, a quien dio felice fin a costa de su sudor General gusto caus\u00f3 el cuento del cabrero a todos los que escuchado le hab\u00edan; especialmente le recibi\u00f3 el can\u00f3nigo,\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/don-quijote-de-la-mancha-primera-parte-capitulo-lii-de-lii-miguel-de-cervantes-saavedra\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1097,1016,1012,1018,2685,2687,1013,1032,1015,1017,1144,1149,1165,2686,1466,1051,2684,2683,1025,1033],"class_list":["post-1088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-arbol","tag-arte","tag-ave","tag-ayuda","tag-capitulo","tag-cervantes","tag-ciencia","tag-estilo","tag-flor","tag-historia","tag-leyes","tag-libros-2","tag-mancha","tag-miguel","tag-parte","tag-planta","tag-primera","tag-quijote","tag-rosa","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>&quot;Don Quijote de La Mancha&quot; 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