{"id":1055,"date":"2010-12-17T20:01:50","date_gmt":"2010-12-17T18:01:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=1055"},"modified":"2018-12-22T03:12:41","modified_gmt":"2018-12-22T01:12:41","slug":"don-quijote-de-la-mancha-primera-parte-capitulo-xxii-de-lii-miguel-de-cervantes-saavedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/don-quijote-de-la-mancha-primera-parte-capitulo-xxii-de-lii-miguel-de-cervantes-saavedra\/","title":{"rendered":"\u00abDon Quijote de La Mancha\u00bb (Primera parte &#8211; cap\u00edtulo XXII de LII) [Miguel de Cervantes Saavedra]"},"content":{"rendered":"<p>Primera parte<\/p>\n<p><strong>CAP\u00cdTULO XXII<\/strong><\/p>\n<p><strong>De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no quisieran ir<\/strong><\/p>\n<p>Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor ar\u00e1bigo y manchego, en esta grav\u00edsima, altisonante, m\u00ednima, dulce e imaginada historia que, despu\u00e9s que entre el famoso don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, su escudero, pasaron aquellas razones que en el fin del cap\u00edtulo veinte y uno quedan referidas, que don Quijote alz\u00f3 los ojos y vio que por el camino que llevaba ven\u00edan hasta doce hombres a pie, ensartados, como cuentas, en una gran cadena de hierro por los cuellos, y todos con esposas a las manos. Ven\u00edan ansimismo con ellos dos hombres de a caballo y dos de a pie; los de a caballo, con escopetas de rueda, y los de a pie, con dardos y espadas; y que as\u00ed como Sancho Panza los vido, dijo:<\/p>\n<p>-\u00c9sta es cadena de galeotes, gente forzada del rey, que va a las galeras.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo gente forzada? -pregunt\u00f3 don Quijote-. \u00bfEs posible que el rey haga fuerza a ninguna gente?<\/p>\n<p>-No digo eso -respondi\u00f3 Sancho-, sino que es gente que, por sus delitos, va condenada a servir al rey en las galeras de por fuerza.<\/p>\n<p>-En resoluci\u00f3n -replic\u00f3 don Quijote-, comoquiera que ello sea, esta gente, aunque los llevan, van de por fuerza, y no de su voluntad.<\/p>\n<p>-As\u00ed es -dijo Sancho.<\/p>\n<p>-Pues desa manera -dijo su amo-, aqu\u00ed encaja la ejecuci\u00f3n de mi oficio: desfacer fuerzas y socorrer y acudir a los miserables.<\/p>\n<p>-Advierta vuestra merced -dijo Sancho- que la justicia, que es el mesmo rey, no hace fuerza ni agravio a semejante gente, sino que los castiga en pena de sus delitos.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3, en esto, la cadena de los galeotes, y don Quijote, con muy corteses razones, pidi\u00f3 a los que iban en su guarda fuesen servidos de informalle y decille la causa, o causas, por que llevan aquella gente de aquella manera.<\/p>\n<p>Una de las guardas de a caballo respondi\u00f3 que eran galeotes, gente de Su Majestad que iba a galeras, y que no hab\u00eda m\u00e1s que decir, ni \u00e9l ten\u00eda m\u00e1s que saber.<\/p>\n<p>-Con todo eso -replic\u00f3 don Quijote-, querr\u00eda saber de cada uno dellos en particular la causa de su desgracia.<\/p>\n<p>A\u00f1adi\u00f3 a \u00e9stas otras tales y tan comedidas razones, para moverlos a que dijesen lo que deseaba, que la otra guarda de a caballo le dijo:<\/p>\n<p>-Aunque llevamos aqu\u00ed el registro y la fe de las sentencias de cada uno destos malaventurados, no es tiempo \u00e9ste de detenerles a sacarlas ni a leellas; vuestra merced llegue y se lo pregunte a ellos mesmos, que ellos lo dir\u00e1n si quisieren, que s\u00ed querr\u00e1n, porque es gente que recibe gusto de hacer y decir bellaquer\u00edas.<\/p>\n<p>Con esta licencia, que don Quijote se tomara aunque no se la dieran, se lleg\u00f3 a la cadena, y al primero le pregunt\u00f3 que por qu\u00e9 pecados iba de tan mala guisa. \u00c9l le respondi\u00f3 que por enamorado iba de aquella manera.<\/p>\n<p>-\u00bfPor eso no m\u00e1s? -replic\u00f3 don Quijote-. Pues, si por enamorados echan a galeras, d\u00edas ha que pudiera yo estar bogando en ellas.<\/p>\n<p>-No son los amores como los que vuestra merced piensa -dijo el galeote-; que los m\u00edos fueron que quise tanto a una canasta de colar, atestada de ropa blanca, que la abrac\u00e9 conmigo tan fuertemente que, a no quit\u00e1rmela la justicia por fuerza, a\u00fan hasta agora no la hubiera dejado de mi voluntad.<\/p>\n<p>Fue en fragante, no hubo lugar de tormento; concluy\u00f3se la causa, acomod\u00e1ronme las espaldas con ciento, y por a\u00f1adidura tres precisos de gurapas, y acab\u00f3se la obra.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 son gurapas? -pregunt\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p>-Gurapas son galeras -respondi\u00f3 el galeote.<\/p>\n<p>El cual era un mozo de hasta edad de veinte y cuatro a\u00f1os, y dijo que era natural de Piedrah\u00edta. Lo mesmo pregunt\u00f3 don Quijote al segundo, el cual no respondi\u00f3 palabra, seg\u00fan iba de triste y malenc\u00f3nico; mas respondi\u00f3 por \u00e9l el primero, y dijo:<\/p>\n<p>-\u00c9ste, se\u00f1or, va por canario; digo, por m\u00fasico y cantor.<\/p>\n<p>-Pues, \u00bfc\u00f3mo -repiti\u00f3 don Quijote-, por m\u00fasicos y cantores van tambi\u00e9n a galeras?<\/p>\n<p>-S\u00ed, se\u00f1or -respondi\u00f3 el galeote-, que no hay peor cosa que cantar en el ansia.<\/p>\n<p>-Antes, he yo o\u00eddo decir -dijo don Quijote- que quien canta sus males espanta.<\/p>\n<p>-Ac\u00e1 es al rev\u00e9s -dijo el galeote-, que quien canta una vez llora toda la vida.<\/p>\n<p>-No lo entiendo -dijo don Quijote.<\/p>\n<p>Mas una de las guardas le dijo:<\/p>\n<p>-Se\u00f1or caballero, cantar en el ansia se dice, entre esta gente non santa, confesar en el tormento. A este pecador le dieron tormento y confes\u00f3 su delito, que era ser cuatrero, que es ser ladr\u00f3n de bestias, y, por haber confesado, le condenaron por seis a\u00f1os a galeras, am\u00e9n de docientos azotes que ya lleva en las espaldas. Y va siempre pensativo y triste, porque los dem\u00e1s ladrones que all\u00e1 quedan y aqu\u00ed van le maltratan y aniquilan, y escarnecen y tienen en poco, porque confes\u00f3 y no tuvo \u00e1nimo de decir nones.<\/p>\n<p>Porque dicen ellos que tantas letras tiene un no como un s\u00ed, y que harta ventura tiene un delincuente, que est\u00e1 en su lengua su vida o su muerte, y no en la de los testigos y probanzas; y para m\u00ed tengo que no van muy fuera de camino.<\/p>\n<p>-Y yo lo entiendo as\u00ed -respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p>El cual, pasando al tercero, pregunt\u00f3 lo que a los otros; el cual, de presto y con mucho desenfado, respondi\u00f3 y dijo:<\/p>\n<p>-Yo voy por cinco a\u00f1os a las se\u00f1oras gurapas por faltarme diez ducados.<\/p>\n<p>-Yo dar\u00e9 veinte de muy buena gana -dijo don Quijote- por libraros desa pesadumbre.<\/p>\n<p>-Eso me parece -respondi\u00f3 el galeote- como quien tiene dineros en mitad del golfo y se est\u00e1 muriendo de hambre, sin tener adonde comprar lo que ha menester. D\u00edgolo porque si a su tiempo tuviera yo esos veinte ducados que vuestra merced ahora me ofrece, hubiera untado con ellos la p\u00e9ndola del escribano y avivado el ingenio del procurador, de manera que hoy me viera en mitad de la plaza de Zocodover, de Toledo, y no en este camino, atraillado como galgo; pero Dios es grande: paciencia y basta.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 don Quijote al cuarto, que era un hombre de venerable rostro con una barba blanca que le pasaba del pecho; el cual, oy\u00e9ndose preguntar la causa por que all\u00ed ven\u00eda, comenz\u00f3 a llorar y no respondi\u00f3 palabra; mas el quinto condenado le sirvi\u00f3 de lengua, y dijo:<\/p>\n<p>-Este hombre honrado va por cuatro a\u00f1os a galeras, habiendo paseado las acostumbradas vestido en pompa y a caballo.<\/p>\n<p>-Eso es -dijo Sancho Panza-, a lo que a m\u00ed me parece, haber salido a la verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>-As\u00ed es -replic\u00f3 el galeote-; y la culpa por que le dieron esta pena es por haber sido corredor de oreja, y aun de todo el cuerpo. En efecto, quiero decir que este caballero va por alcahuete, y por tener asimesmo sus puntas y collar de hechicero.<\/p>\n<p>-A no haberle a\u00f1adido esas puntas y collar -dijo don Quijote-, por solamente el alcahuete limpio, no merec\u00eda \u00e9l ir a bogar en las galeras, sino a mandallas y a ser general dellas; porque no es as\u00ed comoquiera el oficio de alcahuete, que es oficio de discretos y necesar\u00edsimo en la rep\u00fablica bien ordenada, y que no le deb\u00eda ejercer sino gente muy bien nacida; y aun hab\u00eda de haber veedor y examinador de los tales, como le hay de los dem\u00e1s oficios, con n\u00famero deputado y conocido, como corredores de lonja; y desta manera se escusar\u00edan muchos males que se causan por andar este oficio y ejercicio entre gente idiota y de poco entendimiento, como son mujercillas de poco m\u00e1s a menos, pajecillos y truhanes de pocos a\u00f1os y de poca experiencia, que, a la m\u00e1s necesaria ocasi\u00f3n y cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cu\u00e1l es su mano derecha. Quisiera pasar adelante y dar las razones por que conven\u00eda hacer elecci\u00f3n de los que en la rep\u00fablica hab\u00edan de tener tan necesario oficio, pero no es el lugar acomodado para ello: alg\u00fan d\u00eda lo dir\u00e9 a quien lo pueda proveer y remediar. S\u00f3lo digo ahora que la pena que me ha causado ver estas blancas canas y este rostro venerable en tanta fatiga, por alcahuete, me la ha quitado el adjunto de ser hechicero; aunque bien s\u00e9 que no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan; que es libre nuestro albedr\u00edo, y no hay yerba ni encanto que le fuerce. Lo que suelen hacer algunas mujercillas simples y algunos embusteros bellacos es algunas misturas y venenos con que vuelven locos a los hombres, dando a entender que tienen fuerza para hacer querer bien, siendo, como digo, cosa imposible forzar la voluntad.<\/p>\n<p>-As\u00ed es -dijo el buen viejo-, y, en verdad, se\u00f1or, que en lo de hechicero que no tuve culpa; en lo de alcahuete, no lo pude negar. Pero nunca pens\u00e9 que hac\u00eda mal en ello: que toda mi intenci\u00f3n era que todo el mundo se holgase y viviese en paz y quietud, sin pendencias ni penas; pero no me aprovech\u00f3 nada este buen deseo para dejar de ir adonde no espero volver, seg\u00fan me cargan los a\u00f1os y un mal de orina que llevo, que no me deja reposar un rato.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed torn\u00f3 a su llanto, como de primero; y t\u00favole Sancho tanta compasi\u00f3n, que sac\u00f3 un real de a cuatro del seno y se le dio de limosna.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 adelante don Quijote, y pregunt\u00f3 a otro su delito, el cual respondi\u00f3 con no menos, sino con mucha m\u00e1s gallard\u00eda que el pasado:<\/p>\n<p>-Yo voy aqu\u00ed porque me burl\u00e9 demasiadamente con dos primas hermanas m\u00edas, y con otras dos hermanas que no lo eran m\u00edas; finalmente, tanto me burl\u00e9 con todas, que result\u00f3 de la burla crecer la parentela, tan intricadamente que no hay diablo que la declare. Prob\u00f3seme todo, falt\u00f3 favor, no tuve dineros, v\u00edame a pique de perder los tragaderos, sentenci\u00e1ronme a galeras por seis a\u00f1os, consent\u00ed: castigo es de mi culpa; mozo soy: dure la vida, que con ella todo se alcanza. Si vuestra merced, se\u00f1or caballero, lleva alguna cosa con que socorrer a estos pobretes, Dios se lo pagar\u00e1 en el cielo, y nosotros tendremos en la tierra cuidado de rogar a Dios en nuestras oraciones por la vida y salud de vuestra merced, que sea tan larga y tan buena como su buena presencia merece.<\/p>\n<p>\u00c9ste iba en h\u00e1bito de estudiante, y dijo una de las guardas que era muy grande hablador y muy gentil latino.<\/p>\n<p>Tras todos \u00e9stos, ven\u00eda un hombre de muy buen parecer, de edad de treinta a\u00f1os, sino que al mirar met\u00eda el un ojo en el otro un poco. Ven\u00eda diferentemente atado que los dem\u00e1s, porque tra\u00eda una cadena al pie, tan grande que se la liaba por todo el cuerpo, y dos argollas a la garganta, la una en la cadena, y la otra de las que llaman guardaamigo o piedeamigo, de la cual decend\u00edan dos hierros que llegaban a la cintura, en los cuales se as\u00edan dos esposas, donde llevaba las manos, cerradas con un grueso candado, de manera que ni con las manos pod\u00eda llegar a la boca, ni pod\u00eda bajar la cabeza a llegar a las manos. Pregunt\u00f3 don Quijote que c\u00f3mo iba aquel hombre con tantas prisiones m\u00e1s que los otros. Respondi\u00f3le la guarda porque ten\u00eda aquel solo m\u00e1s delitos que todos los otros juntos, y que era tan atrevido y tan grande bellaco que, aunque le llevaban de aquella manera, no iban seguros d\u00e9l, sino que tem\u00edan que se les hab\u00eda de huir.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 delitos puede tener -dijo don Quijote-, si no han merecido m\u00e1s pena que echalle a las galeras?<\/p>\n<p>-Va por diez a\u00f1os -replic\u00f3 la guarda-, que es como muerte cevil. No se quiera saber m\u00e1s, sino que este buen hombre es el famoso Gin\u00e9s de Pasamonte, que por otro nombre llaman Ginesillo de Parapilla.<\/p>\n<p>-Se\u00f1or comisario -dijo entonces el galeote-, v\u00e1yase poco a poco, y no andemos ahora a deslindar nombres y sobrenombres. Gin\u00e9s me llamo y no Ginesillo, y Pasamonte es mi alcurnia, y no Parapilla, como voac\u00e9 dice; y cada uno se d\u00e9 una vuelta a la redonda, y no har\u00e1 poco.<\/p>\n<p>-Hable con menos tono -replic\u00f3 el comisario-, se\u00f1or ladr\u00f3n de m\u00e1s de la marca, si no quiere que le haga callar, mal que le pese.<\/p>\n<p>-Bien parece -respondi\u00f3 el galeote- que va el hombre como Dios es servido, pero alg\u00fan d\u00eda sabr\u00e1 alguno si me llamo Ginesillo de Parapilla o no.<\/p>\n<p>-Pues, \u00bfno te llaman ans\u00ed, embustero? -dijo la guarda.<\/p>\n<p>-S\u00ed llaman -respondi\u00f3 Gin\u00e9s-, mas yo har\u00e9 que no me lo llamen, o me las pelar\u00eda donde yo digo entre mis dientes. Se\u00f1or caballero, si tiene algo que darnos, d\u00e9noslo ya, y vaya con Dios, que ya enfada con tanto querer saber vidas ajenas; y si la m\u00eda quiere saber, sepa que yo soy Gin\u00e9s de Pasamonte, cuya vida est\u00e1 escrita por estos pulgares.<\/p>\n<p>-Dice verdad -dijo el comisario-: que \u00e9l mesmo ha escrito su historia, que no hay m\u00e1s, y deja empe\u00f1ado el libro en la c\u00e1rcel en docientos reales.<\/p>\n<p>-Y le pienso quitar -dijo Gin\u00e9s-, si quedara en docientos ducados.<\/p>\n<p>-\u00bfTan bueno es? -dijo don Quijote.<\/p>\n<p>-Es tan bueno -respondi\u00f3 Gin\u00e9s- que mal a\u00f1o para Lazarillo de Tormes y para todos cuantos de aquel g\u00e9nero se han escrito o escribieren. Lo que le s\u00e9 decir a voac\u00e9 es que trata verdades, y que son verdades tan lindas y tan donosas que no pueden haber mentiras que se le igualen.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo se intitula el libro? -pregunt\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p>-La vida de Gin\u00e9s de Pasamonte -respondi\u00f3 el mismo.<\/p>\n<p>-\u00bfY est\u00e1 acabado? -pregunt\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo puede estar acabado -respondi\u00f3 \u00e9l-, si a\u00fan no est\u00e1 acabada mi vida?<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 escrito es desde mi nacimiento hasta el punto que esta \u00faltima vez me han echado en galeras.<\/p>\n<p>-Luego, \u00bfotra vez hab\u00e9is estado en ellas? -dijo don Quijote.<\/p>\n<p>-Para servir a Dios y al rey, otra vez he estado cuatro a\u00f1os, y ya s\u00e9 a qu\u00e9 sabe el bizcocho y el corbacho -respondi\u00f3 Gin\u00e9s-; y no me pesa mucho de ir a ellas, porque all\u00ed tendr\u00e9 lugar de acabar mi libro, que me quedan muchas cosas que decir, y en las galeras de Espa\u00f1a hay mas sosiego de aquel que ser\u00eda menester, aunque no es menester mucho m\u00e1s para lo que yo tengo de escribir, porque me lo s\u00e9 de coro.<\/p>\n<p>-H\u00e1bil pareces -dijo don Quijote.<\/p>\n<p>-Y desdichado -respondi\u00f3 Gin\u00e9s-; porque siempre las desdichas persiguen al buen ingenio.<\/p>\n<p>-Persiguen a los bellacos -dijo el comisario.<\/p>\n<p>-Ya le he dicho, se\u00f1or comisario -respondi\u00f3 Pasamonte-, que se vaya poco a poco, que aquellos se\u00f1ores no le dieron esa vara para que maltratase a los pobretes que aqu\u00ed vamos, sino para que nos guiase y llevase adonde Su Majestad manda. Si no, \u00a1por vida de&#8230;! \u00a1Basta!, que podr\u00eda ser que saliesen alg\u00fan d\u00eda en la colada las manchas que se hicieron en la venta; y todo el mundo calle, y viva bien, y hable mejor y caminemos, que ya es mucho regodeo \u00e9ste.<\/p>\n<p>Alz\u00f3 la vara en alto el comisario para dar a Pasamonte en respuesta de sus amenazas, mas don Quijote se puso en medio y le rog\u00f3 que no le maltratase, pues no era mucho que quien llevaba tan atadas las manos tuviese alg\u00fan tanto suelta la lengua. Y, volvi\u00e9ndose a todos los de la cadena, dijo:<\/p>\n<p>-De todo cuanto me hab\u00e9is dicho, hermanos car\u00edsimos, he sacado en limpio que, aunque os han castigado por vuestras culpas, las penas que vais a padecer no os dan mucho gusto, y que vais a ellas muy de mala gana y muy contra vuestra voluntad; y que podr\u00eda ser que el poco \u00e1nimo que aqu\u00e9l tuvo en el tormento, la falta de dineros d\u00e9ste, el poco favor del otro y, finalmente, el torcido juicio del juez, hubiese sido causa de vuestra perdici\u00f3n y de no haber salido con la justicia que de vuestra parte ten\u00edades. Todo lo cual se me representa a m\u00ed ahora en la memoria de manera que me est\u00e1 diciendo, persuadiendo y aun forzando que muestre con vosotros el efeto para que el cielo me arroj\u00f3 al mundo, y me hizo profesar en \u00e9l la orden de caballer\u00eda que profeso, y el voto que en ella hice de favorecer a los menesterosos y opresos de los mayores. Pero, porque s\u00e9 que una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por mal, quiero rogar a estos se\u00f1ores guardianes y comisario sean servidos de desataros y dejaros ir en paz, que no faltar\u00e1n otros que sirvan al rey en mejores ocasiones; porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres. Cuanto m\u00e1s, se\u00f1ores guardas -a\u00f1adi\u00f3 don Quijote-, que estos pobres no han cometido nada contra vosotros. All\u00e1 se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al malo ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres, no y\u00e9ndoles nada en ello. Pido esto con esta mansedumbre y sosiego, porque tenga, si lo cumpl\u00eds, algo que agradeceros; y, cuando de grado no lo hag\u00e1is, esta lanza y esta espada, con el valor de mi brazo, har\u00e1n que lo hag\u00e1is por fuerza.<\/p>\n<p>-\u00a1Donosa majader\u00eda! -respondi\u00f3 el comisario- \u00a1Bueno est\u00e1 el donaire con que ha salido a cabo de rato! \u00a1Los forzados del rey quiere que le dejemos, como si tuvi\u00e9ramos autoridad para soltarlos o \u00e9l la tuviera para mand\u00e1rnoslo!<\/p>\n<p>V\u00e1yase vuestra merced, se\u00f1or, norabuena, su camino adelante, y ender\u00e9cese ese bac\u00edn que trae en la cabeza, y no ande buscando tres pies al gato.<\/p>\n<p>-\u00a1Vos sois el gato, y el rato, y el bellaco! -respondi\u00f3 don Quijote.<\/p>\n<p>Y, diciendo y haciendo, arremeti\u00f3 con \u00e9l tan presto que, sin que tuviese lugar de ponerse en defensa, dio con \u00e9l en el suelo, malherido de una lanzada; y av\u00ednole bien, que \u00e9ste era el de la escopeta. Las dem\u00e1s guardas quedaron at\u00f3nitas y suspensas del no esperado acontecimiento; pero, volviendo sobre s\u00ed, pusieron mano a sus espadas los de a caballo, y los de a pie a sus dardos, y arremetieron a don Quijote, que con mucho sosiego los aguardaba; y, sin duda, lo pasara mal si los galeotes, viendo la ocasi\u00f3n que se les ofrec\u00eda de alcanzar libertad, no la procuraran, procurando romper la cadena donde ven\u00edan ensartados. Fue la revuelta de manera que las guardas, ya por acudir a los galeotes, que se desataban, ya por acometer a don Quijote, que los acomet\u00eda, no hicieron cosa que fuese de provecho.<\/p>\n<p>Ayud\u00f3 Sancho, por su parte, a la soltura de Gin\u00e9s de Pasamonte, que fue el primero que salt\u00f3 en la campa\u00f1a libre y desembarazado, y, arremetiendo al comisario ca\u00eddo, le quit\u00f3 la espada y la escopeta, con la cual, apuntando al uno y se\u00f1alando al otro, sin disparalla jam\u00e1s, no qued\u00f3 guarda en todo el campo, porque se fueron huyendo, as\u00ed de la escopeta de Pasamonte como de las muchas pedradas que los ya sueltos galeotes les tiraban.<\/p>\n<p>Entristeci\u00f3se mucho Sancho deste suceso, porque se le represent\u00f3 que los que iban huyendo hab\u00edan de dar noticia del caso a la Santa Hermandad, la cual, a campana herida, saldr\u00eda a buscar los delincuentes, y as\u00ed se lo dijo a su amo, y le rog\u00f3 que luego de all\u00ed se partiesen y se emboscasen en la sierra, que estaba cerca.<\/p>\n<p>-Bien est\u00e1 eso -dijo don Quijote-, pero yo s\u00e9 lo que ahora conviene que se haga.<\/p>\n<p>Y, llamando a todos los galeotes, que andaban alborotados y hab\u00edan despojado al comisario hasta dejarle en cueros, se le pusieron todos a la redonda para ver lo que les mandaba, y as\u00ed les dijo:<\/p>\n<p>-De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que m\u00e1s a Dios ofende es la ingratitud. D\u00edgolo porque ya hab\u00e9is visto, se\u00f1ores, con manifiesta experiencia, el que de m\u00ed hab\u00e9is recebido; en pago del cual querr\u00eda, y es mi voluntad, que, cargados de esa cadena que quit\u00e9 de vuestros cuellos, luego os pong\u00e1is en camino y vais a la ciudad del Toboso, y all\u00ed os present\u00e9is ante la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso y le dig\u00e1is que su caballero, el de la Triste Figura, se le env\u00eda a encomendar, y le cont\u00e9is, punto por punto, todos los que ha tenido esta famosa aventura hasta poneros en la deseada libertad; y, hecho esto, os podr\u00e9is ir donde quisi\u00e9redes a la buena ventura.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 por todos Gin\u00e9s de Pasamonte, y dijo:<\/p>\n<p>-Lo que vuestra merced nos manda, se\u00f1or y libertador nuestro, es imposible de toda imposibilidad cumplirlo, porque no podemos ir juntos por los caminos, sino solos y divididos, y cada uno por su parte, procurando meterse en las entra\u00f1as de la tierra, por no ser hallado de la Santa Hermandad, que, sin duda alguna, ha de salir en nuestra busca. Lo que vuestra merced puede hacer, y es justo que haga, es mudar ese servicio y montazgo de la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso en alguna cantidad de avemar\u00edas y credos, que nosotros diremos por la intenci\u00f3n de vuestra merced; y \u00e9sta es cosa que se podr\u00e1 cumplir de noche y de d\u00eda, huyendo o reposando, en paz o en guerra; pero pensar que hemos de volver ahora a las ollas de Egipto, digo, a tomar nuestra cadena y a ponernos en camino del Toboso, es pensar que es ahora de noche, que a\u00fan no son las diez del d\u00eda, y es pedir a nosotros eso como pedir peras al olmo.<\/p>\n<p>-Pues \u00a1voto a tal! -dijo don Quijote, ya puesto en c\u00f3lera-, don hijo de la puta, don Ginesillo de Paropillo, o como os llam\u00e1is, que hab\u00e9is de ir vos solo, rabo entre piernas, con toda la cadena a cuestas.<\/p>\n<p>Pasamonte, que no era nada bien sufrido, estando ya enterado que don Quijote no era muy cuerdo, pues tal disparate hab\u00eda cometido como el de querer darles libertad, vi\u00e9ndose tratar de aquella manera, hizo del ojo a los compa\u00f1eros, y, apart\u00e1ndose aparte, comenzaron a llover tantas piedras sobre don Quijote, que no se daba manos a cubrirse con la rodela; y el pobre de Rocinante no hac\u00eda m\u00e1s caso de la espuela que si fuera hecho de bronce. Sancho se puso tras su asno, y con \u00e9l se defend\u00eda de la nube y pedrisco que sobre entrambos llov\u00eda. No se pudo escudar tan bien don Quijote que no le acertasen no s\u00e9 cu\u00e1ntos guijarros en el cuerpo, con tanta fuerza que dieron con \u00e9l en el suelo; y apenas hubo ca\u00eddo, cuando fue sobre \u00e9l el estudiante y le quit\u00f3 la bac\u00eda de la cabeza, y diole con ella tres o cuatro golpes en las espaldas y otros tantos en la tierra, con que la hizo pedazos. Quit\u00e1ronle una ropilla que tra\u00eda sobre las armas, y las medias calzas le quer\u00edan quitar si las grebas no lo estorbaran. A Sancho le quitaron el gab\u00e1n, y, dej\u00e1ndole en pelota, repartiendo entre s\u00ed los dem\u00e1s despojos de la batalla, se fueron cada uno por su parte, con m\u00e1s cuidado de escaparse de la Hermandad, que tem\u00edan, que de cargarse de la cadena e ir a presentarse ante la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso.<\/p>\n<p>Solos quedaron jumento y Rocinante, Sancho y Don Quijote; el jumento, cabizbajo y pensativo, sacudiendo de cuando en cuando las orejas, pensando que a\u00fan no hab\u00eda cesado la borrasca de las piedras, que le persegu\u00edan los o\u00eddos; Rocinante, tendido junto a su amo, que tambi\u00e9n vino al suelo de otra pedrada; Sancho, en pelota y temeroso de la Santa Hermandad; don Quijote, mohin\u00edsimo de verse tan malparado por los mismos a quien tanto bien hab\u00eda hecho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera parte CAP\u00cdTULO XXII De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que, mal de su grado, los llevaban donde no quisieran ir Cuenta Cide Hamete Benengeli, autor ar\u00e1bigo y manchego, en esta grav\u00edsima, altisonante, m\u00ednima, dulce e imaginada historia que, despu\u00e9s que entre el famoso don Quijote\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/don-quijote-de-la-mancha-primera-parte-capitulo-xxii-de-lii-miguel-de-cervantes-saavedra\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1010,1016,1012,2685,2687,1013,1053,1034,1017,1143,1060,1145,1165,2686,1014,1466,2684,2683,1046,1033],"class_list":["post-1055","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-amor","tag-arte","tag-ave","tag-capitulo","tag-cervantes","tag-ciencia","tag-dinero","tag-guerra","tag-historia","tag-justicia","tag-lengua","tag-libro","tag-mancha","tag-miguel","tag-naturaleza","tag-parte","tag-primera","tag-quijote","tag-salud","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>&quot;Don Quijote de La Mancha&quot; 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