{"id":1011,"date":"2010-12-10T17:58:53","date_gmt":"2010-12-10T15:58:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=1011"},"modified":"2010-12-10T17:58:53","modified_gmt":"2010-12-10T15:58:53","slug":"%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/","title":{"rendered":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer]"},"content":{"rendered":"<p><em>(Leyenda de Soria)<\/em><\/p>\n<p>La Noche de Difuntos, me despert\u00f3 a no s\u00e9 qu\u00e9 hora el doble de las campanas. Su ta\u00f1ido mon\u00f3tono y eterno me trajo a las mientes esta tradici\u00f3n que o\u00ed hace poco en Soria.<\/p>\n<p>Intent\u00e9 dormir de nuevo. \u00a1Imposible! Una vez aguijoneada la imaginaci\u00f3n es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarlo de la rienda. Por pasar el rato, me decid\u00ed a escribirla, como en efecto lo hice.<\/p>\n<p>A las doce de la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de almorzar bien, y con un cigarro en la boca, no le har\u00e1 mucho efecto a los lectores de El Contempor\u00e1neo. Yo la o\u00ed en el mismo lugar en que acaeci\u00f3, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sent\u00eda crujir los cristales de mi balc\u00f3n, estremecidos por el aire de la noche.<\/p>\n<p>Sea de ello lo que quiera, all\u00e1 va, como el caballo de copas.<\/p>\n<p>-Atad los perros, haced la se\u00f1al con las trompas para que se re\u00fanan los cazadores y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es d\u00eda de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Animas.<\/p>\n<p>-\u00a1Tan pronto!<\/p>\n<p>-A ser otro d\u00eda, no dejara yo de concluir con ese reba\u00f1o de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras, pero hoy es imposible. Dentro de poco sonar\u00e1 la oraci\u00f3n en los Templarios, y las \u00e1nimas de los difuntos comenzar\u00e1n a ta\u00f1er su campana en la capilla del monte.<\/p>\n<p>-\u00a1En esa capilla ruinosa! \u00a1Bah! \u00bfQuieres asustarme?<\/p>\n<p>-No, hermosa prima. T\u00fa ignoras cuanto sucede en este pa\u00eds, porque a\u00fan no hace un a\u00f1o que has venido a \u00e9l desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo tambi\u00e9n pondr\u00e9 la m\u00eda al paso, y mientras dure el camino te contar\u00e9 esa historia.<\/p>\n<p>Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos. Los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magn\u00edficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que preced\u00edan a la comitiva a bastante distancia. Mientras duraba el camino, Alonso narr\u00f3 en estos t\u00e9rminos la prometida historia:-<\/p>\n<p>-Ese monte que hoy llaman de las Animas pertenec\u00eda a los Templarios, cuyo convento ves all\u00ed, a la margen del r\u00edo. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los \u00e1rabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla, que as\u00ed hubieran solos sabido defenderla corno solos la conquistaron. Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad ferment\u00f3 por algunos a\u00f1os, y estall\u00f3 al fin, un odio profundo. Los primeros ten\u00edan acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres. Los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los cl\u00e9rigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos. Cundi\u00f3 la voz del reto, y nada fue a parte a detener a los unos en su man\u00eda de cazar y a los otros en su empe\u00f1o de estorbarlo. La proyectada expedici\u00f3n se llev\u00f3 a cabo. No se acordaron de ella las fieras. Antes la tendr\u00edan presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacer\u00eda. Fue una batalla espantosa: el monte qued\u00f3 sembrado de cad\u00e1veres. Los lobos, a quienes se quiso exterminar, tuvieron un sangriento fest\u00edn. Por \u00faltimo, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasi\u00f3n de tantas desgracias, se declar\u00f3 abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte, y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenz\u00f3 a arruinarse. Desde entonces dicen que cuando llega la noche de Difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las \u00e1nimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacer\u00eda fant\u00e1stica por entre las bre\u00f1as y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos a\u00fallan, las culebras dan horrorosos silbidos. Y al otro d\u00eda se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria lo llamamos el Monte de las Animas, y por eso he querido salir de \u00e9l antes que cierre la noche.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Alonso concluy\u00f3 justamente cuando los dos j\u00f3venes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. All\u00ed esperaron al resto de la comitiva, la cual, despu\u00e9s de incorpor\u00e1rsele los dos jinetes, se perdi\u00f3 por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.<\/p>\n<p>Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea g\u00f3tica del palacio de los condes de Alcudiel desped\u00eda un vivo resplandor, iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Solas dos personas parec\u00edan ajenas a la conversaci\u00f3n general: Beatriz y Alonso. Beatriz segu\u00eda con los ojos, y absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.<\/p>\n<p>Ambos guardaban hac\u00eda rato un profundo silencio.<\/p>\n<p>Las due\u00f1as refer\u00edan, a prop\u00f3sito de la noche de Difuntos, cuentos temerosos, en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un ta\u00f1ido mon\u00f3tono y triste.<\/p>\n<p>-Hermosa prima exclam\u00f3, al fin, Alonso, rompiendo el largo silencio en que se encontraban, Pronto vamos a separarnos, tal vez para siempre; las \u00e1ridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus h\u00e1bitos sencillos y patriarcales, s\u00e9 que no te gustan; te he o\u00eddo suspirar varias veces, acaso por alg\u00fan gal\u00e1n de tu lejano se\u00f1or\u00edo.<\/p>\n<p>Beatriz hizo un gesto de fr\u00eda indiferencia: todo un car\u00e1cter de mujer se revel\u00f3 en aquella desde\u00f1osa contracci\u00f3n de sus delgados labios.<\/p>\n<p>-Tal vez por la pompa de la Corte francesa, donde hasta aqu\u00ed has vivido se apresur\u00f3 a a\u00f1adir el joven. De un modo o de otro, presiento que no tardar\u00e9 en perderte&#8230; Al separarnos, quisiera que llevases una memoria m\u00eda&#8230; \u00bfTe acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautiv\u00f3 tu atenci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 hermoso estar\u00eda sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regal\u00f3 a la que me dio el ser, y ella lo llev\u00f3 al altar&#8230; \u00bfLo quieres?<\/p>\n<p>-No s\u00e9 en el tuyo contest\u00f3 la hermosa, pero en mi pa\u00eds una prenda recibida compromete una voluntad. S\u00f3lo en un d\u00eda de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo&#8230;, que a\u00fan puede ir a Roma sin volver con las manos vac\u00edas.<\/p>\n<p>El acento helado con que Beatriz pronunci\u00f3 estas palabras turb\u00f3 un momento al joven que, despu\u00e9s de serenarse, dijo con tristeza:<\/p>\n<p>-Lo s\u00e9, prima; pero hoy se celebran Todos los Santos y el tuyo entre todos; hoy es d\u00eda de ceremonias y presentes. \u00bfQuieres aceptar el m\u00edo?<\/p>\n<p>Beatriz se mordi\u00f3 ligeramente los labios y extendi\u00f3 la mano para tomar la joya, sin a\u00f1adir una palabra.<\/p>\n<p>Los dos j\u00f3venes volvieron a quedarse en silencio, y volvi\u00f3se a o\u00edr la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos, y el zumbido del aire que hac\u00eda crujir los vidrios de las ojivas, y el triste y mon\u00f3tono doblar de las campanas.<\/p>\n<p>Al cabo de algunos minutos, el interrumpido di\u00e1logo torn\u00f3 a reanudarse de este modo:<\/p>\n<p>-Y antes que concluya el d\u00eda de Todos los Santos en que as\u00ed como el tuyo se celebra el m\u00edo, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, \u00bfno lo har\u00e1s? -dijo \u00e9l, clavando una mirada en la de su prima, que brill\u00f3 como un rel\u00e1mpago, iluminada por un pensamiento diab\u00f3lico:<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no? -exclam\u00f3 \u00e9sta, llev\u00e1ndose la mano al hombro derecho, como para buscar alguna cosa entre los pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro, y despu\u00e9s, con una infantil expresi\u00f3n de sentimiento, a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bfTe acuerdas de la banda azul que llev\u00e9 hoy a la cacer\u00eda, y que no s\u00e9 qu\u00e9 emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?<\/p>\n<p>-Si.<\/p>\n<p>-\u00a1Pues&#8230; se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dej\u00e1rtela como un recuerdo.<\/p>\n<p>-\u00a1Se ha perdido! \u00bfY d\u00f3nde? -pregunt\u00f3 Alonso, incorpor\u00e1ndose de su asiento y con una indescriptible expresi\u00f3n de temor y esperanza.<\/p>\n<p>-No s\u00e9&#8230; En el monte acaso.<\/p>\n<p>-\u00a1En el Monte de las Animas! -murmur\u00f3, palideciendo y dej\u00e1ndose caer sobre el sitial. \u00a1En el Monte de las Animas! -luego prosigui\u00f3, con voz entrecortada y sorda-: T\u00fa lo sabes, porque lo habr\u00e1s o\u00eddo mil veces. En la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo a\u00fan podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendientes, he llevado a esta diversi\u00f3n, imagen de la guerra, todos los br\u00edos de mi juventud, todo el ardor hereditario de mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres, y he combatido con ellas de d\u00eda y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dir\u00e1 que me ha visto huir el peligro en ninguna ocasi\u00f3n. Otra noche volar\u00eda por esa banda, y volar\u00eda gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche&#8230;, \u00bfa qu\u00e9 ocult\u00e1rtelo?, tengo miedo. \u00bfOyes? Las campanas doblan, la oraci\u00f3n ha sonado en San Juan del Duero, las \u00e1nimas del monte comenzar\u00e1n ahora a levantar sus amarillentos cr\u00e1neos de entre las malezas que cubren sus fosas&#8230; \u00a1Las \u00e1nimas!, cuya sola vista puede helar de terror la sangre del m\u00e1s valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarlo en el torbellino de su fant\u00e1stica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa ad\u00f3nde.<\/p>\n<p>Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibuj\u00f3 en los labios de Beatriz, que, cuando hubo concluido, exclam\u00f3 en un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y cruj\u00eda la le\u00f1a, arrojando chispas de mil colores.<\/p>\n<p>-\u00a1Oh! Eso, de ning\u00fan modo. \u00a1Qu\u00e9 locura! \u00a1Ir ahora al monte por semejante friolera! \u00a1Una noche tan oscura, noche de Difuntos y cuajado el camino de lobos!<\/p>\n<p>Al decir esta \u00faltima frase la recarg\u00f3 de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga iron\u00eda; movido como por un resorte se puso en pie, se pas\u00f3 la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su coraz\u00f3n, y con voz firme exclam\u00f3, dirigi\u00e9ndose a la hermosa, que estaba a\u00fan inclinada sobre el hogar, entreteni\u00e9ndose en revolver el fuego:<\/p>\n<p>-Adi\u00f3s, Beatriz, adi\u00f3s, Hasta pronto.<\/p>\n<p>-\u00a1Alonso, Alonso! -dijo \u00e9sta, volvi\u00e9ndose con rapidez; pero cuando quiso o aparent\u00f3 querer detenerlo, el joven hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n<p>A los pocos minutos se oy\u00f3 el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresi\u00f3n de orgullo satisfecho que colore\u00f3 sus mejillas, prest\u00f3 o\u00eddo a aquel rumor que se debilitaba, que se perd\u00eda, que se desvaneci\u00f3 por \u00faltimo.<\/p>\n<p>Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de \u00e1nimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balc\u00f3n, y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda asado una hora, dos, tres; la medianoche estaba a punto de sonar, cuando Beatriz se retir\u00f3 a su oratorio. Alonso no volv\u00eda, no volv\u00eda, y, a querer, en menos de una hora pudiera haberlo hecho.<\/p>\n<p>-\u00a1Habr\u00e1 tenido miedo! -exclam\u00f3 la joven, cerrando su libro de oraciones y encamin\u00e1ndose a su lecho, despu\u00e9s de haber intentado in\u00fatilmente murmurar algunos de los rezos que la Iglesia consagra en el d\u00eda de Difuntos a los que ya no existen.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber apagado la l\u00e1mpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmi\u00f3; se durmi\u00f3 con un sue\u00f1o inquieto, ligero, nervioso.<\/p>\n<p>Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oy\u00f3 entre sue\u00f1os las vibraciones de las campanas, lentas, sordas, trist\u00edsimas, y entreabri\u00f3 los ojos. Cre\u00eda haber o\u00eddo, a par de ellas, pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gem\u00eda en los vidrios de la ventana.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1 el viento -dijo-, y poni\u00e9ndose la mano sobre su coraz\u00f3n procur\u00f3 tranquilizarse.<\/p>\n<p>Pero su coraz\u00f3n lat\u00eda cada vez con m\u00e1s violencia, las puertas de alerce del oratorio hab\u00edan crujido sobre sus goznes con chirrido agudo, prolongado y estridente.<\/p>\n<p>Primero unas y luego las otras m\u00e1s cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitaci\u00f3n iban sonando por su orden; \u00e9stas con un ruido sordo y grave, y aquellas con un lamento largo y crispador. Despu\u00e9s, un silencio; un silencio lleno de rumores extra\u00f1os, el silencio de la medianoche; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas, que casi se siente, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximaci\u00f3n se nota, no obstante, en la oscuridad.<\/p>\n<p>Beatriz, inm\u00f3vil, temblorosa, adelant\u00f3 la cabeza fuera de las cortinas y escuch\u00f3 un momento. O\u00eda mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar; nada, silencio.<\/p>\n<p>Ve\u00eda, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se mov\u00edan en todas las direcciones, y cuando dilat\u00e1ndolas las fijaba en un punto, nada; oscuridad de las sombras impenetrables.<\/p>\n<p>-\u00a1Bah! -exclam\u00f3, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho. \u00bfSoy yo tan miedosa como esas pobres gentes cuyo coraz\u00f3n palpita de terror bajo una armadura al o\u00edr una conseja de aparecidos?<\/p>\n<p>Y cerrando los ojos, intent\u00f3 dormir&#8230;: pero en vano hab\u00eda hecho un esfuerzo sobre s\u00ed misma. Pronto volvi\u00f3 a incorporarse, m\u00e1s p\u00e1lida, m\u00e1s inquieta, m\u00e1s aterrada. Ya no era una ilusi\u00f3n: las colgaduras de brocado de la puerta hab\u00edan rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su comp\u00e1s se o\u00eda crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movi\u00f3 el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanz\u00f3 un grito agudo, y rebuj\u00e1ndose en la ropa que la cubr\u00eda, escondi\u00f3 la cabeza y contuvo el aliento.<\/p>\n<p>El aire azotaba los vidrios del balc\u00f3n; el agua de la fuente lejana ca\u00eda y ca\u00eda con un rumor eterno y mon\u00f3tono; los ladridos de los perros se dilataban en las r\u00e1fagas de aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, y otras distantes, doblaban tristemente por las \u00e1nimas de los difuntos.<\/p>\n<p>As\u00ed pas\u00f3 una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareci\u00f3 eterna a Beatriz. Al fin, despunt\u00f3 la aurora. Vuelta de su temor entreabri\u00f3 los ojos a los primeros rayos de la luz. Despu\u00e9s de una noche de insomnio y de terrores, \u00a1es tan hermosa la luz clara y blanca del d\u00eda! Separ\u00f3 las cortinas de seda del lecho, tendi\u00f3 una mirada serena a su alrededor, y ya se dispon\u00eda a re\u00edrse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor fr\u00edo cubri\u00f3 su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descolor\u00f3 sus mejillas: sobre el reclinatorio hab\u00eda visto, sangrienta y desgarrada, la banda azul que fue a buscar Alonso.<\/p>\n<p>Cuando sus servidores llegaron, despavoridos, a notificarle la muerte del primog\u00e9nito de Alcudiel, que por la ma\u00f1ana hab\u00eda aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Animas, la encontraron inm\u00f3vil; asida con ambas manos a una de las columnas de \u00e9bano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca, blancos los labios, r\u00edgidos los miembros, muerta, \u00a1muerta de horror!<\/p>\n<p>Dicen que despu\u00e9s de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pas\u00f3 la noche de Difuntos sin poder salir del Monte de las Animas, y que al otro d\u00eda, antes de morir, pudo contar lo que viera, refiri\u00f3 cosas terribles. Entre otras, se asegura que vio a los esqueletos de los antiguos Templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oraci\u00f3n con un estr\u00e9pito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa y p\u00e1lida y desmelenada que, con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Leyenda de Soria) La Noche de Difuntos, me despert\u00f3 a no s\u00e9 qu\u00e9 hora el doble de las campanas. Su ta\u00f1ido mon\u00f3tono y eterno me trajo a las mientes esta tradici\u00f3n que o\u00ed hace poco en Soria. Intent\u00e9 dormir de nuevo. \u00a1Imposible! Una vez aguijoneada la imaginaci\u00f3n es un caballo\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1016,1012,1067,1034,1017,1058,1052,1115,1045,1145,1057,1025,1046,1033,1020],"class_list":["post-1011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-arte","tag-ave","tag-crisis","tag-guerra","tag-historia","tag-hogar","tag-iglesia","tag-jovenes","tag-leyenda","tag-libro","tag-pensamiento","tag-rosa","tag-salud","tag-vino","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa -\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/\u201cel-monte-de-las-animas\u201d-gustavo-adolfo-becquer\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa -\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/\u201cel-monte-de-las-animas\u201d-gustavo-adolfo-becquer\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Blog Cultureduca educativa\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/cultureduca\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2010-12-10T15:58:53+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cropped-cabecera-culturblog.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"120\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"15 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Admin\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200\"},\"headline\":\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer]\",\"datePublished\":\"2010-12-10T15:58:53+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/\"},\"wordCount\":2975,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#organization\"},\"keywords\":[\"arte\",\"ave\",\"crisis\",\"guerra\",\"historia\",\"hogar\",\"iglesia\",\"j\u00f3venes\",\"leyenda\",\"libro\",\"pensamiento\",\"rosa\",\"salud\",\"vino\",\"violencia\"],\"articleSection\":[\"Literatura \\\/ Po\u00e9tica\",\"Textos literarios\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/\",\"name\":\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2010-12-10T15:58:53+00:00\",\"description\":\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa -\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer]\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/\",\"name\":\"Blog Cultureduca\",\"description\":\"Blog educativo de las Letras y las Artes Pl\u00e1sticas y Est\u00e9ticas\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#organization\"},\"alternateName\":\"Blog Cultura educativa\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#organization\",\"name\":\"ASOCAE\",\"alternateName\":\"Asociaci\u00f3n para la Cultura, el Arte y la Educaci\u00f3n\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cultureduca_ico_cab.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/wp-content\\\/uploads\\\/cultureduca_ico_cab.png\",\"width\":22,\"height\":24,\"caption\":\"ASOCAE\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/groups\\\/cultureduca\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/Cultureduca\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200\",\"name\":\"Admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g\",\"caption\":\"Admin\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/natureduca.com\\\/culturblog\\\/author\\\/jefe\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa","description":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa -","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/\u201cel-monte-de-las-animas\u201d-gustavo-adolfo-becquer\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa","og_description":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa -","og_url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/\u201cel-monte-de-las-animas\u201d-gustavo-adolfo-becquer\/","og_site_name":"Blog Cultureduca educativa","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/cultureduca\/","article_published_time":"2010-12-10T15:58:53+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":120,"url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cropped-cabecera-culturblog.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Admin","twitter_misc":{"Escrito por":"Admin","Tiempo de lectura":"15 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/"},"author":{"name":"Admin","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/person\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200"},"headline":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer]","datePublished":"2010-12-10T15:58:53+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/"},"wordCount":2975,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#organization"},"keywords":["arte","ave","crisis","guerra","historia","hogar","iglesia","j\u00f3venes","leyenda","libro","pensamiento","rosa","salud","vino","violencia"],"articleSection":["Literatura \/ Po\u00e9tica","Textos literarios"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/","name":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa","isPartOf":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#website"},"datePublished":"2010-12-10T15:58:53+00:00","description":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer] - Blog Cultureduca educativa -","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cel-monte-de-las-animas%e2%80%9d-gustavo-adolfo-becquer\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"\u201cEl monte de las \u00c1nimas\u201d [Gustavo Adolfo B\u00e9cquer]"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#website","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/","name":"Blog Cultureduca","description":"Blog educativo de las Letras y las Artes Pl\u00e1sticas y Est\u00e9ticas","publisher":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#organization"},"alternateName":"Blog Cultura educativa","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#organization","name":"ASOCAE","alternateName":"Asociaci\u00f3n para la Cultura, el Arte y la Educaci\u00f3n","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cultureduca_ico_cab.png","contentUrl":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-content\/uploads\/cultureduca_ico_cab.png","width":22,"height":24,"caption":"ASOCAE"},"image":{"@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/groups\/cultureduca\/","https:\/\/x.com\/Cultureduca"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/#\/schema\/person\/2ede2c4f1845fa2eef27442aa5aa7200","name":"Admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/808463f89cd51ccc00a865855b3a170f21d55c755eeccab37eef1fb553f48899?s=96&d=monsterid&r=g","caption":"Admin"},"url":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/author\/jefe\/"}]}},"featured_image_src":null,"featured_image_src_square":null,"author_info":{"display_name":"Admin","author_link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/author\/jefe\/"},"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"custom":false,"gb-block-post-grid-landscape":false,"gb-block-post-grid-square":false,"post-thumbnail":false,"header":false,"slider":false,"columns":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Admin","author_link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/author\/jefe\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"(Leyenda de Soria) La Noche de Difuntos, me despert\u00f3 a no s\u00e9 qu\u00e9 hora el doble de las campanas. Su ta\u00f1ido mon\u00f3tono y eterno me trajo a las mientes esta tradici\u00f3n que o\u00ed hace poco en Soria. Intent\u00e9 dormir de nuevo. \u00a1Imposible! Una vez aguijoneada la imaginaci\u00f3n es un caballo\u2026 Seguir leyendo...","amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/75"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}