{"id":97,"date":"2008-08-17T22:57:23","date_gmt":"2008-08-17T21:57:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.natureduca.com\/blogsos\/?p=97"},"modified":"2008-08-17T22:57:23","modified_gmt":"2008-08-17T21:57:23","slug":"falsas-ideas-sobre-el-abuso-sexual-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/falsas-ideas-sobre-el-abuso-sexual-infantil\/","title":{"rendered":"Falsas ideas sobre el abuso sexual infantil"},"content":{"rendered":"<p>Aunque cada vez menos, todav\u00eda hay una tendencia a creer que el abuso sexual infantil (ASI) se produce casi exclusivamente en ambientes desestructurados, de pobreza o en ciertas clases sociales que poco tienen que ver con nosotros. Contin\u00faa planeando la idea totalmente err\u00f3nea que, lejos de inmiscuirse en nuestros s\u00f3lidos tejidos sociales, postula que los ASI tiene m\u00e1s que ver con la pederastia o con el comercio sexual infantil, y muy poco con nuestra realidad cotidiana.\u00a0En cualquier caso se pretende ver esa realidad como algo lejano y que apenas deber\u00eda inquietarnos, pero la realidad es la que es y no puede ser silenciada y escondida por m\u00e1s tiempo. <\/p>\n<p>Aunque la percepci\u00f3n de los ASI est\u00e1 modific\u00e1ndose a pasos agigantados sigue quedando un largo camino por recorrer. Seguimos viendo esa lacra social como si fuera una especie de accidente, incluso comparable a un grave accidente de tr\u00e1fico; somos conscientes de que se trata de algo que ocurre, pero jam\u00e1s creemos que nos pueda afectar a nosotros. Es de aquellas cosas que inconscientemente pensamos que s\u00f3lo afecta a los dem\u00e1s.\u00a0No obstante debemos ser conscientes que las probabilidades de estar involucrado en un caso de ASI son mucho mayores que las de padecer un accidente de tr\u00e1fico grave. Los n\u00fameros no dejan espacio para la duda: una de cada cuatro ni\u00f1as y uno de cada seis ni\u00f1os, aproximadamente, ha padecido alg\u00fan tipo de abuso sexual a lo largo de su vida antes de cumplir los 17 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Una vez con los pies en el suelo y reconocida la naturaleza y la realidad de los ASI, digamos que mayoritariamente estos abusos se perpetran dentro del entorno familiar del ni\u00f1o, siendo el padre o padrastro la figura que m\u00e1s habitualmente pasa a convertirse en el agresor.\u00a0Tambi\u00e9n son abusadores comunes, por este orden, hermanos, t\u00edos, primos, abuelos y, en general, cualquier persona que tenga un acceso directo y continuado con el ni\u00f1o y que le\u00a0 permita ganarse su confianza, como podr\u00edan ser maestros, amigos de la familia, sacerdotes, monitores, etc.<\/p>\n<p>Es cierto que tambi\u00e9n existe el ASI por parte de desconocidos, pero su incidencia es mucho menor. Digamos que los abusos intrafamiliares rondan el 60{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb}. Si le sumamos los perpetrados por conocidos la cifra superar\u00eda el 90{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb}. Hay que reconocer que la r\u00e1pida implantaci\u00f3n de internet en nuestra sociedad ha supuesto que avancemos mucho y en positivo, tanto en la informaci\u00f3n como en la prevenci\u00f3n o en la facilitaci\u00f3n para crear asociaciones. Su parte negativa, no obstante, es conocida por todos, y si antes los pederastas ten\u00edan m\u00e1s complicado su acercamiento a los menores, ahora poseen una herramienta efectiva para sus abyectos objetivos. Todo esto nos lleva a prever que la cifra de abusadores desconocidos pueda incrementarse notablemente en el futuro.<\/p>\n<p>Uno tiende a imaginarse que el abuso sexual infantil es un hecho violento, sin embargo no es as\u00ed; al menos no el tipo de violencia f\u00edsica que todos podemos tener en mente.\u00a0En los casos intrafamiliares no es necesaria.\u00a0Al agresor le basta la intimidaci\u00f3n y el poder que le confiere su condici\u00f3n de adulto, lo que sumado a la autoridad a\u00f1adida que le proporciona ser un familiar habitualmente directo, dejan al menor casi sin posibilidades de escapar de esta triste realidad.<\/p>\n<p>Hay quien piensa que si a un ni\u00f1o le sucede algo as\u00ed lo dir\u00eda, pero desgraciadamente pocas veces sucede. El menor casi siempre guarda el secreto, bien sea por miedo, verg\u00fcenza, culpa o sentimientos de complicidad, sentimientos inducidos por el agresor y que le garantizan en buena medida la impunidad de que gozar\u00e1, en muchos casos, toda su vida. Si un ni\u00f1o lo tiene complicado, un adulto no lo tiene mucho mejor. Cuando es capaz de hacerlo, suelen plantearse cuestiones como: -\u00bfPara qu\u00e9 lo voy a contar ahora?-\u00a0 o bien\u00a0 -S\u00f3lo conseguir\u00e9 que sufra mi familia-\u00a0 El peso espec\u00edfico de estos son condicionantes pueden ser abrumadores, tanto como para impedir dar el paso. Tambi\u00e9n hay que decir que detr\u00e1s de esos pensamientos subyacen causas de m\u00e1s hondo calado que llevan al superviviente a seguir siendo esclavo de su propio silencio.\u00a0Entre ellas una baja autoestima, un sentimiento de culpabilidad hacia las consecuencias de la revelaci\u00f3n, como una posible desintegraci\u00f3n familiar, y una acusada sensaci\u00f3n de falta de legitimidad para reclamar o exigir cualquier restauraci\u00f3n sobre el da\u00f1o sufrido hace ya tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Otro factor muy controvertido, desconcertante y tremendamente culpabilizador es el placer ocasional que puede haber experimentado el ni\u00f1o durante los abusos.\u00a0Cuando eso ocurre se pierde cualquier atisbo de legitimidad a la hora de sopesar la posibilidad de revelar lo que est\u00e1 ocurriendo. Y lo m\u00e1s terrible es que se utilice esa circunstancia por parte de los pederastas para justificar sus acciones. La consecuencia es que el menor culpe a su \u201ccuerpo\u201d por haber sentido placer y traicionarle, lo que de adulto puede traducirse en diversas patolog\u00edas de mayor o menor gravedad.<\/p>\n<p>Todo lo expuesto hace que se perpet\u00fae la cadena del silencio.\u00a0La consecuencia final que podemos extraer es que el delito de abuso sexual infantil es una de las transgresiones legales m\u00e1s comunes y menos penalizadas debido a la absoluta impunidad con la que, hasta hace bien poco, ha actuado el agresor.\u00a0 Y a decir verdad, no podemos decir que en la pr\u00e1ctica hayan cambiado demasiado las cosas.<\/p>\n<p>El enemigo no est\u00e1 lejos ni es ese ser depravado que vamos a reconocer nada m\u00e1s verlo.\u00a0Por desgracia no es as\u00ed; m\u00e1s com\u00fanmente se trata de alguien bien considerado socialmente y que no suele levantar sospecha alguna.\u00a0El enemigo est\u00e1 en nuestra propia casa, y mientras los que padecimos ASI no seamos capaces de alzar nuestro dedo acusador, el agresor seguir\u00e1 siendo el enemigo invisible que acecha impunemente desde muchos de nuestros hogares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque cada vez menos, todav\u00eda hay una tendencia a creer que el abuso sexual infantil (ASI) se produce casi exclusivamente en ambientes desestructurados, de pobreza o en ciertas clases sociales que poco tienen que ver con nosotros. 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