{"id":353,"date":"2011-05-24T22:42:05","date_gmt":"2011-05-24T21:42:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.natureduca.com\/blogsos\/?p=353"},"modified":"2011-05-25T14:09:28","modified_gmt":"2011-05-25T13:09:28","slug":"sociologia-criminal-y-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/sociologia-criminal-y-violencia\/","title":{"rendered":"Sociolog\u00eda Criminal y Violencia"},"content":{"rendered":"<p>SOCIOLOG\u00cdA CRIMINAL Y VIOLENCIA<\/p>\n<p>Por: Dr. Alejandro Cruzado Balc\u00e1zar<br \/>\n___________________________<\/p>\n<p>\u00a1No golpe\u00e9is, no injuri\u00e9is a vuestros hijos! Hace siglos que los hombres se devuelven los golpes que recibieron cuando ni\u00f1os.<br \/>\nMauricio Carri\u00e8re<\/p>\n<p>La violencia es el empleo de la fuerza f\u00edsica o moral para producir da\u00f1o en la persona, libertad, honra, o bienes de la v\u00edctima; y representa, de manera recurrente, un milenario fen\u00f3meno ubicuo en todas las sociedades de nuestro planeta, que ha dejado a su paso deplorable huella en la historia individual, familiar y social.<\/p>\n<p>El soci\u00f3logo noruego, profesor Johan Vincent Galtung [1930] sostiene que el origen de la violencia est\u00e1 en un conflicto no resuelto y en la cultura profunda que no tiene remedios.1 Esta realidad no es nueva ni caracter\u00edstica de una \u00e9poca, de un pa\u00eds o de un r\u00e9gimen determinado. La humanidad se retrata en ella -para verg\u00fcenza de todos- en los ambientes m\u00e1s dispares, con los disfraces m\u00e1s diversos; pero en todos los casos con un denominador com\u00fan: la dominaci\u00f3n del opresor quien, arrebatado, procura la ca\u00edda de un hombre, o muchos, y sus v\u00edctimas polarizan el esp\u00edritu colectivo de la sociedad entera.<\/p>\n<p>El hogar, la escuela, la calle, el mundo rural, la c\u00e1rcel y la iglesia, revelan las tensiones acumuladas de una sociedad en crisis, proveyendo \u00e1mbitos y experiencias que acent\u00faan las contradicciones y enfrentamientos sociales.<\/p>\n<p>I. SOCIOLOG\u00cdA CRIMINAL<\/p>\n<p>La Sociolog\u00eda Criminal es la ciencia, parte de la criminolog\u00eda, que tiene por objeto el estudio del delito en cuanto fen\u00f3meno social, as\u00ed como el de los factores sociol\u00f3gicos que intervienen en su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las estad\u00edsticas criminales integran el medio auxiliar b\u00e1sico para las investigaciones de car\u00e1cter sociol\u00f3gico-criminal. Sin embargo, en la actualidad, se preconiza que la observaci\u00f3n estad\u00edstica de la totalidad social, se conjugue arm\u00f3nicamente con la observaci\u00f3n psicol\u00f3gica del caso singular concreto.2<\/p>\n<p>La Sociolog\u00eda Criminal, como disciplina criminol\u00f3gica, se debe al jurista italiano profesor Enrico Ferri [1856-1929], representante de la escuela positivista del Derecho Penal quien, a partir de la tercera edici\u00f3n, dio ese t\u00edtulo a su famoso libro Los nuevos horizontes del Derecho y del procedimiento penal [Bolonia-Italia, 1881]; Ferri incluy\u00f3 en la nueva ciencia, no solo a la Antropolog\u00eda y a la Estad\u00edstica criminales, sino a las Ciencias Pedag\u00f3gicas, la Penolog\u00eda, e incluso al Derecho Penal del que dec\u00eda era solo un cap\u00edtulo de la Sociolog\u00eda Criminal.<\/p>\n<p>Hoy, reducida a sus justos l\u00edmites, la Sociolog\u00eda Criminal comprende el conjunto de principios derivados del estudio estad\u00edstico de la masa de fen\u00f3menos criminales, conjugados con el psicol\u00f3gico de los casos concretos, que permiten el estudio del delito como hecho social y en sus relaciones con los factores crimin\u00f3genos; \u00e9stos, procedentes del mundo circundante, gravitan sobre los individuos y los estimulan a delinquir. Comprende tambi\u00e9n la determinaci\u00f3n de los recursos preventivos pol\u00edtico-sociales de los que los Estados pueden valerse en su lucha contra la criminalidad. Todos estos estudios, en ciertos de sus aspectos, tienen antiguos precedentes.<\/p>\n<p>As\u00ed, por lo que respecta al se\u00f1alamiento de los influjos crimin\u00f3genos procedentes del medio f\u00edsico cabe recordar los nombres de Hip\u00f3crates [460-377 a. C.], Plat\u00f3n [427-347 a. C.], Arist\u00f3teles [384-322 a. C.], Plinio el Joven [61-113], en la antig\u00fcedad cl\u00e1sica; los de Montesquieu [1689-1755] y Manuel de Lardiz\u00e1bal y Uribe [1739-1820], en el siglo XVIII.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a los influjos procedentes del medio social, educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n, fueron examinados por Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Tom\u00e1s Moro [1478-1535], Claude-Adrien Helvecio [1715-1771] y Juan Jacobo Rousseau [1712-1778]; los de las circunstancias econ\u00f3micas por los tres primeramente citados en el anterior p\u00e1rrafo, adem\u00e1s de Montesquieu, Voltaire [1694-1778], Paul Henry D\u2019Holbach [1723-1779], Gabriel Bonnot de Mably [1709-1785], Charles Fourier [1772-1837] y Bartolom\u00e9 Pr\u00f3spero Enfantin [1796-1864].<\/p>\n<p>Modernamente, conforme a una orientaci\u00f3n basada en se\u00f1alar como t\u00e9rmino de clasificaci\u00f3n, lo fundamental en cada una de las distintas direcciones sociol\u00f3gico-criminales, \u00e9stas pueden dividirse as\u00ed:<\/p>\n<p>a) Teor\u00eda antropo-sociol\u00f3gica: sostiene que la gen\u00e9tica, la herencia y el atavismo son los factores crimin\u00f3genos subyacentes. Desenvuelta por Cesare Lombroso [1836-1909], Francisco Von Liszt [1851-1919], Alejandro Lacassagne [1843-1924], y Enrico Ferri.<\/p>\n<p>b) Teor\u00eda social: da al medio social vital preponderancia en la g\u00e9nesis de la criminalidad, desarrollada por Luis Maribo Benjam\u00edn Auber [1838-1896], Gabriel de Tarde [1843-1904], Max Nordau [1849-1923], y Miguel \u00c1ngel Vaccaro [1854-1937];<\/p>\n<p>c) Teor\u00eda socialista: muestra las estrechas relaciones entre la delincuencia y la desigualdad de las condiciones econ\u00f3micas, representada por Napoleone Colajanni [1847-1921], Ren\u00e9 Worms [1869-1926], Felice Battaglia [1902-1977], y Mieczyslaw Rakowski [1926-2008]<\/p>\n<p>La Sociolog\u00eda Criminal, como orientadora de la lucha de la sociedad contra el crimen, concreta sus conclusiones en la necesidad de atacar las causas generales que favorecen su desarrollo, mediante m\u00e9todos de pol\u00edtica social preventiva, a los que Ferri llam\u00f3 substitutivos penales como medios de prevenci\u00f3n social, y que deben comprender toda una serie de medidas de orden econ\u00f3mico, pol\u00edtico, administrativo, educativo y dom\u00e9stico, que puestas en pr\u00e1ctica por los gobiernos conducir\u00edan a disminuir y atenuar el porcentaje y la virulencia de la conducta sociop\u00e1tica y de los hechos delictivos.3<\/p>\n<p>La sociopat\u00eda, llamada tambi\u00e9n anomia o relajamiento moral, es el trastorno de la personalidad antisocial o cuadro de patolog\u00eda social, cuya caracter\u00edstica peculiar se da en el individuo que, indiferente a las normas sociales y a las leyes, es incapaz de adaptarse a ellas; se substrae al respeto de los derechos individuales complaci\u00e9ndose en conculcarlos, y en agredir f\u00edsica o moralmente a los dem\u00e1s, por su misma estructura an\u00e9tica.4<\/p>\n<p>La violencia como expresi\u00f3n de la anomia se interpreta jur\u00eddicamente, unas veces, en el sentido de fuerza f\u00edsica que se ejerce sobre un sujeto o sobre una cosa; otras, en el de coacci\u00f3n moral respecto de una persona.<\/p>\n<p>\u00a7I.1 Antropolog\u00eda cultural y social<\/p>\n<p>La Antropolog\u00eda cultural sostiene que el hombre no es, sino que adviene en cuanto intuye los valores y los realiza. En este sentido plantea que es ciudadano de dos mundos: el de la Naturaleza y el de la cultura. Para la Antropolog\u00eda social, el ser humano nace como una unidad tenebrosa y por naturaleza se siente atra\u00eddo por el mal. Empero, en el decurso de su vida, y a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n familiar y de las Ciencias Pedag\u00f3gicas, se va adaptando, y va conociendo y cultivando los valores y principios \u00e9ticos [homo educandus], que le permitir\u00e1n ser aceptado e instalado en el grupo social.5 Este aserto encuentra su confirmaci\u00f3n en los Libros Santos al sostener \u00e9stos que el hombre viene al mundo con el malhadado sello del pecado original.6<\/p>\n<p>El hombre, en estado natural, carente de dimensi\u00f3n axiol\u00f3gica como objetivo cultural [estimativa jur\u00eddica], obedece solo a inmanentes impulsos instintivos de supervivencia mediante la agresi\u00f3n y destrucci\u00f3n, que se encuentran no solo en el continente humano llamado entorno social, sino tambi\u00e9n en el contenido existencial de su complejo mundo interno, llamado dintorno individual. Grave peligro que va creciendo en una sociedad consumista, hedonista y alienante que ense\u00f1a desde la infancia, que las metas se logran a trav\u00e9s de una ego\u00edsta y despiadada competencia<\/p>\n<p>\u00a7I.2 La violencia en la historia<\/p>\n<p>La violencia ha acompa\u00f1ado a la humanidad durante todo el trayecto de su existencia. Desde tiempo inmemorial, ha tenido predominancia c\u00f3smica, y jam\u00e1s el hombre ha podido remontarla, porque no ha sabido sustraerse a la fuerza arrolladora de las pasiones subalternas, connaturales a la esencia misma del ser humano. El hombre, necesitado de la paz, trat\u00f3 de conjurar el despotismo, la tiran\u00eda, el abuso y el sometimiento, creando la cultura y con ella la Pedagog\u00eda y el Derecho, procurando conseguir un remanso en su existencia a trav\u00e9s del di\u00e1logo, la conciliaci\u00f3n que ponga fin a los conflictos de intereses; y la sana convivencia, que permitan a sus hijos edificar un destino promisorio.<\/p>\n<p>Cada \u00e9poca hist\u00f3rica se ha movido ante peculiares y generales formas de violencia. La humanidad siempre ha presenciado el macabro espect\u00e1culo de exterminios masivos, execrables delitos de sangre, y toda suerte de conductas antisociales reprobadas por el Derecho, la sensibilidad y la moral p\u00fablica. As\u00ed, la alegor\u00eda escritur\u00edstica que se encuentra plet\u00f3rica de actos de violencia, nos alerta de cr\u00edmenes abominables como el de Ca\u00edn, asesino de su hermano Abel; narra con un lenguaje frio y cruel el exterminio de pueblos enteros, incluyendo mujeres, ni\u00f1os lactantes, y hasta de animales; el descuartizamiento de los rivales, de naciones que se arremet\u00edan unas a otras con inveros\u00edmil ferocidad, sumiendo a la humanidad en total desolaci\u00f3n y espanto, no quedando en los corazones m\u00e1s que una sensaci\u00f3n de tr\u00e9mulo pavor.7<\/p>\n<p>Todas las naciones del mundo han escrito con sangre su historia, y pueden dar cuenta de los niveles paroxismales a que llegaba la violencia en todo orden de cosas. Estados, pueblos, comarcas, tribus han tenido siempre una confrontaci\u00f3n con la locura. Se han debatido en permanente bellum erga omnes [guerra de todos contra todos], engendrada por los latentes instintos primitivos de agresi\u00f3n y de dominio.<\/p>\n<p>Roma, China, Jap\u00f3n, entre muchos otros imperios, practicaron formas graves de violencia en un grado de m\u00e1xima barbarie: tiran\u00eda absoluta y abuso de poder, asesinatos colectivos, incursiones b\u00e9licas y saqueos, esclavitud, recreaci\u00f3n p\u00fablica de las hordas con la tortura y martirio de cristianos y opositores al r\u00e9gimen que se daban en los monumentos a la muerte llamados anfiteatros; y penas infamantes y aberrantes que hoy constituyen tan solo un recuerdo de la \u00e9poca b\u00e1rbara del Derecho Penal. El d\u00e9spota manten\u00eda en un plano de indignidad el bien com\u00fan, estructur\u00e1ndolo como un sistema de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ni que decir de los abominables actos practicados por el Tribunal eclesi\u00e1stico de la Inquisici\u00f3n pontificia -que convirti\u00f3 a la Iglesia Cat\u00f3lica Romana en una organizaci\u00f3n terrorista internacional- establecida para inquirir y castigar los delitos contra la fe a trav\u00e9s de los tormentos de cuerda y de garrucha; as\u00ed como la eliminaci\u00f3n de infieles y herejes en el garrote y la hoguera, que durante siglos fueron asunto cotidiano.<\/p>\n<p>La humanidad presenci\u00f3 en el siglo pr\u00f3ximo pasado, el cruento escenario de dos conflagraciones mundiales que dejaron un saldo de 70 millones de muertos y m\u00e1s de 100 millones de mutilados y heridos, v\u00edctimas de las armas de destrucci\u00f3n masiva, cuyos efectos delet\u00e9reos alcanzaron adem\u00e1s a las generaciones posteriores.<\/p>\n<p>Juristas de la talla de los doctores Mahatma Gandhi [1869-1948] y Nelson Mandela [1918], y del soci\u00f3logo y pastor Martin Luther King [1929-1968], todos premios Nobel de la Paz y destacados paradigmas en la defensa de los derechos humanos, fueron v\u00edctimas de la violencia organizada.<\/p>\n<p>\u00a7I.3 La violencia en nuestros d\u00edas<\/p>\n<p>La realidad en el mundo actual, exhibe un nivel de descomposici\u00f3n moral asombroso. Importa poco la vida de la gente. Y toda transgresi\u00f3n promete finalmente un horizonte de impunidad y olvido. Nadie es responsable de nada.8<\/p>\n<p>Algo se pierde para siempre en sociedades donde la solidaridad y el respeto por el otro dejan de importar como valores; donde la justicia solo existe y es posible para el que se viste de rojo; donde un estudiante puede imaginar que un problema personal se resuelve prendi\u00e9ndole fuego a su compa\u00f1ero de clase. Somos, finalmente, lo que dejamos que otros sean.9<\/p>\n<p>Los grandes desarrollos de la ciencia y la t\u00e9cnica han conferido enorme poder al g\u00e9nero humano que ha hecho de ellas una ley de la civilizaci\u00f3n. Sin embargo, la falta de un adecuado control de Estado y de la familia sobre las mismas, ha provocado una metamorfosis nociva en la estructura de la personalidad individual y colectiva, y lamentablemente a veces resulta imposible revertir sus efectos nefastos sobre la sociedad.<\/p>\n<p>La violencia germina casi siempre en el seno de la familia y se proyecta a la vida social. En nuestros d\u00edas, es un lugar com\u00fan asumir que nuestra realidad se caracteriza por una violencia extrema. Sus factores etiol\u00f3gicos y condicionantes, m\u00e1s conocidos, son la televisi\u00f3n y el internet, de cuya funesta influencia nos hacemos cargo hoy.<\/p>\n<p>La familia, muchas veces, trata de evitar que sus integrantes presencien acontecimientos p\u00fablicos violentos, pero de poco o nada le sirve si en el hogar se complace con las armas de juguete de los ni\u00f1os; si acude con ellos a las faenas taurinas que los hacen sufrir trastornos psicol\u00f3gicos; y, si no es capaz de controlar la presencia de espect\u00e1culos degradantes en el televisor o en la computadora de su hogar. El ni\u00f1o que mira programas violentos en la televisi\u00f3n, demuestra m\u00e1s agresividad que el que carece de receptor. El insano escenario que se vuelve cotidiano, lo deprime, enerva sus sentidos, y arrebata su candor infantil, desviando su solidaria formaci\u00f3n educativa hacia m\u00f3viles ego\u00edstas y agresivos.<\/p>\n<p>Del mismo modo, la complaciente tolerancia hacia los hijos en el ingreso a las maravillas del internet, les abre tambi\u00e9n ancha puerta a un mundo an\u00f3mico y decadente. As\u00ed, los menores pueden acceder f\u00e1cilmente a m\u00e1s de cuatro mil millones de p\u00e1ginas, sitios, dominios, y redes sociales* saturados de violencia: pornograf\u00eda, venta de sustancias controladas, chamanismo, contacto con personas de suplantada identidad -que usan esta v\u00eda con fines de extremada perversidad- y otras informaciones aberrantes que alteran su equilibrio emocional, arrancan de ra\u00edz la pureza del coraz\u00f3n infantil, y producen la p\u00e9rdida de su capacidad de relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este irresponsable descontrol social, entre otros males, ha sido causante de la proliferaci\u00f3n explosiva del fan\u00e1tico pandillerismo deportivo, alcoholismo, drogadicci\u00f3n, y deserci\u00f3n escolar; as\u00ed como sicariato, trata de blancas, abuso infantil, marginaci\u00f3n y exclusi\u00f3n social, y delitos contra la propiedad intelectual.<\/p>\n<p>El mundo entero mira consternado y lleno de estupor, la creciente espiral de violencia irracional de nuestros d\u00edas, que se trasunta en los m\u00e1s incre\u00edbles actos de ferocidad. En Latinoam\u00e9rica han insurgido movimientos internacionales terroristas asociados con organizaciones criminales que se dedican al tr\u00e1fico ilegal de sustancias estupefacientes. Pa\u00edses como M\u00e9xico, Colombia y Per\u00fa pueden dar cuenta del alto grado de criminalidad organizada, compuesta muchas veces por sus mismas fuerzas del orden; motivo por el cual, su desarticulaci\u00f3n resulta hasta hoy, una tarea inoperante para los Estados que la padecen. En los dem\u00e1s continentes, la violencia deja sentir su destrucci\u00f3n a trav\u00e9s un sinn\u00famero de terribles atentados de toda \u00edndole perpetrados por movimientos independentistas, fundamentalistas nihilistas, y del apartheid.<\/p>\n<p>\u00a7I.4 La violencia de Estado<\/p>\n<p>Cuando un gobierno utiliza la ley y sus \u00f3rganos oficiales para la perpetraci\u00f3n de disvalores o irregularidades administrativas, cuando su quehacer no se encamina hacia el logro del bien com\u00fan, y es indiferente al sufrimiento de su naci\u00f3n; est\u00e1 ejerciendo violencia contra la vida, la seguridad y los derechos individuales de sus s\u00fabditos, quienes ven en su poder el adversario natural del pueblo.10<\/p>\n<p>La violencia de Estado siempre estuvo definida como la pr\u00e1ctica de dominaci\u00f3n y represi\u00f3n pol\u00edtica y de manipulaci\u00f3n social, a trav\u00e9s de la tortura, ejecuciones extrajudiciales sumarias, desaparici\u00f3n forzada de personas, homicidios arbitrarios, tratos crueles y degradantes; corrupci\u00f3n administrativa, prensa amordazada, deterioro ecol\u00f3gico por da\u00f1o ambiental, poder judicial genuflexo y obsecuente al partido gobernante; arrollador ataque contra los organismos que defienden a los derechos humanos, y dem\u00e1s amedrentamientos masivos en el proceso de imposici\u00f3n de un inconsulto y arbitrario modelo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Y como si esto fuera poco -que no lo es- la violencia de Estado se expresa tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la omisi\u00f3n de sus deberes para con las emergentes demandas de la subditancia colectiva: absoluta indiferencia a la precaria salud de la familia en extrema pobreza; analfabetismo, desamparo de la gestante, mortinatalidad; desnutrici\u00f3n, mendicidad y abandono infantil**, y otras desdichas que son indicadores inequ\u00edvocos del abuso de poder; mientras que el mandatario -o mejor el mandante- ostenta al mundo su regalada vida luciendo con orgullo una obesidad convincente y jactanciosa.<\/p>\n<p>La agresi\u00f3n oficial contra la clase menesterosa y m\u00e1s necesitada no queda all\u00ed. Repugna a la conciencia humana ver en parajes adyacentes a los suburbios y asentamientos humanos pauperizados, donde la familia sufre consunci\u00f3n por hambre cr\u00f3nica, que existen instalados enormes carteles de ne\u00f3n con el mensaje Tome Coca Cola. Somos testigos de excepci\u00f3n del trabajo infantil en la v\u00eda p\u00fablica, en horas en que la ni\u00f1ez debe encontrarse en el aula escolar; de la madre con su hijo lactante que, en medio de su marasmo, vive de la caridad en calles y plazas; y la lista puede alargarse mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>II. DERECHO PENAL Y VIOLENCIA<\/p>\n<p>En el orden penal, la violencia es constitutiva de ciertos delitos contra las personas, como el homicidio, aborto, lesiones, extorsi\u00f3n, difamaci\u00f3n, injuria y calumnia; es cualificativa de otros delitos contra la propiedad, como el robo o la usurpaci\u00f3n; y es atenuante o agravante en otros varios.<\/p>\n<p>El Derecho denomina coacci\u00f3n, al delito consistente en la violencia f\u00edsica o moral que una persona ejerce sobre otra sin autoridad, t\u00edtulo ni raz\u00f3n leg\u00edtima para ello, para precisarla a hacer lo que no quiere, o impedirla a cumplir un deber, o lo que desea hacer, dentro de su esfera propia y aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>II.1 Violencia material o f\u00edsica<\/p>\n<p>Propia de los delitos criminales. Su consecuencia es el da\u00f1o. El Derecho Penal denomina fuerza irresistible a la comisi\u00f3n de un acto delictivo, cuando el agente se ve constre\u00f1ido por una fuerza f\u00edsica superior a la propia, e invencible. Se estima en la moderna doctrina como un caso de ausencia de acci\u00f3n y, prevista o no expresamente en los textos legales, obra siempre como causa excluyente de responsabilidad ante la justicia penal.<\/p>\n<p>Los casos de delitos cometidos bajo el imperio de violencia material o f\u00edsica [vis absoluta], son extremadamente raros. Por lo que se refiere a los delitos de acci\u00f3n, no se comprende la ventaja que puede encontrar aquel que quiere cometer un delito, en obligar f\u00edsicamente a otro a obrar en su lugar, ya que su responsabilidad permanece intacta y aun agravada. M\u00e1s frecuente es que esta circunstancia se d\u00e9 en los delitos de comisi\u00f3n por omisi\u00f3n, pues puede verse utilidad en impedir a alguien que act\u00fae en un sentido determinado, cuando la ley le impone una acci\u00f3n y pena la inactividad.<\/p>\n<p>La irresponsabilidad penal que alcanza a quienes act\u00faan movidos por una fuerza irresistible, ampara por igual a los que se hallaren sometidos a sugesti\u00f3n hipn\u00f3tica, o bajo los efectos de sustancias psicoactivas controladas.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n, la comisi\u00f3n de un acto delictivo a impulsos del miedo insuperable, llamado tambi\u00e9n temor invencible, constituye una causa excluyente de la responsabilidad criminal, que en forma expresa o t\u00e1cita recogen todas las legislaciones penales vigentes. Ya las Partidas de Alfonso X de Castilla el Sabio [1252-1284] declararon que la voluntad no es libre cuando gravita sobre ella el miedo de muerte o de tormento de cuerpo o de perdimiento de miembro. Las condiciones impuestas por la mayor\u00eda de los tratadistas para que esta causa de exclusi\u00f3n de la responsabilidad criminal sea tomada en cuenta son:<\/p>\n<p>a) que el mal que amenaza sea grave, cierto, actual e inminente, sin que quepa otro medio racional de evitarlo que la conducta criminosa; y,<\/p>\n<p>b) que dicho mal sea injusto, esto es, no legalmente conminado.<\/p>\n<p>II.1 Violencia moral o crueldad mental<\/p>\n<p>Propia de los delitos correccionales. Su consecuencia es el perjuicio, llamado tambi\u00e9n mortificaci\u00f3n por la doctrina jur\u00eddica. Tres clases de delitos contra el honor pueden ser establecidos y delimitados; ellos son: injuria, difamaci\u00f3n y calumnia. Todos tienen de com\u00fan, el hecho de contener un ataque que se profiere p\u00fablicamente contra el valor inestimable de la honra -bien jur\u00eddico al que la Constituci\u00f3n y la Ley deben protecci\u00f3n- prevista en el ordenamiento penal y la Ley de Prensa que los sanciona.<\/p>\n<p>El honor tiene rango de derecho fundamental. Ergo, es un derecho inviolable, obligatorio, inalienable e irrenunciable a la protecci\u00f3n legal que el Estado le asigna. Est\u00e1 amparado por todos los sistemas jur\u00eddicos del mundo, y las normas de todas las naciones civilizadas. Su debido respeto constituye un l\u00edmite al ejercicio de la libertad de expresi\u00f3n; en tanto que su quebrantamiento no solamente lesiona a la persona sino a las leyes del Estado y al orden jur\u00eddico.<\/p>\n<p>La comisi\u00f3n de los delitos contra el honor -perpetrados generalmente a trav\u00e9s de los poderes medi\u00e1ticos- pone en evidencia una de las m\u00e1s abyectas y abusivas formas de crueldad mental, que ataca directamente la dignidad de la persona, causando descr\u00e9dito y muchas veces irreparables perjuicios al nombre, prestigio, reputaci\u00f3n, honradez, honra, imagen personal y otros valores \u00e9ticos fundamentales protegidos por los derechos humanos, y elevados a rango constitucional por todas las Cartas fundamentales americanas y de ultramar.<\/p>\n<p>Marco normativo:<\/p>\n<p>Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos [1948]: \u00a712<br \/>\nConvenci\u00f3n Europea de los Derechos Humanos [1953]: \u00a78.1<br \/>\nConvenci\u00f3n Americana de los Derechos Humanos [1969]: \u00a711.1.2.3 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol\u00edticos [1966]: \u00a717.1<br \/>\nCarta Africana sobre Derechos Humanos y de los pueblos [1981]: \u00a74, 5<br \/>\nCarta Asi\u00e1tica de los Derechos Humanos [1998]: \u00a72.2<\/p>\n<p>Algunas Constituciones:<\/p>\n<p>Francia [1958]: \u00a7Pre\u00e1mbulo. Ab initio. Argentina [1994]:\u00a775.22<br \/>\nNoruega [1814]: \u00a7110.c Chile [1980]: \u00a719.4<br \/>\nBulgaria [1991]: \u00a732.1 Brasil [1988]: \u00a72.10<br \/>\nAlemania [1949]: \u00a71.1 Colombia [1991]: \u00a715<br \/>\nEspa\u00f1a [1978]: \u00a718.1 Uruguay [2004]: \u00a77<br \/>\nB\u00e9lgica [1831]: \u00a722 Paraguay [1992] \u00a74<br \/>\nJap\u00f3n [1946]: \u00a713 Per\u00fa: [1993]: \u00a72.7<\/p>\n<p>Los delitos contra el honor revisten mayor gravedad cuando se efectuaren o propagaren por escrito y con publicidad, pues en estos casos es mayor la difusi\u00f3n de la ofensa y m\u00e1s grave el perjuicio sufrido en su honor por el agraviado.11 Hasta hace tres lustros, estos eventos eran perpetrados casi siempre a trav\u00e9s de la prensa escrita, radial o televisada. Empero, con la aparici\u00f3n de los medios digitales y telem\u00e1ticos, contenidos en el mundo del internet, se ha contribuido a dar una difusi\u00f3n incre\u00edble a todo tipo de imposturas e ignominias que ya no solo anidan en la imaginaci\u00f3n del malhechor -encubierto en la anonimia- sino en la desiderata de los contrarios que, en aras de su mediocridad, se regodean con la infamia. Es el caro precio que paga la humanidad por los adelantos de la ciencia y la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>All\u00ed est\u00e1 presente en el internet el juez probo y erudito, transformado por el perdidoso litigante en funcionario incapaz, prevaricador y venal. La inocente ama de casa y madre de familia, convertida por el despechado brib\u00f3n en mujer liviana y de vida muelle. El honesto e ilustrado profesor, tornado en imp\u00fadico acosador por su alumna de escaso intelecto que no aprob\u00f3 la asignatura. El periodista que se resiste a la mordaza, hecho cuartos por la prensa oportunista que vive del favor oficial. Y todas las v\u00edctimas, expuestas ante millones de personas quienes, sin reparar en la fr\u00eda impiedad de los gratuitos y estereotipados acusadores, y sin contrastar la veracidad de su impostura y el car\u00e1cter delictivo de sus perversas intrigas, admiten a veces, como verdad, la pol\u00edtica del gatillo f\u00e1cil que procede del muladar; sin sospechar siquiera que en alg\u00fan momento, pueden tambi\u00e9n llegar a ser v\u00edctimas de su diab\u00f3lico engranaje.<\/p>\n<p>Los delitos contra el honor -tambi\u00e9n denominados cr\u00edmenes contra el alma humana- perpetrados a trav\u00e9s de los medios digitales, quedan casi siempre en la impunidad y si acaso el autor fuera descubierto, no existir\u00eda pena capaz de saldarlos. La majestad punitiva del Derecho Penal, resulta impotente para aplicar su poder sancionador contra el m\u00e1s criminal atentado que acomete al patrimonio espiritual del ser humano.<\/p>\n<p>III. DERECHO CIVIL Y VIOLENCIA<\/p>\n<p>En el orden civil, cuando el miedo es grave e injustamente causado por una parte, anula las convenciones o contratos. La violencia indica siempre un vicio fundamental que anula e invalida el acto jur\u00eddico realizado bajo su acci\u00f3n, y se cataloga entre los llamados vicios del consentimiento. En tal concepto, el Derecho Civil determina que hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea la fuerza irresistible.<\/p>\n<p>El ordenamiento civil denomina intimidaci\u00f3n a la coacci\u00f3n moral y, concretando su efecto a los contratos, dice que concurre, cuando se inspira a uno de los contratantes el temor, racional y fundado, de sufrir un mal inminente y grave, en su persona y bienes o en la persona y bienes de su c\u00f3nyuge, descendientes o ascendientes.<\/p>\n<p>El principio de la ilicitud de los hechos cometidos excedi\u00e9ndose en el ejercicio de un derecho, denominado abuso del derecho, ha sido recogido por la mayor parte de las legislaciones modernas y especialmente por las civiles alemana y suiza.<\/p>\n<p>En la antigua concepci\u00f3n individualista, se permit\u00eda al propietario que hiciera todo lo que no estuviera prohibido por la ley, y como los actos de emulaci\u00f3n, de inmisi\u00f3n, y la facultad de exclusi\u00f3n no lo estaban, pod\u00eda realizarlos aun cuando fueran contrarios a la moral. Modernamente, la teor\u00eda llamada del abuso del derecho, que encierra en s\u00ed una limitaci\u00f3n del derecho subjetivo, se ha abierto paso y se reconoce, en general, la no existencia de derechos absolutos.<\/p>\n<p>IV. EL FIN DEL DERECHO ES LA PAZ<\/p>\n<p>El Derecho, como la Moral y la Pol\u00edtica -entendida en el sentido noble del t\u00e9rmino- orienta la conducta humana, no hacia aquello que es, sino hacia un debe ser; la dirige hacia los fines de libertad, paz y justicia.<\/p>\n<p>Los fines del Derecho tienen una doble significaci\u00f3n: como principios inmanentes al orden jur\u00eddico que dirigen su elaboraci\u00f3n y se incorporan en normas e instituciones; y como ideales trascendentes o externos que representan su permanente aspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El bien com\u00fan y la seguridad jur\u00eddica son los fines del Derecho, que fusionados dan como resultado la paz social. El bien com\u00fan es un ideal que mantiene a la sociedad en una permanente tensi\u00f3n hacia el porvenir.12 Nacido de la obra constante y conjunta de todos los integrantes de la sociedad, el bien com\u00fan vuelve hacia aquellos, se desborda sobre sus vidas, y se redistribuye entre sus personas para ayudar a su perfeccionamiento integral.13 La seguridad jur\u00eddica, en tanto, es el principio de justificaci\u00f3n de la existencia del Estado que garantiza la observancia de las leyes y los mandatos de la autoridad; permitiendo que la sociedad se mueva en iguales condiciones de libertad y autonom\u00eda, a fin de realizar sus prop\u00f3sitos de vida.14<\/p>\n<p>La paz, excelsa instituci\u00f3n jur\u00eddica, es el sumo bien, la aspiraci\u00f3n m\u00e1s grande del hombre en todos los tiempos y en todos los confines del planeta. Las naciones y los pueblos, solo conocen su preciado valor cuando han vivido en medio de la violencia y la agresi\u00f3n. El constante fracaso de los esfuerzos para su logro, la ha convertido en una utop\u00eda y, cuando la humanidad alguna vez la vislumbr\u00f3, se torn\u00f3 en un final inconcluso. Como consecuencia de una sincera devoci\u00f3n a este valor, solo la fe ha sido capaz de mantener al hombre en su incesante y fatigosa b\u00fasqueda del desarme mundial.<\/p>\n<p>A despecho del maquiav\u00e9lico iconoclasta que ve la paz como un atributo inferior y como una finalidad sin valor, esta instituci\u00f3n es el aut\u00e9ntico debe ser del Derecho pues se identifica con la verdad moral del individuo y con la armon\u00eda social de la vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Para que la paz llegue a ser ecum\u00e9nica, deber\u00e1 previamente cultivarse en los corazones de cada uno, hasta llegar a alcanzar su nivel eudem\u00f3nico. La paz es y ser\u00e1 por siempre la antagonista del odio por antonomasia, la esfera luminosa interior, que con su poder palingen\u00e9sico, se irradiar\u00e1 a todas las naciones del mundo, y como soberana fuente de armon\u00eda universal, dar\u00e1 a los pueblos la verdadera y ansiada felicidad; el sue\u00f1o m\u00e1s acariciado de todos aquellos que depositamos nuestra fe en el Bien Supremo.15<\/p>\n<p>Entonces, considerando que si la violencia equivale a destrucci\u00f3n -con la que todos estamos involucrados emocionalmente- nuestro continuo af\u00e1n ser\u00e1 establecer, ordenar y perfeccionar una pac\u00edfica existencia individual; porque la vida es preocupaci\u00f3n y no indiferencia; es un constante quehacer, una permanente labor de construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Soy un convencido, que la soluci\u00f3n del problema de la violencia en el mundo, ser\u00e1 la mayor prueba que podremos aducir para fundamentar nuestra pretensi\u00f3n de haber alcanzado, en verdad, la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para cuando el hombre conciba la vida como una continuidad creadora, la Sociolog\u00eda Criminal podr\u00e1 batirse en retirada porque la violencia, que es la raz\u00f3n de su existir, habr\u00e1 sido desterrada para siempre jam\u00e1s de la faz de la tierra.<\/p>\n<p>Dr. Alejandro Cruzado Balc\u00e1zar<\/p>\n<p>Trujillo -Per\u00fa- febrero 2.2010<\/p>\n<p>Telf.: [+051] 044-200454<br \/>\nCell phone: [+051] 949676636 &#8211; 947869388<br \/>\nE-mail: alejandrocruzado@yahoo.com.ar<\/p>\n<p>_____________<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>1. MOLT\u00d3, Ezequiel:<br \/>\n2005 Art\u00edculo period\u00edstico La dial\u00e9ctica de la violencia en el Diario El Pa\u00eds. Edici\u00f3n del 21 de febrero. Alicante-Valencia-Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>2. Cfr. SAAVEDRA-CASTILLO, Alfredo:<br \/>\n2004 Violencia y salud mental. Art\u00edculo en la Revista Acta M\u00e9dica Peruana. Lima Per\u00fa. Ed. Mad Corp S.A. Volumen XXI, N\u00ba I. Setiembre 2004, p\u00e1gs. 39-50<\/p>\n<p>3. SOL\u00cdS ESPINOZA, Alejandro:<br \/>\n1997 Criminolog\u00eda. Panorama contempor\u00e1neo. Lima-Per\u00fa. Ed. Grijley. Tercera edici\u00f3n, p\u00e1gs. 121-168, p\u00e1g. 115<\/p>\n<p>4. GUTI\u00c9RREZ FERREIRA, Carlos:<br \/>\n1996 Psiquiatr\u00eda forense. Trujillo-Per\u00fa. Ed. Marsol<br \/>\nS.A., p\u00e1g.115<\/p>\n<p>5. SILVA SANTISTEBAN, Fernando:<br \/>\n1998 Antropolog\u00eda. Lima &#8211; Per\u00fa. Ed. Fondo de Desarrollo Cultural de la Universidad de Lima. Cuarta edici\u00f3n, p\u00e1gs. 175-209<\/p>\n<p>BEALS, Ralfh &amp; HOIJER, Harry:<br \/>\n1981 Antropolog\u00eda. Madrid &#8211; Espa\u00f1a. Ed. Aguilar. Traducci\u00f3n de Juan Mart\u00edn Ruiz Werner y Juan Garc\u00eda-Puente. Tercera edici\u00f3n, p\u00e1gs. 131-137<\/p>\n<p>SIMPSON, George:<br \/>\n1964 El hombre en la sociedad. Buenos Aires-Argentina. Traducci\u00f3n de Isabel Gelin. Ed. Paidos, p\u00e1gs. 71-77<\/p>\n<p>6. Sagradas Escrituras:<br \/>\nCfr. G\u00e9nesis, 2.17; 3.19<br \/>\nCfr. Libro de la Sabidur\u00eda, 2.24<br \/>\nCfr. Ep\u00edstola a los Corintios, I. 15.21<br \/>\nCfr. Ep\u00edstola a los Romanos: 5.12-14; 5.18-19<br \/>\nCfr. Mateo: 7.10<br \/>\nCfr. Juan: 8.44<\/p>\n<p>7. VILLEY, Michel:<br \/>\n1981 Compendio de Filosof\u00eda del Derecho. Bara\u00f1ain, Pamplona-Espa\u00f1a. Ed. Ediciones Universidad de Navarra. Tomo I, p\u00e1g. 119<\/p>\n<p>Sagradas Escrituras:<br \/>\nG\u00e9nesis, 4.1-16<br \/>\nJosu\u00e9, 6.21; 7.25<br \/>\nAm\u00f3s, 3.15<br \/>\nJob, 40.11-12<br \/>\nSamuel, 15.33; 16<\/p>\n<p>* Estudios hechos por la empresa norteamericana Cyveillance. Informa adem\u00e1s que cada d\u00eda se cuelgan en el Internet m\u00e1s de siete millones de p\u00e1ginas en el mundo.<\/p>\n<p>8. TAGLIAVINI, Alejandro:<br \/>\n2010 Art\u00edculo period\u00edstico Lo que esconden esos ojos en el Diario Nuevo Norte. Edici\u00f3n del 9 de marzo. Trujillo-Per\u00fa.<\/p>\n<p>9. Ib\u00eddem<\/p>\n<p>10. IHERING, Rudolf von:<br \/>\n1957 La lucha por el Derecho. Puebla-M\u00e9xico. Traducci\u00f3n de Diego A. de Santill\u00e1n. Ed. Jos\u00e9 M. Cajica Jr., p\u00e1g. 113<\/p>\n<p>** Seg\u00fan datos oficiales de la O.N.U. para Iberoam\u00e9rica [2006]:<br \/>\n&#8211; 47 millones viven en la pobreza.<br \/>\n&#8211; 11 millones en la miseria.<br \/>\n&#8211; 85 millones carecen de acceso al agua potable.<br \/>\n&#8211; 52 millones sufren desnutrici\u00f3n.<br \/>\n&#8211; 34 millones son analfabetos.<br \/>\n&#8211; 100 millones no concluyeron la educaci\u00f3n b\u00e1sica.<br \/>\n&#8211; El 25 {ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb} de las mujeres son madres antes de los 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>11. CUELLO CAL\u00d3N, Eugenio:<br \/>\n1982 Derecho Penal. Barcelona-Espa\u00f1a. Ed. Bosch. Tomo II, p\u00e1g. 709<\/p>\n<p>12. GUZM\u00c1N VALDIVIA, Isaac:<br \/>\n1947 Para una metaf\u00edsica social. M\u00e9xico D.F.-M\u00e9xico. Ed. Jus S.A., p\u00e1g. 135<\/p>\n<p>13. Ib\u00edd.: p\u00e1g. 142<\/p>\n<p>14. LE FUR, DELOS, REDBRUCH, CARLYLE:<br \/>\n1958 Los fines del Derecho. M\u00e9xico D.F.-M\u00e9xico. Traducci\u00f3n de Daniel Kuri Bre\u00f1a. Ed. Imprenta Universitaria-UNAM. Segunda Edici\u00f3n, p\u00e1g. 45<\/p>\n<p>15. Sagradas Escrituras:<br \/>\nMateo: 5.9<br \/>\nJuan: 14.27<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La violencia como fen\u00f3meno sociol\u00f3gico criminal, ante las Ciencia Jur\u00eddicas, la Pol\u00edtica y la Antropolog\u00eda<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/sociologia-criminal-y-violencia\/\">Continue reading<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[662,17,72,2,661,15],"tags":[1136,1135,792],"class_list":["post-353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-derechos-humanos","category-historia","category-maltrato","category-menores","category-reflexiones","category-sociedad-politica","tag-criminal","tag-sociologia","tag-violencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=353"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/353\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}