{"id":101,"date":"2008-09-26T09:40:48","date_gmt":"2008-09-26T08:40:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.natureduca.com\/blogsos\/?p=101"},"modified":"2008-10-01T10:58:28","modified_gmt":"2008-10-01T09:58:28","slug":"abuso-sexual-infantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/blogsos\/abuso-sexual-infantil\/","title":{"rendered":"Abuso sexual infantil en el nuevo siglo"},"content":{"rendered":"<p><!--[if gte mso 9]&amp;gt;     Normal   0   21         false   false   false                             MicrosoftInternetExplorer4   --><!--[if gte mso 9]&amp;gt;     --><!--  \/* Style Definitions *\/  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal \t{mso-style-parent:\"\"; \tmargin:0cm; \tmargin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:12.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";} p.MsoPlainText, li.MsoPlainText, div.MsoPlainText \t{margin:0cm; \tmargin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Courier New\"; \tmso-fareast-font-family:\"Times New Roman\";} @page Section1 \t{size:595.3pt 841.9pt; \tmargin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; \tmso-header-margin:35.4pt; \tmso-footer-margin:35.4pt; \tmso-paper-source:0;} div.Section1 \t{page:Section1;} --><!--[if gte mso 10]&amp;gt;   \/* Style Definitions *\/  table.MsoNormalTable \t{mso-style-name:\"Tabla normal\"; \tmso-tstyle-rowband-size:0; \tmso-tstyle-colband-size:0; \tmso-style-noshow:yes; \tmso-style-parent:\"\"; \tmso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; \tmso-para-margin:0cm; \tmso-para-margin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\"; \tmso-ansi-language:#0400; \tmso-fareast-language:#0400; \tmso-bidi-language:#0400;}  --><\/p>\n<p>El abuso sexual infantil (ASI) est\u00e1 pasando por un proceso que algunos llev\u00e1bamos esperando desde hace tiempo. El proceso no es otro que adecuarse a la realidad; una realidad que est\u00e1 rompiendo el tab\u00fa social hasta el punto de que todos empiezan a adquirir conciencia de la verdadera magnitud de este problema. Cierto es que a\u00fan podemos encontrar personas que mantienen ideas err\u00f3neas sobre los ASI, sin embargo estamos en el buen camino: en el de la informaci\u00f3n y el conocimiento.<\/p>\n<p>Mi particular cruzada se inici\u00f3 all\u00e1 por el a\u00f1o 2001. Fue entonces cuando por primera vez revel\u00e9 haber sufrido abusos sexuales por parte de mi padre. Atr\u00e1s quedaban 38 a\u00f1os de silencio. A\u00f1os de verg\u00fcenza, de miedo, de secretos y de una vida malgastada por culpa de unos hechos que era incapaz de asociar con lo que me estaba ocurriendo en mi adultez. Tard\u00e9 varios meses en asimilar lo que un hecho traum\u00e1tico de este tipo puede provocar en la vida de una persona. Al fin y al cabo yo me consideraba normal. Claro que cuando echo la vista atr\u00e1s veo cualquier cosa menos una personal normal. En ning\u00fan caso era consciente de la gravedad de mis problemas, y menos a\u00fan del origen de los mismos.<\/p>\n<p>Tuve la inmensa fortuna de hallar en mi ciudad la \u00fanica asociaci\u00f3n que se ocupaba de este asunto en toda Espa\u00f1a. Llegar ah\u00ed fue mi salvaci\u00f3n. Descubrir que hab\u00eda otras personas que hab\u00edan pasado por lo mismo, que ten\u00edan parecidos sentimientos y sensaciones y que, en definitiva, me hac\u00edan sentir que no era un bicho raro, fue un aut\u00e9ntico descubrimiento y una liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda han pasado muchas cosas, quiz\u00e1 demasiadas como para enumerarlas en este art\u00edculo. Supongo que, en cierta manera, podr\u00eda decir que me apunt\u00e9 de un modo entusiasta a la cruzada por conseguir que los ASI sean considerados como lo que realmente son; un problema que afecta y mucho a la sociedad en su conjunto.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de asimilar mi propia realidad me propusieron participar en un reportaje. Acced\u00ed y aquello signific\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n en mi propia historia. A partir de ah\u00ed se iniciaron proyectos que siguen en marcha y que cada vez tienen m\u00e1s dinamismo y repercusi\u00f3n. A finales de 2002 puse en marcha un foro en el que pudieran participar los sobrevivientes adultos de ASI, ya que apenas hab\u00eda lugar al que pudieran acudir. Por otra parte un foro asegura el anonimato, una cuesti\u00f3n muy importante para alguien que, posiblemente, a\u00fan no le ha dicho a nadie lo que sucedi\u00f3 en su infancia. En ese espacio cibern\u00e9tico puede compartir por vez primera esas sensaciones que no se atrev\u00eda a relatar a nadie. Ah\u00ed encuentra el apoyo y la comprensi\u00f3n que no pensaba hallar en ning\u00fan sitio. Ah\u00ed es escuchado y en ning\u00fan caso juzgado. Y ah\u00ed tiene un lugar abierto las 24 horas del d\u00eda y los 365 d\u00edas del a\u00f1o. A d\u00eda de hoy llevamos ya cerca de seis a\u00f1os funcionando y somos una comunidad que se acerca a los 2000 miembros registrados.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por esa \u00e9poca empezaba a plasmar por escrito lo que hab\u00eda significado haber dado aquel paso tan importante. En un primer momento no ten\u00eda previsto que fuera un libro, ni menos a\u00fan editarlo, sin embargo estas cosas van como van, y teniendo en cuenta que desde siempre me he considerado escritor, mi destino parec\u00eda claro. A finales de 2004 aparec\u00eda mi primer libro \u00abCuando estuvimos muertos\u00bb. Hace poco ha aparecido la segunda edici\u00f3n. Tambi\u00e9n en breve saldr\u00e1 publicado un segundo libro donde he efectuado un exhaustivo an\u00e1lisis de las secuelas que afectan a las v\u00edctimas y a los sobrevivientes de ASI. Hago esta distinci\u00f3n entre v\u00edctima y sobreviviente porque es algo que me parece muy interesante: cuando yo padec\u00ed los abusos en mi infancia fui una v\u00edctima. Ahora soy un sobreviviente. La gente que se refiere a s\u00ed misma como v\u00edctima creo que se equivoca. Est\u00e1 en nuestras manos modificar nuestro destino, y si nos consideramos v\u00edctimas, al menos esa es mi opini\u00f3n, ya empezamos con mal pie.<\/p>\n<p>Durante estos a\u00f1os he intervenido en diversas ocasiones en los medios, tanto en TV, radio como prensa. Los motivos fundamentales son dos: primero demostrar con mi presencia que es posible superar esto y que se puede y debe hablar de ello. Y el segundo es dar a conocer los recursos disponibles. Todav\u00eda es largo el camino que queda por recorrer, pero tambi\u00e9n es cierto que se ha hecho bastante en este sentido. A d\u00eda de hoy podemos decir que ya est\u00e1n funcionando cuatro asociaciones: Aspasi de Madrid, Gasje de San Sebasti\u00e1n, Acasi de Valencia y Avasi de Bilbao. En estos momentos tambi\u00e9n estamos tratando de poner en marcha nuevas asociaciones en Alava, en M\u00e1laga y en Sevilla.<\/p>\n<p>Consideramos imprescindible que todos puedan acceder a una informaci\u00f3n veraz y ajustada a la realidad, algo que socialmente no ha sucedido cuando se habla de abusos sexuales a los ni\u00f1os. Y judicialmente todav\u00eda es peor. En cierto modo resulta tan atroz esta idea que muchos prefieren creer que estas cosas no ocurren en su entorno. Piensan que s\u00f3lo se da en ambientes marginales y en familias desestructuradas. Por desgracia la realidad es otra, una realidad que nos habla de familias aparentemente normales. El 60{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb} de los abusos son perpetrados por alg\u00fan familiar. Ante este dato uno se pregunta \u00bfes que nadie se da cuenta? La verdad es que esta pregunta me la han formulado m\u00e1s de una vez. Y la respuesta, al menos en mi caso, es no. Y as\u00ed es; en muchos casos nadie se da cuenta. Volvemos a lo de antes; nadie se imagina que tal cosa pueda suceder en su propia casa, as\u00ed que si no hay pruebas muy evidentes dif\u00edcilmente se llega a esa conclusi\u00f3n. Por otra parte el agresor ya se preocupa de que nadie se entere. Al tener la oportunidad de estar continuamente en contacto con el menor puede escoger el momento sin levantar sospechas. Adem\u00e1s puede contar casi siempre con la \u00abfidelidad\u00bb del menor, ya que este raramente revelar\u00e1 lo acontecido. \u00bfPor qu\u00e9? Primero por que se siente c\u00f3mplice, circunstancia de la que el propio agresor ya se ocupa de que ocurra, despu\u00e9s por verg\u00fcenza, miedo y sentimiento de culpa. Tambi\u00e9n puede ocurrir que s\u00ed existan sospechas sobre el abuso pero que, por diferentes motivos, se prefiera mirar hacia otro lado. No es una postura infrecuente por desgracia. Y por \u00faltimo hablar\u00edamos de los casos donde s\u00ed se da alguien cuenta, casi siempre la madre, y entonces se procede a impedirlo por todos los medios, esto es, mediante la ley y la oportuna denuncia. Y ah\u00ed volvemos a lo que ya comentaba antes: judicialmente el menor corre el riesgo de revictimizaci\u00f3n y la madre de ser tratada poco menos que de paranoica o de querer sacar alg\u00fan provecho por esta denuncia. En definitiva, lo tenemos bastante mal.<\/p>\n<p>Hay otros aspectos del abuso sexual que no se corresponden con la realidad, como por ejemplo que dichos abusos pueden ocurrir con las ni\u00f1as pero casi nunca con los ni\u00f1os. Es cierto que se dan m\u00e1s casos de ni\u00f1as, pero la diferencia no es tanta: un 23{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb} contra un 15{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb} aproximadamente. Tambi\u00e9n quiero remarcar que los abusos ocurren con independencia de la clase social o del lugar. Muchos se imaginan al abusador como alguien depravado, antisocial, marginal, etc. cuando en realidad se trata de personas integradas socialmente, con familia y que no llaman la atenci\u00f3n en absoluto. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n me han preguntado sobre el perfil del agresor, y la respuesta es que no hay perfil.<\/p>\n<p>El abuso sexual es, por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n, un abuso de poder que se ejerce sobre alguien m\u00e1s d\u00e9bil. Las consecuencias para el menor pueden ser devastadoras. Y las secuelas que arrastraremos de adultos pueden ser igualmente terribles. En este sentido, y sirva como ejemplo, en el foro del que antes hablaba hice una encuesta sobre algo que siempre me ha llamado mucho la atenci\u00f3n: el suicidio. Ha habido 152 participaciones, lo cual tal vez no sea una cifra lo suficientemente alta como para sentar precedente, no obstante s\u00ed me parece aceptable para marcar una tendencia, y m\u00e1s trat\u00e1ndose de personas que conozco en su mayor\u00eda y por lo tanto de total fiabilidad. La pregunta fue quien ha intentado suicidarse en una o m\u00e1s ocasiones, sin tener en cuenta ideas o fantas\u00edas sobre el asunto. El resultado ha sido de un 61{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb} de personas que lo han intentado y un 39{ec3aa3bed57647d969cfcdc9d082479028b2cfe4a3a70a612e845701b22580eb} que jam\u00e1s lo intentaron. Con estas cifras s\u00f3lo quisiera llamar la atenci\u00f3n sobre la gravedad de los abusos sexuales a la infancia, de que a todos nos corresponde hacer algo al respecto, y en primer lugar a las instituciones que nos representan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El abuso sexual infantil (ASI) est\u00e1 pasando por un proceso que algunos llev\u00e1bamos esperando desde hace tiempo. 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