Labores vitícolas: cómo podar una parra en diez imágenes

Recientemente alguien me preguntó cómo se poda una parra. Casualmente, en Galicia estoy en plena tarea de poda en mis viñedos y me pareció oportuno documentar el proceso para poder compartirlo con todos vosotros. Lo he titulado “Cómo podar una parra en diez imágenes”, porque he querido ilustrar los pasos, pues como ya se sabe “una imagen vale más que mil palabras”.

La morfología de las parras pueden ser muy variadas, pues los sarmientos o varas, así como sus brazos, aunque los dirijamos sobre la viña, crecen con más o menos vigorosidad, en distintas direcciones y adoptando formas igualmente variadas. No obstante, hay unas reglas básicas para podar una vid, independiente también del estilo de conducción utilizado (emparrado, espaldera, etc). El objetivo final es siempre el mismo, y se resumen en dos puntos:

1) Reducir el número de varas o sarmientos, así como su longitud, para que produzcan menos racimos pero más grandes y de mejor calidad. Expongo un símil fácil de entender: si eres padre o madre y te dicen que acabas de tener quintillizos, lo primero que se te vendrá a la cabeza será: ¿cómo los alimento?
La vid, si tiene que alimentar muchos frutos, sufrirá, y esos frutos quedarán pequeños y raquíticos, además de estar más propensos a las enfermedades.

2) Distribuir las varas de la parra sobre la superficie de la viña de forma que la superficie foliar (el espacio total que ocuparán las hojas) esté equilibradamente distribuida para que las hojas reciban la mayor cantidad de radiación solar. Es decir, evitar en lo posible que queden varas montando unas sobre otras o muy cercanas entre sí, ya que las hojas nacerían y crecerían muy juntas y apelotonadas, compitiendo entre ellas por conseguir la luz solar.

Dicho esto, vamos a proceder a podar una parra. Como ejemplo práctico yo elegí la de la foto 1.

Observemos la parra. En principio parece una maraña de varas, unas más grandes y otras más pequeñas, que van en distintas direcciones. Aparentemente no sabríamos por dónde empezar. Pero, la parra conserva una forma, la que se le dio en la poda del año anterior, y si nos fijamos bien podemos distinguir sus brazos y también las varas que parten de ellos. Vemos que hay dos brazos gruesos laterales y uno central más corto, y que de ellos parten un buen número de varas más delgadas, que son las más jóvenes del año. Tenemos que averiguar cuáles son las varas que debemos conservar y cuáles cortar. Por tanto, dando por hecho que vamos a respetar la misma forma que dejamos el año anterior en esa parra, debemos conocer unas reglas básicas:

PRIMERA REGLA: Hay que conservar al menos una vara de cada brazo que sea vigorosa, y que se encuentre lo más cerca posible del tronco .

SEGUNDA REGLA: Desecharemos todas las varas que salgan hacia abajo o hacia atrás de la viña, por una razón obvia: escapan del alambrado o estructura del viñedo y complican el trabajo de atado y conducción.

TERCERA REGLA: Elegiremos aquellas varas de cada brazo que estén bien separadas entre sí para que no se solapen.

Estas reglas se podrían saltar en algunos casos concretos por condiciones excepcionales que nos encontremos, pero como esto no es un tratado vitícola los obviare. Digamos que son reglas generales y que valen como punto de partida para cualquiera que desee iniciarse sin crear ningún estropicio en su viñedo.

Conocidas estas tres reglas, acerquémonos un poco más y veamos la foto 2. De los tres brazos diferenciados he resaltado en la imagen tres varas mediante tres flechas; son las que cumplen las reglas anteriores, es decir, que sean varas fuertes y cercanas al tronco. Las varas 1 y 2 son las únicas próximas al tronco, mientras que la vara 3 es la segunda más cercana, elegí esa porque la primera más cercana al tronco es más endeble.

En consecuencia ya podemos comenzar a cortar las varas desechables y conservar las tres que cumplen las reglas descritas:

En la foto 3 corto lo que sobra en el brazo izquierdo a partir de la primera vara.

En la foto 4 corto lo que sobra en el brazo derecho a partir de la segunda vara (recordemos que habíamos elegido la segunda en vez de la primera porque era la más vigorosa).

En el brazo central sólo hay una vara aprovechable, así que ahí no es necesario hacer nada más de momento.

En la foto 5 ya vemos claramente las tres varas que quedarán, y marcadas con flechas el resto de pequeñas varas desechables que aún hay que cortar.

En la foto 6 procedo a cortar el resto de varas desechables. En la imagen derecha estoy cortando una vara que sale hacia atrás de la viña (recordemos que es una de las reglas, el cortar todo lo que salga hacia atrás o hacia abajo); este tipo de varas nunca son elegibles porque son muy complicadas de conducir sobre la viña, ya que se apartan de la estructura y no se podrían atar, naciendo los racimos en el aire con el consiguiente peligro de que se pierdan.

En la foto 7 ya está todo mucho más claro. Tenemos 3 varas fuertes (indicadas por las tres flechas), y separadas entre sí de forma equilibrada como se indican en las reglas básicas. De la poda ya sólo queda cortar cada vara a su longitud adecuada, que es la última operación a realizar.

Y aquí debemos tener en cuenta otra regla:

CUARTA REGLA: Adaptar cada vara a la longitud adecuada para que pueda ser atada sobre la viña.

Aunque algunas variedades de uva deben tener una longitud máxima de vara, en general dejaremos varas con un mínimo de cuatro ojos y un máximo de ocho. Para ello, podaremos las puntas de cada vara situándolas primero sobre el alambre o caña donde vaya a descansar, para asegurar que podrá atarse sin forzarla o flexionarla en exceso para evitar que quiebre.

En la foto 8 tomo la vara del brazo izquierdo y la extiendo sobre el alambre donde será atada. He decidido dejar ocho ojos en esa vara, por lo cual corto de forma que la punta de la vara sobresalga unos centímetros por encima del alambre, lo justo para poder atarla. Hago lo propio con las otras dos varas.

El proceso de poda ya finalizó y ahora sólo queda atar cada vara.

En la foto 9 procedo al atado de las varas, flexionando suavemente cada una para separarla de las otras, con objeto de que haya un espacio suficiente para que las hojas se desarrollen correctamente

Finalmente, en la foto 10 se puede observar el trabajo concluido. De aquella maraña de varas han quedado solo tres que cumplen con las normas descritas. Básicamente cualquier otro caso será similar a este por complicado que parezca en un principio, sólo hay que recordar cuál es la función de la poda, y en base a eso, las reglas que ya describí y el sentido común, seguro que no vas a errar ni causar estragos irrecuperables.

Espero que haya sido suficientemente didáctico y no os queden dudas de cómo actuar con vuestras parras.

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Abel (El Tecnotrón)

MI canal de Youtube: https://www.youtube.com/c/AbelElTecnotron

2 comentarios:

  1. Muy interesante..y muy bien explicado…da gusto encontrar detalles serios de edte tipo en la red…
    Muchas gracias a Abel y a todos los que haceis la vida un poco mas facil a los demás

  2. Abel (El Tecnotrón)

    Jaime, muchas gracias por tus comentarios, es un placer compartir.

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